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Advertencia del capítulo: (Lenguaje obsceno)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización
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Más allá del cielo
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*Capitulo 7*
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"A flor de piel"
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-La vida no es justa.- piensas con tristeza mientras observas el panorama.
Tienes doce años, estás en último de primaria y tu existencia debería basarse solo en juegos, diversión y tonterías, pero no es así.
Eres un poco avanzado para tu edad. Más moderado, más serio, menos infantil. Tu madre aún te abraza y te consiente como si fuera su bebé, posiblemente fue esa la razón por la maduraste a tan temprana edad, tal vez porque sus demostraciones eran demasiado exageradas y vergonzosas.
Suspiras mientras te cruzas de brazos. Estás sentado en el sofá, tus pies no tocan el suelo aún, eres un poco bajo para tu edad y constantemente tu hermano mayor se burla de ti.
Itachi no necesita burlarse para hacerte sentir acomplejado.
Ese trabajo lo tiene alguien más.
Diriges tu mirada a tu hermano, observando su sonrisa brillante. Él está en último de instituto medio, es mayor por tres años. Tan carismático, gentil, amigable, todo aquello que tú estás lejos de ser. Tu personalidad tan cerrada no te lo permite.
Itachi sonríe mientras recibe los elogios de tus padres. Mikoto siempre es así, ella ve una victoria y un motivo de celebración en cada cosa que ambos hagasen, no así Fugaku Uchiha, tu padre. Él palmea la cabeza de Itachi con suavidad y le sonríe, diciéndole con seriedad, cuan orgulloso está de tenerle como hijo. Itachi había ganado la medalla de oro en las Olimpiadas Nacional de Matemáticas.
Era extremadamente listo, muy rápido de mente y además, era tan agradable persona que todo mundo lo amaba. Tu padre más que nadie.
Les miras como si fueras un intruso, Itachi y tu padre intercambian palabras. Fugaku nunca se había sentido tan orgulloso cuando se trataba de ti, sin importar cuan inteligente fueras o cuanto te dedicaras a los estudios, que hubieras sido denominado el estudiante estrella de toda la escuela o que tu proyecto de ciencias hubiera sido uno de los participantes en la feria nacional, aún cuando no hubiera ganado. Sin importar que tus notas fuera siempre perfectas, ni que incluso se te hubiera elegido como el único participante para el campeonato de literatura de la escuela. Nada importaba pues tú no eras el hijo prodigio. No eras Itachi.
Tu madre te nota alejado, se acerca y se sienta a tu lado. Ella también ha notado la preferencia de amor entre ustedes y ha intentado por ello inclinarse hacia ti. Tu lo aprecias pero aún así, te siente desplazado, solo y sin valor. ¿Que tiene Itachi que tú no tengas? Haces cada día lo posible por destacar y sientes que jamas lo lograras.
Tu madre te pide que le acompañes a la cocina. Una cena especial está siendo preparada, por la victoria de Itachi. Le ayudas en todo lo que puedes y debido a que eres más apegado a ella que a nadie, has desarrollado cierto gusto por sus quehaceres, como es el cocinar. Amas cocinar aunque aún le tengas miedo al fuego.
Mikoto te pregunta por la escuela, por tu día y por el campeonato pronto a venir. Ella siempre es así, tan alegre, tan dulce y tan pendiente de ti, que la amas más que a nadie, pues logra levantarte el animo como ninguna otra persona.
Entre pláticas le oyes decir cuan orgulloso está tu padre por tu evidente esfuerzo. Tu bufas entre dientes un "Si, claro" demasiado audible. Ella deja lo que hace, se tensa, suspira y luego te llama. La observas antes de acercarte y miras sus ojos tristes.
-Es cierto hijo.- afirma con firmeza. Asientes esperando que deje ir el tema, te duele el corazón cada vez que piensas en que tal vez hay algo malo contigo para tu padre no pueda quererte como quiere a Itachi.
-Por las noches.- empieza a relatar, le pones especial atención-. Cuando estamos solos, él siempre gusta de platicar. Es extraño, pero siempre las conversaciones se centran en ti. Él realmente está feliz de tenerte como hijo.- dice ella. El corazón te da un vuelco y un nudo se forma en tu garganta. Tu madre no mentiría, ella no lo haría aunque fuera para hacerte sentir mejor o eso quieres creer.
-Gracias madre.- susurras antes de volver a lo tuyo.
La cena se sirve sin contratiempos, a la misma hora de siempre. El tiempo transcurre entre conversaciones. A pesar de que en ocasiones no te sientes parte real de tu familia, siempre atesoras esos momentos.
En cuanto terminan los alimentos. Tu madre saca un regalo de la heladera. Ha hecho un pastel de chocolate amargo especialmente para ti pues es tu sabor favorito. Comen y luego toman cafe, una costumbre por parte de la familia de tu padre.
Cuando tu mamá se levanta para recoger los platos, tú te ofreces a ayudar, ella se niega y te obliga a terminar tu café. El silencio les ha envuelto. Itachi está pensativo y parece distraído y tú observas de reojo a tu padre notándolo serio. Empiezas a ponerte nervioso y piensas en decir algo para cortar el horrible silencio, pero nada se te ocurre y no quieres hablar y soltar estupideces.
Finalmente decides desistir y excusarte para volver a tu habitación, pero Fugaku te sorprende.
-Sasuke.- te llama. Le miras e intentas aparentar tranquilidad.
-¿Si?
-Querías que te enseñará a jugar basketball ¿cierto?- pregunta de pronto, dejándote sin habla. Te cuesta procesar sus palabras y más aún aceptarlas. Tu madre siempre había dicho lo buen deportista que era tu padre durante el instituto superior, por lo que varios meses atrás, armándote de valor, le pediste que te enseñará. Su rechazo fue doloroso y desde entonces aprendiste a guardarte tus pensamientos para ti mismo, por ello te sorprende que tu padre lo ofrezca y más aún que lo recuerde.
-S-si, eso quería.- susurras inseguro.
Él da el último sorbo a su café y se levanta rápidamente.
-Tengo tiempo libre ¿Terminaste tus tareas?- pregunta. Tu asientes sin habla y le observas sonreír.
-Yo quiero.- Itachi se pone de pie en un movimiento veloz. Está animado, sonríe y estás seguro que nuevamente te dejarán de lado. Tu padre te sorprende una vez más.
-Tú tienes que estudiar para tu examen mañana.- dice serio, te encoges de hombros, pensando que a pesar de todo, eso es suficiente-. Ademas... eres malo con los deportes.- agrega.
Tu corazón se llena y en vez de divertirte por el rechazo hacia ti hermano, lo que sientes es solo el alivio de saber que Itachi no es del todo perfecto a ojos de tu padre.
-Sasuke también.- dice el de pelo largo, como un niño caprichoso. Estas apunto de replicar, cuando tu padre te interrumpe.
-No lo creo.- te mira y sonríe. El pulso se te dispara-. Maneja bien los pies. Vamos a ver si es igual de bueno con las manos.- dice y con un movimiento de cabeza te indica salir. Apenas puedes creer sus palabras, las pocas veces que había podido asistir a tus partidos de fútbol, le habías visto demasiado ocupado con el celular y por lo tanto, sin prestarte atención.
Tu madre aparece en el umbral de la cocina y con la sonrisa que te dedica, sus palabras toman sentido.
Frente al garaje de la casa hay un marco con una canasta de basketball. Según tu madre les había comentado, había sido algo que su padre había mandado a hacer para enseñarles a ustedes a jugar su deporte favorito. Lamentablemente, el trabajo le había distraído y la empresa en crecimiento había consumido su atención, por ello te hace enormemente feliz que se tome ese momento contigo.
Miras con fijeza la canasta mientras piensas que darás todo tu esfuerzo para superarte. Nunca has jugado ese juego en particular y no es uno de tus favoritos, pero ese es el único momento que tienes con tu padre y estás dispuesto a aprovecharlo.
Fugaku vuelve luego de haber entrado a la casa por una vieja pelota de basket. Se para frente a ti y empieza a hacer rebotar la bola. Es gracioso verlo con una camisa blanca de botones y mangas largas, y un pantalón es formal gris, no se a cambiado de ropa aún
-¿Has jugado antes?- te pregunto y sonríe. Niegas con la cabeza esperando no decepcionarlo-. Esta bien, empezaremos por lo básico.
Te instruye, te dice todas las reglas importantes y te pasa el balón para que lo rebotes y te vayas acostumbrando. Es extraño pero tus manos se mueven por sí solas y sientes como si aquello fuera lo más sencillo del mundo. Fugaku te dice que le pases el balón y sonríe cuando lo haces, alegando que lo has hecho muy bien sin necesidad de enseñártelo. En ese momento es que te das cuenta, que talvez el futbol ya no es tu deporte favorito.
Tu padre empieza a rebotar la pelota, te dice que le ataques y se la quites. No dudas en lanzarte pero es bueno, no por nada fue el capitán de su equipo. Te cuesta un poco, pero lo consigues, él está sorprendió y no duda en decírtelo.
-Aprendes rápido.- murmura.
Sonríes mientras lo enfrentas, te señala el marco y te dice que tienes que anotar. Pasar de él será demasiado difícil. Miras a todo lados buscando sus puntos débiles mientras el balón pasa de una mano a otra, aún rebotando. El sudor recorre tu rostro y la camisa se pega a tu espalda, él también se ve desarreglado y agitado, es extraño verle así y te hace feliz.
Tu estatura es una mierda comparada con la suya, pero decides usarla a tu favor. Una vez escuchaste que entre más pequeño más veloz y esperas que sea cierto. Te lanzas, corres, rebotas la pelota, esquivas y de un salto, ves la canasta y lanzas directamente a ese objetivo.
Sorprendentemente, la pelota entra y no puedes evitar dar salto de victoria.
-¡Lo hice!... Viste papá ¡Lo hice!- gritas con emoción, sin embargo luego te das cuenta de tu exaltación y te avergüenzas pensando que posiblemente a él le disguste tu falta de control.
-Lo hiciste.- se detiene frente a ti y te ves obligado a verle el rostro. Su mano derecha está alzada y una mirada a sus ojos te dice lo que espera. Nunca has chocado las manos con él y no puedes evitar que el corazón te de un vuelco y las lágrimas se acumulen en tus ojos. Parpadeas esperando que no lo haya notado y de un salto, chocas su mano.
-Empecemos.- propone.
Otro juego inicia, esta vez no te la deja fácil, pues alega que ya has aprendido. Sorprendentemente eres más allá de bueno, logras quitarle la pelota varias veces y logras encestar muchas más.
Más de media hora después, tu padre está agitado, sudado y cansado. La adrenalina te corre por las venas y tú podrías seguir por mucho tiempo más, pero comprendes que él no solo es mayor, sino que también ha tenido un día agitado en el trabajo por lo que lo dejas pasar cuando te dice que mañana jugarán.
Recoges la pelota y te acercas a él cuando se encamina hacia la casa.
Te paras a su lado y en silencio caminan. Antes de llegar a la puerta, él te sorprende nuevamente. Te pone una mano en la cabeza sudada y revuelve tus cabellos húmedos.
-Lo hiciste bien enano.- se burla y es la primera vez que te habla con tanta confianza, sin la formalidad que siempre lo ha caractizado cuando se dirige a ti.
-S-si.
-Siempre me he sentido muy orgulloso de ti Sasuke... Seguramente serás un gran basketbolista.- dice y te sonríe. Tu mirada se nubla inevitablemente y las palabras de tu madre se repiten en tu cabeza.
"Siempre las conversaciones se centran en ti. Él realmente está feliz de tenerte como hijo"
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Fugaku Uchiha es un padre estricto, serio, indiferente, apegado al trabajo, demasiado demandante, nada afectuoso y algunas veces borde.
Pero desde ese día, te sentiste por primera vez como algo más que su carga. Te volviste su hijo, su compañero de juego. Él se volvió tu amigo.
No sonreía todo el tiempo, seguía igual de callado y algunas veces, volvió a inclinarse hacia Itachi, pero lo dejaste ser, pues en el momento en el que ambos volvían al garaje, eran solo tú y él. Eran solo dos personas y el peso de intentar ser el hijo perfecto no existía.
Porque tu padre era extraño, pero jamás le cambiarías.
De él habías aprendido no solo que el basketball era el mejor deporte del mundo, sino también que las palabras, después de todo, no eran la única manera de expresarse.
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Sakura se despertó con una calidez sobrecogedora a su alrededor. Los rayos del sol se habían colado a través de la gruesa cortina de ventanal de su habitación, dándole directamente en el rostro. Intento protegerse de la luz poniendo una mano sobre sus ojos, pero al final eso no hizo mucha diferencia, pues ya estaba despierta, soltó un bufido.
Tenía aun sueño, era fin de semana y por lo general ella tendía a dormir hasta muy tarde, se maldijo por no haber extendido las cortinas la noche anterior.
-No sabía que tenías esa boquita tan sucia.- susurró una voz masculina a su espalda. Sakura se tensó y volteo lentamente hacia el personaje. Sasuke estaba a su lado, con la mitad del rostro hundido en la almohada. Sus ojos entrecerrados estaban somnolientos y sus cabellos se encontraban adorablemente alborotados. Sakura boqueo, incrédula acerca de aquella escena, le tomó unos segundos recordar porque el Uchiha se encontraba allí, en su cama.
-¿Qué sucede?- le preguntó Sasuke al observar su expresión. Sakura se sonrojó y suavemente negó con la cabeza.
-Nada ¿Cómo dormiste?- le preguntó acostándose de frente a él. El moreno no tardó un segundo en rodear su cintura, en un gesto muy natural.
-Pues... Muy bien.- él sonrió de lado -. Cuando duermo contigo no tengo pesadillas.- le confió en un susurro. Sakura se sonrojó aún más recordando la primera vez que durmieron juntos.
-Lo supiste todo este tiempo.- le reclamó fingiendo molestia.
-Desperté antes que tú.
-¿Y porque no me dijiste nada?- Sakura alzó una ceja
-Pues porque....- Sasuke lo meditó un momento -. Realmente no lo sé.
-Por tu culpa llegue tarde al trabajo ese día.- le pegó un golpe juguetón en el hombro.
-Eso ya pasó... Ven, acércate a mi.- susurró acercándola el mismo a su cuerpo. Sakura se sonrojó y avergonzada solo dejó que él actuará. En cuanto Sasuke la abrazó contra su cuerpo, ella hundió el rostro en su ancho pecho. Estaba desnudo de la parte superior y su piel se sentía caliente y acogedora. Olía tan bien que Sakura no dudó un segundo en aspirar con avidez.
Varios minutos después levantó el rostro, al no percibir ningún movimiento por parte de Sasuke, además del subir y bajar de su respiración. En cuanto levantó la mirada hacia el chico, él la bajo y sus ojos se encontraron. Sasuke sonrió ligeramente.
-¿Qué hora es?- le preguntó.
-¿Importa?
-Pues... ¿Tienes algo que hacer hoy?
-Mmm.- Sasuke la observó antes de sonreír-. ¿Tareas?
Sakura suspiro al escucharle, por momentos se le olvidaba la edad que Sasuke tenía, pero cosas como aquella no hacían más que recordárselo. El Uchiha no tardó en darse cuenta de que algo andaba mal. Sakura se había alejado de él emocionalmente, en cuestión de segundos. Sasuke sabía cuánto peleaba ella con sus sentimientos por lo que tomó nota de que no dejar salir comentarios como aquellos en su presencia, al menos hasta que ella asimilará la situación.
-¿Qué sucede?
-Nada.- susurró Sakura antes de intentar alejarse de él. Sasuke no lo permitió y en cambio la apretó aún más contra su cuerpo.
-¿A dónde vas?- le preguntó juguetonamente.
-Es tarde... Es hora de levantarse.
-¿Quien lo dice?
-¿Las aptitudes y estándares de una persona organizada?
-¿Muy graciosa? - le dijo Sasuke con una sonrisa, ella no dudó en devolvérsela-. Yo creo que por hoy podemos levantarnos tarde ¿no te parece?
-Pues...
Antes de siquiera terminar la primera palabra, Sasuke se lanzó a sus labios besándolos ansiosamente. Sakura no dudó ni un segundo en corresponderle. En el pasado había besado a unos cuantos chicos, pero ninguno se comparaba con lo que Sasuke le hacía sentir. Las mariposas en su cuerpo eran sin duda una novedad, los escalofríos no podía definirse de otra manera que no fueran placenteros. Sakura siguió el ritmo de sus besos, correspondiéndole con pasión, apegándose aún más a su cuerpo y gimiendo con suavidad cuando aquella era la única manera de expresar su sentir.
Pasaron de aquella manera lo que parecieron horas, solo besándose y tocándose como si fuera la última vez. Rato después, Sakura apoyó la cabeza en el hombro de Sasuke y le acarició con un dedo la suave y firme piel del abdomen.
-Es extraño.- le dijo varios minutos después.
-¿El qué?
-Estar con alguien así.- Sasuke frunció el ceño.
-Yo no soy cualquiera.
-Lo sé, lo siento.- Sakura se sentía tan torpe. Ella era una persona muy segura de sí misma, sin embargo, aquel era un tema en el que no tenía ninguna experiencia. Se había concentrado tanto en lograr su objetivo y graduarse, que había dejado las relaciones de lado. No sabía cómo actuar, no sabía qué hacer, no sabía cómo sentirse siquiera. Todo dentro de ella era un caos y eso realmente la atemorizaba.
-No te disculpes.- susurró Sasuke luego de un momento -. Tengo que decirte algo desde ahora.- le dijo seriamente. Sakura levantó la mirada y le observó a los ojos.
-¿Qué es?- le preguntó algo preocupada, el tono de su voz le había hecho ponerse alerta.
-Me siento celoso en todo lo que respecta a ti.- soltó encogiéndose de hombros. Sakura parpadeó varias veces antes de reír y volver a recostar la cabeza en su pecho.
-¿Qué?- le preguntó Sasuke con el ceño fruncido.
-Ya lo sabia
-¿Como?
-Pues... Recuerdas la cena que tuve con mi amigo.
-Prefería no hacerlo.- gruñó Sasuke molesto al recordar aquel episodio.
-Por eso lo digo.- se rió Sakura-. No te vayas a molestar, pero puse en mis notas, luego de la discusión, que te estabas apropiando de lo más cercano que tenías para así sentir que algo te pertenecía.- le comentó en voz baja, esperando no hacerlo enojar. Sasuke se quedó en silencio por varios segundos.
-¿Así que tú conclusión fue que yo sentía que me pertenecías porque necesitaba ser dueño de algo para no sentirme solo?
-Si lo dices así suena estúpido.- Sakura hizo un puchero.
-¿Pues como es entonces?- le preguntó Sasuke un par de minutos después. Sakura pensó muy bien antes de contestar.
-En ese momento creí que tú estabas jugando conmigo.- Sasuke quiso protestar, pero ella no lo dejo-. Luego lo analice, y llegue a la conclusión de que tú solo estabas buscando soporte en mí para no enfrentarte a tu dolor. Cuando te diste cuenta de la cita que tuve, entraste de alguna manera en pánico y reaccionaste de mala forma, creí que no podías concebir perder a alguien más que estuviera presente en tu vida, aunque fuera solo de manera simbólica.- Sasuke meditó por varios minutos sus palabras, la Haruno por su parte se mantuvo en silencio, permitiéndole analizar la situación.
-¿Y ahora qué piensas?
-Pues... Creo que solo estabas celoso.- le dijo levantando la mirada nuevamente hacia él.
-En algo si tenías razón.- dijo el Uchiha. Sakura frunció el ceño.
-¿En qué?
-Que ya te considero parte de mi vida y como tal, siento que me perteneces.- susurro acariciándole el cuello. Sakura sintió un vuelco en el corazón.
-¡Sasuke!- suspiró.
-Solo... Te pediré una cosa.- le dijo sobre los labios. La pelirrosa no dudó un segundo en asentir -. Confió en ti. No me engañes o me dejes.- aunque no lo quiso, sonó más como una advertencia o una orden-.
-No lo haré jamás.- prometió ella.
-No podría soportar perderte a ti también.- el pensamiento se coló en la mente de Sasuke sin permiso, sorprendiéndole por la intensidad de sus sentimientos. Bajo la mirada hacia los ojos de Sakura, observando el verdadero amor que ella parecía sentir por él. Sasuke estaba poniendo todo su ser en las manos de ella y esperaba únicamente no estar cometiendo un error. Porque gracias a ella, había aprendido a salir adelante a pesar de el dolor de la muerte de su familia, no sería así, si Sakura le dejaba. Él simplemente perdería la única razón que tenía para seguir viviendo.
De verdad te quiero.- confeso de pronto la pequeña mujer entre sus brazos.
Sasuke sonrió, olvidando todo lo que no tuviera que ver con ese precioso momento y se inclinó hacia ella para besarla. Sakura le correspondió sin dudarlo y nuevamente se dejaron llevar por la calidez y la sensación de paz que experimentaban únicamente cuando estaban juntos.
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Eran las doce del mediodía cuando finalmente levantaron, Sakura aún no podía creer que hubiera estado en la cama hasta tan tarde, la culpa recayó totalmente en Sasuke, quien con un encogimiento de hombros, lo ignoró. Sakura se internó en el baño para hacer su rutina de aseo. Se dio una rápida ducha, se lavó el cabello y cepilló los dientes. Llevó una muda de ropa ligera al baño por lo que se cambió allí mismo.
Cuando salió Sasuke estaba en la orilla de la cama, las sabanas estaban estiradas, él se había tomado el costo de arreglar.
-No tenías que hacerlo.- susurro Sakura tímidamente, en ese punto no sabía cómo actuar. Sasuke no tenía ese problema, por lo que se levantó de la cama, acercándose a ella y le beso los labios, antes de seguir de largo hacia el baño.
-Voy a usar tu ducha.- le comunicó. Sakura volteó hacia él y asintió quedadamente.
-Está bien.
-Y voy a usar tu cepillo de dientes.- la pelirrosa parpadeó varias veces y luego volvió a asentir aturdida. Aquello se sentía demasiado personal, pero ella no tenía un cepillo de repuesto, por lo que aceptó.
-¿Quieres?¿Quieres una toalla?
-Por favor.- dijo Sasuke dejando la puerta entreabierta. Sakura rápidamente se dirigió al armario que se encontraba al fondo de su habitación. Volvió al baño con una toalla en mano. Dentro el Uchiha estaba de espaldas.
-¡Maldición!- sorprendida Sakura dejó caer la toalla mientras el rojo sucumbía en sus mejillas, su rostro se encendió-. Lo siento.- se disculpó recogiendo rápidamente la toalla, cuando levantó la mirada Sasuke estaba de frente, desnudo en todo su esplendor. Sakura sufrió un vuelco en el corazón y su cuerpo entero se calentó.
Sasuke tuvo el descaro de reír.
-¿Qué?- le preguntó divertido.
-No es gracioso.- Sakura hizo un puchero mientras le observará completamente sonrojada, evitando por todos los medios bajar la mirada hacia su zona inferior, grande y orgullosamente erguida. Sasuke rió otra vez.
-Te ves tierna.
-No soy tierna.- la pelirrosa frunció el ceño-. No me trates como una niña.
-Estas toda sonrojada.
-Y tú estás desnudo y yo no digo nada.
-¿Te molesta?... Creo que deberías acostumbrarte.- soltó dando un paso hacia adelante.
-¿Acostúmbrame?- dijo Sakura retrocediendo un paso también.
-Me gusta como tus mejillas se ponen rojas... Te ves bonita.
-Gracias.- susurro aún más sonrojada -. Creo que... Que iré a preparar algo de comer. Ten tu toalla.- se le extendió y seguidamente huyó del baño. Mientras salía de la habitación oyó una vez más la melódicamente risa de Sasuke, misma que le hizo sonreír. Le gustaba cuando él reía, era difícil creer que era el mismo chico que unas semanas atrás la miraba apáticamente en su consultorio.
-La vida da muchas vueltas.- masculló antes de ingresar a la cocina.
Rato después Sakura estaba muy concentrada en el guiso que estaba cocinando. Era una de sus comidas favoritas y había sido una de las recetas que su madre le había enseñado a cocinar. Quería que Sasuke la probará, esperaba que a él le gustara también.
Unas manos sorpresivamente rodearon su cintura, la pelirrosa respingó soltando el cucharón con el que revolvía el guiso.
-Huele muy bien.- susurro Sasuke en su oído. Sakura volteó hacia él y recibió un sorpresivo beso.
-¿Si?
-Si.- se inclinó sobre el sartén irguiéndose en toda su altura y viendo sobre su hombro-. Tiene tomates ¿verdad?
-Si, así es... Es una receta que mamá me enseñó.
-Ya veo... Mi madre solía hacer un guiso así, lo hacía por mí... Tengo cierta fascinación por los tomates.- le confió.
-¿A si?... ¿Que tanta? Por qué esta receta tiene muchos.- Sakura sonrió feliz de que le hubiera confiado aquel recuerdo íntimo.
-Digamos que... Como todo aquello que tenga tomate.- Sasuke le dio un beso en el cuello antes de alejarse. Sakura volteó hacia él. Tenía la misma ropa del día anterior, solo que un tanto arrugada y desarreglada. Su cabello estaba húmedo y su camisa abierta.
-Tendré que sacar el recetario de mi madre.- le dijo juguetonamente. Sasuke sonrió antes de abotonarse la camisa.
-Voy a salir... Voy a ir al apartamento por algo de ropa.- Sakura abrió ligeramente la boca.
-¿No comerás antes?- le preguntó cruzándose de brazos.
-No ahora... Pero volveré, solo voy y vengo.
-Está bien.- Sakura bajó el rostro-. La comida estará en más o menos media hora, talvez cuarenta minutos.- le comunicó.
-Vuelvo en veinte.
-Ten mucho cuidado.- le pidió Sakura suavemente. Sasuke la observó y camino hacia ella tomando su rostro entre sus manos.
-Manejare con cuidado. Lo prometo.- dicho eso le dio un beso en los labios y se dirigió a la salida. Sakura le observó un segundo y rápidamente le siguió.
-¡Sasuke!
El moreno se detuvo en la puerta y volteó hacia ella, Sakura tuvo dificultades para decirle lo que quería. Estaba sonrojada, lo sabía por la manera en que sus mejillas se sentían calientes.
-Dime.- dijo Sasuke dándole paso para que continuara.
-¿Te, te quedarías esta noche?... Conmigo.- le pidió avergonzada. El Uchiha la miró varios segundos en silencio.
-¿Es una invitación? - se le insinuó descaradamente.
-Yo.. No yo...
Sasuke se rió suavemente antes de negar con la cabeza.
-Si me quedaré contigo... ¿Porque otra razón crees que iría a mi apartamento por más ropa?- le dijo tranquilamente, la observó a los ojos por un momento y luego salió del apartamento. Sakura se quedó en el mismo lugar por lo que parecieron horas, luego lanzó un chillido y volvió a la cocina.
-Le gusta hacerme sonrojar al muy...- soltó molesta, sin embargo al cabo de unos segundos sonrió.
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Casi media hora después, Sakura observó la mesa con orgullo, había terminado la comida y arreglado perfectamente el comedor para dos, ahora solo debia esperar a que Sasuke llegara para servir el almuerzo.
Aquella sería la primera comida que compartirían juntos y debía admitir que le ponía nerviosa, casi tanto como le emocionaba. Sakura se sentía eufórica, como hacía mucho no lo hacía, tal vez se debía a que nunca había experimentado aquella parte de una relación, se le hacia muy ameno tener que compartir su mesa. Esperaba que a Sasuke le gustara su sazón, si era así, ella se encargaría de prepararle los alimentos de ese día en adelante, conociendo a Sasuke, seguramente solo comería comida rápida o chucherias.
Una sonrisa floreció en sus labios, cuando se dio cuenta de que en realidad sí sentía que conocía esa parte de él, aquello era una pequeñez, que sin embargo le hacía muy feliz.
Lamentablemente, eso mismo trajo paso a una sensación de cautela y nerviosismo, se estaba involucrando con su paciente de una manera poco profesional, aquello no solo podría implicar que le quitaran su licencia, sino también que la metieran a la carcel por abusar de un menor, Sasuke cumpliría la edad para poder independizarse en unos pocos meses, pero aún sería considerado menor hasta los veintiuno. Sakura sintió como la respiración se le aceleraba como primer indicio de un ataque de panico.
Su cabeza le decía que se estaba metiendo en un problema del que no habría retorno. Su corazón, que aquello no era incorrecto, que Sasuke era la persona perfecta para ella y que de dejarle, ella perdía más que un simple título.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la puerta principal fue tocada. Contrario a lo que ella creía hacia unos minutos, una sonrisa se formó en sus labios mientras se apresuraba a abrir.
Su sorpresa fue enorme cuando frente a ella no se encontró Sasuke, sino más bien Sasori.
-Hola.- él la saludo con alegría y una sonrisa de hoyuelos.
-Hola.- Sakura intentó no mostrar lo nerviosa que le hacía sentir su presencia, mientras daba una mirada al pasillo para ver si Sasuke no venía llegando. Seguramente no le gustaría ver a Sasori allí, menos aún, ella no quería que él viera al Uchiha.
-¿Estabas dormida?- Sasori dio una mirada a su vestimenta con interés. Sakura tomó consciencia hasta entonces que se encontraba con ropa ligera y talvez demasiado informal. Por un momento deseó poder hacer que su short fuera un poco más largo y que su camisa no tuviera un escote tan revelador, tampoco llevaba sostén y al parecer el pelirrojo se dio cuenta, pues su mirada se detuvó por más tiempo del debido en sus pechos.
-Algo así.- susurró Sakura, intensamente sonrojada, pensando en la forma de cubrirse sin ofenderlo.
-Ya veo.- el Akasuna devolvió la mirada a sus ojos y volvió a sonreír-. Yo venía a invitarte a almorzar.
Sakura abrió y cerró la boca pensando rápidamente en que decir.
-Pues verás... En este momento, estoy...
-Ohh, estás cocinando.- el chico dio una profunda inhalación-. Que mal ¿No me invitas a acompañarte?
En aquel punto Sakura estaba por temblar ¿Cómo era posible que terminara así?
Era la segunda vez que era sorprendida y comprometida de aquella manera. El día anterior con Sasuke y en esa ocasión con Sasori, de ahora en adelante vería por la mirilla antes de abrir la puerta.
-Es solo que... Tengo compañía.- se le ocurrió decir y tardíamente se dio cuenta que era un error, pues Sasori frunció el ceño y dio un paso al frente intentando tener una mirada del interior de su departamento.
-¿Quien?- su voz por un momento sonó agresiva. Sakura frunció el ceño y dio un paso hacia él, impidiéndole entrar.
-Una amiga.
-¿No me la presentas?- con una sonrisa, Sasori volvió a ser el mismo hombre jovial, pero en esa ocasión, a Sakura su sonrisa le pareció un poco forzada.
-Es que.- se rasco la mejilla intentando parecer inocente-. Ella está un poco indispuesta, de hecho esta en mi habitacion.- mintió rogando por todos los medios sonar convincente.
-¿En serio?- Sasori levantó una ceja escéptico.
-Si, le he hablado de ti y tiene muchas ganas de conocerte, pero estoy segura que no quiere que la primera impresión que tengas de ella sea con la nariz roja y los ojos hinchados.- dijo riendo tontamente-. Ella sabe que eres una persona muy especial para mí.- Sakura apenas podía creer que ella fuera la persona que estuviera mintiendo con tanto descaro y convicción. Claro que la parte en la que decía que él era muy importante para ella no era en lo absoluto una mentira. Quería a Sasori de todo corazón, era su mejor amigo, era solo que aún se sentía confundida con él y habían ocasiones en las que no sabía cómo reaccionar en su presencia. No quería lastimar sus sentimientos sabiendo que él la amaba de verdad.
-Que mal.- susurró el pelirrojo un poco decaído-. Quería estar contigo estos días, tengo que volver a Estados Unidos dentro de dos semanas.
-¿En serio?.- Sakura se entristeció sinceramente, con todo y lo complicada de su relación, ella de verdad apreciaba a Sasori y no le gustaba saber que él estaba tan lejos de ella.
-Si, no creo poder atrasarlo más.- suspiró.
-Pues, yo también quiero pasar tiempo contigo... ¿Que te parece si nos vemos mañana en la tarde? Luego del trabajo te llamo y nos vamos a la cafetería cerca de la universidad.- sonrió con dulzura.- Como antes ¿Recuerdas?
-Como olvidarlo.- Sasori la observó con intensidad.
-¿Entonces mañana?
-Esta bien... Yo te llamo ¿A que horas sales?
-Normalmente a las tres de la tarde, pero algunas veces tardó un poco mas ¿Te parece mejor si yo te llamo a ti?- el hombre la miró unos segundos, pero se apresuró a asentir.
-Claro, voy a esperarlo.- sonrió -. Entonces te dejo con tu amiga, dale mis saludos y dile que espero conocerla pronto.- masculló risueño. Sakura se sintió avergonzada por haberle mentido tan vilmente, era una muy mala amiga.
-S-si.
-Bien, adiós.- susurró mientras se inclinaba hacia ella y le plantaba un beso en los labios. Sakura le observó intensamente sorprendida e intentó dar un paso hacia atrás, pero tan rápido como Sasori la besó, asimismo se alejó.
-Q-que fue...
-Nos vemos.- se despidió con una sonrisa antes de dar media vuelta y retornar por el pasillo. Sakura miró su espalda por varios segundos antes de entrar al apartamento y cerrar la puerta.
Justo en ese momento Sasuke bajaba de su auto pensativamente. Había tardado unos minutos más de lo esperado pues de una vez había terminado las tareas del colegio, para así tener todo el día libre. Por suerte solo le había faltado resolver unos problemas de aritmetica, por lo que no le habia tomado más de diez minutos. Había pensado en llevar el trabajo consigo, pero al recordar la reacción de Sakura esa mañana, había preferido no forzar la situación, no quería que ella intentará alejarse de él de nuevo.
Mientras entraba al edificio, Sasuke no pudo evitar pensar en lo complicada de la situación. Apenas podía creer que aquello en realidad estuviera sucediendo. Nunca había esperado sentirse de aquella manera por una chica, al punto de buscarla y necesitar aclarar sus sentimientos. También era sorprendente creer que una mujer hecha y derecha como Sakura, en realidad se sintiera enamorada de él. Ella era todo lo que cualquier hombre querría. Tan hermosa, inteligente e inocente.
-¿Como me tienes?- susurró con una sonrisa de lado. Más sorprendente aún era lo que ella provocaba en él. Sakura le hacía sentirse feliz, extraño y de alguna manera eufórico. Tenerla cerca le provocaba querer abrazarla y fundirla con su cuerpo. Quería marcarla y que todo mundo supiera que le pertenecía. Era una reacción primitiva, lo sabía. Nunca había sido una persona posesiva, ni celosa con sus antiguas parejas, pero ninguna le había hecho sentir lo que Sakura provocaba en él.
Mientras espera a que el viejo ancensor llegará, Sasuke no pudo evitar volver a pensar en Sakura. Desde el primer día, ella entrado a su vida para quedarse, Sasuke nunca había tenido oportunidad de levantar las barreras. En las noches cuando despertaba luego de las horribles pesadillas, todo en lo que podía pensar era en ella, en lo extraña que era, en lo guapa que se veía con sus trajes, en lo profundo que se había metido en su corazón.
Sasuke frunció el ceño pensando seriamente en lo último. Sakura lo traía loco, no hacia más que pensar en ella, desearla y obsesionarse con todo lo que hacía, y aunque estaba seguro que la necesitaba y quería. Sasuke se preguntaba seriamente si eso implicaba que ¿La amaba?
Las puertas del ascensor se abrieron, el moreno levantó la mirada dando un paso al frente, pero retrocedió al observar que había una persona dentro. Era un hombre varios años mayor que él, de cabellos rojos y ojos miel. Era muy alto, de hecho le pasaba por un par de centímetros y tenía una mirada pasiva, pero algo en él instantaneamente le desagradó.
-Permiso.- susurró el individuo con educación antes de pasar por su lado.
-Pase.- Sasuke espero a que él saliera antes de entrar al elevador. Marcó el número de piso en el que estaba el apartamento de Sakura y esperó a que las puertas se cerraban, con la mirada fija en la espalda de aquel individuo. Una sensación pesada se instaló en la boca de su estómago y la irritación le hizo sentirse ansioso. Las puertas se cerraron y Sasuke levantó la mirada a la parte superior del ascensor observando la pantalla que marcaba los pisos que dejaba atrás.
Solo unos segundos después las puertas se abrieron nuevamente. Sasuke dio varios pasos adelante y se encaminó hacia la última puerta que había en el pasillo. Solo habían cuatro apartamentos en ese piso, por lo que en realidad el camino solo le tomó unos pocos pasos. Rápidamente toco la puerta y se esperó, los pasos de Sakura se escucharon en el pasillo pero la puerta tardó un poco más en abrirse.
-Sasuke.- exclamó ella con un tierno sonrojo en las mejillas. Estaba tal como la había dejado hacia menos de una hora, Sasuke no pudo evitar recorrer con la mirada su voluptuosa figura recordando que ella le pertenecía. Sakura le había dado su corazón por lo que toda ella era suya ahora.
-¿Me dejaras pasar?- susurró con una sonrisa de lado. Ella se sonrojó aún más dando un paso hacia atrás.
-Lo siento.
Sasuke se adentró al apartamento y esperó a que ella cerrará la puerta antes de tomarla de la cintura y darle un beso en los labios, Sakura dudó un segundo antes de responderle, abrazándose a su cuello. Se besaron hasta que la falta de aire se hizo presente, Sakura se soltó de él y rápidamente le indicó que la mesa ya estaba ordenada, que se sentara mientras ella le servía la comida.
Sasuke siguió sus instrucciones y tomó asiento pensativamente, por alguna razón Sakura había estado renuente cuando él había iniciado el beso. Era estupido pensar tanto en ello, pero Sasuke no pudo evitar sentir que algo había ocurrido, ella había parecido algo distante al inicio. Lo dejó ir pensando que seguramente Sakura había estado analizando los pros y contras de su relación. Claramente, la balanza se inclinaba para un solo lado, pero Sasuke esperaba hacerle ver que ellos funcionaban muy bien, de esa manera, ella no tendría dudas y jamás le dejaría.
Sasuke se sorprendió a sí mismo pensando en cuanto lo destruiria si ella le abandonaba. Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando aquella perspectiva se instaló en su mente, él solo tenía a su mejor amigo y a Sakura, ahora. Naruto era un parte muy importante de su vida, era su hermano, era quien le había apoyado incondicionalmente durante todo aquel proceso, pero Sakura era simplemente indispensable. Sasuke estaba seguro que se desmoronaría si ella le faltaba.
"Puse en mis notas luego de la discusión, que te estabas apropiando de lo más cercano que tenías para así sentir que algo te pertenecía"
"Cuando te diste cuenta de la cita que tuve, entraste de alguna manera en pánico y reaccionaste de mala forma, creí que no podías concebir perder a alguien más que estuviera presente en tu vida, aunque fuera solo de manera simbólica"
¿Estaba confundiendo sus sentimientos?
¿Se estaba adueñando de Sakura porque necesitaba que algo le perteneciera?
-Aquí está la comida.- susurró Sakura trayendo dos platos consigo. Dejo uno frente a él y luego puso el otro a su lado antes de sentarse.
-Gracias.- susurró Sasuke en voz baja, observando la comida con seriedad. Levantó la mirada hacia Sakura para decirle que el almuerzo tenía un aspecto exquisito, pero las palabras se atoraron en su boca cuando miró la sonrisa que ella le dedicaba. Sus ojos brillaban de una manera singular y el sonrojo en las mejillas la hacia más hermosa. Sasuke sintió como el corazón se le aceleraba y como una sensación cálida llenaba su pecho.
No podía malinterpretar de ninguna manera aquello, jamás se había sentido de esa forma con una chica y se negaba a considerar siquiera que era solo una ilusión producto de su trauma.
-¿No tienes hambre?- Sakura se mostró preocupada de pronto. Sasuke reaccionó al instante, dándose cuenta que se había quedado viéndola como un idiota.
-Tiene buen aspecto.- susurró antes de llevarse una cucharada a la boca, las mejillas le ardían producto de la vergüenza. ¿Cuando había sido la última vez que se había avergonzado?
-Espero que sepa igual de bien.- le dijo Sakura con voz risueña. Sasuke se permitió saborear el primer bocado, sorprendiéndose cuando sus papilas gustativas estallaron como fuegos artificiales. No había probado comida tan buena en meses, desde la última vez que su madre había cocinado. Sorprendentemente, el recuerdo en esa ocasion no le produjo dolor, ni rabia, sino más que bien, una sincera añoranza y alegría por los recuerdos felices.
-Está muy bueno.- le dijo a Sakura, al darse cuenta de que ella le miraba esperando su aprobación. Admitió que le gustaba la sensación de ella estando tan pendiente de él. Sasuke sintió otra vez aquel calorcito en el pecho.
Pero nada se comparó cuando Sakura le dedicó otra sonrisa deslumbrante. Su corazón se aceleró instantáneamente y algo extraño sucedió en la boca de su estómago.
Fue en ese momento que Sasuke se dio cuenta que se había enamorado.
-Me alegro que te guste.- la voz de Sakura le devolvió al presente, nuevamente la observaba cómo idiota y en esa ocasión no pudo evitar el sonrojo intenso en las mejillas.
-Si.
-¿Sucede algo? Te ves acalorado.- ella frunció el ceño algo preocupada-. ¿Tienes fiebre?- preguntó acercándose a él. Sasuke la tomó de la nuca y aplastó sus labios con los de ella en un beso rápido e intenso.
-Estoy bien.- musitó con sonrisa ligera. Sakura parpadeo aturdida pero no tardó en asentir, intensamente sonrojada.
El almuerzo se pasó sin ninguna otra novedad y luego de eso, Sakura se dedicó a recoger los platos para lavarlos. Unos segundos después, Sasuke se ofreció a ayudarle y aunque al inicio ella se negó, al final termino accediendo y le permitió secar los trastos que ella iba lavando. La escena se le antojo tan poco común y amena, que Sakura se sintió un poco intimidada, parecían una pareja auténtica y eso le hacia sentir extraña pero realmente alegre.
Sakura tomó consciencia hasta entonces que no le habían dado un nombre a su relación. Sasuke había llegado la noche anterior exigiéndole que le dijera que le amaba, pero él en ningún momento le había correspondido con palabras. También habían estado compartiendo momentos íntimos y casi habían hecho el amor, pero en realidad, Sasuke no le había pedido que fuera su novia.
-Esto es complicado.- pensó seriamente.
-¿Sucede algo?- le preguntó el moreno sacándola de sus pensamientos. Sakura levantó la mirada hacia él y le observó por unos minutos antes de negar con la cabeza. Por un momento se le había ocurrido decirle lo que estaba pensando, pero era demasiado vergonzoso, además ella sabía que algunos hombres eran renuentes a las relaciones, por lo que Sasuke podía sentirse incómodo si ella intentaba forzarlo a darle un nombre a aquello que ellos tenían.
-Tampoco hay que apresurarse.- se convenció-. Es el primer día.
-Estás muy callada.- Sasuke frunció el ceño mientras se cruzaba de brazos, la miró fijamente a la espera de que ella cerrará el grifo y se centrará en él-. ¿Sucedió algo mientras no estaba?- indagó serio.
Sakura le miró unos segundos antes de suspirar. Podia optar por dejar el tema y decirle que nada había pasado, pero ahora que Sasuke le había recordado lo que habia ocurrido antes de que él llegara y no podía sacarse de la cabeza el beso sorpresivo que Sasori le había dado.
-Estoy esperando.- Sakura levantó la mirada notando lo irritado que él se estaba. Podía mentirle y hacerle creer que nada había ocurrido, pero ella mejor que nadie sabía lo mal que le hacían las mentiras a las relaciones, por muy blancas que parecieran.
-No sucedió nada, sólo vino un amigo por un momento, pero se fue un rato antes de que vinieras.- le comentó impersonal. Esperaba que Sasuke no indagará mucho, no quería contarle de quien se trataba, ni lo del beso. Él no conocía a Sasori, por lo que en realidad no tenía que preocuparse, pero prefería evitarlo. Él mismo le había advertido lo celoso que era y Sakura tampoco quería arruinar su primer día juntos.
-¿A sí? ¿Quien era?- le preguntó él tranquilamente.
-Pues... Un viejo amigo de la universidad, se llama Sasori Akasuna.- le comentó con suavidad, mientras se limpiaba las manos humedas en el trapo que él antes había usado.
-¿Sasori?- Sasuke de pronto se encontró terriblemente tensó, el recuerdo de ese nombre floreció en su mente con rapidez.
"Claro que me gustaría salir contigo"
"Adiós Sasori"
-Si, vino solo un momento para saludarme.- a pesar de que se había dicho que no mentiría, preferia omitir cierta información -. Pero se fue a los minutos.
-¿Como es?
-¿Qué?- Sakura le miró extrañada
-¿Como es él físicamente?- Sasuke tenía la leve sospecha de que el hombre que se había topado en el ascensor, era el desgraciado que había estado con Sakura.
-Bueno, él es... Alto, talvez de tu tamaño.- puso un dedo en su barbilla en una pose pensativa-. Y tiene los cabellos rojos y ojos claros.- musitó con una ligera sonrisa.
Sasuke sintió como algo caliente quemaba su pecho. De pronto se sintió irritado y muy molesto. El tipo que se había topado en el ascensor era el mismo que había hecho que Sakura le abandonara durante una sesión.
-¿Es solo un amigo de la universidad?- le preguntó mirándola fijamente. Ella se mostró confundida.
-Si, llevamos varias clases juntas... ¿Porque la pregunta?
-¿No tuviste nada con él?
Sakura frunció el ceño antes de pararse frente a él, con las manos en la cadera.
-¿Porque lo preguntas?... Te dije que es solo un amigo ¿No me crees?
-Fue el tipo con el que saliste en aquella ocasión en la que cancelaste nuestra sesión ¿Cierto?
-Si ¿Y eso que?- le preguntó con cautela, no le gustaba hacia dónde se dirigía la conversación.
-Que parecías muy emocionada cuando hablaste con él.- gruñó Sasuke, furioso de recordarlo -. No parecía tratarse de un amigo.
-¿Insinúas que te estoy mintiendo?- Sakura se sintió ofendida.
-Solo creo que hay algo que no me estás diciendo.- se plantó frente a ella, usando su altura para intimidarla -. ¿Hubo algo entre ese tipo y tu?
-¿Qué demonios Sasuke?... Ya te dije que es solo mi amigo y en todo caso eso no debería importarte, porque sería el pasado.- exclamó Sakura empezando a irritarse.
-Claro que tendría que importarme.
-No, no tendría que hacerlo.- negó fervientemente -. Yo no vengo y te reclamo cuando te encontré en tu apartamento con la chica pelirroja, con la que claramente tú si tuviste algo.- a pesar de lo que decía, Sakura sintió una punzada de dolor en el pecho, al recordar aquella escena -. Tu si tuviste sexo con ella.
-Pero eso fue antes de que nosotros nos declaráramos.- se excusó él.
-Exacto.- afirmó Sakura con convicción -. Fue antes, en el pasado, cuando tú y yo no éramos nada, por lo que tanto no tendría porqué importarme.
-No es lo mismo.- soltó Sasuke inmediatamente. Sakura pestañeo sorprendida.
-¿Como que no?
-Yo termine definitivamente con Karin, no pienso verla jamás, mientras que tú si te verás con ese tipo, él si estará contigo.
-Porque es mi amigo ¡Maldicion!.- explotó frustrada -. Es mi amigo Sasuke, solo eso, un amigo ¡Yo nunca he tenido sexo con él! Nunca he tenido una relación con él, contrario a tu caso... Llegue a tu apartamento y esa chica vestía tu ropa, estaba casi desnuda frente a mi ¡Tu te acostaste con ella! ¡Tú tuviste relaciones con ella!- su voz se fue elevando hasta convertirse en un grito, Sakura sintió un intenso nudo en la garganta cuando las lágrimas hicieron su aparición. Como hubiera deseado borrar aquella imagen de su cabeza, pero con el recuerdo venía también aquel intenso dolor.
-Sakura...- él intentó dar un paso hacia ella.
-¡No!... No me vengas con eso ahora, no me digas nada, vamos a olvidarnos de lo que ocurrió y de lo que yo vi, vamos a dejarlo atrás.- dijo con convicción, pero las lágrimas bañaban su rostro una tras otra -. Pero no quieras venir a buscar algo en donde no lo hay, lo que Sasori y yo tenemos es muy diferente a lo que tú y esa chica tuvieron Sasuke.- y dicho eso se encaminó hacia su habitación dejándolo solo.
Su mirada se fue nublando mientras avanzaba por el pasillo y los sollozos fueron casi imposibles de detener una vez que se encontró en la seguridad de su alcoba. Sakura se sentó en la cama, escondiendo el rostro entre sus manos.
Cuando había visto aquella chica en el apartamento de Sasuke, ella realmente no había tenido una reacción, es más, incluso cuando la pelirroja se había ido, Sakura se había sentido más sorprendida que otra cosa, hasta que poco a poco, el dolor se había abierto paso en su corazón. Por eso había intentado disimularlo manteniéndose emocionalmente alejada de Sasuke, por eso había respondido la llamada de Sasori con demasiado efusividad, porque mediante la alegría falsa, ella había intentando dejar salir su aflicción.
Lamentablemente en cuanto había dejado el apartamento, había vuelto a su casa para prepararse para la cena con su amigo, pero una vez allí había dado rienda suelta a sus sentimientos. Sakura se habia sentido tan confundida, tan herida y tan irracionalmente molesta que había tardado horas en lograr controlarse.
Lo que sentía ahora se asemejaba de cierta manera, a lo que había ocurrido en aquel momento. Tenía tantas ganas de llorar, pero en esa ocasión fue simplemente incapaz de esconderlo.
Sasuke se paseó por la sala de estar, frustrado. Estaba molesto consigo mismo, con Sakura y con el maldito pelirrojo. Sabía que Sakura estaba en lo cierto, si algo hubiera pasado entre ella y aquel tipo, él lamentablemente no tendría que tener voz en ello. Él mismo había tenido su pasado y no querría que ella se pusiera indagar en él para luego sacar a relucir cosas que en realidad no le incumbían, pero era demasiado difícil dejarlo ir. Estaba terriblemente celoso y se sentía posesivo con ella.
Se sentó en un sofá dejándose caer y apretando su cabeza entre las manos. Había tenido varias expectativas cuando había decidido quedarse con Sakura aquel día. No sabia mucho de relaciones, las suyas tendían a centrarse únicamente en la cama, pero con Sakura, él realmente había deseado que fuera diferente.
No solo la quería para calentar su lecho. Él quería conocerla, besarla, abrazarla, quería quedarse a tontear con ella en la cama, quería escucharla reír, quería conversar con ella, quería mirar sus ojos por siempre. Sasuke no quería arruinar lo que había encontrado a su lado, pero al parecer eso era lo que estaba haciendo. Había sido un auténtico estupido.
Claro que no quería que ella estuviera cerca de alguien por el que hubiera tenido sentimientos o alguien que los tuviera por ella. No quería compartirla, no quería que ningún otro viera su sonrisa, pero no podía encerrarla para si, aquello era absurdo de pensar y aunque era una idea tentadora, no podía considerar realmente esa posibilidad. Solo conseguiría que Sakura se alejara. Ella no era como las chicas inmaduras a las que estaba acostumbrado. Era una mujer y pronto sería su mujer.
La sensación cálida volvió a su pecho al pensarlo. A pesar de todo lo que pudo haber sucedido en su pasado o en el de ella, lo importante en ese momento era que ambos estaban juntos. Sakura nunca había estado con alguien de una manera íntima, cuando el momento llegara, ella se entregaría a él totalmente y sería él quien la haría mujer. Sasuke adoptó una expresión seria, tomando nota de ello hasta entonces. Si ella hubiera tenido uno o más amantes antes de conocerle, él simplemente moriría de celos por solo imaginarla con otro.
Al pensar en eso, Sasuke se dio cuenta de lo estupido que había sido, había acusado a Sakura injustamente solo por sus celos, sabía que debía disculparse, no es algo que acostumbrará, pero ella lo merecía.
Con un suspiro, se levantó del sofá y se encaminó hacia la habitación. Tuvo el impulso de tocar por un momento, pero lo descarto con rapidez al pensar que si Sakura seguía molesta, ella podía decirle que se fuera o que no quería verlo. No era una opción, estaba decidido a remediar aquello, por lo que simplemente abrió. Agradeció que ella no le hubiera echando cerrojo a la puerta y se adentró a la habitación.
Sakura estaba acostada en el centro de la cama, tenía las manos unidas bajo el mentón y las piernas encogidas. La cama no era precisamente grande, pero fuera por la posición o por cómo había terminado aquella discusión con las lágrimas de ella, Sasuke la veía pequeña en medio del colchón. Suspiro de nuevo mientras se quitaba los zapatos, los dejo a un lado de la puerta antes de dirigirse a lado izquierdo de la cama, justo hacia dónde estaba dando la espalda. Sasuke sentía que era más fácil exponerse a ella si no le veía el rostro.
Se sentó primero con mucha cautela, observando su reacción. Sakura solo se tensó, pero rápidamente volvió a relajarse.
Sasuke la miró pensando seriamente en que decir. Había creido que en realidad no era tan difícil disculparse, solo tenía que decir que lo sentía y esperar a que ella mostrará ese corazón de oro que tenía, una vez más, perdonándolo. Lastimosamente, Sasuke se dio cuenta que, no todo se pintaba de buena manera.
Antes de seguir pensando estupideces, prefirió simplemente actuar. Se acostó en la cama y se apegó al cuerpo de Sakura abrazándola por la cintura y eliminando todo espacio entre los dos. Ella se tensó terriblemente por varios segundos, sin embargo se dejó ir con un suspiro. Sasuke hundió el rostro en el cabello de ella apreciando su suavidad, inhaló profundamente intentando identificar el aroma de su shampoo y luego inclinó el rostro y le plantó un casto beso en la nuca, Sakura se estremeció.
-Lo siento.- soltó antes de darse cuenta. Sakura volvió a suspirar y permaneció callada. A pesar de que había esperado que ella dijera algo, por ese momento, él prefirió el silencio, así sería más fácil decirle lo que sentía.
-Se que no debi haber dicho lo que dije pero estaba muy celoso y...- paso la nariz por su cuello-. Yo... No soy muy bueno en esto, es algo nuevo para mí también.- le confió en apenas un susurro.
-¿Si?- la voz de ella se escuchó ronca y baja. Sasuke se sintió un bastardo por haberla hecho llorar.
-Vi al tipo pelirrojo en las escaleras y luego cuando vine aquí y... Tu estabas diferente, eso me hizo pensar que algo había ocurrido y que intentabas ocultarmelo.- susurró volviendo a hundir el rostro en su melena-. No quiero sentirme así y no quiero arruinarlo... Solo, no pude evitarlo.
Sakura se quedó en silencio nuevamente, analizando sus palabras. Una parte de ella se encontraba molesta por como Sasuke había intentado acusarla de mentirle sobre su verdadera relación con Sasori, otra sabía que algo de razón tenía él aún cuando no lo supiera. Ella le había omitido información, pero Sasuke de alguna manera, había sentido que había algo diferente en como le había recibido. Había tenido cierta razón para desconfiar, ella se habría sentido de la misma manera, si él hubiera tratado de hacer menos una situación como esa, claro estaba que Sasuke no sabía en realidad el quid de su relación con Sasori.
-¿En algo tienes razón?- susurró decidida al menos en confiar en que él tomaría aquello con madurez. Sasuke se había disculpado con ella, por lo que esperaba que fuera lo bastante maduro, para no hacer de aquello, algo que no era.
-¿En que?- a pesar de lo que había esperado, Sakura se sorprendió al notar que su voz no tenía en lo absoluto ni una pizca de sospecha.
-Mi relación con Sasori...- empezó, él se tensó-. Si nos conocimos en la universidad, llevábamos varias clases juntos al iniciar la carrera. Él estudiaba medicina y siendo la psicología una rama de la misma, coincidimos varias veces.- suspiro a la espera de que Sasuke dijera algo, pero él se mantuvo en silencio.
-El se volvió mi mejor amigo, me apoyó cuando ocurrió lo de mi madre y estuvo siempre para mi. Cuando nos graduamos, nuestra relación no cambio, siempre nos veíamos para conversar o tomar un café. Lamentablemente Sasori tuvo una oferta para trabajar en el extranjero, era un gran oportunidad y yo realmente estaba feliz por él, por eso me extraño que tuviera sus dudas. Cuando le pregunté que sucedía, él me confesó que no quería dejarme, que estaba enamorado de mi... y yo... Realmente fue una sorpresa, nunca espere que él hubiera desarrollado esa clase de sentimientos hacia mi, me dolió mucho rechazarlo pues realmente le quiero, pero no podía engañarlo, menos aún podía permitir que perdiera esa oportunidad única. Sasori se termino yendo y ahora se encuentra perfectamente establecido en Estados Unidos. Tiene un gran trabajo y él mismo me confesó que se siente realmente afortunado de haber recibido aquella oportunidad.
-Hace poco volvió acá de vacaciones... Y me llamó porque quería verme, ese fue el día en el que pospuse nuestra sesión.- se detuvo un momento recordando su encuentro con Sasori-. Todo estuvo bien hasta que él me confesó que aún seguía enamorado de mi. Fue un shock, esperaba que el tiempo lejos hubiera sido suficiente para que él hubiera encontrado a alguien o que hubiera desistido de sus sentimientos, pero lamentablemente no fue así... Yo, lo rechace de nuevo, porque le dije que tenía sentimientos hacia alguien más.- le confió empezando a sonrojarse.
El silencio reinó, Sakura espero que Sasuke se enojara, que despotricara o que simplemente le dijera que estaba bien, que él comprendía, pero nada de eso había sucedido y admitía que empezaba a ponerse nerviosa. Lentamente dio la vuelta aún bajo el brazo de Sasuke y le miró de frente. Él tenía los ojos cerrados y respiraba con tranquilidad, tanta que si no fuera por el ceño fruncido, Sakura hubiera pensado que estaba dormido.
-No me gusta ese tipo.- musitó él luego de un momento.
-¿No?
-No, no me cae bien y no lo quiero cerca de ti.- bufo entre dientes.
-Sasori vuelve a América dentro de dos semanas.
-Y espero que se quede allá por muchos años o talvez por toda una vida.- A Sakura, que sabía que en realidad su actitud debería molestarle, no hizo más que enternecerle, parecía un niño caprichoso.
-¡Sasuke!- intentó sonar estricta. Él hizo un adorable puchero con los labios antes de hablar.
-¿Queee?- arrastró la palabra.
-¿Estamos bien?- le preguntó sonrojada. Él abrió los ojos y la miró fijamente, con mucha intensidad.
-Estamos bien.- susurró.
-Ya no tendremos problemas en lo que concierne a Sasori.
-¿Acaso piensas verlo de nuevo?- soltó con el ceño fruncido.
-Es mi amigo.- respondió Sakura.
-El tipo te confesó que sigue loco por ti, no quiero que estés cerca de él.
Sakura adoptó una expresión seria, sabiendo que de otra manera, no lograría disuadirlo.
-Es solo mi amigo Sasuke, no importa lo que él quiera.- le cortó.
-¿No? ¿Como te sentirías si yo estuviera en la misma situación con Karin?- le preguntó. Sakura odio el solo hecho de que la nombrará.
-No es lo mismo, hablamos de ello, tu tuviste relaciones sexuales con ella, Sasori y yo apenas nos hemos besado unas cuantas veces.
-¿Te has besado con él?- gruño molesto.
Sakura sabía que había cometido un error al confesarle aquello, pero se negaba a dejarse intimidar, necesitaba hacerle entender que el pasado era pasado y que él no tenía que meterse en problemas por eso, así como ella tampoco lo haría.
-Si, lo he besado, pero nunca ha pasado de eso, y no pienso seguir discutiendo esto. Mi relación con Sasori, está a años luz de diferencia, de la relación que tu sostuviste con tu amiguita. No hay punto de comparación siquiera.- frunció el ceño fuertemente-. Además, él es sinceramente mi amigo, lo conozco de años y ha venido de visita por unos días, no pienso dejar de verlo solo porque no puedes superar tus celos.
-Entonces si vas a verlo.
Sakura suspiro odiando el rumbo que había tomado la conversación, no quería pelear con él de nuevo, preferiría que ambos aprovecharán ese día para conocerse mejor.
-Sasuke, el día que fui a ver a Sasori luego de dejarte, le dije que estaba enamorada de otra persona. Tú y yo, no éramos nada y aún así, yo sentía un compromiso, al menos por mis sentimientos. Ahora, con lo qué pasó ayer y lo de hoy ¿Crees acaso que yo me atrevería a verle de otra forma o a estar con el?
Sasuke la miró fijamente antes de negar. Estaba comportándose como un niño berrinchido, lo sabía, pero era difícil con todo lo que Sakura le había contado. Ella no sentía más que amistad hacia aquel tipo, pero él estaba claramente loco por ella y solo el imaginar cómo la observaba, con amor y deseo, talvez imaginándola desnuda en su cama, era suficiente para hacerle arder de furia.
Lamentablemente, tal como Sakura había dicho, no podía continuar así, eso solo dañaría su frágil relación, debía confiar en lo que ella decía. No dudaba de Sakura, era una mujer tan integra e inocente, que sabía que jamás le engañaría, pero no confiaba en el pelirrojo, le odiaba solo por estar enamorado de ella.
-Dile que tienes novio.- le ordenó mirándole a los ojos.
-¿Novio?- ella se mostró sorprendida.
-Cuando le veas de nuevo, dile que tienes novio, así al menos sabrá que ya tienes dueño.
-¿Novio?- Sakura se encontraba aturdida. Sabía que su relación con Sasuke había avanzado de cierta manera, pero jamas se le había ocurrido que fueran novios, al menos no recordaba que él se lo hubiera pedido-. ¿En que momento me preguntaste si podíamos ser novios?
Sasuke, en lugar de ofenderse, se rió sintiéndose un poco más relajado.
-¿Que otra cosa podríamos ser? Creo que la pregunta sobra.- se acercó a ella apegándola completamente a su cuerpo-. Anoche me dijiste que me amabas y nos besamos-. Sakura se sonrojó intensamente y se estremeció, cuando Sasuke le acarició el cuello con la nariz-. Nos acariciamos y estuvimos apunto de hacer el amor. Dormí en tu cama y desperté contigo en mis brazos.- exhalo el aliento caliente en la sensible piel tras su oreja con toda intención-. Use tu baño, tu cepillo de dientes... me hiciste el almuerzo y ahora estoy aquí contigo en la cama de nuevo. Voy a dormir aquí y lo haré noche tras noche.- se separó de ella con una sonrisa.
-¿A sí?
-Si.- aseguró firmemente-. Entonces dime, si no somos novios ¿Donde nos deja eso?
Sakura le miró fijamente, con una sonrisa bailando en los labios. Le gustaba esa actitud juguetona y sensual en Sasuke, era sencillamente pecaminoso.
-Nos deja en que tú eres un aprovechado y yo una descarada.- se atrevió a bromar. Sasuke la miró antes de reír sutilmente.
-Toda una descarada.- susurró él antes de llevar su mano libre a su trasero y tocarle con toda intención
-Sasuke.- suspiro ella.
De repente, el moreno se puso serio.
-No me agrada que veas a ese tipo, pero entiendo su relación.
-¿En serio?- Sakura se sintió emocionada.
-Espero que realmente le aclares que ya tienes novio.- la miró con seriedad, la pelirrosa se apresuró a asentir.
-Si
-Bien.- sonrió de lado, a Sakura le pareció muy sexy-. Ahora enséñame todo lo descarada que puedes ser.- musitó y dicho eso se lanzo a sus labios con pasión.
Sakura le correspondo rápidamente, abrazándole por el cuello.
Los besos de Sasuke eran el cielo y ella estaba dispuesta a enfrentarse a quien fuera con tal de nunca separarse de él.
-Te quiero.- dijo sobre su boca. Él sonrió tomándola de la cintura y rodando hasta dejarla bajo su cuerpo.
-También yo.- le confesó en apenas un susurro.
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Y en ese momento ambos se prometieron en silencio, que nada en el mundo les separaría.
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FIN DEL CAPITULO
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Luego de varios meses he vuelto chicos.
Lamento la tardanza, el capitulo lo tenia terminado desde bastante tiempo atrás, pero tuve dificultades para actualizar porque como les había dicho antes, estoy editando los fics. Este en particular me costo un poco editarlo, pues es difícil cuando las ideas llegaron y no podía agregar nada, ya que tenia que apegarlo a lo que antes había escrito.
Espero que les haya gustado el capitulo, es un primer vistazo de la verdadera relación Sasusaku. Espero que les haya agradado y que juzguen mucho a Sasuke por sus celos, comprendan la confusión de su interior. También debo decirle que Sakura tal vez sea indecisa y frustrante, durante el transcurso de los siguientes capítulos, pero también espero que sean pacientes, ella es la que debate entre lo correcto y lo que realmente quiere.
Quiero por favor, que se tomen un momento para comentar. Quiero leer sus opiniones, sugerencias o cualquier cosa.
Acerca del siguiente fic que sera actualizado, es Ingenuidad Encantadora. Ya lo tengo casi terminado, solo me falta la escena final. Solo les voy a adelantar que sera largo y que ademas, para todos los pervertidos, tendrá mucho lime y lemon. Lamentablemente, no podre darles una fecha de actualización ya que tendré que editar los capítulos anteriores. Espero terminarlo lo mas pronto posible, pero no les puedo prometer nada ya que temo fallarles.
Nuevamente chicos, luego de Ingenuidad Encantadora. ¿Que fic quieren que actualice? Estoy reuniendo los votos para seguir una lista. Solo procuren que no sean los que recién he actualizado pues la meta es hacerlo con todos.
Espero que hayan tenido una divertida Noche Buena y un grandioso Año Nuevo.
Que tengan una linda noche. Se les quiere un montón. Espero que Diosito me les cuide a donde sea que estén. Que tenga salud y amor que es lo mas importante. Besos y abrazos. Sayonara.
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Ps: Perdon por los horrores ortograficos.
Ps2: Lean los capitulos anteriores ya que fueron editados y tienen algunas cosas nuevas,
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