Este es el capítulo más corto de todos. ¿Por qué? Por que me gusto mucho. Creo que fue el mejor de la temporada, logro un balance adecuado entre la reinvención y el canon. Además acaba de casi de terminar de leer el relato del canon cuando vi el episodio. Tiene muchas cosas buenas, por eso no repare tanto.
Mi única reparación es el abrazo. Quería reparar un poco más en la relación con La Mujer y el cumpleaños de Sherlock, pero me falto un poco de tiempo. Pero, si una escena fue soberbia fue justamente esa. Así que, este capítulo es un homenaje.
"Mentir para avanzar".
A Sherlock se le estaba escapando de las manos ese caso. Ya no sabía que era parte de la realidad y que de todo lo había imaginado. Su alucinación más fuerte de seguro era haber recuperado a su amigo. Claro, lo había forzado para que lo acompañara en ese caso que era más que complicado. Pero eso no era haberlo recuperado. Pero por algo se empezaba ¿no?
John pensaba que Sherlock era muy bueno con sus deducciones, cuando en realidad solo conocía muy bien sus costumbres. Lo conocía como la palma de su mano. Sabía lo que le avergonzaba y lo que no le avergonzaba, lo que le hacía feliz y lo que no. Sabía todas aquellas cosas que solo alguien a quien le importara John demasiado lo sabía. Mary tenía razón: necesitaba salvar a John de el mismo. Aunque, para ser sinceros eso no se le daba muy bien que digamos.
Parecía que cada que daba un paso más cerca de la verdad o de John, el doctor se alejaba en un intento de ocultar algo que le atormentaba. Sherlock sabía que llevaba un secreto que lo hacía evitarlo. Pero no sabía de que iba. Además no era como que el pudiera acercarse más a John. El también estaba ocultando algunas cosas. Cosas que le avergonzaban.
Al final siempre le había hecho caso a Mary claro, a su particular estilo. Aunque ella no había dicho nada de terminar en el maletero de un deportivo o ir a un hospital. Pero si tenía que ir al infierno para traer a John lo haría. Una y mil veces.
Ya cuando todo aquel caos hubo terminado y las cosas parecían regresar poco a la normalidad, llegó el momento de regresar a casa. Sherlock casi olvidaba que era su cumpleaños, hasta que miró su teléfono. Era irónico que el cumpliera un año más de vida cuando Mary ya no estaba. Que el festejara su existencia cuando la falta de una existencia los tenia varados en ese sitio.
—Voy a hacer una deducción y si acierto tienes que decirme la verdad—Dijo John en cuanto terminó de ver como sonaba su celular al llegar un mensaje. "La mujer". De verdad que le agradaba. Pero solo le agradaba. Como Mary, Molly o la Sra. Hudson. Mujeres extraordinarias a las cuales tenia respeto y aprecio.
—Esta bien—Contestó temeroso de lo que pudiera pasar. ¿Y si deducía sus pensamientos?¿Y si John por fin se daba cuenta de lo que sentía por él? ¿Si nunca le perdonaba por no haber protegido a su esposa?
Y lo oyó. Oyó las conjeturas y oyó su historia. La historia de como su amigo había descubierto que no era feliz en su matrimonio.
Y su corazón se comenzó a romper. Poco a poco, pero ya estaba acostumbrado. Pensó que Mary sería suficiente para John, y que si no era feliz era por que lo necesitaba a él, pero al darse cuenta de las implicaciones de lo que decía su amigo no pudo más que asustarse. Si John había sido capaz de engañar a Mary, ¿Por qué no era capaz de darse cuenta de lo que sentía por él? Y tenía el presentimiento que, parecía que si sabía sus sentimientos. Todo su discurso había girado en torno a su vida, a su corazón. ¿Qué no se daba cuenta John Watson que el era el Sol de su universo? Que siempre tenía que girar a su alrededor. Y luego sucedió lo inesperado: las lágrimas. Y fue ahí donde Sherlock comprendió toda la culpa de su secreto.
Con las lagrimas que estaba soltando John, Sherlock entendía que John prefería voltear la cabeza que fijarse en lo que había. La mujer con la que había querido engañar a su esposa debió haber sido muy inteligente, como para evitar que Mary se diera cuenta. Le aplaudía esa sagacidad.
—Esta bien— Quería que con ese gesto decirle que estaba bien sentirse así, que estaba bien llorar. Que estaba bien lamentarse que por unos momentos quisiera dejar todo atrás. Por que en el fondo de sus corazones ambos sabían que era por añoraban su compañía. Una buena parte de ambos añoraban ser los dos contra el mundo. Y la mente de John inconscientemente había generado una ruta de escape para su felicidad.
—No, no esta bien—John quería decir que no estaba bien sentirse así. Mary acaba de morir, pero él jamás se había sentido ni tan vivo ni tan feliz como en el 221 de Baker Street, al lado de ese hombre imposible que lograba ver que las cosas no eran tan malas.
—No. Pero es lo que es—No estaba bien que los dos estuvieran juntos tan poco tiempo después de la perdida de la madre de la pequeña Rosie. No estaba bien que John hubiera pensado en engañarla. Pero era lo que tenían, uno al otro. Durante todo el tiempo que estuvieran los dos juntos pisando la tierra.
Y por más que quisiera negarlo, no estaba tan seguro que no fuera lo correcto sostenerlo entre sus brazos, confortarlo. Era lo que tenían. Si estaba bien o mal, era todo lo que había.
Mientras John se rompía entre sus brazos, Sherlock comprendió por primera vez en su vida muchas cosas. Que Mary sabía de ese amor y que ella entendía cuales eran las prioridades. Y que John jamás correspondería a Sherlock, pero que este jamás se rendiría hasta que John viera lo mucho que le importaba.
En cuanto se tranquilizó, deposito un suave besó en los labios de su amigo que sorprendió a ambos. Pero John se había dejado hacer por que necesitaba el contacto. Sherlock había estado motivado por alguna suerte de impulso.
Con las mejillas rojas los se separaron e ignoraron el momento. No era la ocasión ideal para decir lo que los dos quería: "Necesito que estés a mi lado. Solo a tu lado seré feliz. Te amo" Tal vez más adelante sería la ocasión propicia para decirlo. Por que ahora solo parecía un problema.
—John yo...—Sherlock no sabía si decir aquello que su corazón ocultaba. Sentía que la felicidad la tenía al alcance de su mano.
—¿Qué pasa Sherlock?—John ignoraba lo que Sherlock sentía, pero sabía que él sentía algo más. Tranquilidad, amistad, amor. No entendía que era, pero vivía ahí, dentro de su pecho.
—Cuando puedas me gustaría tener una conversación— Después de tantos años era lo más adecuado. Decirle lo que callaba.
—La acabamos de tener—John se revolvió incomodo. No sabía que pensar de ese beso. Y no quería complicar más las cosas
—Si pero...— Sherlock quería poner las cosas en claro. No podía dejar que John le volviera a abandonar.
—Tiempo al tiempo Holmes—John le sonrió y tomo su mano. Tal vez era un comienzo, tal vez era un final.
