Este capítulo fue el último y me dejo con muchas emociones encontradas. Por una parte me gusto, pero por otra no. Hubo demasiadas cosas en el tintero y otras que no me parecieron lógicas. Esas fueron las que "repare".
Como breve resumen lo que más quería reparar era el ataúd y la llamada con Molly. Todo se dio a raíz de una entrevista donde Gatiss y Moffat decían que ellos habían escrito la escena del ataúd mi mente, tenía que ver con otro tipo de enigma o con John. No es mala la escena, pero no calza con todo lo demás. Sobretodo con Molly en la jugada... En realidad esa escena disparo todo el fic. Pero... no fue lo único que me pareció digno de reparación.
Poco coherente que Eurus no hiciera nada, perdón si la deje mal parada. Pero era necesario. Y obviamente esa escena del ataúd fue el eje central.
Espero les guste la historia, el final y nos leemos pronto.
"El principio del final".
—A mis padres siempre les gustaron los nombres raros como Mycroft, Sherlock o Eurus—Cuando John vio los ojos de la mujer que tenía enfrente supo dos cosas: 1)Eran muy familiares, hipnóticos, caóticos y vulnerables. 2)Si lo que decía era cierto, no iba a salir de ahí con vida. Si había la extraña, poco realista e improbable posibilidad de que fuera una Holmes, estaba frito.
Comenzaba a hiperventilarse. ¿Esa había sido la razón de sus dudas? ¿Un color de ojos iridiscentes que su subconsciente había relacionado a sus sentimientos? ¿Moriría ahí después de todo? ¿Lo torturaría? ¿Qué era lo que realmente quería? Todo eso corría en su cabeza a mil por hora, en unos segundos tal vez todo acabaría. ¿Volvería a ver a Sherlock? No dejaba de pensar en el tiempo que había perdido enojándose con el. No dejaba de pensar en Sherlock. ¿Quién no pensaría en sus últimos momentos en la persona que ama? Era la única cosa medianamente buena que le quedaba en el mundo. Y si esa loca le disparaba ya no tendría la oportunidad de aclarar las cosas. Cuando escuchó el disparo supo que todo había acabado que era el final de sus sueños. Pero no logró sentir nada. Tal vez ya no sentía nada. Y luego, como en un sueño difuso, abrió un poco los ojos que había cerrado esperando un impacto que jamás había llegado y vio una figura familiar en la habitación.
—¡John!— Ahí, en la puerta del consultorio estaba Sherlock Holmes con un arma en mano. Le acaba de disparar a su...¿familiar?
—Me las pagaras... hermano mio—Fue lo único que pronunció la mujer mientras se agarraba el ensangrentado brazo. Sherlock no tenía tan buena puntería. Lo cual no era una sorpresa, era medio lento para algunas cosas.
—¿Quién eres tu y qué tienes que ver con James Moriarty?— Sherlock apuntaba a la mujer, ya le había disparado una vez, y le importaba muy poco si era la misma reina. Nadie, absolutamente dañaba a John Watson.
—Jajaja Pensé que eras estúpido y sentimental, pero no tanto Sherly...—La mujer sonreía diabólicamente. Había algo en ella que ponía nervioso a Sherlock— Ya preguntando por tu amado Moriarty... debieron haberse casado. Una pena la verdad, se que te hubiera gustado, era muy... talentoso—La mujer parecía no sentir dolor. Por lo menos no físico. Si se tomaba el brazo era para impedir que la sangre escurriera. Que no era estúpida y no le apetecía desangrarse. No de momento.
Sherlock no entendía nada. Lo estaba insultando, y no sabía quien era. Busco la mirada de John. Tal vez el supiera un poco más de la situación. Esa doctora estaba más insana que sus pacientes. Eso era una novedad.
—Es tu hermana Sherlock—Le respondió John que se había acercado instintivamente a su amigo. Juntos contra los psicópatas, así era como tenía que ser.
—No seas ridículo John, yo no tengo hermanas, solo está...—Sherlock no iba dejarse engañar por ese secuaz de Moriarty. Afortunadamente había descifrado el enigma y descubierto el engaño. John estaba en peligro, y si no hubiera llegado antes, quien sabe que cosa le hubiera pasado.
—Fatcroft. Si, solo él ¿verdad?—Eurus reía de la ironía. Sherlock temblaba. Solo él le llamaba Fatcroft a su hermano. Y solo alguien que lo hubiera conocido de niño... imposible. Si él hubiera tenido una hermana se acordaría ¿verdad?—Bueno, por más que quiera quedarme a jugar, creo que inesperadamente obtuve lo que necesitaba. El juego comienza hermano mio. Nos veremos pronto— Y antes de que la detuvieran hubo una explosión salida de ningún lugar. Cuando Sherlock y John recuperaron el sentido, estaban en el hospital, en camillas contiguas.
—Los encontró la Sra. Hudson—Les informó Molly Hooper. Habían abierto los ojos al mismo tiempo— El consultorio de tu psicóloga aparentemente voló en pedazos. ¿Me pueden decir que paso?—Molly estaba angustiada. Aparentemente la Sra. Hudson había ido con Sherlock por que este se había querido llevar su auto y lo estaciono lejos. Tuvo que llamarle a una ambulancia por que no cabian los dos hombes en el deportivo.
—No lo sabemos del todo Molly—Sherlock no podía creer lo que había pasado. Había prometido que todo estaría bien y con tan solo unos pocos días ya habían vuelto a atentar con sus vidas. Además esa mujer era una psicópata. A la altura de Moriarty.
—Pero hay alguien quien si sabe Sherlock—Le dijo John. Estaban completamente bien de salud. Tenían unos cuantos rasguños moretones por el impacto de la explosión, pero nada digno de mención.
—Mi gordo hermano jamás va a decirnos nada—Sherlock conocía a Mycroft y sabía que primero le daba la llave de la recamara de la reina que aceptar que se había equivocado. Ser cerrado era algo de la familia.
—Lo sé, pero se me ocurre un plan dime, ¿Qué tan bien conoces a tu hermano?—La sonrisa torcida de John Watson era algo nuevo.
—Lo suficiente, más de lo que me agradaría—Sherlock estaba entendiendo un poco lo que estaba pensando John. ¿Se atrevería a hacerlo?
—Perfecto, entonces me ayudaras con esto—Esa era una genuina sonrisa. Cada día uno descubre cosas nuevas de las personas. Ese día Sherlock había descubierto que John tenía su lado divertido.
—Lo que usted diga Capitán—Oh, iba a ser monumental. Por la respuesta de Sherlock les esperaba un rato muy divertido.
Después de que con un elaborado y algo dramático plan lograron sacarle a Mycroft la verdad, este se molestó muchísimo. Claro, por que tu hermana que no conoces que existe te amenacé a ti y a la persona que amas a punta de pistola no es nada atemorizante.
—Y bien... ¿ahora si vas a explicar todo?—Mycroft estaba acorralado. Jamás había estado acorralado, y pensar que el doctor y su hermano habían logrado lo que llamaría un "milagro" no era nada alentador.
—Es un asunto privado— Era la única excusa que podía poner. El enterarse de que Watson había sido el gran pensador detrás del plan no le hizo mucha gracia. Por que claro, Sherlock era bueno deduciendo pero era muy impulsivo. Tal vez subestimaba la sangre fría del doctor.
—John se queda—Fue la respuesta de Sherlock. El no iba a permitir que alguien que le había estado mintiendo una gran parte de su vida le viniera a dar ordenes o le intentara decir que hacer. La sola idea era absurda.
—Es una asunto familiar—John Watson no era la familia de Mycroft. Y pues... confiaba en su discreción pero toda la historia de Eurus era un asunto complicado y bastante difícil.
—¡Y por eso se queda!— Gritó Sherlock necio. Que de una buena vez se enterara Mycroft que John, a partir de ese día, sería su familia también. No había necesidad que que hubiera más engaños. Su corazón le pertenecía al doctor. Y estaba seguro que su hermano lo sabía. Además sin él, Sherlock no habría podido hacer nada. Merecía respuestas.
Dicho eso Mycrfot comenzó la historia del que sería el viaje más peligroso y emocional de Sherlock. Estaba asombrado, indignado. El siempre había confiado en su mente y su mente le había jugado varias malas pasadas. Pero si lo pensaba, todo eso tenía sentido. Todas esas mentiras, los engaños, todo lo habían moldeado a lo que ahora era. Un sociópata altamente funcional. Ya le veía el chiste a la etiqueta.
Después de un atentado, de averiguar que era Sherrinford y enterarse del verdadero carácter de su hermana, supo que era una nueva escala de juego. Moriarty parecía amateur en comparación con Eurus.
Estaba intentando encontrarle el sentido a todos esos retorcidos juegos, a todos los elaborados planes. Sabía que Eurus quería vengarse de todo lo que el había disfrutado y que ella jamás había tenido. Unos padres amorosos, que eran los mismos de ella. Todo lo que había sido su vida, todo lo que podían hber compartido.
Cada acertijo lo estaba llevando al limite, tenía que protegerlos, a su hermano. A John. A la Señora Hudson, a Lestrade, a Molly, a Rosie. No había podido proteger a Mary, pero no tenía por que fallar en esta misión. De alguna manera era una misión contra si mismo. Por que si, aunque quisiera negarlo su hermana era más parecida a él de lo que le gustaría admitir. Y en cuanto vio entrar al ataúd supo de que iba el juego. Solo habría un ganador.
Vio como John y Mycrfot se acercaron con miedo a la caja. El nombre de la placa les diría como se jugaría la siguiente ronda.
—La tapa del ataúd dice "te amo" ¿Qué significa?—Dijo John. Mycroft casi reía. Pero al ver a Sherlock supo que no era algo divertido. John les miró a ambos, ellos habían comprendido de que iba la situación, pero por que tenían pedazos de información de los que carecía el doctor.
—Pues no es el ataúd de Sherlock. Es demasiado pequeño. Podría ser de una mujer —Mientras John hablaba Sherlock le dirigió una fugaz mirada a Mycroft. Ambos sabían de quien era el ataúd. De los tres hombres, solo había uno que cabía en aquella espantosa caja.
—Hola de nuevo. ¿Cómo están?—La voz de Eurus Holmes llenaba la habitación con su ligera sonoridad. Al parecer, ella también había heredado una hermosa voz. Lo que tenía de bella, lo tenía de letal.
—Termina esto de una vez—Le escupió Sherlock. Estaba llegando a su limite.
—Oh, si eso fuera tan fácil— La mujer se mostraba imponente y despiadada— Aunque este juego es sencillo, tan sencillo como sentir. Aunque ya sabes que los sentimientos son una desventaja —Su hermana estaba llegando a nuevos niveles. Eso no era un elegante juego, o una venganza. Era una agresión directa a las bases de su personalidad. Pero él no sería Sherlock Holmes si se dejara vencer tan fácil.
—¿De qué habla? —John no entendía absolutamente nada. Tal vez no había sido la mejor idea acompañar a Sherlock, tal vez se estaba poniendo en la linea de fuego.
—Hermano mio. Esta etapa es muy sencilla. Le dices a la persona por la que sientes esas palabras el mensaje. O muere en el acto—Eurus sonreía. Mycroft miraba con precaución a un lívido Sherlock. Ella también se había dado cuenta. Y el resultado no sería nada bueno.
—Y si me rehúso ¿Muero yo?—Sherlock no iba a ceder. No podía ceder a algo tan bajo. A algo tan real, a algo tan humano. Si él le decía esas palabras a John revelar demasiado.
—No, claro que no. No seas absurdo. Muere Mycroft—Eurus hacía ese gesto dela familia típico de exasperación.
—Sherlock, solo hazlo. No creo que sea tan complicado...—John estaba dándole ánimos a su amigo. Era una posición difícil, pero sabía que Irene se alegraría de oír esas palabras.
—John no... no digas esas cosas...—Sherlock estaba temblando. Su amigo no sabía, no lo imaginaba.
—Sherlock, solo hazlo. Es lo que quiere—Mycroft sabía que si Sherlock pronunciaba aquellas palabras perdería lo que le era más importante. ¿O no? Nunca se había puesto a pensar si el cariño del doctor podía transformarse en uno de aspecto romántico.
—Vamos... el tiempo apremia— Dijo Eurus.Y dicho eso comenzó a aparecer un reloj en la habitación.
—John...—La garganta se le cerraba a Sherlock. Pero no podía permitir que muriera su familia. Si era su familia, si habían atravesado un infierno juntos, entonces se aguantaría el orgullo y la indecisión.
—No pasa nada Sherlock—La mirada de John era comprensiva. No importaba lo que hiciera su amigo. El estaría con el por lo que le quedara de existencia.
—Lo que diré a continuación, tienes que entender...—No podía. Pero tenía que hacerlo. Por todos, por el futuro.
—Lo entiendo—John entendía que Sherlock tenía sus propios e incomprensibles sentimientos.
—John, yo...—No podía decirlo. Solo era una actuación, pero teniéndolo de frente, era tan difícil decirlo.
—Yo también Sherlock— John le dijo con la mirada que lo sabía todo. Sherlock abrió los ojos con sorpresa.¿Sería posible?
—Yo... te amo John—Listo, lo había dicho. Mycroft, Eurus y John habían abierto los ojos de la sorpresa.
—¡Vaya! Y yo que pensaba que solo era tu amigo...—Eurus había empezado a reír como loca. Y antes de que alguien dijera algo se escucho un disparo. Que fue a impactar uno de los hombros de Mycroft.
—Lo siento, no me pude resistir a un toque de drama—Dijo con una inocencia fingida la verdadera menor de los Holmes.
—¡Mycfroft!—Sherlock intentó correr al lado de su hermano, que estaba sangrando.
—Por eso odio el trabajo de campo—Apuntó Mycroft con un amago de sonrisa.—Tranquilos, el día de hoy soy un soldado ¿no? No pasa nada. Ya me imaginaba que algo así pasaría— La bala solo había rozado. Pero el mayor de los Holmes ya imaginaba un resultado así.
—Vas a estar bien, hermano—Mycroft abrió los ojos de sorpresa. Sherlock se había vuelto demasiado sensible en un pequeño espacio de tiempo.
—Sherlock...—John le miraba asombrado. No creía que ese hombre imposible le correspondiera. * "Toda una vida de servicio había dado fruto solo por ver la genuina preocupación en los ojos de su amigo". O tal vez algo más que amigo.
—Bueno chicos,¿qué aprendimos? Que los sentimientos nunca son buenos. Que Sherlock no puede amar. Ya rindete por favor, la humanidad es aburrida, insulsa. Son todos insignificantes—Eurus estaba impacientándose. Y todos sabían lo que pasaba con un Holmes que se impacientaba.
—No, yo no...
—Sherlock,tu no puedes tener amigos... No quieres que le pase lo que le paso a Victor Trevor ¿verdad?—Decía sin compasión Eurus. Tal vez por eso a Sherlock no le convencían del todo las mujeres. Quizás en su subconsciente sabía que tenía a una psicópata de hermana.
—Yo no...—Y empezó a recibir recuerdos vagos... Barba Roja y Barba Amarilla. ¿Qué era todo eso?
—Pero bueno, como eso no es posible, me tocara eliminar a tu querido doctor Watson. Una pena, es simpático—La celda comenzaba a contraerse. Sherlock comenzaba a marearse, y solo había una manera de arreglar aquello. Tomó el arma que sabía que Mycroft escondía y se apuntó con ella.
—Vas a tener que despellejarme vivo viento del este—Y haría los sacrificios pertinentes para salvarlo. Pero eso fue de lo último que fue consciente. Cuando se despertó, se encontraba en la antigua casa familiar y buscaba con ahínco a John. Ya le había dicho lo que sentía, pero ¿Qué sentía John por él?
Todo iba tomando sentido en su cabeza, el inexistente perro, las amenazas. Estaba tan al borde de la muerte que ya no tenía miedo de hacer otra cosa.
Esa noche salvó a toda su familia. A sus hermanos, a sus padres, a Lestrade, a Molly. Pero lo más importante es que se salvó a si mismo de negar sus sentimientos. Y a John en el proceso.
Cuando iban de regresó a su departamento, después de la larga jornada Sherlock decidió romper el silencio.
—John—Se aclaró un poco la garganta—Tienes que saber que lo que dije era cierto—Listo, la manera más patética en la que un hombre adulto podía ruborizarse.
—Lo sé. Solo que me sorprendió que lo dijeras—El doctor tenia una sonrisa que se replicaba en los ojos.—Pensé que no lo dirías jamás—Y después de toda esa tensión rieron como niños.
Una vez que se bajaron del taxi y subieron al 221B de Baker street supieron a donde pertenecían. Las sombras del pasado ya no los azotaban más. Ahora solo había el resplandeciente futuro. Y con esa idea en la cabeza, se besaron lentamente. Por que habría mucho tiempo para ser Holmes y Watson. Ahora solo eran Sherlock y John. Y así sería hasta el final de los días.
"Fin"
*Frase extraída del canon original.
