Disclaimer: Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece.

Nota: Esta trama se procede en una posibilidad de ver a los Santos Dorados vivos, por lo menos posibilidad de existir como pasó en SOG. Espero les divierta. Además quiero aclarar algo, este fic NO es YAOI, respeto los gustos ajenos pero yo no escribo esos géneros.

Agradezco enteramente aquellos que han leído y dejado un comentario, eso sube el ánimo de seguir relatando. También para aquellos que le dieron favorito a este humilde escrito… ¡Y GRACIAS TOTALES! ¡LOS AMO!

Un saludo y abrazo a todos.


Razones


[7]

"El Dragón y el Camarón"

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Lo meditó una y otra vez. Inconforme a la situación, solo le quedó pensarlo muy bien o buscar algún detalle incoherente en las órdenes de Shion. Porque claramente él no debía ni siquiera ser nombrado en la lista negra del viejo carnero, estaba bastante claro su inclinación ideológica, aunque Athena sabía que únicamente él estaba simulando las cosas para librarse de esa noticia.

En efecto, todo ese asunto lo pilló con la guardia baja, eso sin contar que tuvo una razón poderosa para huir a ese tema porque no se imaginaba –ni en sus pesadillas– cargar con tal responsabilidad. No odiaba la idea pero tampoco la amaba, únicamente sentía la necesidad de escapar, ni siquiera se dio cuenta de que sus pies lo guiaron lejos del templo al que custodiaba por esos días solo porque la propia Saori se lo pidió, de no haber sido eso tal vez ni siquiera estaría en el Santuario.

—O quizás me hubiese embarcado a conocer el mundo—musitó el hombre sentándose sobre una roca que estaba en el campo de flores a la espalda del Santuario—; disfrutando un poco más de la vida sin responsabilidades.

Se encogió de hombros. La briza de la noche le revoleteó los largos cabellos azules, sus ojos se quedaron impregnados sobre el firmamento del cielo estrellado ya que era de esos pocos momentos en que disfrutaba de la naturaleza como cuando era niño. Ah, a veces añoraba esos días en donde las responsabilidades eran nulas, cuando no tenía preocupaciones abismales sino únicamente en buscar a la persona que más resentimiento almacenó.

Su madre.

Porque de su padre jamás supo, ni siquiera sabía si estaba vivo o muerto, mas eso ya no importaba porque todas las cosas podían salir irónicamente al revés y a veces era mejor no tocar asuntos íntimos de la vida.

—Y ahora me piden cumplir esta misión como si fuera una de aquellas que fácilmente podría llevar a cabo—se talló los ojos, no estaba furioso pero tampoco contento—; sin contar que no puedo tomar otros títulos por causa de mi fidelidad a Athena.

Y es que no podía engañarse. Añoraba volver al mar, no importa sujetarse a las órdenes de un dios como Poseidón, aunque por otra parte no sabía si era una idea oportunidad regresar aquel sitio después del problema que obtuvo por su malicia, ambición y resentimiento.

—Seguramente los chicos me asesinarían si aparezco frente a ellos—estiró las piernas de puro cansancio, no era fácil mantener impecable el templo que resguardaba momentáneamente, eso sin contar con el pequeño problema que se alojó sin permiso suyo—, especialmente Thetis y Sorrento. Su fidelidad hacia Poseidón ha sido irrefutables.

Kanon de Géminis rodó hasta caer al suelo y se echó sobre el pasto para relajarse mejor. Estaba hastiado de ese día poco congruente y tal vez el más peculiar que podía recordar. ¿Qué acaso nadie tomó en cuenta que Géminis podía ser un problema en cuanto socializar con personas extrañas se trataba? ¿A caso olvidaban el detalle que tanto su hermano como él podían tener gemelos y que algunos de ellos heredaran la semilla mal? Definitivamente esa orden debía de dársela a Saga y no a él porque ya era bastante complejo soportar a ese "problema" como para acarrear otro asunto más catastrófico.

—Definitivamente ya tengo suficiente con ella como para tener uno propio—se palmeó la frente, poco convencido—, tampoco estoy obligado a educarla porque no fui yo quien la trajo. Esto concierne a Saga.

Pero su gemelo supo cómo romper su indiferencia para permitirle aceptar a una inquilina y a la cual solo nombró como "camarón" porque era bastante pequeña para su edad pero amante de los lugres despejados e infinitos; tal vez esa fue la razón del porque Saga simpatizó con esa niña.

—¿Pero porque tengo que cuidarla? —Gruñó para sí sin despejar la mirada sobre el cielo—, encima es terriblemente incontrolable. Es igual de hablantina que Thetis.

Sí, era la única chica que recordaba como para comparar a la niñata aunque también por su mente surcaba el nombre de una persona más, pero sabía que si pensaba en ella iba a terminar enfurecido hasta tomar un color como el tomate.

Kanon cerró los ojos. Debía de pensar una razón para excusarse de esa misión, una idea lo suficientemente convincente como para promover a Shion en reflexionar de la decisión porque tenía que ser consiente que si necesitaba herederos de Géminis entonces debían de ser directamente del propio guardián oficial y no del gemelo.

No. Más bien tenía que convencer al viejo carnero que él debía de ser descartado de ese tema y que, si necesitaba otra cosa más importante, podía acudir a pedir apoyo pero nada que ver con asuntos de hijos.

— ¿Ya se quedó dormido?

La vocecilla infantil provocó un recorrido eléctrico al hombre de cabellos azules. No. Ella no podía haberlo seguido solo para atormentarlo en su noche libre; Kanon se levantó para chocarse con la cabeza de la niña que estaba inclinada hacia él.

—Camarón, cuantas veces te he dicho que no salgas del templo—gimió el hombre sobándose la frente y esperando que la pequeña no llorara—; rayos, tienes la cabeza dura como piedra.

—Ay, ay, su cabeza es como la de un toro—sus ojitos se humedecieron, se mordió el labio inferior intentando no soltar en llantos—; solo vine a buscarlo porque no lo encontré en el templo.

— ¿Y cómo es que llegaste aquí? —movió la cabeza para concentrarse con el rostro enrojecido de la menor, el golpe sí le dolió mucho.

—Su cosmos, ya puedo distinguirlo—se limpió las mejillas—; aunque el señor Aldebarán y el señor Mu me dijeron qué camino tomó—se sentó a lado del hombre un poco adolorida—. Kiki me acompañó así que no vine sola después de todo.

Kanon frunció el ceño, dirigió su mirada hacia la menor quien tenía con un vestido de mangas largas encima, unas sandalias marrones, y su cabello suelto le daba un aspecto salvaje.

—Sabes que Saga no quiere que te relaciones mucho con Kiki—explicó el hombre sin inmutarse a mostrar su cara de molestia—; luego aprendes malos modales y eso no consentiremos en el templo de Géminis, ¿quedó entendido?

—Pero Kiki es mi amigo, señor—se cruzó de brazos e infló las mejillas en señal de huelga—. ¿Por qué papá Saga tenía que dejarme sola? ¿A dónde fue? ¿Me quedaré sola otra vez? Él prometió que me educaría.

—Enana, él no es tu padre. Tan solo te trajo aquí por las razones que desconozco—aclaró Kanon haciendo hincapié en la palabra "padre" —, además deberías estar bajo supervisión de una saintia y no por un caballero dorado.

La niña se encogió de hombros, sabía que el hermano gemelo del hombre que la recogió no estaba muy contento con su presencia, no entendía la razón pero solo prefirió quedarse callada además de ahorrarle problemas a Saga.

—El Patriarca te designará un maestro apropiado—el ex Dragon Marino se levantó del pasto—, no puedes quedarte en Géminis. Si Saga aceptó cuidarte es por pura humanidad y caridad, pero tampoco estamos sujetos a hacernos responsables de ti—la niña hizo un mohín, él era muy cruel—. Además, no tienes talento para ser una guerrera. Eres frágil, débil y sueles quejarte de los entrenamientos.

—La señorita Katya dijo que tal vez era lo mejor para mí criarme como en la villa de Rodorio—intentó no llorar, ya era bastante soportar que otros mantuvieran disconformidad de su presencia—; y yo creo que tienen razón. Tampoco quiero darle problemas al señor Saga.

Ella se puso de pie, limpió su pijama pues era un regalo muy apreciado que Saga le ofreció cuando la trajo al templo de Géminis. No entendía mucho de las reglas que allí se mantenían, más intentó hacer lo posible para agradarles a todos.

Por otra parte, Kanon se quedó quieto y observando a la niña casi sintiendo cierta culpa. Sí. Era bastante desconsiderado con ella, ni siquiera pensó en la situación que pasó y que –por ironía de la vida– fue exactamente lo mismo que vivió a lado de su gemelo, cuando fueron abandonados en el Santuario.

Realmente estaba siendo lo bastante desconsiderado con una huérfana que no solo perdió una familia sino también el sentido de vivir, hasta que Saga se cruzó en su camino.

El gemelo menor suspiró al darse cuenta que estaba pasándose del límite. Era bastante claro que seguía siendo una persona mala ante alguien que ignoraba completamente sus pecados y que, con la inocencia de un niño, lo apreciaba.

—Camarón—pronunció poco indiferente, puso la mano sobre los cabellos enmarañados de la menor para obligarla a que se detuviera—, vamos al templo o resfriarás—la niña se encogió de hombros, intentó no llorar—. Mañana será un buen día, tenemos una misión que realizar.

—Pero señor…

—Tienes que aprender a defenderte y yo no soy tan paciente para educarte—jaló del brazo a la menor para alzar, la acomodó en sus brazos y luego la subió a sus hombros—, así que tenemos que ahorrar el tiempo. Además necesito a alguien que me cuide la espalda.

—¡Yo puedo hacer eso! —Pegó un gritito de la emoción—; seré de ayuda para usted y no voy a defraudarlo.

Kanon no dijo nada, tampoco iba a refutarle algo a la niña ya que después de todo podría servirle para algo útil. Ah, por supuesto, ya tenía una idea clara para evadir la reunión de mañana. Perfecto. Estaba muy claro todas las cosas. ¡Ya poseía la razón perfecta para excusarse!

Y Shion no podía negarse a esa negociación. Con mucha astucia, Kanon de Géminis haría uso de la niña para demostrarle que el ser padre no era algo bueno para él, ni siquiera para la criatura que accidentalmente pudiera tener.

Porque el ser padre era un trabajo responsable para alguien como Saga. Y él era tan opuesto que seguramente abandonaría a su familia al ver la realidad.

Después de todo, ningún gemelo iba aceptar las mismas responsabilidades difíciles. Y Kanon sabía que su destino era tomar el camino de la soledad, tal vez entrenando a niños pero jamás cuidando de un hijo suyo, ni en esa vida ni es las próximas por venir...según él.

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Como aviso especial quiero aclarar algo: Esta Colección se convertirá en un FanFic completo, solo que por el momento estoy planteando toda la trama de la historia. Ojalá mi idea un poco peculiar sea de su gusto.