Disclaimer: Ningún personaje de Saint Seiya me pertenece.

Nota: Esta trama se procede en una posibilidad de ver a los Santos Dorados vivos, por lo menos posibilidad de existir como pasó en SOG. Espero les divierta. Además quiero aclarar algo, este fic NO es YAOI, respeto los gustos ajenos pero yo no escribo esos géneros.

Agradezco enteramente aquellos que han leído y dejado un comentario, eso sube el ánimo de seguir relatando. También para aquellos que le dieron favorito a este humilde escrito… ¡Y GRACIAS TOTALES! ¡LOS AMO!

Un saludo y abrazo a todos.


Razones


[8]

"Conclusiones"

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Estaba completamente seguro que no se había equivocado.

Estaba sumamente encaprichado que todo ese asunto únicamente fue una coincidencia. ¿O acaso el Patriarca vio del delito que cometió? Imposible. En tal caso ella se lo hubiera confirmado, bueno, a cómo iban las cosas tal vez aún le albergaba resentimiento, quizás hasta el profundo odio cuando se marchó del templo advirtiéndole que nunca jamás volverían a cruzar palabras.

Perfecto.

Ahora tenía que contener las inmensas ganas de saber qué cosa estaba sucediendo. Porque no tenía idea si Shion estaba dándole la indirecta que tanto temió desde que oyó del estado de cierta mujer, de aquella hermosa pelinegra con la que tuvo más que un simple intercambio de palabras.

— ¿Y si es cierto lo que imagino? —se cuestionó a sí mismo sin evitar sentirse más miserable que nunca—. Su Santidad me asesinará.

No por saltearse la tradición del sagrado matrimonio sino que la propia Athena sería capaz de aniquilarlo por encamarse con una chiquilla menor a él, una amazona que se designó a una vida de guerrera y que él, con unos tragos demás, la engatusó ¿o tal vez no oyó bien lo que Saga le dijo?

Sí, aquel día en que se dignó a salir con el guardián del tercer templo para platicar las cosas del pasado y aclarar ciertos malentendidos. Shura de Capricornio jamás imaginó que unas cuantas bebidas lo llevaría a encontrarse con la joven amazona en una situación poco ortodoxa.

—De ser en ese caso seguramente ella me lo diría—tragó en seco la saliva sin dejar de caminar de un lado a otro—, ¿y si aún esta ofendida por lo que le dije? —se golpeó la frente con el adverso de su mano.

El español mantenía el miedo tan evidente que hasta una doncella se daría cuenta de su tormento, y eso le pasaba por hacer exactamente todo lo contrario a lo que Saga de Géminis le platicó. Y es que creía que otra vez el "diablo" se le metió al peliazul por lo que se sintió en el derecho de no obedecer ningún concejo del hombre. Vaya que esa vez el "maligno" no corrompió la mente del peliazul, y que verdaderamente tenía toda la razón.

—Aioria debe de saber algo, su amiga convive con ella—se mordió le labio inferior tras seguir en una inusual rutina de andar de un lado a otro dentro de su morada— De ser verdad ¿qué razón explicita le daría a su Santidad? Ni siquiera yo podría asimilarlo.

En efecto, Shura ya había creado un apocalipsis en su mente. Ni siquiera logro conciliar el sueño desde hace una semana y ahora, con esa orden que dicto Shion hace unas horas, lo estaban volviendo loco. ¡Ni siquiera tenía idea cómo el ser padre!

—Geist no puede estar en cinta. ¿Un hijo a estas alturas? Todavía soy muy joven.

Llevó sus manos hacia su cabellera oscura para sentir la fría sensación de imaginar el futuro. ¡¿Qué diantres iba hacer con un niño en brazos?!

— ¿Y si es niña? —Sus ojos se abrieron casi por reflejo del horror—. Por Athena, no estoy preparado para semejante trabajo.

Menos aún en pensar en todas las posibilidades que acarrearía esa situación. Fue entones que deseó más que nunca el haber obedecido y entendido todo lo que Saga le habló, porque tal parecía que el gemelo mayor intuía todo ese melodrama que le ocurriría.

Ah, pero allí estaba su lección por las cosas malas que pensó y el poco interés que mostró ante la amazona, ella no tenía culpa total del problema puesto que jamás se le ofreció, ni siquiera algún capricho. Únicamente se dejó arrastrar por las insinuaciones y el talento del gallego, a veces la ingenuidad no diferenciaba entre las personas, por la edad y la inexperiencia era fácil engatusar a cualquiera.

Y Geist jamás oyó razones, ni confesó lo que sentía…, bueno, solo Marín del Águila sospechaba del asunto.

—Ni siquiera cuento con Saga en estos momentos—se frotó la sien—; no cuento con nadie para que me oriente en esta pesadilla—realmente se acercó amistosamente a alguno de sus camaradas—. ¿Y si le comunico al mismo Patriarca?

Se detuvo a meditarlo.

¿Qué le diría Saga de Géminis en esos momentos?

"Antes de concluir debes tener todas tus hipótesis resueltas"

—Pero las otras amazonas dijeron de los síntomas impropios de Geist—suspiró pesadamente casi conteniendo las ganas de salir huyendo de Capricornio—; es lo que una mujer en cinta estaría. Por Athena ¿qué diré mañana?

Más sabía que el estar dando vueltas como un ratoncito no lo llevaría a nada bueno, ni siquiera podía salir de su morada por el temor de que sus nervios lo traicionaran y salir espantado del Santuario.

—Su Santidad, mi única razón de no cumplir la misión es que ya un heredero viene en camino —pronunció irónicamente tras desplomarse sobre su sillón—. Si claro, como si fuera a tomarlo con tal normalidad—se jaloneó los cabellos—, tal vez no me asesine por eso sino cuando me pregunte quien es la madre.

Bueno, en ese asunto si lo irían a castrar por su insolencia. Tal vez si no hubiera traicionado la confianza que Geist le dio…, si tan solo se hubiera sentado a oír lo que le pasaba, esos temores, esos cambios…. Pero poco le interesó saber del asunto con tal frialdad ya que tampoco deseaba extender su pequeño juego de satisfacción.

¡No podía mantener una relación con una amazona de 17 años! Tampoco se sentía viejo pero no estaba en el Siglo XVIII como para encamarse y embarazar a una muchachita que se suponía debía de mantener su virginidad intacta.

—Solo tengo dos opciones—tragó con fuerza la saliva—: Hablar con ella, pedirle perdón y formalizar nuestra situación, o…, declararme muerto cuando su Santidad lo sepa.

Y Shura de Capricornio se mantuvo quieto en su sillón, aunque ella no le contó nada de su estado, él sospechó lo inevitable.

¿Ahora qué decisión iba a tomar? Solo él sabía lo que podía hacer, y antes que todos sus camaradas y el Santuario entero lo supiera, debía de tomar las cosas con calma.

—Niño o niña…, Athena no me perdonará.


Como aviso especial quiero aclarar algo: Esta Colección se convertirá en un FanFic completo, solo que por el momento estoy planteando toda la trama de la historia. Ojalá mi idea un poco peculiar sea de su gusto.