- Me siento (Albert se apresuró a obedecer aunque quizás debió sentarse más despacito porque al hacer contacto su trasero con la silla dio un respingo y un pequeño quejido salió de su boca. Albert miró con odio a su padre).

- Antes de hablar sobre las consecuencias de tu comportamiento de anoche y de que llame a tu madre y a tu tío y les explique que todo ha sido una travesura de un mocoso malcriado

- Preferiría decírselo a ella yo mismo (le interrumpió Albert al oír eso de decírselo a su madre) .

- Eso no lo dudo, pero es algo que no va a pasar (dijo Mycroft alzando una ceja y antes que su hijo pudiera replicarle añadió una reprimenda más) Y "ella" es "mamá" o "madre", no te lo repetiré una segunda vez (le amonestó muy serio Mycroft y Albert puso una mueca de disgusto pero no rechistó). ¿Qué sabes exactamente de lo que hacía tu madre de soltera? (Albert de repente se puso blanco se suponía que ni Henry ni él sabían nada de eso. Mycroft se dio cuenta del cambio repentino en la actitud de su hijo) Hijo, no estás en ningún lio por eso. Solo quiero saber cuanto sabes (Albert solo se encogió de hombros) No estás en líos por saberlo pero puedes llegar a estarlo si no me respondes ya ¿Entendido jovencito? (le amenazó Mycroft y Albert puso una mueca de asco al oír eso de "jovencito").

- El tío Sherlock y ella, digo, mamá trabajaban juntos para ti, ellos hacían el trabajo sucio (dijo medio asustado y con pies de plomo. Sabía un poco más de lo que un hijo debería saber de sus padres).

- Sí trabajaban juntos y alguna vez hacían algún que otro encargo que yo les enviaba (dijo también cauteloso, pero se había dado cuenta que el muchacho se estaba callando más que decía) ¿Qué más?

- Nada más

- Albeeeeeeeeeeeert (le advirtió su padre)

- ¿Soy hijo del tío? (preguntó armándose de valor)

- Jajaja (Mycroft no pudo aguantarse la risa) No, no eres hijo de Sherlock. Hay pruebas por si no me crees (le aseguró Mycroft en un tono tan paternal que sorprendió tanto a Albert como al mismo Mycroft).

- Cuando me casé con tu madre ya hacía mucho tiempo que lo que alguna vez hubo, si lo hubo, entre de ella y Sherlock se había acabado. Y volviendo a la pregunta que te hice ¿Qué más sabes de lo que se dedicaba antes tu madre? (Mycroft no se chupaba el dedo sabía que su hijo intentaba no responder a esa pregunta)

- MI-5 (dijo Albert como si hubiera dicho la peor de las palabras del mundo).

- (le confirmó Mycroft y Albert lo miró como un cachorrito que recibe un juguete nuevo). Y eso es todo lo que sabrás por mi, no es a mi a quien le corresponde hablar de ello. Vuestra madre cuando crea que sois suficientemente maduros os hablara de su pasado. Pero a raíz de los acontecimientos recientes es evidente que aún falta mucho para eso. (Albert bajó la cabeza avergonzado, no le gustaba que Mycroft lo sermoneara como a un niño de párvulos) ¿Cómo te enteraste? (Albert alzó la mirada y miró a su padre, no estaba muy seguro si su padre aceptaría el silencio como respuesta. Pero tras unos incomodos segundos se dio cuenta que no) Albert, como has comprobado puedo llegar a ser muy persuasivo (le advirtió).

- Este verano cuando estuvimos con los abuelos los oí hablar de mamá (Mycroft lo miró sin acabárselo de creer, quizás sus padres fueran muy despreocupados pero sabía que jamás cometerían un error así) Ellos pensaban que estaba a fuera con Henry pero me quedé escondido en la alacena hablando por teléfono con una…un amigo (rectificó pero era obvio que el sexo de su amigo era femenino). Cuando acabé de hablar, escuché a los abuelos como les sorprendía que mamá hubiera cambiado tanto después de tenernos. Y todo lo demás (dijo con miedo porque de muy pequeño se había llevado alguna nalgada por espiar las conversaciones de su padre. Pero eso era solo porque en aquella época creía que su padre era fascinante y a penas pasaban unas semanas juntos así que intentaba empaparse de Mycroft al máximo posible).

- Es tarde (dijo mirando el reloj) ve a ducharte, la ropa de la escuela estará esperándote encima de tu cama (dijo mirando hacia el piso de arriba) mientras desayunamos hablaremos de tu castigo. Te dije que no llegarías tarde a la escuela, y no lo harás.

- ¿Qué? (dijo alucinando Albert) pero si ya me…me castigaste.

- La azotaina te la has llevado por todo el numerito de las cartas (Albert rodó los ojos de todas las palabras que había en el diccionario su padre tenía que escoger la más ridícula). Queda pendiente emborracharse, pelearse, destrozar el mobiliario urbano y el arrebato de exhibicionismo de ayer noche.

- Todo eso se podría incluir dentro de lo de emborracharse. Solo 1 ofensa (dijo poniendo carita adorable, pero esas payasadas no funcionaban para nada con Mycroft). Supongo que no (dijo tragando saliva al ver con la cara de asesino en serie que lo miraba su padre. Mycroft volvió a mirarse el reloj como haciéndole entender que estaba perdiendo el tiempo) ¿A la ducha, no? (preguntó desanimado mientras se levantaba esta vez con más cuidado con el que se sentó. Mycroft no dijo nada bastó con una última mirada de censura para que Albert hiciera lo que se le había pedido sin más replicas o bufonadas. En cuanto Albert salió del despacho, Mycroft se pasó la mano por la cara. Tenía una terrible migraña, bien parecía que el que tuviera resaca fuera él en vez de su hijo. Se tomó una aspirina y tomó el teléfono, mejor avisaba a Sidonie antes que matara a alguien equivocado).