Leo y Nico caminaban de regreso al campamento, Nico no podía evitar sonrojarse al mirar a Leo ¿en verdad estaba sucediendo de nuevo? ¿de verdad volvería salir lastimado como la última vez? aún sentía cosas por Percy, aún no lo superaba, El pensar en que tal vez volvería enamorarse lo hacía estremecerse, y lo peor era que se estaba enamorando de Leo Valdez.
—No puedo creer que nos quedáramos dormidos ahí.—Le dijo Leo mientras se estiraba y soltaba un bostezo
—ni yo.— dijo Nico sintiendo sus mejillas calientes asumiendo que estaba un poco sonrojado.—Fue divertido... a Excepción del dolor de estómago que me provocaste.
—Tú también hiciste que me doliera el estómago.—Se defendió Leo riendo ligeramente.
—¡Chicos!.—Jason los llamaba desde la cabaña de Poseidón alzando los brazos.
Leo comenzó a correr donde Jason, estaba algo ansioso, no era normal una reunión de chicos, siempre había algo nuevo que hacer y eso le emocionaba.
Una vez que llegó junto a Jason este le dio una palmada en la espalda mientras observaban a Nico que apenas estaba llegando a la cabaña.
—Te tomas tu tiempo.—Le reprochó Jason entre divertido y enojado.
Nico le dedico una de sus miradas de "Ahora no me jodas" y Jason entró a la cabaña, Leo iba a ir detrás de él pero noto que Nico permanecía parado a unos metros de la puerta.
—Nico...
—Estoy bien, vamos.—Dijo el pelinegro quitándose su chaqueta y empujó al más alto por el marco de la puerta.
Una vez que estuvieron dentro de la cabaña inspeccionaron el lugar, dentro de ella estaban Hazel, Piper, Annabeth, Frank, Jason y Percy.
—¿Qué es lo que sucede?.—Preguntó Nico observándolos a todos.
—Tenemos algo que informarles.—Dijo Annabeth tomando la mano de Percy.
—Por favor díganme que no seré tío.—Dijo Burlón Jason.
—Para nada.—Dijo Percy soltando una pequeña risa.—Annabeth y yo nos iremos esta noche...
—Decidimos vivir como personas normales.—Decía Annabeth con emoción.—Iremos a la universidad y...
Cada palabra era como una puñalada para Nico, estaba parado, Ahí, en la cabaña de Percy escuchando a su novia hablando sobre su nueva vida.
No pudo más, sus ojos se llenaron de lágrimas y no pudo hacer otra cosa más que salir corriendo del lugar.
Corrió, corrió y corrió. Corrió hasta que no pudo más, hasta que sus piernas fallaron y su pecho ardía, y no le importo, se dejó caer al suelo y lloro.
Lloro tanto que sus ojos rojos ardían y sus garganta dolía y sus pulmones ya no podían.
Ya nada le importo, solo se quedó ahí tirado, en medio de un claro en el bosque, llorando, sollozando, gritando y lamentándose. sufriendo.
Y tan exhausto terminó que ni cuenta se dio de qué se durmió.
(...)
Leo y Jason salieron corriendo detrás de Nico, gritando su nombre, esperando que se detuviera sin embargo no tuvo resultado.
—Leo...—Jason lo llamó jadeando.—Déjalo, estará bien, necesita estar solo...
Leo solo asintió, sin despegar la vista del espeso bosque, confundido y preocupado.
Después del almuerzo se dirigió al Búnker 9, y comenzó a trabajar en su nuevo proyecto, en cuestión de horas Leo se dejó caer en el suelo exhausto y decidió que era hora de un descanso, entonces salió y cayó en cuenta de que estuvo trabajado todo el día.
