Capítulo 3: ¿Dónde estamos?

Cuando abrieron los ojos, les costó acostumbrarse a la oscuridad, estaban en una especie de caverna, a su alrededor la piedra tenía vetas rojas y negras como las de la luz, eran unas 16 personas, entre las que había desconocidos , pero la atención de todos estaba centrada en la chica aparentemente humana que tenían delante, tenía una apariencia muy corriente pero su mirada desprendía algo que les hizo estar quietos, era una chica de unos 20 años, castaña con el cabello hasta en la cintura y flequillo, vestida con vaqueros, zapatillas y una camiseta verde.

¿?: Antes de que lo intentéis, no saldréis bien parados si me atacáis. Mi nombre es Verial y os he reunido aquí porque necesito vuestra ayuda. Hace tiempo que intento alejar de este mundo un ser detestable, pero se ha hecho más fuerte y mi hermano me ha recomendado que os pida ayuda a vosotros, una selección de los guerreros más fuertes de este mundo: La tripulación del Futuro Rey de los Piratas y el grupo de los dos Demonios más poderosos de la era Sengoku.

Después de un largo silencio ...

Robin: Empecemos por el principio, dónde estamos y quién eres.

Verial: Estamos en el infierno, en mi casa, pero no os preocupéis no es un lugar tan cruel como dicen. Y por extensión, yo soy un diablo. Por extraño que parezca, simpatizo con los humanos y me he dedicado, durante milenios, a frenar la invasión de un Dios malvado llamado Gaku-hen. Estos últimos meses, ha conseguido debilitar me hasta el punto de no poder subir al mundo de los humanos y me ha impuesto unas pruebas que darán por zanjada esta guerra: si pierdo, la Tierra será suya y podrá hacer lo que quiera; si gano, nos dejará en paz. Y aquí es donde entráis vosotros. ¿Me ayudaréis? Podéis negaros y os devolveré a casa sin problemas.

Ruffy: ¡Te ayudaremos!

Mugiwares: ¡Ni nos lo has consultado!

Ruffy: ¡Pero tiene problemas! Debemos ayudar-la. (Mientras pone cara de pena, con ojos de perro abandonado)

Sesshomaru: Yo paso, tengo cosas más importantes que hacer. (Con la voz más gélida y seca que pudo hacer).

Rin: Pero señor Sesshomaru ... Pobrecita, se la ve perdida ...

La mirada de la niña enterneció al youkai, que acabó asintiendo.

Kagome: La Rin y el chico del sombrero de paja tienen razón, nosotros también te ayudaremos, ¿no chicos?

Los otros asintieron y la diablesa continuó su relato.

Verial: Pues bien, desgraciadamente no se cuantas pruebas me ha asignado, lo único que sé es el sistema, cuando acabe este relato nos dirigiremos al punto de encuentro y de allí, él nos llevará al lugar donde tendremos la primera prueba, una vez superada nos dejará al siguiente lugar y así sucesivamente hasta llegar a la última donde podemos luchar cara a cara con él. ¿Alguna duda?

Robin: Yo tengo una pequeña curiosidad, tú parece que lo sepas todo de nosotros pero ¿y nosotros de ti? ¿Como luchas? ¿Como nos podrás ayudar?

Ante la pregunta de la arqueóloga, todos los presentes miraron interrogantes a la diablesa.

Verial: Mmmmmh, poder, si me vierais con mi forma real, os resultaría más fácil responder a estas preguntas.

Tras pronunciar estas palabras, una luz negra rodeó a la diablesa, en dispersarse su apariencia era totalmente diferente. Su cabello se había vuelto negro con reflejos caobas y, de él, sobresalían dos orejas de gato de color granate, sus ojos se volvieron rojos con el iris de un verde muy claro; unos colmillos afilados adornaban su sonrisa, lucía un vestido negro sencillo de mangas anchas, corto hasta sobre las rodillas; y unas sandalias negras de tacón alto y a su espalda se extendían unas grandes alas de plumas negras y granates. Iba armada con una espada que colgaba de un cinturón y varias dagas colocadas también en el cinturón. Al finalizar la transformación, la protagonista de esta alzó una de sus manos para lamer lentamente una de sus garras. Mientras decía:

Verial: Ahora sí, ¿alguna duda?

Sesshomaru: (claramente trastornado por la visión) Creía que eras una leyenda, entre los youkais, hablaban de unos diablos que velaban por la paz entre los dioses y la tierra, siempre había pensado que no era real.

Kagome: ¿Una leyenda?

Sango: Sí, yo también la había oído, decía que eran dos diablos y una diablesa, cada uno con un dominio, ella domina el aire y el agua; el mayor, la tierra y el fuego y el más pequeño de los tres tiene dominio sobre los seres vivos.

Ante esta revelación, la aludida sonrió y comenzó a caminar hacia la salida, y poco a poco, a medida que iban saliendo de la sorpresa, los otros la fueron siguiendo.


Bueno, llegó mi tercer capítulo! Espero que os haya gustado. ^·^

Como habéis podido comprobar, he cambiado la manera de redactar por "exigencias del guión" con tantos personajes me era muy difícil hacer comprensibles las intervenciones sin hacerme muy repetitiva.

Nos vemos en el siguiente, intentaré publicar seguido.

Estoy abierta a sugerencias y críticas, así que para cualquier cosa dejad un review ;D