N/A: Finjamos que esto acabo en el capitulo 3, estos 2 capitulos restantes son extras y es lo ultimo de los vecinos


También hay degenerados en frente

La vida de Yuri Plisetsky siempre carecía de rumbo aunque intentaba estabilizarse. Normalmente partía de un lugar a otro como para poder acostumbrarse a un sitio, sus padres no tenían mucho cuidado o demostraban tanto interés en que su hijo tuviese un desarrollo normal, era un chico bastante talentoso y era eso mismo lo que lo tenía de un sitio a otro, era modelo y si lo solicitaban en Rusia viajaba a Rusia, si lo solicitaban en China viajaba a China, sencillo.

Recientemente estaba en Japón, sabía que duraría ahí bastante tiempo, no tenía problema en ello. Sus padres le rentaron un pequeño departamento en el cual se mantuviera esta temporada, no era la gran cosa pero no podía quejarse, al menos estaba ahí solo a pesar de que le habían advertido que conseguirían un niñero. Por dios, estaba muy grande para eso, de alguna manera se desharía de él.

Sin embargo, el problema no era que tendría un nuevo niñero, el problema eran sus vecinos si así puede considerar a los sujetos que vivían en frente.

Eran unos putos indecentes.

No tenían mucho de ocasionarle molestias, inicialmente solo los observaba conversando por las mañanas, posteriormente por las tardes y el primer trauma fue llegar por la noche a casa y ver al sujeto alto de cabello gris en bóxer tocándole la puerta al de a un lado. Pudo ser cosa de una ocasión tal vez, no se volvió a repetir en muchos días, solo que cuando se repitió ya estaba un poco más fuera de control.

La siguiente vez que lo observo casi desnudo tocando la puerta de su vecino, fue recibido por aquel azabache con poca ropa que le acabaron de quitar en la misma entrada. No había nadie en la calle, más que Plisetsky observando desde su ventana y escupiendo un vaso de leche al ver como aquellos sujetos se empezaban a toquetear, ni siquiera tuvieron la decencia de entrar al maldito departamento de inmediato. Eran solo putos mordisqueos y toqueteos mientras exhibían sus traseros.

Pero que desgraciados.

La mente de Plisetsky aún era sana como para ver esa clase de escenas.

Lo era, no duro mucho antes de que la curiosidad le ganara y terminara observando molesto al edificio de enfrente. Sus vecinos llegaron al punto de coger más seguido, actuaban de manera inconsciente, si apagaran las luces desde el principio no podría ver que era lo que hacían tras la ventana. Pero no, aun cuando tomaron la manía de apagar las luces, dejaban la ventana abierta como si les gustase tener al menos algo de iluminación desde afuera.

Tal vez tenían la intención de ser vistos, al tiempo comenzó a ser frecuente que el de cabellos plateados recargara al azabache contra el cristal de la ventana haciendo que los pezones desnudos quedaran contra el cristal y comenzar a embestirlo ahí directamente.

Plisetsky observaba todo.

Tal vez fueron las hormonas, las dudas de cómo se atrevían a hacerlo o solo porque le entro en puta gana. Sin querer se volvió parte de su rutina el observar al par de sujetos desde su departamento, apagando las luces y quedándose frente a la ventana con binoculares. Era inesperado que le comenzara a resultar atractivo el ver sexo gay.

Bueno… Sus vecinos… no estaban tan mal.

El sujeto alto era bastante atractivo, su cuerpo estaba bien marcado, aunque el que realmente le llamaba más la atención era el azabache, algún día averiguaría como se llama. Su piel era bastante clara, era apuesto pero lo que le interesaba era su manera de moverse, las expresiones acaloradas cuando lo envestían con fuerza, la manera en que se retorcía.

Casi alucinaba sus gemidos…

No le quitaría el mérito a su cuerpo, Plisetsky amaba ver sus glúteos blancos temblando, tratando de figurar el semen resbalándose por ellos, aunque a duras penas lo distinguía con los binoculares. Era sexy, demasiado sexy. Al paso de los días, aquel quinceañero comenzó a masturbarse y a tomar fotografías de aquel par de sujetos que activaron un bajo instinto que desconocía.

Mierda, era tan degenerado como ellos.