Ay Dios...

Ser un niñero no era algo tan difícil como parecía. Otabek Altin cumplía con ese trabajo con mucha facilidad, por fortuna tenía buenas recomendaciones que avalaban su habilidad cuidando niños y su estilo favorecía la manera en que los críos lo recibían, ya sea por su mirada imponente que atemorizaba a unos o que otros consideraban cool que tuviera motocicleta y vistiese chaquetas de cuero. Como un chico malo, aunque estaba lejos de serlo.

Es decir, le gustaba el rock y tenía esa fachada de metalero, pero tampoco era un satánico mata perros como algunas personas ven a quienes tienen esos gustos. Era un joven decente, bueno en los estudios y talentoso, tenía un par de trabajos para ayudar en casa y solía dirigirse a las personas con respeto. Jamás tuvo problemas por ejercer violencia o algo parecido. Así que de una u otra manera fue recomendado a una familia extranjera y término a cargo de un muchacho rubio bastante gruñón.

Su nombre era Yuri Plisetsky, aunque inicialmente empezó a la defensiva, resulto ser de los chicos que se asombran al ver su motocicleta.

Bueno… esos gustos de puberto.

Unas cuantas palabras como cumplidos llamándolo chico rudo y ya lo tenía domado. Fue bastante fácil, no es que ofendiera su poca resistencia, admiraba la manera en que este muchacho trabajaba y salía adelante pese a estar en constantes cambios viajando de un lado a otro.

Plisetsky parecía una persona digna de admiración y resultaba un placer trabajar con él, podrían ser buenos amigos. Como no era tan joven podía tratar temas un poco más maduros y de vez en cuando ayudarlo a escoger ropa para su día, era medianamente narcisista. Pero que va, era tan atractivo que no necesitaba lucir prendas a la moda para que se pudiera apreciar su atractivo.

Ese era el problema, Yuri Plisetsky le resultaba demasiado atractivo y no lo había notado hasta un viernes por la noche, cuando descubrió que su tierna manzana era un voyerista.

Fue una total sorpresa, demasiado para su conciencia. No era que le angustiara que el chico al que admirara tuviese esa clase de gustos, tan solo no pudo con la imagen que le dio.

Aun con las luces apagadas, pudo observar con la luz de la luna el delgado cuerpo desnudo, hincado sobre su cama mientras abría las piernas, jugando con su entrada mientras que con la mano derecha pellizcaba uno de sus pezones, gimiendo quedito, sin separar la mirada de la ventana. Tras la cual Otabek logro divisar a los sujetos que vivían en frente teniendo sexo con plenas luces encendidas.

Importaba un carajo el par de sujetos, tenía miedo del inevitable momento en que Yuri se percatara de su presencia en la habitación y volteara a verlo espantado o con desprecio por observarlo en tal estado. Además, de temer de las punzadas sobre su pecho y el ligero acaloramiento que le provocaba aquel menor de edad.

Necesitaba reaccionar antes de acabar cometiendo una locura.


N/A: o-o Ahora si ya estuvo, aquí acaba esto aunque técnicamente había marcado como completa la historia desde el capitulo 3. Creo que esto daba como para escribir muchas situaciones, pero ni modo xD Gracias por leer.