Hola! En primer lugar mis mas sinceros agradecimientos con quienes han leído mi historia, se que el primer capítulo puede ser un poco tedioso pero es la introducción a nuestras historia, espero que disfruten este capítulo, es muy divertido. Porque las mas hermosas historias no siempre empiezan de la mejor manera no?
Besos!
CAPÍTULO 2
COINCIDENCIAS
Ya habían pasado tres días desde que se había mudado a Tokio, habían reído, cocinado y hablado hasta el cansancio con su querida amiga Tomoyo. Justo en ese momento se dirigían a tomar un café. Salieron del campus para dar una vuelta por la ciudad y aprovechar al máximo el tiempo antes de iniciar sus clases.
Tomoyo se había decidido por estudiar diseño de modas… Y como no! Si lo llevaba en sus venas, aun cuando eran niñas y estaba determinada a confeccionar los trajes para ocasiones especiales de Sakura.
Saliendo del campus encontraron a Touya quien decidió acompañarlas y las guio hacia un café no muy lejos e increíblemente acogedor, la atención era cálida, el café delicioso y los postres… mmm ni se diga.
- Si sigo así, me será muy difícil hacer dieta, dijo Sakura entre risas.
- No digas eso, eres como tu madre, puedes comer lo que sea y sigues divina.
- Bueno, es hora de irme – dijo Touya- tengo cátedra en una hora y debo prepararme. No te comas todos los postres de la vitrina MONSTRUO.
- QUE NO SOY UN MONSTRUO – gritó Sakura sin percatarse de que todos habían volteado a verla. Se sonrojó hasta las orejas pidiendo que la tragara la tierra justo ahora! – cómo es posible que mi hermano haga esto en frente de toda esta gente.
Tomoyo sonreía divertida – No te preocupes Sakura, nadie nos conoce, que importa?
Como siempre, buscando darle ánimo a su amiga.
Así, Sakura se reincorporó y siguió sonriendo despreocupada como siempre.
- Qué te parece si me acompañas a buscar unos lindos cuadernos? Puedes creer que aún no he comprado nada para la universidad?
- Claro que si! Me encanta la idea además aún me falta conseguir algunas cosas.
- Pediré un café para llevar y estaremos listas-dijo Sakura-
- Te espero en la puerta – respondió Tomoyo-
Al salir, reían despreocupadamente cuando Sakura quien se distrajo por un momento (como siempre) tropezó con un joven derramando un poco de su café.
De inmediato volteó totalmente arrebolada por la vergüenza y disculpándose insistentemente, pues no solo había derramado su café sobre el joven, también habían caído unos libros que él llevaba al piso.
Rápidamente y sin levantar la vista se agachó a recoger lo que había caído al mismo tiempo que el joven, quien murmuraba palabras en chino y se notaba molesto.
De manera automática respondió: - No se preocupe, pero por favor tenga más cuidado en el futuro, podría haber sido peor.
- Claro que si, por favor discúlpeme.
Se levantaron ambos al mismo tiempo, haciendo que con ese movimiento brusco derramara aún más café sobre su sweater y poniéndose aún más roja, pues podía ver claramente que el joven estaba muy enojado y le lanzó la mirada más fría que ella hubiera sentido jamás, mientras desesperada tomaba un pañuelo tratando de limpiar aquel desastre. Ante el contacto de la joven, aquel chico se sonrojó y se apartó de inmediato.
Sakura, sin comprender muy bien el motivo de la reacción del joven y sintiéndose aún incómoda por la mirada que le había lanzado se ofreció lavar su prenda pues su departamento no estaba lejos.
- Es mejor dejar así señorita. Por favor, tengo que irme.
- Cl.. ..roo… tartamudeó Sakura, mientras su hermano aparecía tras de ella.
- Que demonios está pasando aquí, quien es este tipo y por qué lo estabas tocando!.
Dijo mientras miraba a ambos jóvenes y Sakura agachaba la cabeza y el joven se dejaba ver aún mas indignado.
- he..he…hermano, es que, yo… yo…
- Mire señor, no me interesa la relación que hay entre usted y esta despistada, pero si se fija, ella derramó su café sobre mi DOS VECES –enfatizó sus palabras tratando de disimular su enojo, tiró mis libros y sin que yo lo esperara o pidiera empezó a limpiarme con su pañuelo, lo que por supuesto acentuó más la mancha. Así que como puede ver no es un buen día para mí, por lo que no pienso tolerar sus gritos ni seguir siendo víctima de las torpezas de esta muchacha y sin decir más palabra pasó por en medio de ambos y desapareció en las calles.
- Estás bien Sakura? – indagó Tomoyo
- Sí, claro que sí, aunque me siento muy apenada.
- Debes tener más cuidado cuando estés por la calle Sakura, no estamos en Tomoeda – Dijo Touya con no mucha paciencia.
- Hermano, no se supone que tenías que dar una clase? – preguntó Sakura sin percatarse realmente de lo que sucedía.
- Tomoyo por su parte, ya se había dado cuenta que las estaba espiando, seguramente para verificar que harían al salir del café.
- Eh.. Si. Justo iba para allá cuando recordé comprar algo y escuché todo el escándalo, ciertamente has crecido, pero no dejas de ser un MONSTRUO.
Sakura ni respondió, se sentía aún demasiado apenada por lo que había sucedido y no podía olvidar esa mirada, tan fría y distante, pero a su vez tan penetrante que no pudo borrarla se su memoria.
Touya finalmente se fue, y Tomoyo y su amiga siguieron caminando por la calle, notando que Sakura había quedado algo extraña después de lo sucedido.
- Te sientes bien? Deseas que regresemos al apartamento?
- No amiga, la tomó de gancho y siguió caminando con una sonrisa, no pasa nada, vamos a comprar.
- Te conozco como la palma de mi mano –pensó Tomoyo- no deseas preocuparme pero si que estás turbada amiga mia.
- Vamos a ese centro comercial - indicó Sakura- Seguro venden cosas hermosas y olvidaremos este mal rato.
Ya habían pasado un par de horas, habían recorrido el centro comercial, comprado lo que les hacía falta para iniciar las clases y de repente se encontraron frente a una tienda donde vendían toda clase de muñecos de felpa, entraron emocionadas, recordando lo mucho que a Sakura le gustaban este tipo de cosas.
- ¿Sabes cuándo es el cumpleaños de los muñecos de felpa?
- ¿Cuándo los inventaron?
- No Sakura, no se trata de eso, lo que pasa es que no sabemos cuando fueron hechos los obsequios, o las cosas que solemos adquirir en las tiendas, por lo tanto a los muñecos de peluche el primer dia se les pone un nombre, un listón rojo y ese es su día de cumpleaños. No te parece una idea demasiado infantil? Inquirió un poco avergonzada.
- Por el contrario, me parece una idea divina.
- Cuando estaba en Paris, las personas acostumbraban que el muñeco de peluche que haces tú misma lo bautizas con tu nombre y se lo regalas a un ser querido y así su amor siempre será correspondido.
- Es muy romántico! Lástima que no exista esa persona especial aún – miró con melancolía- pero, ya llegará no crees? – Repuso con una sonrisa-
- Claro que si, mientras tanto qué te parece este conejito para mi nueva habitación.
- Me encanta!, entonces yo llevaré este, dijo tomando un hermoso osito pequeño.
Salieron juntas muy contentas de la tienda y mientras caminaban por la calle, encontraron en un pequeño callejón a una señora que ofrecía sus servicios como adivina.
- Qué te parece si vamos a que nos lean la suerte – dijo Sakura
- Sabes que no creo en esas cosas
- Yo tampoco! Jajajaja pero quién sabe, y si se cumple?- rio de nuevo.
Al verla tan feliz Tomoyo no pudo negarse, así que fueron.
La primera en pasar fue Sakura, quien al extender su mano, miraba a la anciana con curiosidad y expectativa.
La anciana la miró con dulzura y dijo:
- Tienes una pureza en tus ojos como pocas veces lo he visto en mi vida – sonrió- veamos que tiene el futuro para ti. Hmmmm dijo la anciana, llevas mucho tiempo anhelando algo, esperando algo importante. – la miró- no ha pasado aún porque no era el momento, pero las cosas se dan a quien sabe esperar.
- Sakura la miró con curiosidad.
- Veo que eres muy unida a tu familia.
- Así es, repuso Sakura
- No conoces el amor, pero veo en tu camino dos amores, uno de ellos será como un espejismo, maravilloso al principio, pero falso y te hará llorar.
- Sakura abrió sus hermosos ojos verdes en un gesto de sorpresa.
- El otro, fuerte, cambiará tu vida, llegará como un rayo, con fuerza, iluminándote, aunque se disfrazará para que no sea fácil encontrarlo y lo más interesante es que ambos serán al mismo tiempo.
-¿Al mismo tiempo? Cómo sabré entonces cuál es el verdadero?
- Sigue a tu corazón – Sonrió la anciana – Eso sí. Te prometo, que pase lo que pase, todo estará bien.
Esas últimas palabras quedaron grabadas en el corazón y la mente de Sakura, y las repetía como un eco mientras Tomoyo pasaba – te prometo que pase lo que pase, todo estará bien.
- Es mi turno – dijo una incrédula Tomoyo-
- Tienes muchas reservas mi niña, no te cierres todavía, ahora me dirás si me crees o no – sonrió la anciana-
- Empecemos entonces, mmmm es interesante, has tenido una vida difícil, quizá no en lo financiero, pero has estado sola mucho tiempo y tienes miedo.
- ¿Miedo? ¿Por qué habría de tener miedo? – salió Tomoyo a la defensiva.
- Tranquila pequeña, no es a mí quien temes, sino a descubrir quién eres realmente. Siempre te muestras serena, calmada, controlando las situaciones a tu alrededor, siendo tan perspicaz e intuitiva, pero por dentro, clamas porque alguien cuide de ti.
- ¿Cuidar de mí? Preguntó en voz alta, pero en su mente y lo más profundo de su corazón sabía que era cierto.
-¿Hasta cuándo te permitirás expresar lo que realmente sientes? Veo que a tu lado hay una persona valiosa, a quien quieres mucho, te aconsejo que aproveches ese apoyo, y confíes, te permitas ser un poco más vulnerable y menos desconfiada.
Todo lo que la anciana decía tenía sentido para Tomoyo, hasta el punto en que sus ojos se empañaron con lágrimas, pero no!, no quería que Sakura la viera llorar, nunca lo había hecho en todos sus años de amistad, no sucedería ahora, o por lo menos no en este lugar frente a una extraña.
- Por otro lado – continuo la anciana- hay una historia hermosa que empieza para ti, mudarte a esta ciudad no es casualidad, el destino es ineludible querida niña y aquí pasarán muchas cosas que te desarmarán, y perderás mucho pero ganarás más.
-¿Perder? Disculpe señora pero no la entiendo.
- Así es mi niña, la persona que eres hasta este momento no será más la misma, empieza un nuevo ciclo para ti, solo abre tu mente y deja que la vida te sorprenda.
Terminaron de hablar con la anciana y ambas iban caminando muy pensativas, cada una en lo que la anciana había dicho, estaban tan distraídas que ninguna se había percatado de que la otra no decía nada.
Así pasaron varias cuadras, hasta que pasaron por ese mismo café donde habían tenido ese bochornoso accidente.
Entraron para tomar su último café antes de regresar a su apartamento.
- Muero por un pastel de chocolate – dijo Sakura –
- Yo quiero algo más suave como unas galletas.
Mientras estaban frente a la vitrina haciendo su elección, Sakura se percató de un letrero que decía SE BUSCA MESERA.
- Perfecto! Dijo Sakura en voz alta, asustando un poco a Tomoyo.
- ¿Qué pasa Sakura?
- Mira Tomoyo, buscan una empleada, preguntaré al encargado.
- Pero Sakura ¿trabajar? Mira que estamos a punto de iniciar nuestros estudios.
- Si pero no creo que sea de tiempo completo, igual iré a preguntar.
Unos minutos más pasaron y regresó una sonriente Sakura
- Me dieron el empleo!
-¿QUÉEEEE? AMIGA ESTÁS LOCA! CÓMO PUDISTE HACER ESO?
- Ayy no te alarmes!, es solo un empleo, recuerda que en Tomoeda también lo hacía en mis horas libres, también mi hermano lo hizo siempre y es así como estamos acostumbrados a ser un poco más independientes financieramente.
- Sakura, pero eso es algo por lo que no debes preocuparte, recuerda que tu padre seguirá dándote una mensualidad, los gastos del apartamento están totalmente cubiertos y sabes que a mi lado nunca te faltará nada.
Sakura tomó tiernamente las manos de su amiga y con ternura le dijo – Lo se Tomoyo, eres tan buena, siempre cuidando de mí, pero me conoces, sabes que me gusta darme mis antojitos, y contar con mi propio dinero, es muy satisfactorio contar con algo que es tuyo, que ganaste con esfuerzo y sin depender de nadie más.
- Sakura, pero me preocupa, esto no será como la preparatoria, es mucho más difícil y si descuidas tus estudios por este trabajo? Recuerda que ingresaste aquí por una beca y por nada puedes descuidar tu promedio.
- Lo se Tomoyo, no te preocupes, si veo que me está causando dificultades, lo dejo y ya!.
- Todo lo ves tan sencillo Sakura, me gustaría tener ese mismo ánimo tuyo.
Ambas siguieron conversando mientras traían sus dulces y cafés pero decidieron que era mejor comerlos en el departamento, cuando salió el café para llevar, varias personas estaban esperando, así que por puro impulso Sakura estiró su mano para tomar el vaso, cuando sintió que otra mano también lo había tomado.
- Qué? Otra vez tú? Vaya mala suerte la que me cargo hoy! – farfulló una voz masculina.
Cuando Sakura volteó a ver, era el mismo muchacho al que le había derramado el café antes, aunque ya había cambiado su ropa.
- Perdón! Pensé que era mi café, yo también pedí uno para llevar
- Pues este vaso dice muy claramente shaoran, lo puedes ver? SHAORAN! Dijo haciendo énfasis como si ella no entendiera lo que le decía.- no creo que seamos tocayos, así que debo suponer que eres simplemente torpe y descuidada.
- Qué? -Ahora si la había ofendido- qué te pasa? No tienes ningún derecho a ser tan grosero conmigo, fue un simple error.
- Pero parece que estás acostumbrada a andar por la vida cometiendo "errores".
- Eso no es asunto tuyo, eres un patán
- Es asunto mio, cuando soy el directo afectado! Y creo que esta conversación ha terminado, por mi bien, espero no volverte a encontrar, eres una amenaza!
Las orejas de Sakura se pusieron rojas, sentía como le hervía la sangre con ese tipo tan… tannnn… tannnn uishhhh! Desagradable en todo sentido, aunque guapo eso si, alto, de contextura delgado, atlético, un hermoso cabello, que aunque alborotado se veía que era suave, y unos ojos, muy penetrantes, profundos, misteriosos. Lástima! Qué desperdicio – pensó Sakura-
El joven ya había salido del café y una cuadra más adelante recordando lo sucedido, se sintió un poco mal de haber sido tan descortés con aquella muchacha. Pero cómo era posible que fuera víctima de sus torpezas dos veces el mismo día?. Pero si que era bella –pensó el joven chino- esos ojos… esos hermosos ojos… Ya está bien de pensar tonterías, ya casi empiezo mis estudios y debo concentrarme lo mejor posible.
-Qué hermosa mañana y que emoción, hoy empiezan mis clases!
Fue rápidamente a la cocina para encontrar que Tomoyo le había dejado el desayuno listo junto con una nota que decía
"amiga no quise despertarte, recuerda que mi primera clase empieza muy temprano, así que te dejo el desayuno. Almorzamos juntas? Llámame! T.D"
-Que linda! –Pensó Sakura- tomó rápido su desayuno, pues de no hacerlo llegaría tarde a su primer día de clase y no quería que eso pasara!.
Tomoyo por su parte pertenecía a otro grupo de inducción diferente, pues eran muchos los estudiantes nuevos y no podrían hacerlo en un mismo momento.
Por más que Sakura corriera por el campus, nada podía hacer, llegaría tarde y se lamentó profundamente.
Entró lo más rápido que pudo al auditorio donde se realizaba la charla y lo hizo muy suavemente, percatándose de que el lugar estaba prácticamente oscuro y no veía nada adicionalmente parecía que todos los lugares estaban ocupados.
De repente vio un pequeño espacio, una silla vacía, por lo que pasó lo mejor que pudo, eso si, no sin pisar a alguien o golpear con su bolso a su paso. De repente se tropezó y cayó sentada en las rodillas de alguien. –Lo siento mucho-, inclinó su rostro como en una pequeña reverencia y por fin ocupó el asiento de al lado. El desconocido solo dijo, - Está bien pero ten más cuidado- y se ocupó de nuevo en la conferencia.
El tiempo pasaba lentamente, y Sakura sentía como sus ojos se cerraban y sus párpados pesaban más a cada momento, el salón era cálido por lo que empezó a quedarse dormida y sin darse cuenta, recostó su cabeza sobre el hombro de aquel chico en cuyas rodillas había caído hace un rato.
Ella no supo quién era el, y él desde luego tampoco pudo distinguirla a ella.
Al terminar la conferencia, las luces se encendieron y los aplausos sacaron a la chica de su sueño.
Al despertar se encuentra con que había estado recostada en alguien, que vergüenza!
- Lo siento.. yo….
- OTRA VEZ TÚ? Gritaron al unísono mientras todos los miraban.
- Pareces una pesadilla, dijo Sakura fastidiada. No podía salir aún porque estaban en medio de la hilera de sillas y los demás estudiantes estaban saliendo.
- PERDÓN?! Fuiste TU la que calló TORPEMENTE sobre mí al llegar, y encima te quedas dormida en plena conferencia, ¿No te da vergüenza?. El chico estaba verdaderamente molesto.
- Bueno, pues eso no es tu problema afortunadamente. La verdad ella se sentía muy apenada por lo ocurrido pero también estaba molesta por la forma de tratarla de aquel muchacho.
- Lo peor es que por lo que veo tendremos que vernos nuevamente en la tarde.
- ¿Por qué lo dices? – Respondió Sakura-
- Ahhh es cierto, llegaste tarde!, el Doctor Miyako dijo que debíamos sentarnos exactamente en el mismo lugar durante las conferencias que recibiríamos.
- ¿Cómo?
- Como lo oyes, así que procura llegar a tiempo para la tarde, no creo que los demás compañeros quieran tolerar de nuevo como los pisas y golpeas para llegar a tu puesto y yo no estoy dispuesto a servirte de almohada, así que tómate un café o lo que sea para evitar lo que sucedió esta mañana.
Sakura agachó su rostro, se sentía muy avergonzada y también dolida, ¿Qué tenía este muchacho que siempre tenía que hablarle de tan mala manera y hacerla sentir así? Pensaba mientras iba saliendo.
Por su parte Shaoran maldecía para sí mismo. -No tienes filtros idiota! Por qué siempre tienes que ser tan hiriente! Pobre chica, de verdad la hice sentir muy mal-. Pero era mayor su orgullo que no le permitía volver para disculparse con ella.
O0o0o0o0o0o0o0o0o00o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
-Tomoyo te lo juro, fue horrible! –Sakura le contaba su historia mientras almorzaban bajo un árbol en el campus como cuando eran niñas.
- Está bien que no obraste muy bien amiga, hay que reconocerlo, pero de ahí a que siempre tenga que tratarte de un modo tan horrible! No es justo!
- Si Tomoyo, sé que obré mal, pero tú sabes como soy, nunca tengo intención de que esas cosas sucedan, lo que no entiendo es por qué particularmente siempre pasa algo con él.
- Es verdad, no te parece mucha casualidad? Siempre es con el mismo chico.
- Quisiera que pudiera encontrarme tan seguido al futuro amor de mi vida – suspiró-
-jajajaja pero qué cosas dices.
- Siiii el que pronosticó la anciana, ¿recuerdas?
-Si, pero también recuerdo que dijo, todo se da a quien sabe esperar, o algo parecido. Ya llegará, no te afanes.
- Tienes razón, mientras voy a disfrutar esta etapa de mi vida, a pesar de todos los sinsabores me siento muy feliz de estar aquí, y a ti? Cómo te fue en tu conferencia?
- Muy bien, seguramente nos hablaron los mismos temas. Pude compartir con algunos compañeros, aunque ninguno de mi carrera, conocí una chica que estudiará economía y un joven que se decidió por lenguaje.
- Qué interesante, yo no tuve tiempo de conocer a nadie.
- Tranquila, apenas empieza!.
- Por cierto, faltan 20 minutos para la próxima conferencia y por nada del mundo llegaré tarde! No volveré a darle gusto a ese patán.
- jajajajajajaj –rio Tomoyo- ánimo amiga, sé que tendrás una tarde hermosa, nos vemos en el departamento en la noche, te parece?
- Claro que sí, se despidió con una sonrisa amplia y cálida.
Al llegar al lugar de la conferencia, se encontró con que había llegado con suficiente tiempo para acomodarse tranquila en su asiento mientras los demás estudiantes ingresaban.
Al empezar la conferencia, el Dr Miyako, habló durante unos veinte minutos sobre lo importante de cultivar buenas relaciones interpersonales con sus compañeros, de manera que les dividió en varios grupos, con monitores, con el fin de interactuar un poco más entre ellos.
Salieron del salón y se ubicaron en un campo muy acogedor, todos sentados, sobre el césped, debían presentarse y decir a qué carrera ingresarían y qué les motivaba a estar allí. Obviamente Sakura y Shaoran estaban en el mismo grupo.
De manera que cuando llegó el turno de Shaoran se puso en pie y se presentó de manera muy formal. –Mi nombre es Li Shaoran, vengo de Hong Kong y estudiaré arqueología- Muy bien Li, dijo el monitor, qué te incentivó a estudiar esta carrera. –Siendo niño, un doctor en arqueología ofreció una conferencia en mi colegio y desde ese momento quedé fascinado con el tema, es esa la razón.
-Muy bien Shaoran, dijo el monitor.
Continuaron pasando los demás alumnos, hasta que llegó el turno de Sakura.
- Hola a todos, me llamo Sakura Kinomoto, pueden llamarme solo Sakura – dijo con una hermosa sonrisa- vengo de la ciudad de Tomoeda y estudiaré comunicación social, lo hago porque se me da muy bien relacionarme con las personas y me gusta investigar y dar a conocer los hechos relevantes a los demás de manera adecuada, espero que podamos ser buenos amigos aunque estudiemos diferentes carreras.
La presentación de Sakura hizo que los chicos que estaban allí quedaran encantados con ella, -que chica tan linda- comentaban unos – es muy dulce – decían otros por su parte, incluso las mujeres se sentían cómodos con ella. Sí, eligió bien su carrera, de veras se le facilita relacionarse con los demás.
Shaoran por su parte prefería no mirarla, se había portado tan grosero con ella, se sentía realmente avergonzado y se moriría si ella se daba cuenta que la estaba mirando como los demás jóvenes. Pero su pensamiento se concentró en un detalle.
-Kinomoto, Kinomoto – repetía para sí mismo – Dónde he escuchado ese apellido, me resulta familiar, pero no recuerdo que ninguno de mis allegados o ex compañeros se llamara así. Kinomoto…
Quedó pensativo durante todo el tiempo que duró la actividad.
- Buenos días, soy Fujitaka Kinomoto –Su mente voló al pasado- y hoy les impartiré una conferencia sobre lo que es la arqueología y su importancia para la humanidad_
-Claro que sí! Era el mismo apellido de aquel amable profesor que me inspiró seguir esta carrera. Serán acaso conocidos? Pero no se parecen en realidad, solo en el cabello, aunque el de ella es más claro.
De repente, Sakura sintió como unos ojos se clavaban en ella y pasó por su espalda un escalofrío. –Por qué me está mirando?, qué le hice ahora?, su mirada es tannn penetrante que me provoca inquietud.
Termina la actividad jóvenes – decía el monitor- no olviden, es importante llevarse bien con sus compañeros, aun cuando no compartan la misma carrera, posiblemente verán algunas clases juntos. Disfruten el resto de la tarde y nos veremos mañana en el salón de conferencia, en el mismo puesto elegido por ustedes en la mañana.
Con agradecimientos se despidieron uno a uno del monitor para tomar su camino, no sin antes haber intercambiado número telefónico entre muchos de ellos. Obviamente Shaoran no estaba incluido siempre parecía tan solitario…
Sakura se levantó despidiéndose con una sonrisa de sus compañeros- Nos veremos mañana-
- Adiós Sakura- Respondieron.
Cuando de repente. Una mano sobre su hombro, Sakura no pudo evitar sobresaltarse.
- Qué pasa, qué quieres?, que hice ahora de malo?
- Nada, disculpa mi impertinencia, pero deseo hacerte una pregunta.
Sakura le miró extrañada. –Una pregunta? A mí?
-Kinomoto, dijiste que era tu apellido no?
-Si, así es, por qué?
- Se te hace familiar el nombre de Fujitaka Kinomoto?
- Claro! Es mi padre.
- TU PADRE?
- Si, por qué? Qué pasa Shaoran?
- Mmmmm, disculpa, no quiero ser grosero, pero preferiría que me llamaras Li, solo me llaman por mi nombre mis familiares o personas de mi entera confianza.
- Ahmmmm disculpa entonces Li. Y Si, Fujitaka es mi papá, se puede saber por qué la pregunta?
- No sé si de pronto recuerdas que comenté que hace años en mi escuela habían dado una conferencia sobre arqueología, precisamente fue tu padre quien me inspiró a seguir esta profesión.
- Ohhhh, ahora entiendo, sí, mi padre solía viajar a diferentes lugares dando a conocer sus investigaciones.
- Ya veo. Disculpa – Bajo su rostro con timidez- Te molestaría hablarme un poco más de él?
Sakura se sorprendió muchísimo y le respondió casi que gagueando-No… no…. No hay problema, claro-
-Te parece si continuamos en este lugar? Se siente muy agradable.
- Si yo también lo creo – Sakura cerró sus ojos, viéndose tan angelical que Shaoran se sonrojó.
- No te parece mucha casualidad que justo la persona que me inspiró tanto en mi infancia, sea precisamente tu padre?. – Ah y antes de continuar, permíteme disculparme por lo grosero que he sido contigo en nuestros pasado encuentros.
- No, no te preocupes, la verdad es que tenías razón, aunque no era excusa para ser tan grosero, pero la verdad sí, soy un poco torpe y despistada, discúlpame también.
Pasaron un buen rato, conversando sobre esa persona en común, su amado padre, cuando de repente una presencia se acercó tras ella y preguntó con furia disimulada -¿Qué haces de nuevo con este sujeto? ¿No es el mismo del café la semana pasada? ¿Qué acaso estás siguiendo a mi hermana?-
- Hermanoooo dijo Sakura sorprendida.
- Disculpe usted, de ninguna manera ha sucedido en la forma en que usted lo presenta, solo que estamos en el mismo taller de inducción y le preguntaba por su padre, pues le conocí hace mucho tiempo.
Touya lo miraba con cara de desconfianza.
- De todas maneras se está haciendo tarde, es mejor que te lleve a tu apartamento.
- Si hermano. Lo siento Li, en otra oportunidad seguiremos conversando, se despidió con una reverencia y se fue con Touya.
- Vaya, que familia más particular, el padre, una persona serena y admirable, la hija, torpe distraída pero sumamente dulce y el hijo… Dios! Espero no volvérmelo a cruzar en el futuro.
