¡Capítulo cinco, damas y caballeros! ¡El capítulo que habían estado esperando! Y si me retrasé un poquito en publicarlo, fue porque he estado ocupada estudiando y haciendo tareas y también porque este capítulo es mucho más largo que los anteriores. Gracias al cielo, mis clases acabaron.

En fin, aquí está, sólo para ustedes y también para todos los Cunninfans.

A propósito, también es aniversario de dos semanas de este fic, ¡yay!

Gócenlo y dejen reviews.


5

¡¿Cómo, Cuándo, Qué?!

¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip!

—¡¿Cómo, cuándo, qué?! —exclamé sobresaltada con el cabello completamente despeinado.

¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! ¡Bip! Continuó sonando mi despertador.

—Estúpido reloj —murmuré— ¡Calla ya tu absurda alarma! —exclamé golpeando con fuerza el botón con el que se apaga la alarma.

No. No, no, no, no, no, no. ¡No puede ser! ¡Hoy es miércoles! Ya bastante sufrí ayer como para que el calendario me diga que es miércoles.

Me bajé de mi cama (asegurándome de que no hubiera más "sorpresas" o "regalitos" en mis pantuflas), fui al baño a arreglarme y bajé a la cocina.

Miles de astrólogos y aficionados a la astrología, se deleitaron anoche con el regreso del famoso cometa Collins, el cual cruza nuestra órbita cada 50 años —decía el televisor de la cocina—. Antiguamente, se creía que el cometa era capaz de conceder deseos a las personas, esto era debido a su inusual color verde eléctrico, lo cual las personas de ese entonces consideraban "mágico". Tras la evolución de la ciencia, científicos y astrónomos especializados han descartado dichas supersticiones. Vayamos con Will y el reporte del clima…

A pesar de que la tele estaba encendida, lo cual ocurre muy rara vez, nada más había cambiado. Como de costumbre, mi mamá preparaba los almuerzos mientras mis hermanos estaban perdidos en sus mundos. Ninguno me habló durante todo el desayuno más que mi mamá para advertirme que los panqueques estaban calientes. Mi papá ya se había ido y Jason no paraba de molestar a Jade y a mi mamá sobre el avistamiento del cometa Collins, ¿a quién le importa un absurdo cometa?


Fui caminando lentamente hacia la escuela. Tenía ganas de huir, pues sabía que se burlarían de mí por lo que ocurrió ayer, pero esa no era la mejor solución. Tal vez si fingía estar enferma o si hubiese una tormenta tan fuerte que las clases tuvieran que ser suspendidas… No, nada de eso ocurriría, ni fingiendo estar enferma.

Estaba por cruzar la calle cuando vi algo que llamó mi atención: junto a la calle había un gran anuncio publicitario que decía "McTenis". ¿McTenis? Pero si eso sólo existe en Randy Cunningham Ninja Total. Probablemente a alguien se le ocurrió copiar el nombre para dárselo a su producto.

Llegué a la escuela, lista para enfrentar las burlas de todos cuando alguien me empujó.

—¡Ups! Lo siento —dijo salpicándome un poco de saliva—. ¿Estás bien?

—Sí, sí, no fue gran… cosa —al levantarme, vi que quien me había empujado era una chica de cabello marrón dorado, usaba gafas color magenta, una blusa blanca con mangas largas y sobre ésta un chaleco verde con una nota musical amarilla en el centro, una falda rojo-violeta oscuro, calcetines blancos, zapatos negros y tenía frenillos los dientes. Se me hizo familiar.

—¿Te ocurre algo? —preguntó al ver que me quedé tiesa.

—No, estoy bien —le contesté.

—Bueno, me tengo que ir, esta flauta no se va a tocar sola ¿sabes? —dijo mostrándome una flauta plateada con la inscripción: "Princess Tootie" en ella.

Aquella chica se fue mientras yo me quedé parada ahí, reflexionando. Sé que la he visto en alguna parte, ¿será…? No, eso sería imposible.

Entré como si nada y crucé el pasillo, atenta ante cualquier burla o comentario que me hicieran hasta…

—¡Fuere de mi camino, torpe! —exigió un gran chico de cabello marrón, una camisa gris con un logo con forma de un puño color dorado, una camisa blanca de mangas largas bajo ésta, pantalones azules y tenis blancos con rayas rojas, el cual había empujado a un chico de cabello marrón grisáceo, camisa roja de mangas largas, pantalones grises, zapatos marrones y usaba gafas cuadradas. Igual me resultaron muy familiares.

—No, no. Debo estar alucinando —me dije al tiempo que continuaba mi camino.

—¡Josy! —exclamó alguien detrás de mí.

—Sunny, ¿qué pasa?

—¿Ya viste a todos esos alumnos nuevos? Nunca habían entrado tantos en un solo día.

—¿Nuevos?, todos ellos…¿van a estudiar aquí?

—¡Sí! ¿No te parece raro?

—Ahora que lo pienso sí. Y no sólo eso, sino que creo que ya los he visto en alguna parte.

—¿Enserio? ¿A todos? ¿Dónde?

Estaba a punto de responder cuando el director habló a través de las bocinas en los pasillos.

¡Buenos días, estudiantes de la Secundaria Harrisville! Verán, debido a motivos personales, el director Evans decidió retirarse, por lo tanto, ahora yo, Irving Delgadillo, seré su nuevo director.

—¿Escuchaste su nombre? —pregunté a Sunny.

—Sí, que nombre tan raro —respondió riéndose.

—No me refiero a eso. ¡Irving Delgadillo es el nombre del director de la Secundaria Norrisville en Randy Cunningham Ninja Total!

—Bueno, puede ser que haya un Irving Delgadillo en la vida real.

Otra cosa que debo mencionarles, es que alumnos nuevos se han inscrito aquí, por lo tanto quiero que les den una calurosa bienvenida —continuóelnuevodirector—. Además, varios de sus profesores fueron sustituidos debido a que éstos decidieron retirarse al igual que el director Evans. Eso es todo, ¡disfruten su día!

El timbre sonó y todos fuimos a nuestras aulas.

Durante la clase de Química pude ver más alumnos nuevos. Vi a una chica de blusa verde con cabello marrón sujeto a una cola de caballo, un chico gótico que usaba un traje y un sombrero de copa color púrpura y a un chico que usaba gafas de sol oscuras, el cual la chica de la flauta no paraba de ver. Lo que se me hizo más extraño fue que ya los había visto alguna vez. Creo que me estoy volviendo loca.

En clase de Educación Física fue cuando vi a uno de los nuevos profesores. Era alto, de cabello marrón-dorado y ojos color avellana. Usaba gafas, una chaqueta deportiva blanca con rayas amarillas y era azul de los lados, llevaba una camisa negra bajo ésta. También tenía shorts amarillo muy cortos, calcetines largos blancos con rayas rojas y tenis azules con rayas amarillas. Éste igual se me hizo familiar.

—Bien, muchachos, soy el entrenador Green y seré su nuevo profesor de Educación Física —dijo—Hoy practicaremos arquería… a ciegas —El entrenador se vendó los ojos y sacó su arco.

Todos se asustaron.

Logramos sobrevivir a esta peligrosa clase. Fue la primera vez que deseé haberle dado diez vueltas a la cancha.

La clase de Español (Lenguaje) fue dada por el señor Bannister, el cual era un hombre muy gritón. La clase de Ética fue reemplazada por Literatura, la cual nos fue dada por la señorita Zingwald, la cual iba vestida de púrpura, usaba gafas enormes y tenía el cabello más largo que haya visto.

Durante el receso, noté que también la señora de la cafetería fue sustituida por una más gorda, de cabello marrón medio rojizo que, según escuché, se llamaba Doris.

Igual el profe de Matemáticas fue reemplazado por uno de mayor edad.

Mi mayor sorpresa fue durante la clase de Artes, ¡porque el profesor fue sustituido por una mujer! ¡Y lo mejor de todo fue que nos puso a pintar lo que quisiéramos durante toda la clase! Nunca me había divertido tanto en Artes.

Desgraciadamente, la clase de Historia fue con el mismo aburrido profesor. Mientras éste nos hablaba sobre la independencia de Estados Unidos, yo estuve pensando sobre todo lo que vi hoy. Los chicos nuevos, el nuevo director y los nuevos profesores, a todos ellos ya los había visto. ¿Cómo puede ser posible que existan personas con esos nombres y apariencias tan semejantes a personajes de Randy Cunningham Ninja Total? ¿Estaré soñando o me habré vuelto loca?

Ahí estaba, perdida en mis pensamientos cuando de repente, algo destruyó la pared del aula. Cuando el humo se disipó, no podía creer lo que era… Era un gran robot con pies y manos enormes, el cual rugió sacudiéndonos a todos.

—¿Qué diablos es eso?

—¿Qué es?

—¡Un robot!

—¡Sálvese quien pueda!

—¡Auxilio!

Fueron algunos de los comentarios que alcancé a oír de mis compañeros. Los nuevos estudiantes no lo pensaron dos veces y salieron corriendo de ahí.

—¡Salgan, chicos salgan! —exclamó el profe de Historia mientras todos salían del aula.

—¡Josy, tenemos que irnos de aquí! —dijo Sunny tratando de tomarme por el brazo.

—¡Vamos, Josy! ¿Qué esperas? —dijo Matt.

Sólo me quedé ahí, contemplando al inmenso robot. Me acerqué lentamente para comprobar mis sospechas.

—¡Josy!

—¿Qué rayos estás haciendo?

Ignorando a mis amigos, me paré frente al robot y éste me dirigió la mirada. Lo reconocí de inmediato.

—Es… ¡es un robot de McFist! —exclamé asombrada— ¿Cómo es posible?

—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó Sunny alterada y confundida.

Cuando quise contestarle, el robot me tomó con su gigantesca mano, elevándome hasta que estuvimos cara a cara.

—¡Josy! —gritaron Matt y Sunny aterrados.

—¡Bomba de humo! —exclamó alguien detrás de nosotros.

Nos volvimos hacia donde había surgido la voz y no podía creer lo que veía… Un chico, de ojos azul zafiro, vestido de negro, usando una máscara, una bufanda roja ondeante y una banda del mismos color en su cintura.

—Es… ¡es el Ninja de Norrisville! —exclamé con emoción.

Después de decir esto, grité con todas mis fuerzas, tanto, que mis amigos se taparon los oídos (incluso el Ninja) y escuché como unas ventanas se rompieron.

Cuando el robot bajó la guardia al oírme gritar, el Ninja saltó sobre él y le cortó su brazo derecho con su espada, causando que me soltara y el Ninja me atrapó. Lo vi con asombro e incredulidad.

—¿Estás bien? —me preguntó.

Estaba tan asombrada que no podía hablar, sólo alcancé a asentir con la cabeza. El Ninja me bajó de bus brazos y continuó luchando con el robot. Yo estaba tan atónita que mis piernas no pudieron sostenerme y caí.

—¡Josy! ¿Te encuentras bien? —preguntó Sunny al tiempo que ella y Matt se aproximaron a donde me encontraba sentada.

Me volví hacia donde el Ninja peleaba contra el robot. El brazo que le había cortado al robot había sido sustituido por un rayo láser que incineraba lo que tocase. Los nuevos estudiantes observaban todo desde la puerta del aula y ovacionaban al Ninja, mientras que algunos de mis compañeros lo veían boquiabiertos.

—¡Josy, vámonos ya! —exclamó Sunny ayudándome a ponerme de pie.

Una vez que lo conseguí, me volví hacia donde estaba el Ninja, de nuevo, justo cuando el robot lo arrojó contra la pared que daba al pasillo, atravesándola y golpeándose contra los casilleros.

—¡Ninja! —exclamé corriendo hacia donde se había estrellado. Matt y Sunny me siguieron.

—¿Estás bien, Ninja? —le pregunté preocupada.

—Sí, sí, no fue nada… ¡cuidado!

El robot nos apuntó con su láser y disparó. Por suerte, ambos nos apartamos del camino justo a tiempo.

—¡Bola Pegajosa Ninja! —anunció el Ninja arrojando una bola amarilla hacia el robot, pero éste la golpeó de vuelta y nos dio, pegando nuestras manos.

—Bien robot, ahora probarás el poder de la ¡Diminuta Bola Explosiva Ninja! —El Ninja arrojó una pequeña bola negra con rojo que estalló al impactar con el robot— ¡Corre! —exclamó llevándome a toda velocidad, pues el fuego nos estaba alcanzando.

—¡Por aquí! —le indiqué señalando la puerta del gimnasio, donde ambos entramos para apartarnos de la explosión. Pudimos oír como explotó al impactar con una pared.

—Eso fue… ¡ultra cool! —dijo el Ninja con entusiasmo, luego me vio y fingió una tos— Ejém, y peligroso también.

Se volvió hacia nuestras manos pegadas y partió la sustancia viscosa con su sai.

—¿Te encuentra bien? —me preguntó.

Sólo me quedé mirándolo hasta que di un fuerte grito de emoción, ¡no podía creerlo!

—¡Nopuedeser! —exclamé con una gran sonrisa— ¡Eres el verdadero Ninja de Norrisville! ¡Eres Randy Cunningham!

—Ehhh… No sé de qué estás hablando… chica que no conozco —dijo nervioso—. No conozco a ese Randy del que hablas.

—¡Pero claro que eres él! Mira, te lo demostraré.

Le quité la máscara cuando tenía la guardia baja y el traje desapareció, dejando ver su verdadero aspecto: un chico de cabello púrpura de tiro, ojos azul zafiro, camisa roja con el símbolo del Nomicon de color blanco en medio, una McCapucha color gris oscuro, McJeans negros y McTenis del color de su cabello. Si en televisión se veía guapo, en persona era verdaderamente H-E-R-M-O-S-O.

—¿Ves? Te lo dije. Tú ERES Randy Cunningham.

—¿Cómo… ? ¿Cómo lo descubriste? —titubeó.

—¡Oh, sí! Soy Jocelyn Kent, pero todos me dicen Josy —me presenté estrechando su mano—, y soy una GRAN fan tuya.

—Ehhh… ¿fan? —preguntó extrañado.

—¡Sí! Tú vienes de un programa de televisión llamado Randy Cunningham Ninja Total, donde tú proteges a tu escuela del malvado Hechicero y de Hannibal McFist, con la ayuda del NinjaNomicon y tu traje ninja mágico.

Creo que estaba más confundido que antes. Estaba a punto de explicarle más detalladamente cuando alguien entró al gimnasio.

—¡Ninj- !, digo… ¡Cunningham! ¿Estás bien?—exclamó un chico bajito y regordete de cabello naranja, ojos marrones, una camisa azul con la imagen de una criatura similar a un calamar en ella y sobre ésta una camisa de un azul más claro desabotonada y con las mangas arremangadas, shorts de un verde oscuro y McTenis rojos. Frente a mí estaba el mejor amigo de Randy Cunningham: Howard Weinerman. Y como ya se me hizo costumbre, grité de nuevo al verlo acercarse.

—¡Ay! ¿Cuál es su problema? —exclamó Howard tapándose los oídos.

—Lo siento —me disculpé— ¡Es sólo que no puedo creer que ustedes estén aquí! ¿Son reales? ¿O es una broma?

—Pues claro que somos reales —contestó Howard.

—Es que… se ven… diferentes —dije mirando sus nuevas apariencias, pues ya no son más unas caricaturas.

—Ja, ja, por favor, ¿diferentes? ¿De dónde… ? ¡Ahhhh! —exclamó Howard al ver su mano de piel real—¿Qué ninjas… ? ¡Cunningham, tú también!

—¡¿Cómo, cuándo, qué?! —gritó Randy espantado al verse— ¡¿Qué ninjas está ocurriendo?!

—¡Pero claro! ¡Todo tiene sentido! —dije cuando me di cuenta de lo que pasaba— El anuncio de los McTenis, los nuevos estudiantes, el nuevo director, maestros reemplazados, un robot de McFist y ahora esto… ¡Todos son reales! Pero… ¿cómo?

Justo en ese momento, Matt y Sunny entraron al gimnasio.

—¿Josy qué paso? —preguntó Matt.

—¿Estás bien? —preguntó Sunny—Escuchamos gritos.

—Sí, de hecho, estoy más que bien —contesté—. Estoy brucetástica.

Ambos sólo me vieron confundidos.

—¿Y éstos quiénes son? —preguntó Sunny viendo con desagrado a Randy y Howard, quienes continuaban asombrados ante sus apariencias reales.

—Sunny, Matt, éstos son Randy Cunningham y Howard Weinerman. Son los protagonistas de Randy Cunningham Ninja Total.

—¡Wow! ¡Sus disfraces son asombrosos! —dijo Sunny mirándolos.

—No son disfraces —aclaré—, son reales.

Apenas dije esto, Sunny se echó a reír.

—¿Enserio esperas que te crea que éstos son los verdaderos Randy y Howard?

—Sí.

—Josy, creo que lo que te pasó ayer te afectó.

—Pero es verdad, si no, ¿cómo explicas al director, el robot, el Ninja y a los nuevos maestros y estudiantes?

—Bueno, quizá…

Atención estudiantes —dijo el director a través de la bocina del pasillo—, debido al inesperado ataque de un robot y a los daños que causó a la escuela, las clases quedan canceladas. Pueden llamar a sus casas para avisarles a sus padres lo ocurrido. Muchas gracias. No es posible que hasta en Harrisville ataquen los robots —dijo esto último sin darse cuenta de que el micrófono continuaba encendido.

—¡Esto es perfecto! —exclamé alegremente— Los llevaré a mi casa y ahí les contaré todo acerca de la serie.

Tomé a Randy y a Howard de sus camisas y salí con ellos a rastras del gimnasio.


—Entonces, ¿dices que Cunningham y yo somos personajes de un programa de televisión? —preguntó Howard tomando una salchicha del refrigerador de la cocina.

—No sólo ustedes, el director Delgadillo, los estudiantes, el Hechicero, McFist… todos provienen de la misma serie de televisión, lo que no sé es cómo fue que llegaron aquí.

—Tal vez el Nomicon tenga la respuesta —sugirió Randy sacando el antiguo libro de sabiduría Ninja de su mochila.

—¿Enserio me dejarás entrar al NinjaNomicon? —pregunté emocionada.

—Por supuesto —respondió—. Tú también Howard.

—No, yo prefiero esperarlos aquí.

A pesar de esto, Randy tomó a Howard por la camisa, abrió el libro y la conciencia de los tres entraron en él.

Aterrizamos suavemente frente a lo que parecía era un pergamino enrollado.

—Nomicon, esta chica dice que Howard y yo somos personajes de una caricatura, ¿es eso cierto? —preguntó Randy.

Inmediatamente, el pergamino se desenrolló, mostrándome a mí viendo el programa.

—Y si es cierto… ¿cómo fue que nos volvimos reales? —preguntó Randy.

La escena del pergamino cambió a la televisión de la cocina esta mañana, donde vimos que se hablaba del cometa Collins que había pasado la noche anterior y que se creía que podía conceder deseos. La escena cambió a cuando yo estaba llorando en mi cuarto y miré hacia la estrella fugaz verde, diciendo que desearía que todos los personajes del programa fueran reales, vimos como la estrella cambió de verde a rojo y una llama aterrizó en la tele de mi cuarto, haciendo que una onda roja cubriera la ciudad.

—Entonces, la estrella fugaz de anoche… ¿era el cometa Collins? —pregunté incrédula.

—Y te concedió tu deseo —agregó Randy.

—¡Esto es ultra total! —exclamé— Nomicon, sé que tal vez no es buen momento pero… ¿me firmarías mi gorra?

Al momento en que dije eso, unas palabras se formaron en la solapa de mi gorra:

"Hasta el más inocente deseo puede volverse en contra de quien lo deseó" —leí.

—¿Eso qué significa? —preguntó Howard.

—¿Acaso nos vamos a volver malos, Nomicon? —preguntó Randy preocupado.

El Nomicon nos expulsó a los tres de ahí.

—Entonces es cierto —dijo Randy—, ¿soy sólo un personaje ficticio?

—Ahora eres real —dije—, a pesar de que seas una caricatura, siempre me ha encantado tu serie. ¡Ey! ¡Te mostraré mi cuarto!

Tomé a Randy de la mano y lo llevé a mi habitación.

—¿Qué te parece? —pregunté al mostrarle los posters y dibujos del programa que tenía en mi habitación.

—¿Ése soy yo? —preguntó al ver una imagen suya en la caricatura.

—Sí —contesté—, pero tampoco te ves nada mal siendo real.

—¿Huh? —preguntó extrañado.

—Nada —respondí nerviosa—. Bueno, ¿te gusta?

—Los dibujos son bruce, pero es difícil aceptar el hecho ser una caricatura —dijo.

Ambos nos quedamos en silencio durante unos segundos.

—Creo que mejor vamos con Howard —sugirió Randy—, es capaz de comerse todo lo que haya en la cocina.

—Vamos.

Mientras bajábamos las escaleras se me ocurrió preguntar:

—Y… ¿qué te gustaría hacer?

—Mmm… no lo sé, ¿tienes videojuegos?

—¿Las bombas de humo huelen a flatulencia?

—Entonces juguemos.

—No encuentro mis videojuegos —dije mientras buscaba en la caja junto a la tele de la sala donde suelo guardarlos—. Creo que mi papá los escondió, como estoy castigada…

—¡Oh! ¡Yo tengo toda la colección del Derriba-tumbas en mi mochila! —dijo Howard sacando el primer Derriba-tumbas de su mochila.

—¡Bravo, Howard! —lo felicité— ¡Siempre quise jugar al Derriba-tumbas!

—Vamos a ver si eres capaz de superar mi puntaje —me retó Randy.

—Apuesta a que sí —dije aceptando el reto.

—Pero… yo quería jugar —dijo Howard tristemente.

—Lo siento, Howard, pero tendrás que esperar —dijo Randy—. Josy es nuestra nueva amiga, por lo tanto ella debe jugar primero.

—¿Pero por qué contigo? —preguntó Howard cruzado de brazos.

—Josy, ¿podrías repetirme el nombre del programa? —me preguntó Randy.

Randy Cunningham Ninja Total —respondí.

—Hm-hm — Randy se volvió hacia Howard y levantó sus cejas.

—Estúpido título —murmuró Howard— ¿Y qué se supone que haré mientras tanto?

—Hay cheesecake de fresa en el refrigerador —dije—, por si gustas.

—Gracias —dijo Howard corriendo hacia la cocina.


Jamás me había divertido tanto jugando videojuegos. Jugar al Derriba-tumbas con mi personaje favorito de la televisión fue lo mejor que me ha pasado, ¡aún no lo podía creer!

De pronto, la puerta de la casa se abrió y mis padres entraron.

—Mamá, papá, han vuelto —dije levantándome del suelo junto con Randy al tiempo que trataba de esconder los controles del videojuego.

—Josy, ¿quiénes son tus… amigos? —preguntó mi mamá viendo a Randy y a Howard, quien estaba comiendo cheesecake en el sofá.

—Ellos son… —respiré profundamente— Randy y Howard, son nuevos en la escuela y me nombraron su compañera para ayudarlos a adaptarse a la escuela, por lo tanto, se quedarán con nosotros un tiempo.

—Mucho gusto chicos —dijo mi mamá.

Mi papá tenía los ojos fijos en Randy. Pude ver como Randy se enervaba.

—¿Por qué tiene el cabello teñido de… "ese" color? —preguntó mi papá.

—¡Cariño! ¡No seas descortés! —dijo mi mamá.

—No está teñido, es natura- ¡ow! —le di a Randy en el estómago con mi codo— Sí, está teñido, señor.

—Josy, tu padre se irá de viaje por asuntos del trabajo por unos días —dijo mi mamá— y yo trabajaré doble turno a partir de hoy, así que mientras te quedes sola con tus amigos quiero que obedezcas a tus hermanos, ¿de acuerdo?

—Sí, mamá —contesté.

—Bien, linda, nos vemos en la noche —dijo dándome un beso en la frente—, tus amigos pueden quedarse en la habitación de huéspedes mientras tanto.

—Está bien, adiós.

Después de que mi padre tomara su maleta, se despidió de mí y de mi mamá y ambos salieron de la casa.

—Esto es aún más perfecto —dije—. Sin mis padres aquí, tendré más tiempo para explicarles sobre el programa del que vienen y para llevarlos a conocer la ciudad.

Me quedé en silencio. Creo que sonreí demasiado porque Randy y Howard me vieron extrañados.

—¿Qué te pasa? —preguntó Randy.

—Es que… ¡aún no puedo creer que ustedes estén aquí!


Al caer la noche, llevé a Randy y a Howard al cuarto de huéspedes. Llevé ahí una almohada y un saco de dormir, obvio no me iba a perder la oportunidad de dormir con mis personajes favoritos en la misma habitación.

—Listo —dije acomodando mi saco y mi almohada—, ya quedó.

—¿Segura que no prefieres dormir en la cama? —me preguntó Randy.

—No, ustedes son mis invitados, así que dormirán en las camas.

Luego de que Randy se acostara en su cama, apagué la luz y me metí en mi saco.

—¿Saben? Yo odio los miércoles, pero éste fue totalmente diferente —dije—. Tuve un día pésimo ayer, pero hoy, debió ser lo más brutal que me ha pasado en la vida.

—Me alegro que hayas tenido un buen día hoy —dijo Randy—. ¿Sabes? Se siente bien tener una fan como tú.

Mis ojos se abrieron mucho al oír esto.

—Buenas noches —dijo Randy.

—Buenas noches —dije.

—Y, ¿Josy?

—¿Sí?

—No quiero parecer grosero pero, ¿podrías dejar de verme dormir?

Me encontraba de pie frente a Randy, mirando su hermosa carita con los ojos cerrados.

—¡Oh! Claro, lo siento, buenas noches —dije metiéndome en mi saco de dormir.

Sinceramente, hoy fue el mejor día de mi vida.


¡OMN! (¡Oh Mi Ninja!) ¡Josy finalmente conoció a Randy Cunningham! ¡Y éste hasta durmió en su casa! Ojalá nosotras las Cunninfans tuviéramos tanta suerte.

Probablemente este capítulo sea el más largo de todo el fic (¡me llevó 10 hojas!), aunque tal vez pueda ser rebasado por el siguiente.

Esto fue todo, espero lo hayan disfrutado, denle "favorite" o "follow" y dejen sus reviews :)

¡Bomba de humo!