Hola a todos! Espero que les haya gustado el capítulo anterior, hace su aparición nuestro querido Shaoran aunque no en los mejores términos. Ahora, ingresa otro muy querido personaje. Espero que lo disfruten y por fa! Dejen sus review, eso me ayuda a saber si si les gusta la historia o no...

Besos para todos!

CAPÍTULO 3

UNA REVELACIÓN

Había pasado ya el primer mes desde que habían iniciado clases en la universidad de Tokio. Sakura trabajaba cuatro horas diarias en el cafecito que quedaba fuera del campus, a veces era agotador, pero Sakura estaba feliz.

- Adiós Tomoyo!

- Vuelve pronto Sakura y ten mucho cuidado.

- Hoy regreso tarde tengo el turno de la noche.

Tomoyo no puede evitar una expresión de preocupación, pues ese turno termina a las 10:00 pm. Hasta que cierra el café y a veces es peligroso por lo poco transitado el camino de regreso al campus.

Para Sakura no pasa desapercibido ese gesto y con una sonrisa le dice a Tomoyo – No te preocupes, no me pasará nada, trataré de venir acompañada, además sabes que conduzco rápido mi bicicleta y ya ves, llego muy pronto.

- Prométeme que te vas a cuidar mucho.

- Claro que si, nos vemos en la noche.

- Gracias a Dios por Tomoyo, aunque quisiera que no se preocupara tanto.

Se puso a pensar en los trabajos que tenía pendientes y en organizar sus horarios para no tener impedimentos con su trabajo. Si, todo estaba muy bien, sonreía un poco distraída.

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-Dios, me siento tan emocionado, mañana iremos al museo de la universidad y nos permitirán ver la colección privada de ornamentos tomados en las excavaciones de las montañas de la India.

Así pensaba el joven Shaoran cuando llegaba a su departamento, se sentía cansado pero feliz, venía de la biblioteca documentándose sobre esas ruinas antiguas para tener mayor contexto sobre el tema, sintió el delicioso aroma que provenía de la cocina.

- Qué estará haciendo esta vez? Huele delicioso

- Buenas noches Li, que gusto que hayas vuelto – le saludaba con una sonrisa un joven alto, blanco, muy apuesto, lucía unos anteojos que le daban un aire de misterio a su mirada, cabello negro azulado.

- Buenas noches Hiragizawa.

- Te he dicho varias veces que me llames por mi nombre, no es necesario ser tan ceremonioso.

- Yo también te he dicho que solo llamo por su nombre o permito que lo hagan por el mío a personas de mucha confianza.

- Bueno, está bien, pero espero que algún día podamos ser buenos amigos y que te guste el cheesecake de limón al estilo inglés.

- Delicioso! Aunque me siento un poco apenado, tú siempre haces algo y yo llego tarde y no logro preparar nada.

- Bueno, no he hecho la cena, si quieres puedes cooperar.

- Oh, perfecto. Me encargaré de la cena entonces, haré todos los preparativos, vuelvo en un rato.

- Que te vaya bien!

Eriol Hiragizawa, venía de Inglaterra, hace apenas una semana había ingresado, ya habían iniciado las clases y era algo misterioso. Estaba en la universidad de Cambridge estudiando algo sobre negocios internacionales, pero de repente se hallaba en Tokio estudiando ¿Comunicación social? -Wow, que cambio!-pensó Shaoran en cuando su compañero le comentó.

Al parecer el chico Hiragizawa tenía algunos secretos, pero en realidad Shaoran Li no era un joven interesado en descubrirlos… Le bastaba con los suyos propios.

Iba distraído, demasiado entusiasmado por la visita al museo, cuando a lo lejos, vio una joven en su bicicleta, con su sonrisa de siempre y unos audífonos, a pesar de estar lejos, se notaba que iba cantando? Tarereando? Hmmm que más da, eso no le interesaba en realidad.

Pero a lo lejos escuchaba como si un auto viniera velozmente, sus llantas hacían ruido estrepitoso pues no iba en una sola dirección, sino más bien en zigzag – muy peligroso- pensaba Shaoran, así mismo iba pitando de forma desesperada, ¿Se encontraba acaso fuera de control? ¿Le fallarían los frenos? En ese momento, las calles estaban extraña y particularmente solas, con excepción de él y la chica que venía en su bicicleta.

Un momento. Ese auto va en dirección de…. No puede ser. KINOMOTO! –Shaoran lanzó un fuerte grito para alertar a la distraída chica y salió a correr en dirección a ella, ya no se encontraba tan lejos. Además contaba con un estado físico envidiable lo que lo hacía muy veloz

Sakura por su parte iba feliz, sintiendo la brisa sobre su rostro y entusiasmada, le encantaba su trabajo así como la música que estaba escuchando (a todo volumen por cierto), lo que le impidió escuchar lo que estaba sucediendo, la forma de pitar del vehículo que se dirigía hacia ella, aunque ya al estar más cerca, se percató que venía en dirección a ella y sin saber por qué se congeló, estaba paralizada del miedo y de repente sintió como era tirada al piso y rodaba, hasta que sintió un fuerte golpe en la cabeza y quedó inconsciente.

-Kinomoto, estás bien? – La chica no respondió-

Cuando Shaoran (quien había saltado sobre ella para evitar el impacto con el auto, que por cierto, había terminado estrellado contra un árbol), observó que la chica estaba inconsciente y algo más… Sangre? Oh por Dios – Shaoran sintió un gran temor por lo que había pasado-

-Kinomoto despierta, por favor – le decía mientras la movía.

-Qué haré ahora?. Algunas personas se había acercado por el escándalo del auto y ahora por ver a la chica inconsciente en brazos de quien la había salvado de un destino fatal.

- Alguien llame una ambulancia por favor! No gritaba, pero se notaba preocupado. Rápidamente puso su mano para monitorear su pulso, era débil pero ahí estaba, también su respiración era normal y se encontró diciéndole de manera insistente

–Resiste Kinomoto, ya vienen a ayudarnos.

Así fue, en pocos minutos estaba la ambulancia que inmovilizaba el cuerpo de aquella joven y él rápidamente subió a la ambulancia.

- Es usted familiar?

- No, solo estudiamos juntos en esta universidad.

- Conoce a alguien a quien podamos llamar?

No tenía idea, solo recordaba a la chica de cabello negro que andaba con ella el día que la vio por primera vez y aquel malhumorado profesor de su hermano, pero no sabía cómo contactarlos. Intentó buscar algún número a quién llamar, pero su celular había sufrido mucho daño en el impacto y no encendía. No había ningún número o información relevante en el pequeño bolso que la chica tenía.

- No, ahora no hay nadie a quien podamos informar –en ese momento no tenía cabeza para pensar en nada de eso, claramente la chica no le agradaba, pero al ver la situación se sentía muy aprehensivo respecto a su estado.

- Ya es muy tarde, no debe haber nadie en las oficinas para preguntar por el profesor Kinomoto, tendría que esperar hasta el día de mañana.

-Acompañante de Kinomoto? – Era la voz de un médico-

Shaoran saltó de su asiento.

-Si, si, soy yo.

- Qué es usted de la paciente?

- Nada en realidad, solo sé que vamos en la misma universidad, fue casualidad que estuviera cerca al momento del accidente.

- Sabe ahora donde podemos contactar a algún familiar?

- Su hermano trabaja como profesor en la universidad donde asistimos pero no tengo su número, estaba pensando llamar a primera hora para que le informaran de parte de la universidad, como comprenderá no hay nadie en las oficinas a esta hora.

- Ya veo – dijo el médico-

- Bueno, por lo pronto le informaré que su estado de salud es estable, tiene una fractura en la pierna izquierda, un esquince en su hombro derecho, así como un trauma craneal simple, también contusiones en diferentes partes del cuerpo. Nada grave en realidad, pero aún no despierta y es mejor así para que su cuerpo pueda recuperarse mejor, de todas maneras le suministraremos un sedante así que permanecerá dormida hasta mañana.

- Estará bien doctor? –En realidad ni el mismo Shaoran sabía a qué se debía su preocupación.

- Cuando desee puede pasar a verla. Es necesario que alguien esté ahí para monitorearla y avisarnos en caso de algún cambio.

-Claro doctor, estaré con ella. – No había pensado ni siquiera en irse, aunque tendría que comunicarse con Hiragizawa, él había salido a conseguir los ingredientes para la cena y seguramente se estaría preguntando por qué no había vuelto.

- Hola?

- Hiragizawa, habla Li.

- Li! Por Dios estaba preocupado, nunca regresaste.

- Si, lo siento por la cena – Se dispuso a contarle lo sucedido-

- De manera que debo permanecer en el hospital, por lo menos hasta ubicar al hermano y pueda hacerse cargo.

- Hay algo en lo que pueda ayudar?.

- Por ahora creo que no, muchas gracias, nos veremos mañana. – Termina la llamada-

Cuando entró a la habitación, se encontró con la frágil figura de la muchacha, tenía su pierna levantada y enyesada, una venda en su cabeza, un cabestrillo para sostener su hombro y moretones en sus brazos, así como raspones en su rostro.

Ese rostro. En realidad Shaoran no se había tomado la molestia en fijarse, pero era realmente hermosa, solo había visto sus ojos – Los recordó claramente en el primer incidente que tuvieron.

Sin pensarlo, se encontró sonriendo ante lo que estaba viendo.

Y en realidad Sakura era una chica realmente hermosa, no eran exageraciones de su amiga.

Tenía un hermoso y sedoso cabello color castaño que llegaba a media espalda, su piel blanca, pestañas largas y pobladas, unas cejas refinadas. Era extraño – pensó Shaoran- no llevaba una gota de maquillaje y aun así tenía ese bello aspecto.

Sin darse cuenta tenía una mano sobre su rostro, acariciando su mejilla – Si, su piel es muy suave.

Cuando se percató de lo que hacía, dio un salto hacia atrás sin hacer ruido para que la chica no se despertara - ¿Pero qué estoy haciendo? Se reprendió mentalmente.

Salió de la habitación para conseguir un café y despejar su mente.

Al volver, se ubicó en el pequeño sofá que se encontraba en la habitación. Sería una noche larga.

Al poco tiempo una joven enfermera entró a la habitación para monitorear a la paciente y al ver el guapo y elegante joven dormitando en ese pequeño sofá, trajo una cobija para él.

- Disculpa – dijo la enfermera- hace frío y es mejor que te abrigues.

Shaoran notó el sonrojo de la enfermera, y respondió educada pero fríamente –Se lo agradezco-

Aquella joven se percató de esa manera de tratarla y pensó, claro, debe ser su novio y yo lo estaba importunando. Se puso aún más roja y salió de la habitación sin más explicaciones.

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Sakura abrió sus ojos, un rayo de sol entraba por esa ventana y se sintió extraña, paredes blancas por doquier, no, no era su cuarto.

Sintió súbitamente el dolor en su cuerpo - ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo aquí?. Vio su pierna levantada, su brazo recogido, al tocar su cabeza que le dolía muchísimo sintió la venda cubriéndola.

¿Qué es esto?. De repente, recordó cuando se había quedado petrificada frente a un auto que venía como loco hacia ella y de repente ser empujada fuertemente por alguien.

¿Alguien?, ese alguien estaba profundamente dormido justo a su lado.

-¿Li?, qué hace Li aquí?

Pero no quiso despertarlo, ese joven apuesto dormido a su lado era quien le había salvado la vida y se veía realmente lindo mientras dormía, sonrió sin más.

En ese momento entró el médico sobresaltando a Shaoran quien se despertó asustado y viendo de frente esos ojos, esos hermosos ojos verdes que lo miraban con ternura.

-Buenos días señorita Kinomoto, joven Li. Me alegra mucho verla despierta y aunque es una pregunta aparentemente obvia. ¿Cómo se siente? Lo dijo con una sonrisa encantadora que hizo sonrojar a Sakura.

-Ehhh creo que bien -trastabillo un poco-mientras pensaba en lo apuesto que era su doctor, un joven (muy joven) médico, no aparentaba tener más de 25 años, alto, de contextura atlética y con una sonrisa que era capaz de derretir el corazón de cualquiera. Se sentía como una colegiala sonrojándose así, pero no podía evitarlo, continuaba observando, hermosos ojos color miel, cabello castaño claro… Wow, pensaba ella mientras el médico llenaba algunas formas.

-Siendo así permítame examinarla por favor. A la pobre Sakura se le notaban los nervios, y eso no pasó desapercibido para Shaoran, quien se levantó incómodo, indicando que llamaría a la universidad para tratar de contactar con el hermano-

- Pase joven Li, nosotros nos tomaremos aún un tiempo en esto, proseguía el médico.

El Doctor Haruto Izumi, examinaba a su paciente cuidadosamente, percatándose de sus signos vitales, el estado de las lesiones de mayor consideración. Encendió su otoscopio (la lamparita que usan los médicos para examinar los ojos y oídos) y observó con mayor claridad esos hermosos ojos verdes como esmeralda, detallando en sus largas pestañas – Es una chica realmente bella- pensó para sí mismo. También revisó el vendaje de su cabeza para ver cómo seguía el golpe, rozando un poco la piel de su rostro. Gesto que hizo erizar a la pobre Sakura que estaba ya bastante arrebolada por su médico.

Shaoran por su parte llamó a la universidad pidiendo ser comunicado con la sala de docentes y así mismo ubicar al profesor Kinomoto. Ni sabía en qué facultad se encontraba. Touya era maestro de historia (sin saberlo sería su maestro también). Cuando pudo comunicarse con él le relató lo sucedido por lo que en menos de 20 minutos se encontraba Touya en el hospital, después de haber avisado a una angustiadísima Tomoyo.

Y como no angustiarse, su amiga había salido a su trabajo de medio tiempo antes de anochecer y no volvió, al llamar al dueño del café este le dijo que ella nunca había llegado. Había pasado una noche de real angustia así que la llamada de Touya la tranquilizó aunque sabía que había sido un accidente de consideración, pero por lo menos ya sabía dónde estaba así que salió corriendo al hospital.

Al llegar Touya, ya el médico se había marchado, pero allí estaba, ese mocoso con quien había estado hablando a principio de semestre y sobre quien ella había derramado café recién llegada a Tokio.

- Hey tú. ¿Qué haces acá?

- Hermano, no seas grosero por favor, suplicaba Sakura –fue él quien me salvó la vida.

Allí le quedaban los reclamos a su hermano y sin decir más fue a ver qué le había sucedido a Sakura.

- Solo estaba esperando que alguien viniera a acompañarla, no se preocupe profesor ya me voy- volteó a ver a Sakura- Espero que te recuperes pronto Kinomoto y sin decir más salió del hospital.

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Se sentía agotado, dormir en ese sillón no había sido nada fácil, aunque a la vez estaba tranquilo, aquella chica distraída estaría bien y eso era lo único que importaba. –Qué pasa Shaoran Li?- se preguntaba a sí mismo - ¿Cómo es eso de que es lo único que importa?-reflexionaba- claro, es una persona, te sentirías así si fuera cualquier persona. Si claro, es eso.

Hoy era su tan anhelada visita al museo, había estudiado previamente para eso y no quería perderla. Ya eran las 9 am. Y la salida era a las 10 seguramente si se apresuraba podría alcanzar.

Cuando llegó el apartamento se encontraba solo pero en el horno de la cocina su buen compañero Hiragizawa le había dejado un par de sándwich y un poco de te junto con una nota que decía "seguro tuviste una larga noche, espero este pequeño desayuno te ayude un poco. E.H"

-Que buen gesto de Hiragizawa, sin duda es un buen compañero.

Ahora si tenía mas ánimo para arreglarse y salir hacia su esperada salida.

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Tomoyo entró corriendo por los pasillos del hospital en busca de su amiga Sakura, había estado tan preocupada que decidió faltar a clase para verificar su estado de saludo. Touya se encontraba con ella, pues había pedido permiso en la universidad y se lo habían otorgado en vista de las circunstancias, pues no tenía otra familia a quien recurrir.

- Hola Sakura, saludó su amiga con los ojos encharcados de lágrimas. Le rompía el corazón ver a su amiga en esas condiciones, y aun así con una sonrisa.

- No llores Tomoyo, estoy bien, podría haber sido mucho peor créeme, pero afortunadamente al parecer tengo un ángel de la guarda – dijo Sakura con su sonrisa de siempre-

Por su parte Tomoyo traía unas hermosas flores para decorar la habitación y un globito color rosa que decía "recupérate pronto".

Sakura se sintió agradecida por ese gesto de cariño, sabía que su padre no estaba pero a su lado tenía una persona maravillosa que siempre la cuidaba y velaba por ella, además de su hermano.

- Con permiso – entró nuevamente el guapo doctor de Sakura.

Tomoyo quedó gratamente sorprendida con el doctor de su amiga, y siendo ella como era, tan perceptiva y perspicaz, no pudo evitar ver el sonrojo de Sakura y la cercanía del doctor para con ella.

Para cualquier persona habría pasado desapercibido, pero según podía ver, no era tratada como una paciente común y corriente. Para si misma pensaba – guapo, caballeroso, seguramente adinerado o por lo menos con una situación estable, un poco mayor eso si, pero no era un verdadero impedimento- Sería un gran prospecto para su amiga.

- Han llegado los últimos estudios – decía el médico- concluimos que la fractura de la pierna de Sakura requerirá un poco de cuidado y reposo por lo que no podrá realizar actividades que incluyan mucho movimiento al igual que su hombro. ¿Con quién vive Sakura?, Tomoyo se dejó oír al lado del galeno.

- Yo vivo con ella doctor.

- Disculpa mi falta de cortesía, cuál es tu nombre?

- Tomoyo Daidouji.

- Mucho gusto Tomoyo. Puedo llamarte por tu nombre, cierto?

- Cl..cla…claro que si –tartamudeó la chica de ojos azules

- Muy bien, volviendo a mi paciente, estarás aquí tres días mas Sakura, no queremos arriesgarnos con el golpe en la cabeza así que preferimos tenerte en observación para que todo esté bajo control.

Antes de marcharse le lanzó una sonrisa totalmente encantadora, si no fuera por los golpes y el intenso dolor de cabeza que la aquejaba diría que se sentía en las nubes.

Afortunadamente su hermano había salido a tomar algo, no quería imaginarse su cara de enfado al ver al médico y a ella sonrojarse de esa manera y con lo grosero que había sido con Li esa mañana.

Por su parte el aludido se encontraba ya en aquel famoso claustro que tanto llamaba su atención pero no podía sacarse de la mente unos ojos verdes que había visto clavados en el al abrir sus ojos en la mañana. Sacudió su cabeza ante el recuerdo.

-Concéntrate Shaoran, es precisamente de lo que estamos huyendo, no mas enredos, no mas cargas, venimos buscando libertad y eso no lo vamos a cambiar por ningunos ojos verdes… Por mas hermosos y brillantes que fueran. –Ay pero qué estás pensando Shaoran!, sacudía nuevamente su cabeza para terminar así con el monólogo interior y concentrarse en lo que había venido a hacer. Si señor, eso haría, disfrutar lo que lo hacía feliz.

Pasaron las horas y la salida había terminado, había disfrutado tanto o mas de lo que había imaginado al principio, a pesar del cansancio y trasnocho. Era hora de almorzar, pensaba ir a su apartamento y no pensaba ir a su única clase en la tarde, después de todo estaba cansado y tenía una buena excusa.

- Y si paso primero a verla?- si será lo mejor, después podré seguir mi día tranquilo.

Y por qué tenía que ir a verla? Por simple cortesía Shaoran, está bien que no nos caiga muy bien, pero siempre hemos sido caballerosos.

Claro, ahí estaba su respuesta, por simple cortesía, solo pasar un momento, saludar e irse de nuevo

- Buenas tardes, dijo finalmente como pidiendo permiso para entrar.

- Hola Li! – saludó entusiasmada Sakura.

- Cómo sigues?

- Bueno a parte de los golpes –dijo riendo- muy bien. De verdad que me salvaste la vida y no se cómo agradecértelo.

-Cómo está mi paciente favorita?- preguntaba el amable doctor mientras se asomaba por la puerta.

Ese saludo no le agradó mucho a Shaoran y mucho menos cuando vió las estrellitas que había en los ojos de Sakura.

- Hola Doctor.

- Buenas tardes – saludó Shaoran para que notara su presencia allí.

- Ahhh, buenas, fuiste el chico que la trajo ayer no?

- Si, así es.

La conversación se trasladó a Sakura.

-Cómo te sientes, necesitas algo?

Al parecer el doctor pasaba por allí mas de lo usual y aprovechaba cuando se encontraba sola para "ir a saludar".

-Veo que te aprecian mucho Sakura. En estos tres días podríamos montar una floristería en esta habitación, solo llevas unas horas aquí y mira lo que te han enviado.

Así era, notó Shaoran, la habitación tenía tres ramos de flores, globos, y dos muñequitos de felpa, pues Sakura era…No, popular no es la palabra, era querida, por quienes la conocían, compañeros de universidad y de trabajo, pues ya algunos se habían pasado por allí a ver cómo estaba y dejarle uno que otro detallito.

Precisamente por la puerta ingresaba esta vez un chico de ojos azules y sonrisa amable, nada menos que Hiragizawa.

- Hiragizawa, qué haces aquí?

- Ahh hola Li, -entró esbozando una sonrisa y con otras flores en la mano y otro globito esta vez color morado con sus buenos deseos plasmados en él-. Sakura y yo somos compañeros de clase, y la verdad cuando me contaste anoche lo sucedido nunca imaginé que hablabas de ella.

- No creí que la conocieras

- Bueno, estudiamos la misma carrera y por ser de primer semestre vemos todas las materias juntos.

- Ya veo

-Además que son nuestras vecinas

-Cómo? – Jmmm y así criticaba el despiste de sak… no, Kinomoto- estaba peor que ella, ya llevar un mes estudiando y no darse cuenta que vivían tan cerca.

- Aunque a pesar de eso, no conozco a su compañera de apartamento, no se habían cruzado aún, solo con Sakura.- deseas algo de tomar?

Shaoran estaba pensativo, y algo… molesto? Después de que salió el doctor, -molesto… yo? No, no es eso, pero como no la deja descansar sabiendo que está lastimada, no tendría otros pacientes que examinar?.

- Li, no me has respondido- dijo Eriol sacándolo de sus pensamientos.

- Eh, perdón hiragizawa, estaba pensando en algo. Me decías?

- Que si quieres algo de beber, la verdad tengo sed y pienso ir a la máquina de refrescos.

- Bueno muchas gracias. Una coca-cola para mi está bien.

- Ok, ahora vuelvo.

- Vuelve pronto Eriol – respondía una entusiasta Sakura-

- Y cómo te sientes Li?

- Ehh? Ahh, estoy bien, solo un poco lastimado.

Y así era, en la caída el también había tenido raspones y magulladuras.

Al decir eso, Sakura puso un rostro de tristeza que le hizo sentir que le arrugaban el corazón.

-Lo siento Li, todo por mi culpa, siempre es mi culpa por andar de distraída. –sus ojos estaban encharcados.

- No, no, por favor no te preocupes, no fue nada! – En realidad lo incomodaba mucho ver una mujer llorando, pero no era solo incomodidad, solo no quería provocar lágrimas en ese rostro tan… tan…. Ujumm, solo no quería hacerla llorar.

- Cómo dices que no fue nada? Mira tu mano, está inflamada, no te atendieron anoche?

- Ehhh, la verdad no, la prioridad eras tú que venías inconsciente, la verdad olvidé ir con la enfermera para que me examinara, son solo golpes Sak… Kinomoto, nada serio de verdad.

Mmmmm? Era su impresión? Estuvo a punto de llamarla Sakura?, de ella brotó una sonrisa pero no mencionó nada para no incomodarlo.

A su mente llegó un pensamiento, tenía que hacer algo para demostrarle su gratitud, no era la persona que pensaba que era, no, era un buen muchacho, solo que un poco tímido y reservado, pero ella se encargaría de romper esas barreras, si señor, como que se llamaba Sakura Kinomoto.

Había decisión en su mirada, y Shaoran no supo como interpretar esa expresión en su cara bonita. ¿Cara bonita?... Qué te pasa Li!, bueno, en realidad era muy bonita, simplemente era un comentario objetivo nada más.

Cuando Eriol llegó notó que Li estaba, sonrojado? Y si, eso tenía Eriol Hiragizawa, muy perspicaz, observador, aunque callado, era muy pocas las veces, casi nunca dejaba pasar algo por alto y allí si que había algo. –Vaya, vaya, esto se pone interesante- dijo para si mismo.

Qué tal ehhh? ese Eriol es un bonito! y que tal el médico? jmmmm vamos ver qué pasa... No se pierdan el próximo!