Esta vez no tengo nada que decir. Aquí está el séptimo capítulo. Disfrútenlo.


7

En la Escuela con Randy Cunningham

El timbre de la escuela sonó mientras los chicos y yo corríamos hacia la entrada. Randy estaba un poco adolorido por la estrujada que recibió ayer por parte de Grecia y otra más de parte de Any. Ninguna de ellas quería dejarlo.

—Nadie más en la escuela sabe que ustedes son personajes de una caricatura —les dije—, así que traten de disimular.

Me detuve en ese instante en uno de los escalones frente a la entrada. Verlos a ambos a punto de entrar a mi escuela era como un sueño. No pude evitar sonreír.

—¿Estás bien, Joss? —preguntó Randy.

¡Me llamó Joss!

—Sí —respondí—, pero antes de entrar…

Saqué mi celular, abracé a los chicos y nos tomé otra selfie.

—¿Ésta no la vas a publicar, o sí? —preguntó Howard preocupado.

—No esta vez.

—Qué bueno, no pienso soportar otro ataque de fans —dijo aliviado.

Los tres entramos y fuimos al aula de Ciencias. ¡Estaría en mi clase favorita con mis dos personajes favoritos!

Mi felicidad se acabó cuando vi entrar a una señora de cabello gris ondulado llevando con ella un esqueleto con una corbata de moño color rojo.

—Buenos días, muchachos, soy la señora Driscoll —se presentó—, y éste es mi esposo, el señor Driscoll.

—Es un placer estar aquí con ustedes —dijo moviendo la mandíbula del esqueleto para que pareciera que él lo hubiera dicho. Pude escuchar unas cuantas risas al fondo del salón.

—Ehhh… ¿dónde está la señorita Smith? —pregunté.

—Ella tuvo que retirarse de la escuela por asuntos personales —respondió la Sra. Driscoll—, así que yo daré su clase por el resto del curso.

Sentí que me desmoronaba. Mi maestra favorita se había ido y ahora mi clase favorita la impartiría una mujer casada con un esqueleto. Buena forma de arruinarme el día.

—Atención estudiantes —anunció el director Delgadillo por las bocinas—. He estado revisando las materias que se imparten en esta escuela y he decidido cancelar la clase de Química, pues esta rama entra en Ciencias, clase que, a partir de hoy, será dada por la señora Driscoll.

¡Finalmente una buena noticia! Al menos ya no tendré que ver más a ese profesor.

Durante el almuerzo, comenzaron a llegarme cientos de mensajes de Cunninfans preguntando si quienes aparecen mis fotos son en verdad Randy y Howard.

—Miren esto, chicos —dije mostrándoles los mensajes en mi celular—. Muchos Cunninfans que vieron mis fotos con ustedes están preguntando si son ustedes de verdad.

—Pues claro que somos nosotros —dijo Howard.

—Sí, Howard, pero ellos no lo saben —dijo Randy.

—También varios me están pidiendo fotografías de otros personajes.

Activé la cámara de mi celular y busqué varios personajes en la cafetería.

—Veamos, Theresa —ubiqué a Theresa en una mesa cercana—, Bucky, Stevens, Morgan, la chica sin nombre de playera verde —ella también es muy popular entre los fans—, Bash, Heidi, Debbie Kang, Doug…

—¿Te diviertes con tus nuevos amigos? —preguntó una voz junto a mí. Era Sunny, junto a ella estaba Matt y no se veían muy felices.

—Hola, chicos —los saludé—. Perdón por no haber salido con ustedes ayer, es que…

—No, lo entendemos perfectamente —me interrumpió Sunny.

—¿Enserio?

—Sí. Prefieres estar con un par de raros que con nosotros.

—No son raros, son personajes de una serie de televisión. Y la verdad, son mucho mejor acompañantes que ustedes.

—¡Pues entonces diviértete con ellos! —exclamó Matt.

—¡Lo haré!

—¡Bien, hazlo! —estalló Sunny— ¡Pero cuando te canses de ellos, tendrás que buscar otros amigos, porque nosotros ya no lo seremos!

Matt y Sunny se fueron furiosos de ahí. Sé que los dejé plantados ayer, pero no era para que se pusieran así.

—Tranquila Joss, ya se les pasará —dijo Randy poniendo su mano en mi hombro.

De repente, una de las mesas salió volando hacia nosotros, afortunadamente logramos agacharnos y se estrelló contra la pared. Nos volvimos hacia dónde provino la mesa y vimos no uno, sino dos monstruos de ojos amarillos con enormes garras y filosos dientes. Uno de ellos tenía el cabello corto y despeinado de color chocolate y el otro lo tenía largo y rubio.

—¿Matt? ¿Sunny? —los reconocí.

—¡Están trokeados! —exclamó Randy— ¿Cómo es posible?

Estaba congelada. Mis mejores amigos se habían convertido en monstruos, y todo por mi culpa.

—¡Son las Ninja en Punto! —anunció Randy sacando su máscara ninja del bolsillo de su chaqueta y se la puso. Howard y yo lo cubrimos para que nadie más lo viera.

El Ninja saltó frente a ambos monstruos y éstos le rugieron.

—¡Bola de Hielo Ninja! —El Ninja les arrojó una Bola de Hielo que los congeló al instante.

—Eso fue fácil —dijo Howard.

Pero escuchamos un crujido y vimos que los monstruos destruyeron el hielo y ahora estaban más furiosos que antes. Al Ninja no le dio tiempo de tomar su espada para defenderse y fue golpeado por Matt en el rostro, estrellándose contra una pared.

Normalmente, en la serie, cuando el Ninja es golpeado de esa forma, se pone de pie y regresa al combate en un instante, pero esta vez no. El Ninja continuaba en el suelo, inconsciente.

—¿Por qué aún no se levanta? —preguntó Howard preocupado.

Me volví de nuevo hacia donde estaba el Ninja; aún permanecía inmóvil en el suelo. Algo andaba mal.

—¡Ey, Matt, Sunny! —les grité a mis amigos trokeados— ¡Vengan por mí!

Comencé a correr lo más rápido que pude. Ambos monstruos me perseguían con furia en sus ojos. Jamás creí ver a mis amigos así, trokeados. De hecho, eso es imposible, a menos…

No me dio tiempo para terminar de pensar, pues había llegado al final del pasillo y los monstruos me habían acorralado. Estaban a punto de lanzarse sobre mí cuando una voz heroica exclamó:

—¡Bufanda Ninja! —el Ninja había despertado y ató a mis amigos con su bufanda.

—¡Ninja! ¡Estás bien! —exclamé, alegre de verlo.

—¿Cómo los destrokeo? —me preguntó jalando más fuerte su bufanda para evitar que los monstruos escaparan.

—No lo sé —dije.

No tenía la menor idea de qué hacer para destrokearlos, ¿qué es lo que ambos más aman?

—¡Josy! —rugieron ambos.

Entonces, me di cuenta de lo que tenía que hacer.

—Chicos, enserio lamento mucho haberlos abandonado ayer y también todo lo que les dije hace rato —me disculpé—. Me dejé llevar por la emoción de estar con Randy y Howard que no pensé que ustedes se fueran a molestar. Lo siento.

Un humo verde salió de ambos, volviéndolos a la normalidad. Vi como el humo verde entró por un ducto de ventilación y desapareció en él. Creo que estaba en lo correcto en mi teoría.

—¿Qué pasó? —preguntó Sunny frotándose la cabeza.

Randy los desató y se quitó la máscara.

—Siento mucho lo que les dije antes —les dije a Matt y Sunny—, ¿podrían perdonarme?

Ambos me abrazaron. Yo les devolví el abrazo.

—¿Qué fue todo eso? —preguntó Matt— No recuerdo lo que pasó.

—Creo que cuando deseé que todos los personajes fueran reales, también se volvieron reales los villanos —dije.

—Entonces, ¿estás diciendo que tus amigos se trokearon porque… ? —preguntó Randy.

—Así es —afirmé su comentario—. El Hechicero está aquí, debajo de la escuela.

—Y sin que la Piedra Sagrada selle su prisión, escapará en cualquier momento —dedujo Randy.

—¡Randy! ¡Tu mejilla! —señalé un gran moretón en la mejilla izquierda de Randy.

—Descuida, ya desaparecerá en cualquier momento —dijo despreocupadamente— ¡Ahora! —no desapareció— En un minuto.

—Creo que ya sé lo que está pasando —dije—. En las caricaturas, cuando un personaje es herido y le queda alguna marca en una escena, desaparece en la siguiente. Esto no pasa en el mundo real, ahora que eres una verdadera persona, puedes sentir dolor y salir lastimado durante tus peleas.

—Entonces… ¿se quitará o no? —preguntó Howard.

—Sí, pero tardará varios días —contesté.

—Oye, JK —dijo una voz odiosa detrás de nosotros.

—¿Te importa? Estamos teniendo una conversación, Candice —dijo Sunny irritada.

—Uy, no te enojes, sólo quería darle esto a Josy —me entregó un periódico.

—¿Y esto? —pregunté extrañada.

—Ve a la página 4, hay algo que seguro te interesará —me respondió con una sonrisa malvada en su rostro.

Busqué la página 4 y leí el encabezado. Mi corazón se detuvo:

"Randy Cunningham Ninja Total, Cancelada"

—¡¿CANCELADA?! —exclamé con horror.


¡Chan, chan , chan, chaaaaan! ¿Qué creen que pasará?