Hola! este capítulo es muy Eriol - Tomoyo, espero que lo disfruten...

CAPÍTULO 5

LO INEVITABLE

Ya estaba bastante entrada la noche, Eriol estaba verdaderamente cansado, había estado en la biblioteca de la universidad he ido al centro a comprar algunas cosas, pero ya quería descansar… Estaría mal si volvía a su departamento?

- Creo que no, igual también vivo allá, y aunque de pronto sea incómodo para Li, deseo descansar, tengo clases temprano – pensaba el joven Hiragizawa-

Las calles estaban prácticamente vacías, pero algo llamó su atención. Una joven de largo y negro cabello caminaba casi a una cuadra de distancia, cuando un hombre apareció de repente caminando a su lado y puso su mano en su cintura. – Jmmm Debe ser su novio – Pensó Hiragizawa.

Lo cierto es que sin que él se percatara, era Tomoyo quien había sido sorprendida por un hombre que apareció de la nada y la acercó hacia él amenazándola con un cuchillo y diciéndole que continuara sin hacer escándalo porque de lo contrario le iría muy mal. La pobre chica no podía articular palabra, aquel hombre era ciertamente más alto que ella, pues Tomoyo era una chica de estatura promedio, delgada y de una apariencia frágil y delicada, en todo su aspecto se reflejaba su dulzura y eso era precisamente lo que a aquel hombre le había llamado la atención.

Tomoyo solo sollozaba pensando en las cosas horribles que ese hombre podría hacerle, simplemente llevándola a un lugar oscuro, nadie se daría cuenta. Imágenes escabrosas pasaban por su mente mientras lloraba en silencio y aquel hombre le decía cosas espantosas.

-Algo no está bien aquí – Pensó Hiragizawa, pues la chica a pesar de caminar se veía tensa y temblorosa. –Me acercaré un poco más para averiguar-

Así lo hizo, de manera sigilosa se acercó a la particular pareja frente a él, y observando detenidamente, vio algo brillante de metal contra el cuerpo de la chica.

No pudo sentir más que rabia al ver lo que estaba sucediendo, así que decidió intervenir.

- Por ahora, solo confirmaré mis sospechas- pensó el joven.

- Buenas noches, podrían decirme la hora por favor.

- No moleste, no tenemos reloj. Respondió el hombre que amenazaba a Tomoyo sin mirarlo o detenerse.

Mientras Eriol pudo escuchar los sollozos de la chica como un pedido de auxilio.

- Señorita, necesita ayuda? – No deseaba darle más vueltas al asunto-

El hombre apresuró el paso mientras prácticamente arrastraba a Tomoyo y ella lloraba angustiada.

- No se meta si no quiere salir herido – contestó el malhechor-

- Inténtelo si es tan valiente, es muy fácil meterse con una chica indefensa, a ver, pruebe conmigo! – Gritó Hiragizawa-

Sin ningún aviso el hombre empujó con fuerza a Tomoyo y se lanzó hacia Eriol atacándolo con su cuchillo, pero de manera ágil el joven esquivó el ataque.

- Maldito mocoso – masculló el malhechor- mientras el valiente joven sonreía como esperando un nuevo ataque, pero mostrándole que estaba preparado para cualquier cosa.

Cuando el hombre atacó de nuevo, Hiragizawa le asestó una espectacular patada en la cara tan rápido que no le permitió reaccionar al hombre quien cayó tendido en el piso con la nariz sangrante y al parecer inconsciente.

Tomoyo estaba llorando hecha un ovillo en el piso, temblando sin poder levantarse porque el temor la dominaba, cuando sintió una mano tocando su hombro y una voz tranquila y suave.

- Señorita, está usted bien?

Lentamente levantó la mirada para encontrarse con una sonrisa absolutamente encantadora que la tranquilizó de inmediato y una mirada dulce que la hizo sonrojar.

- S..sii, gracias.

El chico la tomó de las manos y la ayudó a levantarse mientras ella temblaba y él la miraba con cuidado para comprobar que estuviera bien.

Pero de repente ella simplemente se lanzó hacia él llorando y tomando la solapa de su chaqueta lo que le llevó a abrazarla y simplemente le dijo – Todo está bien, yo te cuido-.

Esas palabras fueron como un torbellino en el corazón de Tomoyo, - ¿Yo te cuido?- nunca nadie había cuidado de ella, por lo menos nadie que no fuera contratado por su madre como sus guardaespaldas.

Ella simplemente lo miró, con sus ojos cubiertos de lágrimas, Así mismo el joven la miró quedando totalmente impactado con esos hermosos ojos azules y largas pestañas y él solo atinó a pasar su mano por su mejilla para secarlas, y la llevó nuevamente a su pecho tratando de consolarla.

El tipo yacía desmayado en la calle, pero eso ya no importaba, ella solo podía pensar en el joven que la abrazaba y él por su parte se sentía sobrecogido por la ternura que le generaba esta muchacha, nunca antes había sentido nada igual.

- Permíteme llevarte a tu casa.

La chica solo asintió.

- Tomaremos un taxi y entonces….

- No, por favor, si me lo permites, prefiero caminar, no vivo lejos de aquí, es en el campus de la universidad de Tokio.

- Yo también vivo allí, pero en taxi llegaremos más pronto, de verdad estás todavía muy nerviosa.

- Gracias, pero de verdad prefiero caminar, eso me ayudará a calmarme un poco.

- Si eso prefieres, con gusto te acompañaré.

Ambos emprendieron su camino hacia la universidad, aunque permanecieron en silencio por un momento, el joven la detuvo, se puso frente a ella y le dijo.

- Perdón por no presentarme, mi nombre es Eriol Hiragizawa y se inclinó hacia ella tomando su mano y besándola con suavidad.

Tomoyo no pudo evitar estremecerse de pies a cabeza.

- Es un perfecto caballero- pensó la chica- Yo soy Tomoyo Daidouji.

- Daidouji, puedo llamarte por tu nombre?

- Solo si me permites llamarte por el tuyo – respondió Tomoyo tímidamente-

- Claro que si Tomoyo, me da mucho gusto conocerte.

- A mí también y nuevamente gracias por salvarme. –Por cierto- dijo la joven, tu acento es muy peculiar, acaso eres inglés.

- Si, - asintió Hiragizawa con su encantadora sonrisa que provocó un nuevo sonrojo en Tomoyo- Cómo lo supiste?

- Viví varios años en Europa, hace poco regresé a estudiar aquí a Japón.

- Ya veo – él no dejaba de mirarla hasta que notó que la estaba intimidando- disculpa por mirarte de esta manera, pero ¿es posible que te haya visto en algún lugar? ¿Estuviste en Londres o en París el último año?.

-Sí, de hecho la temporada de eventos sociales en París estuve allá y asistí a algunas actividades, aunque en realidad no me gusta mucho ese tipo de eventos, pero lo hacía por acompañar a mi madre.

- Yo también estuve en París hasta hace poco, y tienes razón, tampoco me gusta mucho ese ambiente, pero mis padres son… Bueno, tienen algún rango en Inglaterra y nunca pierden estas reuniones por lo que a veces me veo obligado a acompañarlos.

-Entonces qué haces aquí en Japón? – indagó Tomoyo –

- A veces no te has sentido fuera de lugar? Como que no perteneces al ambiente en el que estás? – El joven miraba al horizonte con cierta melancolía-

- Claro que sí, es precisamente el motivo por el cual regresé, esa no era mi vida, me sentía terriblemente sola, únicamente tengo a mi madre y ella permanecía demasiado tiempo ocupada con sus muchas responsabilidades.

- Tienes familia aquí Tomoyo?

- Sí, mi prima y mejor amiga, estar con ella, aquí, es simplemente estar en casa, me siento en mi hogar, sin tener que fingir alguien que no soy como en las suntuosas fiestas y reuniones en Europa.

Eriol sintió como si aquella chica estuviera describiendo su vida. Nunca se sintió cómodo con lo que vivía allí, las fiestas, las personas que se acercaban a él por interés u obligación, claro tenía uno que otro amigo, pero estaban absortos en ese ambiente.

- Necesitaba paz- murmuró Hiragizawa

Tomoyo alcanzó a escucharlo – Tienes razón –

Cuando Eriol la miró, ella tenía una dulce sonrisa dibujada en su rostro. Ya no más temor, al parecer el corto trayecto que habían caminado había servido para disipar esa terrible experiencia y él súbitamente se sintió feliz, "las casualidades no existe, solo existe lo inevitable" – pensó en su interior- Si hubiera estado en casa descansando, no solo no la hubiera conocido, sino que algo terrible le habría pasado. Se estremeció ante la sola idea de pensar que aquella hermosa y delicada joven sufriera algún daño. Algo despertó dentro de él, un deseo inmenso por protegerla, que nada ni nadie la hiciera llorar.

Tomoyo percibió que se había quedado en silencio, pero también que ya estaban frente al edificio donde vivía, y lo vio entrar por lo que preguntó.

- ¿Cómo sabes dónde vivo?

- No, no lo sabía aquí vivo yo y entré instintivamente, por un momento olvidé que te acompañaría.

- Vives aquí?, desde cuándo?

- Solo llegue hace unos días – seguían conversando mientras entraban al elevador y ella presionó el botón del 4° piso.

- Tu apartamento está en ese piso?

- Si, dónde está el tuyo?

- En el Quinto – respondió Eriol – En ese caso, debes conocer a una chica, es compañera mía, se llama Sakura Kinomoto?

- Sakura? Ella es mi compañera de apartamento, precisamente venía del hospital, tuvo un terrible accidente.

- Yo estuve esta tarde allá y no te vi.

- Que pequeño es el mundo –dijo Tomoyo con su voz dulce que cada vez encantaba más al joven junto a ella.

Al llegar al piso seleccionado siguieron hasta la puerta del apartamento, donde una tímida Tomoyo inclinó su rostro y se sonrojó pues no estaba segura de poder decir aquello… Pero se armó de valor.

- Oye Eriol, puedo pedirte un favor?

- Claro que si, en qué puedo servirte?

La chica sin levantar su rostro solo dijo – Podrías quedarte un rato más?. Perdóname por lo que te pido, pero no quiero estar sola, tengo miedo.

- Eriol simplemente la miró con dulzura y pensando – es una chica realmente hermosa y tan sensible.- Claro que si Tomoyo, con gusto te acompañaré.

Ella solo sonrió mientras abría la puerta de su apartamento.

- Bueno, ponte cómodo, prepararé un poco de té.

- No te molestes, dijo el joven, has pasado una experiencia terrible y quiero cuidar de ti.

- ¿Cuidar… de mí? – Pensó Tomoyo – era la segunda vez que le decía eso y a su mente llegaron las palabras de aquella anciana que el mes pasado, recién llegada a Tokio le había dicho algo tan similar.

Siempre te muestras serena, calmada, controlando las situaciones a tu alrededor, siendo tan perspicaz e intuitiva, pero por dentro, clamas porque alguien cuide de ti.

La anciana tenía razón, siempre era la Tomoyo calmada, en control de todas las situaciones a su alrededor, nunca nadie la había cuidado, antes ella cuidaba de todos, pero ahora… Nunca se había visto tan vulnerable y que alguien de verdad quisiera cuidar de ella.

- Tomoyo, estás bien?

Eriol la sacó de sus pensamientos.

- SI, si, perfectamente.

- Bueno indícame donde está lo necesario y te prepararé un té delicioso, ah y también por favor préstame tu teléfono, necesito llamar a mi apartamento a avisar a mi compañero que estoy aquí, salí hace mucho tiempo y de pronto pueda preocuparse

-Hola Li

-Hiragizawa, dónde estabas metido, ya me tenías preocupado, se que te fuiste porque entendiste que tenía una situación que resolver, pero ya es tarde.

- Si, es que sucedieron algunas cosas, pero no estoy lejos, dime, todavía queda algo del postre que preparé ayer?

- Ehhh, si claro, perdona que tomé unas porciones para atender a la persona que vino hoy a verme.

- No te preocupes también era para ti, pero podrías por favor traerme el que queda?

- Claro, donde estás?

- Un piso más abajo, recuerdas que te dije que Sakura era nuestra vecina?

- Cómo? Sak… Kinomoto está aquí?

- No – dijo sonriendo Hiragizawa notando como Li evitaba decir el nombre de Sakura- Ella sigue en el hospital pero por fin conocí a su compañera y aquí estoy.

-Está bien, dime qué apartamento es y enseguida iré a llevarlo.

- Es el 402.

-Ya mismo bajo – terminó la llamada-

Mientras tanto, asomó Tomoyo y tímidamente le preguntó a Eriol si le molestaba quedarse solo un rato, pensaba darse un baño pero no tardaría en regresar.

- No te preocupes Tomoyo, tarda el tiempo que necesites, aquí te espero.

Ella sonrió dulcemente y corrió a su habitación, mientras Eriol esperaba en la puerta lo que traería Shaoran.

Al salir Tomoyo de su habitación, se encontró con el té preparado y un delicioso postre servido por aquel amable joven.

- Espero que te guste el postre – dijo con su sonrisa encantadora-

- Claro que si, se ve delicioso, es mi favorito! ¿Dónde lo compraste?.

- Lo preparé yo mismo, la receta original inglesa – dijo sintiéndose súbitamente orgulloso.

Ambos se sentaron y mientras comían y tomaban el té, conversaban tranquilamente pero Eriol no dejaba de observarla, y Tomoyo, ya habiendo dejado un poco al lado su timidez, que por cierto solo había experimentado con él preguntó.

- He notado que por momentos te quedas mirándome, ¿Sucede algo?

- Discúlpame si te he incomodado, pero miro tus ojos y no puedo apartar de mi una sensación de Deja vú, siento que te conozco, te he visto.

De pronto... un recuerdo llegó a su mente.

Un baile, en París, un baile de máscaras… Una hermosa joven de cabello largo semi-recogido y un vestido azul oscuro brillante, era como si hubiera visto un ángel, aunque el antifaz era lo suficientemente grande para cubrir gran parte de su rostro, pero sus ojos, esos ojos no podían pasar desapercibidos, recordaba que había llamado mucho la atención y él trató de acercarse a ella, pero cuando iba llegando un caballero la tomó de la mano y la llevó a la pista de baile donde él la observó siguiendo sus movimiento gráciles, parecía flotar y así se sentía él.

- Eres tú. Dijo él en un susurro.

Tomoyo aún no entendía, pero él empezó a recordarle aquel momento, ese baile y súbitamente llegó a su mente la imagen de un elegante joven que la observó todo el tiempo mientras bailaba, ella esperaba que terminara para acercarse a él, no lo podía explicar pero era como si tuviera un imán y no podía resistir sin hablar con él.

Pero de repente una señora muy elegante lo tomó de la mano obligándolo a ir a la pista, donde se miraron mutuamente hasta que su madre llegó diciéndole que ya debían irse, nunca tuvo la oportunidad de hablar con él ni de conocerle.

- Increíble, que pequeño es el mundo y que coincidencia encontrarnos de nuevo.

Mientras Eriol simplemente pensaba, no, no es solo coincidencia, era simplemente inevitable.