John aterrizó su helicóptero en la puerta del hangar en el que Ron y Hermione la vieron por primera vez junto a su avioneta azul. Clara esperaba allí, aproximándose en seguida a John y diciéndole algo en voz baja antes de saludar a los chicos que, a su vez, aprovecharon para despedirse y coger un taxi camino a la casa que Ron y Hermione tenían alquilada. Los semidioses pasarían allí la noche y, a la mañana siguiente, emprenderían el camino de regreso al Campamento Mestizo.
Por otra parte, Ron y Hermione aprovecharían al máximo los 3 días que les quedaban antes de acabar sus vacaciones.
El día siguiente amaneció con la sensación de tristeza por saber que la separación se aproximaba cada vez más y la excitación, a la vez, de los semidioses que volverían a casa. Fueron estos los que decidieron invitar a Ron y Hermione a un último desayuno juntos en el bar de Jack y Gwen antes de partir a la estación de autobuses, desde donde cogerían un autobús hasta la frontera, hasta estar en territorio de los dioses y poder enviar un mensaje Iris al Campamento para pedir que les enviasen algún tipo de transporte de regreso, bien un Pegaso, bien Argo con la furgoneta de transportar fresas.
La despedida fue muy emotiva, no faltaron los abrazos, besos, alguna lágrima que no pudo ser contenida y la promesa de seguir en contacto. Percy y Annabeth subieron al autobús que les llevaría de vuelta a Nueva York con la certeza de que, atrás, quedaban dos grandes amigos.
Ron y Hermione, solos de nuevo, regresaron a su casa, deteniéndose por el camino para llamar a casa de Hermione y decir que estaban bien, que se habían divertido mucho y que, por favor, avisaran a los Weasley y Harry y comprar una cámara de fotos instantánea con la cual tomaron fotos de sus días en Quebec, disfrutando de la ciudad. Una de esas fotos fue a parar a manos de Percy y Annabeth, junto con una pequeña bola de nieve que Ron y Hermione compraron junto a más suvenires.
Siguieron en contacto con Jack y Gwen, por supuesto, no hubo día en el que alguna de las comidas fuera en el bar La rosa y la corona y, por fin, consiguieron hacer una excursión con John Smith y su avioneta tan fantástica que no tuvieron más remedio que contratarle para otra diferente.
Por su parte Percy y Annabeth llegaron sanos y salvos al Campamento Mestizo donde fueron recibidos con gran alegría, especialmente por parte de su amigo Grover que, aunque triste porque sabía que el regreso de sus compañeros de aventuras significaba dejar el Campamento y con ello a Enebro, tocó la Flauta de Pan para ellos, demostrando así que era el elegido del dios, recibiendo congratulaciones por parte de los campistas. La mañana siguiente, Grover partía a difundir el mensaje de Pan por el mundo.
Al llegar de nuevo a Inglaterra, nuestros brujos fueron recibidos en el aeropuerto por Harry, los Granger y la mayoría de los Weasley. Fue unos días más tarde cuando Hermione recibió una carta para ella y Ron en casa de sus padres desde Nueva York. Estando con el pelirrojo, abrieron la carta y leyeron su contenido.
Queridos Ron y Hermione,
esperamos que el viaje de vuelta haya ido bien y llegarais sanos y salvos a casa. Por aquí todo está bien; le dimos la Flauta a Grover y estamos esperando noticias suyas que nos diga si es suficiente para demostrar que es el elegido o no-Hermione sonrió, al parecer ellos también tenía un amigo que era el elegido.
Nos hizo mucha ilusión recibir vuestra fotografía, se os ve muy felices y como a sesos de alga le daba envidia, es como un niño pequeño, os enviamos una foto nuestra. Sí, debajo del agua, ya sabéis cómo es Percy y lo que le gusta presumir.
Tenemos muchas ganas de veros y esperamos poder hacerlo pronto. Si venís por aquí, no dudéis en poneros en contacto con nosotros.
Un abrazo, con cariño,
Percy y Annabeth (Sesos de alga y Chica sabia).
A ambos magos les ilusionó recibir la carta y les gustó la foto adjunta en la que Percy y Annabeth salían besándose bajo el agua. Ron insistió en mandarles otra foto que Harry se encargó de tomar en la que él salía subido en la escoba, cabeza abajo y besando a Hermione. Después miraban a cámara y lanzaban un saludo.
Queridos Percy y Annabeth,
nos alegramos mucho de haber recibido vuestra carta, que estéis bien y hayáis solucionado el problema que nos llevó a encontrarnos. Nuestro viaje de vuelta fue muy bien y parece que sin unos semidioses para agitar a los monstruos (pajaritos inocentes) no se han dignado a atacarnos.
Nosotros también os enviamos una fotografía, porque, bueno, ya sabéis cómo es Ron, y también le gusta presumir (en el mundo mágico las fotos se mueven, no os asustéis por ello). Esperamos que os guste.
También tenemos muchas ganas de veros y hemos pensado que podríais venir aquí en las próximas vacaciones.
Otro abrazo muy fuerte para vosotros. Se despiden,
Ron y Hermione.
Tras esa carta vinieron muchas más en las que Ron y Percy parecían haber desarrollado una "guerra de fotos molonas", enviando cada carta acompañada de una foto cada cual más original, divertida, romántica o extraña.
Sin duda, tras esa gran aventura, nada sería igual.
