CAPÍTULO 10.
REVELANDO EL ESPEJISMO
Ya eran casi las seis de la tarde, y una Sakura que estaba acostumbrada a llegar tarde a todo, se encontró lista para salir antes de la hora señalada, por algún motivo había estado triste durante todo el día (causado por el suceso vivido en la mañana) y solo quería salir de su apartamento.
Se había puesto un vestido corto de color verde, zapatos bajos y no llevaba chaqueta, pues estaban en pleno verano, maquillaje muy tenue que solo realzaban lo hermoso de sus ojos y sus labios y había dejado su cabello suelto, solo llevaba un pequeño detalle en su cabello, un broche que le había regalado su querido Yukito traído de Hong Kong… Hong Kong, no pudo evitar pensar en Li.
Su teléfono sonó sacándola de sus pensamientos, era Haruto quien anunciaba su llegada y la esperaría en el primer piso.
Salió rápidamente llevando su pequeño bolso hacia el ascensor, cuando se detuvo, se sonrojó al ver la persona frente a ella, era Li, quien al verla solo sonrió dulcemente, desconocía el efecto que había tenido en la joven ver la visitante en su apartamento esa mañana.
- Buenas tardes Kinomoto.
- Buenas tardes Li,- dijo la chica sin mirarlo al rostro-
Esa actitud sorprendió al joven chino siempre acostumbrado a la amabilidad de su compañera y cuando se dispuso a preguntarle sobre qué le sucedía, se encontraron con que ya habían llegado al primer piso y allí estaba ese tipo.
- Adiós Kinomoto, dijo adelantándose a ella y sin darle tiempo de responder.
Un par de miradas bastante duras se cruzaron los dos hombres a la entrada del edificio.
- Mi amor, estás tan hermosa como siempre.
- Gracias Haruto.
A pesar de llevar ya 5 meses de noviazgo, Sakura solo lo llamaba por su nombre, siendo que él era todo dulzura en su trato con ella.
Llegaron al apartamento del joven doctor, no hablaron mucho en el camino, Haruto notó que su nova estaba algo triste.
- ¿Pasa algo pequeña?
La voz del galeno hizo volver en si a su joven novia.
- No, no es nada, solo estaba pensando.
Notó que en la sala del lugar había una maleta.
- Haruto, tienes planeado algún viaje?
- Ehh, si preciosa, te cuento: Mis padres estarán dando una serie de conferencias en Europa sobre sus investigaciones y teniendo en cuenta que me estoy especializando al igual que mi padre en neurología me pidió participar de este evento, pero todo fue muy rápido así que salimos mañana.
- Y cuánto tiempo estarás fuera?
- Creo que un mes. Tenía pendiente un periodo de vacaciones en el hospital, además de unos turnos adicionales que hice para compensar mi ausencia y ya ves, no ha habido ningún problema. ¿Qué te parece si pasamos al comedor? No sé tú pero tengo mucha hambre – dijo el médico con su acostumbrada sonrisa-
- Claro, muchas gracias.
El médico era excelente cocinero, tenía todo dispuesto para una deliciosa cena y así era. Bebieron Champagne con fresas, como él le había enseñado y estaban en el balcón del apartamento conversando.
- Quieres más fresas princesa?
- Si, pero no más Champagne, sabes que no me gusta mucho beber.
- Tus deseos son ordenes Mademoiselle.
La chica solo se concentró en el horizonte frente a ella, las luces de la ciudad y la cálida brisa que sentía en su rostro y se colaba por sus cabellos.
De repente sintió como su novio aparecía tras ella abrazándola por la espalda, sentía su aliento en su cuello y sus besos… Ha llegado el momento acaso? – Se preguntó Sakura- Bueno, en realidad me gusta mucho, es muy guapo… Pero por qué no deseo entregarme a él? solo me dejaré llevar.
El novio la giró hacia él y continúo besándola de forma apasionada haciendo que la chica se sonrojara pero no podía corresponderle de la misma manera.
- Creo que solo está nerviosa, si eso debe ser. Y es que el médico estaba acostumbrado a ver las miradas lujuriosas que se posaban sobre él todos los días y estaba convencido de su atractivo, -Ya ha llegado el momento de hacerte mía pequeña Sakura-
Continuaron con su rutina de besos hasta llegar al sofá de la sala frente a la chimenea del pent house, el ambiente era realmente romántico pero la chica no se sentía segura, estaba incómoda y trataba de no hacérselo notar a su novio.
Los besos cada vez eran más profundos, con pasión y entrega, se notaba el deseo de poseerla, fue bajando de su boca por su barbilla, su cuello y continuaba bajando mientras con sus manos acariciaba sus piernas subiendo la falda de la chica.
- No, esto no está bien, no es normal que yo me sienta así – La chica estaba a punto de llorar.
Pero su novio no se detenía, antes bien estaba llegando a su pecho, besando la unión de los senos de la muchacha y cuando su mano subió para tocarla, ella empezó a susurrar – Detente Haruto, detente por favor- pero el joven no escuchaba, estaba muy excitado. Así que Sakura ya muy asustada y confundida lo empujó con fuerza fuera de su cuerpo y empezó a llorar.
- ¡Pero qué te pasa Sakura! – Desde que eran novios nunca la había llamado por su nombre, se notaba la furia en su mirada por haberse negado. – Eres mi novia, lo entiendes? MI NOVIA! Te he esperado todos estos meses, he sido paciente, qué es lo que te pasa?!
La chica solo lloraba hecha un ovillo en una esquina del sofá, tenía su rostro sobre sus rodillas y esta visión hizo que su joven volviera en sí y se acercara.
- Perdóname Haruto, pero no me siento preparada, preferirías que lo hiciera contigo sabiendo que tengo miedo y no lo voy a disfrutar?
- Perdóname tu a mí, amor – le decía con voz pausada mientras acariciaba su cabello -me alteré.
Ella levantó su mirada, dejando ver las lágrimas que corrían por sus mejillas lo que conmovió aún más al joven.
- Pero compréndeme Sakura, no puedo resistirme a ti, eres tan hermosa, solo quiero que me demuestres que tú me quieres tanto como yo, deseo sentirte princesa y no es algo disparatado, somos novios y he tratado de ser lo mejor para ti.
- Lo se Haruto y lo siento mucho, yo también quisiera entregarme a ti pero no me siento bien. Perdóname.
- Bueno – dijo el chico abrazándola – Estaré fuera del país un mes y espero que al volver podamos resolver este asunto.
- Está bien – la chica esbozó una pequeña sonrisa –
- Bueno, creo que ya es tarde, pediré un taxi, aún tengo mucho que preparar para mi viaje.
- Quieres que te ayude en algo? O te acompañé al aeropuerto mañana?
- No, no te preocupes, sabes que voy con mis padres y es mejor despedirnos aquí. Cuídate Sakura, y le dio un beso en la frente mientras solicitaba un vehículo para ella que no tardó en llegar.
Ella salió del apartamento completamente extrañada ¿Dónde estaba el caballero que antes la llenaba de atenciones? Antes no le habría permitido salir a esa hora sola, y en un taxi, ni siquiera la acompañó a la puerta del edificio para verificar que saliera bien.
No, este era otro Haruto ¿Será que solo estaba interesado en tenerme? – Pensaba Sakura – No, no puede ser eso, seguramente aún tiene mucho por hacer antes de irse. Sí, eso es.
Eso reflexionaba la chica mientras iba en el vehículo rumbo a su casa y no podía evitar llorar por lo sucedido antes, se había sentido realmente mal por el contacto con su novio, no sabía, no entendía por qué no podía corresponder a ese deseo que él mostraba hacia ella.
¿Por qué?
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El joven Shaoran iba llegando a su edificio, venía del café, le gustaba mucho ir allí por el ambiente de tranquilidad. De repente se percató en un taxi que se detuvo a la entrada y una chica de vestido verde que salía de ahí llorando.
No pudo evitar salir corriendo hacia allí para encontrarse a una temblorosa Sakura que lloraba. El corazón del joven dio un vuelco, odiaba ver que esa mirada verde estuviera enturbiada por lágrimas.
Sin saber cómo ni por qué, cuando la chica lo vio se lanzó a su pecho y lloraba, lloraba mucho.
- Sakura pero qué te paso?, dime, alguien te hizo daño?
La chica no hablaba.
Él la abrazó con fuerza mientras posaba su rostro en su cabello, olía tan bien… sentía el calor de la chica y aunque ella lloraba él estaba enternecido por la fragilidad y sensibilidad de ella.
- Tranquila Sakura, pase lo que pase, todo estará bien.
Esas palabras – pensó Sakura – Me las dijo aquella anciana cuando me habló.
De repente se sintió más tranquila, se sentía en paz bajo el abrazo de Shaoran, una sensación que nunca había tenido con Haruto.
- Me parece que estás mejor, quieres que te acompañe a tu apartamento? – dijo el muchacho mientras secaba sus lágrimas con su mano y la miraba con ternura.
- Si, por favor.
- Sabes si Daidouji está ahí?
- En realidad no lo sé, estaba con Eriol en los preparativos para su viaje y no tengo conocimiento si ya regresó.
- Bueno, no importa. Vamos.
Llegaron al apartamento y efectivamente no había nadie, por lo que Li llevó a Sakura a la sala y decidió prepararle un té para que se sintiera más tranquila.
La chica se veía cabizbaja y realmente triste, cuando el joven chino llegó con el té.
Por puro instinto puso su mano sobre las de la muchacha que se notaba tensa y le dijo.
- No te preocupes, no tienes por qué contarme lo que pasó si no te sientes preparada, pero aquí estaré, te acompañaré hasta que llegue Daidouji.
- Muchas gracias Shaoran… Pe.. Perdón, no quise llamarte por tu nombre Li discúlpame.
Él seguía sirviendo el té y con el rostro sonrojado solo le respondió – No te preocupes, si te agrada puedes hacerlo.
- Bueno, es que como me llamaste Sakura allá abajo, yo pensé…
- En serio te llamé por tu nombre? No me di cuenta.
- Si, y la verdad me hizo muy feliz.
El chico se sonrojaba aún más.
- Bueno de aquí en adelante te llamaré Shaoran y tú me llamarás Sakura si?
- Está bien – dijo poniendo la taza de té en las mano de la chica –
Hablaron por un rato mientras Tomoyo regresó al apartamento y los encontró allí, pero vio los ojos enrojecidos de Sakura y corrió para conocer lo sucedido.
- Amiga qué te pasó? Li, que le pasó a Sakura?
El joven Li comprendiendo que era mejor que las jóvenes pudieran hablar, se despidió cortésmente y abandonó al apartamento.
Sakura al ver salir a Shaoran y recordando todo lo sucedido solo rompió en llanto de nuevo abrazando a su amiga, mientras ella la consolaba.
Le contó lo sucedido, sus inseguridades, la actitud que había tomado Haruto después de lo que pasó y lo que había hecho por Lí para consolarla.
- Mi querida Sakura, si deseas cancelaré mi viaje, te veo muy triste!.
- ¿Qué? Como se te ocurre Tomoyo, nooo! Recuerdas cuando llegaste y me hablabas de lo especial que sería París con alguien especial?. Esta es tu oportunidad y no quiero que la pierdas por mí. No te preocupes, yo estaré bien, además Haruto también se irá de viaje por un mes, así que tendré tiempo de ordenar mis ideas.
- Pero Sakura… Eres mi amiga, y no te voy a dejar estando así.
- No Tommy, no acepto excusas, irás, verás a tu madre y vivirás unas vacaciones de ensueño, ustedes lo merecen. Le dijo con una de sus características sonrisas.
- bueno amiga, no te niego que estoy muy feliz y emocionada, aunque me asusta un poco conocer a sus padres.
- No te preocupes – dijo tomando sus manos- eres la persona más adorable y dulce, y estoy segura que te amarán- y Bueno, creo que lo mejor es que vayamos a descansar, su vuelo sale muy temprano en la mañana y debes descansar, además yo también tengo mucho sueño.
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- Buenos días Sakura, no quería despertarte pero ya es hora de irme y no puedo hacerlo sin despedirme de ti.
- Perdóname Tomoyo! Me quedé profunda, quería prepararte el desayuno.
- No te preocupes, desayunaremos en el aeropuerto – dijo la joven sonriendo –
- bueno, espera un momento me cambio y me despediré de Eriol también.
Minutos después sonó el timbre y era Eriol quien venía a recoger a su novia, pero estaba acompañado por Shaoran.
- Buenos días Shaoran – dijo Sakura –
- Hola Sakura, ¿Te sientes mejor?
Un par de sonrisas cómplices se lanzaban Eriol y Tomoyo al observar cómo se iban acercando aquellos chicos.
- Les ayudaré con su equipaje – dijo Shaoran –
Bajaron todos juntos y las chicas se fundieron en un abrazo soltando algunas lágrimas mientras Sakura le decía a Tomoyo – Se feliz amiga, lo mereces y no te preocupes por mí, yo estaré bien-
Luego se acercó a Eriol y le dijo – Confío en ti, sé que la cuidarás como un tesoro porque eso es, los espero pronto-
Mientras Sakura se despedía del joven inglés, Tomoyo le decía a Lí – Te encargo a Sakura cuídala por favor, no la dejes sola, te necesita –
Subieron al vehículo y salieron rumbo al aeropuerto.
Sakura y Shaoran se miraron y el segundo preguntó – Vamos?-
- Está bien.
Sakura había regresado a su apartamento y se sentía realmente sola, ya no tenía a su amiga para desahogarse, se sentó el en sofá con la mirada perdida hacia la ventana, será un día caluroso, pero estaba sola.
No sabía cuánto tiempo había pasado así, hasta que el sonido del timbre la hizo reaccionar.
- Ehmmm, disculpa si te interrumpo, pero supuse que te gustaban – era Shaoran quien extendía ante ella una bandeja con delicioso Pancakes y un vaso de jugo de naranja recién preparado.
La chica se sonrojó de inmediato y sonrió feliz – Son mis favoritos gracias Shaoran!, pero pasa por favor!
- Disculpa, en realidad no quería interrumpir, me imaginé que como todavía es temprano y estás de vacaciones querrías volver a la cama por eso te traje esto, pero no te preocupes ya me voy.
-No te vayas por favor, en realidad estaba pensando en lo sola que me siento y llegaste justo a tiempo.
- Bueno, si insistes.
Se sentaron y conversaron toda la mañana, compartiendo aún más sobre sus vidas y sobre su persona favorita en común, el doctor Fujitaka Kinomoto.
El sonido del teléfono interrumpió la conversación.
- Hola hermano, que gusto escucharte.
- Hola Monstruo, arréglate que paso por ti en 30 minutos.
- Claro, pero dime ¿Qué pasa?
- Papá llega hoy, lo habías olvidado?
- Mi Padre! Lo había olvidado. Qué felicidad!
- Ya mismo me prepararé. Te espero abajo, puedo ir con alguien?
- Como con alguien, a quién te refieres?
- A mi vecino, Shaoran, le conoces, el otro día estábamos hablando con él sobre mi padre pues le admira mucho. Por favor hermano, di que si!.
- Y por qué tiene que venir ese mocoso?
Kaho quien venía en el vehículo con Touya notó la vena que brotaba de su frente sonriendo. Su novio, siempre tan sobreprotector con cualquiera que se acercara a Sakura.
- Hermano, por favor, sii?
- Está bien, pero que esté preparado, no pienso esperar a nadie – y colgó sin más-
- Shaoran, te tengo una sorpresa, vamos a salir.
- ¿Cómo? Pero a dónde?
- Ayyy perdón, supongo que tienes algo que hacer.
- Noo, no es eso, te acompañaré donde quieras ir, pero no comprendo.
- Bueno siendo así, solo vístete, te aseguro que te gustará.
A la media hora, ambos chicos estaban en la puerta de edificio esperando y no pasó desapercibido para el joven lo hermosa que se encontraba Sakura.
Tenía una falda de Jean más arriba de la rodilla, y una blusa verde (de nuevo, como si supiera que era su color favorito), combinando con el color de sus ojos, en su cabello un listón del mismo color y su maquillaje como siempre muy ligero, era simplemente adorable.
- Shaoran, tengo algo en la cara? – Preguntó la muchacha percibiendo que se había quedado observándola por un rato-
- Ehhh, este… si, una pestaña, y se acercó lentamente a su rostro haciendo que la muchacha se sonrojara
El chico puso su dedo sobre su mejilla, y retiró la pestaña mostrándosela después y ella, simplemente sopló suavemente sobre su dedo.
Y si, gestos sencillos, pero significativos para ambos jóvenes que no entendían bien lo que sucedía pero disfrutaban de estos pequeños momentos en medio de su cotidianidad.
Llegó el auto de Touya y ambos chicos subieron.
- Buenos días hermano!, hola Kaho! Que gusto me da verlos.
- Hola Sakurita – respondió Kaho.
- Kaho, permíteme presentarte a uno de mis vecinos su nombre es Li Shaoran. Ella es Kaho Mizuki la prometida de mi hermano.
- Es un gusto conocerla señorita y como decía Sakura mi nombre es Li Shaoran.
- El gusto es mío Li.
Touya no quitaba su cara de pocos amigos y condujo en silencio hacia el aeropuerto.
Shaoran no quería preguntar en voz alta pero si se cuestionaba qué hacían allí.
Se dirigieron a la sala de espera, Sakura con un ramo de flores de Nadeshiko (claveles) en sus manos y su rostro simplemente desbordaba felicidad.
- Bueno, sea lo que sea, si la hace feliz debe ser algo bueno- Pensó Shaoran mientras la miraba con dulzura.
De un momento a otro la chica salió corriendo emocionada, era la figura de su padre la que había ingresado y se abrazaron ambos llorando, realmente se habían extrañado mucho y los demás solo los miraban conmovidos.
Cuando se acercaron al grupo, Fujitaka abrazó a su hijo y a su nuera, luego volvió su mirada al joven chino quien hizo una reverencia al ver al hombre que tanto admiraba.
- Papá, te presento a Li Shaoran, es mi vecino y estudia arqueología.
- Mucho gusto joven Li, somos colegas entonces? – Dijo con su siempre amable sonrisa-
Todo el camino conversaron sobre la excavación, los hallazgos, su estado de salud y compartían muy felices de tener a su padre de vuelta.
El señor Kinomoto optó por quedarse con Sakura, aprovechando que la joven Daidouji se encontraba de viaje y para que su hija no estuviera sola. Al llegar al apartamento, Li pensó que podría estar interrumpiendo un momento familiar por lo que se despidió formalmente.
- Buenas tardes, les agradezco mucho sus atenciones, con su permiso, me retiro.
- No piensas almorzar con nosotros joven Li? – preguntó Fujitaka –
- Quédate por favor Shaoran – insistió Sakura-
- De verdad no deseo interrumpir, supongo que tienen mucho de qué hablar como familia.
- De ninguna manera, por favor acompáñanos insistieron todos, menos Touya obviamente.
- Está bien, permítanme ayudar con el almuerzo.
- No te molestes joven Li, la verdad es que hace ya mucho tiempo no cocinaba para mi familia y era algo que deseaba fervientemente, Touya me ayudará.
- Bueno, pero quiero aportar algo, puedo ir a conseguir algún postre para ustedes mientras preparan la cena.
- Está bien – comprendiendo el padre de Sakura que el joven deseaba proveer algo, de lo contrario se sentiría mal.
- Conozco una pastelería deliciosa, queda un poco lejos, pero trataré de no tardarme.
- Voy contigo Shaoran – Se levantó Sakura –
Touya no podía disimular su mala cara pero no dijo nada en presencia de su padre.
- Ten cuidado Monstruo, no sea que termines destruyendo la pastelería para robarte los pasteles.
- Ya te dije que no soy un monstruo -aprovechó su cercanía con su hermano para asestarle una patada que este sintió sumamente dolorosa-
- Vámonos Shaoran.
La chica caminaba con una expresión de alegría y tranquilidad que el joven chino no pudo evitar mirar.
- Me alegro que hayas recuperado tu ánimo Kin… digo Sakura.
- Muchas gracias Shaoran, eres gran responsable de esto sabes?.
- Y.. yo? Y por qué?
- Estuviste conmigo cuando me sentía triste, no me preguntaste el motivo, solo me escuchaste y eso es invaluable para mí. Eres un buen amigo.
Amigo… Si, solo somos amigos…
- Bueno, pues… Sabes que puedes contar conmigo no?
- Y tú conmigo, espero poder ser un apoyo para ti, aunque ahora las cosas vayan bien con Minako – había un dejo de tristeza en la voz de la chica-
- Ehmmm perdón Sakura, pero qué tiene que ver Minako en esto?.
- Digo, supongo que su relación va muy bien, ayer la encontré en tu apartamento, no te lo dijo?.
- Sí, claro, pero cuál relación, de qué hablas?
- Bueno, pues ya llevan saliendo un tiempo juntos y noto que se llevan muy bien.
- Jajajajajaja, nooo Sakura, entre Minako y yo no hay más que una amistad, precisamente por eso estaba en mi apartamento ayer, estábamos aclarando la situación. Somos solo buenos amigos y eso está claro para los dos.
- Hablas en serio? Es que siempre noté que te llevas muy bien con ella y no te había visto con ninguna otra chica… por eso… bueno… pensé…
- Bueno pues es una persona muy divertida y me ha sorprendido mucho por eso considero su amistad muy valiosa, pero nada más.
Sakura volvió a sonreír, sin entender por qué, sintió como si le quitaran un peso de encima
- Sabes qué quisiera hacer Shaoran? – dijo mientras caminaba con los ojos cerrados y extendiendo los brazos sintiendo el cálido viento en su rostro y Shaoran la miraba extasiado –
- No te da miedo caminar con los ojos cerrados?.
- Ahora no, porque estás conmigo y por alguna razón me siento segura – abrió sus ojos mirándolo con una sonrisa.
- Bueno Sakura, me decías que querías hacer algo… ¿Qué es?
- Patinar.
-Patinar?
- Cuando vivía en Tomoeda y asistía a la primaria solía patinar todos los días camino a la escuela, era maravilloso sentir el aire en tu rostro, salía con mi hermano y en el camino pasábamos por Yukito, era nuestra rutina diaria.
- Ya veo, debía ser muy divertido no?
- Si, era maravilloso y lo extraño, pero cuando empezó la secundaria dejé de usarlos y ya luego no me quedaron, no volví a comprar, pero me gustaría hacerlo de nuevo. Por cierto. ¿Conoces Tomoeda?.
- No, ya sabes que no soy de aquí, llegué justo antes de iniciar las clases y no salgo mucho.
- Es una ciudad maravillosa, pequeña, segura, tranquila. A veces, después de vivir en un lugar como ese es difícil adaptarse al ritmo de vida de Tokio. ¿Quisieras ir conmigo?.
- Yo? Contigo?.
- Si, seguramente mi padre piensa ir a Tomoeda en estos días, allá está nuestra casa así no habría problema que vinieras. Qué dices? Vamos?
- Bueno, si tu padre lo permite, me gustaría, sí.
- Está decidido entonces, le preguntaré a mi padre cuándo será y te aviso, te parece?
Ya estaban frente a la pastelería y procuraban escoger el postre más delicioso para el almuerzo, pero mientras Shaoran reflexionaba frente a la vitrina viendo los diferentes tamaños y sabores de los mismos, Sakura tocó su hombro y cuando volteó, puso frente a él una cajita con un moño rojo extendiéndoselo y haciendo una pequeña reverencia.
- Qué es esto Sakura, qué pasa?.
- Solo quería darte las gracias con algo, y espero que te guste, sé que te encanta el pastel de chocolate, por eso quería… Bueno, yo….
Cuando la chica levantó su rostro, solo pudo observar la hermosa sonrisa que se dibujó en los labios del joven.
- Muchas gracias Sakura.
La joven señaló la vitrina tratando de disimular el sonrojo provocado por la sonrisa de su compañero, y dijo – Qué te parece ese? A mi padre le encantan las fresas y a mí también.
- Me parece bien, deme ese señorita – dijo dirigiéndose a la encargada del lugar – Y qué te parece ese? Dijo señalando un apetitoso pastel de chocolate – a tu padre le gusta?-
- Bueno la verdad es que a todos nos encantan los dulces, menos a Kaho, solo los prueba, así que no importa. Seguro le encantará y mucho más porque sabrá que lo hiciste para él.
Volvieron al apartamento en un taxi, la verdad es que la pastelería estaba más lejos de los que pensaban y el sol se encontraba en todo su esplendor.
- Ya llegué, dijo Sakura al entrar al apartamento con su gran sonrisa. Su padre amaba verla así.
- Te tardaste Monstruo, qué estaban haciendo?.
- Discúlpeme profesor Kinomoto, dijo Shaoran dirigiéndose a Touya. La pastelería estaba más lejos de lo que recordaba, precisamente por eso regresamos en taxi, ha sido mi culpa.
Todos se sentaron a almorzar compartiendo experiencias, Shaoran se veía feliz y relajado como Sakura nunca lo había visto cuando estaba con otras personas. El Dr. Kinomoto se comportó con la amabilidad de siempre, haciendo que ese fuera un encuentro inolvidable, hasta que anocheció y todos volvieron a sus respectivos hogares.
HOLA NUEVAMENTE, COMO SIEMPRE MUY AGRADECIDA CON QUIENES INVIERTEN SU PRECIADO TIEMPO EN LEER MI HISTORIA, ES MUY VALIOSO PARA MI. POR ESO ESPERO TAMBIÉN SUS REVIEWS SI DESEAN CAMBIAR ALGO O CORRECCIONES LAS ACEPTO CON TODO CARIÑO. HASTA LA PRÓXIMA Y MUCHOS BESOS :*
