Complicado no?... Bueno, ya veremos qué se le ocurre a Sakura para ayudar a Shaoran a recordar... Será posible? o simplemente empezarán de nuevo?...

CAPÍTULO 24

POR UN BESO

Allí estaba Sakura, muy temprano, antes que Shaoran despertara para estar con él todo el tiempo. Llevaba como siempre los tratados de arqueología que le gustaba leerle cuando estaba en coma. Iba decidida, no se iba a rendir tan fácil.

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Un sueño…

El joven chino iba caminando por la calle tranquilamente con sus libros, cuando de repente alguien chocó contra él derramando café encima y luego se acercó para ¿Limpiarme?. Dios que mujer tan extraña… Luego se encontró en un salón abarrotado de gente y alguien cayendo sentada en sus rodillas, solo pude ver unos ojos y escuchar sus palabras "lo siento mucho". Esos ojos… De pronto despertó y se sobresaltó al ver unos ojos muy similares a los de su sueño mirándolo fijamente.

- Buenos días Shaoran – decía Sakura con su característica sonrisa lo que hizo sonrojar al joven.

- EHh Hola! Perdón, no recuerdo tu nombre…

- Mmmm soy Sakura

- También te llamaba por tu nombre?

- Claro que sí, somos los mejores amigos.

- Eso es muy extraño, nunca he sido amigo de una mujer. –Y menos tan bonita –

- Aunque no lo creas, hemos compartido mucho juntos – decía la muchacha mientras había algo de melancolía en su voz pero sin dejar de sonreír. – Es hora de desayunar.

- La verdad no tengo mucha hambre.

- Lo siento, no es una opción, -dijo acercándole una cucharada de la avena que traían preparada-

- Qué es eso? No me pienso comer eso Kinomoto.

- Sa ku ra! Y no, no me puedes rechazar, debes comer Shaoran estás muy débil. O quieres pasar el resto de tus días en este hospital?.

- Claro que no! Pero… eso se ve… asqueroso, no quiero! – Decía como niño chiquito haciendo un mohín con la boca-

- A ver… Ahí va el avioncito…. Ruuummmmmm

El muchacho abrió sus ojos como platos! – qué crees que estás haciendo?

- El avioncito necesita entrar a dejar la comida… Rummmmm…. Decía ella moviendo la cuchara por el aire.

- Jajajajajaja Dios, estás loca!

- Me arriesgo a que pienses eso de mi Shaoran con tal de que comas – Ella estaba decidida a llevar el alimento a su boca-

- Ok, ok me rindo, voy a comer, pero no esto, de verdad se ve muy desagradable.

- Bueno, hablaré con el médico a ver si al niño le pueden traer su comida de casa te parece?

- me parece.

- Ya regreso y pórtate bien eh? Le dijo guiñándole un ojo.

Wow, esta chica es increíble, y si, debemos ser buenos amigos porque para que me trate con tanta confianza… Es hermosa en verdad. Pensaba el chico mientras en su rostro había dibujada una sonrisa.

- Shaoran, eres un muy mal paciente y aparte de todo muy afortunado!. Ya mismo llamaré a Wei para que traiga tu desayuno.

- Por qué estás aquí y no él? Digo, él siempre ha cuidado de mí. Lo lógico sería que él estuviera aquí

- Bueno joven Li, le recuerdo que ya lleva un tiempito viviendo solo y… las cosas son diferentes ahora – le sonrió de nuevo –

- Kin… Sakura, tú y yo qué somos?

Ella lo miró. Dios, tenía tantos deseos de besarlo y gritarle que era su novia y que él era el amor de su vida.

- Somos los mejores amigos, ya te dije.

Siguieron charlando mientras llegó Wei con el desayuno para el joven. Pancakes, té en un termo y…

- Pastel de chocolate! Siento como si no lo hubiera comido en años!

- Wei quédate un rato con él, ahora regreso.

- Claro que si señorita Sakura, le daré su desayuno.

Cuando terminó de desayunar quedó dormido y otro sueño… Una voz… Shaoran.. Gracias Shaoran… Me acompañas Shaoran?... Se escuchaba a lo lejos pero no veía quién las pronunciaba. Y despertó de nuevo.

Allí estaba ella, nuevamente dormida con la cabeza recostada en el lecho y un libro a su lado. Se quedó observándola… Es realmente hermosa, pero por qué está siempre a mi lado… Sus párpados se sentían pesados y durmió de nuevo. Esa voz… De nuevo… Shaoran me salvaste, gracias, estaba tan asustada… vio de forma borrosa una cafetería y sentía que alguien lo abrazaba. Luego estaba en un apartamento, con globos y personas alrededor, distinguía al profesor Kinomoto y había dos personas más… Shaoran este es mi regalo Vio un estuche verde en sus manos… Gracias… Despertó

- Carajo! – Con su grito sobresaltó a la chica que estaba aún dormida en su regazo.

- Shaoran estás bien? Te pasa algo? Te duele? Dime qué necesitas.

- No, no Sakura perdón, pero estaba soñando algo y justo cuando voy a darme cuenta de quién es… me despierto, es muy frustrante!

- Bueno, afortunadamente despertaste, aquí está el almuerzo.

Empezó a dárselo tratando de que no se moviera mucho pues había heridas delicadas que requerían cuidado.

Mientras tanto iban charlando…

- Sakura, háblame de ti.

- Qué quieres saber?

- No sé, qué estudias, qué te gusta hacer… Esas cosas.

- Bueno, mi nombre es Sakura Kinomoto, tengo 20 años… -Su voz se quebró al recordar que justo en su cumpleaños había compartido por última vez con su novio pero continuó- Estudio comunicación social en la universidad de Tokio, soy de la ciudad de Tomoeda, me gusta… No se, conocer personas, los deportes, dormir!, uyyy y patinar…

- Patines, dormir, Tomoeda… Todo me parece tan familiar – Pensaba Li

- Cómo nos conocimos?

La chica se sonrojó al recordar esos hechos. – Bueno, pues la primera vez que nos vimos fue un accidente, me tropecé contigo y luego ehhh esteee luegooo terminé sentada en tus piernas en un auditorio – al decir esto se tapó el rostro pero él solo reía-

- Eres medio torpe entonces.

- Si, bastante!

- Y luego pues encontramos un tema en común… Mi padre.

- Ya veo y además somos vecinos no?

- Si…

- Entiendo y…. por qué estás siempre aquí?.

- Me gusta cuidarte, tú lo hiciste también conmigo sabes?

- Cómo? Estuviste enferma también?

- No… En otras circunstancias… Pero ya hablaremos de eso luego si?. Quieres que te lea un poco?.

- Qué me estás leyendo?

- Unos libros de arqueología que mi padre escogió para ti, te los he estado leyendo desde hace días.

En ese momento llegaron las hermanas de Shaoran a visitarlo. Querían estar con él, así que Sakura tenía un mejor plan, por lo que salió del hospital.

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Que cocina tan grande! – Pensaba la chica de ojos verdes-

Allí estaba ella, con las mangas de su blusa remangadas y un delantal muy sobrio, cuando Wei entró encontró nada más y nada menos que a una señorita Sakura…

- No señorita, solo dígame que necesita y lo prepararé con gusto.

- No wei, Shaoran ya no comerá la comida del hospital, así que desde ahora, cocino yo!.- Estaba decidida y contenta –

- Pero por lo menos permítame ayudarla.

- La verdad que si Wei esta cocina es enorme, y buscar todo lo que necesito me retrasará más.

- Sólo dígame que necesita y lo pondré a su disposición.

Y allí estaba ella, su padre también se había unido y el fiel Wei. Prepararon una deliciosa cena, ella horneó unos pastelillos de chocolate y lo preparó todo para llevar a la hora de la cena.

De regreso al hospital llegó con una cantidad de cosas que Shaoran no pudo evitar observar.

Las hermanas del aludido se fueron despidiéndose efusivamente de una Sakura que llegaba agitada y sonrojada por la carrera.

- Oye, qué es todo eso?

- Es una sorpresa…. Cierra los ojos.

Él sentía el movimiento alrededor suyo, como desempacaba y ponía en una mesa. –Esta chica sí que es extraña-

-Ya puedes abrir los ojos….

Los abrió lentamente como si estuviera asustado por descubrir lo que sucedía.

- Tatannnn! Te gusta?

- Pero que veo! Mi comida favorita! Dim sum!

- Y eso no es todo… Cierra los ojos otra vez –él los cerró – Y abre la boca.

- Pero qué dices?

- Shaoran… Hazlo que te conviene.

- Está bien…

Ahí estaba él con los ojos cerrados y la boca abierta, ese gesto a ella le pareció divertido.

- Un momento, me haces hacer eso y encima te ríes? No es justo!

- Ayyy perdona Shaoran, ahora hazlo.

- No me vas a hacer algo malo?

- Shaorannnn! Jamás haría algo que te dañara – le dijo al oído –

Ya no solo estaba con los ojos cerrados, la boca abierta sino también más rojo que un tomate!. Hasta que sintió un aroma delicioso, seguido de un sabor exquisito, era chocolate sí! Pero este postre en particular era… Maravilloso, saboreó sin abrir los ojos, se sentía feliz ante lo que estaba en su boca.

Cuando abrió sus ojos, allí, frente a él unos pastelillos de chocolate con arequipe y crema y una pequeña cereza encima.

- Por Diosssss! Sakura esto está…. Mmmmmm Demasiado bueno! Dónde lo compraste?

- Los hice para ti. – dijo con una sonrisa de satisfacción.

- Lo hiciste tú?... Todo esto?

- Bueno, pues me ayudaron también – ya estaba completamente roja-

- Sakura, muchas gracias de verdad.

- Lo hago con mucho cariño Shaoran…

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Ya había pasado una semana, los sueños no cesaban, le traían muchos momentos a la mente, pero nunca podía ver a la persona con quien los compartía.

- Doctor, no hay nada que pueda hacer para recordar? Esta zozobra me está matando.

- Li, es cuestión de esperar, los recuerdos te pueden llegar de forma progresiva así como puede ser de golpe. Pero no te estreses eso es peor.

En ese momento entraba Sakura, como siempre, corriendo.

- Lo siento Shaoran, no quise llegar tarde, traigo tu desayuno.

- Oye Sakura, es costumbre tuya de verdad? Eso de llegar siempre tarde no es bueno, le dijo con una sonrisita maliciosa.

En esa semana, a pesar de él no recordarla aún, se habían hecho muy cercanos, hablaban todo el tiempo, se reían, jugaban…

- Bueno, ya está todo listo… Vas a comer o te hago el avioncito?

- Por Dios Sakura, me sigues tratando como un niño y yo soy mayor que tu eh!.

- Entonces compórtate Shaoran Li!- le dijo ella mientras se paraba con cara de mamá enojada.

Ambos estallaron de la risa.

- Estás loca Sakura.

- Y tú eres un niñito consentido!.

Comieron el desayuno – ella desayunaba con él, porque él ya se podía sentar y hacer uso de su brazo izquierdo, aunque era diestro no le causaba dificultad hacer las cosas con el brazo izquierdo –

- Sakura y dónde se supone que están mis pastelillos?

- No sé de qué hablas – miró hacia otro lado haciéndose la desentendida-

- Jaaaa sí que sabes de qué estoy hablando! Esa cara tuya te delata.

- Está bien… Aquí están – sacó una bolsita con el ansiado postre, pero cuando él lo fue a alcanzar ella lo retiró de su alcance- Nahh primero el desayuno- lo miró con la misma cara de mamá regañona.

- Me estás chantajeando? Eso es muy bajo Sakura, estoy en una condición delicada y se supone que cuides de mí, no que me tortures. – Dijo el joven poniendo cara de víctima-

- A mí no me vengas con esa carita que te conozco Shaoran! Y no me vas a comprar con esa expresión, te quieres llenar comiendo pastelitos y el desayuno que es tan importante lo dejas de lado. Esta vez no me dejaré convencer.

- Aghhhh está bien, pero me voy a vengar señorita Kinomoto – Así la llamaba cuando la recordaba-

- Estaré preparada joven Li.- le dijo desafiándolo con la mirada-

Terminaron el desayuno y por fin los pastelillos, ella amaba ver su rostro de placer al comerlos por eso se esforzaba por hacerlos todos los días para él.

- Sakura, de entre tu torpeza y tus llegadas tarde, debo rescatar que te luces haciendo estas maravillas.

- Oye, si eres descarado, me esfuerzo para preparar tu comida y encima me insultas. El colmo Li Shaoran.

- Ayy perdóname, está bien, eres una señorita muy dedicada, amable, - Hermosa, con unos labios provocativos – buena en la cocina, alegre – Amo tus ojos, tu rostro, tu sonrisa…

- Es todo? Que decepción Shaoran.

- Qué más quieres que te diga? Apenas te conozco.

- Está bien – ahora Sakura tenía cara de ofendida-

Bueno, es hora de que duermas un poco, me dijeron que despertaste muy temprano eh? Acuéstate.

Él se acostó y ella lo arropaba con cuidado hasta que se quedara dormido y al hacerlo ella lo besaba en la frente.

Shaoran… Nos vamos mañana… Olvidaste que ibas a conocer Tomoeda? – Él estaba ahora sobre una bicicleta recorriendo unas calles que jamás había visto y a su lado una chica en patines… Patines rojos con blanco. Luego en una tienda: Sabes? Cuando éramos niñas y salíamos de la escuela, veníamos con todas mis amigas a comprar a esta tienda, siento como si fuera ayer. – se vio a si mismo con un broche muy hermoso, color verde. Y luego el mismo broche en un cabello castaño claro, la chica vestía una Yukata y se veía realmente hermosa.

Después la visión lo llevó a un lago donde se reflejaba la luna – Sabes algo Shaoran? Me siento muy feliz a tu lado – Unos labios que se acercaban….

- Joven Li, despierte por favor, es hora de su revisión diaria.

- Carajo!.- Esta vez murmuró en voz baja-

- Le sucede algo?

- No, es que estaba teniendo un sueño y era importante.

Tenía mucho dolor de cabeza, por lo que le suministraron un sedante suave. Él a lo lejos la veía hablar por celular, muy contenta… - Quién será el que la llama todos los días, que desgracia- Estoy celoso?... Eso es raro, pero la verdad no me gusta, no me gusta verla hablar así con alguien y todos los días!.

El sedante no tardó en hacer efecto y dejar al joven profundamente dormido.

Esta vez se encontraba en la pista de baile de un club, una chica recostada a su pecho, y luego.. Unos labios muy cerca a los suyos… Antes de concretar aquel beso fue transportado a otro lugar. El lujoso salón de un hotel, prácticamente la misma escena, una chica contra su pecho y él abrazándola…. Los mismos labios pero justo antes de rozarlos…

No sabía cómo, pero sabía que si lograba besar esos labios, todo en su mente se despejaría.

- Es hora de la cena, despierta Shaoran – Allí estaba Sakura sonriéndole –

Podía enojarse con cualquiera pero no con ella aunque lo hubiera interrumpido en el momento más inoportuno.

Estaban cenando, cuando ese endemoniado celular otra vez, y le dolía ver la cara de emoción que ella tenía cuando veía el nombre de la persona que la llamaba.

Se levantó de la silla a hablar al fondo de la habitación y se dejó escuchar un –Te extraño mucho- de labios de la chica, lo que lo molestó aún más.

El resto de la cena estuvieron en completo silencio y él frunciendo el ceño, se le notaba enojado.

- Shaoran, te sucede algo?

- No Sakura, no pasa nada.

- Entonces por qué estás tan callado y enojado.

- De donde sacas que estoy enojado?

- Porque te conozco.

- Bueno, pues no me conoces tanto porque estás equivocada.

Quedaron en silencio nuevamente hasta que él no soporto más.

- Quién es el que te llama? – dijo con aire de reclamo –

- Ehhh? A qué te refieres?

- Sakura no soy tonto, todos los días y varias veces te llama alguien, pones la misma cara de felicidad y encima le dices que lo extrañas.

La chica lo entendió, estaba celoso y antes de aclarar las cosas quería picarlo otro poquito a ver cómo reaccionaba.

- Bueno, sí, es una persona muy especial para mí – dijo sin más-

- Y quién es ese?.

- Eso hace parte de mi vida privada Shaoran.

- Entonces a qué estás jugando? –Ya se notaba molesto- vienes y estás conmigo todo el día, me preparas comida, me hablas, lees, ríes… Y luego simplemente me sales con esas llamaditas que "son parte de tu vida privada", no soy tonto, soy muy observador (mentira)

Ella no supo por qué pero sintió rabia. Por Dios estaba todo el día a su lado, lo prefería por encima de lo que fuera y haciéndole reclamos en vez de darse cuenta que moría de amor por él.

- Si te pasaras menos tiempo rompiéndote la cabeza con tus dichosos sueños y te dieras cuenta de que estoy aquí. ¡Estoy aquí Shaoran! ¡Siempre he estado aquí para ti! – De sus ojos ya habían brotado algunas lágrimas

Cuando le dijo eso, se acercó demasiado a él y se quedaron mirándose fijamente.

-No soporto verla llorar – Pensaba Shaoran

Sin pensarlo la tomó del cuello – con su brazo bueno- y aprisionó esos labios rojos contra los suyos. Cuanto habían anhelado este momento, él desde su inconsciente y ella conscientemente, ambos disfrutaban estar así, cuando de repente, por la mente del joven empezaron a viajar imágenes, muchas de ellas, y se aclaraban las de sus sueños: el episodio del café donde la conoció, el accidente del que la salvó, el novio idiota que llegó a tener, la forma como la cuidaba y consolaba, la primera vez que la besó en esa discoteca, el baile en el hotel, su primera vez juntos, cada momento especial de su vida diaria… Todo llegó a su mente como un remolino.

Rompieron aquel beso apasionado. Él la miró y solo atinó a decir…

- Sakura mi amor, he vuelto! – pero de inmediato cayó desmayado en brazos de la chica.

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Ahí estaba nuevamente un inconsciente Shaoran, siendo revisado por el neurólogo, toda la familia había regresado al hospital con el temor de una recaída.

Sakura solo lloraba abrazada a Tomoyo.

- Tomoyo y si lo afecté? Si fue mi culpa y no se recupera? No me lo perdonaría jamás!.

- Tranquila amiga, no fue algo que planearas, simplemente pasó y dices que antes de desmayarse te recordó no?

- Pues…. No lo sé, eso parece, porque me llamó como lo hacía antes… y me dijo que había vuelto.

El sonido de la puerta alarmó a todos, era el doctor.

- Vamos, está reaccionando.

Todos fueron entrando temerosos de nuevo…

El joven se veía desubicado… Buscaba a alguien de entre los presentes.

- Dónde está Sakura? – fue lo único que preguntó –

- Aquí estoy, dijo tímidamente saliendo de entre el grupo. Y acercándose al paciente. – Shaoran perdóname, yo… No se…

- Sakura, recuerdas cuando te dije: No importa lo que suceda, moveré cielo y tierra, cruzaré todos los océanos si es necesario para estar contigo Sakura porque soy tuyo y tú eres mía. Nos pertenecemos en esta vida y en las que vengan, así que no tengas miedo, siempre encontraré la manera de volver a ti.

Los ojos de la chica se dilataron e inmediatamente se llenaron de lágrimas. Se abalanzó hacia él abrazándolo y él la abrazaba igual, no importaba que aún le doliera, necesitaba el contacto de la mujer que amaba.

Los demás, sin comprender aún lo sucedido solo los observaban mientras lloraban, Tomoyo abrazaba a Eriol, las hermanas de Shaoran daban griticos de emoción, era un momento único. El encuentro de dos almas que se habían perdido por un momento en el camino, pero que siempre encontrarían la forma de hallarse… Esta vez, solo con un beso

Y si, sufrimos por un rato... Pero aquí están, juntos de nuevo...

Como siempre, gracias infinitas a quienes han seguido fielmente mi historia.

Elizzekomatsu. Simplemente gracias! tus palabras me animan siempre!

Besos para todos!