Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo público, mención de lenguaje fuerte y temas sexuales controversiales. Basado en el universo Omegaverse.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
Parejas principales: KuroYama, TsukiYama, AkaaTsukki.
Parejas secundarias: UshiOiIwa, KageHina.
De estrellas, gatos negros, Alfas y Omegas
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Capítulo 2: Un par no siempre es mejor que un impar.
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Un gemido escapa de sus labios, su cuerpo tiembla y su voz se quiebra ante cada toque del contrario.
Los largos dedos de Tsukishima recorren con morosidad el largo de la espalda de Tadashi, mientras su mano libre se dedica a atender sus labios, jugando con su lengua que a este punto se enreda con maestría entre los dedos del rubio.
Tsukishima cambia sus caricias en la espalda por sus labios, los cuales se entretienen recorriendo y besando cada parte de la piel expuesta del de ojos avellanas. Sus dedos abandonan la boca de Tadashi y recorren un camino hacia su miembro ya despierto, donde con cuidado con la yema de sus dedos acaricia la punta en círculos exponiendo de forma progresiva su hombría, baja y sube con un ritmo distorsionado, sacando gemidos y jadeos de la boca contraria con dedicación.
—Kei...—Yamaguchi le llama con fuerza cuando un primer digito se dirige a su entrada, Tsukishima ante el llamado del pecoso introduce dos dedos sin pensarlo mucho. Cuando Yamaguchi se encuentra en celo, no es necesario tener tanto cuidados ni atenciones, además con el paso del tiempo ha logrado entender que Yamaguchi se desespera con facilidad si no lo atienden con rapidez.
—No seas desesperado—Tsukishima ingresa un tercer dedo en su entrada, le sorprende la facilidad con la que se abre paso y enseguida finge unas estocadas con su mano, Yamaguchi tiembla y vibra. Su cuerpo se llena de calor y necesidad, Tsukishima lo sabe y sonríe con superioridad. —Te enseñe como pedirlo de manera correcta ¿verdad Tadashi?
—Tsukki...—Yamaguchi gime y se desploma su parte superior en la cama, alza la cadera y separa sus glúteos, exponiendo su entrada ante el de gafas que mira fascinado lo lascivo que puede llegar a ser el cuerpo del castaño—Por favor... Te necesito dentro...—Ruega Yamaguchi.
Tsukishima suspira y sonríe satisfecho, toma su cadera y poco a poco se sumerge en la estrechez del contrario. Es caliente, húmedo, delicioso. entre más avanza, mas siente su miembro crecer dentro de su calor, fundirse en uno solo ser y conectarse de tal forma que le hacen falta palabras para expresarse.
Yamaguchi se aferra a las sabanas con fuerza, gime sin control y poco se preocupa de que alguien pueda escucharlos. Una de las tantas ventajas de que Tsukishima viva solo, es que cuando necesitan desahogarse y perderse en sus deseos pueden hacerlo sin miramiento ni inhibiciones. No hay necesidad de hotel ni de esconderse de sus compañeros de dormitorio, Tsukishima pensó en cada detalle de la vida de ambos antes de mudarse a Tokio, cosa que Tadashi agradece infinitamente, porque, aunque el celo no es un problema en la sociedad actual, ellos deciden disfrutarlo en la comodidad del departamento de Tsukishima cada vez que sienten la necesidad de hacerlo.
—Bien, buen chico—Felicita el rubio. Sus estocadas cambian de ritmo cada cierto tiempo, logrando que Tadashi se retuerza y grite de placer. Lo deja sin aire y sin palabras, pero definitivamente lo que más disfruta Tsukishima es cuando con fuerza e ímpetu llega al punto erógeno de Tadashi, dejándolo sin conciencia y pudor, deseoso de más hasta que su cuerpo se termine la última gota de energía en la noche.
Tsukishima flexiona las piernas y jala a Tadashi con él, quien sumergido en el placer apenas y se da cuenta de lo que sucede. La espalda del pecoso pega con su pecho, abre las piernas ajenas con una de sus manos y su boca se entretiene con el cuello de Tadashi, besándolo y mordiéndolo con fuerza. No le basta con que la gente se da cuenta por el olor que el castaño le pertenece, el collar transparente que le regaló hace un tiempo, siempre expone que Yamaguchi en toda la extensión de la palabra suyo.
Tiene dueño, y ese dueño tiene el nombre de Tsukishima Kei.
—Más...Tsukki, más. —Yamaguchi estira su mano hasta la nuca ajena y arquea su espalda, mientras una de las manos del rubio se divierte con sus coronillas la otra aprieta su cadera con fuerza, ayudando al sube y baja del pecoso.
El ritmo se acelera y las palabras se convierten en monosílabos, gemidos y gruñidos que culminan luego de horas, donde Tsukishima se viene por segunda vez mientras Yamaguchi eyacula por cuarta ocasión. El semen es tan transparente y líquido que Tsukishima no puede más que aplaudir aquello. Su actividad sexual siempre ha sido alta, no existe mejor prueba que eso.
Yamaguchi suspira cuando siente los delgados labios de su pareja en su cuello, sabe lo que viene a continuación y no le molesta, después de todo, es una manía que Tsukishima desarrollo desde que ambos se volvieron "pareja" y el a pesar del dolor lo aprendió a soportar lo suficientemente bien para que no le importara.
Un largo quejido escapa de su boca y sus manos se aferran de nueva cuenta a las sabanas cuando los dientes de Tsukishima se entierran con fuerza en la marca de su nuca. —duele—Susurra el pecoso y entierra su cabeza en la almohada, Kei besa la parte afectada y luego pasa sus largos dedos por la marca, como si se tratara de una obra de arte.
—Lo siento...—Se disculpa y deja un último beso antes de jalar las sabanas y acomodarse a su lado, abrazando el cuerpo de Tadashi con fuerza.
Yamaguchi suspira, se coloca de lado y finalmente se acurruca en sus brazos —No te preocupes Tsukki—Indica el castaño. No sabe si es cosa de instinto de los Alfas, pero el está dispuesto a aceptar eso y mucho más si es necesario.
—¿Tomaste tu medicamento? —Pregunta en un susurro Tsukishima.
—Mi mamá acaba de enviarme el frasco, así que si, no te preocupes Tsukki. Por cierto, mañana me mudare de edificio, el nuestro esta en remodelación —Yamaguchi sonríe, Tsukki besa su frente y asiente a sus palabras, el sueño poco a poco se apodera de ambos, la luz de la luna se cuela en la habitación y juntos, envueltos en los brazos de la persona que más aman llegan a las manos de Morfeo quien los abraza con tranquilidad. Al menos por ahora.
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Oikawa deja caer sus dedos en la mesa de forma repetida por varias ocasiones, mira incrédulo a Yamaguchi, quien come tranquilamente un Sándwich lleno de papas fritas y frituras como si fuera lo más delicioso y sano del mundo.
—No entiendo—Deja salir irritado Oikawa. Yamaguchi da un trago a su refresco y alza la ceja, invitándolo a que continué con su pregunta —¿por qué no engordas? ¡mira todo lo que comes! ¡Dios! —el castaño alza la voz, Yamaguchi traga todo lo de su boca de una pasada para responder a su pregunta.
—Sexo—Es la respuesta que obtiene del pecoso, quien alza los hombros con tranquilidad, restándole importancia al asunto. Oikawa se jala el cabello y trata de controlarse. No lo entiende, bueno, no es como que quisiera entenderlo.
—Yama chan, eso no es algo que vives diciendo o contando por ahí como si fuera algo normal—suspira derrotado—Además, creo que eso queda muy en claro al ver esas marcas en tu cuello, las luces como si fueran un trofeo.
—El collar me lo regalo Tsukki, Oikawa san, no puedo negarme a usarlo—Indica.
Yamaguchi recuerda perfectamente como luego de su primera vez con el rubio, recibió de sus manos un collar transparente adornado con estrellas blancas y translucidas que dejaban ver la marca de su cuello y cualquier otra que le dejará durante su "intimidad" y en realidad era algo que poco le importaba al pecoso, al contrario, le gustaba anunciar al mundo que él compartía un lazo único y exclusivo con su pareja destinada: Tsukishima Kei.
—ah~—suspira derrotado— los jóvenes de ahora son muy enérgicos y precoces.
—Lo que no entiendo es porque usted sigue siendo virgen a su edad—Yamaguchi da otra mordida a su sándwich y Oikawa abre los ojos como platos ¿un alumno de grado inferior diciéndole eso? Ya era el colmo, que se lo llevara dios y se apiadaría de su alma—digo, he visto a Iwaizumi san y Ushijima san rondándolo, muchas veces parecen fieras a su lado cuando alguien más lo observa, dan realmente miedo, si usted hubiese tenido sexo con alguien o alguno de ellos, eso no pasaría, llama la atención de más, como siempre— menciona el pecoso. Oikawa deja caer su cabeza en la mesa de metal donde ambos almuerzan y no puede más que darle la razón con su silencio.
—¿Tan obvio es?
—Para mí lo es—indica Tadashi, sorbe un trago de su lata y dirige sus ojos chocolates al contrario—Digo, hoy en día la sociedad nos trata como iguales, no somos discriminados y podemos aspirar a grandes puestos como los Alfas, tenemos collares para protegernos y solo nosotros tenemos el derecho a elegir con quien tendremos sexo, pero el hecho de que nuestros instintos y feromonas sean más agudos que los del resto, nos hace despertar nuestro instinto animal más que cualquier otra especie y es fácil notar cuando alguien está completamente libre de la marca o influencia de un Alfa. La cuestión real es ¿por qué?
Oikawa suspira por segunda vez, lleva su mano a la gargantilla gruesa que descansa en su cuello y frunce el ceño ligeramente. Yamaguchi es de los pocos amigos que tiene en la facultad, es dos años menor que el, sin embargo, al estudiar astrofísica y pertenecer al mismo equipo de voleibol era imposible no conocerlo y con el tiempo, ambos descubrieron que entre Star Wars, Star Trek (Vamos que se vieron en una convención de comics) y su amor a las estrellas, tenían mucho que compartir. Para rematar, Yamaguchi era un Omega, alguien igual a él, uno que no lo miraba con odio y recelo o se tomaba sus palabras amargas como algo personal. Su sonrisa solía contagiar a muchos y Oikawa no fue ni sería le excepción.
La amistad surgió, como surgen las flores en primavera.
—La verdad es que tengo una historia trágica, ya sabes... Como de Novela—cuenta Oikawa, Yamaguchi ríe, ese hombre vive del drama, no le cabe duda. —¿Sabes que cuando tienes una pareja destinada esta llega con los resultados no? — El pecoso asiente, hace bolita su servilleta y bebe lo último que le queda en la lata mientras escucha al antiguo capitán de Aoba Johsai, nunca podría olvidar ese día—Bueno, resulta que tengo dos parejas destinadas, es un caso raro, pero suele suceder de uno en un millón, dirías ¡eso es maravilloso! ¡pero no! —Oikawa niega con un gesto exagerado de sus manos, realmente detesta la forma en que la vida lo jode. —Yo era feliz porque mi pareja destinada era Iwa chan ¡muy feliz! Pero luego resulta que todo el sueño se convirtió en la peor de las pesadillas.
—¿pesadillas? —Pregunta curioso Tadashi, no podía dar crédito a lo que escuchaba.
—¡Ushiwaka! Venga ya, ¿Ushiwaka en serio? Con lo mucho que lo odio, hoy en día todavía suele repetirme que debí ir a Shiratorizawa—Oikawa lleva sus manos a sus mejillas, realmente fue lo peor que le pudo haber pasado. Hubiese entendido que fuese Tobio, Hanamaki o incluso el perro loco chan, pero jamás alguien como Bakatoshi...
—¿El capitán de Shiratorizawa?
—El mismo.
—Tsukki venció a ese tipo—Indica con entusiasmo el castaño, sus ojos se iluminan de tan solo recordar ese momento único e inigualable para su pareja, Oikawa frunce el ceño y se cruza de brazos, recordar que perdió no le parece nada grato—Pero no entiendo, si hay tanto problema ¿no tienes solo que escoger a Iwaizumi san?
Oikawa cierra los ojos y tuerce una mueca—Ojalá fuera tan fácil como lo fue para ti—comenta con voz herida—Pero Iwa chan es todo un caballero de Honor así que él y Ushiwaka tienen un tratado de caballeros o algo así, no entiendo bien de qué va, yo le rogué a Iwa chan que me marcara, pero solo me fulminó con la mirada. Ese mismo día apareció Ushijima en mi puerta con un ramo de flores, un traje, un ridículo corbatín morado y una tarjeta que decía "Te dije que tu mejor elección estaba en Shiratorizawa" le cerré la puerta en la cara, pero Iwa chan no hizo caso de mis pataletas, así que en resumidas cuentas, salgo y no salgo con ambos, llevó así alrededor de cuatro años, ninguno de los dos me toca, pero tampoco dejan que alguien más lo haga, una vez golpearon entre los dos a un tipo que intento propasarse conmigo, fue horrible.
Yamaguchi lleva su mano a su boca para evitar reír, compadece a su senpai, pero es imposible aguantar las pequeñas carcajadas que burbujean en sus labios. ¿Quién se imaginaría al gran Rey con esos problemas? Tsukki se reiría mucho cuando se enterará de eso.
—Suerte con eso.
Oikawa suspira por undécima vez en el día, el timbre de cambio de clase suena y ambos se disponen a caminar su respectivo salón de clases.
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Sus pasos con tranquilos al subir las escaleras, Yamaguchi sostiene con fuerza dos cajas en sus brazos y observa con detenimiento antes de avanzar. Luego de cinco minutos llega al tercer piso, coloca las cajas en el suelo y busca la nueva habitación a la cual lo han asignado. Su edificio será remodelado y al estar ahora los dormitorios escasos, la escuela ha decidido reagruparlos en los departamentos más cercanos a su facultad, en su caso estará finalmente en el edificio norte a un poco más de diez minutos caminando de su campus.
Camina un poco y justo al doblar a la derecha encuentra un pasillo con tres habitaciones, al final, en la esquina se encuentra el número 113 grabado en una placa, Yamaguchi saca su llave y tuerce una mueca al darse cuenta que esta encaja a la perfección. Genial, un 13 en su placa, eso definitivamente no es la mejor suerte del mundo. Abre la puerta y lo primero en salir es un gato negro desesperado "¿es en serio? "piensa consternado, niega varias veces y regresa por sus cajas para colocarlas sobre la cama solitaria, observa la contraría y ve que esta raramente esta bien ordenada y suspira ¿tendrá problemas si él es algo desordenado? Muchas veces Tadashi solía dejar las cosas en desorden por días y nadie le decía nada (ventajas de no compartir habitación), pero en esta ocasión todo pintaba a que eso no saldría para nada bien.
La puerta se abre y Tadashi se estremece.
Sus ojos se encuentran frente a frente con su pasado, para ser exactos con el dueño de unas pupilas doradas y afiladas como un felino que de hecho carga al gato negro (que hace poco salió) en sus brazos.
Yamaguchi lo reconoce rápidamente: Se trata del ex capitán de Nekoma.
—Kuroo san...
La sonrisa de Tetsurou se alarga de oreja a oreja.
¿quién dijo que el destino no existía?
Conitnuara.
De nuevo, que manía de actualizar en la madrugada ¿verdad? La verdad es que me agarró la inspiración y bueno, no se puede hacer más. Disfruten del capítulo, me gustó mucho escribirlo y de verdad esperó que sea de su agrado chan chan chan ya vamos para el drama 3 espérenlo. ¿Realmente les está gustando la historia? Espero que sí, es un capricho que me doy en medio de otros fanfic que tengo para actualizar, espero que gusten de esta historia cliché y gracias por su tiempo, sean libres de comentar que eso ayuda a un autor a seguir adelante con sus locuras (¿?)
Los quiere Shinobu Rei, pueden encontrarme en Facebook y Tumblr como Fanfic Shinobu Rei. ¡Nos vemos hasta el jueves!
