Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo público, mención de lenguaje fuerte y temas sexuales controversiales. Basado en el universo Omegaverse.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
Parejas principales: KuroYama, TsukiYama, AkaaTsukki.
Parejas secundarias: UshiOiIwa, KageHina.
De estrellas, gatos negros, Alfas y Omegas
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Capítulo 3: Guerra fria.
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Justo después de que Oikawa recibe sus resultados, su rostro resulta todo un poema. Por más que lee y relee el papel, el nombre de Ushijima Wakatoshi no se borra ni desaparece. ¡Es una pesadilla!, piensa. Debe ser el destino que gusta burlarse de él o aun, más probable una broma de Takahiro e Issei que buscan verlo desesperado. Una venganza, sí. Eso debía ser.
—Iwa chan… —La voz de Oikawa llega a los oídos de Iwaizumi, quien alza la ceja intrigado por la forma en que el más alto le habla. Es un tono diferente a lo usual, uno donde puede percibir preocupación, tristeza e incluso un poco de frustración.
Hajime suelta aire de sus labios y decide ignorarlo por unos minutos. Abre su sobre con cuidado y lee cada línea con cautela, sus padres decidieron dejarles a ellos el momento exacto e íntimo en que descubrirían su rol en la sociedad y, sobre todo, quién sería su pareja destinada.
El nombre de "Oikawa Tooru" se destaca en la última línea.
Iwaizumi, quien es todavía un mejor mentiroso que Oikawa, sonríe para sí mismo, ocultando la alegría que se apodera de su cuerpo al afirmar que ese idiota fue el elegido para compartir su vida a su lado, sin embargo, tuerce una mueca de fastidio cuando Oikawa le arrebata el papel.
—Márcame. —Ordena Oikawa. El joven de cabello negro se rasca la nuca y un pequeño sonrojo se hace presente en sus mejillas.
Tooru no pierde el tiempo. Si logra que Iwa-chan lo marque en ese momento, no tendría que preocuparse por Ushijima. Serían felices, muy felices.
Sus manos arrugan ambos papeles, Iwaizumi no necesita saber más que la confirmación de que ambos son la pareja destinada de cada uno, sus dedos se deslizan por su cuello y acerca peligrosamente sus labios al moreno, quien se encuentra desarmado ante esos bonitos ojos castaños a los cuales no les puede negar nada.
El timbre suena y Oikawa quien se encuentra expectante y besando a Iwaizumi chasquea los dientes y se niega a atender la puerta, pero luego de unos minutos el ruido y la insistencia fue tanta que resignado y separado por Iwa-chan casi a la fuerza, abre "la maldita puerta".
Su boca forma una "O" y de verdad piensa que todo esa una pesadilla. Una de la cual quiere despertar en ese momento. Frente a él se encuentra Ushijima, quien porta un traje negro, un corbatín púrpura, una tarjeta en mano y para darle el ultimo toque, un ramo de rosas rojas. Oikawa le cierra la puerta en la cara, regresa al lado de Hajime y suspira.
— ¿En que estábamos? —Pregunta el aun capitán de Aoba Johsai, buscando de nuevo los labios ajenos en busca de su cometido, lo que no espera es la mano de Iwazumi impidiéndole aquello y una fiera mirada llena de molestia.
Hajime abre la puerta, Oikawa se cruza de brazos mientras observa a Ushijma entrar a su casa y charlas con el más bajo. Por un minuto Iwa-chan se muestra pensativo, luego asombrado y finalmente extiende su mano apuntándolo.
—Te dije que tu mejor opción estaba en Shiratorizawa. —Dice Ushijima, extendiendo el ramo de flores al castaño quien desvía su rostro y dibuja un puchero en sus labios.
—Tiene que ser una broma… —Susurra Tooru. Ushijima no entiende del todo lo que pasa, de antemano sabía que Oikawa no sería del todo feliz con aquello, pero Wakatoshi estaba dispuesto a dar todo para que eso cambiara. Estira el ramo de nuevo, pero es rechazado por segunda vez y no es hasta que el más bajo de los presentes toma las flores y las acomoda en un jarrón, que Oikawa habla de nuevo: —No te quiero… —Indica. Iwaizumi lleva su mano a la frente en señal de frustración, recoge los resultados arrugados que yacen en el piso y los lee con detenimiento.
Piensa que Oikawa le ha mentido, que ocultó sus resultados porque se trataba de Wakatoshi, sin embargo, sus resultados mencionaban al castaño; entonces ¿Ushijima mentía? Pero cuando sus ojos encuentran ambos nombres en los resultados del setter, todo es más claro.
—Tiene dos parejas destinadas. —Informa Hajime al ace de Shiratorizawa, quien alza la ceja al escuchar esas palabras. —Tu y yo… —Y para que no lo malinterprete le entrega los resultados. Ushijima no se cree lo que lee y sin embargo sabe que eso es posible.
Tooru es el alma gemela de ambos.
Oikawa bufa desde su asiento y se hunde más en el sillón, indignado.
Pensándolo bien, Ushijima y Hajime son las dos peores personas con las que el destino lo pudo emparejar.
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Seis meses pasan luego de aquel catastrófico encuentro. Ahora los tres se encuentran viviendo en un departamento céntrico, cerca de las universidades donde cada uno estudiará. Bajo mandato de Hajime y Ushijima –sin tomar en cuenta la opinión de Oikawa-, ambos deciden que la mejor forma de competir y cuidar a Oikawa sería esa.
Compartirían el mismo espacio, saldrían al mismo número de citas, se apoyarían mutuamente y, sobre todo protegerían a Oikawa de cualquier peligro inminente que lo rodeara o acechara. Y ninguno, independiente de la circunstancia, tomaría ventaja del otro hasta que el ace decidiera quién sería su compañero de vida, cuando ambos se encontraran en igualdad de condiciones, ya que Hajime no podría aceptar jamás la ventaja sobre Ushijima sin que ambos tuvieran las mismas oportunidades de ganar. Un trato de caballeros que respetarían y donde Oikawa sería su prioridad, porque los tres eran conscientes que un Omega sin vinculo, aun en esta sociedad adaptada a ellos, corría grandes peligros en las calles, bajo la influencia de otros Alfas.
Los días corrían sin parar y para Oikawa, su celo, eran un infierno. ¿Qué tan egoístas eran aquellos dos?
Cuatro años pasan, Oikawa sigue siendo un auténtico y puritano virgen y al parecer eso no está ni cerca de cambiar.
Un suspiro abandona sus labios y se recuesta en su pupitre, aburrido.
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Los ojos de Kuroo se mantienen clavados en el chico de pecas, se pregunta qué tan caprichosa puede ser la vida y piensa por un segundo, que su buena suerte no puede ser más que una recompensa de todo lo que tuvo que sufrir y esperar en el pasado.
—Hey, pecas. —Saluda con cortesía. Yamaguchi alza la mirada, lo observa por unos segundos y luego, sus orbes se dirigen al gato que Kuroo carga entre sus brazos.
—Hola. —Yamaguchi devuelve el saludo y Tetsurou baja al felino para ofrecer su mano en señal de bienvenida. Tadashi duda, pero al final de cuentas la toma, ya que no tiene una sola razón para mostrarse grosero. Menos con la persona que compartiría su espacio por tanto tiempo. — ¿Kuroo?... ¿Verdad? —Cuestiona el más bajo.
—Sí. El mismo, pero puedes llamarme Tetsurou. —Kuroo expande su sonrisa. Yamaguchi rasca su mejilla y deja escapar una pequeña risa demostrando su nerviosismo. Al único que llama por su nombre es a Tsukki, llamar a alguien con el que apenas ha rozado palabras no le parece cómodo, ni muy grato.
—No es necesario.
—Insisto. —El azabache toma la mano contraria entre las propias, Tadashi se siente extraño, encuentra el tacto cálido y por alguna razón que desconoce su pecho se acelera. —Si serás mi compañero me parece más apropiado que me llames así. —Dice con felicidad impregnada, mientras la palabra "compañero" resuena en su mente y piensa que es la forma en que quiere llamar a Yamaguchi el resto de su vida.
Desde la primera vez que lo conoció un sin fin de ideas se hicieron presentes en su cabeza, desde su primera cita hasta su primer beso, pero al mismo tiempo recordaba todos los intentos en vano y frustrados donde intento interactuar con él y como tras incluso ir a Miyagi a buscarlo, nunca fue capaz de encontrarlo.
Hacerse una oportunidad siempre fue y pareció imposible.
¿Qué tan acertado era el destino?
En algún momento pensó en que todo no era más que una farsa creada con hermosas palabras, para enseñarle que no estaría solo, sin embargo, la añoranza desde la primera vez que lo vio se mantuvo presente en su cabeza. Sus gestos, su sonrisa, su voz, su preocupación excesiva y la necesidad de abrazarlo con fuerza entre sus brazos, cada recuerdo penetraba la cabeza de Kuroo y las palabras que Tsukishima le entregó aquella noche, jamás fueron olvidadas por su cabeza.
Le faltaba bastante camino para ser digno de Yamaguchi, pero no tenía aun ningún motivo para rendirse.
—No quiero molestar, de verdad… —La voz de Yamaguchi tiembla levemente. El de pecas siente su corazón bombardear con fuerza, pero supone que todo es debido a causas ajenas. —Además ¿Eres un Alfa verdad? Prefiero mantener las cosas al margen ya que soy un Omega. —Kuroo ladea el rostro sin comprender del todo las palabras del menor, pero piensa que es algo normal ya que prácticamente son desconocidos, sin embargo, la pregunta que viene una y otra vez a su mente es porque Yamaguchi parece no ser consciente de lo que él es para su vida.
Sus destinos están unidos, pero el pecoso parece esquivo y negado. ¿El cuatro ojos de Karasuno tendría algo que ver?
Sus ojos castaños se dirigen a su cuello y se encuentra con la marca de unión.
Yamaguchi había sido marcado por otro Alfa.
Kuroo siente su voluntad flaquear, la puerta se abre y los ojos dorados de Tsukishima se encuentran de nueva cuenta con las pupilas de Kuroo que reflejan una tristeza, decepción y rabia inmensa.
Yamaguchi observaba desde la cama, sin esperar que una guerra estuviera a punto de desatarse.
Continuara.
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Notas: No puedo creer lo atrasada que estoy con este fic, pero bueno, como les dije como desde un inicio no debió publicarse pues les traigo este cap cortito y espero seguir escribiendo en la semana para traerles otra antes del viernes. Ando super ocupada en la vida y hoy me aventé este cap otros dos drabbles y otro cap del KuroTsukki. Las quiero, gracias por leer está desgracia de historia y disculpen los errores de antemano.
¿Ya quieren ver la guerra no? Porque yo si 3 sera muy entretenida.
Los quiere y observa Shinobu Rei.
