Nini: Bueno, actualizacion! Gracias a todos por apoyar,e en esta historia, y por qué les haya gustado. Derek y Stiles... ¿Les molesta que lleven una relación lenta? No soy fan de las historias donde un día se odian y al otro se digan te amo. No es mi estilo, y me gusta más desarrollar una amistad y luego pasar a eso, porque en el mundo real eso no pasa. Espero que no les moleste si su relación pasa de manera lenta...En otras cosas, debo aclarar que Tony Stark es el nombre de Iron Man, y Steve Rogers es el del Capitan America. Debo confesar que soy una Stony Shipper y no me pude resistir. Porque la relacion de Derek y Stiles se parece bastante a la de ambos, y pues... ¿tension sexual? Espero que les guste el capítulo de hoy Sin más que decir, más que gracias de nuevo, el fic
You are mine
Capítulo 4: Apuesta
El Sheriff Stillinski siente la sorpresa antes de entrar a la sala. Siendo un Alfa, es normal que pueda saber cuándo algo no va bien en su pueblo, o cuando algo nuevo ha llegado al mismo.
La comisaria es un lugar en el cual pasa la mayoría del tiempo, desde que se despierta en las mañanas sabe que probablemente tenga que trabajar hasta el cansancio para mantener sano y salvo a Beacon, y por consecuente, darle un hogar seguro a su hijo. John sabe que su hijo es más importante que toda la mierda que sucede a diario en el pueblo, y es que Beacon Hills no es precisamente el lugar más tranquilo para vivir, si se tiene en cuenta que están rodeados por un frondoso bosque en el cual Stiles se ha perdido varias veces, o que tienen una casa para enfermos mentales a las afueras. Sin embargo, para el Sheriff Stiles es la prioridad, y aunque no sea un padre demasiado cariñoso, él ama a su hijo.
Por lo mismo, cuando entro en la comisaria y vio al hombre sentado en la sala de espera, supo que probablemente este hombre significara un gran cambio en Beacon.
—Sheriff—el hombre se levantó en cuanto lo vio, dirigiéndose a él y tendiéndole la mano. Aunque tenía caras de pocos amigos, el tono amable con el que empleo su título calmo un poco a John—. Soy Derek Hale, he venido a charlar con usted, si tiene tiempo.
Hale.
El apellido reboto en la cabeza de John hasta que ubico de donde le sonaba, y el reporte de incendio de hace años le llego a la cabeza como un balde de agua fría. Los Hale...
—Así que es cierto el rumor—comento, tomándole la mano con una sonrisa que pretendía ser comprensiva. Derek arqueo las cejas en confusión—. Los Hale están de vuelta.
—Sheriff, solo yo he regresado.
—Es una pena-comenzó a caminar hacia su oficina, siendo seguido de cerca por Alfa.
—Me hubiera gustado que mi familia me acompañara—dijo Derek—, pero como sabrá aun es difícil el volver al pueblo, sobre todo para mi madre y mi hermana.
John asintió como si conociera exactamente de que estaba hablando.
—Tengo entendido que Talia Hale es la cabeza alfa de la familia, ¿cierto? —pregunto, solo para asegurar que aun su vieja compañera de escuela seguía siendo la encargada de mantener a raya a todos los Alfas de la manada Hale. Porque el Sheriff sabía que el clan de los Hale contaba con más Alfas que otros clanes, pues los nacidos en esa jerarquía suelen ser solo uno o dos.
Derek le miro con una ceja alzada, entendiendo perfectamente lo que el Sheriff quería preguntar verdaderamente. Comprendía que, siendo una persona que representa la autoridad y vela por la seguridad, quiera saber quién era la cabeza del numeroso clan Hale. Derek conoce que su familia es grande, demasiado grande, y que intimida lo única que es en el ámbito de unidad, siempre protegiendo a los suyos y teniendo una comunicación entre ellos que cualquier persona envidiaría. En su hogar no había mentiras, pensó, porque aunque quisieran, nadie podría mentirle al otro.
—No, Sheriff—dijo, por fin, después de estar pensándolo un poco—. Laura pronto tomara el lugar de Alfa.
—Me alegro enterarme que tu hermana mayor se encargue de ello, pero dime, Hale, ¿A que ha venido?
—Vine para renovar los papeles de propiedad del bosque.
.
—Entonces no moriste—comenzó Scott, sonriendo y subiéndose al Jeep. Stiles bufo de manera hastiada, recargando su frente contra el volante.
—No morí—admitió, subiendo su cabeza y mirándole con ironía—. Pero no tienes idea de lo cerca que estuve de hacerlo.
—Me pregunto porque el profesor Hale pensó en matarte—el sarcasmo estaba presente en la voz de Scott, y Stiles le miro ofendido por unos momentos.
—Oye—exclamo, con burla—, que el sarcasmo es de uso exclusivo Stillinski.
Su amigo sonrío, y el omega solamente correspondió la sonrisa antes de arrancar el Jeep de la calle de los McCall, dirigiéndose a la escuela.
—Además—comento Stiles de nuevo—, a mí me hace ver sensual.
—¿Entonces como me hace ver a mí?
—Como un chico santurrón tratando de ser el malo de la historia—Scott soltó una carcajada, dirigiendo su atención al camino—. Hablo en serio. ¿Qué pensarías si repentinamente Steve Rogers se transforma en una versión sátira de Tony Stark? ¡Obviamente que se ve patético!
—¿Me he transformado en Steve Rogers?
—Y yo soy Tony Stark—asintió, entrando en el estacionamiento y aparcando en un lugar cerca de la entrada.
Abrió la puerta, bajándose de un salto y cerrándola con llave. Scott se bajó del otro lado justamente después de él. Se le acerco, y ambos como ya acostumbraban, se dirigieron a la puerta de entrada.
—Tú no eres Tony Stark—se burló el de rasgos latinos, negando con la cabeza—. Además, ¿Sabías que existe una especie de tensión sexual entre ellos? Yo me voy enterando cuando Kira lo comento viendo la película de Los Vengadores.
Stiles sonrió ante el nombre de su amiga de rasgos asiáticos, Kira Yukimura, una beta con una energía tan positiva que le hacía sentirse feliz de solo pensar en ella.
—Sí. Lo sé—contesto, entrando en el aula detrás de Scott.
—¿Aun quieres que sea Steve Rogers?
—Siempre he sabido que me amas en secreto, y que eres mi amigo por mi sensual trasero-se encogió de hombros, sentándose frente a Scott y mirándole por el hombro—. Decirte que eres Steve Rogers solo es una manera de hacer oficial nuestra relación.
Guiño un ojo de manera coqueta, y Scott no pudo reprimir la carcajada que soltó unos momentos después. Antes de que su nueva pesadilla escolar entrara por la puerta.
—Deje de reírse, señor McCall—ordeno el profesor Hale, entrando y dejando sus cosas sobre el escritorio.
Oh sí. Derek sobrepasaba a Harris.
—Bien clase-llamo la atención de todos, escribiendo en la pizarra una simple palabra "Presidente" —. ¿Alguien les ha asignado ya el presidente de la clase?
Stiles no pudo reprimir bufar, cruzando sus brazos y enderezándose en su puesto. Los presidentes de la clase solamente eran alumnos con un alto ego, y generalmente eran Alfas que ansiaban el poder de humillar a los demás, o simplemente ser superiores. Odiaba cuando los tutores elegían al presidente de la clase, pero tampoco podía quejarse de ninguna manera (no quería ser castigado de nuevo, muchas gracias). Además de esas razones, no había ninguna otra para que alguien quisiera ser el presidente de la clase, pues pasaría todo el tiempo planeando viajes de excursión o cualquier otra chorrada que el profesor asignado (el imbécil de Derek Hale) decidiera.
—No—Lydia (quien aparentemente estaba empeñada en hacer sufrir al pobre corazón de Stiles) fue la primera en responder—. No hemos elegido uno, profesor.
Derek y Stiles tuvieron ganas de estrellar su cara en una pared... aunque obviamente por razones distintas.
—De acuerdo, entonces—miro a todos, y de manera deliberada su mirada evito los ojos Whisky de Stiles. No quería enojarse tan temprano—, haremos lo siguiente. Pueden nominar a las personas que gusten. Al final lo decidiremos en una votación.
Derek esperaba que nadie se diera cuenta de que evitaba mirar en la dirección donde estaba Stiles, lo cual era absolutamente estúpido y lo sabía, pero no podía asegurar que no quisiera golpearle después de verle. De hecho, estuvo a punto de buscarlo por toda la escuela cuando al bajarse en el estacionamiento y ver su Camaro golpeado. Nadie pareció darse cuenta... excepto el pequeño Stillinski.
—Entonces convertirá el salón en una pequeña democracia-dijo Stiles, sonriendo un poco al ver como los hombros de Hale se tensaban—. Que gran idea.
—Cállese Stillinski—gruño Derek, girándose y buscando algo en su escritorio... o al menos aparentando que buscaba algo—. Bien—se giró en el grupo, mirándolos a todos—, ¿Algún candidato?
Stiles sonrió, sabiendo que nadie querría nominar a nadie. Pero esa sonrisa se desvaneció cuando Jackson, el muy bastardo, levanto la mano. Tenía que ser...
—Yo propongo a Stillinski.
... Maldito Jackson.
.
—No puedo creer que realmente el profesor Hale te nombro presidente de la clase—comento Scott, mientras Stiles mordía de manera fuerte y enojada la manzana entre sus manos.
Demonios, que el imbécil de Jackson le había nominado, y para joderle aún más, sus amigos siguieron el juego y votaron por él para ser el nuevo esclavo del profesor, la nueva mascota selecta. Y el maldito de Derek, porque ya comenzaba a odiarlo aún más de lo que ya lo hacía, le había nombrado presidente, siguiendo el juego a los idiotas de Jackson y sus amigos.
—No puedo creer que tu no lo creas—espeto Stillinski, dándole otra mordida a la manzana.
—Es que sinceramente estoy sorprendido. Nadie en su sano juicio te nombraría presidente de nada.
—Gracias—sonrió con sarcasmo—, adoro tu fe en mí.
—Stiles—Scott sonó serio de momento—, es que... es increíble lo del profesor Hale, ¿Qué tiene contra ti?
Se encogió de hombros, mirando desinteresadamente la manzana, evitando así la pregunta en los ojos de Scott. McCall y sus ojitos de cachorro.
—Supongo que está molesto porque ayer golpee su auto, le lleve al sótano. Además creo que me odia por la amenaza que me soltó en el castigo...
—¡¿Que Derek hizo qué?! —grito su amigo, llamando la atención de toda la cafetería. Stiles de sonrojo y rápidamente escondió su cabeza en sus manos, frotándose el cabello con frustración.
—¿Quieres gritarlo más fuerte? Creo que no te escucharon al otro lado del bosque—bufo, mirándole con el ceño fruncido y una sonrisa irónica.
—Hablo en serio Stiles-el omega del chico se estremeció al ver la seriedad de la mirada de Scott, enojada, molesta e iracunda buscando por todas partes si tenía heridas en el cuerpo. Maldita sobreprotección alfa—. Espero que no te haya lastimado.
—No lo hizo—suspiro, sonriendo un poco y esperando que el Alfa de Scott se calmara—. Solo mi espalda recibió daño. Nunca dejes que Derek te empotre contra la pared.
Ante todo pronóstico, la sonrisa que Scott le dedico fue perversa, maliciosa, y sus cejas se arquearon por picardía. Stiles le miro confundido.
—Entonces Derek te empotro duro contra el muro, ¿eh?
Sintió sus mejillas calientes ante la evidente insinuación de su mejor amigo, mirándole con la boca abierta y balbuceando por algo que decir.
—¿De qué demonios estás hablando, Scott? —logro pronunciar a penas, avergonzado, confundido, y sorprendido sobre todo.
—Por favor, Stiles—exclamo su amigo, sonriendo aún más—. Se nota a simple vista que el nuevo profesor te calienta.
Y quería morir. Era definitivo. Ciertamente consideraba que Derek era guapo, por dios que necesitabas ser ciego para no darte cuenta que el hombre estaba como quería, con ese trasero al que los pantalones de abuelito le favorecían más que a otros. Pero no le gustaba. No le atraía. Y definitivamente NO lo calentaba...
—Estás drogado—declaro por fin, suspirando en rendición—. Te dije que ya no inhalaras mis pastillas, pero como siempre no haces caso. ¿Qué te he dicho e venir drogado a la escuela, Scott McCall?
El susodicho soltó una risita.
—No estoy drogado, Stiles. Solo expongo lo obvio. Te conozco mejor que nadie para saber que desde que el profesor Hale llego no me has hecho ningún comentario sobre Lydia Martin. Y déjame decirte que la mirada disimulada que le diste a su trasero al salir de clases no fue nada sutil. Es como si tú fueras Tony Stark y Derek fuera una versión demasiado bizarra y amargada de Steve Rogers.
—Sabía que algo estaba mal contigo cuando utilizaste el sarcasmo en la mañana, ¿Quién demonios eres y que hiciste con Scott? ¿Eres un alíen?
—Por dios Stiles—exclamo con un poco de molestia—. Sé que no soy el más listo, pero tampoco soy idiota. Entre tú y Derek hay algo. Mi alfa me lo grita.
—Que no hay nada, maldición—gruño, ya molesto por las acusaciones. Scott sonrió.
—¿Quieres apostar?
—Dispara, chico alfa—fue la respuesta altanera de Stiles, mientras se cruzaba de brazos.
—Pasaras dos semanas pegado a Derek, no podrás separarte de él ni siquiera cuando vaya al baño. Solo podrás hacerlo cuando se vaya a casa. Si Derek no te ha matado para entonces, pierdo. Si Derek no ha dado indicios de que efectivamente hay una tensión sexual entre ustedes, pierdo. Si mueres, o si Derek definitivamente comienza a odiarte después de esas semanas y no ha dado ningún indicio, ganas.
—¿Qué ganó?
—Si no hay nada entre Derek y tú, entonces yo hare... "Eso" por toda una semana. Sino, tú lo harás.
Stiles sonrió, definitivamente ganaría. Estrecho la mano que el chico le tendía, confiado.
—Trato hecho, McCall.
