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Capítulo 6: Sí, Presidente Stiles
—¿Qué pasa ahora, Stiles? —pregunto su padre, sentado detrás del escritorio y con una pila de documentos frente a él.
El chico de ojos whiskey se acercó a los papeles, ojeándolos con interés, o eso hacía hasta que sintió como John golpeaba su mano, alejándolo de los casos. Stiles frunció el ceño sobándose la mano.
—Pudiste haberme roto la muñeca—comento, distraído y sin querer ir al punto—. Es un método apropiado para evitar robos, ¿Sabes? Si aplicas la suficiente fuerza y golpeas en ángulo apropiado, la muñeca se romperá en dos partes, sucede lo mismo con la nariz. Si golpeas hacia arriba podrás clavar el tabique en el cerebro y…
—No viniste hablar sobre métodos de defensa—el Sheriff se acercó a su hijo, empujando la silla hacia atrás—. ¿Qué sucede, Stiles?
—¿Por qué tiene que suceder algo para que venga a visitarte? —con fingida inocencia, le miro levemente confundido. John resoplo.
—Porque no te arriesgarías a que Parrish te viera.
Stiles hizo una mueca.
—Tu sabes que me agrada, y puede que al fin haya aceptado que comience a cortejarme... —murmuro levemente, mirando hacia el suelo.
Y era cierto.
Jordan Parrish le agradaba, era lindo, e incluso agradable, y siempre sabía que decir en el momento adecuada; era un beta atractivo, y se sentía atraído por el menor de los Stillinski. Pero no era para él, y eso Stiles lo sabía.
Stiles no buscaba una pareja, o no al menos una que fuera un hombre, y Parrish era un hombre que necesitaba tener hijos, que definitivamente tenía que dejar descendencia suya en el mundo para que el mundo se vuelva maravilloso como él. Y necesitaba un amigo, y Stiles quería ser ese amigo. Jordan estaba hecho para una mujer, no para él.
Y si accedía a que Parrish le cortejara, probablemente quedaran como amigos, aunque definitivamente sería demasiado incómodo para ambos.
—Sé que es tu amigo, pero nunca dejaras que te corteje—repuso su padre, cruzándose de brazos.
—En realidad…—comenzó, pero se detuvo al ver la cara seria de su padre—. Ok, lo acepto. Vine porque quiero saber más de los Hale.
Su padre se mostró levemente sorprendido ante la petición, pero se recompuso inmediatamente.
Stiles estaba decidido a saber más de ellos, sobre todo porque quería saber sus puntos débiles, y si Derek tenía antecedentes criminales por tratar de asesinar a hermosos y atractivos omegas, por no decir sensuales y carismáticos, quería saber si peligraba. Porque Stiles sabía que la apuesta de Scott era en serio, y si su amigo se la había tomado de la misma manera que él, probablemente tendría que soportar el mal espionaje de McCall y sus ojos chocolates sobre él todo el bendito día. Y es que Scott era mejor que James Bond cuando de espionaje se trataba (era peor que un elefante tratando de ocultarse detrás de una palmera delgada), pero no era tan considerado cuando Stiles perdía una apuesta, y él definitivamente no quería perder, porque no quería hacer… eso por un mes.
Pero tampoco se quería arriesgarse así mismo si resultaba que Derek se convertía en el increíble Hulk si lo molestaban demasiado.
No quería morir joven, muchas gracias por su consideración.
—¿Para qué quieres saber cosas de los Hale? —sí, su padre estaba más que confundido.
Se encogio de hombros, mirando hacia otro lado, pero regresando su mirada rápidamente a los ojos de su padre, sonriéndole.
—Curiosidad—contesto, sonriendo—. Como sabrás, Derek Hale es nuestro tutor escolar, y quiero saber a qué me estoy enfrentando.
—¿Enfrentando?
—Sí, enfrentando. Quiero saber si tiene antecedentes criminales, si es casado, si tiene precedentes de violencia…
—¿Estas…—su padre no encontraba las palabras, trago grueso antes de mirarle con las cejas alzadas en cuestionamiento—. ¿Estas interesado en Derek Hale?
El sonrojo le cubrió las mejillas, mucho más rápido de lo que hubiera querido, volviéndolas calientes ante la sangre acumulada en sus pómulos, y abrió y cerró la boca sin saber que decir, nervioso, sintiendo como su corazón comenzaba a agitarse debido a la vergüenza y humillación. Que su padre insinuara que podría llegar a…
—¡No! —el grito abandono sus labios sin que él se diera cuenta, llamando la atención de la asistente recepcionista que tecleaba en la computadora a fuera. Su vergüenza fue mayor ante eso, sin embargo. Negó rápidamente con la cabeza—. No, no no no no no. Preferiría quedarme con un gatito a estar con él, no es mi tipo, (y aunque es ardiente) es un amargado y me odia y solo le hablare por una apuesta con Scott, porque el muy idiota decidió apostar si podía irritar a Derek y golpee su coche y ahora estoy jodido porque el hombre más atractivo de Beacon hills va a matarme y Lydia sigue sin hacerme caso y...
—Stiles—su padre se mostraba divertido ante su sufrimiento interno.
—Y te ríes de mi desgracia, genial. Lo que me faltaba. Que mi propio padre se burle de mi desdichada vida, ¿Qué sigue? ¿Qué lluevan perros?
—Eres un dramático—bufo su padre—. Si sirve de consuelo, Derek Hale parece honesto. Pero no quiero saber que fastidies al pobre hombre, suficiente tiene con estar solo en el pueblo—Stiles le miro con el ceño fruncido, y John pareció pensar algo, porque su cara se ilumino de repente—. ¿Apostaste? Dime que no es lo que creo que es.
—Si te sirve de consuelo—sonrió, inocentemente, mientras retrocedia con paso lento hacia la salida—. Te dire que no.
—¿Me estas mintiendo?
—No lo negare.
Y con eso, salió por la puerta de la comisaria como alma que lleva el diablo.
Y el Sheriff se preparó mentalmente para mirar a Scott, o en el peor de los casos, a Stiles haciendo… eso.
¿En qué demonios se han metido?
.
Derek confiaba plenamente en que este día no empeorara aún más.
Ciertamente, cuando su día comenzó de la manera más normal posible, léase despertar solo, comer solo, y tomar café solo, no pensó que cambiaría de manera tan radical, y mucho menos de esa manera.
El día estaba soleado, una cosa que en Beacon hills era enteramente normal, a no ser porque era otoño, y en otoño e invierno se rodeaba el ambiente de neblina y vaho debido al frio, incluso pensaba de niño que lo más probable era que nevara. En lugar de eso, como si hubiera sido una mala broma del destino que se empeñaba en arruinar su día, cuando salió el frio no le calo en los huesos, sino que el mismo calor provoco que lanzara la chaqueta sobre su hombro en lugar de abrigarse con ella. Eso no funcionaba como calmante, pues en lugar de agradarle ese sentimiento de calidez que, se suponía, reconfortaba el alma, le ponía aún más irritante.
Era irónico que, siendo una persona con un absoluto autocontrol, el clima fuera una de sus debilidades. No ayudaba para nada a calmar su estado.
Los alfas, por excelencia, son temperamentales. Impulsivos, llenos de sentimientos que se incrementan debido a la personalidad dominante. No fue demasiada sorpresa cuando Laura heredo el temperamento de su madre, mucho menos que Derek demostrara el mismo comportamiento cuando cumplió cinco años de edad e iniciaran una pelea.
Talia jamás pensó que sería tan difícil tener a dos hijos alfa, y tampoco que tuvieran solo un año de diferencia. Eso, según Peter, provoco que el instinto de posesividad y dominancia creciera de manera significativa en ambos, y durante toda su niñez y adolescencia se enfrascaron en una competencia por saber quién era mejor, quien podía ser el mejor alfa para la familia.
Por lo mismo no fue una gran sorpresa cuando Derek llego con la nariz rota del paseo por el bosque, mientras que Laura tenía una gran herida en la sien. Cora jamás los había visto pelear en serio, o al menos no de esa manera, y se sintió definitivamente intimidada cuando los gruñidos de ambos se escucharon por todo el bosque. Talia no supo que hacer más que abrazarla, ocultando su rostro para que evitara ver lo que ella veía a través de la ventana, donde sus hijos se golpeaban con brutalidad. O eso hasta que Derek mordió a Laura en el cuello exigiéndole sumisión.
La alfa interno de Talia gruño en molestia. Soltó a Cora, y se dirigió de manera inmediata hacia sus hijos, gruñendo con autoridad.
Derek y Laura se separaron al instante, mirándole con furia contenida en los ojos. Talia sabía que si no le tuvieran respeto por ser su madre, ambos alfa se le hubieran lanzado encima. Dejaron de pelear con el tiempo, aunque ellos nunca pudieron mostrarle una obediencia plena a su madre, y esta no lo esperaba.
Conclusión, estaba de un humor de perros sin poder calmarse con el aire acondicionado de su auto, porque aún no estaba listo.
Y por eso fue sencillo que Stiles notara la cara de frustración que Derek cargaba cuando lo encontró caminando hacia la escuela.
Con una sonrisa en el rostro, se orilló a la acera, bajando la ventanilla y mirándole con una ceja alzada queriendo mostrarse burlón. Avanzo lentamente al lado de Hale.
— ¿Te llevo? —un tono jocoso llego a los oídos de Derek, quien reconoció el ruidoso motor del joven Stillinski.
Lo que me faltaba.
—Lárgate—gruño entre dientes, comenzando a apretar el puño para controlarse y siguiendo caminando.
La sonrisa de Stiles se ensancho.
—Créeme que sería sencillo hacer eso, querido Derek, pero ¿Cuándo he hecho lo que tú quieres?
—¿Qué demonios quieres tan temprano, Stiles?
—Solo pasaba por aquí—se encogió de hombros, tratando de sonar casual. No podía enterarse lo que ocultaba—. Ya sabes, hay que hacer una buena acción al día y pensé…
—¿Pensaste que seria yo? —Derek alzo una ceja, pero mantuvo la cara en dirección al frente, sin siquiera mirar al pequeño omega—. Busca hacer caridad en otra persona.
—¡Vamos Derek! ¿Por qué buscar a otra persona cuando puedo ayudar directamente a un amigo?
El alfa se detuvo de manera abrupta, y Stiles freno de la misma forma. Los ojos de Hale se transformaron en dagas de color jade, que se clavaron sin compasión en el fondo liquido color Whisky de sus ojos. Trago grueso, dándose cuenta que Derek, si no fuera tan molesto y tratara de matar con la mirada a todos a su alrededor (y ciertamente esa mirada intimidaba demasiado), tendría unos hermosos ojos. Muy bellos…
Alzo las cejas irónico, mirando como Stiles se ponía levemente nervioso ante su enojo.
—¿Desde cuándo soy tu amigo? —la pregunta sonó aún más ruda de lo que había planeado, pero le daba lo mismo.
Él no tenía amigos, o al menos no que se consideren a ellos mismos como tal, y todos los que tenía eran parte de su familia, ¿y de repente llegaba este niño queriendo ser su amigo? ¡Por favor, Kate! Pensé que eras más inteligente y que no utilizarías de nuevo ese viejo truco…
—Desde que no me acusaste con mi padre—la respuesta de Stiles lo saco de sus pensamientos, sorprendiéndole cuando vio al adolescente sonreir ladinamente—. Escucha, sé que eres un ogro, y que probablemente no soy la mejor compañía para uno, pero sé que todo Shrek necesita su Burro para alegrarle la vida, y aunque yo sea demasiado atractivo e inteligente para ser ese pequeño animal, no quiero dejarte solo.. Además, eres nuevo en el pueblo, y mi padre me dijo que vives solo, y como no le dijiste al Sheriff que choque tu coche, te debo una. Así que acepta, quiero pagarte mi deuda
—Y supongo que esperas que te de la mano, nos volvamos amigos de repente—frunció el ceño, pero se dirigió al lado contrario del jeep, abriendo la puerta y montándose sin siquiera mirar al adolescente—. ¿Por qué siento que me arrepentiré de esto?
—Porque probablemente lo hagas.
.
El camino fue silencioso hasta para Derek.
Se dio cuenta que este no hablaba mucho, pero cuando llegaron a la escuela, el alfa cerró la puerta del auto, caminando hacia la escuela sin siquiera mirar hacia atrás. Y, como siempre, las sobras del desastre tenían que limpiarlas el pobre Stiles.
Todas las féminas de la escuela que habían visto que Derek se bajó de su auto, le miraban con dagas en los ojos, queriendo matarlo, y hasta algunos chicos lo miraban de la misma manera. Jackson frunció el ceño en su dirección, mientras que su amigo Danny, le miraba sin comprender.
—¿Por qué el profesor Hale vino contigo?
Si Lydia Martin se le hubiera acercado dos semanas atrás, cuando la vida seguía siendo perfecta y ella aún no había conocido nada más haya de Jackson, su novio y el abusón personal de Stiles, la felicidad no podría quedarse en su cuerpo, y probablemente estuviera vomitando arcoíris como un unicornio feliz, bailando en su mente y viendo todo de color rosa. Pero desde que la pelirroja se había dado cuenta del atractivo del profesor, todo se volvió gris.
—Su auto no funcionaba—se excusó rápidamente, mirando a su mejor amigo. A su lado, Allison y Lydia le miraban con duda.
—Pensé que no te agradaba—dijo Allison.
—Y no lo hace—bufo, mientras comenzaban a caminar hacia la clase de química—, pero no podía dejarlo con este calor de muerte.
—Stiles—llamo Lydia desde detrás suyo, y ahí estaba el cosquilleo en su nuca, dándole entender que la mirada verdosa estaba sobre él, de manera acusatoria. Sin embargo, el sentimiento de su estómago lleno de mariposas nunca llego. Se detuvo, girándose para verla, mientras ella colocaba una mano en su cintura y le sonreía comprensivamente—. ¿Acaso te gusta el profesor Hale?
—¡Por dios, Lyds! —Exclamo, con indignación—. No tengo tan malos gustos, además, sabes que no me interesa tener pareja ahora.
—Eso no fue lo que me dijiste en el baile—se sonrojo ante esto, y escucho las risas de Allison y Scott.
—Rianse de mi desdichada existencia—destilo sarcasmo en su voz, cruzándose de brazos—. Adelante, que es una hermosa comedia.
—De hecho esto parece una serie de televisión—siguió riéndose la Argent—. Con eso del coche y la apuesta.
Stiles hizo una mueca, llevándose una mano a su frente en medio del pasillo, con una expresión de sufrimiento tan ridícula que Lydia no pudo evitar soltar una risa ella también. ¿Con estos amigos, para que necesitaba enemigos?
—Scott, pensé que habíamos superado esa frase de "tengo que decirle todo a mi novia"
—Ups—fue la no tan inocente respuesta que dio Scott.
—Andando—suspiro, resignado, comenzando a andar de nuevo hacia la clase—, no quiero que Harris me moleste este día.
—Por supuesto—dijo Scott a sus espaldas.
—Presidente Stiles—termino la oración Allison, seguida por las risas de los tres chicos.
Demonios.
