Mi compañero de piso (Levi x Lectora)
Disclaimer: Shingeki No Kyojin pertenece a Hajime Isayama.
Ésta fanfic es traducida por: leonhardtrose
Historia original en inglés por: Maddie612
Erwin Smith te observa mientras abandonas la cocina, te sugirió que descansaras en un sofá en su oficina. Con unos segundos de duda, Levi se sienta donde antes estabas sentada. Él mira a su superior que se encontraba al otro lado de la mesa, se inclina en el espaldar del asiento, sus manos detrás.
"¿En qué piensas?" él pregunta.
Smith posa sus orbes azuladas sobre él. "Una persona interesante."
Levi tensa la mandíbula. "Me refiero al plan."
"No se me ocurre nada mejor, así que tendrá que ser ese." Erwin descansa su barbilla sobre su mano. "Realmente espero que la señorita (apellido) no tenga que tener que ver con ese plan. Si algo le llegara a pasar-"
"Esa posibilidad no existe."
"-nos meteremos en más problemas."
Las cejas de Levi se enarcan ligeramente aunque su expresión sigue siendo inexpresiva. El mismo viejo Erwin – siempre listo para hacer sacrificios sólo para poder obtener el triunfo.
Hay un ligero tono tentativo en la voz de Erwin Smith cuando vuelve a hablar, "Me estaba preguntando - ¿volverás al apartamento una vez que capturemos a Annie Leonhardt?"
Levi lo mira por un largo rato, sus cejas se juntan. "La cantidad de preguntas que estás haciendo hoy es atemorizante."
Con eso, el desvía su mirada a la izquierda, hacia el pasillo por el cual tú habías abandonado la cocina. Él sabe que el plan que propuso no es más que una apuesta; lo mismo pensaba su superior. Y sin embargo, Erwin le daría una oportunidad. Una vez más, ese hombre estaba viendo algo que Levi no podía.
"Hanji tendrá que apurar el rastreo de Leonhardt," él gruñe.
Tú cierras con cuidado la puerta que te lleva hacia la oficina de Erwin. Está oscuro dentro pero las luces provenientes de las lámparas de las calles se cuelan por la ventana permitiéndote localizar el pequeño sofá en la esquina de la oficina. Incluso en la luz tenue, lucía costoso.
Y todo lucía como si hubiese sido sacado del más costoso y lujoso catálogo, te diste cuenta con una sonrisa torcida. Incluso en la cocina las sillas se veían de muy buena calidad. Mientras más pensabas en ello, te dabas cuenta de que realmente necesitabas descansar. Pensando sobre sillas en un momento como aquel. Definitivamente necesitabas una siesta.
El sofá resultó tan cómodo, tal y como te lo esperabas ya que el dueño era no más que el jefe de toda la 'legión de reconocimiento'. Acomodándote en el sofá, trataste de deducir su color pero no pudiste debido a la oscuridad.
Blanco. Quisiste adivinar y ese fue el primer color que se te vino a la mente. Erwin Smith lucía como el tipo que tenía un sofá blanco en su oficina.
Te diste cuenta de que pasaste tres minutos contemplando el mueble de alguien, y gruñiste molesta.
Desafortunadamente, estar en el mejor y cómodo sofá blanco no te iba a ayudar a quedarte dormida si aún tenías tu ropa casual. Las costuras, ese picor en tu piel con cada pequeño movimiento sin duda lograrían que te quedaras en vela toda la noche.
Con un gruñido, te quitas tu jumper gris y te desabrochas el cinturón. Los arrojaste al piso y dejas escapar un suspiro de alivio. No era perfecto pero mejoró.
Bostezas antes de estirar tus piernas en el sofá. Tal vez no sea blanco, pero es un color claro, mientras tus zapatos están mojados por la nieve. En un visto y no visto tus zapatos aterrizaron en el suelo sonoramente al lado del cinturón.
Libre al menos de algunas de tus prendas incomodas, finalmente te estiras por completo sintiendo el mullido sofá debajo de tu cuerpo. El sueño no venía fácil, así que tratas de recordar alguna de las historias graciosas que Eren te había contado alguna vez.
Después de un momento te encuentras a ti misma pensando en Annie Leonhardt después de todo. ¿Qué estará haciendo en este momento? ¿Cómo se sentirá?
El sonido de la puerta abriéndose arruina tu –poca- oportunidad de conciliar el sueño. No es tan ruidoso pero si lo suficiente como para que abras los ojos.
Una silueta aparece en el marco de la puerta, su cara siento iluminada por las luces callejeras.
"¿Durmiendo?" Detectas un deje de hastío en el tono de voz, usualmente rudo, de Levi.
"Desearía estarlo justo ahora." Te apoyas sobre tus codos, y tratas de evitar un bostezo, pero fallas miserablemente. "Eh, ¿el señor Smith ya quiere que me vaya de acá?"
"Desafortunadamente, no," él dice. "Él fue a buscar algunos documentos que dejo en su auto."
Se escucha un –click- proveniente de la puerta cuando Levi la cierra tras él. Aún no logras ver su cuerpo completo, rodeado por la oscuridad, pero puedes escuchar sus pisadas cuando se dirige hacia ti.
Te levantas y te sientas justo en el momento indicado, porque tu compañero de piso se deja caer sobre el sofá a tu lado. El estira su cabeza hacia atrás y exhala lentamente, dejando que el aire provocara un leve silbido cuando saliera por entre sus dientes.
"¿Levi?"
"¿Hm?
"¿De qué color es éste sofá?" Tu fuerzas la vista de nuevo, tratando de vislumbrar algo del color del sofá.
Tu compañero de piso debía estar igual o peor de cansado que tú, porque él simplemente responde, "Beige."
"Beige," repites con un asentimiento. "Estaba cerca."
Sin cambiar de posición, Levi te mira directamente. Al menos eso pensaste – apenas podías distinguir algo gracias a la oscuridad de la oficina.
Como fuese, si tenías razón, él te mira por un buen rato.
"Eh," tú eventualmente rompiste el silencio, "Supongo que nunca fui una buena compañera de piso, ¿verdad?"
Él no responde de inmediato.
"No lo eras," él lo admite por un momento. "Pero yo tampoco fui el mejor compañero de piso, supongo."
Dejas escapar una corta risa, tu garganta se comprime. "Hablando de nuestra…" Convivencia, quisiste decir pero te mordiste la lengua justo a tiempo, "… apartamento – no aspiré la sala el último sábado, y era mi turno."
"Lo sé," él bufa. "También sé que no es la única vez que se te ha 'olvidado'."
Traes tus piernas hacia tu pecho, rodeándote las piernas con los brazos en un agarre ajustado. Aquel intercambio de palabras era lo más parecido que habías tenido jamás a una conversación normal con Levi.
Él se pone de pie justo cuando tú abres la boca para seguir con la conversación.
"Ha pasado un rato… Iré a ver tal vez ese bastardo de Erwin se quedó encerrado en el auto," él dice y sale de la oficina, dejándote en la oscuridad.
