You are mine
Omake 2: Hay tres…Según un proverbio budista, hay tres cosas que no se pueden ocultar nunca.
El sol.
La luna.
Y la verdad.
Para Laura Hale, esas cosas son demasiado importantes, sin el sol nadie viviría, sin la luna ellos no serían lo que son, y sin la verdad simplemente el caos reinaría, junto con las mentiras piadosas que solían decirle sus padres y las no tan simples, que causan odio y cosas peores a eso.
Pero al mismo tiempo, hay otra cosa ajena a ellos que definitivamente no es capaz de ocultarse por mucho tiempo: el amor. El amor se demuestra, proteges a los que amas, harías lo que sea por ellos.
Igualmente, hay tres cosas que transforman a un humano en hombre lobo.
Beber de la huella de un lobo agua de lluvia.
Un rasguño lo suficientemente profundo.
Y una mordida.
Bufa, mientras siente la superficie fría contra su trasero, pasando como si fuera intangible la superficie protectora de sus jeans. Piensa irremediablemente en los pantalones cómodos de lana que usaban en su casa, y que se hubiera traído unos cuantos.
La luna estaba en el punto más alto para ese momento, y siente que su cuerpo comienza a cambiar mientras la sonrisa se ensancha en su rostro. Los músculos se le tensan con rapidez inhumana, y sus nervios se muestran cada vez más sensibles a lo que le rodea en ese oscuro bosque de California. Una nube enorme cubre la luna, y él siente como su corazón se retrae con dolor al ver a su madre oculta tras esa indigna forma de gases. No sabe cuánto tiempo espera a que sus ojos se adapten por completo a la oscuridad, pero si sabe que ha pasado una hora desde que llego a la roca.
Es momento, piensa, y se dirige hacia la veterinaria de Deaton, a saludar a un viejo amigo.
.
Deaton observa el semblante estoico de Derek mientras pasa una toallita de alcohol sobre las heridas de Stiles, curándolas, desinfectándolas. La preocupación es visible en los ojos del alfa, y aunque él no le haya conocido demasiado bien antes de que dejaran Beacon, si sabe que es demasiado parecido a su madre y a Laura.
Aunque sabe que debe preguntar cómo es que le conoce, se detiene justamente cuando abre la boca, escuchando como la puerta del establecimiento se abre. Siente la presencia de Scott.
—Deaton…—McCall se interrumpe cuando ve tendido en la mesa de frio metal a su amigo, lleno de heridas.
La presencia de Derek llama su atención, y su mirada se dirige instintivamente al alfa, eso hasta que el aroma característico de la sangre le llama la atención. Se fija de donde proviene, y se da cuenta que la mano derecha de Derek está salpicada con un poco.
Casi de inmediato, sin pensarlo y sintiendo la ira burbujearle el pecho, se lanza a por él.
Desde el otro lado de la habitación, una figura borrosa se interpone entre él y Derek, y puede ver cómo es que una chica morena se interpone, lanzándolo con fuerza al suelo. Ella se posiciona sobre él, con ojos rojos carmesí como el fuego el infierno y colmillos largos como vampiro, y antes de que procese lo que está viendo, siente un dolor en el brazo.
Derek ve sin poder hacer nada, sorprendido de ver a su hermana ahí, y más que nada por lo que ha hecho Laura.
Scott lleva su mirada a su brazo, donde el dolor se concentra y se esparce por todo su cuerpo, y lo ve con terror.
La chica le ha mordido.
