Capítulo XI: - "Qué sujeto más raro" "Raro", "Raro". Se repetía una y otra vez, mientras que Dewey estacionaba su auto en el garage de su casa, mientras que recordaba las veces que la tuvo cerca a Perla, ni siquiera fue un contacto, sino apenas unos centímetros que le llevaron a algo.
- "Las últimas veces que estuve cerca de ella fue durante las Fiestas de Navidad y Año Nuevo, recuerdo que estaba vistiendo un elegante traje negro con una corbata color vino, zapatos del mismo color que mi traje, estábamos festejando el 31 de Diciembre en la plaza del pueblo, preparando todo para el conteo y el frío que hacia, jeje, fue muy divertido y fue... Fue ahí que la pude ver y hasta se me acercó, con una bella sonrisa en su rostro y me dijo..."
Flashbacks: Faltaban pocos minutos para la llegada del Año Nuevo y cuando sonaron las 12 de la medianoche, todas las campanas y relojes marcaron la hora del Nuevo Año, uno viejo se retiraba y empezaba otro, siempre dicen que el Año Nuevo trae buenas energías y un buen comienzo, como la Navidad y las Fiestas Patrias, e incluso la Semana Santa, para Dewey, quien era Católico, lo conocía muy bien, venía de su tradición de Irlanda con su familia, "la tradición de la Patria de la que viene uno, no se olvida jamás", así lo diría su abuelo Gerry Dewey, quien siempre lo contaba todo al respecto de mantener siempre la tradición familiar y de la Patria de Irlanda.
- "Bueno, otro año que se va y comienza uno nuevo, Dios, cuantas cosas que he experimentado este año, buenas y malas" Se decía Dewey en su mente, mientras que en ese momento, vio a alguien acercase a él cuando estaban todos festejando.
- Feliz Año Nuevo, Señor Alcalde. Le deseó Perla, mientras que le daba un pequeño en los labios, tal vez como producto de la emoción por un nuevo año, pero para él, fue como el comienzo de su amorío.
Fin del flashbacks: - ¿Eso te dijo? Le preguntó Buck a su padre, quien tan solo se limitó a dar un "Sí" con la cabeza, Buck se quedó pensativo al respecto.
- Y lo soy, lamentablemente soy un sujeto raro. Se lamentó Bill, mientras que se sentaba en el sillón de la sala familiar.
- No digas eso, papa, no lo eres, eres una persona muy cool para sentirte tan mal. Le dio ánimos su hijo.
- Buck, te lo agradezco pero no creo que pueda estar con Perla, si ella dice eso, ella tiene razón. A una Dama jamás hay que contradecirla. Le dijo su padre.
- Eso es muy caballeroso, pero, papa, debemos seguir, vamos, ahora te enseñaré como deberá ser tu nuevo look para el bicentenario de Ciudad Playa. Le animó su hijo y ambos se dirigieron hacia la habitación del segundo, donde en su armario, estaba lleno de prendas de diversas épocas, especialmente de los Años 70 y 80.
