Mi compañero de piso (Levi x Lectora)

Disclaimer: shingeki no kyojin pertenece a Hajime Isayama.

Esta es un fanfic traducida por: leonhardtrose

Historia original por: Maddie612


No sabes cuánto tiempo ha pasado cuando te levantas del suelo. Apoyándote del lavabo, te las arreglas para ponerte de pie.

Pestañeas ante el reflejo que ves de ti misma en el espejo. La persona que está al otro lado del espejo no se parece nada a ti. Roja, rostro sudoroso, mechones mojados que se apegan a tu frente y cuello, círculos morados debajo de tus ojos hinchados.

Y tu ropa; te la quieres arrancar. Todo desde tu suéter gris hasta tus jeans azul claro están en una condición horrible. Mojados y sucios. Ni siquiera quieres imaginarte cómo hueles en este momento.

No quieres tocar nada. No quieres que nadie te toque.

Sólo quieres irte a casa.

Con un nudo creciente en la garganta, das unos pasos cortos hacia la puerta y echas un vistazo afuera. Hay policías por todas partes. Algunos de ellos están hablando con seguridad, los demás están colocando cintas de policía por el resto del lugar. Otros deben trabajar para la legión, ya que están vestidos con ropa casual y son libres de moverse por la zona. Todos tienen cara de sueño, por ser despertados y arrancados de su cama a media noche.

Nadie te presta atención. Uno de los oficiales te hace una seña de la mano para que te salgas del baño y así ellos puedan revisarlo libremente. Tú obedeces, ajustándote el suéter más. No te lo has quitado desde que saliste del departamento de la legión, y olvidaste en realidad que lo tenías puesto.

Pasas de largo a un montón de gente, ni siquiera molestándote en mirar alrededor, y una chica pelirroja te alcanza.

"Ah, ¿eres (nombre)? ¡Te he estado buscando por lo que parece una eternidad!" Es la misma chica que habías visto con Levi... ¿ayer? Por el amor de dios ¿fue ayer?

Parece que ella ha respondido su propia pregunta así que te abstienes de responder. Ella luce una chaqueta de color marrón claro que combina con sus ojos ámbar. De repente te sientes realmente avergonzada de cómo te ves.

"Me ordenaron que te llevara a casa," ella continua, poniéndose unos guantes. "Espero que no le tengas miedo a las motos."

"¿Quién te pidió que me llevaras a casa?" Te diste cuenta de que no habías pronunciado palabra desde la confrontación con Annie, y ahora no reconoces tu propia voz. Como si le perteneciera a alguien más.

La chica pelirroja sonríe débilmente. "El Sr. Smith."

"Oh." No sabías qué estabas esperando. "Bueno, no me dan miedo las motos para nada."


El viaje es silencioso. La chica, cuyo nombre fue pronunciado por ella misma pero se te olvido después de unos segundos, te lleva a casa. Ella te pregunta si estás bien algunas veces. Tú no respondes, sólo te encoges de hombros.

"¿Quieres que esté contigo un rato?" ella te pregunta al frente de la puerta del piso franco. Su preocupación es genuina. Lo sabes.

Pero aun así, niegas con la cabeza.

Ella asiente comprendiendo, gentilmente te da un apretón en el hombro, y te deja sola.

Las llaves del piso franco están en tu bolsillo izquierdo. Es un milagro que no se perdieran con todo el alboroto. Las alcanzas y abres la puerta.

El piso está envuelto en oscuridad, pero no enciendes las luces. Hay un espejo grande al frente de ti. Cuando por fin te ves completamente de pies a cabeza, algo en ti se rompe.

Casi haces pedazos el suéter que traías y lo lanzas al suelo.

Habías sido utilizada. Has sido utilizada por todos. Annie. Levi. Erwin. Por toda la legión de reconocimiento.

Sin desamarrarte los zapatos, te quitas uno y lo lanzas a través de la habitación.

El espejo se rompe en pedazos con un gran estruendo. Quieres gritar, pero ni un mínimo sonido sale de tu boca. Quieres llorar, pero ni una sola lágrima recorre tus mejillas.

Tus piernas no pueden soportar tu peso más. En camino al baño, te deshaces del resto de tu ropa. Todo aterriza en el suelo cubierto de vidrio. Con manos temblorosas abres la llave de la bañera.

El agua está fría al principio y dejas escapar un gemido, sumergiéndote en la bañera. Lentamente, se transforma en un grito ruidoso. Cuando sacas tu cabeza de la bañera, estás gritando a todo pulmón.

Sim embargo, nada de lágrimas.

Ellas llegan cuando gateas hasta tu habitación, desnuda y goteando agua. Todo está en perfecto orden. Levi hizo tu cama.

Un mes antes el único problema que tenías era que Levi no te miraba como tú lo mirabas a él.

Patético.

Jodidamente patético.

Sollozando violentamente, abres el guardarropa, casi desarmando la puerta. No te molestaste en mirar, agarraste ropa interior a ciegas y te la pusiste con manos torpes, de inmediato se empapa de agua.

Otra ola de lágrimas hace que te dobles dolorosamente. Gritas hasta que tu cuerpo es entumecido.

Te toma bastante rato llegar hasta la sala. Ahí, entierras el rostro en la alfombra. Está limpia señal de que ha sido aspirada recientemente. Estiras tus brazos y piernas y notas lo frío que está el pequeño departamento. Detrás de la ventana, la nieve cae del cielo en grandes copos de nieve.

Te colocas en posición fetal, la ira se evapora lentamente no queda nada ya.

Viendo al techo, divisas con el rabillo del ojo, dos tazas en la mesa. Sientes la espalda apegada al suelo, estás despierta pero sientes como te invade el sueño lentamente, acompañada solo por pequeños espasmos y lágrimas.


Capítulo 16 up, es triste :(. Como siempre; ¡Gracias por sus reviews, follos y favs! Les mando muchos cyber abrazos.

¡Feliz escritura y lectura!

leonhardtrose