You are mine
Capítulo 12: Cosas de OmegaSiente como se acercan a él, buscando sus debilidades, observándole con atención precisa y tratando de encontrar una prueba suficiente para meterlo en la cárcel, o peor, matarle sin que siquiera se dé cuenta su familia.
Derek no es paranoico, o al menos jamás se había puesto a pensar sobre serlo o no, pero no es por ello que está en ese momento pegado a la ventana, observando como haría un vigilante o un hombre retirado de ser soldado y esperara el siguiente ataque. Solo está ahí, frunciendo el ceño y mirando con decisión la ventana. Y eso es terrorífico a ojos de Stiles, quien le observa desde la cocina mientras bebe agua.
Stiles sabe que Erika también noto un comportamiento extraño en Derek antes de irse a un lugar desconocido. Stiles piensa que, al parecer, la rubia es la más lista de todos los Hale.
Ha pasado un día, aunque parece menos, desde que descubrió la verdad del asunto detrás de los "ojos de colores fosforescentes", y él está bien... o al menos así se siente. Debido a su incidente con Jackson, y que Laura se sintió levemente culpable después de tratar de agredirlo por una idiotez sin sentido, la propuesta de quedarse en la casa Hale aún seguía. Deaton pensó, como buen médico veterinario que es, que era mucho mejor para Stiles quedarse en una casa en la que todos estarían en constante pendiente de su presencia.
Era terrorífico que, una vez descubierta la naturaleza animal de los Hale, supiera a que se refería, y aun más, era perturbador el hecho de que todos podrían enterarse con extremada facilidad lo que hace en el día, ya sea por el olor o por el sonido.
Como si estuviera protagonizando una película de terror y suspenso en una cárcel de alta seguridad, y los demás le vigilaran en todo momento para evitar su escape heroico.
Afortunadamente, solo Derek, Cora y él están en la casa; y solo Derek y Stiles están en la misma habitación—y aunque sienta una… "atracción vergonzosa en extremo" hacia su profesor de Historia, es mucho mejor estar con él que con la banda de lobitos adolescentes—, lo que ya es un avance.
Isaac esta fuera de casa haciendo el trabajo de química con Allison y Scott; Laura había salido hace unas cuantas horas y Cora está lo suficientemente nerviosa encerrada en una habitación tratando de ignorarlo, o bien no le importa en lo absoluto. Pero no puede culpar a la chica de cabello oscuro, porque el también estaría nervioso si Harris le pidiera que expusiera una hora entera sobre el funcionamiento de los oxácidos, cosa que, definitivamente era él quien debía de enseñárselos.
O al menos eso piensa Stiles.
Pero no es como si el Stillinski supiera absolutamente nada sobre eso.
De hecho, si no fuera por la insistencia de su padre en que fuera a la escuela y sacara sobresalientes, además del increíble hecho de su, aparentemente, memoria fotográfica y gran inteligencia, el de seguro sacaría demasiados seis en el semestre. Es un adolescente, necesita dormir, comer y divertirse, y la escuela no hace más que empeorarlo. Está de más decir que demasiadas veces ha pensado en el triángulo juvenil que el periódico escolar—que irónicamente aún existía después de Facebook—utilizaba para una broma privada. El triángulo en un vértice dice Dormir, mientras que en los demás están Amigos y Estudio. Obviamente él elegiría amigos y estudios, porque su hiperactividad no le permite el descanso completo.
Sin embargo, el hecho de tener una exposición de química a cuestas—de la cual se ha enterado gracias a Scott—, que de hecho es muy importante para su evaluación; y además se acaba de enterar que su mejor amigo y su profesor son hombres lobo, y que por si fuera poco, todos los Hale en el mundo; en estos momentos son hechos irrelevantes.
Porque está viendo a Derek caminar como un animal enjaulado y en constante peligro, alerta a cualquier movimiento para lanzarse a la yugular de alguien si se encuentra siendo amenazado, y Stiles no sabe porque, pero eso le molesta.
Le molesta mucho.
Porque él no sabe que sucede a su alrededor y la ansiedad comienza a darle sentimientos negativos.
Derek mientras tanto, sigue pensando en la conversación que tendrá con Laura, queriendo salir por la ventana en cualquier momento y lanzarse hacia el bosque, a la noche oscura que protegerá sus secretos e inquietudes y no le dejara salir de ahí jamás.
Su hermana no es precisamente la persona más paciente del mundo, y mucho menos espera que al decirle su dilema existencial de lobo, como ha decidido llamarle al problema grave que presenta la elección de pareja de su lado animal, ella no quiera hacer nada al respecto. Porque Laura se entromete en cosas que ciertamente no le importan, o bien, no es deber de ella resolverlas. Derek, sin embargo, no puede evitar preguntarse qué es lo que pasa por la cabeza de su hermana cuando eso ocurre.
También se pregunta porque Erika y Stiles han terminado su plática, y porque el menor sigue observándole tan atentamente que siente sus ojos fijos en él. Derek presiente que si se lo propone y se mueve unos pasos, el chico lo notara y responderá de algún modo.
No obstante, no es suficiente motivo para evitar girarse y verle con las cejas alzadas. Stiles está sentado frente a la mesa, mirándole con los brazos contra la mesa dejando caer su peso sobre estos.
Se da cuenta que su prima no está por ningún lado. No sabe cuándo abandono la habitación.
—¿Qué? —suelta con tono brusco, molesto de la reciente atención que su momentáneo huésped.
Stiles solamente niega con la cabeza.
—No sucede nada—dice, encogiéndose de hombros.
—¿En serio esperas que crea eso? —alza una ceja, y el chico solo sonríe divertido.
—Al menos he tratado de esforzarme—se encoge de hombros de nuevo, de manera resignada—, pero ya que insistes tanto… te miraba.
—Lo sé. Y es molesto.
—Pensé que habíamos superado la fase en que molestarte ya no era una novedad—bufa con molestia, y se cruza de brazos—. Te miraba porque, irónicamente, tu actitud callada me pone de los nervios.
—¿Qué?
—Eso. Pareces más animal que de costumbre—sonríe burlonamente por su propia broma—, como si fueras un león enjaulado, esperando que un cazador llegue con un clavo a picarte las costillas. Como si…
—Alguien le persiguiera.
Es Laura, piensa Stiles, girándose y encontrando a la mujer Hale. La Alfa de la familia de Derek está ahí, viéndolo con la misma arrogancia y diversión que mostro en la veterinaria. Por unos momentos los destellos de sus ojos rojos están presentes en su mente, con los colmillos crecidos y la ira contenida brillando en sus pupilas. De esa manera, definitivamente esa hermosa chica daría miedo en cualquier parte.
Pero ahora ya no es esa fiera creatura dispuesta a defender a su familia, sino la normal hermana de Derek, con su cabello azabache atado en una coleta baja de lado, sus ojos verdes brillantes y divertidos.
—Sí—dice Stiles, y de repente el peso de sus pensamientos y palabras es real—. Pero…—se interrumpe a media oración, porque Laura se ha acercado y le mira fijamente.
—¿Quién? —pregunta, arqueando las cejas expresivas tan similares a las de Derek, quien solamente aprieta los dientes sin decir palabra alguna—. Esa siempre es la pregunta clave. ¿Quién persigue a los pobres e indefensos lobitos?
—Laura, es suficiente.
—No Derek—niega con la cabeza—. Él debe saber en qué se está metiendo antes de…
—He dicho basta—el azul gélido se extiende como huelo alrededor de toda la pupila, brillando de manera fantasmal. Laura hace resplandecer los suyos en su distintivo rojo carmesí de inmediato—. Creo que eso deberías de explicárselo a Scott.
Como una invocación, el susodicho entra al Loft junto con Erika e Isaac, cargando el rubio unas cuantas tablas y los demás bolsas llenas de lo que Stiles cree es comida.
—Creo que nos hemos perdido una reunión familiar—comento Isaac, dejando caer la madera contra el suelo de cemento del Loft.
—¿Sucede algo? —Scott de inmediato pregunta, mirando a todos con sus ojos chocolate brillando en curiosidad.
—Nada en lo absoluto—gruñe Derek, dirigiendo una última mirada a su hermana antes de volver a tener el color verdoso de sus ojos.
Laura asiente con la cabeza, antes de dirigir su atención a las tablas y bolsas que cargan los otros.
—¿Qué es todo eso? —pregunta, señalando con el dedo al material.
—Compras—responde Erika, alzando una ceja—. Creo que sabes perfectamente que son las compras.
La chica Alfa gruñe.
—Sé que son las compras—frunce el ceño—. La pregunta es para que compraron tanta comida.
—Para una fiesta—esta vez es Scott quien responde, cargando las bolsas hacia lo que Stiles sospecha es una cocina.
—No harán una fiesta aquí—gruñe Derek, mirándoles con el ceño fruncido—. Es mi casa.
Laura, no por primea vez supone Stiles, se coloca al lado de los chicos, mirando a su hermano con una sonrisa burlona en la cara.
—Oh Vamos, Derek—dice, haciendo un ademan con la mano restándole importancia—. Acaban de llegar, déjalos divertirse. Cuando éramos jóvenes también nos divertíamos.
—Laura—advierte su hermano, cruzándose de brazos y con la cólera impresa en sus palabras.
—No Derek. Quiero tener una fiesta, y dado que soy tu hermana mayor y Alfa, estoy a cargo—se gira para ver a los demás—. ¿Podemos unirnos?
Isaac se encoge de hombros, cargando él también unas cuantas bolsas y dejando las tablas en el suelo.
—¿Por qué no? —dice Erika, sonriendo ladinamente—. Sera divertido.
Derek solo bufa, comenzando a caminar para darles la espalda.
—Y díganme—dice Laura, cargando la tabla que dejo caer al suelo Isaac—, ¿Por qué la fiesta?
—Somos adolescentes—contesta el rubio, como si eso fuera obvio—, necesitamos estar de fiesta, y dado el hecho que Lydia Martin no ha organizado ninguna que valga la pena últimamente...
—¿Cómo que las fiestas de Lydia no valen la pena? —Pregunta de inmediato Stiles, levantándose de su silla—. Es la chica que hace las mejores fiestas de todo el pueblo—dice, haciendo exagerados ademanes—. Ya deberías saberlo, llevas al menos dos días en el pueblo.
—Precisamente por eso, ¿Cuándo voy a hacer invitado a una fiesta?
—Cuando tu vida social mejore, ricitos de oro.
.
Ciertamente, Stiles tenía cosas más importantes que hacer además de una fiesta de lobitos de último momento. Y no es porque fuera una persona a la que disgustan las fiestas, sino, que de una manera más extraña no estaba de humor en esos momentos.
No lo estaba, y no lo estaría.
Estaba confundido, frustrado y extrañado, dándole vueltas al asunto de los hombres lobo una y otra vez, y aún más al hecho de la paranoia, según él, injustificada de Derek. Sin embargo, no podía decirle eso a Scott, y ni siquiera estaba seguro de, si le decía al final, este le comprendiera.
Cosas de Omega.
Bufa, viendo como Isaac y los gemelos tratan de colgar unas cadenas fluorescentes en el techo. Con bastante trabajo lograron montar la mesa del DJ, Stiles no esperaba que pudieran lograrlo pronto. La vida ciertamente le había hecho nunca subestimar a nadie, ya que a él nunca le había gustado que lo menospreciaran debido a su jerarquía social de omega; no obstante, ese trio de lobitos súper desarrollados seguramente no lo lograría ni aunque su vida dependiese de ello. Y no precisamente por su falta de altura.
—Stiles—llama Scott, cargando unas cuantas cajas más. Stiles le mira desde la mesa, donde está sentado observando todo—, ¿No podrías ayudarnos un poco?
Niega con la cabeza, bufando de nuevo.
A este paso, convertiría todo el aire en bufidos de dióxido de carbono.
—No—dice, sin el menor remordimiento.
Scott hace una mueca.
—¿Por qué no? Pensé que te gustaría la idea de tener una fiesta… algo de normalidad después de que te enteraras de…
Y eso, de alguna manera, le hace perder los estribos.
—¿De qué? ¿De la existencia de perros mutantes que corren libremente por el bosque? Si Scott—rueda los ojos—, una fiesta es definitivamente lo que necesito para que mi estrés disminuya—le mira, sintiendo rabia de repente—. ¡Obvio que no, idiota! Aún estoy incrédulo con ello, ¿Crees que porque aún no había gritado estaba bien creyendo en todo eso? ¿Qué no he daba, no se… dolor de cabeza el saber que todos los cuentos que nos contaban de niños son normales? Dios Scott. Estoy bien con ello, pero no significa que lo acepto así sin más, aún estoy tratando de digerir que es…
Se interrumpe de inmediato, y sabe que la verdadera razón de no poder aceptar completamente la existencia de los Hombres lobo es porque se niega a hacerlo. Scott es su mejor amigo, y le quiere aunque se convierta en una quimera con cientos de cabezas horribles y asquerosas, aunque sea un perrito de verdad. Su cabeza no puede aceptar que… que Derek, la persona por la que ha comenzado a cuestionarse si es lo verdaderamente fuerte como para ignorar sus impulsos de omega sumiso, y querer rendirse contra su personalidad de omega sea eso.
Es genial, lo sabe, porque siempre ha querido saber que ocultaban las sombras y las extrañas figuras detrás de las ramas de los bosques, pero es abrumador.
Stiles solamente es un chico parlanchín, un omega que no acepta su lugar en la jerarquía social, un chico que trata de hallarse a sí mismo ignorando su naturaleza para ello; Derek, al contrario, es un Alfa en toda regla, dominante, imponente y a quien nadie se le pasara por la cabeza pelear o meterse con él en ningún momento, una persona con una numerosa familia que le respalda y le ha estado diciendo desde pequeño a donde pertenece, un hombre que sabe verdaderamente quien es, estando seguro de sí mismo y nunca dudando de él, una estrella gruñona que difícilmente será alcanzada.
Y Stiles estaba conforme con ello, porque no piensa que alguna vez una persona como él estuvo destinada a ser su pareja, o eso pensaba hasta que se entera de la verdad oscura que ocultan los Hale.
Un hombre lobo.
Es exhaustivo tratar de convencerse que eso no lo hace más genial que lo que ya es, pero falla. Porque si antes Derek Hale era difícil, ahora es imposible.
Eso le deprime, y está mal sentirse así, porque se suponía que Stiles jamás sufriría debido a ningún Alfa, porque hasta el momento los únicos en su vida eran Scott y su Padre, los únicos Alfas en los que verdaderamente estaba dispuesto a confiar. Eso antes de Derek Hale.
Y le odia… le odia mucho… porque ahora su omega sabe a quién quiere como compañero, y se entristece al saber que eso no pasara.
Se siente rechazado.
Se siente un mal omega.
El peor de todos. No merecemos nada… el Alfa no nos quiere…
—Stiles—llama Scott, preocupado, y el chico ve como suelta las cajas antes de dirigirse rápidamente hasta él y tomarle el rostro entre sus manos—, no llores. Stiles, ¿Qué ocurre? —parece desesperado, y el omega se da cuenta que no sabía que estaba llorando hasta que Scott lo dijo, y repentinamente el peso de los sollozos atorados obstruyéndole el pecho y la respiración se hace consciente. Abre la boca para hablar, pero un desgarrador jadeo sale de su boca—, no me hagas esto… no….
Stiles lo sabe.
No es un ataque de pánico, piensa, es mucho más que eso. Es algo que pensó nunca antes sentir al declararse perdidamente enamorado de Lydia Martin, el hecho de querer nunca sentirlo le hace tratar de negárselo, de detenerlo con solo pensar que no puede pasarle esto a él. Lamentablemente no es suficiente.
Termina llorando en los brazos de Scott, pensando en todo momento que es patético por llorar debido a la falta de atención de un Alfa. Sabiendo que, el momento que no quería que pasara, ha pasado.
Porque realmente Stiles ahora sabe que ocurre con él, porque esa tristeza desoladora al saber que Derek jamás le prestaría si quiera la atención necesaria para considerar ser su pareja; su omega no es el único que siente algo por Hale…
Estoy perdido…
.
La excusa que le da a Scott cuando termina de llorar ni siquiera convencería a su padre.
—Cosas de Omega.
Esas cosas de omega existen, piensa Stiles, mirándose en el espejo del baño una vez más, escuchando claramente la música afuera de la habitación y sintiendo como el marco rebota contra la pared debido a la intensidad del volumen. Son cosas que le ocurren a veces en su celo, como la sensibilidad ante muchos temas y cosas, y la irritabilidad y frustración; son cosas que simplemente pasan y no hay nada que hacer para evitarlas, cosas que el Sheriff sabe bien que cuando su hijo las tiene es mejor alejarse un poco de él, darle espacio y tratar de permanecer tranquilo; no obstante, no está empezando un nuevo ciclo de celo, ni siquiera está saliendo o se acerca a uno—su próximo celo según Melissa es en un mes—, y de no ser porque Scott es una persona extremadamente inocente e ingenua, probablemente hubiera insistido aún más para saber porque lloraba.
Afortunadamente, ese no es el caso.
Así que Stiles está encerrado en el baño del piso superior del Loft de Derek, estando consiente de como en el piso abajo los adolescentes ríen, bailan, se frotan unos con otros y tratan de vivir la vida al límite ingiriendo cantidades peligrosas de alcohol de contrabando.
Mira su camisa con atención una vez más, no estando seguro de la selección de colores azulados y turquesas que le ha dado Erika para la fiesta, pero estando bastante conforme con el jean oscuro y las zapatillas deportivas. Su cabello sigue estando desordenado como siempre—lo que le hace recordar a cuando lo tenía corto—, y sus ojos le miran con ánimo.
—Vamos—se dice en voz baja, tratando de darse coraje de salir y bajar—. Tú puedes. No pasara nada. Scott te prometió que Jackson no estaría aquí, y es un hombre lobo. No dejara que nada malo te pase— La voz de su omega susurra en su mente: No dejaran que nada malo nos pase…—. Además, ¿Desde cuando eres un cobarde? Tú puedes contra ese Alfa pretencioso.
Sale del cuarto de baño, dirigiéndose con paso veloz hacia las escaleras y bajando con rapidez por estas.
La sala se ha convertido en un intento de club nocturno. Muchos chicos y chicas bailan amontonados en el centro de la misma, donde en frente de esa multitud el Dj se encuentra dando comentarios y cambiando constantemente de música y tono.
Una chica pasa justo frente a él y Stiles no puede evitar notar todas las marcas fluorescentes que pintan su piel descubierta.
Scott se reúne con él de inmediato, mirándole con una enorme sonrisa. Tiene el torso descubierto, y detrás de él viene Isaac de igual manera, ambos con marcas y espirales de color verde y azul.
—A que es divertido—comenta su amigo, sonriendo enormemente y apuntando hacia su espalda—. Por haya es donde maquillan, y los chicos están sentados haya—apunta a su izquierda, donde efectivamente los demás están en unas mesas improvisadas.
—Se ve súper divertido—dice con sarcasmo.
—Mucho, Stillinski—replica el chico de rulos, apuntando con una ademan despectivo hacia su vestimenta—. ¿No deberías quitarte la camisa? Es una fiesta fluorescente, creo que lo mínimo que deberías hacer es pintarte.
—Lo tendré en mente, ricitos.
Isaac le sonríe una última vez antes de perderse en la multitud. Scott solo sonríe.
—Iré a buscar a Allison—informa, y Stiles reprime el impulso de rodar los ojos. Obviamente, piensa—, ¿Está bien si te dejo solo?
Vaya, al menos tiene la decencia de preguntarme.
—Sí. Tu vete tranquilo…
Lo ve perderse en la multitud, antes de soltar un suspiro. Su mirada se dirige a las maquillistas en el fondo, y nota como la barra de bebidas esta justamente al lado. Un buen trago seria bueno…
A la mierda todo…
.
Derek esta incomodo rodeado de tantos cuerpos.
Entonces no tiene la menor idea del porque está ahí, con los brazos cruzados al mejor estilo aguafiestas y frunciendo el ceño, sin que la felicidad que sus amigos quieren que sienta le llene de ninguna manera. La música estridente de lo que queda de su Loft, que ahora parece un estrafalario centro de entretenimiento para embriagarse (cuya descripción se parece más a un antro del diablo) no le deja pensar con claridad, y tiende a gruñir cuando Erika, la aparentemente única familiar que parece tener cerebro y Beta de su manada, se le acerca con el aroma de alcohol irradiando de su cuerpo.
Sabe que no está ebria, pero eso no puede hacer nada para evitar que le mire con desaprobación.
—Bebiendo—es lo único que Derek dice, con ironía, y ve como la rubia se echa el cabello enredado y sudado sobre el hombro, sonriéndole de manera encantadora antes de sentarse en la misma mesa donde está él.
—La vida es joven—es todo lo que dice, y Derek tiende a fruncir el ceño aún más—. Se supone que está maldita celebración es para ustedes, para celebrar que son los mejores salvando nuestros traseros. E Isaac se ve mucho más feliz que tu—Bufa, sonriendo. Señala al rubio que hasta el momento se la ha llevado bailando de la mano de una chica aparentemente latina.
Derek sonríe con sarcasmo.
—Perdona si es que no me divierten los lugares que apestan a mala muerte.
Es cierto. El Loft apesta a sudor, alcohol, a marihuana probablemente; apesta a arrepentimiento al día siguiente, a un encuentro de una noche, a la pérdida de sentido común y a las lágrimas derramadas de los corazones despechados. Es horrible, y tantos corazones juntos sin estar en la misma frecuencia, sino que latiendo cada uno de manera diferente y para nada coordinada, sumándole a la música electrónica que aparentemente disfrutan los jóvenes de hoy, le provoca nauseas.
Pero tampoco iba a abandonar su casa y dejarla a cargo de unos adolescentes y su hermana mayor, en cuyo caso es peor que los primeros.
Así que ahí está, rodeado de cuerpos calientes que se legan y restriegan contra ellos como a animales en celo, cuya única diferencia a estos es que lo hacen con el ritmo de la música y no como dictan sus cuerpos, concentrando todos los aromas en un solo espacio: una nube que cubre las cabezas de todos sin que se den cuenta.
Derek no puede hacer otra cosa más que enojarse consigo mismo. Porque odia estar ahí, porque sobretodo detesta las multitudes, y porque al parecer Isaac ya encontró pareja.
Y porque siente como se lo comen con la mirada mucho antes de que dé un paso para salir de la mesa.
—Eres un aburrido—bufa con diversión Erika, dándole un trago a la bebida rosada que trae consigo—. Ahí está la diversión, ahí están las personas, las pareja, los posibles compañeros de los que tanto habla mamá Talia. Aquí es como si no hubieras venido.
Y con eso, se va, contoneando sus caderas al ritmo de la música antes de meterse entre los cuerpos y bailar como loca.
Erika tiene razón, sin embargo, cuando está a punto de levantarse y dirigirse en dirección a su cuarto a encerrarse, una figura muy conocida se acerca a él con andar torpe.
Stiles está sin camisa, con el torso pálido sin ninguna prenda y cubierto de patrones tribales y espirales de colores fluorescentes. El aroma amargo oculta su verdadero olor, y Derek sabe por los ojos desorbitados que muestra el omega, que ha estado bebiendo.
El chico se desploma en la silla frente a él, mirándole con una sonrisa temblorosa y subiendo las cejas. Frunce el ceño, definitivamente ha bebido.
—¿Qué sucede, Sourwolf? —pregunta, utilizando el molesto apodo que le ha dado. Suelta unos cuantos hipidos antes de continuar—: ¿Por qué la cara larga? ¿Qué acaso pusieron algo en tu bebida?
—En la mía no—gruñe, y Stiles sonríe aún más.
—No entiendo nada de lo que gruñes ¿Sabes?, siempre me he preguntado cuánto dinero ganaría si tradujera todos tus gruñidos a español e inglés. Seguramente me haría millonario, podría comprar una gran casa y muchas pantallas planas… ¡Y computadoras! Muchas computadoras donde poder buscar en internet e investigar sobre ustedes los lobitos… me gustaría saber más de ti… ¡De ustedes!
—Stiles.
—¿Qué?
—Cállate.
—Oblígame a hacerlo, Sourwolf—y ahí está, la misma frase y la misma sonrisa mordaz en los labios del adolescente de nuevo.
Sera una larga noche.
