Capítulo XIII: Ese mismo día, después de que se recuperara Dewey de las palabras de Perla, las cuales lo habían herido, pero todo irlandés sabe mantener su espíritu de lucha siempre vivo y de pie, logrando recuperarse y así fue como se dirigió hacia la clase de Greg, quien lo estaba esperando, en la entrada a las playas.

Dewey lucía una camisa blanca con un traje, pantalones, cinturón y zapatos negros, mientras que llevaba unos lentes de Sol oscuros, al mejor estilo de "El Padrino III" se dirigió hacia el padre de Steven, quien lo estaba esperando con su guitarra en mano.

- Wow, Señor Alcalde, digo Dewey, se ve muy bien con su nuevo atuendo. Le dijo Greg asombrado por el cambio en la vestimenta.

- Gracias, lo estaba reservando para una ocasión especial. Le respondió, mientras que se quitaba los lentes del Sol oscuros.

- ¡Y qué mejor momento! Hoy hará su prueba final: Una serenata a la Luz de la Luna Llena para Perla. Le dijo el padre de Steven, cosa que al oír eso, se quedo helado.

- ¿D, di, dij, dijo "Serenata"? Preguntó, mientras que le temblaba todo el cuerpo.

- Así es. Esta es la parte importante de su examen. Le dijo el marido de Rose, mientras que Dewey debía esta vez, demostrar valentía y no ponerse nervioso ante esta gran oportunidad de mostrar su amor hacia Perla y lo tendría que hacer bien y al pie de la letra.

Ubicados en las cercanías del mar, Dewey comenzó a tocar la guitarra español de Greg, el cual le pedía que cantara una poesía del español José Zorrilla, quien era el turno de los españoles románticos y fue así que comenzó.

- Broté como una yerba corrompida

Al borde de la tumba de un malvado,
Y mi primer cantar fue a un suicida:
¡Agüero fue, por Dios, bien desdichado!

Al eco de este cántico precito
Dijo el mundo escuchándome: «Veamos»,
Y sentóse a mirarme de hito en hito:
Y el mundo y yo, por mi primer delito,
Desde entonces mirándonos estamos.

Dejemos a los muertos en reposo
Y que duerman en paz, si es su destino;
Harto haremos en mar tan proceloso
Como es la vida, en encontrar camino.

Yo el mío me busqué por las turbadas
Ondas de aqueste mar, y mi barquilla,
Por medio de otras muchas que extraviadas
Bogar sin rumbo vi desesperadas,
Procuró conducir hacia la orilla.

Velé, gemí, con angustiado lloro
Volvíme al cielo y acudí a las ciencias:
¿A la ribera tocaré? Lo ignoro;
Sólo sé que la tengo en mi presencia.

Al verla, aunque de lejos, lancé un grito,
Y a impulso de recóndito misterio
Dióle la soledad eco infinito,
Y fue, tornado en cántico maldito,
A expirar en mitad de un cementerio.

Yo sentí que la tumba me aplaudía,
Y ansío de gloria al corazón hallando,
Dije dentro de mí: «La tierra es mía.»
Y con mayor afán seguí cantando.

Creí de Dios mi soberano aliento,
De arcángel mi poder; mi alma altanera
Me arrebató hacia el alto firmamento,
Y la región azul del vago viento
Embelesé con mi canción primera..

Atrás dejó las águilas que miran
Con ojo audaz al sol, atrás quedaron
Las nubes que relámpagos respiran,
Los soles mil que por espacios giran
Donde mortales ojos no llegaron.

Creí el mundo a mis pies; alcé la frente
Para cantar mi orgullo, y mis oídos
Del medio de una nube refulgente
El acento de Dios omnipotente
Oyeron, de pavor estremecidos.

«Canta, dijo una voy, tal es tu suerte,
Pero canta en el polvo que naciste,
Allí donde jamás han de creerte:
Canta la vida, mientras va la muerte
A sí llamando tu existencia triste.»

Dijo, y me echó a la tierra y a la vida,
Y al impulso de su hálito divino,
Con cántiga risueña o dolorida
La soledad alivio del camino:
Y cumplo así la ley de mi destino.

Inunda paz sabrosa
Mi corazón tranquilo,
Y dichas y deleites
Encuentro por doquier:
Mi ser halló en mi alma
Inalterable asilo,
Mi espíritu respira
El ámbar del placer.

Y nada me atormenta,
Ni envidio ni deseo:
Mi espíritu al abrigo
De la tormenta está:
Pasar a las edades
Indiferente veo;
Mecido en dulces sueños
Mi pensamiento va.

Y a veces me arrebata
Mi loca fantasía
En alas de su joven
Fecunda inspiración;
Y a un mundo me transporta
De encanto y de armonía,
Do gozan mis potencias
Espléndida ilusión.

Mi espíritu se libra
Del cuerpo que le encierra,
Y grande y poderoso
Como su Dios se cree,
Y alcanza desde el cenit
A la lejana tierra,
Cual punto en el espacio
Que apenas no se ve.

Y el orbe ante mis ojos
Despliega los misterios
Que impulsan la infinita
Y excelsa creación;
Y hollando los escombros
De tronos y de imperios,
Revienta en armonía
Mi libre corazón.

Cuanto es en los espacios
Su ser me patentiza:
Un templo ante mis ojos
El universo es,
Y todo en su recinto
Se ensalza y diviniza,
Y la creación entera
Tendida está a mis pies.

No hay canto, ni suspiro,
Lamento ni murmullo,
Cuyo eco misterioso
Fingir no sepa yo,
Que mi niñez mecieron
Los bosques con su arrullo,
Y su creencia santa
La soledad me dió.

La música comprendo
Que en las volubles hojas
Resuena a la presencia
Del céfiro fugaz;
Y entiendo en el otoño
El ¡ay! de sus congojas
Con que piedad imploran
Del ábrego tenaz.

Yo sé cómo susurran
Con diferentes voces,
Marchitas en Setiembre,
Jugosas en Abril;
Ya rueden con el polvo
En círculos veloces,
Ya con su teldo verde
Coronen el pensil.

Yo entiendo de las aves
Los cánticos distintos,
El saludar al alba
o huir la tempestad;
Buscando de las selvas
Los cóncavos recintos,
En donde alegres gozan
Salvaje libertad.

Entiendo el agorero
Graznar de la corneja,
La ronca voz de buitre
Que huele su festín;
Del solitario búho
La temerosa queja,
Y el amoroso trino
Del ágil colorín.

Y el ruido con que vuela
La errante mariposa,
Los pasos de la oruga
Sobre la fresca flor,
El desigual zumbido
Con que anda codiciosa
La abeja, de su cáliz
Volando en derredor.

El sol con que su nido
Columpia la oropéndola,
Del álamo frondoso
Suspenso en la altitud,
Y los murmullos que alzan
Las ráfagas, meciéndola,
Haciendo, revoltosas,
Eterna su inquietud.

Los mágicos rumores
Que elevan diferentes
Las diferentes aguas
Del bosque o del jardín,
Cuando los montes surcan
Sus rápidos torrentes,
Cuando en los valles buscan
Sus arroyuelos fin.

Y el temeroso acento
De las voraces fieras,
De la tormenta ronca
El iracundo son.
En mis oídos posan
Las notas lisonjeras
Que ensalzan y armonizan
La inmensa creación.

Conozco de los astros
La incógnita carrera,
Del ángel que los guía
La luminosa faz,
Y la del ROSTRO SANTO
Que en ellos reverbera,
Torrentes derramando
De vida y claridad.

Las nubes le saludan
Con majestuoso trueno,
La atmósfera lo enciende
Relámpago veloz,
La tierra le abre humilde
Su perfumado seno,
Y el mar canta su gloria
Con incesante voz.

Si airado pestañea,
Los mandos se estremecen;
Si torna el rostro, yacen
En muerta oscuridad,
Si su hálito les niega,
Caducan y envejecen:
El solo es la existencia,
La luz y la verdad.

Para Él tiene tan sólo
La eternidad guarismo,
Y el número los astros,
Y las edades fin,
Y límite el espacio,
Y término el abismo;
Y nada se le esconde
Por lóbrego ni ruin.

Su dedo es la balanza
Que en equilibrio tiene
La máquina gigante
De su alta creación,
Y cuanto en ella existe,
Su dedo lo mantiene,
Y ese es el Dios que canta
Mi lengua y mi razón.

Y voz no hay ni suspiro,
Lamento ni murmullo,
Cuyo yo misterioso
Por Él no entienda yo;
Que mi niñez meciera
Los bosques con su arrullo,
Y su creencia santa
La soledad me dio

Al escucharlo cantar, se quedó asombrado, él no era malo, pero cuando la gente es ciega y no aprecia lo que uno hace, incluso por amor, puede expresarlo de su manera y sin sentirse humillado por nadie.

Dewey iba a demostrarlo, ya que Greg tenía un nuevo plan en mente:

- Esta noche, tú, en las sombras, tocarás una serenata para Perla, tranquilo, los has llevado muy bien y puedes hacerlo. Le informó al respecto.

- ¿Crees que no se dará cuenta? Preguntó un tanto preocupado el mandatario.

- Claro que sí, tranquilo, te irá bien. Si tienes una duda, avísame y lo cerramos. Le calmó Greg.

- Bueno, tendré confianza en mí mismo y esta noche -Apresta los puños- Lo haré. Juró, mientras que partían de las playas.

Justo, cuando estaba volviendo a su vehículo y Greg regresaba a la casa en la colina, todas estas extrañas citas en la playa le habían llamado la atención a Steven y a Connie, quienes habían decidido observarlo más de cerca a Dewey.

- Allí está. Señaló Connie, mientras que lo enfocaba con sus binoculares.

- ¿Por qué otra vez se reunió con mi papa? Preguntó Steven dudoso.

- Yo creo que hay un motivo, pero deberemos espiarlo más de cerca. Sostuvo Connie su teoría.

- Tienes razón, vamos a seguirlo. Sugirió Steven y subidos a sus bicicletas, persiguieron el coche del Alcalde hasta llegar a su casa, donde Buck lo estaba esperando.

(Música Briefing Conspiracy del Mafia Soundtrack)

En el Espacio Exterior, una nave espacial con forma de mano (gema) se encontraba sobrevolando la Vía Láctea, en ella se encontraba una gema de ojos y piel verde lima, ligeros dedos verdes que no estaban directamente unidos a su cuerpo, pero en su lugar flotaban alrededor de la mano, su cabello corto verde amarillo, con un estilo de tetraedro, una víscera verde claro que cubría su frente y ojos. Llevaba un traje con cuello que cubría todo su cuerpo, a excepción de sus brazos y cuello, era similar al que poseía Jasper. Su traje estaba compuesto principalmente de un color verde oscuro y con un contorno diamante negro alrededor del corte fuera de su área del cuello, las mangas y las botas se componían sobre todo de verde y negro también, en sus rodillas tenían forma de diamantes y coderas y su gema se encontraba en la frente con la forma de un triángulo invertido con bordes redondeados.

- Peridot. Le llamó una voz y ella fue a la sala principal.

Al entrar en ella, la gema se dirigió hacia una tan familiar enemiga de las Crystal Gem.

- Estamos en las coordenadas, Jasper. Le anunció ella.

- Perfecto, todo va de acuerdo al plan. Jajaja. Río Jasper, mientras que ella volvería a la Tierra para terminar con su venganza sobre las Crystal Gem y sobre todo con Steven Universe y con Lapis Lazuli.

- Dentro de unos días estaremos de vuelta en la Tierra para conquistarla. Le terminó de informar Peridot.

- Excelente, con nuestra tecnología, derrotaremos a esas revoltosas y traidoras Crystal Gem y pasaremos a ser las autoridades de ese Mundo. Río Jasper por su malévolo plan.

La nave puso en marcha su rumbo.

La venganza de Jasper había empezado.

Y con este buen cierra al estilo "El Padrino" terminamos con este capítulo n.n Espero que lo disfruten y mando saludos a:

saQhra: Lamento antes de haber hecho capítulos cortos :( es que con los parciales (exámenes) en la Facultad tengo poco tiempo, pero ahora que las cosas se van calmando de a poco, empezaré con los largos. n.n Un saludo amigo desde Buenos Aires, Argentina.

AkumuHoshi: Saludos para vos también n.n :D y como lo prometí, aparece Peridot :D.

Urakashi: Espero que vos también disfrutes de este capítulo n.n y lo seguiré este proyecto. :3.

Un saludo a todos ustedes, de parte de su amigo MontanaHatsune92. Paz n.n :D. Que tengan una buena noche.