You are mine
Capítulo 14: La Casa Hale
Stiles siente su cabeza siendo martilleada con fuerza contra una pared, como si trataran de encajar un clavo con ella. Nunca le ha gustado sentir dolor, él no es masoquista ni mucho menos, y siempre ha tenido que mantenerse al margen de situaciones que le lastimen exceptuando, claro, el Lacrosse.
Pero el Lacrosse es lo único que le mantiene en forma.
Se trata de reincorporar de la superficie en donde durmió, pero se da cuenta que su cuerpo, en lugar de acatar sus ordenes, lo único que hace es acurrucarse y frotar el rostro contra la suavidad de una almohada o cojín; probablemente durmió en una cama o un sillón. Stiles se remueve en aquella superficie blanda, quedando su nariz cerca de esta. Aspira con fuerza, y el exquisito aroma de un Alfa le llega hasta lo más profundo de su bajo vientre, haciendo que se retuerza un poco como si tuviera bichos.
El olor es parecido al que sueltan los leños al quemarse, a las piñas aromáticas que compran en el centro comercial para adornar la casa en Navidad, a los abetos, desprendiendo el aroma salvaje que recuerda perfectamente, aquel que se quedo grabado en su memora a fuego, como una herida profunda que dejo atrás una cicatriz para hacerle saber algo que no puede interpretar. El cuero y el aroma a menta están escondidos debajo de ese maravilloso perfume, y sabe perfectamente a quien pertenece.
Abre la boca para decir algo, pero lo único que puede decir estando medio dormido es: —Derek.
Como si fuera un flash de una cámara fotográfica, escenas leves de lo sucedido después de beber le llegan, nada coherente sin embargo, solo el vago recuerdo de él bailando y hablando, este ultimo en compañía de Derek.
Gime en voz alta, enterrando aun más la cabeza en la almohada. Demonios, ojala no haya dicho nada que le ponga en evidencia. Aunque la ultima vez que se emborracho le dijo todos sus sentimientos por Lydia a Scott...
Probablemente si este jodido.
—Ya estas despierto—la voz de Derek le llega desde un poco lejos, Stiles supone que desde la puerta.
La parte racional de Stiles le dice que se levante, y en serio que trata de separarse de las suaves sabanas y cobijas que le mantienen calientito, pero su lado omega, hogareño, mimoso y perezoso como siempre; se reúsa a hacerle el remoto caso, y en lugar de reincorporarse, se acurruca un poco más, quedando boca abajo y con la cara pegada a la almohada, soltando un ruido parecido a un ronroneo. Siente sus mejillas calentarse de vergüenza al mostrarle esa parte, precisamente, a Derek Hale. Trágame tierra.
—Vamos—la voz de Derek esta cada vez más cerca de él, y Stiles siente como cambia un poco el peso a un lado de él—. Despierta Stiles, que no puedes pasar todo el día durmiendo.
—Te apuesto a que si—gruñe contra la almohada, dándole la espalda. Aun dormido, se rehúsa a dejar de retar a Derek.
Es demasiado divertido.
Siente la caliente y grande mano de Derek contra su hombro, y aunque aun conserve la camiseta de ayer, puede notar claramente como su cuerpo reacciona al tacto, acercándose aun más. Derek solo suspira, llevando otra de sus manos hacia el cabello contrario, moviéndolo un poco. Stiles no puede estar más sorprendido para ese momento, y Derek parece notarlo, porque de repente su mano se congela, sin saber que hacer.
—Levántate—es todo lo que dice, antes de retirar sus manos como si quemaran.
Stiles hace un gemido en disconformidad.
—Déjame en paz, Derek—dice, aun contra la almohada, y no suena molesto en lo absoluto, porque su voz parece más la de un niño pequeño caprichoso—. Solo déjame dormir un poco más.
—Has dormido más de quince horas—bufa el Alfa, y Stiles nota como lo vuelve a sacudir un poco.
—Puedo dormir un poco más, recomendablemente 2 horas más.
—Levántate antes de patearte, dormilón.
El omega despega su cabeza e la almohada, mirando hacia la derecha, donde Derek esta tranquilamente sentado en su cama con una mueca que dice claramente "levántate es una orden" y mirándole con sus ojos verdes brillando en expectación, como si esperara algo.
—¿Dónde estoy? —pregunta, dándose cuenta que no reconoce esa habitación como suya.
—En mi pieza—dice simplemente el otro, como si tal cosa no fuera algo de lo que sorprenderse, y siendo sinceros, para Derek puede que no, pero para él, es un gran hecho.
—¡¿En tu habitación?! —exclama, reincorporándose y quedando sentado en la cama.
Derek le mira con una ceja alzada.
—¿Qué pasa?
Stiles se revisa todo el cuerpo, levantándose la camiseta, buscando un chupetón y solo topándose con el pecho vendado—¿Por qué esta vendado? — y levantando las cobijas para notar—con gran alivio, porque si pierde la virginidad con un Alfa como Derek al menos quisiera recordarlo— que tiene sus pantalones puestos.
—¿En serio pensaste que te acostaste conmigo? —pregunta Derek, cruzándose de brazos. Stiles le dedica una mirada avergonzada.
—No recuerdo mucho de anoche. Aunque se que tu nunca te acostarías conmigo. De todos modos, estoy sorprendido de estar vendado.
—Deaton llamo anoche después de tu colapso de borrachera. Nos dijo que debíamos vendarte las heridas para evitar lastimártelas más. Scott se ofreció, alegando que era el único con entrenamiento "medico"—se encoge de hombros.
— ¿Por qué estoy en tu habitación, Hale?
—Estabas muy borracho, Stillinski. Hice mi buena acción del día.
Stiles no puede evitar soltar una sonrisa al escuchar una frase similar a la suya, cuando quería llevar a Derek a la escuela y este pensaba que lo quería asesinar, o algo parecido...
—¿Cómo estuvo la fiesta? —pregunta antes de bostezar y estirarse. Derek le mira por unos segundos, atentamente.
—No lo sé.
—¿Por qué? ¿Acaso no te divertiste?
—No me gustan las fiestas.
Un recuerdo pasa rápidamente por la mente de Stiles, y antes de que pueda detenerlo, ya ha abierto la boca:
—Tampoco te gusta bailar.
Derek le mira asintiendo.
Sinceramente, comienza a ser frustrante que no pueda recordar absolutamente nada de la noche anterior, y que todas las cosas que vuelven a él, de una u otra manera, son inútiles. No le sirve de nada saber que Derek no disfruta de bailar en ese momento, cuando lo que más quiere es saber si cometió una locura de la cual arrepentirse ahora. Así que, usando sus conocimientos básicos de detective, comienza a tentar el terreno un poco.
—Supongo que no bailaste conmigo.
—No—contesta, soltando un suspiro—, aunque me insististe demasiado.
—Oh—alza las cejas, mirando su regazo aun cubierto por una sabana—. Perdón por ello.
—No te disculpes—niega rápidamente el Alfa—. Eres un adolescente, te querías divertir.
—Bueno, tu no eres precisamente el amo de las fiestas.
—Pero no soy un cascarrabias.
—Yo no dije que lo fueras—alza la mirada, frunciéndole el ceño—. Solo que a veces puedo ser insistente y molesto.
Derek alza una ceja, sonriendo ladinamente.
—¿A veces?
El tono con el que lo dice es irónico y burlón, y Stiles aguanta la respiración ahogando un jadeo. Dios, que estar en la cama con Derek Hale a menos de un metro de distancia de él, estar envuelto en ese aroma embriagador, y notar que el otro no esta más que en una camiseta y unos pantalones de dormir no ayuda mucho al autocontrol del hormonal omega de Stiles. Y mucho menos si Derek le dedica esa sonrisa tan arrogante.
Se sonroja fuertemente, y de manera involuntaria cierra un poco las piernas, sintiendo como su estomago se contrae con las malditas gárgolas que tiene dentro.
—Solo a veces—gracias a cielo, Stiles logra decirlo sin tartamudear. O al menos no del todo.
—Hagamos como que lo creo.
—Oh, es que en serio lo crees.
—¿Lo creo? —le sonríe ladino, alzando una ceja de nuevo.
—Claro que sí.
—Dejen de coquetear—dice una voz desde la puerta, y de inmediato Stiles mira hacia esa dirección, encontrándose con la mirada divertida de Laura Hale, sonriendo como un tiburón malicioso, escondiendo algo. Se sonroja un poco—, el desayuno esta listo. Bajen de una buena vez.
Dice, ante de girarse y salir del campo de visión de Stiles. Mira a Derek, quien solo esta serio, mirándole directamente.
—Pensé que me había levantado tarde—comenta, alzando las cejas.
—Y es tarde—Derek se encoge de hombros—, pero eso no significa que nosotros nos levantáramos temprano—su gesto se vuelve serio de repente, mirándole con atención—. ¿Cómo se encuentran tus heridas?
Stiles alza las cejas sorprendido de no haber sentido dolor en sus heridas antes, como si fuera el dolor algo psicológico, y sin decirle nada al Alfa Hale, se levanta un poco la camiseta, revelando unos cuantos vendajes en su abdomen y costillas. Con cuidado, lleva sus manos a la venda del estomago, tratando de encontrar el seguro.
—Ven aquí—Derek se estira, alzando su mano con un ademan. Stiles se acerca un poco, y nota como Hale le quita la venda suavemente, como si temiera lastimar más al frágil cuerpo del omega. Pasa la venda por su espalda, y Stiles se da cuenta de que sus brazos son lo suficientemente largos como para solo estirarlos y tomarlo del otro extremo, sin necesidad de levantarlo o moverlo mucho.
—Gracias—agradece simplemente, enfocando su atención a sus heridas.
Debajo de las vendas apenas hay unos moretones, y aunque siguen siendo igual de feos que al principio, puede suspirar aliviado al ver que realmente la medicina de Deaton funciono. Los hematomas ya están menos hinchados que ayer, y duelen significativamente menos, y puede notar como unos pequeños patrones de tinta azul surcan su caderas y abdomen. Stiles de manera de prueba lleva su mano hasta uno de los hematomas, tocándolo y presionando un poco. Frunce el ceño de dolor cuando al presionarlo un pinchazo de dolor le recorre el cuerpo.
—No hagas eso—dice Derek en un gruñido bajo, tomando su muñeca y alejando su mano del moretón—. Solo empeora— Stiles pone los ojos en blanco; lo esta tratando como a un niño pequeño.
—Solo trataba de ver cuanto dolía.
—Créeme que hasta que recupere su color normal, te seguirá doliendo.
—Bueno, ¿Puedes ayudarme a colocar las vendas de nuevo? —pregunta, mirándole a los ojos—. Fuiste tu quien me pidió verlas, después de todo.
—Yo solo te pregunte como estaban—se queja el mayor, pero Stiles puede verlo colocar la venda en su abdomen y comenzar a darle vueltas. Colocarlas es mucho más difícil que quitarlas—. Levántate. Será mucho más fácil así.
Stiles se levanta en la cama, poniéndose de rodillas y estirando el torso, levantando un poco la camiseta. Derek frunce el ceño en concentración aun sentado en la cama, inclinado hacia él y pasando las vendas, dando unos cuantos apretones para ajustarlas. El chico mira detenidamente el gesto del Alfa. Los ojos fijos en su tarea, las manos firmes sin vacilar, y su boca en una mueca indescriptible, como la de un niño que aprende a atarse las agujetas. Solo le falta tener la lengua de fuera y entre sus labios, piensa divertido, así definitivamente seria un niño.
—No esta nada mal la imagen de la lengua del Alfa—su omega susurra en su mente, con un gemido, y Stiles no puede evitar sonrojarse un poco y negar con la cabeza.
Vuelve a mirar hacia abajo, encontrándose con la mirada de Derek. Sus ojos brillan levemente, con expectación y queriendo atravesar el alma del pobre omega, pero no por ello desvía la suya, sino que le mira aun con intensidad. Las manos grandes de Derek siguen en sus caderas aunque ya haya terminado de vendarle, y no es como si Stiles se este quejando de ello. En lugar de sentirse amenazado... se siente seguro, en casa, a salvo...
—Ya esta atada—dice, sin gruñidos y con la voz más suave que Stiles le ha escuchado nunca.
Suelta un suspiro, susurrando, no estando dispuesto a terminar con la pequeña atmosfera tranquila que les ha rodeado.
—Gracias.
—Stiles, el desayuno esta—Scott entra a la habitación en ese momento, con la camiseta de ayer y el cabello desordenado. Abre los ojos sorprendido—¡Oh por dios! ¡No quería interrumpirlos, yo...!
Stiles se sonroja furiosamente, abriendo la boca y flipando, haciendo ademanes ridículos con las manos.
—¡No es lo que parece! —Chilla, pero Scott le mira sonrojado antes de salir por la puerta con rapidez, aun avergonzado y en Shock.
Y es que, probablemente, si hubiera encontrado a alguien en su posición—con un Alfa mirándole desde abajo y con las manos en su cadera en una cama, mientras que él seguía deteniendo su camiseta como si fuera una dama mostrando lo que hay debajo de su vestido— también hubiera pensado lo que Scott pensó... o algo así.
Mira a Derek sonrojado, y este le suelta con lentitud, levantándose de la cama y dirigiéndose a la puerta.
—Sera mejor que bajemos—dice simplemente, mirándole sobre el hombro desde la puerta.
Stiles se levanta con rapidez, llegando a su lado y pasando de largo hacia las escaleras.
—Por nada—alcanza a escuchar que le dice Derek.
.
—Les digo que sí—Derek puede escuchar claramente mientas Stiles y él se dirigen abajo, como es que Scott vuelve a decir.
El bufido de Erika se hace escuchar, y el sonido del cereal—SU cereal—y una cuchara le avisa que los demás, probablemente, ya estén desayunando.
—¿Estamos hablando de Derek? —dice su prima rubia—. ¿De Stiles y Derek?
—Lo sé—Scott vuelve a decir—, yo tampoco podía creerlo, pero lo vi...
Stiles y él ya están bajando las escaleras.
—Yo le creo—esta vez, como no, es Laura quien habla. Casi puede escuchar como es que se encoge de hombros, sonriendo de lado—. Los encontré coqueteando en su habitación hace unos minutos.
—¿Coqueteando? —dice Isaac, burlonamente—. Ya sabia yo que había una tensión entre ambos.
—Cállense ya—Derek gruñe al entrar a la cocina, siendo seguido de Stiles.
—Solo estamos diciendo verdades, hermanito—contesta Cora esta vez, sonriéndole.
Derek entrecierra los ojos en su dirección, sabiendo que Cora solo quiere molestarle como generalmente lo hace para divertirse.
—¿Qué verdades? —Stiles dice, mientras revolotea por la cocina, con dirección a la cafetera—. Oye Derek, ¿Dónde están las tazas?
No le mira y le sigue dando la espalda, y el Alfa de Derek gruñe en su cabeza en desacuerdo a ello.
—En la vitrina de arriba—gruñe con los dientes apretados.
—Ok.
—Entonces, ¿Es cierto? —pregunta Erika, cruzándose de brazos—. ¿Scott los encontró a ti y a Stiles dándose el lote arriba?
La taza que Stiles sostenía cae al suelo, haciéndose añicos, y el omega se gira con el rostro sonrojado y la boca en una mueca, apretando los dientes y mostrándolos levemente.
—Claro que no—gruñe el omega, mirando a Scott con una mirada asesina.
Erika suelta un suspiro.
—Ahora que lo pienso, era tan obvio—dice derrotada—. Desprenden una tensión tan densa que es difícil respirar a su alrededor.
—Eso no...—balbucea Stiles, negando con la cabeza—. No nos estábamos... no hacíamos nada.
—Con tu corazón latiendo como loco, es difícil creerte—Isaac dice, mientras le da un sorbo a su taza de café tranquilamente.
—Tú cállate.
—Como sea—dice Laura, poniéndose de pie, Malia y los gemelos le imitan. Laura les mira, sonriendo—. ¿Ustedes no tienen nada que decir al respecto?
Malia gruñe frunciendo el ceño.
—Apestan a testosterona—dice simplemente.
—Mucho—concuerda Aiden.
—Yo no tengo comentarios—Ethan es el único que parece nervioso ante la situación, y gracias a Dios, porque Derek esta comenzando a pensar seriamente en matar a su familia, parece el único con sentido común. El único sobreviviente al menos tendrá cerebro.
Laura asiente con la cabeza, satisfecha.
—Eso es todo—dice, sonriendo en dirección a su hermano—. Nosotros nos vamos al bosque. Quiero ver como esta la mansión.
El pecho de Derek se comprime, olvidando todas las burlas pasadas. Mira a Laura con las cejas fruncidas levemente en preocupación.
—¿Estas segura? —su pregunta sonaba exactamente a un "No quiero dejarte sola" pero eso Laura podía reconocerlo sin ayuda de más palabras.
—No te preocupes—la Alfa suelta un suspiro—. Solo correremos a los alrededores del pueblo hasta que llegues. Iremos todos.
Erika e Isaac se acercan a ambos.
—Queremos estar todos cuando la veamos—dice simplemente el rubio.
—¡Vámonos ya! —exclama Cora, levantándose de un salto—. Quiero estirar las piernas, estar en una casa es extenuante.
—Dímelo a mi—comenta Malia, gruñendo un poco.
—Entonces nos vamos—anuncia la Alfa, con voz autoritaria, e incluso Scott ya esta parado a su lado, tratando de abrocharse las zapatillas deportivas de pie. Haciendo un trabajo ridículo, verdaderamente.
Con una ultima mirada, Laura y los demás abandonan la cocina, dirigiéndose hacia la puerta de la entrada. Derek suelta un suspiro, girándose para ver a Stiles con la mirada perdida, pensando en algo.
—¿En que piensas? —pregunta, dirigiéndose a una esquina en donde reposa una escoba. Stiles le mira, mientras se acerca con ella en mano para comenzar a barrer los pedazos de taza.
—No quería romperla—dice el otro, con la voz apenada, recargándose en la cocina—. Estaba pensando... Derek, ¿Qué hice anoche?
Derek se sorprende. Una parte de él sabia que Stiles olvidaría todo, o al menos la mayoría, de lo que sucedió la noche pasada, porque siendo sincero estaba borracho y hasta había vomitado y gemido que se sentía horrible mientras lo llevaba en brazos hacia su habitación, lejos de todo el barullo. Sin embargo, Derek quería que Stiles recordara, y aun lo quiere, porque el omega se había abierto con él, le había dicho que, de una manera hipotética, Derek merecía ser cortejado por él; Stiles es un omega libre que no necesita tener pareja, y que sinceramente no se mostraba interesado en los Alfas, o no al menos que haya notado. Por ello, que ese espíritu indomable le haya dicho que le gustaba, que probablemente aun le guste, le da una sensación cálida en el pecho, e incluso le provoca el impulso de tomar al omega para si, haciéndolo suyo una y otra vez hasta que le mundo entero pudiera con una sola mirada saber que le pertenecía. Gritar a los cuatro puntos cardinales que era de él, que Derek había sido el ganador y único dueño en la vida de Stiles.
Y nunca le había sucedido nada así.
—Uh—respira, sin saber que decir. Decirle la verdad significaría una charla vergonzosa que realmente quiere evitar, porque aunque no se note en el exterior, Derek Hale es algo (muy) tímido. Pero la mirada que Stiles le da no le deja opción—. Me pediste que bailaramos...
—Eso ya lo sé—se lleva una de sus manos a la nuca, acariciándola un poco tratando de ocultar su nerviosismo—. ¿Qué otra cosa paso? —lo dice en voz baja, pero esta seguro que Derek le escucha perfectamente.
—Después tu... demostraste que querías bailar y te fuiste a la pista de baile solo, sin importarte que te dijera que no.
—¿Yo hice eso? —alza las cejas, sonriendo. Stiles piensa que sí, que definitivamente es algo que el hubiera hecho.
De repente a la mente del omega le llega una imagen, la de un Derek territorial mirando a un Alfa extraño, y aunque no puede estar seguro de cómo llegaron a ese punto, Stiles escucha perfectamente que dice Mi omega.
Y aunque su cerebro siempre le hace bromas, sabe que de cierta manera, eso sucedió... aunque pudo haber sucedido de una manera muy distorsionada.
—Sí—continua Derek, mirándole atentamente antes de proseguir—. Después tuviste un encuentro con—los ojos del Alfa relampaguean en azul eléctrico y gruñe desde el pecho, como un lobo en posición de ataque, y Stiles definitivamente sabe que esta mal, porque esa demostración de furia no puede ser de ningún modo Caliente; claro que para él es la cosa más erótica del mundo, pero eso es porque Stiles de chiquito se golpeo con fuerza en al cabeza.
Si, definitivamente es eso.
—Un Alfa idiota...—continua Derek, aun con sus ojos en azul—quiso sobrepasarse contigo y...
—Me defendiste como el amargado caballero en armadura que eres—le interrumpe, y cuando Derek le mira sabe que tiene una sonrisa estúpida en la cara. Pero que, bueno, es el gesto más lindo que han hecho por él.
—Yo...—dice Derek, balbuceando, y Stiles se equivoca de nuevo. El gesto más lindo que ha visto, desde luego y obviamente, es el sonrojo que en este momento cubre las mejillas de Derek Hale—. Si... de algún modo... te defendí.
—Awww—suelta, en voz bajita, pero la mirada que Derek le dedica le deja a entender que le ha escuchado. Stiles le sonríe, con sus ojos brillando completamente emocionado, como un niño a quien le están contando un cuento—. ¿Qué paso después?
—El Alfa imbécil se fue con la cola entre las piernas—Derek sonríe—, y tu te reíste de él.
Stiles suelta una carcajada, imaginando una persona con una cola, yéndose con las orejas gachas.
—Oh dios...
—Después salimos a la terraza y platicamos un rato... —entonces Derek se calla, y sabe que es una mala señal, que esta tratando de esconder algo.
—Derek—dice, serio—, dime de que hablamos.
Le mira ahora con los ojos verdes de manera seria, y en un momento su omega piensa que puede dejarlo ahí, que debe dejarlo ahí para evitar que el Alfa se enoja; pero la parte racional de él, aquella que predomina por sobretodas las cosas, le dice que no puede simplemente abandonar el tema.
—Dímelo—exige, y con más énfasis en la orden, su mano viaja los centímetros que le separan del Alfa, posándola en su brazo. Le da un leve apretón.
Los ojos de Derek vuelven a ser azules de nuevo, pero solo es un flash, porque de inmediato se vuelven verdes y le miran con curiosidad.
—Dijiste que... Stiles, yo... no puedo.
—Eres un Alfa, Derek—le recuerda—. Claro que puedes, ¡Además eres un hombre lobo, dios mío! Puedes hacerlo todo... No me voy a molestar, Derek.
—Me echaste en la cara que te llame mi omega—Stiles se sonroja, y siente su estomago lleno de mariposas—. Debes de saber que dijiste tú después.
—Yo...—niega con la cabeza, soltando un suspiro. Alza la mirada para posarla en los ojos de Derek de nuevo—, lamento si dije algo fuera de lugar.
—No dijiste nada que me molestara.
Stiles alza las manos.
—¿Estamos en el mismo canal?
—Conociéndote, estoy seguro que sí.
Stiles siente que se puede volver chiquito en cualquier momento, y de hecho, su omega sale a la luz, haciendo que agache la cabeza un poco, exponiendo su cuello como generalmente lo hacia. No suelta el brazo de Derek, sin embargo.
—¿No te—habla con voz pequeña, casi susurrando—molesta?
—¿Por qué debería molestarme?
—Sera, porque no se, ¿tienes un omega adolescente algo, muy, rarito colado por ti?
Y lo ha dicho, y siente su rostro arder, y escucha a Derek jadear, con fuerza, y de repente es consiente que ya ha echado a perder su amistad, que definitivamente Derek puede que no le vuelva a hablar porque ya sabe su secreto. Pero no puede hacer nada, porque quería, de cierto modo, que el Alfa supiera, porque así al menos estuviera seguro de su reacción.
Entonces siente como la mano de Derek toma su muñeca, llamando su atención y haciendo que suba la mirada.
Los ojos verdes están tan cerca de él que es imposible que no se pierda de nuevo tratando de encontrar un patrón en esa nebulosa de colores marrones, grises y verdes; es definitivamente una de sus actividades favoritas desde ahora. Siente el calor que desprende el cuerpo del Alfa, y su omega se remueve en expectación y dicha cuando Derek se acerca un poco, lo suficiente como para respirar el mismo aire y que se considere una violación al espacio personal de cualquiera. Pero definitivamente a Stiles no le molesta que invada el suyo.
Stiles se acerca él ahora, un poco, solo lo suficiente para mirar la reacción del Alfa, y su mirada se dirige de inmediato a los labios de Derek, aquellos que ocultan una dentadura de conejo adorable que le hace aun más guapo si es posible. Sube la mirada para ver que es lo que piensa Hale de su cercanía, y se encuentra con él mirándole la nariz, aunque probablemente sean los labios igual pero Stiles es un principiante en esto. Se acerca un poco más, rozando su nariz respingada con la de él. El toque es tan pequeño, pero produce que todo su ser se estremezca por el contacto intimo, porque la nariz es por donde olfatean las feromonas, y acercarse de esa manera dejan expuestas las glándulas de los labios... es una invitación tan atrevida que Stiles se sorprende de que la haya hecho.
Derek hace un movimiento con la cabeza, rozando sus narices una vez más, antes de que, para provocarle un infarto de la emoción, se acerque a sus labios.
Y entonces pasa.
Y oh dios mío, es tan jodidamente bueno.
Se están besando, y Stiles no puede evitar soltar un gemido ante el contacto. Uno pensaría que cuando besas a la persona que te gusta y no tienes experiencia, estas mucho más concentrado en no tratar de hacer el ridículo demostrándole que no has besado a nadie de verdad, léase con movimientos de labios; no obstante, lo único en que piensa Stiles es que esta besando al jodido Derek Hale, y que le encanta.
No se besan inocentemente, porque aunque sea solo un toque, Derek convierte aquello en una lucha de poder y dominancia, moviendo los labios con fuerza contra los suyos, haciéndole corresponder de la misma manera, abriendo sus labios y sacando la lengua para colarlos en los del Alfa, queriendo encontrar la contraria y dominar la situación. Y eso pasa, y de repente ya no es solo el beso, sino que las manos de Derek apresan su cintura pegándole a su cuerpo en las caderas y el pecho, tomando su lengua entre sus labios y dándole una lamida con su lengua una vez que le ha inmovilizado, sin separar sus labios en ningún momento, lo que Stiles considera algo nuevo que aprender. Lleva sus manos a los hombros del Alfa, tomándolos con fuerza para no caer y arrugando la camiseta entre sus dedos crispados.
Se separan, y si, están jadeando y con los labios mojados en saliva e hinchados, porque no es como en las películas, por que en la vida real es húmedo y desordenado, sin que alguien sepa como besar, descoordinado y espontaneo, sin sincronizar nada porque realmente no están hechos el uno para el otro hechos a medida y semejanza. Pero eso lo hace perfecto, real.
—Yo...—dice Stiles, entre jadeos, pero cuando Derek alza una ceja preguntándole que sucede con la mirada, y el omega no puede evitar lo que pasa después, pues se lanza de nuevo a sus labios, esta vez solo poniéndolos sobre y sin moverlos. Como el beso de un niño.
Se separa, sonriendo.
—¿Eso significa que te has rendido a mis encantos, Hale? —no puede evitar bromear, pero sabe que fue algo bueno, porque Derek suelta una risa.
Y Derek Hale riendo es definitivamente mejor que verle sonreír.
—¿Y tu a los míos, Stillinski?
Stiles se vuelve serio de repente, mirándole con los ojos brillantes.
—¿Qué somos? —pregunta, y Derek inclina la cabeza confundido—. Digo... ¿Esto cambia nuestra relación?
—Bueno—se encoge de hombros—, anoche dijiste que querías cortejarme como el Alfa falso que eres.
—¿Tengo que cortejarte?
—No—niega con la cabeza, con una sonrisa, antes de darle un leve beso de nuevo, como el ultimo que le dio Stiles, y este no evita que eso le provoque sensaciones molestas en el estomago—. Eso significa que yo debo cortejarte a ti.
Stiles suspira, y entonces se da cuenta del aroma de ellos mezclado, de aquella bruma de feromonas y testosterona que podría enloquecer a cualquiera, y que definitivamente puede hacer que el omega de Stiles entre en celo de inmediato, a no ser de estar lejos de este. Agradece al señor porque este a un mes de su celo.
—Me encantaría que me cortejaras.
—Yo no creo que tu padre piense igual.
Mierda.
.
La mansión Hale.
Stiles nunca ha estado ahí, principalmente por que no tenia idea de donde estaba que por falta de ganas. Siempre se ha preguntado que es lo que paso con aquella casa, como quedo después del incendio que documento su padre y la investigación que él llevo a cabo, pero nunca ha visto la casa.
La historia de la casa Hale, aquella gran mansión que esta en medio del bosque lejos de las molestias de la ciudad, será sin duda una muy buena historia de terror algún día, sino es que ya lo es. La familia Hale vivía en armonía completamente absorta de las maldades del mundo, teniendo numerosos Alfas y Omegas entre sus miembros, y su padre siempre le contaba que Talia Hale, la cabeza alfa, era una mujer hermosa y llena de un sentido bastante fuerte hacia la justicia y la equidad, tratando a todos con su debido respeto.
Stiles siempre pensó que esa mujer se parecía mucho a su madre, y aunque nunca hablo con ella directamente, si podía ver como es que interactuaba con los demás cuando iba a las citas rutinarias con su padre en la comisaria.
Las familias siempre tienen un cabeza Alfa, aquel que rige las leyes, tradiciones, creencias, que protege a sus miembros; un patriarca que dicta lo que es y lo que no, pero que a la vez da el suficiente amor y lo muestra a tal grado de sacrificarse y pelear por los suyos. Hoy en día cada cabeza Alfa tiene que asistir con el jefe de la autoridad de la región a dar un informe básico de lo acontecido con su familia, dar el Testimonio Grimmshaw. Esa ley se implanto en el país después de que un cabeza Alfa de una familia en Ohio atacara violentamente a los miembros de esta, amenazando a sus vecinos para no delatarle con las autoridades; para evitar que ese acontecimiento volviera a suceder, se impuso el Testimonio, para vigilar como se desarrolla el Alfa con los demás miembros de la Familia.
Talia era una Alfa ejemplar, y Stiles recuerda que de niño, el pensaba que los mejores Alfas del mundo eran su padre y la matriarca Hale, aunque la mejor madre siempre fue la suya.
La mujer era maravillosa y no tenia porque tener enemigos, o no al menos a simple vista, porque de un día a otro la casa fue incendiada, llevándose con ella dos miembros importantes de la familia Hale, Dominic, el primogénito del hermano—Beta—mayor de Talia, y el propio padre de este tratando de salvarlo de las llamas. Recuerda que su padre siempre pensó que era un incendio provocado, y él, a la corta edad de doce años, también lo creyó, con un sentimiento incomodo en su mente cada vez que pensaba en la desdicha de la familia.
Ahora, en su Jeep y siguiendo el Camaro de Derek, porque definitivamente no dejaría que el lobo lo llevara—aún tenia dignidad—, con dirección al bosque por un camino de pavimento delgado y cubierto de tierra, rodeado de arboles altos que escondían a la perfección a donde van, siente un golpeteo en el estomago; algo de la situación, puede que al fin ver la gran casa Hale, le da una emoción bizarra, porque después de todo la mansión esta quemada y ahí se perdieron vidas. Pero así es Stiles, y nadie puede culparlo por emocionarse, ¿Cierto?
Entonces el camino se de pavimento se pierde, dejando en su lugar un sendero de tierra ancho, que asciende por una pendiente pequeña, antes de revelar una gran casa rodeada de arboles, con un gran jardín delantero y probablemente trasero. Justo en medio del bosque y la nada, como en el reporte.
La casa Hale definitivamente debió haber sido una construcción hermosa, porque aun estando quemada y en sus peores presentaciones, después de haber pasado por todo aquello, sigue siendo maravillosa, imponente. La sombra de una gran casa que aun sigue estando de pie, mostrando lo que en un entonces fue y lo que probablemente en un futuro vuelva a hacer.
Estaciona el Jeep detrás del Camaro negro, evitando golearlo esta vez, y se baja de un salto, dirigiéndose a Derek, que esta saliendo con la expresión más seria que Stiles le ha visto nunca.
Se acerca, lentamente pero con paso decidido, buscando su mirada con la propia. Un chispazo de tristeza nubla la visión de los brillantes ojos verdes, y ahora el gris y el azul esta presente como una bruma que opaca aquellas ventanas brillantes; sabe que le duele, y antes que se de cuenta, ya ha tomado el brazo, dándole un apretón en la muñeca.
Derek no le mira, pero lleva su mano contraria para tomar la de Stiles que reposa en su brazo y darle un pequeño apretón, cubriendo el dorso y los nudillos.
—Hey—llama el omega—. ¿Estas bien?
—¿Tan bien como se puede estar viendo tu antigua casa incendiada?—dice Derek, con sarcasmo impreso en su voz y la hostilidad presente. Stiles sonríe de manera irónica.
—Bueno, al menos intente ser amable.
—Estoy mal Stiles—admite, dándole otro apretón a su mano cuando hacia ademan de retirarla—. Esto aun... me afecta...
—A todos Derek—suspira un poco, se relame sus labios nervioso, buscando palabras que podrían reconfortar al Hale.
—Ya vienen—dice antes de que se le ocurra algo.
Stiles de inmediato se gira hacia atrás, viendo como Laura camina con lentitud hacia la dirección de la casa, con la mirada dura y viendo cada rincón, cada ventana rota, cada madera ennegrecida por la ceniza. Cora, a su lado, ante todo pronostico, se horroriza, y Stiles comprende que de seguro estaba demasiado pequeña para saber que paso con la casa, o recordar algo de su experiencia traumática. Isaac y Erika detrás de ella miran todo con los ojos abiertos en reconocimiento, pero también sorprendidos, antes de que, dedicándose una mirada, comiencen a humedecerse, cambiando a un color ámbar dorado sus ojos. El omega no se sorprende esta vez—o al menos no lo demuestra—. Los gemelos cambian los suyos a color hielo, gruñendo tan fuerte que Stiles puede escucharles; Malia parece impasible, mirando todo como si fuera ajena a la tristeza que muestran, y puede que sea así.
Laura de un momento a otro corre hacia la entrada, pero antes de subir las escaleras se derrumba a un metro del pórtico, de rodillas, con las manos en la tierra y la cabeza gacha. Derek le da un apretón al dorso y se separa, sin mirarle directamente, pero Stiles entiende, y vaya que sí. El Hale llega hasta su hermana, posando una mano sobre su hombro. Laura alza la cabeza hacia el cielo, soltando una especie de rugido y aullido, lastimero, de añoranza y nostalgia tan profunda que Stiles siente un nudo en su garganta al verlos de perfil sufriendo, como una toma de una película triste que te hace llorar. Cora corre hacia ellos, y él no esta seguro de si esta llorando o esta imaginándolo.
Derek se le une, soltando un aullido mucho más grave, vibrando desde su pecho hacia la garganta. Los Hales restantes los imitan, uniéndose en un coro de aullidos en medio de la tarde, haciéndolo con tanto sentimiento que de seguro todo el pueblo puede escucharlos.
¿Stiles? Bueno, él es abrazado por el hombro por Scott, quien no se une a los aullidos, porque no es correcto. Ni siquiera sabe porque están ahí en primer lugar.
Derek ruge, en coro con Laura y Cora; los tres hermanos Hale compartiendo su dolor. Laura se derrumba, soltando sollozos desesperados, y entiende que ella es la mayor, la que paso más tiempo en la casa, la que la hizo su hogar, donde se imagino de niña viviendo cuando se volviera Alfa; sueños despedazados sin compasión, arrancándolos desde la raíz para mandarla al mundo real, donde no sabe que hacer, donde nunca se vio.
Cora solloza también, sintiendo el dolor de los recuerdos que nunca serán reales, de aquellas imaginaciones felices que quería tener con su familia como Derek y Laura.
Una sufriendo por un pasado que no recuperara, y la otra por recuerdos que no podrá tener nunca. No obstante, las dos lloran por lo que pudo haber sido, por un hubiera feliz.
Entonces Derek las abraza a ambas, dejándose caer de rodillas y tomándolas con fuerza entre sus brazos, atrayéndolas a él, y Stiles se da cuenta que eso calma un poco a las chicas, Laura, la Alfa de la familia Hale, sujetándose de su hermano como si fuera un salvavidas.
Entonces se pregunta, ¿será eso cosa de Alfa? ¿Hacer sentir a todos seguros, protegidos, amados?
Derek alza la vista, conectando sus ojos destrozados con los suyos, y entonces comprende.
No.
No es cosa de Alfas.
Es cosa de Derek Hale.
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Nini: Bueno, ¿Qué les pareció? La verdad, si soy sincera, es la primera vez que escribo algo así de... bueno, es la primera vez que una de mis historias largas llega al punto del beso, ¿Les gusto? ¿O me mataran? :c
¡Gracias a todos los que han comentado, dado a Favs y Followers, y leído la historia! Espero que les este gustando, y si, se acerca el final, pero no con rapidez, aun falta un poco-mucho. Los hermanos Hale me encantan, en serio que sí, por eso hice un pequeño vistazo a las cabezas de ambas hermanas, para tratar de reflejar por que sufren de esa manera. Yo en lo personal, me sentiría fatal si algo así me pasara. Ok, me alargo mucho.
¿Quieren saber que paso con Jackson? Bueno, eso lo descubrirán muy pronto 7u7
PREGUNTA DEL DÍA: ¿Querrán Smut/Lemmon/Slash/Contenido +18? Porque la idea original era, poner un poco e.e pero si ustedes no quieren, bueeh... que se le va a ser.
No digo adiós, porque probablemente suba el próximo capítulo mañana, asi que sí: Hasta pronto! C:
