You are mine

Capítulo 16: No quiero ser unsolo un Omega

Nini: Bien, este capitulo es intenso, muy intenso de hecho. Quiero saber si esto se les esta haciendo apresurado o algo asi, porque la idea era avanzar lento... aunque la tentacion es fuerte xD. Muchas gracias a todos por la espera y aquí les dejo el cap de hoy. Lamento toda falta de ortografia, pero lo escribi en el celular ;-; tenganme paciencia.

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—¿Puedes creerlo? —la voz de la oficial a cargo de la recepción pregunta en cuanto lo divisa pasar por el umbral.

John entra en la comisaria como normalmente lo haría cualquier día, pero este no es cualquier día, y algo dentro de él le dice que, definitivamente, no debería de sorprenderle encontrar a Parrish dentro removiéndose nervioso sentado en su oficina, pero lo hace, y aun más cuando Dana, la recepcionista, le mira con los ojos abiertos, expectante a una reacción que pueda tener.

El Sheriff alza las cejas, mirándoles alternadamente.

—¿Puedo creer qué? —pregunta, ingresando dentro de la comisaria y colgando su abrigo al lado e la puerta, donde descansa un perchero.

Dana la sonríe maliciosamente, como si estuviera a punto de revelarle un secreto.

—El Sr. Whittemore ha estado aquí—dice sin más, como si eso explicara todo, y de alguna manera, lo hace.

Alexander Whittemore es, por mucho, el abogado más difícil con el que ha tenido que lidiar toda su carrera policial, siempre al pendiente de cualquier evidencia que sea perjudicial para su cliente, ocultándola lo más antes posible para que no se utilice en el juicio por medio de inversiones y muestras de corrupción más haya de las necesarias.

John reconoce que nunca ha perdido un caso, y que dado a eso se ha creado una gran reputación entre los habitantes y el único juez de Beacon; no obstante, la fama que ha obtenido dentro de la estación de policía y sus oficiales es por todas las múltiples demandas que ha levantado contra los demás habitantes del pueblo, y aunque la mayoría de ellas eran justificadas totalmente, ha habido casos en los que ni en un millón de años nadie pensaría que es razón para demanda o tomar repercusiones legales.

Por lo mismo, el Sheriff suelta un suspiro de cansancio.

—¿Ahora quien es?

Dana se muerde el labio inferior, y John sabe que siente una gran satisfacción al saber que algo ha pasado en el tranquilo pueblo en el que viven. Algo para salir de la rutina y entretenerse.

—Derek Hale—sin embargo, Parrish es el que responde.

—¿Derek Hale? —John alza las cejas y dirige su mirada directamente a su compañero, alzando las cejas—. ¿El profesor de Stiles?

Parrish frunce el ceño, tensándose de inmediato y afilando la mirada.

—¿Ese... hombre, es profesor de Stiles? —John piensa que el tono despectivo y molesto con el que se dirige hacia el Hale es suficiente para saber que no esta en la completa gloria de Jordan, y eso probablemente se deba a que Derek puede significar una amenaza potencial hacia Parrish, al ser ambos alfas y de edad similar.

—Sí, y guarda tus celos para otro momento—dice, antes de girarse hacia Dana—. ¿Bajo que cargos fue demandando?

—Abuso físico hacia un estudiante.

Y entonces John comprende porque Jordan reacciono de esa manera.

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—¿Por qué no has sanado completamente? —Stiles alza un dedo, tocando el brazo de Derek a la altura de la bala pero sin llegar a tocarla repetidas veces, esperando que sea flácido como gelatina. En cambio, el musculo es fuerte y duro, haciendo que se lastime un poco la punta del dedo.

Están sentados en el sillón del Loft. Después de el incidente con los cazadores, Laura rápidamente les indico a los gemelos que cargaran a Derek hacia el Camaro para ir de inmediato al Loft y dejarlo descansar para sanar completamente. Stiles condujo, desde luego, y la Alfa de la manada le indicaba el camino más rápido hacia el pueblo desde el asiento del copiloto. Cuando llegaron, Derek gruño que estaba bien y que no era necesario de ninguna manera que su hermana se preocupara por él, por lo que Laura asintió, dirigiéndose al bosque donde los demás le esperaban, alegando que tenían que recorrer el bosque como en los viejos tiempos y millones de excusas que Stiles no quiso escuchar.

Stillinski suspira, volviendo a tocar a Derek con el dedo índice. Una mano atrapa su muñeca, impidiendo hacia que siga molestando al Hale. Alza la mirada encontrándose con los ojos verdes mirarlo con molestia y fastidio.

—No hagas eso—dice entre dientes—. O sino...

—¿Qué? —sonríe ladinamente—, ¿Me arrancaras la garganta con los dientes? Creo que a estas alturas, esa amenaza ya no es tan efectiva. Debes buscar nuevas respuestas en Google.

—Como sea—gruñe, rodando los ojos. Su mirada se dirige a la muñeca entre su mano, y su dedo pulgar se desplaza suavemente por el interior, dándole una caricia que hace a Stiles sentir maripositas en el estomago de una manera tan patética que le sorprende. Derek no alza la vista cuando le responde—. No esta sanando por que es una herida de bala distinta.

—Una bala especial—repite Stiles, tratando de pensar y fallando en el intento, porque lo único que registra su cerebro es el dedo de Derek Hale en su muñeca y el agradable calor que eso le da a su pecho.

—Hay muchas cosas que nos lastiman.

—¿Era una bala de plata?

—Claro que no, idiota—Derek frunce el ceño, pero sigue sin levantar la mirada.

—¿Wolfsbane?

—¿Sabes que es Wolfsbane? —ahora si que alza la mirada, dejándola caer sobre la suya. Stiles rueda los ojos.

—Claro que se que es Wolfsbane. Claude Rains y Lon Chaney Jr. He visto la película del 41 millones de veces.

Derek hace un gruñido en reconocimiento, volviendo a bajar la cabeza para concentrarse de nuevo en su muñeca.

—Es mortal para nosotros—dice, soltando un suspiro que parece más una exhalación.

—¿Cómo en la película? —Derek asiente con la cabeza. Stiles sonríe levemente con burla—. En pocas palabras, no te afecta la plata, ¿pero si el acónito? ¿qué clase de hombre lobo eres?

—Uno de verdad—alza la mirada, sonriendo ladinamente.

El omega aguanta la respiración en expectación ante la sonrisa, y definitivamente no ve como los ojos de Derek brillan de modo diferente de un momento a otro. Siente como Hale le acerca hacia él, tirando de su brazo. El calor se extiende por su muslo, donde el de Derek se roza con el suyo. Su estomago da un tirón, fuerte, y jadea sorprendido sin dejar de mirar los ojos verdes del Alfa.

Stiles no sabe quien empieza el beso esta vez, lo único de lo que es consiente es los labios de Derek sobre los suyos moviéndose de manera exigente, y sus dedos acariciando las hebras azabaches tirando levemente de ellas y provocándole un gemido al contrario. El omega de Stiles chilla al saber que él provoca eso en un hombre tan poderoso como lo es Derek, y el mismo Stiles gime en su boca, sintiendo como la lengua del Alfa se cuela en sus labios para encontrarse con la suya.

Y no, no es un batalla de lenguas como la gente suele decir, sino que son movimientos pasionales incapaces de detenerse, exigentes, y Stiles no sabe como demonios puede haber besos no correspondidos porque simplemente sus labios no pueden dejar de moverse en contacto con los otros, haciéndole gemir aun más alto y acercando aun más el rostro de Derek al suyo, queriendo fundirse con él en uno solo y sintiendo como la barba del otro le raspa las barbilla y una pequeña parte de su nariz. Y eso definitivamente no debería de encenderlo como lo hace.

Los brazos de Derek se ciernen sobre su cintura, alzándolo hacia él y obligándolo a sentarse en su regazo a horcadas, con las piernas a cada lado de su cadera. Es necesario separarse para tomar aire, pero de inmediato esa casi inexistente distancia es cerrada por ambos. Derek le abraza fuertemente, pegándole a su pecho, y Stiles da un brinco cuando siente la fricción de algo esta debajo de él.

Derek se separa de inmediato, mirándole a los ojos. Ambos jadean, con fuerza, y Stiles nota el tenue sonrojo debajo de la barba en las mejillas de Derek.

—Yo... Derek...—dice entre jadeos—, no quería... perdón, yo...

Pero su omega no le deja terminar, atacando los labios del Alfa de nuevo, exigiendo que se rinda ante él mientras mueve sus caderas una sola vez, sintiendo de nuevo el cosquilleo placentero en su bajo vientre y como su agujero se contrae. Derek corresponde un poco al principio, para después asaltar los labios de Stiles con más energías, con un gruñido vibrando en su pecho y ahogándose dentro de sus bocas.

El gruñido hace que su omega chille y salga, dejando a Stiles con la boca abierta y sin poder corresponder con violencia los besos, completamente sumiso ante lo que su alfa quiera hacer.

Y es por eso que Derek se separa.

—Debemos parar—jadea, mirando los ojos whisky llorosos con la pupilas dilatas en puro y absoluto placer.

—Derek, yo...—le mira confundido entre toda aquella bruma de lujuria que tiene en sus irises—, ¿he hecho algo mal?

—No—gruñe, con los dientes apretados y el ceño fruncido, luchando para no tomar al omega de las caderas y enterrarse en él profundamente, teniendo una batalla interna con su Alfa y su lobo, quienes ansiaban por todos los medios dejarle en claro a los demás que ese chico era suyo, solo suyo.

Los ojos de Stiles le miran con la misma confusión inicial, pero en ellos se notan pequeñas señales de desilusión y tristeza, además de la vergüenza. Lo nota en el aire, aquel aroma de pena que es espeso y le hace preguntarse si es posible que Stiles sienta todo eso en ese momento.

—No has hecho nada malo, Stiles—repite, esta vez dejando de tensar la mandíbula, respirando profundamente tratando de serenarse—. Esto no es correcto, no esta bien.

—Vaya manera de decirme que no te intereso de esa manera, Derek—bufa el adolescente, haciendo un intento de bajar de su regazo. Sus brazos apresan aun más fuerte la cintura—. Ahora bájame, porque seguramente la parte que sigue en el libreto es decir "Lo siento" de manera apenada y diciendo que todo esto se debe a ti con el "No eres tu, soy yo" y tonterías del mismo índole...

—¿Estas escuchando que demonios estas diciendo? —esta molesto, pero por ello no significa que no le divierta un poco la actitud del adolescente, como si hubiera visto millones de películas de romance y se esperaba el desenlace de la trama más cliché del mundo—. Diablos Stiles, claro que no me refiero que nosotros juntos estemos mal. Solo quiero hacer las cosas bien.

—¿Se supone que eso me haya sentir mejor, Derek? ¿Qué sigue? ¿Iras a pedirle mi mano formalmente a mi padre o algo así?

—De hecho eso era lo que quería hacer, sí—sonríe ladinamente con arrogancia al ver el rostro sonrojado del chico, abriendo su boca como un pescado, boqueando sin encontrar ninguna respuesta—. No puedo creer que Stiles Stillinski haya quedado sin palabras.

Stiles frunce el ceño un poco, asesinándole con la mirada.

—¿Eres idiota? —es una pregunta capciosa, desde luego, y Derek ni siquiera se molesta en fruncir el ceño o rodar los ojos—. ¡Claro que me he quedado sin palabras! Eso es... tan anticuado, ¿Qué eres? ¿Mi abuelo? Juro que has sonado exactamente como una película del siglo XVI, y aunque tu ceño fruncido y amargura no se parece en nada a la actitud caballerosa de los caballeros de ese entonces, en cualquier momento esa frase se convertirá en algo más, como en acciones. Me abrirás la puerta de tu coche, me llevaras en brazos, me pondrás apodos raros, me darás chocolates o cualquier otra cosa cursi, si salgo contigo tu pagaras todo y me dejaras en casa antes de las 10:00, y mi padre te invitara ver el juego e incluso te invitara a ir a tomar cervezas y ambos hablaran de política o deportes, considerándote su yerno perfecto y eso...

—¿Eso esta mal, Stiles? —y ahora Derek si que esta molesto. Molesto con la renuencia de Stiles a ser cortejado como debidamente debe ser, molesto de que Stiles no vea que todo eso es por tratarlo como se merece.

El omega alza la mirada, con los labios apretados.

—Esta mal, Derek—sisea con molestia, sus ojos brillando en cólera como hace unos momentos lo hacían con lujuria—. Yo no soy una jodida chica.

—Nunca dije que lo fueras.

—¡Estas afirmando de manera indirecta que me trataras como una!

—¡Te tratare como mi Omega! —no sabe que provoco que alzaran la voz, aunque de hecho sí, lo sabe, pero parece tan ridículo que trata de encontrar otra razón que no lo sea.

—¡No quiero ser un Omega!

Stiles siente la cólera comenzar a hervir en su estomago, haciendo que una sensación rara se aloje en su garganta, queriendo gritar y golpear cosas, como si una parte de él que hubiera estado oculta quisiera salir para mostrarle al Alfa que es capaz de cuidar de si mismo a la perfección. Su omega acepta gustoso que Derek quiera hacer todo eso, pero Stiles no, porque eso significa que debe de acatar las ordenes de otra persona que no sea su padre, que le dará la espalda a los ideales de autosuficiencia que promovía y seguía como si fuera algo casi religioso. Y eso esta mal.

Stiles es Stiles por él mismo, por lo que piensa con la cabeza fría, porque nunca deja que u omega tome la situación en sus manos, porque es sarcástico y arrogante, incluso molesto y altanero, nunca dejando que nadie pase sobre él porque él es capaz de mucho y debe hacerse notar para que le valoren como deben. Si se fijan en el omega dejara de ser Stiles, se perderá a si mismo, se fallara como persona.

Derek no lo hace con intención de recordarle lo inferior que es en un mundo regido por Alfas, donde los Omega macho son lo peor de lo peor, sin misión y siempre doblegándose ante los poderosos y arrogantes Alfa, entrando en un celo que les nubla la vista y lo que piensan convirtiéndolos en animales casi por completo cuyo único deseo es sexo y ser llenados; no obstante, Stiles no puede evitar sentirse levemente herido al saber que será el omega de Derek. Su omega, dándole la libertad de hacer con él lo que desee, y aunque Stiles quiera eso más que nada, su orgullo no le deja disfrutar del todo la visión de un posible futuro así, siendo conocido como El compañero de Derek Hale o peor aun, el omega de Derek.

—Derek yo...—pero el Alfa le interrumpe, alzándolo y dejándolo en el sillón a su lado, y Stiles ridículamente ya no se siente tan seguro de nada.

—Escúchame con atención que no te lo pienso repetir—la voz de Derek es dura, dejándole sin opciones de interrumpir, utilizando una orden implícita debajo de una petición para tenerlo prácticamente atado de manos y con una mordaza. Se sienta de una manera que le deje enfrente de él, cerca pero no como él desea—. Estoy acostumbrado a tratar con Omegas mucho más sumisos, delicados, silenciosos, educados, prudentes y sobretodo menos sarcásticos que tú.

Y Stiles no puede evitar abrir los ojos, sintiendo como su corazón se acelera ante lo que viene. El rechazo inminente del Alfa. No... Derek continua sin prestar atención que con ello destroza sus esperanzas.

—Bien pude elegir a un Omega mucho más fácil de tratar y más amable que tú, e incluso pude haber decidido cortejar a una mujer amorosa y hogareña que no lanzara comentarios irónicos como si su vida dependiera de ello. Pero no lo hice Stiles—Derek baja la mirada y se relame los labios, pero de inmediato la alza, dejando a Stiles congelado en esa mirada nebulosa que se ha dado cuenta que adora.

—¿Esta es la parte romántica en que me dices que me elegiste porque me quieres? —pregunta con su voz ligera y delgada como un hilo frágil, mirándole a los ojos—. ¿Qué me elegiste por ser mejor o algo así?

—No te diré algo así. Yo no quiero a un Omega de pareja—dice Derek, suspirando. Baja la mirada, sintiendo como sus ojos se llenan de lagrimas que no debe derramar por nada del mundo. No te atrevas a llorar Stiles...—. Yo quiero a un adolescente sarcástico, grosero, altanero, orgulloso, inteligente, leal, que nunca se dejara vencer ante nadie—la voz del Alfa se torna más cariñosa, y sus manos acunan sus mejillas con suavidad, haciendo que suba la mirada. Los ojos verdes le miran brillantes, escondiendo algo que le recuerda a las tardes de verano calidez, al chocolate caliente en noche buena junto al fuego con sus padres de pequeño, aquello que llena su estomago y le hace sentir protegido y amado—; yo quiero a ese chico, a aquel que puede hacerle frente con valentía a un dragón si es necesario. Stiles, yo no te quiero por tu Omega; me gustas por tú. Me gusta Stiles.

—¿Entonces? —interrumpe, no queriendo dejar el tema por perdido y sintiendo como su curiosidad se retuerce para saber la verdadera razón. Derek retira sus manos de sus mejillas, pero inmediatamente las lleva a las de Stiles, tomando —. ¿Por qué me trataras como Omega, cuando sabes que yo quiero ser tratado como un igual?

—Yo fui criado de manera diferente, ¿Comprendes?

—¿Diferente en que sentido?... Vale, que te he imaginado de niño corriendo por el bosque como si fueras libre, aullando a la luna en las noches, jugando con pelotas y palos de madera e incluso durmiendo en una montaña de cuerpos en una cueva, pero no creo que a eso te refieras.

Derek alza una ceja con una mueca molesta, asesinándole con la mirada.

—No somos perros, Stiles.

—Técnicamente, la montaña de calor humano es instinto de lobo...

—Stiles—dice en advertencia, comenzando a gruñir. El adolescente le mira con nerviosismo, encogiéndose de hombros.

—Ok, ok—suspira, mirándole con atención de nuevo—. Diferente, entonces.

—En mi casa los Omegas son respetados, incluso más que a los Alfas al ser los más débiles y los que necesitan más protección y cuidados cuando se embarazan. Tener un Omega es incluso mejor que tener un Beta o un Alfa. Mi madre nos crio a mi y a mis hermanas desde pequeños para brindarles protección, diciendo que eran creados casi a la perfección.

—¿Perfección? —repite, incrédulo e interrumpiendo a Derek—. Suena casi religioso, ¿no te parece?

—¿Me dejaras terminar algún día?

—Oh si, continua...

—Como sea—rueda los ojos, soltando un bufido—. Son perfectos porque no necesitan a nadie más para crear vida con rapidez. Son perfectos porque resisten grandes cantidades de dolor y agonía. Por lo mismo, no puedo simplemente reclamarte, Stiles. Debo de hacerlo bien como me indico mi madre.

—Nunca me imagine que tuvieras un lado cursi—comenta con las mejillas sonrojadas y soltando una fuerte carcajada.

—Siempre arruinando mis momentos—gruñe el Alfa.

—De otra forma no seria yo—le guiña un ojo, antes de suspirar—. No sabes lo que acabas de decir significa para mí, digo, tu eres un Alfa, Derek, todos te ven como un igual e incluso como alguien a quien respetar y guardarle respeto. Eres grande y fuerte y te haces oír porque quieran o no tu eres así, todo tú exige sumisión por parte de la otra persona. Yo, bueno, yo no puedo hacer que ni siquiera mi padre me escuche porque ¿mírame?, digo, yo soy un chico hiperactivo con problemas serios de concentración y con una fácil capacidad para obsesionarse con algo. Un delgaducho, hormonal e insignificante adolescente omega que la sociedad considera inferior tanto por la edad como por la jerarquía en la que nací. Tu no tienes ese problema, los Alfas en general no tienen ese problema porque es lo que se espera de ellos. Se espera que sean las personas que digan, mientras que yo soy solamente un espectador sin opiniones. Yo quiero ser orador, quiero hacerme oír y que me tomen en cuenta aunque sea débil en muchas cosas, pero, sobretodo, soy un Omega. Un Omega debe de estar callado y obedecer al Alfa como si estuvieran en un gobierno dictador, sin democracia o cualquier objeción que se tome en cuenta. Lo peor es que una parte de mi quiere obedecer y lo hace. Me priva de la razón y actúa siguiendo ordenes cuando me niego rotundamente. Es como si no tuviera opción, como si no fuera mi propio dueño. Como si fuera...

—Como si fueras prisionero dentro de tu propio cuerpo—termina la oración, mirándole a los ojos—. Stiles, se como te sientes.

—No puedes saberlo, Derek, digo...

—No Stiles. Puedo saber como te sientes porque es lo que me pasa a mí.

—No tienes celos—el adolescente espeta, frunciéndole el ceño—. No puedes conocer lo que siento cuando estoy en medio de uno, en donde lo único que... lo único que...—se sonroja furiosamente, apretando los dientes con furia y negando la cabeza con los ojos cerrados—, ¡Dios Derek! ¡Ni siquiera sé en que mierda estoy pensando en ese momento!

—¿Y los Alfas? —pregunta, llamando la atención del adolescente, quien alza la mirada para dedicarle una mueca de incredulidad.

—¿Qué? ¿Qué con ustedes? No entran en celo nunca...

—¿Sabes que nos sucede cuando un omega entra en celo y podemos olerlo? ¿Sabes lo que se siente? ¿El asco de querer montarte a cualquier persona porque huele delicioso? Y no solo es el lado Alfa, Stiles. Todo mi ser lo pide, me grita que haga algo al respecto.

El chico boquea, incrédulo sin saber que decir. Frunce el ceño, dedicándole una mirada consternada y difícilmente Derek puede distinguir si su corazón latiendo tan deprisa se debe a la sorpresa, la intriga o la vergüenza. Stiles se coloca de pie, paseándose frente al sillón con una mano en la barbilla y parte de la boca.

Solo se detiene para mirarle.

—¿Has sentido el celo de un omega?

—En mi casa hay cuatro omegas, Stiles—responde, como si fuera obvio—. Laura y yo teníamos que salir huyendo de ahí cuando mi madre nos sacaba a patadas.

—¿Así que te querías montar a tu propia familia?

—No distinguimos entre familia o no cuando eso sucede.

—¿Entonces porque mi padre nunca ha tratado de—se interrumpe de inmediato, soltando un gemido—, ¡Demonios! Otro trauma a la lista, como si ya no tuviera suficientes con los que ya tengo, ahora la imagen de mi padre... ¡Y una mierda! ¡No!

—Tu padre esta enlazado Stiles—Derek en serio esta luchando para no echarse a reír por lo que esta diciendo Stiles, o al contrario, vomitar por la imagen tan perturbadora que, sin querer obviamente, se ha instalado en su mente—. No siente... tu sabes... ya no siente nada por nadie.

—¿No? ¿Eso significa que... ya no podrá encontrar a nadie más? Eso es...—la cara de Stiles decae un poco, frunciendo el ceño—, triste.

—Puede encontrar a alguien más como pareja, pero no quiero que quiera. Estar enlazado va mucho más haya de un casamiento por la ley o la iglesia. No te siente porque su Alfa reconoce que tiene pareja y esa no eres tu.

—¿Eso les pasa a todos ustedes?

—Los Alfas enlazados no se sienten atraídos hacia el celo de un omega, y es sencillo controlarse.

—¿Por qué yo no sabia nada de esto? —bufa con frustración, dirigiéndose al sofá de nuevo y dejándose caer al lado de Derek con pesar—. ¿Por qué nunca me dio por averiguarlo?

—Se supone que te lo debieron de haber dicho en la escuela—frunce el ceño, mirando al adolescente sin poder comprenderlo del todo.

—Probablemente fue cuando el Profesor Frederick se retiro—Stiles se encoge de hombros, haciendo alusión a su antiguo profesor de historia—. No tuvimos clases de historia como por tres meses.

—No tenia idea de cuan atrasados estaban—comenta, haciendo que Stiles sonria de lado.

—Había olvidado que eras un profesor formal.

—¿Por qué? Creo que ya tienes suficientes llamados de atención de mi parte para no olvidar que soy tu profesor.

—Lo sé, lo sé—se encoge de hombros—. Es solo que esa chaqueta de cuero te hace ver como un motociclista peligroso, o un chico malo y misterioso que tiene un empleo cool. Para nada con las camisas y el suéter que usas en la escuela.

Derek alza una ceja.

—¿Quieres que lleve chaqueta a la escuela?

—¿Qué? No—niega con la cabeza, sonriéndole ladinamente de nuevo, antes de guiñarle un ojo—. Solo yo puedo verte así.

—Y Scott también—recuerda, sonriendo al ver como Stiles rueda los ojos con un bufido.

—Si, Scotty también puede—entonces abre los ojos, sorprendido un poco—. Oye, espera... ¿Significa que nos darás la clase de "los enlazados" y todo eso? —el adolecente gime con fuerza, cerrando los ojos con horror impreso en la cara—. Oh Dios no. Para eso los chicos tienen padres...

—Preguntare al Director primero—sonríe ladinamente ante la actitud infantil.

—Por favor no, Derek—abre los ojos, suplicando un poco—. Nos llevaran a una de esas aburridas conferencias sobre cuidarse debidamente y las jerarquías. Seguramente se les olvide que estamos en secundaria y nos hagan un teatro de marionetas como la ultima vez.

—¿Teatro de marionetas? —resopla en una risa, conteniendo la carcajada que desea salir de su cuerpo.

—Con música y números de baile—Stiles asiente con la cabeza, haciendo un par de ademanes con las manos, como si fueran bocas—: "Mi novia es una omega y me ha dicho que me ama. Yo soy un Alfa, ¿Qué se supone que debo hacer ahora, señorita Manita?" —su voz suena gruesa, antes de mover otra de sus manos con voz aguda—: "Usar siempre protección y no tener relaciones hasta los veinte, Harold. Eso es lo que debes hacer"

Derek se acerca, haciendo con su mano algo parecido a una boca también.

—¿Qué debo esperar de el jefe Alfa de la familia de Stiles, señorita Manita? —no hace ruidos con la boca como el omega, obviamente. Sin embargo, eso no evita que por un momento vuelva a sentirse como un adolescente de nuevo, sin preocupaciones o responsabilidades, sin pensar todo el tiempo que debe proteger a los suyos y estar alerta hacia una amenaza posible. Por un solo momento, puede volver a ser completamente el Derek Hale que fue antes de que abandonaran Beacon Hills.

Y eso es sencillamente genial, piensa cuando Stiles suelta una risotada.

—"Solo puede esperar balas en el culo, joven Hale"

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Stiles estaciona el Jeep azul frente a su casa, observando como la patrulla policial de su padre no esta por ningún lado. No puede evitar fruncir el ceño, confundido y extrañado. Normalmente, su padre vuelve antes de las ocho los sábados, aunque, conociendo de primera mano que las emergencias suceden a todas horas, le resta importancia después de unos minutos.

Se baja del auto, cerrando la puerta y dirigiéndose a la acera. Derek ha estacionado el Camaro a unos cuantos metros, y le ve caminar en su dirección con un paso tan seguro que le sorprende enormemente. Es cierto que, sin la chaqueta de cuero—la cual ha dejado en casa porque quería estar un poco más "Presentable" — se ve un poco menos peligroso de lo que realmente es, aunque conserva el aura de "no te metas conmigo o te asesino", sin perder ni por un minuto su actitud segura y resplandeciente como una linterna apagada.

—¿No estas nervioso? —pregunta, mirándole de arriba abajo buscando una señal que no haya visto antes. Lo único que se encuentra, es al Derek Hale de siempre, seguro de si mismo aunque es muy probable que se este metiendo a la boca del lobo.

—Estoy nervioso—asiente con la cabeza—. Pero no todos tenemos una diarrea verbal cuando sentimos nervios.

—Yo no tengo diarrea verbal—frunce el ceño—. Solo...

—Solo dices palabras y hablas por diez minutos seguidos—dice Derek sonriendo irónicamente—. Para nada una diarrea verbal.

—Así que yo tengo diarrea verbal y tu tienes la vena de la ironía y sarcasmo. Gran combinación.

—Siempre soy sarcástico, Stiles.

—¿Oh en serio? Porque no recuerdo que lo hayas sido en ninguna clase antes, mucho menos cuando estábamos en la fase de "Alumno-profesor-amigo-unilateral"

—Era mi trabajo. Es diferente.

—Claro. Sé agradable con tus alumnos y luego no podrás controlarlos. Buen plan.

—En realidad no me gusta hablar en publico—confiesa, y Stiles no puede evitar reir un poco.

—Viniendo de ti, es sorpréndete—repone con sarcasmo.

—¿Qué intentas decir? —alza una ceja, ambos avanzando hacia la casa.

—Bueno, ya sabes—se encoge de hombros.

—No. Creo que no lo sé.

—Eres Derek.

—¿Y eso qué?

—No hablas mucho. Y no—continua viendo como el Alfa vuelve a abrir la boca para replicar—, no es un "hablar poco" en estándares Stiles (donde todos hablan poco) Sino que, realmente Derek, no eres muy hablador.

—Creo que lo que estamos haciendo se llama hablar—contesta, frunciendo el ceño pero utilizando sarcasmo. Stiles puede felicitarlo por ello.

—Pero no hablamos todo el tiempo. Al principio con suerte me decías dos palabras cada media hora—busca las llaves en su bolsillo, sacándolas y comenzando a abrir la puerta. Una vez abierta, entra por completo dejando pasara a Derek, antes de cerrarla y caminar hacia la cocina—, y eso es mucho decir. Y esta bien, entiendo que no te guste hablar frente a un publico, pero lo que no entiendo es la razón. Yo no podría callarme si fura un maestro, y créeme—le apunta con un dedo, girándose encontrando al lobo unos metros en él una vez que llegan ambos a la cocina—, se de lo que te hablo. Los maestros normalmente me dejan hablando solo cuando expongo en clase o algo por el estilo. Tu tienes el tiempo que quieras durante una hora. Una hora para hablar sobre temas interesantes y por obligación los demás te prestan atención. Podrías hablar de Bob Esponja y te seguirían prestando atención. ¿Puedes hacer eso? Ya sabes, hablar con nosotros como si fuera un programa de televisión donde los maestros buenorros son los crush de las chicas y su vida gira entorno a ese drama. Seria genial que actuaras como el desinteresado profesor. O bien puedes realmente hablar sobre Bob Esponja para la Segunda Guerra Mundial, digo, Patricio puede ser Alemania, Don Cangrejo Estados Unidos y Calamardo Francia... oye, ¿Por qué nos enseñan la Segunda Guerra Mundial si eso paso hace cien años casi? Es algo...

Los labios de Derek sobre los suyos impiden que siga hablando por más tiempo, y aunque suelta un jadeo impresionado, el contacto es tan ligero que antes de comenzar a corresponderlo el Alfa ya se ha separado, mirándole con el ceño fruncido.

—Cállate Stiles.

—Si me vas a callar así de ahora en adelante, no creo que deje de hablar nunca—murmura, girándose para servirse un vaso de agua—. ¿Quieres algo? ¿Agua, café, whisky?

Derek niega con la cabeza, alejándose un poco y dirigiendo su mirada hacia la entrada de la cocina.

—Tu padre se acerca—dice, haciendo que Stiles le mire sorprendido.

—¿Cómo lo sabes?

—Escucho su auto doblando la calle.

—¿Tienes súper oído? ¡Eso es genial! ¿Qué otra cosa puedes hacer con tus habilidades de perro con esteroides?

Derek frunce el ceño, mirándole esta vez a él.

—¿Perro con esteroides? —gruñe con los dientes apretados.

—Ya sabes a lo que me refiero, Derek—rueda los ojos, restándole importancia con un ademan—. Scott me dijo que puede oler mejor que cuando era humano.

—Podemos oler mejor.

—¿Ves en la oscuridad?

—¿Tengo pinta de ser gato? —alza una ceja, haciendo que Stiles sonría burlonamente—. Mi visión es mejor que la de un humano, y sí—lleva sus manos a los bolsillos de sus jeans oscuros, mirándole con la cabeza un poco ladeada—, puedo ver en la oscuridad.

—¿Tienes súper fuerza?

—Si Stiles—rueda los ojos—. Me estas interrogando.

—Creo que eso ya había quedado claro después de la cuarta pregunta. Como sea, el punto es que eres una versión ruda y oscura de un superhéroe que tiene garras y colmillos.

—Yo no me consideraría un superhéroe—espeta Derek. Stiles sonríe ladinamente alzando las cejas al verse incapaz de alzar solo una.

—¿Entonces como te consideras?

Derek sonríe maliciosamente, y en un segundo ya estaba justo frente a Stiles, siendo separados por muy poca distancia y con las manos en la encimera a cada lado del cuerpo del adolescente, acorralándolo contra la cocina.

—Como el villano, obviamente.

Traga saliva nerviosamente, mirando como los ojos de Derek cambian momentáneamente al azul gélido y fantasmal que adquieren al convertirse. No se alarma en lo absoluto, y tiene que morderse la lengua para no soltar un gemido.

—El gran lobo feroz—comenta tratando de parecer tranquilo—. ¿Eso en que me convierte a mi?

La sonrisa de Derek se vuelve un poco más grande, acercándose hasta casi rozar su nariz con la suya.

—En mi caperucita, desde luego.

Stiles no recibe el beso que esperaba, al contrario, Derek salta lejos de él cuando la puerta de la entrada se abre, disimulando perfectamente como si nada hubiera pasado y escuchando como su padre entra a la casa. Pero Stiles sabe que no viene solo, por que cuando respira un poco nota el olor de Alfa que Parrish emite. Abre los ojos un poco ante la impresión de tenerle en casa. Con Derek en ella también.

—¡Stiles! —llama su padre desde la entrada, haciendo que el susodicho niegue con la cabeza y los ojos cerrados, tratando de tranquilizarse.

Aunque la mirada verde de Derek sobre él no hace más que ponerle nervioso.

—¡En la cocina! —exclama, esperando que su padre vaya sin Jordan detrás.

—Tu corazón va a estallar—comenta Hale, mirándole con el ceño fruncido. Stiles le mira con molestia antes de ver como su padre entra por la puerta.

—Stiles, debo preguntarte algo...—el Sheriff se interrumpe de inmediato al ver a Derek, y antes de que el omega pueda procesar lo que pasa, su padre ya ha sacado un arma, apuntándole como si fuera peligroso. Hale alza las manos de inmediato por acto de reflejo, defendiendo su cuerpo de posibles ataques y dando un imperceptible paso hacia Stiles—. ¿Qué haces aquí?

—Sheriff, yo...—Derek comienza a explicarse, pero su padre no le deja terminar.

—¿No te basto con golpear a un estudiante? ¿Ahora quieres lastimar a mi hijo?

—¿Lastimarme? —repite incrédulo Stiles—. Papá, ¿De que demonios estas hablando? Derek no...

—Stiles—la voz de Parrish irrumpe en la sala, entrando con rapidez y dedicándole una mirada rápida a Hale, antes de recorrer el cuerpo del omega en busca de heridas, avanzando hacia él y colocándose estratégicamente para ocultarle de la mirada de Derek. Le lanza una mirada sobre su hombro—. ¿Estas herido?

—¿Qué? ¡Claro que no estoy herido! ¿Qué demonios les pasa a ustedes dos?

—Derek Hale—dice su padre, con la voz fría que utiliza cuando hace su trabajo, baja el arma, acercándose al hombre y colocándole las esposas como siempre ha visto hacerle Stiles a los criminales. Pero Derek no es un criminal...—, quedas bajo arresto bajo los cargos de agresión física a menores. Y juro que si le has hecho algo a mi hijo, olvidare que soy policía y te disparare...

—¡¿Derek hiriendo a un menor?!—y si, Stiles esta prácticamente chillando de la impresión, pero eso no importa ahora. Derek no podría herir a nadie, porque aunque Stiles le conozca de hace poco, no cree posible que él haya hecho algo como así. Es imposible e inverosímil. Sale detrás de Parrish, adelantándose hacia la puerta e impidiendo que su padre salga con Derek esposado—. ¿Quién levanto los cargos?

—No puedo decírtelo Stiles—gruñe su padre, frunciendo el ceño—. Ahora muévete.

—No hasta que me digas quien levanto los cargos—para reafirmar aquello, alza la barbilla en un signo de desafío, mirando como su padre entrecierra los ojos.

—Stiles no...—comienza el acusado, pero de inmediato el susodicho le interrumpe.

—Tu cállate, Derek. No voy a permitir que te metan a prisión por un cargo falso.

—Stiles—sisea su padre en advertencia.

—No papá. Conozco los derechos de todos los presos por que los he leído una y otra vez, al igual que todos los posibles cargo que se penalicen con la prisión (porque créeme que no es nada fácil vivir en el mismo techo que un policía). Si no hay la suficiente evidencia dentro del cargo presentado por el acusador, no hay razón alguna para que Derek sea esposado.

—Alexander Whittemore levanto los cargos al ver a su hijo Jackson herido de gravedad—Parrish es quien responde, acercándose hacia ellos—. Ahora por favor Stiles, tenemos que...

—Jackson Whittemore es un mentiroso—gruñe el omega, frunciendo el ceño—. Derek lo hizo en todo su derecho.

—¡¿Y bajo que derecho es ese?! —su padre pregunta, molesto y comenzando a exasperarse.

—Bajo el derecho de protección de su pareja.

—¿Y a quien estaba defendiendo en todo caso Stiles? Derek Hale no tiene pareja registrada...

—Que no la tenga registrada significa que no es oficial, pero si que la tiene...

Stiles raga saliva, preparándose para el golpe. Ve los ojos verdes de Derek, armándose de valor al ver total sorpresa en su mirada junto con un brillo indescifrable. Los Alfas protegen. Los omegas son protegidos. Stiles no quiere ser solo un omega.

Derek protege y merece ser protegido.

—Me estaba defendiendo a mi.