"Conversaciones de vuelo"

- ¡Buenos días! –La voz arrolladora de Santana sonaba en mi departamento.

- Buenos días, Santana –Respondo sin mirarla mucho y dejando que ella cerrara la puerta- Son las 10 de la mañana ¿Qué haces despierta en vacaciones?

- Tengo que hacer compras navideñas –Sentencia- Está haciendo un frio aterrador –Agrega ofuscada mientras se desprendía de aquel abrigo de animal print de leopardo.

Yo no respondí, estaba muy ocupada ordenando algo. Ella decide sentarse en el mueble frente a la TV mientras yo me movía a su espalda.

- Rachel, debí obligarte a adornar este lugar con algo navideño, esta como triste –Dice recorriendo la pequeña sala con la mirada.

- Así está bien, tampoco es que venga mucha gente.

- No, no está bien ¿Dónde está el árbol de plástico que traje el año pasado? –Me pregunta levantándose y descubriendo lo que hacía.

- Esta guardado en un lugar seguro.

- ¿Qué haces? –Frunce el ceño.

- ¿Qué hago de qué?

- Estas haciendo una maleta y mañana es navidad ¿No te pensaras escapar a alguna tierra lejana donde solo habiten Grinchs, verdad? –Se cruza de brazos y yo ruedo los ojos con fastidio.

- No voy a ninguna tierra de Grinchs, de hecho, creo que iré a un lugar en donde aman demasiado la navidad –Respondo entre dientes.

- No te creo, ¿A dónde vas? –Se acerca hasta la mesa donde yo cerraba una maleta- Rachel, en serio, no pretendas escapar, mañana vas a mi casa para cenar y luego si quieres nos vamos por allí y…

- No voy a escapar, Santana –La interrumpo- Me invitaron a otro lugar para celebrar navidad, una ciudad que no conozco y me gusto la idea.

- ¿Por qué será que no te creo?

- Pues deberías creerme.

- ¿Y cuál es ese lugar? –Me estaba acribillando a preguntas, las lanzaba con una mirada encendida.

Yo suspiro y dejo la maleta para mirarla con seriedad. Debía explicarle de tal forma que me creyera aquello y de una vez dejara de fastidiarme. ¡Esta vez si era cierto!

- Quinn me ha invitado a New Bedford y he aceptado. –Le informo.

Santana me mira, una vez más, con el ceño fruncido por varios segundos hasta que, poco a poco, va relajando la cara; abre ligeramente la boca y suelta una risa odiosa. Yo la miro seria, ¿Ahora que le pasaba?

- ¿Qué es tan gracioso? –Pregunto con las manos en la cintura.

- Tú eres graciosa ¿Piensas que me voy a creer eso? –Negaba con la cabeza mientras chasqueaba los dientes.

- En serio iré a New Bedford. –Insisto en que me creyera.

- Claro, ¿No era mejor que me volvieras a mentir con lo de Lucy? Es decir, Quinn… Alguien que es tímido y, sé que te gusta pero, acabas de conocer, te ha invitado a New Bedford a pasar navidad con su familia, algo a lo cual yo, teniendo años de conocerte, te tengo que obligar celebrar o mínimo, pasar la noche buena conmigo. ¿Cómo te puedo creer? –Termina cruzándose de brazos y curveando sus labios en una sonrisa llena de sarcasmo.

- Iré a New Bedford con Quinn. –Le repito con un tono serio y bajo la maleta de la mesa.

- Tú no te vas a escapar a ningún lado, Rachel Berry –Me apunta con el dedo, pero yo le doy la espalda mientras busco mi abrigo en el dormitorio.

- ¡No me estoy escapando! –Vuelvo colocándome el abrigo- Pasare la navidad con Quinn y su familia porque ella me ha invitado. –Explico con fastidio, ya me estaba cansando al tratar de convencerla de que no era mentira, aunque no la culpaba. Yo siempre quería escapar de las festividades de ese mes.

Santana me seguía mirando con intensidad y yo le correspondí la mirada del mismo modo para que entendiera y dejara de insistirme con el acoso navideño acostumbrado.

Estuvimos mirándonos por un minuto hasta que…

- ¿En serio? –Ahora su pregunta iba en otro tono. Iba con dudas, como a punto de creerme.

- Salimos hace dos días y pues, me dijo que me fuera con ella a New Bedford. Sabe que no me gusta la navidad, pero quiere que conozca como la pasan allá, su madre me cae bien, la vi una vez –Me encojo de hombros.

- Me parece increíble, primero que te invitara y segundo que aceptaras. No te gusta la navidad ¿Y ahora la pasas con extraños? –Insiste en preguntar todo aquello porque, la verdad, si era muy raro.

Sinceramente… Yo tampoco sabía muy bien lo que ocurría.

Quinn me dijo que la condición para que ella patinara sobre hielo, era que yo viajara a New Bedford y, por lógica, iba a pasar la navidad con su familia. Me quede algo muda, completamente bloqueada porque nunca imagine que ella me propusiera aquello.

Apenas nos cocinamos y me iba contando de su mundo de una forma muy cuidadosa, literalmente un día a la vez, pero de repente me ofrecía eso que yo consideraba demasiado personal. Ella y su familia celebraran aquellas fiestas como muchas más personas y, justamente, de eso se trataba, de familia. Yo era una completa desconocida y ellos, a pesar de que Quinn me atraía enormemente y su madre me agradó, también eran desconocidos para mí.

¿Pero saben qué? Si mi mente gritaba "no, no, no, no", mi boca dijo: "Esta bien" luego de que ella insistiera en que sería genial si yo conociera su lugar de nacimiento; que su madre estaría encantada y que sería maravilloso poder hornear pasteles con motivos navideños. Fue tanta la insistencia y la ilusión que impuso, que yo simplemente caí rendida ante aquella propuesta.

Rachel Berry, ¿En qué cosas te metes por la sonrisa de esa mujer?

- La verdad es que no sé muy bien que voy a hacer allá, pero acepte y ahora no me puedo negar. –Confieso.

- Esto es muy extraño ¿Y qué pasa conmigo? –Pregunta Santana aun incrédula por el lugar a donde iría y, sobre todo, con quien iría.

- Tú estarás con tu familia, tu madre, tu hermana, tu cuñado y sobrinos.

- No, no, no –Movía las manos también en negación- Se supone que yo soy tu mejor amiga y ahora me dejas por Quinn –Dijo con un tono de celos casi infantiles, pero no había signos de que estuviera bromeando.

- Santana… -Suspiro- Solo serán un par de días, no me importa la fecha, sabes que no me gusta darle mucho significado y Quinn me gusta, pero tú eres mi hermana. –Le aclaro.

- Esta bien –Mira fugazmente hacia otro lado - Pero para fin de año ya sabes –Me apunta con el dedo, mirándome de nuevo.

- Si, para fin de año estaré con Brittany y contigo. –Le digo haciendo un gracioso saludo militar.

Ella asiente con la cabeza y camina a buscar su abrigo.

- ¿A qué hora sale tu vuelo? Porque asumo que vas en avión. Es 23 de diciembre.

- Si, sale en dos horas, debo irme ya, Quinn me debe estar esperando. –Tomo mi bolso y maleta mientras le hablaba.

Verifico que todo esté en orden antes de cerrar mi departamento y Santana decidió llevarme al aeropuerto mientras me hablaba sobre las quejas de su cuñado por tener que pasar las navidades en Boston y no en Chicago como él quería. Yo odiaba al cuñado de Santana, no entendía como su hermana Hanna, siendo tan buena persona, se pudiera enamorar de alguien tan estúpido y pedante como él. Un alivio no tener que verlo esos días, quizás en el fondo esa fue otra razón por la cual acepte ir a New Bedford.

- Gracias por traerme, Santana –Le digo al instante en que estacionó el auto.

- ¿Seguro que quieres ir? –Pregunta sin bromear.

- ¿Crees que me obligan o algo así? –Inquiero alzando una ceja con humor.

- No, es solo que… Bah, olvídalo –Sacude la mano derecha para restar importancia- Espero la pases bien, pero si la familia de Quinn es un asco, solo llámame.

- ¿Me vendrás a defender?

- Quizás –Se encoje de hombros.

Yo la sigo mirando divertida, como quiero a esta chica.

- Diviértete con tu familia y no le hagas caso a Evan –Hablo de su cuñado y la abrazo. Ella solo murmura un "Ajam" en el acto.

- Cuídate mucho, Rachel –Me dice tranquila, pero yo sabía que aquellas palabras eran de las más reales que podía escuchar. Sus verdaderos deseos.

- Lo haré –Digo antes de salir del auto y, una vez fuera, tomar mi maleta de la parte trasera- Te quiero -Sentencio parada en la ventanilla y ella responde un "yo también" muy bajo antes de alejarse lentamente con el auto.

El viento no era fuerte, pero estaba tan frio, que sentía que me estaba azotando, así que decido ir en busca de Quinn cuanto antes.

No se los voy a negar, cuando iba caminando por el aeropuerto, tuve el impulso de llamar a Santana para que volviera a buscarme y así evitar celebrar navidad con una familia de desconocidos, pero si hacia aquello, era probable, que Quinn se enfadara, decepcionara o entristeciera por dejarla plantada. Su cara de emoción al yo aceptar fue única, al igual que fueron únicas nuestras risas cuando ambas nos íbamos a caer sobre la pista de hielo en el centro de Boston.

Quizás el viaje iba a valer la pena. Eso pensé cuando vi a Quinn mirando las pantallas de vuelo con las manos en los bolsillos de su largo, y completamente azul, abrigo. Estaba distraída balanceando su cuerpo levemente. Era una imagen muy tierna porque parecía ente aburrida y ansiosa.

- Que chica tan puntual –Bromeo ya a su lado.

- ¡Hola! –Exclama con una sonrisa para luego darme un corto abrazo- Me da un poco de ansiedad volar. –Se excusa por llegar antes que yo.

- ¿Te da miedo?

- Un poco. –Admite con vergüenza.

Yo niego con la cabeza mientras rio por su sonrojo. A los pocos minutos chequeo la maleta y mi información para luego esperar con Quinn el vuelo. A pesar de la fecha, no tardo en salir, quizás era porque New Bedford no era un lugar tan grande, comparado con otras ciudades de Massachusetts.

Quinn estuvo muy callada antes de subir el avión, aunque no estaba de mal humor, si parecía ansiosa por tener que estar allí, entonces comprendí que quizás no era un poco lo que temía, sino que realmente le daba mucho miedo aquello de volar.

- Sera un vuelo corto y estas cosas son muy seguras –Le digo cuando estábamos buscando los asientos.

- Lo sé pero… Pero es inevitable –Murmura balbuceando un poco mientras tomaba el asiento de la ventanilla y la abre para ver curiosa a través de ella.

Yo guardo mi bolso en el porta equipaje y me siento a su lado.

- ¿Vuelas mucho o tu miedo no te lo permite? –Le pregunto.

- Prefiero ir en tren o en auto, pero en estas fechas no había boletos de tren a New Bedford. –Me informa

- ¿Por eso viajaste con tu madre en auto para acción de gracias? –Pregunto y ella asiente con la cabeza sin emitir palabra- Entiendo…

- No te preocupes, no grito ni nada –Aclara seria y yo comienzo a reír.

- No estaba pensando en que fueras a gritar, pero gracias por aclarar.

Ella suspira y mira el techo del avión. Decido permanecer en silencio cuando una chica ocupa el asiento de la punta, yo quede en medio. El resto de las personas se acomodaban y ya las azafatas comenzaban a dar instrucciones.

Cuando fue momento de despegar y el avión comenzó a moverse con más brusquedad, Quinn aferra su mano izquierda a mi mano derecha. Fue muy doloroso, pero no me importo en absoluto.

- ¿Te he hablado alguna vez sobre el postre de las galletas saladas? –Le pregunto a Quinn en pleno despegue.

Ella me mira algo aturdida y niega con la cabeza sin dejar de aferrarse a mi mano. Enterraba sus uñas en mi palma.

- Pues que fui a un concurso de Chef adolescentes, era para ganarme una beca y tenía un ayudante y todo. Ese ayudante en vez de hacer galletas normales y deliciosas, les hecho mucha sal, solo era un toque lo que debía usar –Aclaro haciendo gestos con los dedos- Entonces cuando las coloque encima del resto del postre, fue un desastre, el jurado creyó que era el peor postre de todo el concurso.

- ¿Te lo dijeron?

- Si, me lo dijeron cuando lo probaron porque la crema, gracias a mi ayudante, quedo muy dañada también, y luego tuve que esperar 3 horas para que dieran los resultados ya que uno de los jurados vomito mi postre, entonces tuvieron que esperar hasta que se repusiera. Fue un momento muy angustiante y vergonzoso.

Ella mira al frente, como analizando el asiento delantero y luego vuelve a mirarme a mí.

- ¿Y porque me cuentas esto ahora? –Pregunta con el ceño fruncido.

- Para que sepas que tres horas de angustia en tierra, son peores que dos horas volando a New Bedford, además… -Miro sus manos que ahora permanecían sobre sus piernas- Es hora de quitarse el cinturón. –Sonrió.

Ella se da cuento de que ya no había turbulencias y se quita el cinturón.

- Gracias –Me dice y yo solo le guiño el ojo.

No hubo mucha novedad en el vuelo, la chica a nuestro lado se quedo dormida mientras Quinn y yo hablábamos sobre lo que su familia acostumbraba hacer en noche buena. Cocinar, cenar, y algunas veces jugar cosas "divertidas" que planificaba la madre de Quinn y en donde todos debían participar, pero la hermosa rubia me aclaro que yo era su invitada y no era obligatorio que hiciera aquello.

Al llegar al pequeño aeropuerto de New Bedford, la madre de Quinn nos esperaba con un cartel que decía: "Quinn y Rachel." La mujer agitaba la mano con emoción y Quinn la miraba sin entender. Yo solo reía.

- ¡Chicas, aquí, aquí! –Gritaba como si no la hubiéramos visto antes.

- ¡Mama! –Quinn llegaba y ella la abrazaba con mucha efusividad, como era de esperarse.

- ¡Mi Quinnie! –La abrazo por un largo rato para luego mirarme y abrir los ojos al máximo- ¡Hola, Rachel que bueno verte, hija! –Decide abrazarme, también de una forma muy intensa, pero no me incomodó, todo me divertía de esa señora.

- ¿Cómo esta Sra. Fabray? –Pregunto luego de separarme y sin perder la sonrisa.

- No me llames así, llámame Judy. Y estoy bien, me alegra que hayas venido ¡Nos vamos a divertir mucho! -Juntaba sus manos con emoción.

- Espero no incomodar, yo…

- ¡Tonterías! Cuando Quinnie nos dijo, nos emocionamos. Ella no suele invitar a nadie. –Dice lo ultimo por lo bajo, como para que solo yo escuchara, pero era evidente que Quinn estaba oyendo.

- Mamá, ¿Se puede saber porque trajiste un cartel? Como si no nos conocieras y nosotros no te conociéramos a ti. –Quinn interrumpe nuestra conversación secreta.

- Hija, es que tu casi no viejas en avión y me emocionó micho tener que venir al aeropuerto. –Explica tranquila y yo tuve que reprimir otra risa.

- Estas loca… -Quinn negaba con la cabeza- ¿Y porque Sam no vino contigo? –Pregunta por su hermano.

- Ah, porque esta con tu padre en lo del concurso de hielo y nos están esperando.

- ¿Concurso de hielo? –Soy yo la que pregunta mientras decidimos avanzar los primeros pasos luego del recibimiento.

- Si, es algo que hacemos todos los años, quizás te guste verlo, va mucha gente del pueblo –Me explica Quinn.

- El año pasado quedamos en segundo lugar, este año esperamos llegar de primeros, si es que los McGregor nos dejan. –Judy hablaba con rencor en su voz. Un divertido rencor, si es que eso era posible.

- Ellos lo hicieron bien, mamá.

- Nada de bien y espero no esté Haden porque si hace trampa de nuevo, voy a reclamar ¡Este año no nos roban el trofeo! –Exclama decidida.

- ¿Y quién es Haden? –Pregunto siguiendo la divertida conversación.

- El chico que pretende casarse con Quinn. –Responde la mujer y entonces ya no me parecía tan divertido.