You are mine
Capítulo 18: AB-O
Nini: Dije que actualizaría ayer, y me siento culpable por fallarles, pero ciertamente no pude subir nada ayer debido a que el cap me salió aún más largo de lo que esperaba. Como sea, tengo un par de preguntas para ustedes y quisiera que las respondieran si no es mucha molestia, claro :3
¿Les gusta el FemSalsh/Romance entre mujeres? Estoy trabajando en una historia Fem!Sterek, donde tanto Derek como Stiles son mujeres, en la cual también manejo la temática omegaverse, pero que es diferente, puesto que me enfoco más en las complicaciones de las mujeres Alfa, que son aun peor que los Omegas Macho. Si les gustaría que la publicara decirme por favor :3 Aunque claro, su publicación sería más adelante.
Sin nada más que agregar, aparté de darles miles de gracias por todo su apoyo! Y pedir disculpas porque si, este cap. también deja suspense :c lo siento, no puedo evitarlo; aquí esta el cap de hoy.
¡Gracias por leer!
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—Tranquilo Stiles—las palabras de Scott son suficientes para llamar su atención, girándose para verle con el ceño fruncido.
Pero sabe que no es culpa de su amigo, ya que Scott lo único que quiere es que Harris no le dé un castigo hasta tarde en la escuela. Stiles se ha estado moviendo ansiosamente desde que entro al salón de clases, mirando como poseído el reloj cada dos minutos y preguntándose porque no puede avanzar más rápido. En lo único que piensa es en Derek, Derek encerrado en la cárcel por culpa de Jackson, quien convenientemente no fue a la escuela ese día.
Y eso le pone más inquieto, porque eso significa que Jackson puede estar en la comisaria dando su testimonio y preparando terreno para encerrar a Hale de por vida solo por abusar físicamente de un menor, y un sin fin de crímenes que Alexander Whittemore puede inventar para impedir su libertad; todo eso mientras que él tiene que reposar su trasero en el asiento y tratar de prestar atención a la aburrida clase de Harris, mientras que ve a Cora y a Isaac exponer sobre los oxácidos como si fueran expertos y sintiendo celos al ver la sonrisa satisfecha del maestro, porque el jodido Harris jamás le ha dedicado una sonrisa así aunque se convierta en químico con título y todo durante la clase. Aunque eso no debería molestarle en lo absoluto, si siente furia, con todos y todo el universo.
—Estas asustándome—comenta Scott de nuevo. Stiles se gira por completo al ver a Harris distraído.
—Cállate Scott—le gruñe, prestando atención de nuevo al reloj y queriendo salir lo más rápido posible de lo que se ha convertido en su cárcel personal.
Solo han pasado cinco minutos desde la última vez que vio el reloj, y aún falta una hora y media para terminar la clase.
Suelta un gemido de frustración, dejando caer su frente contra el escritorio. No le duele porque se detiene a ultimo momento, dejándola caer dese esa altura para no sufrir.
—Hola Profesor Harris—y entonces Stiles sí levanta la mirada, encontrándose con la perfecta Laura Hale, con sus curvas y su porte de Alfa llamando la atención de todos como si fueran abejas y ella un hermoso tarro de miel, e incluso Stiles puede oler las feromonas que vuelan en el aire.
Porque como siempre, los Hale son tan perfectos que parecen modelos americanos sin esfuerzo, y Laura no es la excepción, haciendo que los demás se derritan por su barbilla afilada y sus penetrantes ojos verdes. Stiles rueda los ojos. Menuda familia que son los Hale.
Siente alivio al verla, porque eso significa que tendrá noticias de Derek, pero de inmediato se alarma, ya que probablemente esas noticias puedan tener probabilidades altas de ser malas, e incluso peor a eso. Porque puede que esté ahí para decirle que Derek no ha logrado salir, que está encerrado y permanecerá encerrado. O peor aún, los cazadores habían vuelto a darle otra advertencia de muerte a la manada. No podía decir cuál de esas era peor.
Y tampoco sabía cuándo esos hechos comenzaron a ser normales para él.
—¿Usted es? —pregunta el profesor de química, mirándola con curiosidad, y es cuando Stiles se percata del traje de tres piezas negro que Laura tiene puesto.
—Soy Laura Hale—la Alfa entra en la habitación tendiéndole la mano a Harris, quien se la estrecha de inmediato—, he venido porque necesito tomar prestados a sus alumnos unos segundos.
—¿A todos mis alumnos? —Harris alza las cejas, critico—. Creo que eso no será posible sin el permiso del Director, señorita Hale.
Laura sonríe ladinamente, esa sonrisa marca registrada que Derek utiliza para robar el aliento de todos, e incluso la Alfa inclina la cabeza de manera juguetona.
—Eso no será problema, profesor—¿Le está coqueteando a Harris? Stiles definitivamente puede considerarse en un mundo paralelo—, el Director Jones ya me ha dado permiso. Y solo serán algunos alumnos, no todos.
—¿Para que los necesita, exactamente?
Claro, Harris tenía que responder de la misma manera, porque, obviamente querían hacer que Stiles quiera arrancarse los ojos.
Scott a su lado, también está completamente sorprendido, y que decir de Isaac y Cora. Realmente, Stiles necesitaba comprar una cámara para inmortalizar estos momentos épicos y bizarros.
¿Cuándo su vida se volvió tan irreal?
—Asuntos legales, usted debe entender—Laura casi ronronea, y ¿Qué ningún alumno considera eso extraño? ¿Por qué nadie ha sacado su celular para filmar este hecho sorprendente de la naturaleza humana/animal?— querer hacer mi trabajo lo mejor posible.
—Lo entiendo—Harris sonríe de la misma manera cómplice, mientras que Stiles tiene que contener las ganas de ser tragado por la tierra—. Bien, señorita Hale, solo dígame los nombres de los alumnos y podrá irse.
Laura asiente, dirigiéndoles una mirada significativa a los miembros de la manada dentro del salón, incluyéndole a él, mientras le dedica un pequeño guiño.
—Necesito a Isaac Lahey, Cora Hale, Scott McCall y Stiles Stillinski.
Harris les mira, y con un asentimiento hace un ademan de apuntarles con rapidez en su lista. Stiles y Scott, al igual que Isaac y Cora, toman sus cosas, dirigiéndose hacia la puerta mientras Laura la detiene.
—No crea que se ha salvado de la exposición, señor Stillinski—le dice el profesor mientras pasa a su lado, con la voz seria y cansada de quien ha hecho eso miles de veces. Stiles rueda los ojos.
—No se me olvidara profesor—responde mirándole con una sonrisa.
Laura le da un ademan para que se apresure, y justo cuando iba pasando la puerta, escucha claramente como la Alfa dice en tono coqueto: —Esta es mi tarjeta, señor Harris, puede llamarme si tiene problemas con la ley.
Y Stiles definitivamente ya puede morir, está listo para subir al cielo y reunirse con su madre, ya no quiere más incidentes bizarros con profesores y lobitas cachondas, muchas gracias y que tengan buena vida.
Laura cierra la puerta, dedicándoles una sonrisa leve. Scott mira a su Alfa incrédulo, mientras que Isaac y Cora están completamente igual, pero definitivamente Stiles esta con la boca abierta de pura sorpresa e incredulidad, sin poder siquiera hacer un comentario al respecto.
—¿Qué? —Laura se encoge de hombros, restándole importancia al asunto—. Parece agradable y es guapo.
—Ignorare el hecho traumático de considerar a Harris guapo—Stiles niega con la cabeza, frunciendo el ceño y tratando de olvidar lo que Laura dijo—. Como sea, ¿Qué sucede? ¿Es Derek? ¿Los Argent? ¿Cazadores?
—Hey—la Alfa le toma de los hombros, mirándole con una sonrisa—. Tranquilo Stiles, no hay porque alterarse.
El Omega frunce el ceño, dedicando una mirada con molestia.
—Estoy calmado, ¿Por qué no debería estar calmado? Ah sí, Derek está en la cárcel, mi padre casi le dispara ayer, están bajo la mira de cazadores, mi mejor amigo es un hombre lobo que apenas puede controlarse para no desgarrar la yugular a nadie, Jackson sigue siendo un completo idiota y probablemente este en la comisaria en este preciso momento, y yo estoy aquí. ¡Haciendo como si nada de esto estuviera pasando! ¡Estoy calmado!
—Estas tan calmado—Isaac suelta una risa.
Stiles se gira hacia a él para fulminarle con la mirada.
—¡Claro que no estoy calmado, ricitos! —Le grita, acercándose al Beta y colocando el dedo en su pecho, todo eso ante la atenta mirada de Laura—. ¿Qué? ¿Se supone que ver a mi novio encerrado en prisión y yo aquí sin poder hacer nada para sacarlo, sabiendo que el padre de Jackson es un imbécil que te puede meter a la cárcel sin que te des cuenta hasta que ya estas dentro de ella fue quien lo demando, y que mi padre casi le mata ayer solamente para jugarle una broma, el cual por cierto es el mismo padre que te dijo que no podas faltar a la escuela y que te mantendría bajo vigilancia para que no te escaparas; sea algo de todos los días? No se cómo funcione tu mente de idiota. Pero, lo lamento Tinkerbell, es la primera vez que me pasa algo así. ¿Y quieres que te diga que es lo peor? ¡Mi profesor de química estuvo coqueteando frente a mí! ¿Sabes el trauma psicológico que eso me causa? Y te diré que…
—Stiles—Scott le toma de los hombros, alejándolo de Isaac quien le mira con los ojos abiertos. Suelta un bufido, respirando fuertemente para tratar de serenarse—. No tenías por qué ser tan grosero.
—Oh perdóneme, señor modales. No quería herir los sentimientos de nadie—comenta con sarcasmo, ganándose una mala mirada de Scott. Stiles alza las cejas—. ¿Qué? Scott, por favor. Soy 66 kilos de omega con huesos frágiles y piel pálida. El sarcasmo es mi única defensa.
—Como sea—dice el chico latino, separándose y comenzando a caminar hacia la salida, siendo seguido por los demás, y aunque Isaac aún le mira con sorpresa, siente otra mirada que le pone los cabellos de punta.
Se gira, topándose con unos conocidos y familiares ojos verdes tratando de ver a través de él, examinándole levemente como Derek suele hacer, queriendo ver lo que esconde, lo que hay en su interior, como si pudieran tener visión de rayos X si le ven por suficiente tiempo. Y, por supuesto, haciendo que se ponga nervioso en el proceso.
—¿Qué? —espeta nervioso, sonrojándose sin poder evitarlo y frunciendo el ceño, azorado.
Laura sonríe, orgullosa de algo que él no puede ver, como si estuviera ahí de manera obvia y que él no ha notado.
—Ya sé lo que Derek ve en ti—comenta, comenzando a caminar hacia la salida ella también—. No tienes idea de cuan interesante resultas, Stiles.
El susodicho se queda en medio del pasillo, observando como Laura avanza con pasos elegantes y decididos, como si fuera la dueña del mundo.
¿Qué le sucede a esa Hale?
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Peter pone un pie fuera del coche, respirando el aroma a pinos que tanto había extrañado, sintiendo la pureza del ambiente incluso antes de siquiera salir completamente del auto alquilado. Una euforia de libertad recorre sus venas, y puede permitirse sonreír.
New York es una ciudad llena de cosas bastante impresionantes, cosas dignas de ver, que cualquier persona en su sano juicio puede notar como algo estupendo, como las bailarinas y actores de Brodway, toda la pluricultura que se ve en las calles, y aquellos edificios altos y llenos de color. Sin embargo las luces de neón de los letreros cuando anochece, el tráfico y los sonidos característicos de las grandes ciudades, todos los aromas exóticos mezclados, de tal manera que a cualquiera le provoca nauseas, sin mencionar todas las ardillas de Central Park, son ciertas cosas que hombres lobo como ellos no pueden aceptar del todo.
Porque no hay nada como estar en tu pueblo, donde tú eres dueño de todo y nadie puede decirte que hacer. Sobre todo por el bosque que rodea el pueblo, permitiéndoles liberar el poder y energías acumuladas durante el día a placer.
Cierra la puerta, recargándose sobre el capo del auto y escuchando como otros vehículos se acercan. Supone que es normal, ya que es la comisaria, pero sencillamente no puede considerar como "normal" aquel adefesio que es una ofensa a cualquier auto. El Jeep azul orfanato que entra en el estacionamiento es, sin duda, uno de los transportes más deplorables que Peter ha visto en su vida, la cual por cierto, es demasiado larga.
Un Camaro de color negro sigue al Jeep, y ese auto, definitivamente, sí le es conocido.
Sonríe ladinamente, observando como el Camaro derrapa justo a unos metros de él, con chulería, y Laura Hale, su adorable sobrina, sale de este con una sonrisa que hace espejo de la suya, alzando una perfecta ceja gruesa en su dirección. Isaac y Cora salen de por las puertas traseras. Su mirada gira al Jeep azul, donde Laura ha posado la suya, observando como dos chicos y su Malia salen de este, dirigiéndose con paso rápido hacia la Alfa.
Su hija solo intercambia una mirada con él, asintiendo n su dirección casi imperceptiblemente, sin acercarse a él o darle una muestra de afecto.
Peter de inmediato se encuentra analizando a los otros dos desconocidos, olfateando disimuladamente el aire, sin apenas alertar a los otros de su presencia. Un Alfa, reconoce de inmediato, aunque el aroma a hombre lobo y a Laura le es sumamente curioso, lo que verdaderamente llama la atención de Peter es el otro chico. Su porte se parece más a un Alfa obstinado que a lo que verdaderamente es, un Omega, un simple Omega que le habla directamente a Laura como si fueran completamente iguales.
Peter ha convivido con los Omegas toda su vida, y aunque los Omegas de su familia son especiales para la misma, los que están fuera de ella siempre se muestran sumisos, temerosos, como si tuvieran siempre miedo de algo que les rodea. Ese Omega definitivamente no es así, sino que está mucho más inconsciente de su posición que muchos.
Un Omega que se cree Alfa.
Interesante.
—¿Cuál es el plan? —Stiles pregunta en cuanto llega al lado de Laura, mirándole con una sonrisa.
La Alfa se alisa le saco negro del traje, sacudiéndose también los pantalones de tiro alto de la misma tela y tomando un maletín que antes reposaba en el suelo. Su cara es seria, al igual que sus ojos, y ya no es la loba Laura Hale, sino que es la abogada profesional que sacará a Derek de la cárcel.
—Darán testimonios como testigos, relatando solo lo ocurrido y respondiendo cuando yo les indique—contesta, comenzando a caminar hacia la puerta. Stiles inmediatamente le sigue, colocándose a su lado, y los demás también lo hacen, solo que un poco más atrás—. Entraran uno por uno, siempre conmigo, y recuerden que no están siendo interrogados, solo están defendiendo a Derek.
—Grandes palabras—una voz masculina hace que Stiles mira a su izquierda, topándose con una sonrisa y ojos azules divertidos—. Creo que has dejado claro el punto, Laura.
—Llegas tarde Peter—dice la Alfa simplemente, entregándole el maletín sin dejar de caminar —. Pensé que comenzaría la defensa sin ti. Gran abogado te fuiste a convertir, siempre puntual y dándole la mano a la familia.
—Mi empleo no tiene nada que ver con la familia, querida sobrina—Peter responde en el mismo tono sarcástico, con una sonrisa maliciosa en la cara—. ¿A quién de los niños tengo que sacar de prisión ahora?
—A Derek.
—¿Qué hizo ahora?
—Digamos que tuvo problemas—antes de que Laura siquiera haga ademan de responder, Stiles ya se ha adelantado, sonriéndole con ironía.
—¿Mi sobrino en problemas? —Peter sonríe divertido—. Cuantas novedades.
—¿Otro Hale? —Stiles pone los ojos en blanco—. ¿Ustedes se reproducen con supermodelos?
Laura solo alza una ceja sonriendo divertida.
Entran en la comisaria, y de inmediato la recepcionista, Dana, le mira con las cejas alzadas.
—Stiles, sabes que no…—comienza, pero se define ella misma al ver quienes le acompañan.
Dana, por primera vez desde que le conoce, se queda sin palabras, y Stiles tiene que reconocer que, si una familia como los Hale entrara en la comisaria mientras él trabaja cómodamente, también se sorprendería al ver a esos Cullens californianos, ¿La belleza viene con eso de ser hombres lobo? ¿O ya venía de genética?
—Soy Laura Hale, abogada—de inmediato la Alfa entrega su tarjeta, con el semblante más serio que Stiles le haya visto nunca, colocándose la máscara fría como su padre haría. Profesional—. Vengo con mi cliente, Derek Hale.
Dana le mira, y luego mira la tarjeta antes de asentir y presionar el botón para permitirles entrar, dedicándoles una última mirada asombrada antes de perderse por la puerta dentro de la comisaria.
Stiles ya conoce ese lugar, lo trata como si, literalmente, fuera una tercera casa, porque la casa McCall siempre ha sido su segundo hogar gracias a Melissa; creció recorriendo los escritorios de todos los oficiales, charlando con ellos y conviviendo con todos. Saluda a Ramírez con un asentimiento de cabeza, e incluso la oficial Clark, quien no ha estado ahí más que una semana, le dedica una sonrisa al pasar con papeles en sus brazos.
Parrish les intercepta en cuanto pasan, dedicándole una sonrisa tranquila a Stiles antes de mirar a Laura con la misma.
—Hola—saluda, con el tono amable de siempre—. El Sheriff está en su oficina, si gusta pasar abogada Hale.
Laura sonríe igual.
—Gracias oficial Parrish.
—¿Puedes decirle en donde esperar, Stiles? —pregunta, comenzando a alejarse junto con Laura y Peter.
—¡Claro!—exclama lo bastante alto para hacerse oír. Los oficiales que no le habían prestado atención ahora si lo hacen, y Stiles sonríe un poco—. Hola—saluda, para después girarse a los demás—. Bien, síganme.
—Que no se te suba a la cabeza, Stillinski—Jackson se acerca a ellos, frunciendo un poco el ceño.
Stiles siente a los demás tensarse, pero el simplemente frunce el ceño igual.
—Hola Jackson, ¿Cómo estas de tu quijada? —pregunta irónicamente.
—No estoy para bromas—el rubio rueda los ojos, mirándole seriamente después.
—Si no es para bromear, entonces, ¿A qué has venido?
Jackson entonces mira hacia abajo, y es la primera vez que Stiles le ve hacer algo así.
—Quería, yo…—alza la mirada, frunciendo el ceño—. No quería golpearte.
La llama viva de la furia que siente Stiles de nuevo hace presencia, haciéndole fruncir aún más el ceño y tener que contenerse para no golpear a Jackson.
—No, es obvio que fue un accidente, digo—comenta con sarcasmo—, cuando casi te rompen las costillas siempre es sin querer.
—No me refiero a eso—gruñe, mirándole molesto—. Si te quería golpear, y mucho. Pero no de ese modo. No debí hacerlo, y te aseguro que no volverá a pasar.
—No volverá a pasar porque ahí estaré yo—Scott de inmediato se coloca a su lado, mirando a Jackson con los ojos entrecerrados—. Y créeme que yo si querré golpearte.
—Esto no se trata de ti, McCall. Se trata de él y de mí.
—¿Qué sucede con nosotros, Jackson? —Pregunta Stiles cruzándose de brazos—. Y dilo claro, porque siento que esto es una escena de reconciliación de pareja.
El rubio asiente con la cabeza, mirándole.
—Estaba mal—admite, girando para ver a un lado y evitar la mirada de Stiles—. Me deje llevar por un impulso irracional y te ataque. Tu sabes que no me agradas precisamente, pero no te había golpeado antes aunque me sacaras de quicio. No lo quise hacer.
—Suficiente—a voz del padre de Jackson le interrumpe justo cuando quería replicar, haciendo que Stiles se gira para mirarlo con todo el desprecio del mundo, taladrándole con la mirada como Alexander Whittemore está haciendo con él. Se acerca a ellos, tomando a su hijo del hombro—. No debes de hablar con ellos más, Jackson.
Y sin decir nada más, avanza hacia la salida, siendo seguido de Jackson, quien ni siquiera les dedica una última mirada antes de irse.
Stiles frunce el ceño, sabiendo que eso, definitivamente no cuadraba.
Jackson estaba arrepentido, eso lo notaba porque de cierta forma podía mostrarse aún más empático con las personas que alguien común, y eso supone que viene de su lado Omega, aquel que ha sido diseñado para llevar una vida hogareña y llena de hijos y una familia. Lo que no entiende es, ¿Si no quería hacer daño, porque lo hizo? ¿Debía de, sinceramente, creerle? Porque Jackson estaba arrepentido, pero eso significaba que fuera por golpearlo a él, sino también por tratar de encerrar a Derek en la cárcel, o bien disculparse por algo que no tiene relación con la agresión.
Stiles conoce que los Alfa son por excelencia temperamentales, instintivos, y que actúan basados en una personalidad errática y superior a los demás, siempre tratando de someter a los de su alrededor y mostrándose por sobre los demás con arrogancia. Su padre de cierto modo es así, aunque más tranquilo, siempre trata de tener el control, sin embargo, nunca ha tratado de herirle o gritarle, simplemente le coloca limites que Stiles no puede pasar.
Derek también mostraba eso, siempre gruñéndole y mostrándose molesto por su personalidad diferente a un Omega sumiso normal. ¿Se supone que eso le pase a Stiles porque no es normal? Bueno, aparte de los Celos y su cuerpo, no es más Omega que los demás, en actitud y pensar, solo sintiendo impulso cuando hay alguien molesto con él. ¿Eso era normal? ¿Es el normal? ¿Debería ir a hacerse un estudio para ver si estaba mal su jerarquía?
Ya no lo sabe, y aunque siempre estuvo seguro de quien era y lo que es, ya no lo está. Se pregunta miles de cosas antes de que Laura salga por la puerta de la oficina, acercándose a él y llamándole, sacando a Stiles de sus pensamientos.
—Stiles—Laura coloca una mano sobre su hombro, haciendo que el Omega de un respingo y le mire con atención—. Es tu turno de entrar.
El adolescente asiente, colocándose de pie lo más tenso posible, irguiéndose y manteniéndose firme, justo como su padre hacia cada vez que debía enfrentar a alguien, sintiendo como todo su cuerpo se coloca en un modo defensivo mucho antes que dé un paso para dirigirse a la oficina. Sigue a Laura a través del pasillo, y se gira para dirigirle una última mirada a Scott, quien sonríe con los pulgares alzados, dándole confianza.
Con un último suspiro, entra a la habitación.
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La sala es justo como la recordaba, un cuarto pequeño con una mesa en medio, donde cuatro sillas están colocadas de un lado y otras cuatro del otro. Derek y Peter le miran desde un extremo, y puede ver como su padre, Parrish—ambos de pie y con el oficial junto a su padre como un soporte—y Alexander Whittemore—que debió haber entrado cuando Stiles estaba divagando— sentado del otro lado.
Su mirada se cruza con Derek un segundo, antes de mirar a su padre. Trata de colocarse la máscara de frialdad como lo hace John cada vez que está en la oficina, pero falla, lo sabe porque su padre le mira con un leve deje divertido.
Ok, mala idea.
—Señores—Stiles saluda, dejando de lado aquel frio profesionalismo que no tiene y sonando un poco irónico sin proponérselo. Laura le indica con un ademan que se siente del lado de la Defensa, donde Peter le observa con una ceja alzada.
—Bien—Parrish toma la palabra una vez que todos están sentados, carraspeando un poco y con esa voz amable que le caracteriza—. Creo que ya sabe porque está aquí, señor Stillinski.
—Claramente. ¿Soy un testigo, correcto? —Stiles sabe que debió haber observado a Laura para pedir "permiso para hablar", no lo hizo.
—Debe decir la verdad bajo juramento—esta vez su padre es quien habla, cruzándose de brazos en una pésima imitación del policía malo—. Todo lo que diga puede ser utilizado por ambos abogados y si miente será perjudicial para el caso. Tiene derecho a guardar silencio cada vez que quiera, no está obligado a responder.
—El chico conoce sus derechos—Alexander interrumpe, frunciendo el ceño.
John le dedica una mirada molesta, antes de asentir.
—Bien. Puede comenzar en relatar los hechos.
Y Stiles lo hace, contando todo como recuerda y sin omitir nada esta vez, sonrojándose levemente cuando llega la parte del castigo y su pelea sin sentido con Scott, al mismo tiempo teniendo bastante cuidado con no hablar de más para no meter a Laura en problemas.
—El señor Hale solo me ayudo—termina de relatar, mirando fijamente a su padre, quien solo observa impasible, sin darle ninguna señal de haberlo hecho bien.
—¿El abogado del demandado tiene preguntas? —siguiendo el modo habitual de operar, John pregunta, dando por sentado que es así y que Whittemore no dejara salir a Stiles sin sacarle algo que utilizar contra Derek.
—¿Está usted diciendo que mi cliente le atacó? —Alexander coloca sus brazos en la mesa, invadiendo el espacio que les separa en un claro mensaje invasivo, y de cierto modo, ofensivo hacia Stiles. Trata de intimidarlo, trata de hacerlo sentir temeroso por ser un Omega.
Oh, pero Stiles puede jugar ese juego también. Así que, imitando la posición y no permitiendo que el reto pase desapercibido, mira al Alfa justo a los ojos.
—Su cliente me atacó.
—¿Y debo suponer que usted no hizo nada para provocar esa agresión?
—Acaso… ¿Acaso esta insinuando que yo quería que Jackson me golpeara?
—Claro que no, nadie busca ser lastimado—al parecer, Alexander se divierte en grande—. Pero mi cliente es un Alfa, señor Stillinski, pudo haber reaccionado bajo un reto.
—Yo no rete a Jackson—y si, Stiles está molesto, pero no deja que esa furia le ciegue y se controla, sintiendo la mirada de Laura sobre él.
—Los expertos dirán eso, señor Stillinski. Si me permite, ¿Cuál es su jerarquía exactamente?
Un coro de gruñidos suena en la habitación, y Stiles se da cuenta que tanto Laura y Derek, como su padre, han reaccionado ante el tono inquisitivo de Alexander. El Omega de Stiles se remueve inquieto, no sabiendo donde meterse para acallar esos gruñidos molestos, sabiendo que su instinto le exige salir de la pelea que aún no se ha formado.
—Señores, por favor—comenta Peter, haciéndose oír entre los gruñidos con su tono irónico—. Somos personas civilizadas, no hace falta sacar los colmillos.
trata de tranquilizarlos, y Laura de inmediato se da cuenta de la situación. No deja de gruñir hasta que se escucha por sobre los demás, provocando que Derek se calle.
Su padre detiene el gruñido cuanto antes.
—¿Toque un punto sensible? —Alexander tiene la osadía de alzar las cejas, mostrándose falsamente inocente—. Supongo que…
—Soy un Omega—Stiles le interrumpe, frunciendo el ceño y alzando la barbilla, mostrando que no se dejara amedrentar.
—¿Un Omega? —Whittemore alza las cejas, falsamente sorprendido—. Pero, ¿Su actitud no es la de un Alfa?
—¿Qué quiere decir? —Parrish pregunta, prestando atención al abogado y mirándole sin entender.
—Mi cliente es un Alfa en pleno desarrollo, oficiales. Los Alfa están diseñados para contestar a cualquier reto que se les presente al igual que a cualquier amenaza, pero, ¿Atacar a un Omega, que actúa como un Alfa? Y sobre todo, ¿Qué me asegura que Stiles Stillinski sea un Omega?
El susodicho abre los ojos sorprendido, sintiendo como el presentimiento de hace un rato se apodera de él de nuevo, comenzando a sudar frio debido al temor de estar en lo correcto.
—Un Omega que actúa como un Alfa, y que huele por demás a un Beta—Alexander olfatea el aire con profundidad, y Stiles de inmediato siente el impulso de ocultarse lejos de ahí. El gruñido posesivo de Derek se escucha claro desde donde está sentado, pero es demasiado bajo para que alguien (además de Laura y Peter) le escuche—. Quisiera pedir un análisis de sangre.
—Está atacando a mi testigo, señor Whittemore—la voz de Laura suena fría y molesta, amenazante hasta cierto punto—. No respondo por mí si se pasa de la raya.
—¿Usted es el cabeza Alfa de Stiles, acaso? —Alexander sonríe, colocándose de pie y mirándola desde arriba. Laura le imita, tensándose.
El Sheriff también le mira desde su posición, vigilando al hombre con ojo de halcón.
—Stiles Stillinski es parte de mi familia ahora, señor Whittemore. Derecho de protección familiar me respaldaría si osa atacarle de cualquier manera.
—¿Es necesario aclarar que no le tengo miedo, señorita Hale?
Derek se levanta, tensando su cuerpo al lado de su hermana, y aunque aún esta esposado, se le ve incluso más amenazante que nunca. Stiles comienza a preguntarse cómo es eso posible.
—Mi hermana no es su único problema si llega a tocar a Stiles—el susodicho se encoge en su lugar al escuchar la voz.
La Voz es una de las muchas habilidades de los Alfas, y muestra su poder de dominancia sobre los demás. Stiles sabe que hay voces poderosas, tanto que hasta un Alfa puede verse sometido por ellas. Alexander se estremece fuertemente, apretando la mandíbula y borrando la sonrisa por
—Nadie tocara a mi hijo—su padre dice, llamando la atención del abogado, quien con una sonrisa, alza sus manos como si le apuntara con un arma.
—No le tocaría ni un cabello, Sheriff. Solo pido un análisis de sangre por mis doctores para respaldar la jerarquía del joven Stillinski quien, si no me equivoco, es por quien mi cliente e hijo fue agredido por el señor Hale.
—Agredido por defender a su pareja, abogado—recuerda Laura, sonriendo un poco pero aun manteniendo la tensión.
—El Derecho de protección de pareja solo aplica con Omegas, señorita Hale—Alexander sonríe abiertamente otra vez, tomando su maletín—. Si resulta que Stiles no es un Omega, creo que mi victoria está más que asegurada.
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Stiles siente el pinchazo en la vena del antebrazo, y antes que pueda evitarlo ya está sosteniendo la mano de Scott con fuerza, tornándola de color blanco y haciendo que el Alfa gruña por el dolor. Odia las agujas, demonios que sí, pero si sacándose sangre ayuda a ganar…
—Ya termino, Stiles—avisa Scott, pero el Omega sigue observando como la jeringa que sostiene Melissa está llena del líquido carmesí que es su sangre. La puntiaguda aguja brilla con maldad, como si supiera lo que provoca en Stillinski y adore verle retorcerse en nauseas.
—Stiles, suelta a Scott ya—Isaac separa sus manos, sintiendo el agarre del Omega retirarse ante la pequeña presión que ejerce en su muñeca.
—¡Au! —se queja en voz alta, tomando la parte herida y acunándola contra su pecho. Observa al rubio con ojos asesinos—. ¡Casi me rompes la muñeca!
Isaac sonríe ladinamente.
—Pequeña venganza personal. Tus gemidos de dolor taladraban mis oídos.
—Parece que Tinkerbell se sabe defender.
—Cállate, Stillinski—dice rodando los ojos, saliendo por la puerta hacia la sala de espera.
Laura entra en seguida.
—¿Acaso te estaban matando?—alza una ceja, sonriendo burlonamente.
—Son unos comediantes—sonríe igual Stiles, dando un pequeño aplauso—. Todos ustedes. No entiendo como no son una familia de payasos cirqueros.
—Nos irrita el maquillaje—la voz de Derek se escucha en la habitación, y Stiles se encuentra buscándolo por ella.
No lo encuentra, y Laura rompe a carcajadas.
—Debiste ver su cara, Der—dice la Alfa, aun riéndose—. Parecía un niño en navidad.
—Lastima por mí—y ahí está, la voz de nuevo, y es entonces que comprende al ver el celular de Laura abierto hacia él.
—No te pierdes de nada, sourwolf—contesta Stiles, en voz alta—. ¿Cómo es que mi padre te permite hablar por teléfono?
—Tengo derecho a una llamada, ¿recuerdas?
—Oh claro—rueda los ojos, dándose un golpe a sí mismo por olvidarlo—, la llamada.
—¿Ya salieron los resultados? —su voz se torna seria de repente.
—Aun no—contesta Laura, suspirando—, ya están terminando los análisis. Creo que, con suerte, en diez minutos estarán listos y podremos irnos de aquí. Odio el olor a hospital.
—Yo odio las agujas y no me estoy quejando—espeta Stiles, bajándose de la silla y limpiándose las manos en sus pantalones.
Laura sonríe burlonamente, y Scott suelta una carcajada.
—Si te quejaste—dice entre risotadas su mejor amigo—. ¡Me dejaste sin mano!
—Gajes de tu puesto de mejor amigo perruno, Scott—se encoge de hombros, sonriendo ladinamente. Se gira al teléfono de Laura—. ¿Cómo está todo por haya? ¿Mi padre está por ahí?
—No—Derek contesta, soltando el aire a través del teléfono de la comisaria—. Me está otorgando el derecho a privacidad desde que llegue. No puedo decir lo mismo de Parrish.
—¿Parrish esta escuchando?
—¡Hola Stiles! —la voz del oficial rubio se escucha a través del auricular, aunque es considerablemente más lejana que la de Derek.
—Al parecer se siente en la responsabilidad de ser mi niñero por si intento escapar—Stiles sonríe ante el tono molesto de Derek, sabiendo que Parrish de seguro estaba tratando de entablar conversación con el amargado Alfa.
Así es Jordan, siempre siendo amable.
Melissa entra en la habitación tiempo después, cuando la llamada ya se ha terminado por exceder los minutos permitidos, y Stiles nunca se ha sentido más nervioso.
Una de las maneras más sencillas de saber la Importancia de Jerarquías es un individuo es, desde luego, la sangre. Cuando una persona nace, es normal que las enfermeras extraigan sangre y pedazos del cordón umbilical, el cual también sirve en ciertas ocasiones para conocer que es la persona en cuestión. Hay tres tipos de sangre, A/B/O. El tipo de sangre A es para los Alfas; el tipo de sangre B es para Betas; y el tipo de sangre O para Omegas.
Claramente Stiles fue O desde pequeño, siempre clasificado como Omega, y una vez que sus celos comenzaron a aparecer fue más que evidente. Pero ahora… ya no estaba tan seguro de eso. ¿Había Alfas o Betas que sufrieran de celos también? ¿O solo era un Omega con temperamento? Cualquiera de las dos opciones, se volvía impresionante para Stiles en esos momentos.
La madre de Scott les tiende el sobre, sonriéndole.
—Ábrelo, Stiles—le dice, con su voz maternal de Omega tan característica—. Todo saldrá bien.
—Eso espero—suspira, tomando el sobre y rasgándolo de un lado.
Saca la hoja, sintiendo su corazón latir rápidamente debido a los nervios y el miedo, el miedo de ya no saber que es, a donde pertenece. La respuesta hace que sus piernas flaqueen y que aguante la respiración.
Un enorme AB-O
AB-O.
Laura se alarma al ver su reacción, arrebatándole el papel y leyéndolo por sí misma. Su reacción es igual a la de Stiles, sorprendida y desconcertada a la vez.
—¿Qué demonios? —jadea, frunciendo el ceño en confusión.
Melissa toma el papel entre las manos de la Alfa, dirigiéndole una mirada precavida antes de retirarlo de su posición y analizándolo. Alza sus ojos chocolates, enfocándolos en Stiles y dedicándole una mirada impresionada, pero para nada asustada, lo que, de cierta forma, debe de ser bueno ¿No?
—Eres un AB—dice sorprendida, mirándole como si fuera la primera vez que lo hace—. Eso explica mucho, Stiles.
—¿Qué es un AB-O? —Pregunta el susodicho de inmediato, sintiendo la alarma recorrer sus venas con fuerza—. ¿Es malo? ¿Moriré? Dios, dime que no es una enfermedad como la anemia o leucemia o…
—Nada de eso Stiles—Laura responde de inmediato, cortándole con rudeza—. Si estuvieras enfermo ya lo hubiera notado. Esto es…—no encuentra palabras, y se queda callada, pensando en silencio con el ceño fruncido.
Melissa le dedica una mirada a la Alfa, antes de asentir con la cabeza.
—Eres un Omega, eso es cierto—Stiles se alivia al escuchar eso, sabiendo que esa respuesta es buena, que Derek puede salir porque la ley si aplica en él—. Pero—Claro, siempre hay un pero… piensa, sintiendo como su alivio se desinfla con rapidez. Melissa sigue su explicación sin notar nada de eso—, eres el primer Omega AB que conozco, Stiles.
—¿Qué significa? —Scott pregunta por él, frunciendo el ceño sin entender.
—Alfa Beta—dice Stillinski, repitiendo las palabras de los signos AB—. ¿Soy Alfa y Beta a la vez? ¿Eso es siquiera posible?
—Es posible—asiente con la cabeza Melissa—. Hay cientos de Omegas diferentes, al igual que Alfas y Betas. Mi propio Scott es un Alfa que no lo parece—el susodicho se sonroja debajo de la piel canela—. Ser un Omega AB no es común, es cierto, pero eso no significa que sea malo.
—Sera malo si Derek no puede salir de la cárcel—Peter dice, entrando por la puerta—. Así que el pequeño Omega es especial, ¿Por qué no me sorprende?
—Derek elige parejas peculiares—Laura contesta, sonriendo burlonamente y dándole un vistazo al reloj—. Debemos irnos ahora.
Stiles no puede despegar su vista del papel durante todo el camino, preguntándose si ser AB-O cambia algo.
—Todo saldrá bien, Stiles—dice Scott, conduciendo el Jeep debido a que él está pensando en el resultado—. Eres un AB pero sigues siendo un Omega.
Stiles nunca ha deseado ser un Omega con tanta intensidad como ahora.
