You are mine
Capítulo 19:Dominación
Nini: Bueno, tengo problemas con mis padres, por lo mismo no pude actualizar antes y probablemente no pueda hacerlo rápido. Lo lamento. ¡gracias por todo su apoyo! ¡Me endulzan el día todos ustedes! Pregunta del día: ¿Qué otras cosas leen además de Sterek?
Sin más que decir, el fic.
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Derek reposa su cabeza contra la pared, recargando todo su peso contra la fría superficie de concreto de su celda.
El piso desde hace unos segundos ha dejado de ser frio, probablemente porque ya se ha acostumbrado a estar sobre él. No ha movido su posición desde que colgó la llamada con Laura, Parrish retirando el celular y sonriendo un poco antes de ir de nuevo a hacer su trabajo.
Mentiría si dijera que no está nervioso. Claro que lo está, y sabe que eso es irracional, porque no hay manera de negar que Stiles es Omega. Derek lo sabe, lo siente y su propio Alfa ha respaldado ese hecho constantemente, y aunque al inicio, cuando lo conoció en aquel aparcamiento escolar, donde su hermoso Camaro fue herido al igual que su orgullo, pensó que Stiles era un Alfa, sabe que no pudo haber estado más equivocado.
Stiles puede ser obstinado, realmente ser un Alfa en ciertas ocasiones, no dejarse vencer por nadie, pero Derek está seguro que eso se debe al mismo Stiles. A su alma valiente y firme, capaz de resistir todo lo que el mundo esté dispuesto a mandarle.
Por lo mismo, cuando el Sheriff se acerca para dejarle salir de nuevo, consiente que se dirigirá a la habitación de nuevo y tendrá que soportar al imbécil de Alexander Whittemore, quien al parecer está enfocado en hacerle perder el control de todas las maneras posibles; no está nervioso por él o Stiles. Está nervioso por Alexander, e incluso podría decirse que siente lastima por el hombre que se atrevió a molestar al Omega con su jerarquía.
—Stiles ya llegó—John le dice, colocándole de nuevo las esposas como si realmente fuera peligroso. No puede culparlo de hacer su deber, no obstante. Derek le mira unos segundos antes de que el Sheriff responda—. Está bien. No se le ve alterado…
—Me alegro—no es la primera vez que es sincero frente al Sheriff, pero el sentimiento de ser tomado por mentiroso persiste, como si esperara estar a prueba y bajo vigilancia todo el tiempo—. ¿Está adentro?
—Con Laura—asiente el hombre, comenzando a caminar ambos hacia la habitación—. Whittemore está adentro también.
Derek se tensa de inmediato, sintiendo como el Sheriff no está conforme del todo con ese hecho.
—No se preocupe. Laura le cuidara—asegura, pasando hacia la sala de espera, donde los demás le observan expectantes. Derek les dedica una sola mirada para que vuelvan a lo suyo antes de llegar frente a la puerta del cuarto de interrogación.
—Lo sé—suspira el hombre, tomando el pomo y girándolo.
Pasan el umbral, Derek primero y siendo seguido por el Sheriff, y su mirada de inmediato se cruza con los ojos whisky de Stiles, quien le mira sentado desde el lado de la defensa con nerviosismo, expectación, esperanza y un toque de innegable resignación que le hace preguntarse qué sucede. John empuja levemente su hombro, indicándole que se siente.
Toma asiento en su silla habitual, al lado de Peter, interrumpiendo sus miradas para observar a Alexander, quien los observa con curiosidad, como si supiera porque Stiles y Laura están así.
—Bien—empieza el abogado antes de que Parrish permita hacer preguntas. Su hermana de pie junto a ellos, de inmediato se tensa—, supongo que ya tienen los resultados del examen, ¿Cierto?
—Los tenemos—gruñe la Hale, cruzándose de brazos y alzando la barbilla.
Alexander sonríe enormemente como el gato Cheshire.
—¿He ganado el caso? —pregunta con un tono irónico—. Era obvio, este chico es más Alfa que mi propio…
—Soy un Omega—Stiles interrumpe rápidamente, sonriendo sarcásticamente en dirección a Whittemore y alzando la barbilla con suficiencia. El padre de Jackson borra inmediatamente la sonrisa, chirriando sus dientes—. Creo que nos debe una disculpa.
Alexander tiene su mano en un ademan rápido, haciendo que Laura y Derek se tensen y se aproximen a Stiles para cubrirlo en una muestra involuntaria de protección. El abogado Whittemore gruñe con fuerza, mirándoles con severa molestia.
—Solo quiero ver los papeles, por dios. No hace falta que quieran matarme.
—Perdona a mis salvajes y primarios sobrinos—comenta Peter, sonriendo ladinamente y mirando a Stiles—. Entrégale los papeles para poder irnos de una buena vez de aquí, comienzo a pensar que se me contagia lo insensato—incluso mira deliberadamente a Alexander, dejando claro a quien se refiere.
Stiles le entrega los papeles sin borrar su expresión, estando completamente seguro, por lo que le dijo Laura y Melissa, que no había problemas con su tipo de sangre. Él seguía siendo un Omega, y debía de ser protegido y tratado por la ley como uno. Whittemore literalmente le arrebata los papeles de las manos, con un movimiento tan brusco que por poco el papel se rompe entre los dos agarres.
Los ojos del abogado leen veloces la información de los resultados, antes de mirar a Stiles con una sonrisa ladina y maliciosa que le provoca un escalofrió.
—Un Omega AB—repite, como si no estuviera sorprendido y fuera algo completamente normal—. Creo que ustedes me deben una disculpa a mí.
El Sheriff alza las cejas al mismo tiempo que Stiles lo hace, ambos sorprendidos. Laura incluso ha dejado de estar tensa para mirarle con incredulidad. Peter, como era de esperarse, es el único que se mantiene lo suficientemente distante del caso como para reaccionar un poco mejor que los otros.
—Sí. Es un Omega AB—comenta, haciendo un ademan restándole importancia—. Pero un Omega al fin y al cabo, señor Whittemore.
—¿Las pruebas lógicas fueron hechas?
Stiles cada vez está más confundido ¿De qué demonios habla? ¿Pruebas lógicas? Sinceramente, era la primera vez que se sentía fuera de lugar en un tema así, y ahora comprendía que es lo que siente Scott cuando no entiende de qué hablaban.
—No hacía falta—al parecer el mayor de los Hale sabe perfectamente de que habla Whittemore, e incluso se muestra seguro, como si la victoria estuviera garantizada dijera lo que dijera el contrario. Eso le hace sentir mejor, reconfortado—. Stiles tiene celos desde los doce.
El susodicho se sonroja furiosamente.
—¡Eso es personal, idiota! —exclama, mirando indignado hacia Peter quien, como siempre, solamente sonríe sin importarle.
—Tenía que aclarar el punto aquí. Eres un Omega. Punto y vámonos.
—No son suficientes pruebas—dice rápidamente Alexander, frunciendo el ceño—. El señor Hale no es oficialmente pareja de Stillinski.
—¿Oficial? —Esta vez es Laura quien responde, alzando una ceja—. Según la constitución estadounidense, no hace falta que esta esté registrada para ser oficial para el individuo.
—Supérelo, Whittemore—la voz burlona de Peter hace que el abogado apriete con más fuera los dientes. Stiles, de un modo u otro, siente que esto no terminara bien; su seguridad se desinfla completamente por un presentimiento, un cosquilleo en su nuca que le informa que algo está mal—. Ha perdido, fin de discusión. Ahora retire la demanda dignamente antes de que el pueblo completo sepa que ha perdido un caso.
—No la retirare—gruñe el hombre, tensándose y colocándose en una posición que Stiles vagamente recuerda en un libro de historia. Derek, Laura y Peter gruñen en voz alta, lo suficientemente audible, y entonces sabe que es serio.
—Reto a una pelea a la familia Hale.
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Stiles sabe que es un reto.
Ha leído de ellos desde que era niño y asistió a la escuela, sintiéndose fascinado por ellos como si fuera una de las batallas de las películas de acción en vivo.
Las batallas territoriales entre Alfas eran legendarias, primarias e instintivas, y a la vez tan complejas que con toda sinceridad podía afirmar que ansiaba ver una en la vida real. Obviamente, su padre se enteraba que estaba por los alrededores de inmediato, obligándole a ir a casa y encerrarse, llegando a utilizar la voz para garantizar que le obedeciera y no saliera de su habitación a escondidas.
Nunca vio una pelea antes, o al menos no una de verdad además del enfrentamiento de Laura y Derek; e incluso esa pelea fue falsa, solamente un par de hermanos queriendo someter al otro por todos los medios, caprichosos niños luchando como si fueran titanes en una rabieta. Bebés gigantes con fuerza descomunal peleando por un juguete o la atención de su madre.
Esta pelea es diferente, lo sabe. Si un Alfa de otra familia prácticamente exige a otro pelear, no solo es una pelea por instinto. Es un reto territorial o de dominancia, y cualquiera de los dos puede terminar en heridas de gravedad, e incluso, la muerte de uno de los Alfas involucrados.
Scott llega hasta él cuando le ve salir de la habitación, con la pregunta en sus ojos chocolates y la preocupación en su rostro. Niega con la cabeza hacia McCall, silenciosamente pidiendo que no pregunte y sintiendo como los Hale se reúnen con los más jóvenes.
—¿Qué sucede? —pregunta de inmediato Cora, mirando a Laura.
—¿Liberaron a Derek? —Erika nota que el pelinegro ya no está esposado, y que al parecer los oficiales, más bien dicho Parrish, no lo está vigilando más.
Stiles no tiene idea de lo que pasara, si acaso Laura les dirá que ocurre o simplemente les dirá que se vayan al Loft. Sin embargo la Jefa Alfa no dice absolutamente nada, y Peter, quien al parecer todo se tomaba a la ligera, esta demasiado callado para que no sea una mala señal.
Derek simplemente mira a su prima Beta frunciendo el ceño, también guardando un tenso silencio esperando la reacción de Laura al igual que todos.
—Nos han retado—la Alfa dice por fin, con los hombros caídos y una postura pensativa.
Isaac frunce el ceño un poco.
—¿Qué? ¿Un reto? —pregunta el rubio, sin entender, o al menos así le parece a Stiles, quien está mucho más ocupado teniendo visiones para nada reconfortantes sobre los resultados de la pelea.
Escenarios en los cuales, la gran mayoría, Alexander Whittemore aparecía sin cabeza; en la minoría, era Peter quien terminaba decapitado.
Sin embargo, ni Laura ni Derek aparecen en las visiones, y Stiles sabe porque: Los Hale son importantes para él, y de cierta forma, no quiere que les pasara nada ni siquiera en su imaginación.
El Sheriff se acerca a ellos sin que nadie responda a la pregunta de Isaac. Luce preocupado, e incluso podría decirse que está cansado, como si hubiera vivido eso cientos de veces y aún siguiera sintiéndose perdido.
—Whittemore exige que la pelea sea en territorio neutral—avisa, dedicándole una mirada significativa a Laura antes de continuar, ignorando olímpicamente como Stiles está mordiéndose el labio y desprendiendo nerviosismo como una máquina—. Tiene términos.
La Jefa Alfa solo bufa con cansancio, en una especie de resoplido amargo que no llega a ser una risa.
—¿Ahora es él quien tiene términos? —Alza una ceja, preguntando con ironía—. Fácilmente pudimos haber dicho que no y ahorrarnos todo esto.
Pero Stiles sabe que no pueden decir no. Que el Alfa de Laura nunca le permitiría decir que no a un reto tan explícito. Porque decir que no significaría dejarse someter contra un Alfa ajeno que drásticamente le estaba pidiendo demostrar lo que valía. Un Alfa jamás diría que no a algo como eso, e incluso siempre trataría de ser superior a los demás y hacérselos saber, como si eso fuera suficiente para evitar que se metieran con ellos y su familia, para probar al mundo que eran merecedores de su estatus y jerarquía, como un viejo ritual primitivo para garantizar que no se habían equivocado en confiar en ellos.
Alfas orgullosos e idiotas.
Como si supiera que está pensando, Derek le dirige una mirada con las cejas alzadas en una silenciosa pregunta, y Stiles solamente puede sentir como la estampida de rinocerontes vuelve a causar estragos en su vientre, haciéndole sonrojar por aquellas rudas cosquillas.
Orgullosos, idiotas y atractivos Alfas.
—No hay otra cosa que hacer, Laura—Peter dice, en cierto modo divertidamente resignado, estando casi seguro que no será él quien se enfrente al otro Alfa—. Hemos aceptado.
—Tú no pelearas—dice Malia, como si fuera algo fácil de saber, e Isaac incluso observa a Peter con duda, queriendo asegurarse que no peleará—. No puedes.
—Yo no peleare, obviamente—Peter rueda los ojos como si fuera una cosa de todos los días—. El imbécil de Whittemore de seguro querrá que Derek sea quien se enfrente a él.
El omega siente como se tensa de inmediato, dirigiéndole una mirada a Derek, tratando de cruzar sus miradas de nuevo y asegurarse que él no peleará, que se mantendrá al margen. Como si eso fuera posible, piensa cuando el Alfa no hace ademan de prestarle atención, soltando un suspiro derrotado y preparándose mentalmente para ver cómo, de nuevo en menos de una semana, vera su segunda pelea entre Alfas.
—¡Una pelea de dominación! —exclama Erika, como si ahora todo estuviera claro—. ¿Por qué no me sorprende que mi primito quiera mostrar su fuerza frente a su suegro?
Stiles puede ver que, de manera drástica, su padre se ha quedado sorprendido sin saber que decir.
Derek solamente suelta un gruñido de molestia, tratando de borrar la sonrisa divertida que Erika tiene pintada en el rostro y que parece ser imborrable.
—Cierra la boca—dice, frunciendo el ceño.
—Nadie demostrara a nadie nada—Laura lleva su mano a las sienes, sobándolas un poco antes de darle una mirada a su familia—. Sean cual sean las "condiciones" —dice poniendo énfasis a la última palabra—, no quiero que interfieran en nada, ¿Queda claro?
—No interferiría—Malia dice rápidamente, no dejando a los otros contestar—. Cualquier idiota sabe que no puede hacer nada contra dos Alfas peleando, ¿No es esa la razón por la cual nunca interferimos en sus peleas? Creo que nos ha quedado más que claro que son brutales, y no se ellos, pero yo quiero vivir.
Isaac y Erika alzan las cejas, impresionados ante la crudeza de las palabras de la chica. Laura solo sonríe un poco, al igual que Peter.
—Bien, entonces no hay nada de qué preocuparse ahora—dice Laura, antes de mirar al Sheriff con seriedad—. ¿Qué terreno considera neutral?
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Claro.
Como el agua.
Más claro que eso.
Claro como un cristal limpio, recién pulido.
Súper clarísimo.
¿Por qué no pensó en ese lugar?
Stiles siempre se ha considerado inteligente, y eso cualquiera puede notarlo a simple vista, e incluso, saber que es totalmente cierto y valido que lo piense. Stiles es inteligente, brillante, intuitivo pero a la vez dejando que la lógica se adueñe un poco de su razón; amante de la ciencia ficción y un lector empedernido de las novelas criminales, leer los casos de su padre y querer resolverlos a escondidas junto con Scott.
Sin embargo, cuando hablaron de un lugar neutral, un sitio donde ninguno de los Alfas puede tener la ventaja o se considere territorio de alguno, lo último que le paso por la cabeza fue pensar en la escuela.
Las escuela de Beacon, aquella en donde Derek empezó a dar clases, donde seguramente la mayoría de los Hale mayores asistieron en la escuela superior, donde Stiles y los demás cursan año actualmente; esta vacía.
Era de esperarse, después de todo, el Sheriff y los oficiales de Beacon debieron mandar una alerta a las oficinas escolares, impidiendo que los alumnos se quedaran hasta tarde, a sabiendas de lo peligroso que podía ser una pelea de dominancia entre Alfas enemigos. Y considerando que Alexander Whittemore trató—y Stiles podría apostar que aún trata— de encarcelar a Derek, es por demás, una amenaza Alfa para los Hale.
Laura camina como si fuera la dueña del territorio, desprendiendo seguridad a cada paso y haciendo que Stiles, de cierta forma, quiera salir del perímetro que la rodea, ir a esconderse en lo más profundo de un rincón para evitar que el poder de dominancia natural de la Alfa le embargue y quiera someterse ante ella. Derek e incluso Peter, se encuentran ellos mismos desprendiendo el mismo aura, con un aroma peligroso que despierta a su Omega y hace que quiera retroceder. No lo hace, sin embargo, porque siente que estar ahí es mucho más importante que irse lejos; la parte lógica a sabiendas que su presencia será necesaria para evitar que alguien se salga de control, conociendo que un instinto de los Alfas que está aún más desarrollado que el territorial es el de protección.
—Todo esto es tu culpa—comenta con un bufido, haciendo que Scott, quien está caminando a su lado probablemente sintiendo lo mismo que él, luchando con aquel poder que los Alfas desprenden como si su vida dependiera de ello.
—¿Culpa de quién? —pregunta, mirándole con atención sin dejar de caminar.
Stiles rueda los ojos.
—De nadie Scott.
El susodicho suspira con alivio, aparentemente.
—Pensé que era mi culpa—los demás parecen no prestar atención a su conversación, mientras entran por el pasillo escolar con dirección al campo de Lacrosse—. Tiene la manía de culparme por todo.
—¿Sera porque es tu culpa?
—Debes admitir que esto no es mi culpa.
—No—concuerda, frunciendo el ceño un poco—. No es tu culpa esta vez.
Es mía.
Laura les dirige una mirada sobre el hombro.
—No es culpa de nadie—dice la Alfa, encogiéndose un poco de manera desinteresada—. Solo es un idiota que tiene un imbécil como padre al que no le gusta perder. Eso suele pasar a veces.
Stiles, quien generalmente tiene cualquier comentario sarcástico en mente para responder cuando sea, no tiene palabras. Guarda silencio.
Y eso es una mala señal, y Derek, quien le observa desde atrás, lo entiende. Malia y Peter a su lado mantienen una conversación callada, realmente solo Peter habla mientras la otra asiente o comenta de vez en cuando, por lo que es mucho más reconfortante para él estar escuchando algo más.
Se centra en los latidos de Stiles, su Alfa mortificado de cierta forma por su Omega. Su madre solía decirle que cuando estaba alterada, su padre lo sentía como si fuera una emoción propia. Lo argumentaba diciendo que su unión era fuerte, ambos, la Alfa de su madre, e irónicamente el Omega de su padre, estaban conectados después de la mordida.
Stiles y él aún no han hecho nada para enlazarse, mucho menos ha estado cerca de anudarlo o morderlo, pero supone que es algo natural para un Omega preocuparse. Los latidos son constantes, sin cambios fuertes pero definitivamente si son más rápidos. Inhala profundamente lo más disimulado que puede, concentrándose solo en el aroma dulce y fresco como el ozono de Stiles, distinguiendo cierto tipo de aroma en él. Sudor y algo más. Eso solo quiere decir nerviosismo.
Es normal, está a punto de verle entregado a una parte animal. Él mismo se muestra nervioso cada vez que su madre tenía que defender el territorio de Beacon cuando era niño, sabiendo que cualquiera de los dos Alfas podía perder.
Cora le dedica una mirada significativa, frunciendo el ceño y gruñendo.
—Tu Omega me estresa—murmura entre un gruñido.
—Deja de olerlo—espeta, como si fuera obvio, y Cora solo rueda los ojos.
Sin embargo, Derek se adelanta, colocándose al lado de Stiles. Este siente su presencia, y de inmediato y de manera inconsciente, se coloca un poco más cerca de él, sin apenas dirigirle una mirada.
—Molestas a Cora.
Stiles frunce el ceño. Ok, puede que no hubiera esperado un "Hola cariño" o un "Cielo, ¿Cómo estás" pero por lo menos piensa que se merece un Hey. Solo pedía un hey…
Claro que, se le había olvidado, hablaba de Derek-macho Alfa sin sentimientos cuando estoy con gente-Hale.
—Perdóname—comenta de manera sarcástica—, pero mi misión en la vida es molestarla, ¿No estás viendo como me esfuerzo por hacerlo?
Derek frunce el ceño, mirándole un poco, antes de bufar.
—Estás molestándola porque apestas.
—Así que apesto, ¿eh? —su ceño se frunce un poco más y de inmediato siente la necesidad de vengarse lo antes posible al saber que su Omega esta levemente triste por no ser del agrado de su Alfa.
Su cerebro busca una información que pueda servirle, ser de utilidad en este momento, y recuerda las pláticas que tuvo con Melissa después de su primer celo. El aroma de un Omega es especialmente irresistible para un Alfa, Stiles tiene olor a Omega, lo sabe por aquella vez que ayudo a Derek con el papeleo y este término huyendo del lugar; solo necesitaba…
Piensa de inmediato en la sensación de besarse, observando con claridad la reacción del Alfa.
Derek abre los ojos cuando siente el aroma familiar gravarse con fuego en sus fosas nasales. Abetos, ozono, tierra mojada, el bosque mismo y hierba buena con fresas... ¡Diablos!
Escucha el jadeo de Scott, el de Scott y Peter e incluso el de Laura, quien se ha girado bruscamente para mirar a Stiles con los ojos rojos, olfateando profundamente el ambiente y acercándose.
De inmediato se coloca frente al omega, gruñendo levemente por si la Alfa de Laura ha reaccionado con el aroma de un Omega excitado que desprende tan deliberadamente. En cambio, su hermana solo le dedica una mirada apresurada.
—Llévatelo de aquí. Nos alcanzaran después—dice, comenzando a correr lejos del aroma. Peter, sabiendo que su vida podría peligrar si se atreviera a hacer algo con el Omega, les sigue, y los demás solo lo hacen por instinto.
Derek toma del brazo a Stiles fuertemente, tirando de él hacia un aula abierta lo más pronto posible, queriendo aislarle del mundo mientras siga oliendo así, deseando alejar a Stiles de todos para siempre, privar a los demás de ese exquisito aroma que solo puede ser de él…
Ese aroma es mío…
Stiles ahora sabe que la ha cagado.
Siente la tensión de Derek y el agarre de acero que le deja sin escapatoria, e incluso puede imaginar el ceño fuertemente fruncido en el rostro del Alfa sin siquiera verlo. Demonios, esto no es bueno, seguramente piensa cumplir su amenaza de arrancarle la garganta con sus dientes, y ahora a sus estúpidas hormonas de adolescente ya no le parece tan excitante eso como antes.
Entran al salón, y Derek cierra la puerta de inmediato. Le lanza una mirada, y Stiles se siente estremecer, sus piernas flaqueando y su estómago contrayéndose con expectación. El Alfa suelta un gruñido bajo, gutural y lo suficientemente audible para que la habitación haga eco del sonido. Se muerde el labio sintiendo como algo resbaladizo comienza a mojar su agujero; siente vergüenza y se sonroja de inmediato y malditas hormonas adolescentes.
—No debiste haber hecho eso—la voz de Derek es un ronco susurro animal.
Stiles retrocede de manera instintiva, sintiendo como su Omega quiere escapar del Alfa lo más rápido posible, intimidado. Hale recorre la distancia con pasos decididos, lentos, como si estuviera acechando a una presa y no la quisiera espantar, cosa que ya es inútil, porque Stiles no siente miedo alguno, solo una profunda expectación y necesidad que le sorprende.
Sus piernas chocan con una superficie y reconoce que fue de seguro un escritorio. Derek sonríe ladinamente, sus ojos oscurecidos por una capa de nebulosa de gris y azul, sus pupilas dilatadas y una mirada de puro poder, de un depredador cuyo único motivo es cazar y devorar. Y Stiles se sorprende deseando se devorado.
—Lo que hiciste allá estuvo mal, Stiles—vuelve a decir el Alfa, haciendo de nuevo que se estremezca. Derek se inclina hacia él, sus cuerpos apenas separados por centímetros—. Hiciste a tu Alfa enojar. Eso no se hace…
—Perdóname, Alfa…—Stiles se encuentra diciendo en un sollozo, sintiendo como su agujero se contrae. Suelta un gemido al olfatear el aire lleno del aroma varonil de Derek, abrumado.
—¿Por qué habría de hacerlo Stiles? —se acerca un poco más, haciendo que de manera instintiva muestre su cuello. Derek olfatea justo ahí, donde la yugular lleva sangre a la parte superior de su cuerpo. Su nariz roza con aquel punto sensible, y la mano del Alfa se cierne sobre su cintura, dejando sus cuerpos pegados por completo. Stiles siente como hay un bulto grande en la entrepierna del otro, rozando con su propia erección que ha despertado sin proponérselo—. Dejaste que los demás te olieran…
— ¡Derek! —gime, necesitado, y el lubricante natural empapa todo a su paso, manchando sus glúteos y parte del jean.
El Alfa gruñe, colocando la boca en su cuello y dando una fuerte mordida, lo suficiente para dejar una marca. Pasa su lengua por ese sitio, para después succionar rudamente sacándole otro gemido. Stiles se remueve entre los fuertes brazos, sintiendo que donde su piel toca la de Derek quema con intensidad.
Se siente como… Oh no…
El Alfa une sus bocas en un beso necesitado, y Stiles gime, sintiendo como la lengua invade su cavidad y juega con la suya, la somete. Derek mordisquea su labio inferior, tirando de él, haciendo que Stiles gima aún más fuerte, sintiéndose una especie de bolita que se deshace a voluntad del Alfa. Esto solo ocurre… Dios, no…
Sus manos se dirigen al pecho de Hale, queriendo detenerle lo más rápido posible antes de que pierda su capacidad de pensar—lo cual sospecha, será pronto—, pero estas actúan por voluntad propia, sujetándose a la camiseta de Derek, sosteniéndola con sus dedos encrespados por el deseo al cual está siendo sometido.
Stiles no quiere detenerlo… pero tiene que…
—Por favor…—dice entre los besos, soltando suspiros y jadeos cada vez que puede—. Derek…
Derek se dirige a su cuello, soltando sus labios por fin, y dedicándose a lamer y besar esa parte en específico que le hace estremecer, sus manos dirigiéndose a su espalda baja, deslizándose con lentitud hasta tomar su trasero con ellas. El cuerpo del Alfa se cierne sobre él y el escritorio, dejándole sin escapatoria, como si supiera lo que pasa por la mente nublada de Stiles, como si pudiera leer detrás de los pensamientos inconexos que el Omega planea alejarse de él.
No es hasta que siente los colmillos humanos de Derek querer morder su piel que reacciona.
No, así no…
—¡Derek! —exclama en voz alta, nervioso, empujando el cuerpo del Alfa lejos de él. Apenas le separa unos centímetros, pero es suficiente para alejar el calor sofocante de él y poder respirar.
Mala idea.
El aire está lleno de feromonas, del aroma fuerte de Derek, del suyo propio siendo especialmente más dulce ahora que tiene su agujero lubricado y gotea por sus muslos. Dios… el rostro del Alfa esta sonrojado debajo de su barba, su respiración es agitada y sus ojos están oscurecidos de lujuria, completamente abandonado, justo como Stiles supone que está él también.
—¿Qué… ocurre? —logra decir Derek entre jadeos, no deja de sostenerle en ningún momento, pero no hace ademan de acercarse.
—Tenemos que parar—dice, y se golpea la frente mentalmente por ser él quien está pidiendo parar ahora.
—Stiles, yo…
—No—niega con la cabeza, empujándole un poco más—. No, Derek, es… demonios, yo… hueles tan bien, ¿Por qué nunca me di cuenta? —comienza a exasperarse, su mente siendo nublada por su necesidad de nuevo—. Derek, no podemos hacer esto… aquí—aclara rápidamente al ver en los ojos del Alfa sufrir el rechazo de su Omega—, cuando… cuando termine el reto podemos, no lo sé, yo… soy nuevo en esto ¿bien? Así que, te diré, yo… yo… mi celo se adelantó.
Los ojos verdes se abren sorprendidos, mirándole el rostro, pero su mirada se desplaza por su pecho hacia abajo, y Stiles siente que se sonroja aún más si eso es posible.
—Stiles—comienza el Alfa, pero se interrumpe con un gruñido de frustración y deseo en partes iguales, y con rapidez se aleja del chico, separándose por metros—. Llamare a tu padre.
—Puedo ir solo a casa…
—¡No dejare que vayas con un celo empezado a casa solo! —le interrumpe con un gruñido y sus ojos azules por completo. Stiles traga grueso, sintiendo sus piernas de nuevo temblar. Derek saca su celular de su bolsillo trasero, marcando con rapidez en número que se ha aprendido de memoria y llevándoselo a la oreja, esperando.
El Sheriff contestas dos timbres después.
—Sheriff.
—¿Quién habla? —pregunta al otro lado de la línea, y el Alfa solo le dedica una sola mirada a Stiles, todo sonrojado, suplicante y a la expectativa; no lo volverá a mirar si no quiere mandar a la mierda su auto control.
—Derek, señor.
—Derek—parece aliviado, aunque sabe que no lo estará cuando le diga el motivo de su llamada—. ¿Tú y Stiles están en la escuela?
—Sí, aquí estamos.
—Laura me ha dicho que aún Alexander no llega. Nosotros vamos en camino, solo espero llegar a tiempo—puede escuchar los autos en la calle a través del auricular, así que no se preocupa demasiado—. ¿A qué se debe tu llamada?
—Hmm—Derek vacila, sintiendo de nuevo aquella sensación de estar siendo apuntado con un arma sin estarlo realmente, acorralado entre la espada, en este caso el Sheriff, y la pared—. Necesito decirle algo, es sobre Stiles.
—¿Está bien? —de inmediato el Sheriff se alarma.
—Está… está bien…
—¿Qué sucede? ¿Está herido?
—Físicamente está bien, señor pero…—a la mierda, tenía que decirle—, está entrando en celo señor.
La línea se queda en silencio de repente, y solo escucha los autos de fondo, porque incluso el Sheriff ha dejado de respirar, y Derek sabe que tiene sus razones. Un Alfa sin enlazar junto con un Omega en celo… no es para nada una buena comunicación, y eso ignorando el hecho del interés que el Alfa muestra sobre el Omega en cuestión. Cualquier persona está completamente en su derecho al pensar que el Alfa se aprovecharía y dejaría que sus instintos le guíen para reproducirse con el Omega.
Pero Derek no. Tiene suficiente autocontrol para hacer lo correcto.
Aunque eso significase que no follara a Stiles en mucho tiempo.
Gran sacrificio.
—Voy para allá—responde el oficial por fin—. No hagas nada estúpido, Hale.
Y con eso cuelga, sin dejar que Derek se explique.
Guarda el artefacto en su bolsillo trasero de nuevo, sin dirigirle nunca la mirada a Stiles, porque sí, efectivamente quiere hacer algo muy estúpido y arriesgado en este momento.
Comienza a respirar rápidamente, no dejando que el aroma sea procesado por su cerebro, tratando de pensar en cualquier otra cosa. Se quedan en silencio, y Stiles tampoco dice nada para iniciar un tema de conversación, y en silencio, Derek se lo agradece.
El sonido del coche de policía siendo estacionado es suficiente para que el Alfa sienta alivio de verdad.
Derek se dirige a la puerta, evitando contacto con Stiles y saliendo de ella para esperar afuera.
El Sheriff llega corriendo unos minutos después, observándole con atención.
—Puedes irte ya—dice John, y Derek asiente, comenzando a caminar hacia el campo. Antes de si quiera avanzar lo suficiente para considerarse fuera del alcance del perímetro del Sheriff, este dice en voz alta: —. Gracias.
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Laura está tensa.
Eso cualquier persona con dos pares de ojos lo puede ver, y de seguro, si un ciego llegara a pasar por casualidad cerca de ella, incluso podría sentir la tensión e imaginarla completamente erizada, como un gato que está cerca de algo peligroso, o una superficie de acero dispuesta a recibir un impacto fuerte.
Pero eso es normal, o al menos así piensan los demás miembros de la manada, por lo que ninguno hace ademán de acercarse, siempre dándole espacio para poder sentirse libre dentro de la jaula imaginaria en la que se ha convertido el campo de Lacrosse para ella. Una jaula que tiene como función servir de ring para luchar.
No tiene miedo del resultado de la pelea, su Alfa completamente segura de sus habilidades, su loba orgullosa del poder que los Betas Alfa de su familia son capaces de hacer; confiada… probablemente más de lo que debería, es cierto, pero no puede evitarlo. Derek es un excelente luchador, e incluso Peter es lo bastante astuto para resistir lo suficiente y vencer al otro Alfa.
Ella, por su parte, nunca ha perdido ante nadie además de su madre y Derek, eso que numerosas veces ha sido defensora de Omegas en las calles de Brooklyn, donde, como si fuera un ritual, cientos de Alfas iban en busca de Omegas libres e indefensos para tener una buena noche de placer cuando el sol caía. Laura pasaba todos los días por ese camino cuando regresaba de sus estudios en la universidad, y múltiples veces había estado a punto de presenciar una violación. Obviamente ella no se quedaba con los brazos cruzados, defendiendo a los Omegas y ordenándoles con voz Alfa para que se encerraran en sus casas. Una vez incluso Derek le ayudó.
Sí. No perderían de ningún modo, y de eso está segura.
Laura estaba tensa por otra cosa.
Había olido a Stiles, y está completamente segura del motivo.
El Omega está a punto de entrar en celo, lo cual es extremadamente peligroso tomando en cuenta en donde están, y lo más importante, contra quien lucharan.
El aroma de Stiles podría dejar a Alfas sin enlazar fuera de combate, llamándoles como abejas a la miel, casi obligándoles a ir y aparearse con él. Laura incluso se vio en la necesidad de huir lo más rápido del chico, tratando de impedir una violación de un Omega inocente y que su hermano le matará por siquiera acercarse a su pareja.
Solo espera que el aroma desaparezca pronto.
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Derek sale por la puerta, entrando casi corriendo al campo, donde su familia le espera. Laura le mira fijamente, sus ojos brillando en nerviosismo. Él solamente mueve la cabeza en negativa, acercándose hasta posicionarse a su lado.
—¿Cómo está? —pregunta su hermana.
—Bien—Derek suelta un gruñido, observando como del otro lado del campo Alexander Whittemore se acerca.
No hay testigos con él, como normalmente era. Más personas significarían aún más riesgo de herir a otras personas ajenas a ellos, y respetando la costumbre, Derek manda solo una mirada al resto para hacerlos retroceder, sabiendo que Laura está completamente concentrada en el avance del Alfa enemigo.
Camina seguro, decidido, e incluso la línea rojiza alrededor del iris que caracteriza a los Alfas rodea los ojos azules. Derek sabe que ya no hay vuelta atrás, que está completamente convencido de la pelea y que nada lo hará retractarse a estas alturas.
Cuando llega a la suficiente distancia para comenzar, Laura habla.
—He oído que tienes condiciones—comenta de manera seria—. Exijo saber cuáles son.
Alexander frunce el ceño.
—Mi única condición es—comienza, fijando sus ojos en los de Laura— elegir a quien me enfrente. Espero que respetes eso.
—Desde luego—su hermana accede, alzando la barbilla—. Solo recuerda que tu decisión debe ser Alfa.
—Obviamente—espeta, y su mirada cargada de veneno se encuentra con la de Derek, haciendo que este le mire con intensidad, tratando de transmitirle nada del desprecio que siente por él, mostrarse impasible ante él.
—Creo que ya tengo claro quién será su oponente—dice Laura, asintiendo con la cabeza.
Mira a Derek, dándole solo una palmada en el hombro y un apretón. Sabe lo que Laura quiere decir, mantener fuera de esto sus habilidades sobrenaturales, solo contando con las de un Alfa común, aislando todo y dejando solo al humano.
Laura se dirige fuera del campo hacia las gradas donde los demás le miran. Derek se coloca en tensión en cuanto el otro Alfa toma posición de defensa. Antes de empezar, siente la necesidad de aclarar las cosas.
—Tienes solo una oportunidad para dejar esta locura—su voz es potente, pero no utiliza la voz, si lo hiciera, significaría una amenaza contra el otro—. No tendré compasión de otro modo.
Alexander sonríe maliciosamente, gruñendo con los dientes apretados.
—Yo tampoco la tendré.
Lo último coherente que escucha es la voz de Laura susurrar desde las gradas.
—Acabalo, Der.
.
Un golpe le hace caer hacia atrás, y cuando ve la figura del Alfa cernirse sobre él, lo único que puede hacer es lanzar una patada a ciegas, impactando contra la piel tierna del torso opuesto y lanzando a Alexander unos metros más allá, permitiéndole ponerse de pie.
Sangre corre por su barbilla, manchando lo que queda de su remera blanca, reducida en girones de tela que cuelga de sus hombros. Sus pantalones están llenos de barro, rasgados por las rocas y húmedos de la humedad que se filtra por la tela haciendo contacto con su piel. Sus ojos arden de enojo, rojos por el polvo en el aire que se ha levantado por la pelea, haciendo juego con sus emociones.
Los jadeos que dejan su boca son cortos y visibles por el aire frio de Noviembre, sus hombros suben y bajan con cada inhalación tortuosa debido a una costilla probablemente rota. Se limpia la sangre del labio, dejando un rastro rojo en su brazo y mira al hombre con el que pelea, en el mismo estado que él o incluso peor. Con su cabello rubio lleno de suciedad y un ojo morado.
Derek y Alexander están terminando su Pelea de Dominancia, algo que la mayoría de los Alfas tratan de evitar a toda costa, pero cuando dos reclaman dominancia en una discusión o sobre una persona, incluso sobre un tema legal, es necesario para terminar la disputa. Pero no se supone que termine así. Derek nunca quiso volver a ver a Alexander después de salir de prisión.
Pero ahí estaban, en el campo, luchando con todas sus fuerzas.
Alexander se recupera y arremete contra él, sin que él pueda esperarlo y tirándolo al suelo. Su brazo cruje debajo de su cuerpo, doblándose en un ángulo imposible. El latigazo de dolor recorriendo su espina dorsal como ponzoñosa de serpiente, sacándole un jadeo.
En un segundo, Derek está en el suelo, gruñendo y tratando de saber que le ha pasado. Antes de descubrirlo, lo levantan del suelo fangoso antes de patearlo en las entrañas otra vez, para asegurarse. Jadea de sorpresa y dolor, antes de tambalearse, perdiendo el equilibrio.
Alexander sonríe, comenzando a retirarse con el pensamiento de haberle vencido gracias a su brazo roto y sus costillas dañadas.
La regla número uno de las peleas es que nunca debes mostrar miedo, la dos es no darle la espalda al oponente. Alexander recuerda la segunda cuando su cara choca con el pasto cubierto de barro del campo de Lacrosse. Es dado vuelta rápidamente por Derek, que se sienta sobre él y le da un buen golpe en la mejilla izquierda, dejando a Alexander en shock. A ese golpe le acompañan tres más, todos fuertes y potentes, sacándole gruñidos de dolor y haciéndole un corte en el labio y un ojo morado solo porque podía hacerlo.
La sangre comienza a salir de su nariz, ahogándose con ella cuando da una bocanada.
Los golpes se detienen.
Para Whittemore, Hale no debería ni poder levantarse, mucho menos taclearlo y darle puñetazos a diestra y siniestra debido al dolor de sus costillas y su brazo herido, y por supuesto había dejado a Derek lo suficientemente cansado como para desmayarse. Pero ahí está, mirándose mutuamente, uno con sorpresa y el otro con desdén y profundo desprecio.
Derek respira pesadamente, soltando gruñidos de tanto en tanto y aun sobre Alexander impidiéndole moverse.
—Ríndete—pronuncia con la voz pastosa, ronca a través de sus labios partidos.
Whittemore gruñe fuertemente.
—N-no—dice a duras penas, haciendo un esfuerzo sobre humano para no reparar en el sabor metalico de la sangre.
Derek gruñe aún más fuerte, llenando el campo de su furia animal.
—Ríndete—repite de nuevo, más rudamente que la vez anterior.
—N-no… lo ha-hare.
La mano de Hale se dirige a su pierna, dándole un golpe potente, rompiendo el fémur y haciendo a Whittemore gritar de dolor puro.
—Ríndete.
Alexander le mira con infinito desprecio. Y es cuando la paciencia de Derek se va por el caño.
—¡Ríndete! —grita, su voz de Alfa haciendo que su familia en las gradas se alteren, sus ojos brillando en color rojo brillante sin que él se lo proponga, sus colmillos a centímetros de la cara de Alexander, los ojos de Whittenmore llenándose de lágrimas por el poder que está ejerciendo sobre él, la influencia y el impulso de dejarse dominar, el miedo—. Ríndete, ahora.
—Me…—dice entre lágrimas, ahogándose con su sangre y el agua salada que sale a borbotones de las comisuras de sus ojos—, me rindo.
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Stiles jadea y gime desde su habitación, el aullido potente que se filtra por la ventana haciéndole estremecer.
Derek.
