Capítulo 21: Celo parte 2

Stiles siempre se ha considerado afortunado.

Bueno, no en el entero sentido de la palabra porque, bueno, en serio ¿Quien en su sano juicio estaría dispuesto a considerarse afortunado cuando era un Omega macho en una sociedad discriminativa como esa? Nadie en lo absoluto, o al menos solo un idiota. Stiles es un idiota, aunque su inteligencia sea por mucho una de las más brillantes en Beacon, hay muchas cosas que le pasan fácilmente por un lado sin que él pueda hacer mucho para evitarlo. No es algo de lo que se enorgullezca, pero es la realidad y está dispuesto a vivir con ella.

Sin embargo, ha habido sus momentos en los que la suerte le abandona por completo, y tiene que replantearse seriamente el huir del pueblo antes de hacer una estupidez.

Por lo mismo, cuando un brazo desconocido le sujeta con fuerza cuando quiere ir al sanitario por la mañana, haciendo que su cadera resienta el dolor provocado por el agarre, lo único que puede pensar es:

Me han secuestrado.

Y quien le ha secuestrado es definitivamente mucho más idiota que él, ¿quién seria tan imbécil para raptar al hijo del Sheriff? ¿En serio debía de perder la fe en la humanidad solo por la poca inteligencia de un sujeto idiota?

La respuesta, desde luego, es sí.

Stiles ha visto suficientes series policiacas para unir los puntos cuando siente la sabana contra su cuerpo desnudo, e incluso puede notar los músculos y la caliente sensación de otra piel contra la suya; las posibilidades de lo que pudo haber pasado ahora son muy escazas, de hecho solo dos: o se había quedado dormido sin ropa y lo habían colocado con otro pobre desafortunado que estaba en las mismas condiciones, o bien lo habían violado, porque duda que esa falta de querer restregarse con cualquier cosa en su celo haya pasado tan rápido.

La falta de querer enterrarse vibradores en el culo como una verdadera hembra solo puede ser remplazada por el vago recuerdo de sentirse completamente llenado, y cuando su agujero se contrae levemente y un liquido viscoso que no es Slick comienza a salir por este y escurre por sus muslos, sabe lo que ha sucedido.

Demonios. Lo han violado... o probablemente solo se habían aprovechado de su estado necesitado, el cual sospecha no tardara en hacer aparición de nuevo.

Recordando el siguiente paso en las series, trata de girarse un poco, olfateando el aire que apesta a coito y a semen para tratar de reconocer el olor de su captor, su rostro tratando de ver el contrario.

Cuando reconocer quien le ha secuestrado, Stiles se auto pronostica Síndrome de Estocolmo.

Frente a él Derek está durmiendo plácidamente. Sus cejas no están fruncidas, y su frente no tiene arruga alguna, y Stiles sonríe porque nunca le había visto tan relajado y pacifico desde que le conoce. Incluso puede notar que Hale es más joven de lo que normalmente su ceño fruncido y su barba le hacen parecer, y está completamente seguro que no puede ser mayor de veintitrés años, o bien su edad verdadera ronda muy cerca de ahí.

Sin quererlo realmente, su mano se alza cobrando vida propia y comenzando a delinear superficialmente las cejas expresivas, las cuales probablemente compensen la falta de habilidades verbales que al parecer Derek sufre.

O eso está haciendo hasta que...

Crash

—¡Joder!

El sonido de un plato siendo destrozado le hace saltar de la cama, literalmente su Omega tomando posesión de sus acciones momentáneamente y subiéndose al pecho de Derek, abrazándose a él como si fuera un monito aferrándose a una rama, o bien como si fuera una cría de Koala.

El Alfa de inmediato se despierta con un sobresalto, sus ojos completamente cambiados de un color rojo que hace a Stiles encogerse aun más contra su pecho, buscando la protección que tanto ansia, estando completamente seguro que, aunque los ojos de Derek parezcan sacados de un fotografía con mucho flash cuando antes eran de color azul, el Alfa jamás le haría daño.

—¿Qué demonios...? —gruñe Hale, reincorporándose con Stiles aun en su pecho, sentando al omega en su regazo y mirándole confundido y tenso.

—Diablos, Derek—es el turno de Stiles para mirarle con el ceño fruncido, sintiendo la furia comenzarse a aglomerar en su estomago cuando siente el celo querer volver de nuevo—. Alguien esta en la casa, así que, ¡Mueve tu peludo trasero de hombre lobo alfa y sal a averiguar quien carajos es y porque ha invadido mi casa!

Derek le gruñe un poco ante el tono de mando, pero Stiles le apunta con el dedo sobre el pecho desnudo.

—Nada de gruñidos de chucho. Ahora ve.

—Quédate aquí—dice con voz profunda, sus ojos brillando en carmesí y dejando al omega sobre la cama, colocándose solo un par de pantalones de chándal que colgaban del escritorio, seguramente por culpa de Stiles al querer hacer su nido, y dirigiéndose a la puerta.

Una parte de Stiles, la aventurera que no se deja vencer por nadie y que definitivamente solo tiene un poco de miedo, quiere ir a ver que está ocurriendo, porque probablemente es su papá que ha venido del trabajo más temprano de lo usual. Por otro lado, el Omega de Stiles quiere obedecer a su Alfa y refugiarse en sus cobijas y mantas, rodeado por el calor de su nido y esperando que Derek vuelva diciendo que todo está bien.

¿Pero desde cuando Stiles le hace caso al Omega?

Sale de las cobijas, tomando una camiseta y colocándosela junto con un bóxer que saca de su armario. Bosteza levemente antes de dirigirse a la puerta dispuesto a seguir al Alfa.

Derek baja las escaleras silenciosamente, utilizando aquella cualidad de los suyos especializada en el acecho, no permitiéndole al otro escucharle mientras se acerca con seguridad a la cocina.

Su ceño está fuertemente fruncido, y un gruñido de advertencia está atorado en su garganta dispuesto a salir. Sus colmillos crecen sin que él se lo proponga, al igual que sus garras que se clavan levemente en la madera de la escalera.

Puede escuchar perfectamente la respiración de dos individuos en la cocina, al igual que sus corazones latiendo de manera dispareja. Sonríe casi con malicia. Pobres idiotas que decidieron invadir el hogar de mi Omega...

Al llegar al final, se apoya contra la pared que bloqueaba su visión de la cocina, pero también impide que quien estuviera en la cocina lo viera a él. Respira el olor que llenaba la habitación, y se siente vagamente familiar. Pero, con un Omega a punto en su ciclo de celo y recién marcado, todos sus instintos le dicen que debe defender su territorio y a su pareja en lugar de tratar de recordar donde ha sentido ese olor. Así que, tomando una respiración profunda, se prepara para atacar.

Y ataca.

Ataca a un Beta de cabello rubio y rizado con sus brazos llenos de platos y recipientes.

Stiles llega al final de la escalera escuchando como más vidrios rotos completamente cayendo al piso, haciendo que de inmediato corra hacia la cocina queriendo proteger lo poco que queda de ella en pie. Escucha un par de "Demonios" y "Lo siento" antes de asomarse completamente por la cocina.

—¿Qué ocurre aquí? —alza las cejas ingresando en la habitación, su mirada chocando con Derek cruzado de brazos mirando con el ceño fruncido a Isaac y a Erika, quienes solo tienen una mueca de vergüenza en la cara... o bueno, solo el chico la tiene, porque Reyes está solo ahí, observándole con una sonrisa burlona en la cara.

—Así que ya follaron—dice la rubia, los ojos brillando en malicia—. Hueles completamente a Derek. Sus aromas están tan mezclados que puede decirse, son casi completamente uno solo.

Stiles no siente el sonrojo llenar su rostro. Simplemente no.

—Hola Stiles—saluda Isaac, con una sonrisita tímida, y el omega nota como los trozos de varios platos están en el suelo justo frente al Beta.

—¿Esa es la bajilla de mi padre? —pregunta, apuntando con un dedo hacia el suelo.

Isaac solo sonríe aun más nervioso, y Stiles puede notar que se debe a la mirada molesta llena de rabia que Derek le dedica. Sonríe burlonamente por el rubio.

—Lo siento—suspira el Beta, levantando la mirada y mirando a Stiles con ojos de cachorrito que, sin duda, no le hacen efecto. Ha convivido con Scott ojos de perrito McCall toda su vida, puede soportar cualquier mirada cuya función sea crear lastima con maestría.

—No me importan tus disculpas—gruñe el Alfa en la habitación—. Ahora ve a por una escoba, levanta todo esto y lárgate de aquí. Tu también, Erika.

La susodicha solo alza las cejas, falsamente sorprendida. El Beta solo asiente, y el Omega apunta a una puerta al final del pasillo donde guardan los utensilios de limpieza. Isaac se va con la cabeza gacha, y le recuerda más a un cachorrito regañado que a un adolescente castigado.

Curioso.

—Pero Derek—comienza la rubia, haciendo un ademan con la mano—, Laura nos ha enviado a cuidar de ustedes mientras están en celo. No querrán desobedecer las ordenes de la Alfa, ¿verdad?

—Me importa poco lo que Laura les haya dicho—frunce aun más el ceño, y Stiles sospecha que maldice mentalmente a las hermanas sobreprotectoras con todo su ser—. Si tanto se preocupa por Stiles puede venir ella misma.

—No creo que sea buena idea—Isaac dice desde la puerta, entrando con escoba en mano y una pequeña pala para levantar todo el desorden.

Stiles no puede hacer otra cosa más que estar de acuerdo con ello.

—Es cierto, Derek—dice el Omega, mirando al Alfa y ganándose su atención. Derek solo alza una ceja—. Laura es una Alfa, mujer y todo pero Alfa al fin y al cabo. Si entrara en la casa te le irías a la yugular. Es mala idea.

Erika sonríe, antes de agregar con tono burlón:

—Eso y porque está en una cita ahora mismo.

.

Laura entra en el pequeño restaurante con paso decidido, captando de inmediato las miradas de los comensales, tanto Alfas como Omegas e incluso Betas reconocen su jerarquía de inmediato. No le sorprende, ya ha habido bastantes ocasiones, e incluso ella es capaz de dejar sus asuntos para prestarle atención a los Alfas de gran nivel cuando comía tranquilamente en la cafetería de la Universidad.

Su mirada recorre las mesas buscando entre ellas hasta que un mesero se planta frente a ella.

—¿Mesa para uno, señorita? —el tono recatado del camarero le hace darse cuenta que definitivamente debía aprender a ocultar su estatus como su madre.

—De hecho, ella viene conmigo—una voz conocida a sus espaldas le llama la atención, y se gira con una sonrisa en la cara.

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—¿Cita? —Derek hace todo lo posible por no gruñir, pensando con quien demonios puede tener una cita Laura, y lo m

no le ha dicho nada?

ble por no gruñir, pensando con quien demonios puede tener una cita Laura, y lo más importante, ¿Por qué no le ha dicho nada?

—Tu hermana es bastante capaz de tener citas, primito—Erika sonríe burlonamente, antes de girarse para mirar a Isaac, quien le tiene una escoba para ayudarle a recoger los pedazos de cerámica y vidrio que hay por el suelo.

Derek observa que los trozos son aun más grandes y numerosos de lo que había notado en un principio, y sintiendo como su Alfa se remueve nerviosamente dentro de él al ver los pies descalzos de su Omega. Hace uso de su fuerza y aquel instinto sobreprotector, tomando a Stiles por el torso antes de que él pueda quejarse, alzándolo del suelo y sentándolo sobre la encimera al lado de Erika.

—Oh gracias, Derek—dice Stiles, sonriendo con ironía—. Ahora estoy completamente a salvo de los trozos malvados de vidrio que quieren herirme.

—Eres demasiado frágil y uno nunca saben—repone Derek con el mismo sentimiento, haciendo que el Omega bufara.

—Oh yo no limpio—Erika dice, recahzando la escoba con una mueca indignada—. Escucha, yo solo estoy aquí para ayudar a mi Batman, no es para que yo sea una sirvienta que limpie tus destrozos de niñito de prescolar. Ahora sé un hombre y barre.

—Pero yo...—comienza el Beta, pero se retracta de inmediato cuando escucha el gruñido de Derek—. ¡Esta bien!

Con una mueca arrogante, que no es mucho más grande que un pequeño fantasma de una sonrisa apenas visible, se acerca a su pareja, colocando su barbilla y rostro en el hueco del cuello del Omega, aspirando su aroma para tranquilizarle. Se acomoda mejor entre las piernas de Stiles, y siente como este lleva sus manos a su cabello, enterrándolo y acariciándolo levemente en el cabello que inicia en la nuca.

—Quiero que se vayan—murmura contra la piel, rozando su nariz con el pequeño lunar que se asoma. Stiles se estremece de inmediato.

—Córrelos—susurra lo bastante bajito como para ser inaudible, pero que sin embargo puede escuchar perfectamente.

Derek niega con la cabeza, raspando levemente la piel sensible con su barba.

—Es tu casa...

—¿Qué importa? —el tono desesperado le sorprende, y cuando olfatea es consiente de lo que esta pasando.

Stiles está teniendo su celo de regreso, y aunque es completamente normal porque este dura por lo menos tres días, se sorprende de haber olvidado por completo que no anudo en él, que sinceramente lo único que hizo fue detener por un tiempo limitado los síntomas para comodidad de su pareja, como solían hacerlo los Alfas con sus omegas. Y lo más importante, se percata de los intrusos que rodean donde probablemente se termine follando a Stiles si no suben rápido a la habitación.

—Fuera—gruñe con fuerza, de manera baja y gutural. Erika y Isaac se tensan a sus espaldas, y Stiles suelta un gemido que probablemente le provoque una gran cantidad de vergüenza cuando sea consciente.

—Pero...

—¡Fuera! —prácticamente ruge a este punto, separándose del cuello de Stiles y mostrándoles sus colmillos y ojos.

Isaac y Erika de inmediato muestran los suyos de color ámbar, y antes de que se de cuenta ya están huyendo por la puerta de entrada, cerrándola con un portazo. Se gira para mirar al Omega, quien le mira con los ojos dilatados a tal punto que parecen ser casi completamente negros, oscureciendo el color miel de sus ojos con una capa de lujuria y deseo que de inmediato lleva su sangre a su miembro.

Gruñe guturalmente, sin cambiar su expresión o sus ojos, y el Omega gimotea aun más, extendiendo sus manos como si fuera un bebé en su dirección, cosa que, realmente de haber estado en otra situación, hubiera pensado que era adorable, pero en este momento lo único que necesitaba era satisfacer a su pareja, llenarla por completo, hacerle saber que era suya y que nunca le dejaría.

Necesitaba estar dentro de aquella estrecha humedad.

Y eso hace.

Se acerca a Stiles reclamando su boca con un beso posesivo, queriendo hacer que se doblegue por completo ante él, ingresa su lengua en aquella cavidad que le hace desear poder vivir sin respirar en lo absoluto, jugando con la que ya es su compañera de lucha, peleando con ella, retándolo de una manera completamente directa. Los brazos de Stiles le rodean el cuello, acercando más su cuerpo. Derek deja que sus dedos se ciernan en la cinturilla de los pantalones de chándal, atrayéndole hacia su cadera y notando como las piernas del Omega se cierran en su cintura, comenzando a refregarse para conseguir fricción entre ambas erecciones.

Se bebe el gemido de Stiles placenteramente, antes de, tomando su trasero con sus manos evitando posibles caídas que realmente quiere evitar a toda costa, comience a caminar sin despegar sus bocas hacia arriba, sabiendo que los Omegas son demasiado apegados a su nido cuando tienen celos.

Quiere sonreir cuando ha subido sin tropezarce con ningún escalon, pero no lo hace, sabiendo que eso podría interferir con su beso de una manera u otra, y lo único que quiere es seguir besando esos labios que le vuelven loco con comentarios ingeniosos y lleno de sarcasmo, tratando de volverse adicto a su sabor y textura para al menos, tener una excusa del porque besarle a menudo.

Se separan, y Stiles jadea buscando aire, sintiendo como el alfa va dejando besos de su mejilla hasta su mandíbula, mordiendo levemente la piel ahí para dirigirse a su cuello, donde seguramente tendrá algunas maracas debido a la barba de Derek, o bien al posesivo alfa que es. No se queja, y de hecho suelta un par de gemidos cuando siente de nuevo como muerde su marca, lamiendo la piel antes de succionar levemente y volver a morderla de manera superficial; Stiles no sabe si Derek quiere dejar su nombre tatuado en su brazo como los Alfas posesivos lo hacen, pero sabe que eso no le molestara siempre y cuando pueda seguir disfrutando de esos colmillos en su piel... esperen, ¡¿Colmillos?!

—¡Derek! —exclama, sintiendo como los afilados incisivos rozan la superficie de su piel muy levemente, no queriendo traspasarla por ningún motivo, y es entonces cuando se relaja por completo, su Omega indicando que el Alfa jamás le haría daño de ninguna forma en lo absoluto.

Stiles no sabe como demonios ha llegado a su cama, lo único de lo que es consiente es la mullida superficie debajo de él, el sentimiento de querer ser llenado de nuevo y su piel completamente en ebullición, rogando por ser tocada, besada, marcada, estar en contacto con la caliente piel contraria de su Alfa y querer tener calor en esta semana fría de invierno, porque, demonios, lo quiere todo y lo quiere ahora.

—Alfa...—llama, sabiendo que ese tono y palabra es perfecta en ese momento. Los ojos de Derek, verdes, brillantes, acuosos y oscuros le observan desde arriba, separándose de su cuello y sosteniendo su cuerpo sobre él suyo, sus piernas manteniendo quietas a las suyas y sus brazos impidiéndole escapar a cada lado de su cabeza—. Por favor...

Stiles sabe que el nunca diría por favor, jamás en la vida rogaría por nada en lo absoluto, es, simplemente, demasiado orgulloso para hacer algo como eso, y sinceramente aunque no lo tuviera, no lo haría porque sencillamente no es su estilo. Es Stiles Stillinski, y él no suplica porque puede hacer absolutamente todo por si mismo, una persona completamente autómata en todo el sentido de la palabra, por el amor a Dios; ¿Con quien que tratan? ¿un niño? Oh no señores, Stiles es bien macho y capaz de todo.

O eso antes de Derek.

—¿Qué quieres, Omega? —le gruñe sobre su oreja, lamiendo lenta y tortuosamente su lóbulo, torturando su autocontrol de una forma totalmente injusta.

Y sí, gime porque es lo único que puede hacer con su cuerpo cargando un celo y con un Alfa demasiado sexy para su cordura frente a él.

—Menos... ropa...—dice entre jadeos, dándose cuenta que en efecto, Derek tiene demasiada ropa encima, y aunque ya tiene el torso descubierto, sigue en pantalones.

Stiles no quiere ropa, Stiles desea pollas y más pollas y eso debería estar mal, pero no lo es, porque después de todo es un chico lleno de hormonas y en Celo: para él es valido querer pollas, ¿quién no querría una polla? Probablemente pidiera una polla de navidad, porque después de todo las pollas son...

Y ya no puede pensar, porque siente como un musculo caliente recorre la cabeza de su miembro, lento, suave, casi como degustando su sabor, antes de que otra lengüetada recorra toda su extensión de la base a la punta. Chilla profundamente cuando la boca de Derek se cierne sobre todo su miembro, engulléndolo hasta la mitad antes de detenerse. Stiles siente como la lengua del Alfa recorre su pene dentro de la cavidad húmeda, jugando con él y siguiendo un contorno como si tuviera espirales al igual que un bastón navideño, antes de meterla completamente, y aunque no es nada espectacular, su miembro llega a su garganta, y esta se contrae alrededor de ella.

Su agujero apenas y se contrae, aunque el sentimiento de ser llenado sigue ahí, no es tan fuerte para llegar a dolerle como solía hacerlo, y lo gradece silenciosamente, porque definitivamente no quiere que esto termine nunca.

Stiles no sabe como es posible que Derek no tenga arcadas, o si esas contracciones son arcadas disfrazadas para hacerle quedar bien, pero si puede saber que la boca de Derek Hale es sencillamente la perdición.

El Alfa comienza a bajar y subir por toda su extensión, tragando su miembro una y otra vez, lamiendo en el proceso levemente antes de volver a hacerlo, y es tan bueno que siente que puede morir con esa boca sobre él y estaría feliz... ok, exagera. Probablemente podría morir rodeado de chocolate o ¡No! Puede morir ahora, esta listo, ya vivió y es genial...

—¡Derek! —no puede evitar gemir, reincorporándose un poco en sus codos, sintiendo como el Alfa insiste en tragar su miembro, pero Stiles siente que ya es hora, el orgasmo próximo y tan cerca que puede tocarlo con sus dedos encrespados en la sabana—. ¡Me ven...!

Y es tarde, porque ya esta dentro de aquella ensoñación, donde todo está lleno de polvo de hada del país de Nunca Jamás. Siente como todo su ser explota, tensándose, para después liberarse como un globo lo haría al desinflarse, dejando vencerse por su peso y cayendo en la cama, gimiendo aun más al notar las contracciones en la garganta de Derek queriendo tomar todo lo que ha soltado.

Y de algún modo, eso es especial e intimo...

.

—Derek...—Stiles le murmura en el oído, repartiendo pequeños besitos debajo de su barbilla.

—¿Mmm? —ciertamente, apenas es capaz de murmurar, sintiendo su cuerpo cansado debido a la actividad que ambos llevaron a cabo hace apenas unos minutos.

Si es sincero, no se quejaba en lo absoluto. A fuera hacía un frio que era capaz de colarle los huesos a cualquiera si este no se cuidaba correctamente, y nadie quería salir con un clima de tal magnitud si es que se tenia a un omega calientito dentro de su nido. Normalmente, lo más normal del mundo era que la mayoría de los niños nacieran en verano o primavera incluso, puesto que las parejas se quedaban en casa debido a los omegas, quienes a diferencia de los Alfas, no podían generar tanto calor corporal.

A Derek especialmente nunca le molesto el frio, y aunque podía imaginarse claramente como la manada jugaba en la nieve mientras Laura supervisaba la construcción de su hogar, no cambiaria estar ahí acurrucado con Stiles por nada del mundo.

—Quiero otra ronda.

Abre los ojos, observando como el Omega le mira sonrojado sobre su pecho, con los ojos brillantes en decisión, no obstante.

—Stiles—trata de decir lo más tranquilo que puede—, terminamos hace unos quince minutos...

—Lo sé, es solo... —frunce el ceño, haciendo un puchero que él no dudaría en besar por nada del mundo—. Derek, escúchame con atención. Eres un Alfa, ¿ok? Se supone que nunca te cansas de tener sexo, fuiste diseñado para tener sexo con Omegas, literalmente. Soy un Omega cachondo, ¿cómo es que puedes siquiera estar tan tranquilo si desprendo feromonas como colegiala o...

—¿Cómo conejo en celo? —se burla, sonriendo ladinamente y observando como Stiles se molesta ante la comparación.

—No me digas así, chucho pulgoso...

le interrumpe con un leve beso, antes de separarse de él y sonreírle.

—Cállate, Stiles.

Lo toma de la cintura y se acurruca también pero se detiene cuando una idea aparece en su mente, se aleja y recuesta en el nido con una sonrisa divertida, levantándose con los codos. Viendo como la mirada confusa de Derek cambio a una sonrisa burlona. Mira la figura desnuda del Alfa, la forma en que sus músculos se mueven mientras se acerca, la forma que los ojos vedes escanean la piel pálida, y como el olor cambia a uno lujurioso de un Alfa necesitado. No necesitan hablar, sus olores lo hacen por si mimos. Sumando al olor dulce de un Omega fértil, el olor dominante de un Alfa, era predecible que iba a pasar, y ninguno quiere detenerlo.

Es borroso como terminaron enredados entre las sabanas, y quiere asegurarse que esta vez no lo abandonaran necesitado, como Derek suele hacer solo para hacerle rabiar y rogar por su atención, regodeándose como el arrogante que es pero al final cediendo incluso antes de siquiera decir por favor. Los besos se vuelven mordidas en sus labios ya hinchados, y las caricias en rasguños, mientras se cuelga del Alfa sobre él, enredando sus piernas en la cintura y sus brazos en su cuello. Ama el calor que emana ese cuerpo, como calienta su piel mientras las atenciones de Derek calientan su entrepierna. Odia el frio, siendo un Omega su temperatura corporal es inferior a la de los Alfas o Betas, siempre está temblando en invierno. Ahora con su pareja apartando el frio con su tibieza, no puede evitar derretirse en las caricias de esas manos gentiles y posesivas.

Derek sabe que a Stiles le gusta salvaje, pero las caricias gentiles realmente dejan al Omega blando como arcilla moldeable en sus manos dispuestas a darle forma, a amarla. Besos en los labios, orejas, mejillas, clavículas y hombros lo hacen temblar y gruñir tan suave que al principio Derek confundió los ruidos con un ronroneo. Luego se dedica a acariciar las costillas y el pecho, masajear la carne blanda de las caderas y muslos, sacando cada vez gemidos y maullidos en volúmenes más altos. Derek adora el cuerpo de su Omega, algo que pensaba imposible antes de conocer a Stiles.

Cuando abre la boca para gritarle por no cumplir con sus deberes de Alfa, solo suelta un grito. En algún momento entre la risa y los pensamientos enojados, Derek ha abierto sus piernas y apoyado los tobillos en sus hombros, dándole el ángulo adecuado para empujarse entero dentro del Omega necesitado. Sus ojos quedan cerrados mientras su pareja empieza a moverse, sin tomarse el tiempo de dejarlo acostumbrarse, ya que sigue estirado de las rondas anteriores. Las manos de Stiles volaron a enredarse en el cuello mientras empuja las caderas en contra de los movimientos de Derek, tratando de crear más fricción, disfrutando enteramente de sentirse lleno y querido.

El Alfa comienza a buscar el punto donde Stiles ama ser embestido, y que lo deja gritando y rogando por más, embistiendo una y otra vez, cambiando un poco el ángulo para mayor comodidad y placer. El primer gemido agudo que resuena en sus oídos le dice que lo ha encontrado, y se concentra en ese punto maravilloso. La boca de su Omega se abre mientras gemidos descarados y ruidos de placer escapan de sus labios amoratados por los besos. Su cabeza cae hacia atrás con las constantes embestidas en la próstata y su cuerpo de tensa al sentir el orgasmo pospuesto por tanto tiempo.

Cuando sus embestidas se vuelven erráticas, le resulta cada vez más difícil entrar y salir. Siente las uñas deslizándose por su hombro, sacando sangre, y levanta la cabeza para mirar a Stiles, notando lo cerca de terminar que estaba. Verlo en tal estado de dolorosa felicidad despierta su lado dominante, haciéndolo gruñir posesivamente mientras hunde sus dientes en la carne suave en la unión del cuello y hombro de su pareja, sacando sangre y asegurándose de dejar una hermosa marca de posesión que iba a ganarse varias miradas.

Stiles solía pensar que su pareja sería alguien que siempre estuviera de acuerdo con él. Llegar a su casa y que su pareja estuviera esperándolo en la puerta, preparada y gustosa de satisfacer sus necesidades. Y Stiles honestamente, esta avergonzado y disgustado con su antigua visión del sexo como una porno mal escrita y bastante obvia. Tal vez nunca logro encontrar a una pareja que cumpliera con sus expectativas porque está viviendo una fantasía.

Una fantasía que sin saberlo, es bastante capaz de romperse.