Nini: perdón por tardarme tanto, peor entre de nuevo a clases y entre materias de la especialidad y asignaturas o modulos no me ha dado tiempo :c. Lamento eso, y que el capítulo sea un Omake y que sea básicamente una perra. No me odien mucho :c

Feliz día de San Valentin!

You are mine

Omake 3

Isaac nunca pensó que llegaría el día en donde vería al hermano de Laura sonriendo.

Para él, que Derek sonriera siempre fue una posibilidad lejana, algo que, definitivamente, todos daban por hecho que nunca volvería a pasar, y que sin embargo todos veían como algo normal, como el cielo es azul y los arboles verdes. A nadie parecía importarle realmente el hecho del alejamiento que tuvo el Hale de los demás miembros de la familia y la manada después de abandonar Beacon Hills, y no es como si Isaac, un cachorro recién transformado en ese entonces, pudiera haber tenido el derecho de preguntarle a Derek a que se debía el asilamiento.

Lahey fue un chico común, eso todos lo sabían, teniendo una buena niñez al lado de su hermano Camden y sus padres, seres cariñosos que le llenaban de besos el rostro y le susurraban palabras al oído cuando tenia pesadillas que no le dejaban dormir. Siempre sonriendo y bromeando, y seguramente aunque lo negara por completo era parecido a Stiles en algunas cosas.

La primera prueba de hombría en la antigua Grecia era a la edad de siete años, y en la sociedad actual, algo parecido sucede cuando los niños cumplen esa edad. Es la primera vez que se le hablan de las jerarquías. Cuando las personas nacen se les hace un examen de sangre que dictamina que es, ya sea Alfa, Beta u Omega, y al cumplir la edad de siete esa prueba se repite.

Isaac recuerda el hospital de Beacon, y tiene pequeños fragmentos de cómo los médicos le dijeron que corriera alrededor de un campo lleno de llantas. Lo hizo, naturalmente, y aunque no fue uno de los más rápidos, no se quedo atrás tampoco; el veredicto fue O.

Isaac era un Omega, a diferencia de Camden o sus padres, e incluso para desilusión de su padre, quien esperaba un Alfa en la familia. El que fuera diferente a esa jerarquía, no impidió que su padre le entrenara como a un Alfa, porque Isaac era demasiado veloz y ágil para un débil Omega.

Sin embargo, él siempre tuvo en claro que su jerarquía, una persona que debía casarse y enlazarse con un Alfa o un Beta, tener bebes y prosperar cuidando de niños al lado de una pareja. Sí, Isaac ya tenia una visión de su vida, porque su madre y Camden, su hermano Beta, ya le habían inculcado el ser sumiso, un buen Omega, y ciertamente se le daba tan natural que no le importo actuar de ese modo, siguiendo sus instintos levemente y guardando silencio si no era su turno de hablar.

A los ocho años, Isaac ya sabia que le deparaba el futuro, siempre escribiendo lo mismo en las hojas del colegio cuando le preguntaban que quería ser de grande. Él quería ser padre, tener hijos a montón que poder abrazar y proteger, él quería sentirse querido y amado, ser necesario e indispensable para una persona. Y estaba feliz, muy feliz.

Fue entonces cuando Camden, su hermano y quien le defendía de los Alfas de su salón, quienes por supuesto estaban más que orgullosos de su jerarquía recién descubierta; comenzó a alejarse de él, reuniéndose con sus amigos después de la escuela en otras casas, dejándole solo por las tardes. Isaac no se consideraba celoso, y hoy en día tampoco puede decir que lo sea, pero cuando veía a Laura Hale cerca de Camden, o incluso a otros de sus amigos, no podía evitar fruncir el ceño y sentir una sensación rara en el estomago.

Era normal, le dijo su madre, puesto que tenia amigos y quería ser libre, independizarse. Después de todo, Camden ya tenía más de diecisiete años.

O eso antes de los nueve años.

A los nueve, Camden se alejo de la familia definitivamente, escapándose junto a su novia hacia otro estado y dejando a su madre devastada. Isaac recuerda los llantos de la mujer cuando volvió de la escuela ese fatídico día, siendo rodeada por su padre, quien trataba de apaciguar los desgarradores sollozos de la mujer.

—¿Qué sucede? —preguntó Isaac, su manita sosteniendo la correa de su mochila fuertemente. Su padre solo le miro antes de negar con la cabeza.

—Murió.

Ese fue el ultimo día que el nombre Camden se dijo dentro de su casa. Pero fue la primera vez que vio a su madre llorar.

Se volvió una rutina poco a poco. Isaac llegaba de la escuela, encontraba a su madre destrozada sollozando en su habitación, o tendida sobre la mesa de la cocina, demasiado cansada para ir a su cama. Su padre llegaba minutos después, y con un suspiro le agitaba los hombros un poco, llamando su atención para mandarla al dormitorio, dejándola descansar lo que quedaba del día, encargándose él de Isaac, dándole de comer y tomando el papel de una madre.

Y la rutina estaba bien, porque al menos así Isaac tenía a sus dos padres, su padre amándolo, y su madre sonriéndole antes de la puerta del dormitorio les separará lo que quedaba del día.

Eso hasta que se rompió.

Isaac volvió a la casa, su padre también lo hizo. Pero su madre no estaba ahí.

Después de eso, su padre comenzó a sentirse cada vez peor, y eso aumento cuando deliberadamente llamaban a Isaac Omega en su presencia, sin que el pudiera hacer nada para evitarlo. Es por eso que el entrenamiento a Alfa aumento, llenándole hasta el cansancio de ejercicios, llevándolo al equipo de Beisbol infantil. Y cuando cumplió diez, eso empeoro.

Dejo caer por accidente la taza de café favorita de su padre, rompiéndola en miles de pedazos pequeños que no fue capaz de reunir antes de perderlos. Se arruino por completo, y sin darle explicaciones, el hombre le tomo del antebrazo, jalándolo un poco y llevándoselo de la cocina hacia las escaleras, la entrada al cuarto de sus pesadillas. El congelador era un lugar frio, pero al no estar encendido, no era demasiado la diferencia que había de estar fuera de él. El sótano era aterrador por si mismo, y desde entonces no quiso bajar en lo absoluto.

Estuvo dentro de aquel pequeño lugar unos cuantos minutos, hasta que su padre le saco de ahí y le dijo que, irónicamente, cada vez que fuera un mal niño, merecería un castigo ejemplar, aumentando cada vez más los minutos que permanecía dentro del reducido espacio. Su padre nunca le levanto la mano, sin embargo, sol le bajaba al sótano y le dejaba ahí.

Los minutos se volvieron horas, y las horas se volvieron noches enteras sumidas en la desesperación. La primera vez que Isaac paso la noche en el congelador del sótano, sabia que iba a morir, que ya nada quedaba, y que el sueño de una familia feliz se arruino. Ahogándose en sus propias lagrimas, reduciendo cada vez más el oxigeno que se colaba de la rejilla que dejaba la puerta del congelador.

Pensó en los niños que nunca tendría, en el sufrimiento que tenía, y sobretodo pensó que las cosas podían mejorar, que su padre le seguía amando y hacía eso por su bien, para hacerle una mejor persona.

Pasó dos años enteros en ese tormento, y de haber sido diferente, seguramente hubiera durado aun más sufriendo aquello.

A los doce años su padre chocó estando bajo los efectos del alohol, y Isaac que debía ser una de las personas, puesto que no derramo ni una sola lagrima cuando le informaron esa noche del fallecimiento del único familiar que en serio le quedaba.

Fue entonces cuando, como enviados por el cielo, los Hale decidieron pelear por su custodia. Isaac sabia que los Omegas en los orfanatos nunca sobrevivían bien, siempre siendo adoptados por Alfas que querían tenerlos de pareja, y sin que nadie realmente pudiera hacer nada para evitarlos. No quería eso, él quería ser amado y amar, y definitivamente moriría mucho antes de ser adoptado.

Talia le adopto como uno más en su familia, y cuando llego el momento, le explico a Isaac lo que eran, quienes eran y lo que hacían. Lobos, protectores. Y sin dudarlo cuando le fue ofrecida la mordida acepto, convirtiéndose exitosamente en un Beta oficial de la manada Hale.

Ya no era un débil Omega, ahora era un hombre lobo dispuesto a defender a los que pasaban algo parecido a lo que le sucedió a él.

Entonces el incendio pasó, y toda la manada se traslado a New York, donde Isaac pudo volver a empezar sin temer que alguien le lastimase.

Cuando se entero que Derek, aquel que había sido como un hermano gruñón para él desde que ingreso con los Hale, quien le había defendido de unos cuantos idiotas en la preparatoria Lincon; había vuelto a Beacon Hills, no dudo nada en decirle a Talia que él también quería ir, teniendo de inmediato el apoyo de Erika, una prima lejana de la familia que resulto ser una licántropo; Cora pensó lo mismo, y con un gruñido le explico a su madre que no querían dejar a Derek solo, puede que un humano Omega no fuera completamente indefenso, pero un lobo Omega, solo en un pueblo que se considera enemigo, no es una buena idea. Los gemelos decidieron ir en la camioneta, sin siquiera preguntarles si ellos también podían ir, y Malia no les dirigió una sola mirada antes de montarse en la camioneta.

En pocas horas, regresarían a Beacon.

Isaac no pensó de ninguna manera mientras iba en la camioneta, con el aire chocando contra su rostro y las peleas sin sentido de Erika y Cora de fondo, que su vida podía sonreírle de vez en cuando. O eso antes de ir al centro comercial en compañía de Derek y se toparan con dos alumnos de este.

Uno de ellos es Stiles. El Omega es, entre muchas cosas, alguien a quien tenerle respeto. Después de todo, no cualquiera quiere tener a Derek como pareja, y no es precisamente porque fuera feo o algo por el estilo—debe aceptar que el Alfa esta como quiere en todos los aspectos—, sino porque no es precisamente el más amable, y mucho menos una persona fácil de tratar. Por otro lado, nunca le dice que no a nada, es valiente, y le hace ver a Isaac que su padre no estaba tan equivocado, que un Omega podía ser fuerte y ágil, o en el caso de Stiles, decidido y orgulloso, sarcástico y enteramente consiente de quien es.

Luego está Scott.

Isaac sabe que no es normal el haber sentido algo en el estomago cuando le vio, mucho menos cuando le olio aquel día. Todo su Omega chillo de placer ante la imagen de ese Alfa con ojos de cachorrito.

Cuando cumplió los quince, Isaac supo que no podía tener lo que deseaba. Se estiro, demasiado, haciéndose mucho más alto que la mayoría, y lo que es más, todo el entrenamiento de Alfas que su padre le había dado rindió frutos, dándole músculos leves. Incluso su aroma cambio al volverse hombre lobo, opacando el dulce olor de un Omega por el salvaje que los caracterizaba.

Nadie querria a un Omega que lejos de parecerlo, parecía un Alfa a simple vista.

O al menos eso penso al ver a Scott, con su inocencia, su estatura promedio y su sonrisa ingenua, haciendo que, como él, pareciera de otra jerarquía. El aroma de Alfa era inconfundible, fuerte y dominante, y Isaac se vio repentinamente atraído por él, deseando cada vez más.

Y eso solo empeoro cuando repentinamente Scott fue mordido, atacaron y encerraron a Derek en prisión, y Stiles entro en celo.

Isaac en este momento está en el bosque, la luna llena presente, Malia y los demás lo suficientemente lejos, Laura en una cita, confiando ciegamente en la sabiduría de Peter para guiarlos por Beacon y controlarlos; todo normal, o eso restando como Scott le mira, con los ojos ámbar brillando en la oscuridad. ser libre, dijo su madre, puesto que tenia amigos y queria os, no podia desilucion ragmentos de como , y al cumplir la edad de s

Y Isaac realmente siente que en cualquier momento se le tirara encima si no deja de mirarle así.

O eso antes de que una flecha de luz se incruste en el árbol más cercano, haciéndole rugir por el dolor infligido en sus ojos.

—¿No les dijo su Alfa que es malo andar a solas en el bosque cuando hay cazadores cerca?

Es lo ultimo que registra el cerebro de Isaac, antes de que una flecha se incruste en su muslo, disparando dolor por todos sus nervios. Scott ruge cerca de él, y el silbido de flechas surca el aire.

Y no por primera vez, desea que Camden estuviera ahí.

Laura... Derek... Peter... quien sea.

Y cae en la inconciencia.