"Recuerdos Tormentosos"

- ¡No quiero ir a la cárcel! –Brittany grito al tiempo que salía corriendo en la orilla de aquella autopista.

- ¡Atrápala, quiere huir! –Le grito la oficial Denise al otro policía mientras se limpiaba los zapatos con servilletas luego de que Quinn derramara en ellos todo lo que tenía en su estomago.

- ¡No la toques! –Santana sale detrás del chico que trataba de sujetar a Brittany por los brazos, incluso estaba sacando esposas.

- ¡Necesitamos refuerzos! –Denise vuelve a encender su radio para pedir otra patrulla.

Quinn se apoyo en el capo de la camioneta mientras su respiración se controlaba luego del mareo que le propino el vomito.

Yo estaba paralizada delante de ella viendo como Brittany era sujetada por el joven policía y Santana saltaba en la espalda del mismo para que la dejara en paz.

Era un completo desastre, la peor situación, por lejos, que podía vivir en aquel viaje.

- ¿Por qué me tiene que pasar a mi? –Me pregunto casi susurrando y la oficial me mira con el ceño fruncido.

- Pasaran un largoooo tiempo en la cárcel –Dice con malicia mientras la otra patrulla llegaba en busca de nosotras.

- Creo que vomitare de nuevo - Espeta Quinn con cara fantasmal cuando ve bajarse a dos policías más del auto.

Yo no pude hacer otra cosa que sobar su espalda. Las palabras de aliento no servirían de mucho y mis antecedentes de éxitos en el viaje, no eran los mejores.

Fuimos a la comisaría mas cercana, en donde declaramos lo sucedido, les explique el caso de mi licencia y confesé que no tenía ninguna, nunca la había tenido y lo de haberla perdido fue una mentira, pero que tuve que conducir ya que mis amigas no estaban en buen estado para ello.

Me lleve una multa y otra citación mientas que la camioneta de Judy, a pesar de tener todos los papeles en regla, se iba a quedar allí para ser inspeccionada y la misma Sra Fabray debía ir a buscarla.

Como deben imaginarse, Quinn se estaba lamentado cada dos segundos, sin embargo, el caso mas complicado era el de la droga que encontraron. Todas lo negamos, ninguna de nosotras había consumido tal cosa y tampoco comprado en aquel festival, a pesar de que si fue ofrecido, no obstante, de alguna manera llego y lo supimos de inmediato.

- No puedo creer que llevaras eso al auto, Brittany –Le digo a la rubia que estaba cabizbaja frente a mí.

- ¿Puedes dejarla en paz? Ya tiene suficiente con estar aquí –Me dice Santana que estaba a su lado.

- ¡Por ella nosotras también pasaremos la noche aquí! –Me altere.

Las cuatro estábamos en una celda, no muy grande, porque debíamos pagar una fianza sumamente alta debido a la posesión de droga en el vehículo. Luego eso seria investigado, solo esperábamos que no hicieran cargos oficiales contra nosotras. Un antecedente manchado es lo peor que podía resultar de ese improvisado viaje de carretera.

- Te equivocas –Santana me señala con el dedo- Estamos aquí porque tú conducías sin licencia –Me mira fulminante, el alcohol parecía haberse ido de su cuerpo desde el instante que nos detuvieron en la carretera.

- Nos detuvieron por eso, pero hubiese declarado y nos hubiéramos ido, sin embargo, ahora no podremos salir de aquí si no pagamos esa cantidad de dinero como fianza. ¡Es que no puedo creer que hiciera eso! –Alzo los brazos.

- ¡Ella no sabía lo que hacía, estaba tomada!

- ¡Quinn también lo está! –La señalo acostada a mi lado en la misma banca fría de cemento. Mi corazón se quería romper por esa imagen, pero no había mucho que pudiera hacer mientras Brittany no pagara la fianza.

- ¡Pues no hubiese tomado, tenía que conducir ella y ser responsable del auto! –El grito de Santana sobresalto un poco a Quinn que nos mira aturdida.

- ¡No la culpes por eso, todas ustedes tomaron! –No iba a permitir que culpara a ella de nada, estaba muy equivocada.

- Lo siento mucho… -Brittany vuelve a llorar- Ese chico solo me dijo que me regalaba la bolsa y para no botarle frente a él, la guarde en mi bolsillo y se cayo en la camioneta. –Vuelve a confesar lo mismo que le dijo al policía cuando tomaba las declaraciones.

Y yo vuelvo a hacer lo mismo, cerrar los ojos para tratar de calmar toda la rabia que sentía.

- No te preocupes, todo está bien.

- Nada está bien –Le digo a mi amiga directamente.

Santana vuelve con su mirada gélida y se dirige a mí.

- No sigas Rachel. Deberías preocuparte más por ver como pagas la multa que tienes encima.

- Tranquila, yo me encargare de eso.

- Pues éxito porque sin trabajo es complicado pagar las deudas –Espetó con toda la mala intención del mundo- Y más si gastas dinero viajando. –Concluyo para luego volver a Brittany y calmarla.

La quería matar, a ella y a su novia, la quería matar a pesar de quererla tanto, pero en ese momento mi mente estaba nublada de enfado.

La iba a contraatacar por haber soltado aquello, se supone que las mejores amigas no dicen esas cosas delante de otras, si estaba, o no, sin trabajo, no tenia porque sacarlo a relucir y más si Quinn no estaba enterada todavía.

Y fue ella, justamente Quinn, quien evito que le gritara a Santana y olvidara los años de amistad mientras estaba en aquella celda de la comisaria principal de Memphis.

- Rachel… -Me susurra levantándose de la banca y acercándose más a mi. Su cabello seguía muy desordenado y sus ojos estaban cansados. Cansados del día, cansados de vomitar y cansados de haber llorado cuando se entero que iba a pasar la noche en la cárcel- No discutas con Santana, por favor. –Me pide tomándome la mano.

- Estamos aquí por culpa de… -Iba a volver a pelear.

- Estamos aquí porque todas hemos sido irresponsables. –Me interrumpe mirándome a los ojos y luego de algunos segundos continua- ¿Por qué Santana dice que no tienes trabajo? –Habla por lo bajo.

Yo vuelvo a mirar a mi mejor amiga, que no dejaba de calmar a su novia, y suelto un largo suspiro de frustración.

- Renuncie a Dolce antes de venir contigo al viaje. –Confieso mirándola.

- ¿Por qué no me lo habías dicho?

- Porque no tiene importancia.

- Si tiene importancia, es tu trabajo, o era hasta hace poco.

- Ya no tenia ganas de trabajar allí –Me encojo de hombros y ella mueve sus ojos inquietos para inspeccionar los míos, siempre hacia eso cuando quería mas respuestas, era como si tratara de leer mi mente- No me sentía a gusto y renuncie, luego de este viaje tengo planeado buscar algo.

- No es correcto que no me lo dijeras, has gastado de tus ahorros haciendo este viaje conmigo. Si hubiese sabido, no lo hubiese permitido…

- No te preocupes por eso, no te culpes por nada y olvídate de los gastos que hice. No es que tenga mucho dinero, pero no estaba en banca rota al renunciar. Este viaje lo hice porque quise y si gasto, o no, mis ahorros es porque sé que puedo encontrar trabajo al llegar a Boston, tengo 28 años y soy buena en lo que hago, Quinn –Le sonrió de medio lado- Renunciar a mi trabajo e irme de viaje no es un problema en absoluto.

Ella se queda en silencio, parece comenzar a convencerse de que el hecho de yo estar viajando desempleada no será una catástrofe. Nada peor que estar encerradas por llevar marihuana en la camioneta de su madre, sin duda.

- Pues, en Boston deberían pelearse por contratar a alguien como tú –Sonríe levemente, pero no sonríe como siempre, esta era una sonrisa cansada de aquel día- No cualquiera hace el Cheesecake con Isla flotante mas delicioso del país.

- ¿Aun lo recuerdas? –Ella asiente con la cabeza.

- Recuerdo hasta la ropa que llevabas el día que te conocí y lo linda que te veías. –Sonríe y se vuelve a acostar en la banca para apoyar su cabeza en mis piernas.

Entonces me sentí afortunada. Afortunada a pesar del lío en que estábamos, afortunada a pesar de estar desempleada; afortunada a pesar de pelear con mi mejor amiga. Yo era afortunada en ese instante.

Santana luego de unos minuto en silencio me mira tranquila, como tratando de disculparse por lo anterior. Yo solo le sonreí levemente.

Estuvimos encerradas en aquella celda toda la noche. A las 3:00am llego otra mujer con cara de ex presidiaria y se sentó en silencio mientras nos miraba con detalle. Primero a una y luego a otra. Nos tenia muy nerviosas, incluso evitamos quedarnos dormidas solo por vigilar que no nos fuera a matar mientras eso sucedía pero, por suerte, la sacaron de allí a las 5:00am y luego nosotras pudimos salir a las 8:15 cuando el trámite de la fianza fue hecho por parte de la familia de Brittany.

Llegamos al hotel y me di una larga ducha luego de que lo hiciera Quinn. Cuando salí la vi dormida sobre la cama con el cabello húmedo, estaba muy cansada. Probablemente jamás en su vida había tenido un día tan emocionante como aquel.

Sonreí al verla dormir tan relajada. Con 28 años conocí a muchas personas que habían llegado y se habían ido de mi vida y les puedo asegurar que ninguna era tan pura como Quinn Fabray. Ella no regalaba miradas sarcásticas; no desprendía envidia o buscaba las cosas con dobles intenciones. Tenía ese toque de ingenuidad dentro de si misma que incluso las inseguridades, que la llevaban a actuar de forma paranoica, quedaban en segundo plano cuando comenzabas a compartir mas tiempo con ella.

Me recosté un rato en la cama junto a ella, pero no pude dormir. Decidí levantarme, tomar mi bolso y bajar, no sin antes dejarle una nota y un beso en la mejilla. Ella solo se removió un poco y se arropo mas.

Cuando llegue al lobby me encontré con Santana preguntando algo en recepción. Me sorprendí un poco porque la imagine en el mas profundo sueño a esas horas.

- ¿Santana que haces aquí? –Le pregunto mientras el chico de recepción buscando algo.

- Estoy preguntado por una farmacia, Brittany tiene dolor de cabeza –Me dice con evidente cansancio en su rostro.

- ¿Se siente muy mal? Tal vez deba ir al médico.

- No, estará bien, solo necesita un analgésico.

- Bien, cualquier cosa me llamas. Quinn está durmiendo, yo saldré un rato… -Señalo la salida y ella asiente- Nos vemos luego.

- Espera ¿A donde vas? –Me pregunta rápidamente mientas me alcanzaba.

- Voy por ahí, tengo algo que hacer aquí antes de irme y necesito despejarme un rato, no me puedo quedar dormida y no he dormido en toda la noche. –Hago una mueca de medio lado con la boca.

- Yo… Yo quería disculparme contigo, no debí decirte eso en la comisaria, pero sabes como me pongo cuando pierdo la paciencia y no me controlo…

- Tranquila –Detengo su verborrea tocándole el brazo- Todas estábamos muy mal en ese momento.

Santana suspira y me mira antes de darme un cálido abrazo. No fue muy largo ni muy corto, pero lo suficientemente sincero, como todos los que me daba y que no eran muchos en realidad. Sus abrazos eran limitados porque solo los usaba en ocasiones especiales.

- No hagas mas locuras en Memphis, por favor –Me dice con el ceño fruncido antes de volver con chico de recepción.

Yo salí rápidamente en busca de un taxi, quería volver para las horas del almuerzo. Con suerte Quinn estará despierta y podríamos comer juntas, pero no fue necesario esperar hasta esa hora porque mi hermosa novia venia casi corriendo hacia mi y completamente despierta, obviamente.

- ¡Rachel! –Me llama agitando la mano- ¿Por qué te vas sin mi? –Me pregunta con cierto tono infantil.

- Quinn, pensé que dormías. –La miro frente a mi con su lindo vestido amarillo encima de las rodillas. Su pelo húmedo y rubio sobre los hombros, combinado con el sol, era una maravilla.

- Cuando desperté no te vi y leí la nota ¿A dónde vas?

- Solo saldré un rato, pero ¿No estás cansada?

- Si, pero quiero aprovechar el tiempo contigo, mientras te bañabas reserve un vuelo, debo estar en New Bedford hoy mismo. –Frunce los labios

- Ohh… No sabia que te ibas hoy, supongo que debes arreglar algunos problemas con tu madre –Ella asiente con pena- ¿Quieres que te acompañe?

- No, esta bien, tu regresa con las chicas cuando puedas, es algo que debo arreglar yo.

- Ok ¿Quieres que vamos a comer o algo?

- Tú ibas a otro lado, vamos primero a ese lugar. Quiero ir contigo ¿Puedo? –Me pregunta abrazándome y dándome muchos besos en la mejilla izquierda.

Yo reí soltando una pequeña carcajada que ella correspondió.

- Bien, vamos pero no te vayas a asustar –Le digo deshaciendo el abrazo.

- A estas alturas pocas cosas me asustan en el viaje, Rachel –Rueda los ojos y Estaba en lo cierto- Iré por mi bolso –Dice y se aleja.

Quinn no tardo mas de un par de minutos en bajar de nuevo. Tomamos un taxi frente al hotel. Era lunes y al mismo tiempo una fecha importante. El aniversario de la boda de mis padres, cosa que no recordé hasta que salí del baño y me acosté en la cama al lado de Quinn. Simplemente vi la fecha en mi teléfono y decidí ir a un lugar que hace más de 10 años no visitaba.

Bastaron 20 minutos para llegar al Elmwood Cemetery, el destino se lo dije al taxista poco antes de que Quinn entrara al auto por lo que ella se sorprendió cuando estacionamos y vio aquella entrada.

- ¿Un cementerio? –Alza las cejas y abre ligeramente la boca al tiempo que decencia del taxi.

- Si, aquí esta mi familia, o sus cuerpos, como lo quieras ver –Me encojo de hombros y Quinn vuelve a mirar la entrada del cementerio con curiosidad. Segundos después toma mi mano..

- Vamos, quiero conocer este lugar –Me dice y fue ella quien me incito a entrar por completo. Si les soy sincera, temía arrepentirme con tan solo pisar aquello.

El Elmwood Cemetery es bastante grande y antiguo, pero por suerte estaba bien conservado con arboles y verde césped, de otra manera, daría una sensación tenebrosa.

Caminamos cerca de 10 minutos por los anchos y largos terrenos hasta que encontramos el lugar que seguía tal cual lo deje hace mas de 10 años. No había flores nuevas como en otras tumbas, nadie se las había llevado, pero si estaba muy limpio y en dos tumbas se leían aquellos nombres tan importantes en mi vida.

Quinn se sorprendió un poco al descubrir que no eran solo mis padres quienes reposaban allá, ambos en una misma fosa, sino que mi hermana, Lea, estaba a su lado.

- Hiram Berry y Shelby Berry –Lee en una- Lea Michele Berry –Lee en otra casi susurrando para luego buscar mi mirada, pero no se la correspondí.

Solté su mano y me senté al estilo indio justo en frente de ambas tumbas. Estuve así por varios minutos, solo en silencio y sintiendo la brisa fresca de aquella primavera en el lugar donde crecí y donde viví las muertes de aquellas personas.

- Hoy era el aniversario de ambos, fue la misma fecha en que murieron… -Le digo a Quinn con voz ronca y pesada. Luego de eso siento como se pega a mi espalda y acaricia mi hombro inclinándose un poco.

- Siguen estando juntos, ellos y tu hermana –Susurra poniéndose en canclillas. Yo gire la cabeza y la observe con los ojos entrecerrados debido al sol.

Suelto un pesado suspiro y me levanto para quitar algunas hojas secas de la tumba de mi hermana, luego vuelvo y miro a Quinn que no perdía detalle de mis movimientos.

- No creo en el cielo, por lo tanto no creo que estén juntos. –Espete seria y dolida como siempre que pensaba en esa situación. Podían pasar mil años y seguiría sintiendo lo mismo si analizaba lo que paso.

Quinn oprime sus labios y se coloca erguida para balancearse levemente sobre sus propios pies. Quería decirme algo y no se atrevía.

- Pues… Yo… Yo sí creo en el cielo y en Dios –Titubea porque sabía que era algo que yo no compartía- Y creo que están juntos, quizás cuidando de ti. –Eso era lo que moría por decirme y baja la mirada al terminar de hacerlo- Se que no crees en él, pero aun así esta contigo…

- Si Dios existe, yo no quiero que este conmigo –La miro con el ceño fruncido- Yo hubiese querido que estuviera con ellos –Señalo la tumba de mis padres- Cuando iban en esa avioneta, o que estuviera con Lea y Dianna cuando iban en aquel auto para reunirse conmigo en navidad. ¿Dónde estaba Dios en ese instante? ¿Jugando al Poker con los ángeles? –Reí con ironía.

- No te burles de eso –Dice tensando la mandíbula y yo mire hacia otro lado tratando de relajarme. Lo que menos quería era discutir con ella, pero la situación me podía.

- No hablemos de Dios. –Le doy la espalda para volver a mirar la tumba de Lea, la piedra y la placa que la distinguía estaba más nueva que la de mis padres, incluso no parecía que hubiesen pasado ya 12 años de aquel entonces.

Quinn se aleja por un instante dejándome sumida de nuevo en mis pensamientos. Me quede sentada y por un momento incluso perdí la noción del tiempo hasta que la vi frente a mí. Se inclino y dejo varias flores encima de cada tumba.

- ¿De dónde sacaste eso? –La miro extrañada. Hizo dos pequeños ramos con flores blancas y amarillas.

- De allá –Señala detrás de mi- Vi los rosales y decidí adornar un poco esto, espero no te moleste…-Me ira algo preocupada, quizás creía que podía ofenderme por atreverse a tocar la tumba de mis seres queridos, pero yo no llegaba a ese extremo y menos con ella.

- No, está bien, eres la mejor novia, te robas flores para colocar en las tumbas –Hice una broma, una extraña broma pero Quinn rodo los ojos divertida.

- No suelo robar nada, pero ya estuve anoche en prisión así que las flores han sido pan comido –Comenta y ambas reímos ante eso. Ella se sentó a mi lado y dejo un beso en mi hombro descubierto con aquella fina blusa azul de tiros a juego con mi jean.

- ¿Quieres que te cuente la mayor locura que hice en mi vida? –Le digo y parece emocionarse ante eso- Fue relacionada con mi hermana.

- ¿La hiciste con ella? –Abre los ojos sorprendida.

- No, lo hice por ella, pero no con ella –Quinn me inquiere con la mirada- Cuando ella murió… Sucedió algo, algo que me enfado mucho y aun lo recuerdo y me enfada, por lo que prefiero no pensarlo tan seguido –Humedezco mis labios- Ella llego viva al hospital y luego tuvo muerte cerebral, de cualquier forma iba a terminar muerta, pero prefirieron decirme que murió al instante porque sabían que no había nadie más allí, nadie más que una chica de 16 años.

- ¿Y los amigos de tus padres?

- Ellos llegaron muchas horas después porque estaban en una fiesta de navidad o algo así –Niego un poco con la cabeza, no recordaba bien- El punto es que Lea llevo viva, yo misma la vi, pero no me dejaron volver a verla cuando tuvo la muerte cerebral porque querían tomar todos sus órganos rápidamente.

- ¿Era donante? –Me pregunta y yo asiento con la cabeza- Eso... Eso es un lindo gesto.

- No tan lindo cuando evitan que veas a tu hermana en su último minuto de vida, al menos podían esperar a que yo entrara –Espeto entre dientes con mucha molestia al recordar aquello- Ellos tomaron sus pulmones, su hígado y corazón. Yo no lo supe hasta varios días después del funeral y de repente me sentí muy molesta por eso, se que ella iba a morir de todas formas, pero me sentí burlada porque la quería ver ¿Sabes? Hubiese sigo genial tomar su mano en ese último suspiro, incluso dude de que muriera por si sola –Comento con los ojos completamente humedecidos. Quinn toma mi mano con mas fuerza- No la pude ver de nuevo y me obsesione demasiado con el tema.

- ¿El tema de su muerte? –Murmura.

- Si, el tema de su muerte y a quienes donaron esos órganos. Yo al inicio no sabia que ella era donante, de hecho nunca vi un papel que lo dijera y aun puedo dudar. El punto es que eso me enfado mas y comencé a gritar que la mataron para robar sus órganos y otras cosas. Incluso visite varias veces el hospital para buscar información de quienes recibieron los órganos y del médico que lo hizo.

- ¿Y que sucedió con eso? ¿Cómo accediste a esa información? –Pregunta completamente metida en la historia.

- No fue fácil, una enfermera me ayudo, pero nadie me hacia mucho caso, sin embargo, logre saber a donde fueron dirigidos aquella misma noche los órganos, entonces los fui a buscar… Cada uno, en cada parte del país –Comente y note como Quinn frunció el ceño y abrió la boca con asombro, todos hacían eso, bueno, cuando digo todos me refiero a Santana; una de mis ex novias y Kurt Hummel, un ex compañero del instituto donde estudie para Chef.

- Espera… ¿Cómo es eso? ¿Fuiste a buscar los órganos de tu hermana por todo el país?

- Técnicamente fui buscando a las personas que lo recibieron.

- ¿Qué paso con ellos? ¿Quiénes eran?

- Quien recibió sus pulmones era un chico de 21 años de aquí de Memphis, no me permitieron verlo, quizás hicieron bien. Quien recibió su corazón era otro chico, pero de Chicago y viaje hasta allá también, estaba completamente obsesionada con saber quien disfrutada de lo que ella ya no podía disfrutar, pero cuando llegue no pude encontrarlo tampoco, le habían dado de alta, luego me entere por la misma enfermera que había muerto un año después.

- Rachel… Eso es…-Quinn parecía triste.

- Lo sé, es una locura, pero tenia y tengo mucho odio por dentro luego de su muerte, luego de que hicieron eso sin yo poder verla –Tense mi mandíbula llorando como 12 años atrás- Quinn, ella era lo último que me quedaba, ya no los tenia a ellos –Señalo la tumba de mis padres.

Quinn soltó varias lagrimas; yo trague saliva con dificultad y seguí hablando

- El hígado era para una chica de 17 años que vivía en Florida, pero estaba en Houston esperando por el. A ella la vi desde lejos en el hospital y se veía algo demacrada pero los médicos dijeron que estaba evolucionando favorablemente –Sonreí de medio lado- Yo no me alegre por su evolución, lo debo confesar, realmente quería que muriera como el chico del corazón, tal cual murió Lea.

- No puedo creer que digas eso, no era culpa de ellos.

- ¡Tampoco era mi culpa, Quinn! –Le miro fuera de mis cabales, era como revivir la misma historia- Yo solo era una chica de 16 que quería a su hermana de vuelta, pero ella se fue y no me dejaron verla solo para donar sus órganos a esas personas, así que los odie, los odie mucho. –Escupí.

Quinn se levanta y sacude su vestido muy incómoda por mis palabras.

- Lo que dices no está bien, tú no eres así –Parecía triste ante mi confesión.

Yo me levanto también y la miro con la cara mojada de lagrimas.

- Sé que no está bien; sé que no debía desearles la muerte ni odiarlos porque ellos no fueron culpables de que ella tuviera ese accidente, pero lo hago –Limpio mi nariz con la mano- Porque no tengo a quien culpar, porque no tengo respuesta de la vida ¡y porque Dios no existe! y parece mas fácil culparlos a ellos, al igual que parece más fácil odiarlos todavía.

- No puedes seguir odiándolos, uno de ellos murió y los otros no sabes si ya lo hicieron o si han tenido una vida horrible.

- No me interesa, Quinn –Miro hacia otro lado- No me interesa si ellos vivieron o murieron. Los he odiado mucho por disfrutar lo que mi hermana debía estar disfrutando y creo que no podre cambiar eso en mucho tiempo porque cuando lo pienso vuelvo a tener 16 años y vuelvo a estar sola en una sala fría de hospital –Mi voz se quiebra a lo ultimo y segundos después siento como Quinn me abraza por la espalda, lo hace incluso cuando se, perfectamente, que no está de acuerdo con todo lo que dije.

Estuvimos así por un largo rato hasta que llegue a calmarme lo suficiente y vimos que era momento de volver.

Salimos del cementerio en silencio, de repente no quería hablar absolutamente de nada, era algo que me sucedía cuando revivía ese pasado y quizás por eso evite pisar ese cementerio en más de 10 años.

Regresamos al hotel, comimos allí mismo porque el vuelo de Quinn salía temprano y luego de que empacara y se despidiera de las chicas, la acompañe al aeropuerto en taxi.

La camioneta de Judy seguía esperando por su dueña y mucho papeleo.

- Creo que debiste quedarte a descansar –Me dice Quinn porque mi cara estaba bastante cansada luego de revivir ciertos recuerdos mas todo el día anterior.

- Prefiero acompañarte. ¿Crees que estarás bien viajando sola? Ya sabes… Por tu miedo a volar.

- De alguna manera lo tengo que hacer, quizás haber dormido poco me ayude porque puedo dormir en el avión… O intentarlo –Sonríe entre dientes.

- Quiero disculparme contigo –Le digo tomándola de ambas manos- No quiero que pienses que soy una persona horrible por lo que paso hoy temprano en el cementerio –Quinn baja la mirada- Espero algún día poder aliviar mi mente, e incluso mi corazón, de ese tema. Vivir con odio no está bien, lo sé, pero es algo que no se me da fácil. –Suspiro pesadamente- En fin, por otro lado…Se que ha sido un viaje complicado, no esperaba que tuviéramos tantos contratiempos, pero disfrute mucho compartir estos días contigo y ser tu novia, por fin –Sonrió con más tranquilidad- Además, deje de fumar ¿Te diste cuenta? –Digo lo ultimo aligerando el ambiente y ella sonríe.

- ¿Sabes qué? –Quinn clava sus ojos en los míos- Ha sido el mejor viaje de mi vida.

- ¿Segura? –Pregunto entrecerrando los ojos- ¿Con la comida asquerosa de Scranton, el alce, los Amish, la carpa en nuestras cabezas y una noche en la cárcel? –Espete aquello y hasta que lo hice no había sonado tan loco.

Quinn comenzó a reír soltando un gracioso sonido por la nariz.

- Si, Rachel, incluso con todo eso, ha sido el mejor viaje, porque todas esas locuras la hice contigo a mi lado y era todo cuanto quería hacer. Fueron muchas primeras veces maravillosas –Sentencia acariciando mi rostro mientras yo me perdía en los ojos más brillantes del mundo, los suyos- Y esa noche, esa noche cuando…. Cuando me regalaste mi primer orgasmo, es algo que jamás olvidare y quiero poder hacerlo de nuevo contigo, por completo. –Confeso sin dejar de mirarme, justo como la noche en que sucedió lo que ella comentaba.

Nos besamos, lo hicimos por varios minutos hasta que hicieron otra llamada al vuelo de Quinn y cuando digo otra, es porque la primera no la escuchamos porque nuestras bocas hicieron que el sentido auditivo se esfumara.

- Creo que tengo que irme –Dice ella sonrojada- Si no me vuelves a ver es porque mi madre me ha matado o encerrado en el estudio de mi padre para escuchar a Elvis hasta morir.

- No sé si decirte que saludes a Judy de mi parte, mejor no lo hagas –Bromeo y ella ríe.

- Tengo que arreglar este asunto, quizás tarde una semana, pero prometo que nos vemos en unos días –Me da otro corto beso para tomar su maleta y caminar.

Yo la vi alejarse poco a poco y antes de cruzar otra puerta, volteó, me miró una vez mas, sonrió y agito su mano antes de perderse con el resto de las personas.

Lo que yo no sabía cuando la vi desvanecerse en la distancia de aquel pasillo lleno de viajeros; era que Quinn iba a romper su promesa.