Se que dije que regresaríamos a los domingos, pero el domingo no se ni que estaba haciendo, creo que ni me di cuenta que era domingo hahaha, solo… esperen el cap cualquier día, si dejan review pues mejor XD
oh bueno, vamos a ver qué pasa con Sam
Capitulo quince
La gente se fue yendo poco a poco, todos tenían cosas que hacer y Sam se sentía cansada.
-Oh Sam, casi lo olvido. Los niños te enviaron esto –Dijo Cat sacando un sobre de su bolsa.
-¿Los niños?
-Sí, fue idea de Tonny, el niño que siempre quiere que le enseñes a hacer bromas. Dijo que cada uno escribiría algo en la carta para ti.
-Oh… Tonny… si… hum el niño –Dijo intentando desesperadamente recordar quién era Tonny y que bromas le había enseñado. Abrió el sobre, había dos hojas con oraciones escritas en crayones de diferentes colores, las letras eran raras, mal hechas, confusas, de niños. Sam sonrió, no recordaba mucho de los niños que cuidaban pero por lo que decían la apreciaban mucho. Hasta abajo había un rayón sin forma y Cat se acercó a ver.
-Ese es del bebé Sam. No queríamos que se quedara sin participar.
-Oh si, el bebé. Lo recuerdo…
"Sam ven pronto, Cat no nos deja incendiar cosas. Te extraño –Tonny"
"Sam, que bueno que no moriste-Danny"
"Sam, eres genial, regresa pronto-Anna"
"Sam, Cat no nos deja luchar en la sala, regresa ya-Andy"
"Sam, ¡Enséñame más malas palabras en italiano! Te extraño-Rosy"
"Sam, Cat na pode aser tacos de ospagety, te esctreño –Dilan"
"Cat encontró los dardos Sam, debes regresar pronto, los ha escondido –Drew"
"Sam, te quiero mucho y te extraño mucho-Anne"
-Wow… ¿en serio todos estos niños cuidamos? –Preguntó Sam dándose cuenta de que las hojas estaban escritas por ambos lados.
-Si Sam, y todos te extrañan mucho. Yo juego con ellos y todo… pero tu estilo les encanta…
-A esta habitación no podemos traer niños, metimos a Dice a escondidas con ayuda de la doctora Hammer, pero en cuanto te trasladen a tu habitación definitiva de recuperación, intentaremos traer a algunos de los niños más grande de visita amor, les hará bien verte, y a ti.
-Sí, supongo.
-Hablando de eso, debo irme –Dijo Cat mirando su reloj. –Van a llevar a unos niños para cuidarlos y debo de estar ahí antes de que lleguen obviamente. –abrazó a Sam una vez más. –pórtate bien Sam, debes recuperarte. Cuida de ella Freddie
-Siempre –Contestó él simplemente acompañando a Cat a la puerta.
-¿Sabes? –Comenzó Sam cuando Cat se fue. –Me gusta que estemos solo tú y yo. Pero supongo que no podemos echar a mi mamá a mi hermana y a Carly
-No mi amor, no podemos. Cuando regresen de comer debemos recibirlas. Pero cuando te recuperes ellas regresarán a sus respectivos lugares y entonces sí que nos quedaremos tu y yo.
-No puedo esperar para que eso pase.
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Freddie mordía nerviosamente su lápiz, mientras le ponía atención al profesor. Había un pensamiento en el rincón de su mente que no lo dejaba tranquilo del todo.
-¿Todo bien? –Le susurró Rachel que estaba sentada a su lado, se encontraban en uno de esos salones estilo auditorio y estaban sentados más o menos arriba.
-No, hay algo que me tiene inquieto.
-¿Qué cosa es? ¿Es algo de Sam?
-Habíamos quedado que agendarían sus citas de fisioterapia para las tardes, para que yo pudiera asistir y apoyarla, pero el doctor Stark tenía la agenda saturada y su primera cita cayó hoy como a esta hora. Solo estoy nervioso por ver cómo reacciona y todo…
-¿No había dicho ironman que caminaría de nuevo sin problemas?
-Si… pero Sam es algo insegura, tiene sus dudas y…
-Rachel, Fredward, ¿Hay algo que quieran compartir con la clase?
-¡No señor Fisht, lo sentimos! –Se disculpo Rachel con una sonrisa y Freddie solo negó con la cabeza aun masticando su lápiz. –Estoy muy impresionada de verdad por su habilidad de explicar las expresiones corporales que puede tener cada persona según su estado de ánimo, y las maravillosas formas y técnicas en las que podemos usarlas para la actuación y/o dirección en el campo laboral, así como…
-Rachel, si, gracias ¿Puedo continuar?
-Claro señor Fisht –El profesor regresó a su clase y Rachel le pasó un papelito a Freddie que decía "Hablamos a la salida" así que Freddie se resignó a seguir mordiendo su lápiz.
-Entonces deben terminar sus ensayos ¿Si? Piensen bien en sus preguntas, ustedes mismos se meten en encrucijadas, hacen preguntas irrespondibles y cuando deben desarrollar sus ensayos llegan a mi oficina llorando porque no saben cómo responder sus propias preguntas ¿Si? Piénsenlo bien jóvenes ilustres de las artes visuales. Pueden ir en paz, nuestra cátedra ha terminado –Terminó el señor Fisht de la misma dramática forma de siempre y salió por la puerta lateral del aula. Freddie se puso de pie
-¡Ahora dime que pasa! –Gritó Rachel haciéndolo saltar del susto como siempre, aun no se acostumbraba a su estridente amiga. -¿Por qué Sam está tan nerviosa?
-Bueno Rachel, Sam piensa que hay una posibilidad de que no vuelva a caminar, está bastante asustada, digo es normal
-¡Pero claro! Casi muere, cielos, solo de pensar en ello me dan escalofríos
-Lo sé, a mi también –El teléfono de Freddie sonó justo cuando estaban llegando a sus casilleros.
-¿Quién es? –Se acercó Rachel pegando su oído al teléfono para escuchar la conversación de Freddie.
-¿Hola? ¿Qué pasa Carly?
-Hay Freddie, ¿Ya saliste de clases?
-Sí, sí. Acabo de salir, pasé a dejar mis cosas para ir al hospital. ¿Pasó algo?
-Freddie… yo… no fue muy bien…
-¿cómo que no fue muy bien?
-La cita con el doctor Stark, los ejercicios fueron demasiado demandantes para Sam, los doctores estaban muy optimistas, pero Sam simplemente… supongo que su fortaleza externa no era la misma que la interna. Está muy… sensible. Nos corrió a todos de su habitación, dijo que no quería ver a nadie, no quiso comer, no nada… Freddie tienes que venir
-Oh Dios, me temía eso. Ya mismo salgo corriendo para allá.
-Date prisa Freddie –Se despidió Carly antes de colgar.
-¡Oh por Dios Freddie! –Gritó Rachel aun pegada a Freddie. Él saltó de nuevo. -¡Debes volar para el hospital, démonos prisa! –Freddie solo asintió y ambos abrieron sus casilleros para tomar sus cosas y salir corriendo de ahí.
-Cielos, si está tan enojada también a mi me va a mandar al diablo
-¡No! Tú debes insistir Freddie, debes mostrarle que cuenta contigo por sobre todas las personas y asegúrale que va a mejorar la fisioterapia, recuerda –Lo tomó por los hombros para que la mirara fijamente, sin importarle las miradas asesinas de la gente que caminaba en la acera. –Recuerda que las palabras no siempre son lo mejor, si no sabes que decir ACTUA y además le vamos a preparar una sorpresa –Freddie la miró con el seño fruncido.
-¿Una sorpresa?
-Hay una cosa a la que una mujer deprimida no puede resistirse por parte de su hombre
-¿Qué cosa?
-Una canción…
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-¡Freddie! Por fin llegas –Dijo Melanie levantándose de su lugar. –Freddie tu puedes reanimarla
-¿Qué fue lo que pasó?
-Sam sintió los ejercicios de fisioterapia muy… demandantes. Ni siquiera quiso terminar la sesión, pidió que la regresaran a su habitación, golpeó al doctor Stark, así que se la llevaron, ni siquiera toco la comida y nos echó a todas, dijo que no quería ver a nadie.
-Cielos… voy a verla, les avisaré si cambia de opinión
-Olvídalo chico –Dijo Pam. –Por lo menos por hoy no querrá ver a nadie, ¿podemos quedarnos en tu apartamento?
-Claro, si –Dijo él dándoles las llaves. –Solo necesito un favor ¿Pueden enviarme un cambio de ropa? Mañana tengo que ir a la escuela, no puedo faltar
-Claro Freddie, te lo enviaremos con alguna enfermera. –Le respondió Carly antes de abrazarlo. –Levanta su ánimo Freddie. –Él solo asintió antes de darse la vuelta y caminar pasillo abajo con su mochila al hombro.
La habitación estaba oscura, solo una tenue luz que lograba colarse por entre las cortinas alumbraba un poco. Freddie miró a la camilla, ahí estaba Sam completamente cubierta con las cobijas hecha un ovillo. Cerró la puerta delicadamente pero aun así se escuchó el clic del pestillo.
-Dije que no quería ver a nadie, déjenme sola –Freddie frunció los labios, triste por su amargo tono.
-¿Ni siquiera a mi? –ella no dijo nada así que él se siguió acercando. -¿Cómo te sientes mi amor? –Ella siguió sin responder. –Sam… solo fue la primera cita…
-Fue un desastre Freddie. No pude completar ninguno de los ejercicios, todo dolía horriblemente, no podía mover un solo dedo, aun me duele…
-¿quieres que llame a una enfermera para que te den un analgésico?
-No –Dijo simplemente. –solo quiero descansar
-Entiendo. Escucha, la fisioterapia irá mejorando con el tiempo…
-No estabas ahí –Dijo, Freddie abrió la boca para decir algo, ¿Se lo estaba reprochando? –No lo viste Freddie, no pude completar ningún ejercicio, no pude hacerlo.
-Sam, no fue mi culpa que la primera cita cayera en un día tan ocupado. Dijiste que estaba bien, que fuera a la escuela…
-No lo viste Freddie…
-No, no lo vi. Pero estuve sentado ahí con la angustia toda la mañana, asegurándome a mí mismo que estaría aquí contigo la próxima vez, y eso haré Sam –Se sentó en la cama y puso una mano en el brazo de su novia. –Sam… este solo fue el comienzo, va a mejorar con el tiempo ¿Sí?
-No quiero seguir con la fisioterapia Freddie, es como tortura… solo estaré en la silla de ruedas y punto.
-Tú no te darás por vencida, no. Tú no eres así Sam.
-Claro que lo soy.
-No, no voy a dejar que te des por vencida…
-¡DÉJAME EN PAZ CARAJO! –una mirada herida se posó en el rostro de Freddie. -¡Tu no lo viste, no lo entiendes Freddie! –Ni siquiera lo volteaba a ver, era lo que más le dolía. –No quiero seguir, no, todo me duele, será solo peor y nunca volveré a caminar, no quiero hacerlo. –Él no le dijo nada, solo se puso de pie y salió de la habitación. Sam suspiró, dejando por fin salir un par de lágrimas, bien hecho Sam, es el único que te apoya y lo has alejado Escuchó a su conciencia gritarle, pero un par de minutos después escuchó la puerta abrirse de nuevo y pasos acercándose rápidamente a ella, pronto en su campo de visión apareció una enfermera que preparó una jeringa con un liquido transparente y lo inyectó en uno de los tubitos que salían de su bolsa de suero. Tan rápido como apareció se fue y escuchó la puerta abrir y cerrarse una vez más. Un par de minutos después comenzó a sentir el dolor en su cadera disiparse y suspiró con alivio. Luego sintió como él se sentó detrás de ella de nuevo acariciando su brazo.
-¿Te sientes mejor?
-Sí, gracias. –Se acostó abrazándola y sintió como besó su nuca.
-Descansa amor.
Cuando Sam despertó el dolor en su cintura había regresado aunque era mucho menos intenso, Freddie ya no estaba acostado con ella pero al abrir los ojos se dio cuenta que estaba en uno de los reclinables con un cuaderno y unas hojas, leyendo muy concentrado mientras mordía un lápiz, de vez en cuando hacía una anotación en la misma hoja o borraba algo. Se quedó observándolo un rato. Lo había tratado muy mal hacía un rato, pero de verdad estaba estresada. Había pensado que la fisioterapia sería difícil, si, y que tal vez dolería, pero nunca se imagino que tan difícil y tan dolorosa. Después de unos minutos más el debió sentir su mirada porque levanto el rostro, ella iba a decir algo cuando él se puso de pie, dejó sus cosas en el reclinable y volvió a salir de la habitación.
De nuevo un par de minutos después él regresó con una enfermera y una charola de comida. La enfermera de nuevo inyectó analgésico en su bolsa de suero y salió.
-Vamos, tienes que comer algo –dijo él acercando la charola y ofreciéndole sus manos para ayudarla a sentarse.
-Gracias Freddie –Dijo ella una vez acomodada con la charola de comida frente a él. Freddie solo regresó al reclinable y retomó su lectura. -¿Estás enojado conmigo? –Él la miró por unos momentos.
-No Sam, claro que no. ¿Por qué habría de estarlo?
-Por cómo te traté esta tarde…
-Lo entiendo. Estabas adolorida y molesta, yo te presioné, es normal. Hablaremos de eso mañana ¿sí? Solo come Sam, no has comido nada en todo el día.
-Si… claro. ¿Tú no vas a comer nada?
-Hace un rato Carly me trajo ropa limpia y algo de comer, no te preocupes. –Ella asintió y se obligó a comer.
-¿Qué hora es? –Preguntó después de un rato cuando terminó su comida.
-Son las… -Freddie miró su teléfono. –Las nueve… casi las diez de la noche
-Oh, ¿No tienes sueño?
-Un poco, tengo que terminar este ensayo para mañana –Dijo señalando las hojas.
-Ñoño –Dijo Sam sonriéndole y por fin Freddie levantó la mirada de las hojas, ella le sonrió y él le regresó la sonrisa. –Te amo
-También te amo
-Termina tu ensayo y ven a dormir.
-Claro, ya casi.
Freddie regresó a su ensayo con una sonrisa en el rostro. Sam solo necesitaba un empujón.
¿Les agrada Rachel?
A ver si alguien adivina a imagen de quien está hecha esta Rachel. No es muy difícil adivinar, solo tienen el apellido diferente XD
Yo creo que les agrada Rachel porque es tan Seddie fan como cualquiera de nosotros XD
En fin, debo apresurarme a escribir, tengo mucho tiempo para eso por cierto al one shot aun le falta un poquito pero ya casi.
Otra pregunta ¿Alguien extraña Quédate conmigo, Quédate a mi lado? Que tal una sorpresa? ¿Alguien?
