¡Actualización especial por Nini! :3 Muchas gracias a todos, en serio, me alegran la vida con sus comentarios y votos. Espero que les esté gustando como se desarrolla esto, y sí, puede que este capítulo y el anterior sean extraños, pero es hermoso ver como los Hale conviven, simplemente bello.
Preguntas del día: ¿Solo leen está historia de mi autoría, o siguen alguna otra?, ¿Color favorito y canción favorita? Sin más que decir, más que mil gracias. A Leer.
You are mine
Capítulo 27: Nuevos comienzos
Stiles sabe que la vida puede ser una maldita perra con las personas que menos se lo merecen. Lo sabe, y no precisamente porque le ha pasado a él, porque sabe que probablemente la mitad de las cosas—quitando lo más doloroso, por supuesto—, se lo ha merecido con tanta palabrería que sale de su boca. Tarde o temprano las consecuencias de tus actos vendrán por ti, de una manera u otra. Así funciona el mundo y si no es así nada está bien en él.
Todo porque la vida es una perra y tiene que lastimar a alguien.
Excepto para las personas que en serio no han hecho nada en su vida para merecer un maltrato como aquel, además del hecho de haber nacido como Omegas, claro; pero no es como si pudiera decir nada al respecto, sobre todo cuando él mismo ha sufrido esos abusos. Uno aprende a defenderse de lo que le lastima con el paso del tiempo, es un mecanismo que los humanos tienen sin siquiera saberlo. Tarde o temprano, pasara, y los malditos que han abusado de una persona pagaran las consecuencias de la vida.
Mientras tanto, Stiles siempre puede tratar de hacer algo.
Por lo mismo, cuando llega el lunes por la mañana a la escuela, tarde por supuesto—porque al parecer es importante para su padre que se salte las clases que sean con tal de hablar seriamente—, con un dolor de cabeza debido a la charla adorable que ha tenido con su familia y la familia de Derek; y ve a un chico siendo molestado, no puede evitar saltar a la pelea.
—¡Oigan, neandertales! —exclama, llamando la atención de los tres chicos (dos Betas y un Alfa del equipo de natación, reconoce con facilidad, queriendo saber contra quien va a "dialogar" esta vez) —, ¿Qué demonios le están haciendo a ese pobre chico?
Los ojos del Omega, porque si en esta vida hay un chico o chica en problemas debe ser Omega—no lo dice él, lo dice la ciencia—, caen de inmediato en él, y Stiles no puede evitar que su corazón se encoja un poco al ver el alivio y la alarma al mismo tiempo en esos orbes de color esmeralda. De inmediato reconocer que no es la primera vez que evita que algo malo le pase al chico, y aunque aparentemente no esté dentro de su clase de historia o tutorías, la idea de reportar el maltrato con Derek—no es que sea un soplón, pero en serio ya está harto de interrumpir en el abuso diario del pobre Omega—es demasiado tentadora.
—¿Otra vez vienes a jugarla de héroe, Stillinski? —el Alfa, Jeff cree vagamente recordar que se llama, le mira socarronamente. Stiles solo sonríe un poco.
—¿Qué puedo decir? —Se encoge de hombros con sarcasmo e inocencia fingida—. Amo ser el responsable de evitar que roben almuerzos y conviertan mi vida en una película. Ahora váyanse como los buenos chicos que verdaderamente son, y no habrá más revuelo.
—¿O qué? —el Beta más robusto de cabello oscuro es el que habla. Stiles le mira de manera aburrida.
—No me digas que llamaras a tu amiguito McCall a defenderte—se burla el otro Beta más delgado y con cabello rubio, pero de inmediato Jeff les dirige una mirada que les hace callar las burlas.
El Alfa mira ahora en su dirección, frunciendo levemente el ceño antes de acercarse hacia él y sonreír, señalándole despectivamente.
—¿Quién fue el valiente que te tomo?
Stiles siente como se sonroja de inmediato, llevando una mano a su cuello. Maldición, había olvidado por completo que Derek le había marcado. Aunque, siendo completamente sinceros, no es como si le molestara que se enteraran de la relación que llevaba con su profesor. Después de todo, realmente no había por qué ocultarla ahora.
Pero no es por eso que quiere ocultarlo, porque hay un Alfa que no es el suyo invadiendo el espacio personal y casi tocando su marca. Eso no debe ser, y su Omega se siente sucio en su interior, removiéndose de manera incomoda, porque eso se puede tomar de muchas maneras y definitivamente ninguna son bonitas.
—De seguro no fue un imbécil como tú o tu padre—la voz que suena en el pasillo es suficiente para que Stiles se coloque completamente en guardia, tensándose de inmediato.
Se aleja un par de pasos del cuerpo del Alfa que se acaba de interponer ente él y Jeff, pegándose de manera inconsciente a los casilleros a un lado del Omega. Al ver lo que ha hecho en un movimiento de puro nerviosismo, aprovecha la oportunidad de disimular arrodillándose frente al chico y tomando su rostro con sus manos, observando con atención el hematoma morado debajo de la mandíbula.
Jackson sigue ahí, observando con odio y frialdad a los tres chicos, quienes se han alejado de ambos Omegas, sin siquiera dirigirles una sola mirada.
—¿Estas bien? —Pregunta Stiles para el chico—. Pero claro que no estás bien, digo, que pregunta más estúpida, que te han golpeado y mucho. Mira ese golpe, uhhh, ha de haber dolido mucho, ¿a que sí? Bueno, no te preocupes, no dejare que te vuelvan a molestar, suficiente tienes con lo que has vivido, y tienes que saber que ninguno de nosotros somos una bolsa para boxear… aunque eso tú ya lo sabes, desde luego, solo…
—Estoy bien—sonríe el Omega un poco, y Stiles puede ver los hoyuelos que se forman en sus mejillas aunque estén sucias—. Hablas demasiado.
—Perdón—se sonroja sin poderlo evitar—. Es la costumbre…
—¿Qué haces, Whittemore? —pregunta Jeff, encarando al Alfa, y solo entonces Stiles reconoce que sigue arrodillado en medio.
Negando con la cabeza, el Stillinski toma al chico por los hombros, haciendo un ademan para levantarlo. Por fortuna, el Omega entiende de inmediato, pues se reincorpora con algo de dificultad. Una vez de pie, Stiles le guía para posicionarse, como no, del lado de la salida más cercana, que convenientemente, es donde está Jackson. En un enfrentamiento de Alfas, por lo menos está seguro que podrá huir hacia afuera tirando del chico, y aunque no le guste estar cerca de momento de Jackson, puede hacer una excepción.
—Es lo que debería preguntarte a ti, Windsor—espeta Whittemore, sonriendo de lado—. ¿Qué? ¿Acaso ya has caído tan bajo como para molestar Omegas?
—Lo aprendí de ti, en todo caso.
Jackson sonríe aún más, como si estuviera hablando con un idiota.
—Oh no. Yo no molesto Omegas.
—No es lo mismo que me han dicho. ¿No crees que es algo irónico defender a Stillinski, considerando que tú fuiste quien lo ataco en primer lugar? ¿Qué es esto? ¿Una forma de redimirte, acaso?
Cuando Stiles está a punto de contestar por Jackson, siente como una mano le toma el hombro, dándole un apretón. Reconoce como si fuera su propia extremidad la mano de Scott, y cuando ve por el rabillo del ojo como incluso Isaac ha llegado, puede sentirse un poco mejor.
Aunque claramente tenía la situación controlada, desde luego.
—¿Ocurre algo? —Scott pregunta, con la voz tensa, y Stiles casi puede ver como entrecierra los ojos aunque no se gira para mirar. El Beta de cabello oscuro sonríe.
—Nada que te incumba, McCall—espeta el Beta rubio de mala manera—. Nosotros ya nos íbamos.
Stiles no puede dejar pasar desapercibido como es que miran al Omega al momento de irse, sobretodo porque recuerda esa mirada. Esto no ha quedado ahí.
Scott no pierde tiempo, y cuando menos lo espera, ya tiene a Jackson contra los casilleros y sujetándolo de las solapas de la chaqueta. Stiles escucha como el omega a su lado suelta un chillido de impresión, y de inmediato se siente como se esconde atrás de su espalda, ocultando su cara en su hombro.
Tiene ganas de golpear algo.
—La próxima vez que te vea cerca de Stiles—comienza McCall, apretando los dientes.
—¿Qué acaso no vez que solo trataba de ayudar? —Jackson pregunta de manera socarrona, y Scott entrecierra los ojos.
Si antes pensaba que su mejor amigo no podía llegar nunca a intimidar a alguien como probablemente los demás hombres lobo lo hacen, porque hay que aceptar que tienen colmillos y eso da bastante miedo, se equivocaba. Su amigo ahora parece capaz de hacer cualquier cosa, desde golpear a Whittemore hasta cometer asesinato, y que todo eso sea gracias a la preocupación que siente por él, además de alegrarle y conmoverle, le preocupa.
Sobre todo por el Omega que está a su espalda y sabe que no podrá contra el enfrentamiento de dos Alfas ahora.
—Scott, déjalo—dice, con la tranquilidad que puede reunir, pero el susodicho no le hace caso, y aprieta más a Jackson contra los casilleros—. Scott, por favor, para…—sigue sin escuchar, y Stiles ya ha perdido completamente la paciencia—. ¡Scott para ya!
El grito resuena en el pasillo, y no por primera vez, se pregunta porque carajos todos se callan justo antes de que alguien grite, como si estuviera ensayado y lo hicieran apropósito, con tal de que todos escuchen como es que alguien pierde los estribos.
Scott deja caer el cuerpo de Jackson al suelo, y le mira, confundido y con la capa de rabia en sus pupilas.
—Stiles, pero…
—No—le interrumpe antes de que siga hablando—. No vale la pena perder el tiempo.
—Yo creo que sí—contesta esta vez Isaac, sonriendo de una manera maliciosa que raya lo espeluznante, causando un escalofrió en Stiles y otro al Omega en su espalda—. Digo, si el perdió el tiempo contigo…
—Esta vez no fue así—se apresura a decir—. Solo ayudo… o lo que sea que haya hecho.
Scott le mira con confusión.
—Stiles…
—Jeff invadió mi espacio y estaba a punto de tocar mi marca—suelta con algo de rudeza, pero es suficiente para que Isaac y Scott se tensen de inmediato. Que otro Alfa que no sea el tuyo tocara la marca era… inconcebible—. Jackson solo intervino, así que déjalo en paz y ayúdame a llevar a este pobre chico a la enfermería.
Sin esperar un asentimiento, se gira, encerrando al Omega—que es tan alto y delgado como él, y eso que es muy alto— en un abrazo. Comienza a caminar a la enfermería, y cuando siente los pasos detrás de él, puede relajarse levemente.
El chico ya ha dejado de temblar para cuando llegan a la enfermería, y aunque se han ganado un par de miradas curiosas, parece verdaderamente no importarle. La enfermera, una mujer regordeta con cara de haber estado en el ejército y un moño apretado de color naranja como cabello, les mira sorprendida.
—¿Qué te ha pasado, cielo? —pregunta, y al contrario de lo que su aspecto da a entender, su voz es dulce, y su expresión se suaviza de inmediato. Toma al chico por los hombros levemente, sentándolo en una silla afelpada—. No te muevas, iré por el alcohol para desinfectar esas feas heridas…
Y con eso desaparece.
—Bueno…—Scott carraspea, y Stiles le mira con las cejas levemente alzadas. El latino se sonroja de inmediato—. Yo iré a clases con Isaac.
—Sí, hagan eso—contesta, y antes de que su amigo o el rubio puedan preguntar, les interrumpe—. Yo me quedare con él. No me ha gustado nada la forma en que los idiotas esos le han mirado.
—Pero…—titube su amigo levemente, antes de alzar la vista—. Toca clase con Derek…
—Lo que Scott quiere decir y no puede—Isaac dice, sonriendo otra vez—, es: ¿Qué le diremos a mi primo cuando pregunte por ti?
Stiles piensa levemente la respuesta, antes de encogerse de hombros.
—Ingénienselas.
.
—No me sorprende que los barbaros esos hayan abordado otra vez a un Omega—murmura la enfermera mientras acaricia con un paño la herida de la ceja del chico.
Este solamente esta sonrojado, dejándose atender callado y sin moverse, sus ojos esmeralda puestos en el suelo. Stiles ha notado que no le ha mirado desde que le trajo a la enfermería, y aunque una parte de él le dice que no se debe preocupar por eso, la otra está completamente vuelta loca. Aunque, sin contradicciones, no sería Stiles Stillinski.
—¿Viste quienes fueron, cielo? —pregunta la enfermera directamente al chico, y es ahí cuando este alza la vista. Niega rápidamente con la cabeza—. Oh, es una pena… podría haber levantado un acta—la mujer chasquea la lengua, antes de levantarse—. Bien, iré con el director de todos modos. Esto ya no puede estar pasando—antes de salir, se gira para verle, y le sonríe—. ¿Confió en ti para cuidar al chico, Stiles?
—Claro que sí, Berta—sonríe de inmediato.
Cuando la mujer por fin se va, es cuando se gira para ver al chico, quien ya le está observando. Toma asiento de manera silenciosa frente a su silla, donde antes estuvo sentada Berta, y le mira con atención.
El chico comienza a sonrojarse de nuevo, y aún más cuando ve su cuello—Stiles sabe que le está mirando el cuello—, donde la marca sigue brillando como si fuera un cartel de neón… en el sentido figurado, claro.
—¿Qué se siente? —escucha la pregunta del chico, y Stiles solamente puede mirarle un poco, inclinando la cabeza.
—¿Qué? ¿El tener una incontinencia verbal? —bromea.
El chico niega con la cabeza.
—Ser mordido…
—Oh…—suspira, porque no sabe realmente que más hacer—. Bueno, supongo que para todos es distinto.
—Esa no es una respuesta.
—No, no lo es. Pero no puedo decirte exactamente como se sintió—Stiles sonríe inconscientemente, recordando aquel primer encuentro intimo con Derek—. No puedo hacerlo exactamente, pero te diré uno aproximado. Porque ya me has visto, digo lo que pienso y créeme que no puedo contárselo a ninguno de mis amigos, por razones obvias.
—Tu amigo rubio es Omega—el chico sonríe confundido—. Puedes contárselo a él.
Stiles niega con la cabeza.
—No es lo mismo. Porque él no me ha preguntado que se siente, y si no lo ha hecho es porque sencillamente no le interesa, porque no sé si lo notaste, pero Isaac no es precisamente una persona con mucha vergüenza.
Y probablemente Isaac lo divulgaría en carteles por toda la escuela en una campaña para hacer "mordeduras seguras" o algo así. Con él nunca puedes saber.
—Yo en lo personal sentí alegría—comienza al ver que el chico no tiene planeado decir nada y le mira intensamente—. Es unirse a la persona que quieres, entonces… es simplemente un sí que cambia toda tu vida, un matrimonio no escrito o algo así, y aunque sientes miedo, porque yo sentí miedo una milésima de segundo, luego sabes que estará bien. Te sientes querido, protegido, y es el momento en el que te conviertes en un Omega más que nunca, sumiso y un buscador de mimos y cariños. Es curioso, porque yo odio sentirme como un Omega ¿sabes?, estar por debajo de los Betas y Alfas como si fueras una cucaracha es simplemente horrible. Y aún más cuando llega la época de celo. No piensas por ti mismo, para nada, y eso es frustrante. Pero cuando me mordió… sentí que así debía ser, y no solo mi Omega me lo dijo, sino que todo yo sabía que estaba bien—Stiles suelta una carcajada de inmediato, no pudiendo creer lo que ha dicho—. Sonó demasiado cursi. Creo que lavare mi boca con jabón.
—Más bien sonó como un enamorado hablando del matrimonio—El chico suelta una risa también, y sus hoyuelos se marcan aún más.
« ¿Sabes quien más tiene hoyuelos? Derek…» escucha a su Omega en su conciencia, y sí, puede considerarse completamente enamorado.
Pero eso está genial. Porque puede que Spiderman se enamorara de Marie Jane, pero también lo hizo Peter Parker. Y es justamente como se siente todo el tiempo, siempre dividido entre Stiles y el omega Stiles, sin embargo, ambas partes aman a Derek, eso debe de significar algo ¿no?
—Puede que tengas razón—suspira por fin, y el chico asiente con la cabeza—. Bueno—golpea su palma contra su rodilla, sonriendo enormemente y de manera entusiasta—, ¿quieres irte ya?
—Ya estoy mejor—se encoge de hombros—. Deberia irme ya…
—Pregunte si querías irte, no si ya deberías.
El chico le mira unos segundos, pensando levemente, y Stiles ve como se muerde un poco el labio inferior por la concentración que tiene. ¿Pensando en qué? No lo sabe. Solo le pregunto si quería irse, no es una gran decisión que digamos. Aunque él no es quien para juzgar, considerando que comienza hablando de los derivados halógenos y termina hablando del Renacimiento italiano y como Da Vinci creo la Gioconda en sus exámenes con Harris.
—Sí. Ya quiero irme—contesta el chico por fin, y ambos se ponen de pie.
La puerta de la enfermería se abre, y Stiles está listo para sonreírle a Berta y decirle que ya es hora de irse. Pero la que está en el umbral no es Berta, y mucho menos es una mujer.
Derek le observa desde ahí, con las cejas—esas perfectas cejas— fruncidas y el gesto serio. Si Stiles no le conociera, diría que está molesto, pero le conoce mucho más que eso, y afortunadamente puede decir que realmente está preocupado. ¿Por qué? Es la pregunta…
—Profesor Hale—comienza el chico a su lado, pero Derek le sigue mirando.
Stiles suelta un suspiro, sabiendo que él no será el primero en hablar.
—¿Qué haces aquí? —pregunta, y Derek alza las cejas como si fuera obvio.
—Me dijeron que estabas en la enfermería.
—Y aquí estoy—se encoge de hombros—. Y al parecer me buscabas.
—No me dijeron por qué—espeta, y es entonces cuando Stiles maldice a los idiotas que tiene como amigos—. Pensé lo peor luego que Scott mirara tan mal a Jackson. Pero al parecer solo estas faltando a mi clase.
El chico Omega a su lado da un respingo, y es entonces cuando Derek le mira por primera vez.
—No es su culpa, profesor—dice el Omega, agitando la cabeza en negación—. Stiles solo me defendió de unos chicos en el pasillo. Yo fui el responsable de su falta.
Derek no se calma con eso, y de inmediato ya está entrecerrando los ojos en su dirección, antes de girarse a Stiles de nuevo y recorrerle de arriba abajo con la mirada, dando unos pasos hacia él y tomándole de los hombros.
—¿Te hicieron algo? ¿Te hirieron? —gruñe lleno de preocupación y rabia, y Stillinski solo niega con la cabeza, maldiciendo tener un Alfa tan… protector.
—No—sonríe ladinamente, tratando de hacer una imitación de la ceja arqueada marca registrada Hale—. Además, me sé valer yo solito, ¿recuerdas?
—La última vez no pareció así.
Stiles borra su sonrisa, desviando se mirada al suelo y frunciendo el ceño.
—Eso fue…—duda un poco, antes de soltar un bufido—. Una ocasión diferente. Pero, ¿Qué querías que hiciera? —Sube la mirada, mirándole como si fuera increíble que en serio estuvieran discutiendo (si es que se le podía llamar discusión) por algo como eso—, ¿abandonar a este chico indefenso a su suerte? Además, Scott me ayudo.
Derek no dice nada, pero Stiles sabe que está pensando muchas más cosas de las que realmente puede imaginar. Así que, soltando un suspiro, se zafa del agarre, mirando al chico que observa todo de lejos, sin querer interrumpir en lo absoluto.
—Creo que… yo…—comienza el Omega, sonrojándose y comenzando a retroceder ante la mirada incrédula de Stiles—. Mejor los dejo solos…
—¿Estás seguro que no quieres que te acompañe? —pregunta inclinando la cabeza, y el chico solo niega con la cabeza con rapidez.
—¡No, no! —incluso hace ademanes con las manos. Toma la perilla, dándole la vuelta—. No es necesario, gracias por todo y…
—Aun no me has dicho tu nombre—recuerda de manera jocosa, haciendo lo posible para que el chico no se vaya aun. A decir verdad, le ha caído bien.
El omega se sonroja aún más si es posible cuando Derek se gira para verlo, y Stiles no tiene que ver el rostro del Alfa para saber que está alzando las cejas, o una ceja en cualquier caso, en una incitación para que se lo diga. Probablemente por eso es que el chico traga saliva audiblemente, antes de salir por completo por la puerta diciendo:
—Mi nombre es Harry.
Poco después, el chico desaparece por completo dejándoles solo a ellos en la enfermería.
Diablos.
.
Harry camina lo más rápido que sus piernas largas se lo permiten, sintiendo sus orejas aun arder. Unas chicas se le quedan mirando levemente cuando pasa por el baño de niñas, pero no le presta atención a eso.
Cuando le había preguntado a Stiles como se sentía ser mordido, nunca pensó que el Alfa que lo había hecho seria alguien parecido a su profesor. Porque Harry podía ser ingenuo e inocente, a veces rayando lo idiota, pero era completamente consiente de cómo interactúan dos personas enlazadas. Después de todo, había vivido con sus padres toda su vida.
Cuando llega al sanitario de varones, lo primero que hace es lavarse la cara, queriendo despejar el bochorno y el calor de su rostro, y pensando que así por lo menos el sonrojo desaparecería cuanto antes.
Pero esa es mala idea, porque él sabe que, al entrar a un baño, por lo general sus necesidades hacen presencia en su cuerpo, y aún más después de haber utilizado el lavabo. Así que con un suspiro, se dirige a un urinario.
Baja su bragueta, sus pantalones y bóxer lo suficiente, y antes de comenzar con lo suyo, la puerta se abre. No presta atención de quien es, ni siquiera cuando el chico que acaba de entrar—porque ninguna chica se metería al baño de hombres nunca—se coloca a su lado.
No, ni siquiera entonces.
Solo lo hace cuando sin querer pisa hacia atrás, resbalándose con el suelo mojado y quedando en una posición extraña, justo antes de, como no, rociar con el líquido que sale de su cuerpo el pantalón del chico al lado.
—Oops.
.
Regla número uno si quieres sobrevivir en el instituto de Beacon: No quedarse a solas con Derek Hale.
Porque estar a solas con Derek solo significa que tus hormonas se dispararan, y aún más al estar en la enfermería, donde, por lo general, suceden algunas cosas poco sanas entre las enfermeras y el paciente en una pelicular porno. Y no es que él vea porno—bueno sí lo hace, ¡¿Y qué?! —, solo que recuerda vagamente haber escuchado por ahí que así pasa.
Sobre todo si la enfermera de la película es sensual, lo que generalmente pasa en televisión. Una persona que ve una película de hospitales espera ver enfermeras y doctores sexys, porque hay que admitir que ellos tienen lo suyo, y si no aparecen generan decepción en el público. Es lógica básica que hasta un niño de doce años quien apenas se está introduciendo al mundo mágico-no-tan-mágico de los adultos, puede comprender con facilidad.
Bueno, todo ello unido a que Derek es el hombre más hermoso que ha visto en la tierra, agregándole el hecho de que es su pareja, están en la enfermería solos, y no lo ha besado en todo el día—esto último por culpa de su padre obviamente, quien tomó una decisión sin consultarle absolutamente nada—, no es precisamente que sea de ayuda.
Y es entonces cuando Stiles siente como los brazos de Derek le rodean con fuerza cuando Harry ha salido por completo, pegándole a su pecho como si quisiera enterrarlo en él. La nariz del Alfa de inmediato pasa sobre la marca de la mordida sobre su cuello, gruñendo un poco antes de darle un beso casto y alejarse.
Cuando se separa y Stiles ve los ojos brillantes de Derek, sabe que está más que jodido.
Pero eso está bien, porque él ya sabía eso.
Así que toma las mejillas de Derek, porque ya no puede hacerlo por las solapas de su chaqueta de cuero—la cual muy probablemente está olvidada en el Loft—, y le acerca hasta su boca. Sus labios se encuentran, y sí, está bastante jodido, porque solo el Alfa comienza a corresponder gime contra estos.
Sus brazos rodean el cuello de Derek y sus manos acarician el pelo de la nuca, pero el beso no es rudo o salvaje como generalmente lo es cuando van a tener sexo—lo cual muy probablemente significa que nada de sexo por hoy—, pero es igual de bueno, o incluso más. Es lento, y no hay contacto de lengua alguno y eso está más que bien. Derek rodea su cuerpo con sus brazos, y ya están pecho contra pecho, y sí, es raro, pero siente el corazón latiéndole con rapidez sonando en sus orejas y se pregunta si Derek lo puede oír igual.
Probablemente.
Terminan el beso, pero siguen abrazados, su cara en reposando en el hombro del Alfa como si fuera una almohada, y es extraño, pero Stiles nunca se ha sentido tan cómodo con un silencio como lo está ahora.
Derek se separa de él completamente, y Stiles está a punto de protestar, pero la puerta se abre, y por ella entra Berta con una sonrisa en el rostro. La cual se borra para dejar paso a una mueca de confusión.
—¿Dónde está el chico?
Stiles está a punto de responder cuando Scott y Isaac irrumpen por la puerta, siendo seguidos por Erika, Cora y… ¿Lydia?
Antes de que pueda preguntar, Laura llega detrás de ellos ante la confusión y sorpresa de Berta, y la suya propia claro.
—Es Charlie.
Y Stiles no sabe quién es Charlie.
Lo que sí sabe, es que parece que Derek acaba de recibir un disparo.
