You are mine

Capítulo 28: ojos rojos.

Stiles sabe que, a diferencia de los demás, él solamente busca entender. Sí, entender lo que le rodea podría considerarse como un pecado, lo sabe, pero eso importa poco cuando tu vida depende de comprender lo que se encuentra a tu alrededor.

Y para hacer eso, debe tener la mente en el futuro.

Por lo mismo, no le sorprende en lo absoluto que Derek le tome del brazo, saliendo de la enfermería sin decirle ni una sola palabra a Berta y siendo seguidos por la panda de adolescentes sin titubear. Laura se coloca de inmediato a su lado, y antes de que pueda siquiera preguntar, Derek ya está abriendo la puerta del Camaro y dedicándole una mirada para que entre.

No es como si Stiles pudiera negarse.

—Nos vemos en la mansión—dice Laura lo suficientemente fuerte para que él escuche, y antes de siquiera sospesar aquello, se lanza como poseída hacia el bosque. Scott le dirige una última mirada antes de ir él también detrás de su Alfa, igual que todos.

El camaro arranca con un chirrido de llantas, y Stiles casi puede sentir la marca en el pavimento como si fuera hecha en su piel. Lleva una mirada de reojo a Derek, encontrándolo mucho más tenso de lo normal. Con el tiempo, observando al joven Hale, Stiles ha reparado en detalles que los demás consideran insignificantes, después de todo solamente han compartido coche cuatro veces, como que aprieta el volante si está conduciendo, o enciende el aire acondicionado cuando se encuentra con el ceño fruncido. Nunca antes le había puesto atención a ese hecho como ahora.

Afuera hace frio, suficiente para bajar la ventana y llenar el auto con el viento gélido del bosque, y aún más considerando que Derek está corriendo a una velocidad mucho mayor que la permitida, garantiza sin duda una buena ventilación natural. No obstante, el Alfa ha encendido el aire acondicionado artificial del Camaro.

Una cosa horrible considerando que los Omegas no tienen calor corporal alto.

Stiles se abraza a sí mismo, queriendo pegarse aún más a la sudadera de color azul que trae encima. Se remueve en el asiento.

—¿Puedes…—se relame los labios, y cuando Derek hace un imperceptible movimiento en sus orejas, sabe que le está escuchando aunque el tono de voz sea especialmente bajo—. ¿Puedes apagar el aire? Me estoy congelando…

Derek no dice ni hace absolutamente nada, solo aprieta aún más el volante hasta que sus dedos se tiñen de blanco.

—Derek…

Es entonces cuando el volante por fin ha cedido bajo la fuerza del Alfa, dando un crujido fuerte y horrible que le hace de inmediato afianzarse al asiento como si su vida dependiera de ello, y agradece haberse puesto el cinturón en un movimiento mecánico cuando se ha subido al auto, puesto que de no haberlo hecho, hubiera terminado estampado contra el vidrio. El Camaro da una vuelta precipitada hacia la orilla de la carretera, frenando con fuerza. Stiles da un bote hacia el frente, sintiendo como el cinturón le detiene con rudeza para no salir volando como Superman, y abre la boca para reclamar cuando se da cuenta de lo que sucede.

En cualquier otro momento, no le hubiera importado dejarle saber unas cuantas verdades a su supuesta pareja, pero ahora, sí que le importa.

Los ojos de Derek están rojos, pero no por mostrar su poder de lobito en cuero. Está reteniendo lágrimas, y Stiles no sabe que es peor ahora, que el hombre más fuerte que conoce además de su padre este en esa situación, o no saber qué hacer. Nunca pensó que estaría frente a alguien cuando este se rompiera, Stiles no es bueno, en lo absoluto, tratando de hacer sentir bien a las personas.

Probablemente, si fuera Scott quien estuviera llorando, sabría exactamente qué hacer en todo momento para evitar que su hermano de otra madre llorara. Pero él sabe que no es lo mismo. Scott prácticamente creció con él, siendo uno de los pilares que se mantenían firmes en su vida aunque está se tambaleara constantemente, sirviéndole como apoyo cuando su madre falleció y cuando su padre no sabía que hacer; cuando los chicos le molestaban él inmediatamente saltaba a defenderle sin importar cuantos fueran; Stiles por supuesto que conoce que cosas son las que alegrarían a Scott.

Sin embargo, sigue siendo malo a la hora de tratar de detener el llanto de la gente. Incluido su padre.

—Oye—murmura, pero Derek ni siquiera parece haber escuchado a pesar de tener súper oído. El de ojos verdes reposa su frente contra el volante, y Stiles alza la mano, colocándola en el hombro.

La muñeca queda directamente contra la tela suave de la camisa blanca que trae puesta, y de cierta manera, es suficiente con el calor que su piel transmite. Stiles memorizo todos y cada uno de los puntos en los cuales los Omegas concentran sus hormonas, en una técnica que habían adquirido con el paso del tiempo para calmar a Alfas, las feromonas tranquilizantes de los Omegas eran más que suficientes para dejar que alguien, quien sea, se tranquilice. Los puntos donde se concentraban la mayor cantidad de feromonas, el olor característico, eran las muñecas, el cuello, las axilas y puntos específicos arriba de los labios y detrás de las orejas.

—No hagas eso—siente que Derek gruñe aun con la frente en el volante, y Stiles, en lugar de apartar la muñeca, frunce el ceño y acerca la mano a la nuca, comenzando a acariciar el cuello—. Te dije que no lo hagas.

—Bueno, no estás haciendo nada para evitarlo, ¿o sí? —se mofa sin poder evitarlo. Derek alza la cabeza, y ahora sí que tiene los ojos rojos, impregnados en ese color carmesí que le hace tragar saliva.

—Dije que dejaras de hacerlo—gruñe con voz gutural, impregnada en esa esencia animal que le deja completamente pegado al asiento, retrayendo la mano en un movimiento impulsivo. Observa con los ojos sumamente abiertos como Derek sale por la puerta, internándose en el bosque con pisadas fuertes y ruidosas.

A la mierda.

Stiles sale del coche corriendo para alcanzarle, y aunque sabe que no le está abandonando y ni siquiera parece querer aumentar la velocidad, no puede evitar querer detenerlo cuanto antes, sintiendo a su Omega gritarle internamente para hacer algo, no sabe qué, pero lo posible para evitar que su Alfa le abandone. Al igual que siempre, ignora la vocecita molesta de su parte menos racional.

El barro debajo de sus zapatillas casi le hace tropezar, pero no le importa, y sigue adelante. Cuando llega lo suficientemente cerca, toma el brazo de Derek. Stiles sabe que es probable que no hubiera contribuido en lo absoluto su agarre para detener al hombre lobo si este no lo quisiera, por eso, cuando Derek se gira con el rostro completamente transformado—todo garras, colmillos y ojos rojos inyectados en sangre que harían a cualquiera mojarse los pantalones—, comprende que no. El Alfa no le hará daño.

—¿Quieres detenerte, o planeas seguir huyendo como si fueras un conejito? —pregunta sarcásticamente, sonriendo incluso. Recibe un bufido como respuesta—. No, nada de "Bfff" —imita lo mejor que puede el sonido—. Esto es serio, Derek, porque no sé qué rayos está pasando, y puedo asegurar que tú tampoco tienes idea, pero no por ello tienes que huir, dejarme a mí y a tu coche (ese que defendiste como si fuera una damisela y tu un caballero cuando le di con mi Jeep), y aparentar que nada está pasando encerrándote en el bosque.

—No planeaba hacerlo…

—Oh, ¿en serio? Porque a mí no me lo parece—lleva su mano que aun sujeta su brazo hasta la muñeca, haciendo que choquen las caras internas de la suya y la de Derek—. Ahora regresa al coche, conduce, y enfrenta el problema.

—Stiles, no lo entiendes…—Derek niega con la cabeza, sus rasgos poco a poco desapareciendo para volver a la normalidad.

—Si lo entiendo—interrumpe—. Ese tal Charlie es importante para ti, pero…

—Es mi hermana menor.

.

Scott corre lo más rápido que puede. Siente que sus piernas dan poderosas zancadas, y aunque no es suficiente para alcanzar la velocidad que Laura o Erika tienen, es bastante considerando que los gemelos y Malia siguen atrás.

No tiene ni idea del porque la alarma extrema que toda la manada tiene, ni siquiera porque de un momento a otro había estado en clases tratando de entender lo que Derek tenía que decir sobre la Gran Guerra, con Isaac mandándole comentarios jocosos en susurros de tanto en tanto, y al otro estaba siguiendo a Laura con paso presuroso hacia la enfermería.

Puede que Scott no sea precisamente el más inteligente, pero en definitiva ni siquiera Stiles hubiera comprendido nada de estar en su lugar, en sus zapatos.

Laura aumenta aún más la velocidad una vez que el ambiente se llena del olor a cenizas que caracteriza la vieja casa Hale y que Scott ha aprendido a reconocer en cualquier parte. Isaac a su lado le mira, lo sabe porque siente el cosquilleo en su nuca, e incluso Cora se coloca a su lado. No sabe cómo, pero al momento está en el centro de una formación de hombres lobo con Laura a la cabeza, guiándolos. Siendo su Alfa…

El instinto bajo que burbujea en su abdomen le impulsa a rugir, pero se controla, porque sabe que si llega a reaccionar a este se perderá. La imagen de Allison invade su mente, regresándole completamente a la lucidez, y aunque olvida el hecho de no sentir el mismo sentimiento en el estómago, es suficiente.

Cuando llegan al claro de la mansión Hale, se detienen por completo. Scott apenas jadea, y Talia sale por la puerta, con una sonrisa completamente burlona que descoloca por completo a todos.

—¿Qué…?—gruñe Laura, pero antes de poder decir una palabra, cae de bruces al suelo. Detrás de ella, Peter se alza de manera socarrona.

La manada, por decirles de un modo, se tensa, preparándose para saltar a la yugular del Hale, pero una sola mirada de la cabeza Alfa les para de inmediato. Laura se levanta con un salto hacia tras, rugiéndole a Peter con una furia desmedida en el bajo vientre.

—¡¿Qué demonios sucede?! —exclama con molestia en un grito lleno de confusión.

Talia solo le mira desde los peldaños de la escalera, de una manera que a Scott se le antoja bastante parecida a Derek.

—Ha llegado el momento.

.

Stiles se queda callado, lo hace pero no porque no entienda como Derek ha insinuado, sino porque está procesando con tranquilidad las palabras anteriormente dichas por este.

Una hermana.

Una hermana la cual probablemente, por como Laura lo dijo, está en problemas y no puede salir de ellos por cuenta propia, como seguramente Cora o ella misma pueden hacerlo.

—Tú…—comienza, pero Derek gruñe, clavando sus garras en el árbol más cercano y rasgando la madera como si fuera gelatina, con una facilidad asombrosa que le hace abrir los ojos en sorpresa.

—Tiene seis meses…—escucha que murmura.

Stiles no tiene hermanos. No los tiene, porque su madre no fue capaz de embarazarse de nuevo, cosa más que rara en una Omega joven y que al menos debió haberles dado una pista, un indicio, sobre algo mal dentro de ella; sin embargo, sí que sabe que es querer a uno. Tiene a Scott, y no es lo más cercano a uno, sino que lo es. Es su hermano, sin importar que sea de otra madre, que sean diferentes en demasiadas maneras, lo es y punto.

Por lo mismo, solamente puede levantar la cabeza y la mandíbula, tragándose el miedo con una mueca tensa para acercarse a Derek y hacer lo que en cualquier otro caso se consideraría suicidio.

Escuchando el gruñido furioso de Derek, aun así lo abraza, rodeándole el torso con sus brazos y dándole palmadas en la espalda.

—Cálmate ya, sourwolf—pide en un susurro. Esconde la cara en el cuello de Derek, y en un acto que ha visto hacer a unos cuantos chicos en la escuela, le muerde levemente el cuello, frotando su nariz al terminar—. Todo estará bien.

Siente a Derek destensarse poco a poco, y no puede evitar sonreír con prepotencia. Bien hecho, Stillinski.

Los brazos del Alfa rodean con fuerza su cuerpo, y siente su aliento justo por encima de la marca. Un escalofrió recorre su cuerpo cuando exhala sobre él.

—Sé que estás molesto—comienza Stiles, sabiendo que Derek jamás iniciara una conversación por él mismo—, sobretodo porque sé lo que se siente no poder hacer nada por una persona, pero créeme, no sirve molestarte por eso cuando aún no sabes lo que está pasando.

—Yo…—Derek trata de despegarse de él, pero de inmediato Stiles toma su nuca, impidiéndoselo.

—No lo sabes aun, Derek. Deja de pensar en lo peor.

Siente la risa del Alfa contra su cuello.

—Iba a decir que necesitábamos irnos si queremos averiguar que está pasando—comenta con voz socarrona—. Aunque no me molestaría estar así todo el día de no ser por el asunto de Charlie.

Stiles siente que sus mejillas se sonrojan, y le deja ir, observando la sonrisa burlona de Derek. Carraspea levemente para mantener la compostura.

—Sí, eso es exactamente lo que iba a decir—rasca su nuca con nerviosismo, antes de dar media vuelta y comenzar a caminar hacia el coche. Siente las pisadas de Derek detrás de él, lo que no hace más que aumentar la incomodidad que siente.

Es entonces cuando la mano como acero que reconoce de inmediato le toma del brazo, tirando de él con algo de fuerza, lo suficiente para que Stiles hubiera besado el suelo a no ser por estar besando otra cosa totalmente mejor.

Derek le está besando con un beso similar al de la enfermería, suave y lento, superficial, no queriendo avanzar del todo pero manteniéndole ahí con movimientos que le obligan a corresponder de inmediato, perdiéndose en el calor que desprende tanto sus labios como su mano sobre su brazo.

Se separan después de unos momentos, y aunque Derek no sonríe, si puede ver el sutil cambio en el brillo de sus pupilas.

—Andado—dice, y eso está bien, porque demuestra que efectivamente, Stiles ha hecho algo correcto.

.

Scott no puede pensar, no, realmente no lo hace, aunque considerando que no se ha movido del mismo lugar aproximadamente por diez minutos, no es raro que los demás crean que lo hace.

Isaac se ha sentado al lado de él en el capo de un todoterreno desde que entendieron que no podían meterse en la discusión que mantenían las Alfas dentro de la casa, y cuando Laura y Talia prácticamente les ordenaron que no usaran sus sentidos para espiarlas, fue más que claro. No es como que Scott se esté quejando de la compañía de su nuevo amigo, no, claro que no.

—Qué piensas—no es una pregunta, pero Scott se encuentra diciendo mucho antes de saber que rayos está haciendo. Isaac simplemente sigue mirando el bosque.

—Que debo conseguir un bonito consolador para regalarle a Stiles—Scott definitivamente esta sonrojado ahora.

—¿Qué?

El rubio le mira antes de sonreír, pero no hay alegría alguna en sus ojos, ni siquiera la picardía con la que normalmente mira a todos, o ese deje de superioridad que le hace ser diferente.

—Stiles necesitara algo con lo que satisfacerse después de que Derek se vaya—es todo lo que dice, y sí, efectivamente ha logrado confundirle mucho más de lo que antes estaba.

Él no sabía que una respuesta podía hacer eso, o no al menos, una respuesta que no viniera de Stiles.

—¿Derek se va a ir?

Isaac se encoge de hombros.

—No es difícil de deducirlo, realmente. Aunque considerando que tu no has vivido lo que yo, es lógico que no sepas nada.

—Oh, ¿estamos especulando sobre el castigo? —Erika se acerca a ellos, sonriendo como un lobo hambriento y mirándoles con una ceja perfectamente arqueada—. Si es así, yo tengo bastantes teorías…

—Esto no es de tu incumbencia, Erika—Isaac está gruñendo para cuando la rubia se coloca al lado de Scott, mirando a ambos con chulería.

—Vamos cariño—la mujer solamente suelta una risita cantarina que hace el cuerpo de Scott tensarse, pensando lo peor al momento al detectar —, no quiero quitarte a tu precioso cachorrito ahora, Isaac, ¿Por quién me tomas?

—Por una perra interesada.

Isaac sonríe de manera sarcástica, sus ojos brillando de manera irónica. Erika, quien no parece herida después de ese insulto despectivo, sonríe aún más.

—Me halaga que sepas cual es mi naturaleza.

Scott nunca entenderá en lo absoluto como es que se comunican los Hale, sobre todo porque, bueno, Derek es con quien pasa más tiempo de la familia además de Isaac, y este no es precisamente un buen conversador; Laura definitivamente está loca, sin discusión, y puede decir lo mismo de los demás miembros… excepto de Ethan, quien al parecer es el único normal.

La rubia agita su cabellera con un movimiento de su mano izquierda, llamando la atención de Scott de nuevo.

—Como sea—dice, y observa atentamente con sus ojos avellana en su dirección—. El punto es que no hare ningún movimiento. No eres exactamente mi tipo.

—Es bueno saber eso—Scott contesta sin saber muy bien si es para él o para Isaac, aunque por la sonrisa que Erika le dedica, probablemente su respuesta fue la correcta.

Es entonces cuando la rubia gira para ver a Isaac, alzando la misma ceja de nuevo. Probablemente sea algo de familia, porque realmente todos los Hale tienen algo con el movimiento exagerado de cejas. Scott no puede saberlo.

—Entonces, ¿Qué opinas? —dice Erika, y aunque ya no sonríe, sigue habiendo un deje de diversión en sus ojos que de inmediato activan una alarma en su cabeza, porque puede que él sea un Alfa y ella una Beta, pero seguía siendo escalofriante cuando se lo proponía—. ¿Derek sobrevivirá?

Isaac suelta un suspiro cansado por primera vez desde que le conoce.

.

—No lo sé—Isaac admite con sinceridad sorprendente después de unos minutos—. Ni siquiera estoy seguro de lo que mamá Talia está diciéndole a Laura.

El brillo en los ojos avellana de Erika aumenta.

—Oh sí que lo sabes, pequeño mentiroso. Has estado utilizando tus habilidades todo este tiempo.

Scott abre sus ojos impresionado, pero Isaac ni siquiera tiene la decencia de estar avergonzado. Porque avergonzado seria admitir que lo estaba haciendo, y no le dará la satisfacción a Erika de haberlo atrapado—aunque sea cierto—, prefiere por mucho dejarle con la incógnita.

La relación que tiene con Erika funciona de esa manera, disfuncional dirían unos, pero realmente es mucho más sana que la mayoría de la que tienen los hermanos con sus hermanas, y ni siquiera tienen un parentesco.

—No lo hago—sonríe levemente, mirándole de la misma manera en la que ella le mira.

—Hagamos como te creo—repone por fin—. Ni siquiera tengo planeado acusarte, solo quiero saber que tanto dicen.

Isaac entonces borra por completo su sonrisa, pensando de nuevo en las palabras que Laura le había dicho su madre hace un momento.

«¡Este enfrentamiento es demasiado apresurado!»

Él no era idiota ni mucho menos, y decir que era inteligente puede que fuera subestimar su astucia. Por lo mismo, no pudo hacer otra cosa más que comenzar a relacionar dos más dos.

—El enfrentamiento—dice por fin, y al parecer Erika capta enseguida de que va todo el asunto, porque frunce el ceño y hace una mueca verdaderamente preocupada.

Isaac entiende su preocupación, y él mismo tiene toda la suya dirigida a Derek ahora. Derek había sido como el hermano mayor que perdió, y aunque nunca llego a ser un remplazo de Camden, si que se gano un lugar en el corazón de Isaac que jamás será ocupado por nadie. Fue, en su momento, incluso más importante que Talia o Laura, y sabe que con Erika es exactamente igual, puesto que fue Derek quien le llevo con la familia en un inicio.

—Así que ya es hora—comenta la rubia, y Scott le dirige una mirada confundida con esos ojos marrones que, por más que trata, no puede hacer nada para eludirlos.

Malditos ojos de cachorro.

—¿Qué enfrentamiento? —pregunta, mirándoles alternadamente—. ¿Es sobre la partida de Derek?

Erika sonríe, mirándole con picardía.

—Así que ya estabas adiestrando al nuevo, ¿eh? —pregunta con una risita.

Isaac no se sonroja, principalmente porque no tiene motivo para hacerlo, pero sí que comienza a removerse un poco.

—No tenía por qué ocultarle algo así.

—Bien, entonces continúa con tu explicación.

Scott le mira con una mueca que claramente ice que sí, que prosiga. Isaac tiene que contener un suspiro cansado.

Tiene que tener paciencia, después de todo, Scott no tiene la culpa de no conocer lo que está pasando, e incluso Isaac cuando apenas era un recién mordido tuvo, seguramente, muchas más dudas de las que McCall tiene ahora.

—De seguro has visto los ojos de Derek, ¿cierto? —pregunta tanteando terreno, como si fuera peligroso.

—Son verdes—dice Scott, y le envía una mala mirada a Erika cuando esta trata de contener una carcajada.

—Isaac decía cuando estaba transformado—comenta la rubia de manera jocosa.

—Esperen. Esto es… ¿Esto es porque los ojos de Derek ahora son rojos?

Isaac sonríe enormemente.

—Es por eso.

—Es una tontería—Scott frunce el ceño—. ¿Solo por el color de sus ojos se va a ir?

—No solo por eso—Erika niega con la cabeza—. Tener los ojos rojos cuando eres lobo significa que eres Alfa.

—Yo soy Alfa y no tengo los ojos rojos.

—Gran observación, Scott—Isaac comenta con una sonrisa sarcástica.

—Eso es porque tu lobo es Beta. No importa tu jerarquía de humano, tu lobo siempre será Beta si es que está en una manada, u Omega en el peor de los casos—Erika sigue explicando, y Isaac le agradece, porque sabe que él no tendrá paciencia para hacerlo—. Una manada solo tiene un Alfa.

—Laura—adivina Scott, y ambos se encuentran asintiendo.

—Talia era nuestra Alfa—dice Isaac—. Laura nació para ser la siguiente Alfa. Normalmente los lobos matan al Alfa anterior para ser el siguiente, pero no Laura. Ella es Alfa por descendencia. Lo mejor de lo mejor.

—Eso significa que... —vacila Scott levemente.

—Que tanto Talia como Laura son Alfas, aunque solo Laura tiene la obligación de serlo.

—Pero Derek es Alfa ahora.

Erika suspira.

—Por eso mamá Talia no puede dejarlo estar así de simple. El enfrentamiento es una prueba.

—¿Qué clase de prueba?

Erika está a punto de responderle de nuevo, pero de inmediato se calla, y él sabe porque. El sonido inconfundible del motor del camaro de Derek inunda el bosque, tan fuerte, y tan furioso que de inmediato ve a Scott tensarse. El aroma de Stiles, una combinación extraña entre el bosque y el cielo que ni él mismo se explica, inunda el aire de inmediato, intensificado debido a un sentimiento que Isaac no se molesta en tratar de reconocer.

Después de todo, hay cosas más importantes que hacer además de tratar de lidiar con Stiles ahora.

Como tratar de decirle a Derek que Charlie está completamente bien y en buen estado, y explicarle que fue una treta de su madre para adelantar el enfrentamiento.

El Camaro se estaciona con rapidez increíble, y Isaac se pregunta no por primera vez como es que Derek logra maniobrar su auto a la velocidad que acostumbra. La puerta del copiloto de abre, y Stiles sale por ella, pero no más rápido que el pelinegro. El conductor del auto ya está frente a ellos para cuando el Omega ha cerrado la puerta.

—¿Dónde está? —es un gruñido, seco y ansioso, como si estuviera completamente nervioso y desesperado por conocer la respuesta.

Isaac quiere responder, porque Derek es intimidante, y seguramente lo seria vestido de princesa, pero antes de poder abrir la boca, Talia sale por la puerta, gruñendo, antes de transformarse enteramente en un lobo de color negro, destrozando sus ropas con un sonido desgarrador. Cae en cuatro patas sobre el césped, y sin esperar nada, se lanza sobre Derek, gruñéndole con sus fauces abiertas y rugiendo con fuerza.

Oh dios.