Capítulo 32
-Tiene que… tiene que haber un error…- dijo Kate con los ojos húmedos.
-No existe error en el positivo…- dijo y la tomó en sus brazos.
-Oh, Dios, Rick…- jadeó ella y se sumergió en él…
Se mantuvieron juntos, abrazados y en silencio un buen rato. Rick notó que ella lloraba y la separó de su pecho para mirarla a los ojos…
-No puedo creerlo…- dijo ella.
-Estamos esperando un hijo Kate… esa es otra señal…- dijo él, también emocionado.
-¿Te hace feliz?- preguntó ella todavía algo shockeada.
-¿Qué si me hace feliz? Por supuesto, Kate… creo que un hijo es lo máximo a lo que una pareja puede aspirar cuando está enamorada y quiere un futuro en común… ¿tú quieres un futuro conmigo?
-No creo que tenga mucha elección ahora…- dijo y sonrió cuando él la miró achicando los ojos- ¿cómo se te ocurre que no? Estoy enamorada de ti, tonto… pero tengo que admitir que no lo esperaba…
-Yo tampoco pero es increíble…- dijo él sonriente y besó sus labios con ternura- ¿Cómo te sientes?
-Estoy… igual que siempre…- dijo ella tratando de pensar en algo que fuese distinto- bueno, sacando las náuseas y los mareos que creí que eran de las cervicales…
-Te lo dije…- dijo con aires de autosuficiencia.
-¿Qué vamos a hacer?
-¿Qué vamos a hacer con qué? Iremos al médico… veremos si todo está bien…
-Me refería a lo que sigue… este bebé cambia todo…
-Por supuesto que lo cambia… pero estamos juntos, nos amamos… estás a punto de resolver el caso de tu madre…
-¿Crees que este es el mejor momento para tener un hijo?- dijo con un poco de duda.
-No tengo idea… pero es el momento en que él o ella lo eligió…- dijo y se arrodilló y abrió su bata, acariciando el abdomen de Kate con las manos y sus labios, tiernamente, con suavidad- te amo, bebé…- dijo con la voz muy baja, como si hablara en secreto y Kate sintió que se le aflojaban las piernas.
Kate apoyó una de sus manos sobre la de él y la apretó con emoción.
-Yo también te amo, hijo…- dijo ella sintiéndose algo extraña pero feliz…
-Vamos a comer…- dijo luego de besar un momento más su piel.
-¿A comer?- preguntó ella- creo que se me cerró el estomago…
-Pues no, Kate… eso está mal, estás muy flaca, debes alimentar a nuestro hijo… no permitiré…
-Castle…
-En serio… debes comer… ve a acostarte, iré en un segundo…
-No estoy inválida, estoy embarazada, Rick...
-Pero te estoy cuidando y eso no puede estar mal… así que… a la cama, señorita Beckett…
Kate sonrió y le hizo caso. Se sentó en su cama y luego se acostó, abrió su bata y acarició su abdomen con placidez…
Rick entró en ese momento con una bandeja para cenar y sonrió al verla…
-¿Qué te gustaría que fuera?- le preguntó ella mientras él se acercaba y depositaba la bandeja sobre la cama- sé que tienes una cuenta pendiente y te gustaría un varón…
-Es cierto… pero una Beckettcita con tus ojos y tus piernas largas… me encantaría… un hijo es un hijo, después de todo…
-Es cierto…- dijo y se inclinó sobre la comida.
Comieron en la cama, tratando de no obsesionarse con la idea de ese hijo que esperaban, pero no pudieron evitar seguir hablando del tema…
-Toda la vida me pregunté si sería una buena madre… y no porque no me crea capaz, sino porque los niños no son máquinas, no hay uno igual a los otros que nos indique qué debemos hacer para educarlos de la mejor manera… para que sean hombres y mujeres de bien… y cualquier error podría ser gravísimo…
-Bueno, esa responsabilidad la asumimos todos… nosotros fuimos criados bastante bien… yo diría más que bien… y no creo que podamos cometer errores graves, pero sí, tienes razón… es un tema delicado… prometo estar a tu lado poniendo toda la poca experiencia que tengo para ayudar… y serás una excelente madre… ya lo verás…
-Supongo que podría serlo… y pronto lo sabremos…- dijo y sonrió, luego de inclinarse a besar sus labios.
Luego de terminar la cena, Kate se desperezó y Rick se quedó mirándola…
-Supongo que tendría que haberlo notado…- dijo él analítico.
-¿A qué te refieres?
-Estás más hermosa que nunca… y también… más… grande…
-¿Grande?- preguntó ella sin comprender.
-Me imagino que sabes que te estarás preparando para la lactancia durante este período y que ya se ha empezado a notar…- dijo y alzó las cejas.
-Es cierto…- dijo ella y sonrió con timidez.
-Creo que eso, además de ser bueno para nuestro hijo…
-Ah… nuestro hijo…- repitió ella sonriente, con la mirada perdida, soñando...
-También es bueno para mí…- dijo y le dedicó una de sus mejores sonrisas seductoras...
-Castle…- el ensueño se transformó en algo más terrenal...
-No puedo quitarte los ojos de encima, Kate… todo el tiempo me provoca sumergirme en ti… y acariciarte… pero no me gustaría incomodarte… sé que tendrás momentos en los que no me querrás ni ver… pero lo soportaré estoicamente si me dejas aprovechar esos momentos en los que tengas más necesidad… de mí...- dijo y le guiñó el ojo.
-¿Y entonces qué esperas?- le dijo ella alzando una ceja, invitándolo a acercarse…
Rick inspiró hondo y cerró los ojos con placidez… se acercó despacio y le quitó la bata. Kate jadeó ante el primer contacto de sus labios contra su pecho y lo dejó hacer, deleitada en sus caricias tiernas, suaves y a veces un poco más insistentes, intensas…
Volvieron a hacer el amor pero lentamente, como queriendo acostumbrarse a la idea que todavía les resultaba extraña…
Cuando todo terminó, él la tomó en sus brazos y apoyó una mano sobre su vientre…
-Este es el mejor regalo que el destino o como quieras llamarlo, nos podría haber dado…- le dijo mirándola a los ojos.
-El mejor regalo…- dijo ella y apoyó su mano sobre la de él.
Se quedaron dormidos así, y se despertaron en la misma posición. Rick se perdió en sus ojos adormilados y sonrió. Todavía les costaba trabajo creerlo, a ambos…
Ella sonrió, de alguna manera imaginando todo lo que él pensaba. Levantó una mano y acarició su cara…
-Me gustaría que nuestro hijo se pareciera a ti…- dijo con voz suave, todavía ronca porque recién se despertaba.
-Pues tenemos un gran problema…- le dijo él serio y ella por un momento dudó de lo que él estaría pensando- porque a mí me gustaría que se pareciera a ti…
-Creo que le encontraremos rasgos de ambos…
-Sería una solución salomónica…- dijo él.
Kate besó sus labios con dulzura.
-Para que quede registrado… me estás haciendo el hombre más feliz del mundo, detective Beckett…
-Qué suerte, porque yo también soy la mujer más feliz… gracias a ti y a nuestro hijo…
Bueno, un capítulo en el que se dedicaron a disfrutar la noticia del nuevo heredero Castle. Espero que les haya gustado, todavía queda un poco más de esta historia, nos vemos en el próximo y como siempre, gracias por leer!
