Pues, dije que actualizaria lo más pronto posible y pues aqui 'toy :v
Muchas gracias por leer y dejar comentarios, y a los que no tambien xD
Pregunta del día: ¿Cúal es su comida favorita? La mía es el espagueti :3
Sin mas que decirles, regresamos a la programación habitual
You are mine
Capítulo 29:Solo quiero que te quedes.Las garras se clavan justo en sus costillas, enterrándose tan profundo en su costado que casi tocan el hueso. Derek se hace hacia atrás en un movimiento involuntario, saltando con todas sus fuerzas y levantándose en el aire un par de metros, los suficientes para engancharse a la rama alta de un árbol. Se sujeta con fuerza de esta, antes de colocar su mano en la herida sangrante con un gruñido de dolor.
Su mano se astilla un poco por el tronco roñoso del árbol, pero no puede importarle menos. Debajo de él, el gran lobo negro salta, mostrando sus colmillos tan filosos como cuchillos, armas letales que ansían clavarse en su piel y hacerle daño.
Derek no sabe que está pasando.
Probablemente en una situación diferente, si bajara, su madre no le dañaría, pero ahora lo único que puede ver el odio feroz dentro de los irises rojos, e incluso puede oler como la rabia desprende del lobo con gran intensidad.
Sus ojos viajan velozmente por todo el terreno, tratando de ver más allá del animal que quiere asesinarlo, topándose de lleno con los ojos marrones de Stiles, quien observa todo con sorpresa. De inmediato ve como Isaac detiene al Omega, probablemente evitando que haga algo estúpido de seguro, y como si eso no bastara escucha perfectamente las exclamaciones molestas de Stiles.
—¡Debemos ayudarle!
—¡No podemos hacer nada!—Isaac le grita de lleno en la cara, y Derek siente su Alfa entero vibrar. Tiene que luchar con todo su autocontrol para no bajar y atacar a Lahey por gritarle de esa manera a su Omega—. Es el enfrentamiento…
Enfrentamiento.
Las palabras de su madre en las lecciones que les daba cuando eran cachorros apenas llegan a su mente de inmediato. En una manada solo puede haber un Alfa, solo uno. Que haya más de uno, o que el propio Alfa acepte un nuevo miembro con ese estatus dentro de ella solo lograría un desequilibrio fatal, generaría más peleas, conflicto.
La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada. Una manada fuerte es todo en esta vida, familia y amigos, y no estarlo es prácticamente un camino hacia la destrucción.
Derek no sabe porque demonios ahora es Alfa. Pero sí sabe que la única manera de quedarse con el estatus que tiene en este momento, es venciendo a su hermana. Laura fue criada desde cachorra para ser la Alfa de la manada, ser la cabeza que guía a todos los miembros, responsable y protectora, y aunque él comparte los mismos valores que ella en cuestión de protección y compañerismo, no fue criado para eso. Derek siempre fue uno de los pocos Alfas quienes verdaderamente desfilaban a su madre y a Laura, pero eso fue antes, antes de que siquiera entendiera lo que ser la cabeza de la familia significaba.
Ya no era un pequeño adolecente hormonal que podía desafiar a su Alfa cuando se le diera la gana, porque ahora entendía perfectamente a su madre, ahora sí que pensaba antes de hacer las cosas, todo eso gracias a Kate. Cuando estaba con la Argent, donde la pasión desmedida y los sentimientos eran mayormente la lujuria y la adrenalina de estar haciendo algo a espaldas de su madre, no podía llegar a comprender porque Talia le prohibía demasiadas cosas, y él, como buen Alfa dominante que quiere valerse por sí mismo, ignoro todas y cada una de las advertencias.
El resultado fue catastrófico, y Derek jamás cometería el mismo error de nuevo.
Por lo mismo, entiende que sí buscaba sobrevivir y permanecer dentro de la manada, no podía dejar que su madre se enfrentara a él, mucho menos que Laura decidiera hacerle de Alfa justo ahora. Eso solamente significaría pelear, y si se enfrascaba en una pelea probablemente alguno de ellos fuera expulsado lejos.
—Tienes que bajar, Derek—la voz de su hermana mayor llega directamente a sus oídos. Laura le sonríe desde abajo, justo al lado del gran lobo negro quien ni siquiera parece estarle prestando atención a ella. Él frunce el ceño, sintiendo la sangre comenzar a llenarle todo el cuerpo como si fuera lava cuando observa como los ojos burlones de Laura se tiñen de rojo carmesí. Al parecer ella sí que está dispuesta a luchar—. No hay otra salida, hermanito. No seas un cobarde.
Sus propios ojos se tornan del color de la sangre, y siente como los colmillos crecen tanto que traspasan con levedad su labio inferior cuando Laura se tensa, mirándole con una clara mirada que podría interpretar en cualquier parte.
Desafío.
—¡Baja de una maldita vez, Derek!—grita Laura con fuerza, y antes que pueda siquiera ver que el gran lobo negro se ha movido, Stiles suelta una exclamación tan alta que le hace observarlo con rapidez.
El hocico de su madre está cerrado fuertemente contra la pierna del castaño.
Su castaño…
Un rugido gutural sale de su garganta al tiempo que su mano suelta la rama del árbol. Mientras cae, lo único que puede sentir dentro de su cuerpo es como los músculos enteros de su cuerpo reaccionan tensándose, la fuerza acumulándose en cada uno de estos; sus ojos se afilan, permitiéndole ver a través de toda la bruma y con un detalle total, al igual que su sentido del oído se aguda lo suficiente para captar incluso la errática respiración de un hurón a lo lejos.
Cuando cae, la tierra levantándose a su alrededor, el lobo negro se lanza contra él, embistiéndolo tan fuerte que es lanzado unos metros en el aire, hasta que por fin siente como su espalda choca contra una roca, su columna gritando resentida por el dolor y el aire escapando de sus labios con un jadeo de sufrimiento.
Mierda.
El lobo no pierde el tiempo, y vuelve al ataque, esta vez con los dientes de fuera. Derek no es tan lento esta vez. Se levanta con rapidez, y apenas consigue esquivar la mordida potente que su madre suelta en su hombro, rozando apenas la piel. Su pie se mueve por completo de manera inconsciente, y cuando siente como su pantorrilla colisiona como dos bloques de cemento contra el hocico del lobo negro, su madre gruñe con mucha más fuerza que antes.
Talia se lanza, y Derek la sostiene con sus brazos abiertos, tratando de contenerla mientras su madre da mordidas al aire. De inmediato aplica fuerza a su agarre, el lobo soltando un gemido de dolor, Derek por instinto le clava las garras entre el pelaje suave y oscuro como el ébano, el musculo contrayéndose debajo de sus dedos crispados. El gran lomo del lobo deja de moverse cuando el aire por fin ha dejado sus pulmones, y aunque solo entonces es consciente de haberle estado sosteniendo el cuello, se alivia al escuchar el corazón de su madre latir. Suelta al lobo, e inmediatamente cuando este toca el suelo, Laura corre hacia ellos.
Sabe que no es justo, y sabe que probablemente nada lo sea, pero no se queja porque eso no serviría de nada en lo absoluto.
El bosque que antes era pacifico se llena de gruñidos, jadeos y gritos de dolor después de eso, y decir que Derek perdió la conciencia seria decir poco. Realmente, no tiene idea de lo que paso, o no al menos hasta tener la mano rodeando la tráquea de Laura y sus colmillos enganchados en su hombro derecho, clavándose en la piel como si esta fuera mantequilla blanda. Siente la sangre emanar como un torrente directamente de la piel, saborea el sabor metálico en sus labios, y aprieta más fuerte cuando Laura aún se remueve.
«Ríndete»
Es entonces cuando la Alfa logra salir del agarre y le da un zarpazo en el pecho, desgarrando el musculo y clavándose una vez más en su brazo antes de darle un empujón y alejarlo de ella.
Derek no alcanza a esquivarlo, pero cuando se levanta, puede ver como Laura se sostiene apenas, su mirada perdida, el hombro sangrando y manchando la blusa negra—o lo que queda de ella— y sus jeans completamente desechos por desgarrones que provoco con sus colmillos. Aunque sus ojos siguen brillando en color rojo carmesí, Derek se des transforma, la preocupación por su hermana mucho mayor a la furia antes sentida.
—No… quiero… no quiero pelear—dice entre jadeos—. Ya no más Der…
Derek no dice nada en lo absoluto, solo se gira, buscando a Stiles con la mirada, y cuando lo encuentra siendo sostenido por Isaac y Scott, sin ninguna gota de sangre manchando sus ropas y con la pierna intacta, no puede más que soltar el aire que no sabía que estaba acumulando.
—No lo hirieron—murmura aunque no haya hecho falta.
—No lo haríamos—la voz de su madre, aunque este tras unos fuertes jadeos, suena clara, y cuando le mira, apenas siendo cubierta por una sabana y al lado de su padre, no puede sino más que dudarlo. Nunca antes hubiera dudado de ella, no le había dado motivos, pero ahora, con Stiles siendo parte de él tanto como una extremidad, el que le haya lastimado es de manera directa una amenaza hacia él. Una madre que lastima a un hijo…—. Es tu omega Derek, eso lo hace parte de la familia. A la familia no se le lastima.
Él solo suelta un gruñido, uno bajo, y está seguro que fue utilizando su voz alfa de manera inconsciente cuando su padre se estremece detrás de su madre.
—Tenías que bajar—Laura gime, acercándose a pasos pequeños siendo sostenida por los gemelos, flanqueándola y mandándole mensajes de muerte con los ojos. No sabe en qué momento, pero cuando es consiente Scott está haciendo lo mismo con él, posicionándose cerca y desafiando a su propio Alfa—. La única manera era lastimando a Stiles.
—No hablen de mi como si no estuviera aquí—Stiles dice detrás de él. Un segundo después siente la mano del humano cerrándose contra su brazo, cliente y en un agarre fuerte, como si tuviera miedo de dejarle suelto y Derek se fuera lejos. La voz de su Omega bañándose en rudeza—. Y ahora que esta muestra de fuerza bruta fue hecha, ¿Qué pasara? No es como si fuera impaciente, pero… bueno, sí lo soy.
Su madre no dice nada por unos momentos, pero cuando vuelve a hablar, Derek está completamente tenso, su cuerpo cubriendo en dirección a Scott y cubriendo a Stiles, poniéndolos como aliado y a alguien a quien proteger si las cosas salen mal, respectivamente.
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—Derek sigue siendo un Alfa—sí, e iniciamos mal, de nuevo.
Stiles no se sorprende esta vez, no lo hace, y en lugar de tratar de ver lo que Laura hace por tener miedo a que vuelva a atacar a Derek, sale de la espalda de este, colocándose justo en frente de él y frunciéndole el ceño a Talia antes de que esta siquiera haya terminado de hablar. ¿Por qué? Bueno, ella no le lastimaría a él, principalmente porque es un humano.
Bien, lo acepta, si se asustó, demasiado de hecho, y estuvo a punto de hacerse en los pantalones cuando sintió la cavidad humedad del lobo alrededor de su muslo, pero la respuesta era, ¿Quién no lo haría?, tienes a un animal que fácilmente puede matarte si tiene un tamaño normal, ahora contando con Talia en forma animal, que medía casi igual a un caballo percherón inglés—osea, uno gigante—, y su boca con dientes afilados como los de un tiburón… sí, cualquier persona podría asustarse con facilidad si está en esa situación.
—No haremos nada para cambiar ese estatus, Derek—dice Laura, interrumpiendo su mirada hostil, la cual probablemente era patética—. Pero tú puedes cambiarlo.
—¿Quién dice que quiero hacerlo?—pregunta su Alfa de manera hostil, frunciendo el ceño de esa manera que probablemente debería ser ilegal, y dedicándole una mirada que un asesino serial le dedicaría a su próxima víctima a su hermana y madre, y no por primera vez Stiles quiso desaparecer de manera momentánea para besarlo un poco.
Solo un poco claro.
Talia frunce el ceño.
—Nadie está diciendo que debas hacerlo—dice, y Stiles no se ha dado cuenta, pero definitivamente Derek se parece mucho más a su madre que a su padre en la personalidad—. El desafío no fue para quitarte tu estatus. Fue para ver si en verdad lo merecías.
«Obviamente Derek lo merecía. Es la persona que más merece ser un Alfa» Stiles escucha con atención como su Omega se queja en voz alta, y aunque esté de acuerdo con él, no puede decirlo en voz alta. Después de todo, Isaac le explico lo básico, y sí, él mismo estuvo en bastantes ocasiones en los que Derek era fuerte. La ocasión en la que Laura y Cora se deshicieron en sus brazos, rodando lágrimas como si fueran cataratas saliendo de sus ojos, era una de ellas. No obstante, Laura había sido criada para ser un Alfa, para darle apoyo a la manada, y eso era completamente natural en ella, siempre tratando de ver por los demás. Derek y Laura, ambos, seguramente hubieran sido unos excelentes Alfas sin discusión alguna…
—¿Cómo fue que lo obtuve, en primer lugar? —pregunta el Alfa, cruzándose de brazos. Arthur Hale suelta un suspiro.
Stiles no puede evitar fijar completa atención en ellos, tratando de escuchar todo lo que digan, porque él también tiene curiosidad. El pelinegro tenía los ojos azules, como dos relámpagos hermosos cuando lo conoció, pero ahora los tiene de un color carmesí, y ni siquiera tiene idea de cómo fue que paso eso. Y siendo como es, el no saberlo no es bonito en lo absoluto.
—Este no es un buen momento para hablar de ello, hijo—dice, pero Derek gruñe.
—Nunca es un buen momento, papá.
Talia, quien al parecer siempre tiene la última palabra, habla esta vez.
—Lo obtuviste por tu Omega—Stiles abre los ojos sorprendido, porque no lo hubiera esperado. ¿Por su culpa? Como si hubiera leído las dudas en su rostro, lo que probablemente fue, la matriarca Hale prosigue—. Cuando marcaste a Stiles, cuando lo mordiste, no solo fue para reclamarlo como pareja.
—Pero yo…—Derek habla, pero de inmediato es interrumpido por su madre.
—Sé que es lo tradicional, el morder a tu pareja, pero no de ese modo—niega con la cabeza—. No lo anudaste, Derek. Lo sé porque Stiles sigue oliendo a él, y aunque también huele a ti, no es tan fuerte como debería.
—¿Y eso que tiene que ver? —El humano pregunta, mirándole y dejando que su curiosidad característica salga a flote—. ¿Qué pasa si Derek no me anudo?
—Te entregaste a él, Stiles, confiaste en él ciegamente aunque no fuera tu Alfa de manera oficial, y eso es exactamente lo que un Beta hace con su Alfa. Se une, esperando que él lo proteja, esperando que su Alfa le guie. Derek es un Alfa, y como tal, al reclamar a una persona como suya lo convierte en uno.
—Pero Peter es un Alfa y sigue siendo un Beta—dice rápidamente Derek, mirando al susodicho, quien se encoge de hombros.
—No reclame nunca a nadie en lo absoluto—comenta de manera distraída.
—Yo sí lo hice—habla Talia de nuevo—, y también mis ojos cambiaron. Mi padre me reto justo como yo y Laura lo hicimos contigo, porque yo no era la futura Alfa de la manada…
—Mi tía Charlotte, ¿cierto?
Stiles no sabe quién es ella, pero por el rostro de Talia, y la manera en la que los ojos de Peter se opacan, puede deducir que ella no está más con ellos.
—Gane el desafío, reclame a tu padre como mío y seguí siendo Alfa.
—Y en ese entonces, que tu madre me haya reclamado frente a todos cuando gano el desafío, fue algo muy romántico—comenta Arthur, y es cuando Stiles ve como las miradas de ambos padres se encuentran, y el amor y comprensión que nacen en ellas es suficiente para hacerle sonreír de manera inconsciente.
—Romántico fue que llevaras a mis hijos en tu vientre—repone Talia con una sonrisa tierna, sus ojos a años de distancia, viendo el recuerdo tras sus parpados como si hubiera sido hace poco.
Se nota que se aman, con locura probablemente.
Y es entonces cuando el punto, el maravilloso "por qué están aquí" regresa a su mente.
—Entonces, ¿Eso significa que ya no más peleas, mordidas o gruñidos? —Stiles tiene que preguntar, y es como si todo hubiera comenzado de nuevo cuando Talia asiente con la cabeza.
—No más peleas—dice.
Laura incluso, con su hombro ya sanado, se acerca a Derek con una carcajada, mientras este deja que sus hombros se relajen por completo. Es como si fuera una familia que no guarda secretos jamás, que si siguen molestos o incluso quieren matarse entre sí lo dirá. Stiles no sabe si se debe a su olfato—y sí, sabe que las mentiras tienen olor, porque como Omega ha olido a personas estresadas alguna vez y tiene uno particular, o las asustadas—así que sí, es lógico aceptar que saben por tener sentidos de perro con asteroides cuando alguien miente.
Y no, no los envidia… o al menos no mucho, porque Stiles si le miente a su padre, y su padre ya no confía ciegamente en él como antes, o bueno, de hecho sí lo hace, pero no es que Stiles no se sienta mal cuando le cree de esa manera. Se siente mal y mucho.
—Veo que ya han peleado, ¿eh?—la voz de Cora hace que todos giren la cabeza. Stiles observa como la chica de cabello castaño baja las escaleras con un bebe en brazos, y de inmediato el nombre de Charlie resuena en su cabeza con un eco insistente.
Derek parece haber olvidado por completo lo que ha pasado, porque con solo ver a su hermanita sale a grandes zancadas para llegar a ella, y Cora se la tiende sin rechistar.
Stiles ha visto cosas hermosas en su vida, desde como una mariposa sale de la crisálida, como una flor se abre cuando el sol toca su tallo, y como su madre solía cantar mientras preparaba sus macarrones con queso para recibir a su padre los viernes por la noche; incluso una vez vio como un pequeño perrito se manchaba su trompita de leche, y eso en serio era algo sumamente bonito. Pero nunca, nunca imagino que podría ver algo que le hiciera pensar que un bebé era bonito.
Los bebés solamente hacían del baño, se llenaban de barro cuando cumplían un año, lloraban cuando no tenían juguetes o cuando tenían hambre, y cuando crecían y se volvían adolescentes eran sumamente peor. No, definitivamente los bebés eran horribles.
Pero justo ahora, con Scott a su lado viendo la misma imagen que él, no pensaba que fueran tan malos.
Derek abraza a Charlie contra él, dedicándole una de las sonrisas más enormes que ha visto jamás, todo hoyuelos y ojitos achinados, arruguitas en las comisuras y dientes blancos y perfectos, mientras la bebé de piel canela y grandes ojos pardos le observa con una risita, el cabello corto de la niña cubriendo su cabecita, y no le sorprende cuando Derek comienza a hablarle de una manera tan baja que supone que ni siquiera los lobos logran escucharlo. Pero Charlie sí, y ríe de nuevo como si le entendiera.
—¿A que mi hermano es bueno con los bebés? —Laura dice a su lado, y Stiles no puede simplemente ser como los Hale, por lo que se tensa y se aleja un paso, mirándole con desconfianza. La sonrisa de la Alfa se agranda—. Oh vamos, no te hare nada.
—Eso pensaba de tu madre y me rodeo con su boca.
—¿Y eso te lastimo? —la ceja arqueada de Laura y su sonrisa fácil es suficiente para hacerle sonreír de manera incrédula.
—No, pero estoy seguro que mi corazón estuvo a punto de detenerse.
—Pero no lo hizo, ¿o sí?
Stiles suelta un suspiro cansado.
—No dejaras de molestarme hasta que acepte que Derek es hermoso con un bebé en brazos, ¿cierto?
Laura sonríe enormemente como el gato Cheshire.
—De hecho ya lo admitiste—dice de manera burlona. Stiles niega con la cabeza, regresando para mirar como Isaac y Erika rodean de Derek y a Charlie como pequeños niños, sonriendo y haciendo que la bebé ría—. ¿Esta escena no te hace desear tener bebés?
El Omega está seguro de, si estuviera tomando agua en este momento, seguramente lo hubiera arrojado. Con poca gracia, de hecho, porque aun sin tener un líquido dentro de su boca, Stiles siente como se atraganta con su propia saliva.
—¿Qué? —Pregunta extrañado, y Laura sonríe maliciosamente, de nuevo, entrecerrando los ojos.
—Mi madre quiere nietos, Stiles. Y yo no puedo dárselos y Cora no esta muy dispuesta que digamos.
—No es mi culpa que seas una Alfa—se queja en voz alta.
—Tampoco la mía—Laura se encoge de hombros—. Tú eres un Omega, se supone que quieres un bebé, ¿o no? Ahora, este es el plan, yo me quedo con los demás y tú te llevas a Derek al bosque, follan como conejos y le dan nietos a mis padres, ¿Entiendes?
—Odio el plan—gime con fastidio.
Pero no, no lo hace en lo absoluto.
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Descubre que los bebés de hombres lobo son mucho más inteligentes que los bebés comunes. O probablemente Charlie lo es.
La hermanita pequeña de Derek es encantadora, con un hoyuelo en la mejilla izquierda y ojos tan oscuros que parecen dos ónices sobresaliendo de su cara, haciendo un contraste bonito contra su piel color canela. Se nota que es hija de Talia viéndole por donde se le vea, y aunque tiene la nariz de Arthur, es obvio que es mucho más parecida físicamente a su madre que los demás.
En este momento los Hale, tanto los hermanos como los adolescentes y Scott, están sentados en el barro justo en frente de la mansión—la cual por cierto no había notado que ya se está comenzando a renovar, e incluso la fachada de enfrente se vuelve a hacer—, con Charlie en los brazos de Laura y charlando animadamente unos con otros.
—Entonces Derek dijo que necesitábamos un parche—sigue contando Cora—, cuando preguntamos el porqué, saco la llanta de la camioneta del armario.
—Recuerdo cómo fue que ponchamos ese neumático—Erika sonríe burlonamente, contenido una carcajada—. Pobre camioneta.
Prácticamente contaban la vez que Derek, Isaac y Erika tomaron sin permiso la camioneta de Arthur y por accidente se internaron en medio de Central Park a media noche. Nadie sabe cómo terminaron ahí, pero el vehículo termino con un neumático menos y la defensa delantera destrozada. Talia rápidamente pago por los destrozos del parque y—vaya sorpresa— al ser el alcalde de New York el Alfa de la manada local, fue sencillo no levantar cargos contra los chicos, sobre todo teniendo en cuenta que Derek tenia veinte y los chicos catorce…
Stiles está a punto de hacer un comentario al respecto, cuando su teléfono suena en el bolsillo y los lobos le prestan la total atención. El nombre de "Papá" en la pantalla de su teléfono, es todo lo que necesita para contestar de inmediato.
—¡Hey dad! —responde sonriendo. La voz de su padre suena al instante a través del auricular.
—¿Dónde estás?
—Wow, ¿Ni siquiera un 'Hola hijo, ¿Cómo estuvo tu día?'? —pregunta con sarcasmo, sin dejar de sonreír por supuesto. Siente la mirada de Derek sobre él en una muda pregunta disfrazada de un movimiento de cejas.
—No mereces que te salude después de saltarte clases.
—¿Ahora estas siguiendo mis pasos? —sí, sabe que está aceptando que su padre tiene razón, pero no le importa en lo absoluto.
—La señora Figgins me llamo diciendo que te vio salir de la escuela en un auto negro.
—¿Y le crees a esa secretaria?
—Solo pregunte en donde estabas, ni siquiera te he reclamado nada—el implícito "aún" estaba ahí, desde luego—. ¿En dónde estás?
—En la antigua mansión Hale. Surgió un problema con la hermana de Derek y…
—¿Laura está bien? —la alarma en la voz de su padre le interrumpe, y Stiles se muestra un poco sorprendido.
—No era Laura…
—¿Cómo está Cora, entonces? —Sí, su padre está ansioso y nervioso.
—De hecho era la hermana bebé, Charlie, y SÍ, ella está bien, papá.
El suspiro de alivio suena a través del micrófono, y no entiende cuando su padre comenzó a ser tan sensible con el tema de los Hale.
Probablemente la alfapausia estaba atacando.
—Ven a casa—es una petición, y al fin están llegando a algo. Stiles asiente con la cabeza aunque no le pueda ver. El bosque ya está comenzando a tornarse oscuro, pero no es de extrañarse, pues sobrepasan de las siete.
—De inmediato.
Derek se levanta mucho antes de que cuelgue, mirándole un poco antes de comenzar a caminar al Camaro.
—Te llevo—dice, y Stiles no sabe porque, pero no lo toma como una mala señal y se levanta sin rechistar a la clara orden.
Caminan hasta el Camaro, y sí se sorprendieron por no recibir una despedida efusiva de Laura no lo demuestran en lo absoluto.
—No es como si pudiera irme solo, amigo—dice Stiles mientras se suben al coche. Se coloca el cinturón de seguridad, y Derek arranca.
No dicen nada por el resto del camino.
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Es de noche, y están entrando en el área residencial por fin con dirección a casa de Stiles cuando Derek desvía el coche, estacionándolo en la orilla de la calle. No tiene que preguntar, y antes de que pueda saber qué demonios está haciendo, se quita el cinturón y se abalanza contra el cuerpo caliente del Alfa, sus brazos aferrándose a él y su cabeza buscando un escondite en su cuello.
Derek respira sobre la marca, enterrando ahí la nariz, y Stiles levanta las piernas hasta estar sentado a horcadas en el regazo del Alfa y con los brazos de este rodeándole con fuerza, sus cuerpos juntos como si fueran el hogar del otro y la sensación de familiaridad embargando el auto.
No hay nada sexual en el acto, y aunque no se esté quejando, no le importaría que en algún momento llegara a pasar una escena similar en la que sí haya actos mayores de dieciocho. Sin embargo justo ahora no puede pensar en nada más en que podría y quiere dormir sobre Derek, todo el peso emocional de este día escapando por fin de sus hombros y dejándole sorprendentemente más liviano.
Solo quiere descansar.
Por eso no se detiene, y dejando un beso sobre el cuello pregunta contra la piel:
—Quédate esta noche —su voz se ha convertido en un murmuro apenas entendible, y los brazos de Derek le rodean por las costillas con menos fuerza, haciendo que se separen y se observen.
Los ojos de Derek brillando como oro líquido salpicado en esmeralda y plata.
—¿Quieres que me quede? —pregunta alzando las cejas al tiempo.
Stiles asiente con la cabeza lentamente, inclinándose hasta que sus narices se rozan un poco para después separarse.
—Quédate.
—Lo hare—dice, recargando su frente en la suya y cerrando los ojos—. Me quedare todo el tiempo que quieras.
«Hazlo por siempre»
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Stiles sube las escaleras después de saludar a su padre, diciéndole que está demasiado cansado para hacer cualquier otra cosa, inclusive cenar. Cuando llega a su habitación, Derek le está esperando sentado sobre su cama, sin su chaqueta y solo con una camiseta simple.
Se observan unos segundos, y en silencio sorprendentemente, Stiles se descalza, tomando un pantalón de chándal y tendiéndoselo al Alfa. Se desvisten, y por más que quiera el Omega no ve cómo es que Derek se quita la camiseta—más porque sabe que babeara si lo hace—. Stiles cuando termina de ponerse su pijama se lanza contra la cama, retrayendo su cuerpo y dejando el suficiente espacio para Derek, quien de inmediato se le une.
—Este día fue ajetreado—comenta, mientras los brazos del Alfa rodean su cuerpo, su espalda reposando en su pecho. Coloca sus manos sobre las de Derek, suspirando.
—Lo fue—murmura contra su nuca, y Stiles no puede evitar sonreír.
—No eres un conversador nocturno, ¿eh? —Siente a Derek olfatear su nuca levemente, y su sonrisa se ensancha—. Bueno, si somos sinceros, no lo eres en ningún momento del día.
—Duérmete, Stiles.
Y Stiles se duerme.
