Bueno, perdón la tardanza, pero ya sabrán, cosas de la escuela, demasiado trabajos y presiones, pero ¿adivinen? Ya estoy de vacaciones, lo que significa que puede que diario suba capítulos, o cada tres días a lo mucho. Cada vez nos acercamos más al final, y he calculado que serán aproximadamente 40 capítulos más el epilogo. Claro, que serán mucho más largos los caps si es que quiero abarcar todo lo que tengo en mente (que es mucho 7u7) Muchas gracias a todos y perdón por la espe

You are mine

Capítulo 31: Anclas

Scott no sabe cómo demonios fue que termino en una situación como esta. No lo sabe en lo absoluto, y tampoco es como si planee hacerlo en un futuro próximo, solo es consiente del dolor que siente en lo más profundo de su pecho, carcomiéndole por dentro y doblándolo, moldeando su corazón como si no le importara, como si este fuera de arcilla.

Desinteresado en su dolor.

Se le escapa el aire. No puede respirar, es como si una cuerda se atara alrededor de su cuello, ahorcándolo con más fuerza con cada respiro que da de manera desesperada, impidiéndole seguir viviendo, o más bien, quitándole las ganas de seguir luchando para respirar. Las garras crecen sin control, y está comenzando a ver todo rojo como la sangre.

—Tienes que controlarte, Scott—escucha el susurro de Cora entre las miles de voces que se filtran por todas partes. Sabe que está jadeando sin la necesidad de que se lo digan, y también sabe que sí, efectivamente está dando un espectáculo en la cafetería, pero no puede evitarlo. Simplemente no puede—. Vamos Isaac, ayúdame a levantarle.

—Tenemos que encontrar a Derek—esa es Erika, sin duda.

Derek, piensa con el poco rastro de cordura. Si llaman a Derek llamaran a Laura... no, no quiere.

Suelta un gruñido por lo bajo, pero es lo bastante gutural para llamar la atención de todos en la cafetería si sube el volumen un poco más.

—¿Y dejarle con los ojos brillando en la cafetería para ir a buscar a alguien que seguramente está cogiendo con su omega?—La opresión de su pecho desciende cuando escucha la voz de Isaac, tan irónica como siempre, pero aun así se mantiene la sensación fría que le invade el cuerpo, y jadea de nuevo—. Demonios.

Es entonces cuando siente como es sacado de ahí, los murmullos perdiéndose en una nube sin sentido, quedando en segundo plano completamente. Scott es consiente del calor de las manos de Isaac, y como es cargado con una facilidad tan asombrosa, y no puede evitar gruñir, su Alfa completamente ofendido por ser tratado como un Omega en problemas, pero Isaac no se deja y le gruñe también, los ojos dorados del chico de rulos brillando entre la neblina.

Se remueve inquieto, pero de inmediato siente unas garras clavarse por debajo de su nuca, controlándole. Los colmillos rozan su labio hasta hacerlo sangrar, y siente el sabor metálico estallando en su lengua.

—¿Qué sucede?—no sabe cuándo se han reunido con los otros, pero Ethan es el que pregunta, e incluso ve como Malia y Aiden le observan con precaución. Scott siente que siguen caminando, en los brazos de Isaac, y escucha con claridad como una voz parecida a la de Stiles se burla en su mente.

«Justo como una princesita»

—Está perdiendo el control, un ataque—Cora no suaviza los hechos, y es cuando Scott salta de los brazos de Isaac por fin, pensando en la libertad y haciéndolo con una euforia tan salvaje que le sorprende, pero no puede hacer nada para evitarlo. Cuando está a punto de correr hacia la salida, siente un golpe en su nuca, con demasiada fuerza, dejándole inconsciente.

Su alfa se remueve inquieto. Patético.

Isaac toma a Scott antes de que su cuerpo se desplome con fuerza sobre el suelo, y agradece que los pasillos estén desiertos a esa hora del día. Ve la cara contrariada del Alfa aunque este esté inconsciente, su frente perlada de sudor y su ceño fuertemente fruncido. Él mismo recuerda que hubo ocasiones en las que él mismo se ponía así, y Derek hacía todo lo posible por tratar de aliviarle, recordándole que no era un animal, que era un humano y tenía que luchar.

Pero no, Isaac sabe que no se puede luchar contra el animal como se puede luchar contra la jerarquía. Que tratar de domar a la bestia interior es como pelear consigo mismo, como tratar de detener un huracán con solo sus manos. Y sabe bien que la única manera de hacer algo que realmente pueda ayudar es tratar de apaciguarla, no detenerla, sino de acostumbrarse a ella y no hacer que se moleste.

Laura y Derek dicen que eso es un ancla, un sentimiento, una persona o un recuerdo que le haga sentir tranquilo, como humano. Isaac sabe que su ancla probablemente no sea la que uno se esperaría al conocer su historia, pero que Scott haya reaccionado así después de cortar con Allison...

—Ella era su ancla—dice para nadie en específico, pero Cora, quien le estaba diciendo a los gemelos que fueran buscar a Derek, le escucha. La Hale, como un miembro de la familia, le mira con fijeza, preguntándole mudamente que sucede. Isaac le observa un poco antes de negar con la cabeza—. Allison. Ella era el ancla de Scott.

Las palabras salen con más dificultad de la que esperaba, como si fueran tan pesadas como piedras y no quisieran abandonar sus labios. Cora frunce el ceño, pero es Erika la que habla.

—¿Estas completamente seguro?

—No—dice irónicamente—, ¿Qué no recuerdas que hay ocasiones en las que me dan ataques de demencia?—rueda los ojos—. Obviamente sí estoy seguro.

—Esas son cosas serias—Cora se apresura a responder—. Sí Allison es su ancla...

Isaac responde por ella, asintiendo con la cabeza y observando la figura de Scott en sus brazos.

—La ha perdido.

.

Allison frunce el ceño con fuerza, tratando de contener el llanto que amenaza con derramarse como cascadas de sus ojos. El sollozo escapa de sus labios sin proponérselo, y el abrazo que Lydia tiene sobre ella se aprieta aún más.

—Todo estará bien—susurra su amiga pelirroja contra su cabello, pero no.

No lo está y no lo estará.

Su padre le ha prohibido estar con Scott más, y ella misma sabe que tiene sus razones, que no es solo un capricho. O no al menos después de ver lo que su familia verdaderamente ocultaba. Allison pensó que sería fuerte, que cualquier cosa ella lo resistirá, que podría ser una Argent verdaderamente, valiente, orgullosa e impenetrable como su madre o su padre, sin emociones cuando la situación lo requería y sin derrumbarse en los momentos de tensión.

Ella no quiere ser débil, no quiere...

Siente sus mejillas mojadas, las lágrimas ya corriendo con libertad, y ya no escucha en lo absoluto como Lydia está tratando de consolarla, pensando solamente que es por la separación de su relación con Scott, pero no, es mucho más.

Ha comenzado a llorar de nuevo, sintiendo como se quiebra por dentro y el miedo le embarga. Recuerda a las niñas asustadas después de un cuento de terror, y como ella nunca le había tenido miedo a nada antes. Pero ahora es diferente y ella lo sabe. Ya no se trata de las viejas historias en una fogata, ya no es una película vieja en blanco y negro que la hace reír cuando se asusta.

Es el mundo real.

Lo que es su mundo, y está asustada de verlo con sus propios ojos, darse cuenta de lo que en verdad significaba ser un Argent, aterrada de no poder llevar bien el papel, pero sobre todo está cansada de ser una chiquilla asustadiza.

Las imágenes de la noche anterior de nuevo embargan su cabeza. Rugidos, gruñidos, una mujer dentro de unos barrotes completamente transformada en...

«Tienes que ser valiente» se dice así misma. Su padre le ha dicho que cuando lo necesite el ser una Argent le ayudara, ser una Argent...

Debe serlo.

.

Chris lo único que puede hacer en ese momento es tratar de mantener la compostura. El bosque está completamente en silencio, y el claro que ha escogido es al aire libre, sin dejarle escapatoria en lo absoluto, sin arboles próximos en los cuales ocultarse si es que su invitado decide perder el control de una buena vez.

—Me temes—no es una pregunta. La afirmación atraviesa el aire, rompiendo el silencio como si fuera un cuchillo afilado, y Chris se endereza, demostrando que no es cierto en lo absoluto.

—En lo absoluto—dice el Argent con seguridad, y es entonces cuando, recorriendo con la mirada el claro, le encuentra, recargado de manera desinteresada en un árbol como solía hacerlo cuando él estaba en secundaria—. Hale.

Peter sonríe, de esa forma que antes le mandaba escalofríos en todo su cuerpo y hacia a su Alfa retorcerse para borrarla, ya sea a golpes o... no es momento de pensar en eso, sin embargo. El Hale se endereza, acercándose hacia donde esta él con un paso tranquilo, sin estar en guardia en lo absoluto, pero Chris no se deja engañar por esa apariencia calma.

No revisa dos veces si su arma está en su cinturón, confiando en su precaución al salir de casa, pero sí que se cruza de brazos, sabiendo que será mucho más rápido sacar el dardo de Wolfsbane que guarda en el interior de su manga si se complican las cosas.

—Ahora nos hablamos con nuestro apellido, ¿eh?—pregunte irónicamente el hombre, y Chris frunce el ceño—. En ese caso, ¿Qué quieres, Argent?

—Necesito un aliado—dice sin más, directo al grano, sus ojos afilándose. Peter abre los ojos fingiendo estar sorprendido.

—¿Un aliado?—repite, atónito y reposando su mano en su pecho—. ¿Me quieres como aliado?

—Ni en un millón de años consideraría que eres un buen aliado, Peter.

—Me ofendes—Hale sonríe, perversamente, de esa manera llena de secretos que Chris conoce perfectamente, más de lo que quisiera—. ¿Entonces por qué me has pedido reunirnos, Christopher? No creo que quieras recordar los buenos tiempos, ¿O sí?

—No. Quiero que me ayudes a reunirme con tu hermana.

—¿Y por qué tendría que hacerlo?

Chris no puede evitarlo, y por primera vez en mucho tiempo, casi veinticinco años, lo hace; deja salir sus emociones, sabiendo que eso, definitivamente harán que Peter se alarme. Y eso sucede, el Hale poniéndose serio antes de fruncir el ceño.

Es en ese momento que recuerda, con claridad, como es que Peter solía actuar cuando se conocieron, retrayendo el labio y haciendo brillar sus ojos cuando le veía con golpes en el rostro.

—¡Quien ha sido! ¡Dímelo!—Solía gruñir, y Chris solo negaba con la cabeza.

Pero ahora ese no es el punto, así que niega con la cabeza, queriendo despejarse.

—Porque mi padre ha vuelto.

.

Suspira contra la tasa que reposa en sus manos, soplando levemente para enfriar el contenido antes de darle un sorbo, deleitándose con el sabor que estalla en su lengua y quemándose un poco la punta del musculo para degustar.

—Entonces—dice, observando como Victoria le mira con atención frente al sillón, una sonrisa surcando su rostro de manera forzada—, ¿Dónde están todos?

La mujer inclina levemente la cabeza, tan imperceptible que lo hubiera confundido con un movimiento involuntario del respirar, pero no, él sabe que significa verdaderamente.

—Chris ha salido, y Allison está en la escuela—el tono es forzado, y Gerard solamente sonríe, sintiendo la tibieza a través de sus dedos proviniendo de la tasa. Victoria no es nada tonta, al parecer, y sabe que es mejor no mentirle.

—Sé que no te ha gustado en lo absoluto que le haya dicho a mi nieta por qué estoy aquí—dice después de unos segundos, mirándole con la misma sonrisa—, pero ya es tiempo de decirle la verdad.

—Con todo respeto, Gerard, Chris y yo estamos lo bastante capacitados para saber cuándo decirle a nuestra hija algo.

—No lo dudo ni un segundo—dice, antes de dar un sorbo una vez más—. Ah—suelta un suspiro—, en serio me ha gustado este café, ¿tienes algún secreto?

—Es solo café—Victoria frunce el ceño—. ¿Por qué la trajiste?

Gerard no necesita preguntar en lo absoluto a quien se refiere, y terminando su café, le observa con un deje de diversión que pretender ser inocente, pero que al contrario, solo logra que su nuera se coloque en posición tensa. Se muestra levemente ofendido ante esa muestra, y como era de esperarse, Victoria solo baja un poco la guardia, sonriéndole en lo que se supone es de un modo tranquilizador.

—Tenía que hacerlo—dice simplemente, recordando como se movía inquieta en la jaula cuando se han acercado a Beacon Hills—. Si realmente queremos hacer que aquellos animales paguen, tenemos que tener cartas a nuestro favor.

—¿Y esa cosa es una de esas cartas?

—¿Sabes siquiera quien es?—pregunta, pero no espera una respuesta—. Si algo he aprendido de los Hale con el paso del tiempo, es que son vulnerables cuando se trata de la familia. Y aprovechare esa desventaja al máximo. Son estrategias de guerra.

Por lo mismo había regresado a Beacon, por ello había roto el silencio y le había abierto a Allison los ojos ante el mundo cruel en el que vivían verdaderamente, para tenerla de su lado. Mientras más aliados tenga en esta batalla, mejor será el resultado. Ya era hora de volver a darle orgullo a su nombre, de recordarles a las pestes que aun estaban los exterminadores para controlarlas, que aún estaban ellos para cazarles.

—Nosotros no estamos en guerra—dice Victoria, con convicción, tanta que comienza a entender porque de todas las hijas de cazadores, Chris eligió a esa Beta.

Gerard sonríe de nuevo, levantándose del cómodo sillón de color rojo y dirigiéndose a la cocina.

—No aún, querida, no aún.

.

—Andando—Isaac dice, subiendo a Scott en el automóvil de Derek, sin importarle siquiera que, si este se entera que tiene una copia de las llaves, le matara sin miramientos.

Porque ahora eso no es importante, puesto que la vida de los estudiantes esta en juego, al igual que su secreto, y como dicen, el fin justifica los medios. Además, Derek seguramente hubiera hecho lo mismo de estar en su situación, y sino, siempre puede quedarse encerrado en casa.

—¿Y Derek y Stiles?—pregunta Cora, subiéndose al asiento del copiloto. Erika solo niega con la cabeza, lo suficientemente preocupada para no responder con palabras.

.

No puede evitar poner las manos contra el escritorio, gimiendo de tanto en tanto mientras siente las caderas de su Alfa moverse contra él.

Stiles sabe que, si alguna vez le dieran escoger su paraíso perfecto, probablemente antes de conocer a Derek hubiera dicho que sería tener a su madre con él, haciéndole macarrones con queso y tarareando levemente mientras los mete al horno; probablemente, aun diría eso si le pidieran elegir cualquier recuerdo para vivir por siempre, pero se las arreglaría para recibir también la sensación de ser penetrado, y no sabe si es por ser omega o por ser solamente Derek, pero sabe que le encanta.

—Eres un bruto—se las arregla para decir entre embestidas, aruñando la madera del escritorio sintiendo el miembro del Alfa rozar con fuerza su próstata una y otra vez, causándole exquisito placer que le hace delirar.

Stiles sabe que no hay esa lujuria salvaje que hubo en su celo, y que lo más seguro es que su entrado no este lo suficientemente lubricada para no provocarle dolor al sentarse al día siguiente, pero eso no puede importarle menos.

—Sabes que... eso te encanta—escucha como el Alfa pronuncia, antes de gruñir fuertemente y empujarse hacia atrás.

Ahora esta completamente pegado a su cuerpo, muslos con muslos y pecho con espalda, y el calor que desprende el cuerpo contrario es tan sofocante que Stiles tiene que reprimir el jadear, sintiéndose arder. No es como el celo, porque en el celo la bruma te ciega por completo para solo sentir el placer abrasador; ahora puede sentir todo, cada gramo de piel, la sensación de dolor que comienza a sentir debajo de las uñas por astillarlas torpemente. Y sobre todo siente el cariño, el amor, y sí es malditamente cursi, pero es su cabeza, y si no puede ser cursi ahí ¿en dónde puede?

Los labios de Derek dejan chupones en su cuello, besándole justo ahí, al lado de un lunar que han descubierto ambos es uno de sus puntos débiles, y las manos calientes apresan sus caderas. Una embestida tras otra.

Y sí, la posición en la que están no es la más romántica, pero aún así se las arregla para girarse, encontrando los ojos rojos brillantes que ha aprendido a diferenciar de los del chupacabras; sus labios son asaltados de inmediato por los de Derek, ahogando los gemidos de ambos.

La escena de película romántica (o porno) perfecta.

—¡Derek yo-SANTO CIELO, PERDÓN!

O eso, al menos, antes de ser interrumpidos.

De inmediato Stiles se separa, gimiendo de disgusto cuando el miembro sale por completo de su cuerpo y subiéndose con rapidez los pantalones sintiendo la vergüenza burbujear en su cuerpo y teñir sus mejillas, le dirige una mirada furibunda al Alfa, quien solamente le observa con tranquilidad, sin remordimientos.

—Te dije que podíamos ser vistos—comenta Stiles, frunciendo el ceño—, oh pero el señor "Soy un alfa ahora y puedo con todos" dijo que tenía un oído fino, bueno, ¿En dónde quedo ese oído fino? ¡¿Eh?! ¡¿Y ahora como se supone que vea a Ethan a la cara?! Si seras un...

—Stiles, cállate—Derek bufa, arreglándose la corbata.

—¿Qué me calle?—repite incrédulo—. Me estas callando... ¡Así que eso era! Uno ya no puede quejarse de no tener intimidad porque su Alfa es un salvaje, pero si que puede tener sexo en el salón de clases—ahí es cuando cae en cuenta, abriendo los ojos sorprendido—. ¡Oh mi dios que he tenido sexo en el salón de clases! ¿En que clase de depravado sexual me has convertido?—apunta con el dedo al Alfa, y siente un dolor en su cuello al estirar su hombro. lleva su mano ahí, viendo como hay un deje de sangre en sus dedos—. Me has abierto la mordida. ¡Posesivo tenias que ser, Derek!

El Alfa bufa, de nuevo, antes de acercarse a él y abrazarle por la cintura, poniendo una mano sobre su boca para callarle. Stiles comienza a idear un plan para morderlo cuando habla.

—Que yo recuerde, tu eras un degenerado pervertido antes de emparejarte conmigo—comienza, alzando una ceja—. Y segundo, si hablamos de posesividad, tu me has reclamado como tuyo frente a tu maestra de literatura.

Stiles se siente enrojecer, antes de fruncir el ceño y quitarse la mano con un manotazo.

—Eso es diferente, ¡Que mira que ella se te estaba insinuando! ¡Me he encelado por tu culpa!

—No ha sido culpa mía—sonríe ladinamente. El muy cabrón sonríe.

—¡Es tu culpa ser un imán para zorras! ¡Vistiendo de esa manera y saliendo en publico! ¿Sabes qué? Ni siquiera se te ha de permitir salir vestido de profesor; ni salir de casa vestido de nada, llamas más la atención que una mujerzuela con poca ropa y tetas de plástico, y eso definitivamente llama mucho la atención.

Se calla de inmediato después de escuchar a Derek gruñir, y levanta la mirada, justo para ver los ojos de color rojo antes de que vuelvan a su color verde original. Siente como el Alfa se dirige con rapidez a su cuello, mordiendo levemente la piel y haciendo que Stiles tenga un escalofrío de placer que recorre su columna vertebral con fuerza.

—Solo yo puedo llamarte la atención—dice contra su piel, y sí, el Omega ríe.

—¿Estas celoso de una metáfora? ¿En serio, Derek?—pregunta burlonamente, pero sus manos se dirigen de manera inconsciente a la nuca del Alfa, entreteniéndose con el pelo grueso que nace ahí.

—Si tu me celas, yo puedo celarte. Eres mío, Omega—dice como si fuera un niño encaprichado con un juguete, y Stiles hace en definitiva todo lo posible por no gemir, pero las palabras de Derek, sumándole a las caricias que recibe en su espalda y cintura, no son para nada un factor que ayude.

—¿Quién esta hablando en este momento?—ya esta comenzando a jadear, y se mueve, mostrando sumisión y enseñando su cuello, en donde el Alfa se ha entretenido en besar cada porción de piel disponible—, ¿Tú o tu Alfa?

—Yo... o él... ambos—Stiles sonríe cuando siente las risitas de Derek.

Es entonces cuando la puerta de vuelve a abrir, y esta vez entra Malia, con una mueca en la nariz y una mirada molesta.

—Están empapando el lugar en feromonas—espeta, como si fuera un insulto, y Stiles le sonríe irónicamente al separarse, recordando que por Malia precisamente había estado a punto de comprar cientos de pruebas de embarazo—. Como sea, hay problemas.

Problemas.

Claro.

¿Cómo no lo imagino?

—¿Qué clase de problemas?—Stiles frunce el ceño, mirándole con duda.

Él a veces recuerda sus problemas antes de conocer a los Hale, los cuales básicamente se basaban en no dejarle el camino libre a Jackson para ser el abusador número uno de Omegas en la escuela, y sobre todo el tener suficientes supresores para el aroma de su celo y orientar a su padre en esto. Ahora, los problemas son más serios, llenos de lo que antes consideraba imposible—hombres lobo y cosas sobrenaturales, además de, como no, tener novio—, y estos pueden ser de vida o muerte... o al menos así quiere pensar.

Porque cualquier problema es fácil si antes piensas que es severamente difícil.

—Scott tiene problemas para controlarse—dice Malia, y es entonces cuando Ethan entra de nuevo, completamente rojo y sin siquiera subir la mirada—. Isaac le ha llevado con Laura, pero te necesitamos.

—¿Scott?—pregunta Stiles alarmado de inmediato—. ¿Él esta bien? ¿Está herido?

—Él está bien—dice Ethan—. Es normal descontrolarse en las primera lunas...

—¿Por qué no me lo dijiste antes?—Derek pregunta, y sí, Stiles comienza a dudar su inteligencia. Malia frunce el ceño.

—No interrumpiría como Ethan lo hizo. No quiero verlos aparearse.

—Bien—dice interviniendo, alzando las manos—. No vamos a mencionar que nos... apareamos en el salón de clases—hace una mueca—. Ahora tenemos que ir con Scott.

Derek asiente con la cabeza, comenzando a caminar hacia la salida.

—Iremos en mi coche—dice como siempre, una orden y no una sugerencia.

—Isaac se lo ha llevado—Malia dice.

Stiles jamás vio a Derek tan a punto de matar a alguien como en este momento.

.

Están en las orillas del bosque, Ethan y Malia a sus lados, y Stiles comienza a fruncir el ceño cuando les ve ingresar hacia los arboles como si fuera una acción completamente lógica ir hacia el frio y oscuro bosque en vez de ir a su jeep, o pedir un taxi en el peor de los casos.

—¿A dónde se supone que van?—pregunta sin poder contenerse, observando como los lobos de inmediato se detienen, viéndole como si lo hicieran por primera vez. Stiles reprime el bufar—. Se les ha olvidado que venia con ustedes, ¿cierto? Lobos—alza las manos en exasperación—. ¿Y qué? ¿Se iban a lanzar como salvajes hacia el bosque para correr y retozar como los verdaderos cachorritos que son?

—Es mucho más rápido corriendo que en coche—Malia dice, mirándole como si fuera obvio.

—El camino a la mansión es más corto si salimos de aquí, Stiles—explica Derek esta vez—. O al menos para nosotros lo es.

—Estamos acostumbrados de esta manera—agrega Ethan tímidamente, aun afectado por verles, de seguro.

—Ya—dice asintiendo, antes de dirigirse solo a Derek, con las cejas levemente alzadas en una imitación perfecta de él—. Pero yo no soy un lobo, así que, a menos que me vayas a cargar al estilo de Edward Cullen y me suba como moño araña a tu espalda mientras corres, yo me voy en el jeep.

—¿Quieres que te cargue como en Crepúsculo?—pregunta burlonamente el de ojos verdes, alzando una ceja—. No pensé que fueras del tipo fantasioso.

—Yo no pensé que te creciera pelos en la cara y tuvieras colmillos de Drácula, y mira—Stiles frunce el ceño sonriendo de manera irónica, y dando media vuelta con toda la dignidad que puede, se dirige al jeep.

Cuando se monta en el asiento del copiloto, de inmediato la puerta del copiloto se abre, y Derek se monta, con el ceño levemente fruncido. Stiles le dirige una mirada antes de lazar las cejas en una muda pregunta, y como si fuera un chiste, el Alfa ríe, de esa manera en la que es todo hoyuelos y arruguitas en los ojos.

—Solo arranca el coche, ¿quieres?

—A la orden, mi Alfa.

.

Scott se remueve de nuevo, sin control, antes de gruñir y lanzarse contra el primer ser que ve, pero Erika ya le está esperando, tomándole de los hombros y lanzándole contra el suelo como Laura les había enseñado. Talia observa todo desde lejos, sentada en las escaleras y con Charlie en sus brazos, a su lado, Arthur solo esta cruzado de brazos, alzando de tanto en tanto las cejas y viendo como Scott es lanzado en el barro una y otra vez.

Laura frunce el ceño.

—Concéntrate Scott, encuentra el ancla—dice, con voz potente, sus ojos brillando en rojo carmesí , pero McCall solo la observa, antes de gruñir de nuevo, tallar la cabeza contra el suelo y gemir de dolor—. Eso Scott, tu puedes...

Pero como las veces anteriores, el latino se reincorpora de nuevo, lanzándose contra alguien, quien en este caso es la misma Laura. La Hale esquiva a Scott, antes de estrellarlo contra el suelo, su mano sosteniendo su hombro.

—¡Vamos Scott!

En eso escucha ruidos. Ruidos de pisadas corriendo, acercándose a donde ellos están, y sobre todo, el ruido de un motor.

No. No es un motor.

Laura se reincorpora de inmediato, aun deteniendo a Scott con su pierna y evitando que este se levante, pero observando a la lejanía. No se sorprende al ver el Jeep de Stiles salir de los arboles, ni a Malia e Ethan corriendo hacia la casa, pero si que se alarma cuando reconoce el sonido que proviene del bosque.

Derek se baja del jeep con el mismo sentimiento de alarma que ella misma siente, y ve como toma a Stiles del brazo, diciéndole que corra hacia la casa. El omega asiente con la cabeza, acatando las ordenes en un segundo, y ya es definitivo. Laura suelta el rugido de alerta, tan fuerte que siente como sus pulmones se van a desgarrar, pero no importa, porque de inmediato todos están en posición de defensa, cubriéndose unos a otros.

Talia se coloca a su lado.

—¿Charlie?—Laura pregunta.

—Adentro, con tu padre y Stiles.

—¿Cuántos son?—Derek también se ha acercado, colocándose en su flanco libre. Laura niega con la cabeza.

—No lo sé. Solo sé que definitivamente son los Argent.

—No se acercaran de nuevo a mi familia—Talia gruñe, y no hay que ser muy inteligentes para saber que sus ojos ya han cambiado por completo.

—No lo harán—concuerda Derek, gruñendo también. Laura saca sus garras cuando el motor se escucha más cerca, y siente a sus betas hacer lo mismo, Scott incluso.

Definitivamente es una sorpresa ver a Peter y a Chris Argent salir del bosque en una moto de caza.

Derek sabe que solo significa una cosa.

—Gerard ha vuelto—es lo primero que Peter dice.

Problemas.