You are mine

Capítulo 35: El Inicio de Nada

Nini: Lamento la tardanza, tuve mucho trabajo en la escuela, demasiado, y me he inscrito a muchos talleres extracurriculares (creo que así se llaman), al igual que a la olimpiada de informática y a la semana de innovación en mi escuela. Sé que no tengo perdón por tardarme tanto, peor lo lamento en serio :c Ojalá puedan perdonarme, juro que no tardare en subir el siguiente :'v como siempre muchas gracias por votar y comentar 3

Pregunta: ¿Carnívoros, omnívoros o herbívoros? ¿Qué se consideran ustedes? :v

Sin más que decir, disfruten.

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Stiles se muerde las uñas. Literalmente se esta comiendo su cutícula, los nervios colocando su piel de gallina y su pie moviéndose con insistencia y sin constancia. Uno, dos y tres, cuatro, dos y uno. No hay patrón, pero el sonido es tan molesto que Erika se levanta de su asiento en la veterinaria y atrapa la rodilla del omega con el ceño fruncido.

—Deja de hacer eso—pide, con una sonrisa maliciosa que provoca que Stiles trague saliva.

Cora observa todo esto desde el otro lado de la sala, suspirando. Son unos niños idiotas, piensa. No más que jóvenes que creen que todo esto es una broma. Ella especialmente conoce que los Argent jamás deben de ser considerados un chiste, y justo ahora, lo único que puede hacer es morderse la lengua en lugar de gritarles lo inmaduros que son. Laura le había pedido que cuidara a Stiles explícitamente, que no le dejara morir y que definitivamente no hicieran una locura. Una locura como meterse en la boca del lobo (ironía) y atacar a los cazadores para liberar a Derek en una movida desesperada.

—Estoy nervioso—Stiles replica, frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos—. ¿O qué? ¿Acaso tu no lo estás?

—Claro que sí—Erika frunce el ceño—. Pero no iré por la vida apestando y moviéndome como si tuviera un ataque.

—Oh perdón, no sabia que a un omega se le impedía preocuparse cuando ¡su jodido alfa fue atrapado por unos malditos psicopatas!—Stiles niega con la cabeza, levantándose de la silla y rascando su nuca con una mano justo después.

Cora frunce el ceño antes de reincorporarse ella también, irguiéndose y tensándose como si estuviera a punto de ser atacada, antes de simplemente gruñir en voz alta como sus hermanos harían, el enojo debido a la impotencia que siente circulando por su estomago y formando un nudo en su garganta.

—¡Cállate Stiles!—exclama, porque es todo lo que puede hacer, porque lo único que realmente ha hecho es estar con ese omega nervioso e hiperactivo desde que los Argent, en lugar de ir y arriesgar el pellejo como sus hermanos están haciendo.

En estos momentos, Cora se siente tan cobarde, dedicándose a hacer las tareas fáciles en lugar de estar ayudando a Derek...

Stiles hace una mueca y esta a punto de contestarle, Cora lo ve en sus ojos, pero Deaton interrumpe cualquier queja que Stillisnki pudiera tener, entrando a la veterinaria con rapidez y Laura haciéndolo detrás de él. De inmediato el veterinario deja una sustancia en polvo que parece ceniza sobre la mesa, antes de ir de un lado a otro abriendo cajones y alacenas en busca de algo.

Laura ni siquiera le dirige una mirada, antes de hacer lo mismo que Deaton. Cora nota que Erika se remueve un poco por el rabillo del ojo.

—¿Dónde está?—Stiles pregunta con rapidez—. ¿Saben algo de él? ¿De los Argent? ¿Tienen un plan?

—No sabemos nada—Laura dice sin dejar de buscar, sus ojos enfocados y entrecerrados que le demuestran a Cora que sin duda es importante lo que hace.

—¿Entonces?—el omega en la habitación comienza a desprender el aroma horrible a nerviosismo, y Cora le observa de manera cansada. Diablos, que le agrada Stiles, verdaderamente le agrada, pero ya es demasiado que apeste todo el tiempo—. ¿Qué se supone que haremos para rescatarlo?

—Tú nada.

—¿Qué?

—Lo que escuchaste—Laura se gira, mirando a los ojos a Stiles, de esa manera que le recuerda de inmediato cuando vivían en New York y ella se comportaba mal, una combinación de seriedad y preocupación que a cualquier persona dejaría paralizado unos momentos—. No vas a hacer nada. Tú te quedaras aquí con Erika y Cora cuidándote y...

—¿Te has golpeado la cabeza ultimamente?—Stiles pregunta de manera sarcástica, una sonrisa tensa en sus comisuras, forzada, una mascara para ocultar lo que verdaderamente siente. Cora la identifica. Ella misma ha hecho eso varias veces—. No hay manera que nos quedemos aquí sin hacer nada cuando ustedes están en la mira de los cazadores.

Las palabras de Stiles no son lógicas, o al menos no para ella. Es lógico que ella opine eso, después de todo, es su manada y su familia la que esta siendo atacada, la que esta en medio de la espada y la pared, la que tiene las de perder en todo esto. No Stiles; por más que una persona piense que un omega necesita a su alfa, ella sabe que no es así, que se puede ser independiente de este; Stiles es humano, un humano omega común y corriente que puede llegar a tener una vida normal si lo desea, feliz y sin todas las preocupaciones sobrenaturales a las que ellos se vieron obligados a ser parte desde que nacieron.

Él puede salir de todos esto.

Laura le está ofreciendo literalmente una salida, un pase de seguridad. Quedarse con ellas implica estar fuera de la batalla lo suficiente para que los Argent consideren que no han tenido nada que ver en ella; garantiza que no van a ser heridos por cazadores, seguros y a salvo en la veterinaria. Cualquier persona podría aceptar eso sin pensar.

Y es entonces cuando Cora realmente reconoce que Derek ha hecho una buena elección.

Porque puede que Stiles no haya tenido la obligación de ser parte del mundo sobrenatural, de esta guerra, pero está en ella porque él así lo quiso. No tiene la obligación de participar como los miembros de la manada, pero quiere hacerlo, porque opina lo mismo que Cora. Porque ambos no pueden quedarse de brazos cruzados viendo como otras personas arriesgan la vida por ellos.

—Tu no puedes sanar como nosotros lo hacemos—Laura dice, frunciendo es ceño—. Ahora deja de comportarte de una manera egoísta y mantente fuera de esto.

—¿Egoista yo?—el omega también hace una mueca de rabia, moviendo las manos en un ademan pasional mientras habla—. Yo soy el egoísta ahora. Soy un egoísta porque no quiero que nada les pase, porque quiero que Derek este bien y porque quiero participar en una batalla contra la manada de mi mejor amigo y de la persona que quiero.

—Eres un egoista porque no nos dejas protegerte y mantenerte a margen. Porque estas pensando en hacer infelices a las personas que te quieren literalmente arrojándote a las balas, ¿y para qué? ¿Para sentirte bien contigo mismo?—Laura niega con la cabeza—. Lo lamento, pero no dejare que te seas el héroe si eso significa que mi hermano pudiera vivir el resto de su vida sabiendo que moriste por su culpa.

—¿Y si Derek muere? ¿No estarías siendo tu la egoísta?—los ojos castaños de Stiles están cristalinos para este momento, y Erika al otro lado de la habitación hace una mueca con sus labios, una que probablemente es el espejo de la suya. Diablos...—. ¿Como podría vivir sabiendo que Derek murió protegiendo una causa de la que yo huí? ¿Qué él sí pudo pelear por defender a las personas que ambos amamos y yo no? No soy egoísta, Laura. Por primera vez en mi vida quiero luchar por personas ademas de mí—la primera lagrima cae por la mejilla de Stiles, lentamente, tanto que Cora tiene un nudo en la garganta—. ¿Es que no entiendes que no podré vivir conmigo mismo si sé que no hice nada para ayudarlos a ser libres? ¿Qué no los ayude a ustedes, solo porque tu me dijiste que no metiera las narices cuando eso es lo que mejor sé hacer. No—el omega sonríe con determinación—. No haré eso. Ahora deja de ser tan cabezotas y dime en que demonios ayudo para deshacernos de los Argent.

Cora entiende mientras Erika y Stiles suben al Jeep de este ultimo, mientras Laura les dice que deben de ir a ayudar a Isaac y Scott colocando los emisores por todo el bosque, que no son tan diferentes; y que todos tienen algo porque luchar.

Porque a querer o no los Hale son su familia.

Y puede ser cierto que Cora no haya podido elegir su familia, pero Stiles sí lo hizo. Y ahora quiere pelear por ella.

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Derek ni siquiera se molesta cuando el dolor recorre su cuerpo por enésima vez.

—No funciona—masculla por lo bajo.

Cuando apenas había ingresado en la habitación, un cazador lo había atado de pies y manos en la pared. Tiempo después, el mismo cazador lo había lanzado dentro de una jaula parecida a la usan con los ojos cuando estos son cazados.

Suelta un suspiro antes de girarse, dejando la espalda contra los barrotes y dejando caer su cuerpo deslizándose hacia abajo hasta sentarse en el suelo. Sus ojos recorren de nuevo el sótano. Su mirada ya se ha ajustado a la oscuridad del lugar, y es mucho más fácil localizar la mesa de herramientas al otro lado del cuarto, justo donde descansa lo que parece ser una sierra eléctrica están unas llaves, pero no está completamente seguro de el uso de estas. Pueden ser de cualquier puerta.

Hay una jaula igual a la suya un par de metros alejada, y dentro de ella, una mujer está sentada, completamente inmóvil y mirándole con lo que él supone es burla. El cabello castaño de, lo que él supone, la licántropo está enmarañado y largo, sin cuidados, y sus ojos resplandecen dorados en al oscuridad como dos pequeños faros adheridos en su cara. Derek no puede percibir por completo si es una beta o una omega, o bien si la conoce, pero entendió de inmediato desde que fue lanzado a la celda, que ella es el objeto de cambio de Gerard.

Probablemente, si Stiles estuviera en esta situación, hubiera comentado algo como: "¿Tu no sabrás como salir de aquí, o si?". Pero él no es Stiles, así que simplemente se queda mirándole fijamente hasta que la licántropo desvía la mirada para soltar un resoplido de lo que supone es risa antes de darle la espalda por completo y echarse al suelo.

No ha habido palabras entre ellos desde que llego, por lo que no es difícil pensar que no sabe hablar, o bien que no ha usado la lengua en mucho tiempo. No es como si Derek pensara que la mujer tuvo oportunidad de hablar con alguien antes.

—Lo intentare de nuevo—dice en voz alta, pero la mujer ni siquiera hace un ademan de haberlo escuchado. Aún así, mientras se levanta, comenta de nuevo:—. Tratare de sacarte a ti también.

Da unos pasos hacia atras, antes de golpear los barrotes otra vez. Su cuerpo ya se resiente, y Derek nota como el dolor sube con rapidez. Su brazo ya esta completamente morado por milésima vez, y la celda sigue igual, imperturbable. Frunce el ceño, soltando un bufido. En teoría, si fueran barrotes normales, probablemente ya los hubiera derribado por completo, sin embargo, lo ha intentado varias veces y nada sucede en lo absoluto.

No son barrotes comunes.

En lo absoluto.

La mujer suelta una risotada con voz ronca.

—¿De qué carajos te ríes?—gruñe, fuertemente, de manera animal. La mujer ni siquiera le contesta con palabras, pero sigue burlándose de él aun más fuerte—. Yo trataba de salir y ayudarte, ¿y así es como agradeces?

No hay respuesta más alla de la risa. Derek ni siquiera se molesta en fruncir el ceño ahora, suspirando y observando los barrotes con intensidad, como si fueran a desprenderse mágicamente. No es tan descabellado pensar que puede ser así, sin embargo. En su vida han pasado cosas asombrosas en momentos donde se pierde la esperanza.

El sonido de la puerta al abrirse le hace levantar la mirada. Gerard Argent solo sonríe.

—Veo que ya conociste a la pequeña Roxan—comenta con voz llena de malicia. Derek hace lo que puede para no lanzarse contra la celda de nuevo, sus instintos siendo reprimidos aunque estos griten que debe desgarrar la garganta de Argent y arrancarle el esófago en el proceso—. Perdona si no es una gran conversadora, lamentablemente no pudo tener mucho contacto con una manada en muchos años y por lo mismo no es sociable en lo absoluto.

—¿Así que esto planea para mí también?—Derek espeta sin poder contenerse—. ¿Aislarme de mi manada, provocarme locura y mantenerme encerrado hasta que me convierta en un perro guardián como ella?—hace un ademan hacia Roxane, más sin embargo, a diferencia de lo que él habia pensado en un momento, esta mucho más cerca de los barrotes de su celda, gruñendo profundamente hacia Gerard.

Incluso sus ojos han cambiado ahora, brillantes y dorados, refugiando en un sentimiento que Derek reconoce perfectamente. Rabia, ira animal y visceral odio.

—Ella no es mi guardian, Hale—Gerard dice, en una mueca despectiva—. Nunca tendría un perro rabioso en mis filas.

En lo profundo de su mente una voz que se parece demasiado a la de Stiles le alienta a seguir preguntando: "Vamos Derek, sácale toda la información que puedas. Probablemente el viejo ni siquiera se entere que esta cabando su propia tumba". Derek no sabe si es por la desesperación, o porque realmente es un buen plan, pero lo hace, acata la sugerencia que una vocecita repite constantemente en una muestra clara que sí, efectivamente esta un poco loco.

—¿Entonces? ¿Para qué tenernos a ella y a mí aquí?

Gerard hace una mueca socarrona.

—Sencillamente porque puedo hacerlo y aun me son útiles.

—Entiendo que me quede yo—Derek entrecierra los ojos a la vez que aprieta los puños de sus manos, tomando un respiro por la nariz y esperando que Argent no se de cuenta que comienza a frustrarse—, soy una moneda de cambio por si las cosas se ponen feas, ¿pero ella? ¿Por qué conservarla?

El viejo frente a él sonríe, una sonrisa que sin quererlo le recuerda a Peter, llena de malicia y frialdad, ocultando verdaderamente lo que piensa debajo de esa mueca.

Sin contestar, Gerard Argent desaparece escaleras arriba.

Derek mira una ultima vez a Roxane, toda ojos y colmillos grandes, antes de volver a tratar de romper los barrotes.

Sabe que no sirve de nada.

Pero la esperanza es lo ultimo que se pierde.

Además, se cura rapido. ¿Qué son un par de hematomas temporales más que agregar a su cuerpo?

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Gerard solo sonríe hacia sus hombres, antes de asentir con la cabeza.

Estos comienzan a bajar al sótano, y justo después algunos gruñidos se escuchan.

—Esto no podría ser mejor—dice, y aunque siente la mirada de molestia de Victoria ni siquiera hace algo por demostrarle que la percibe dentro de la habitación.

Todo esta saliendo de acuerdo al plan.

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Allison suspira una vez más desde la parte trasera de la camioneta de Alexander.

Este simplemente aprieta sus manos en torno al volante, mirando por el retrovisor si no hay nadie siguiéndolos. Jackson esta a su lado en el asiento del copiloto, mirando por la ventana con una mueca que definitivamente demuestra que esta molesto y confundido. Alexander ni siquiera trata de entablar conversación dentro del auto, sabiendo de antemano que no sirve explicarse de nada.

Sabía que tarde o temprano los Argent, o alguien al menos, se enteraría que fue él quien asesino a Kate, que probablemente lo harían pagar por algo así, aun cuando ella le hizo sufrir más a él de lo que él jamás podrá hacer sufrir a alguien. La vida no es justa para nadie, y mucho menos para él.

Así que, sabiendo esto de antemano, justo después de la noche en la que por fin pudo dormir en paz sabiendo que nadie volvería a someterlo, le contó todo a Jackson, su hijo.

Justo en este momento lo único que tiene en mente es la conversación que tuvo esa noche con su hijo. Fue mucho más fácil decirle que había matado a alguien de lo que fue contarle lo de Kate. Mucho más fácil, y sin embargo hizo ambas cosas como lo que es, un Alfa.

Le contó que no se iba a dejar dominar por alguien nunca más, y que por lo mismo había retado a los Hale, por ello había hecho todo lo que había hecho, para no ser débil nunca más, y aunque Jackson no le devolvió la palabra por un par de días, una noche entro a su oficina diciendo que lo entendía, que verdaderamente lo hacía.

Alexander por fin pudo estar en paz consigo mismo. Hasta que alguien más viniera a hecharle en cara lo que había hecho. Hasta este día.

Cuando Jackson había llegado a casa ese día no pensó que Allison Argent precisamente pidiera su ayuda, mucho menos que tuviera en su poder uno de las fotos que Kate había tomado cuando ambos eran amigos.

¿Qué haces con eso?—había preguntado él.

Dime todo lo que paso entre mi tía y tu—había exigido Allison.

Media hora después, ahi estaban, los tres en su auto dirigiéndose al único lugar en donde probablemente no debería ir jamás.

Con los Hale.

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Laura no tiene que preguntar que sucede. La escena es clara frente a sus ojos, pero aun así lo hace.

—¡¿Qué esta haciendo ella aquí?!— grita, gruñendo, con sus manos listas convertidas en garras y todo su cuerpo a punto de saltar sobre Allison.

Segundos más tarde entran Jackson y Alexander Whittemore detrás de ella. Deaton ya esta a su lado para entonces, tomando con fuerza lo que Laura supone es una bolsa llena de cosas mágicas. Peter también se une a la fiesta, sonriendo con sorna hacia los recién llegados.

—Pero mira quien ha decidido venir—dice su tío, al parecer gozando la presencia de los enemigos en su territorio. Laura entiende vagamente porque. Un lobo siempre tendrá la ventaja si se enfrenta a sus rivales en sus tierras—. ¿Vienen a rendirse, o simplemente son tan idiotas que nos atacaran aquí como trataron de poner emisores en nuestra casa?

—Venimos a hacer un trato—Alexander es el primero en hablar, entrecerrando los ojos.

Laura alza una ceja.

—Oh no me digan—comenta sarcásticamente.

—¿Quien les hace pensar que aceptaremos un trato con ustedes?—Peter pregunta, cruzando de brazos.

Allison frunce el ceño mientras recorre al mayor con la mirada.

—Porque tenemos un enemigo en común. Mi abuelo al parecer me ha ocultado más cosas de las que pensé. Como que mi tía Kate era una psicótica y merecía morir, y que sobretodo, ustedes no son los verdaderos monstruos.

—¿Y como te diste cuenta de eso?–Laura pregunta con sorna, diversión y burla bailando en sus ojos. Allison simplemente le mira con molestia.

—No recuerdo que haya habido ataques de animales desde que me mude aquí, y he revisado todos y cada unos de los incidentes dentro de Beacon Hills en los últimos veinte años—comienza, sus ojos recorriendo toda la sala de manera precavida—. Aunque la mayoría son de animales, no hay ninguno ligado directamente a ustedes además del incendio...

—Incendio que fue provocado por tu tía—Deaton comenta interrumpiendo, y la chica asiente dandole la razón.

—Gerard quiere una guerra—Allison dice—. Nosotros no. Yo no la quiero. No quiero tener que separarme de mis amigos simplemente porque son hombres lobo, si ellos nunca le han hecho nada malo a nadie. No quiero tener que olvidarme de Scott porque mi abuelo lo quiere matar. No quiero perder a nadie, y si eso significa que debo matar a Gerard para salvar a las personas que me importan, ¿Qué mejor manera de hacerlo que asegurándome de hacerlo bien?

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Stiles no entiende porque están colocando emisores en el bosque, no entiende porque le están haciendo a los Argent el camino más fácil.

Y definitivamente no entiende porque Isaac y Scott no han aparecido en un buen rato. Chris Argent le dirige una mirada molesta de nuevo cuando pro accidente se le cae al suelo un emisor.

—Lo siento...—dice, levemente avergonzado.

Erika clava otro emisor frente a él, sonriéndole, y Cora hace lo mismo, su mirada es más parecida a alguien que dice "Hazlo bien" que a alguien que dice "Estamos por terminar". Ambas chicas son diferentes en muchos aspectos.

—Recuérdame otra vez porque estamos clavando emisores por todo el bosque—pide Stiles, y Chris suelta un suspiro.

—Nosotros activaremos los emisores al mismo tiempo que Gerard lo hará—explica, mientras con su pie clava otro en la tierra. Stiles observa como clava tres más con la misma rapidez y precisión, uno a tres metros y otro a seis. El ultimo esta mucho más alejado, a unos veinte metros, y tiene que caminar para seguir escuchándolo—. Nuestros emisores desactivaran los suyos justo después de detectar en donde están ubicados. Gerard nos quiere llevar a un lugar en especifico, y debemos saber donde es antes de dirigirnos a él.

Stiles hace una mueca.

—¿A ese lugar llevaran a Derek?

—Probablemente, Stiles—Chris se endereza, mirándolo con entendimiento antes de colocarle una mano en el hombro—. Y aunque no este ahí, recuperaremos a Derek.

—¿Lo haremos? ¿Nosotros? ¿Tu también?

—Somos aliados, ¿recuerdas? Eso implica ayudarles a recuperar a Derek. Ahora, andando, debemos clavar siete emisores más.

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Isaac no sabe como demonios terminaron en esta situación.

No lo sabe. Aunque probablemente no le importaría en lo más mínimo saberlo o no. No es como si eso cambiara lo que sucede ahora.

Su espalda choca contra un árbol, las manos de Scott se aferran a su cadera de manera posesiva y sus ojos chocolate brillan en expectación, alternando su mirada de sus ojos a sus labios. Isaac lo tiene sujeto de sus hombros, y siente perfectamente como el tronco se clava en sus omoplatos, y como la erección de Scott choca como un mástil contra su muslo y a su vez su entrada se contrae. Ambos están alientes y listos.

Isaac suelta un jadeo cuando Scott esconde su cara en su cuello, aspirando con fuera en donde él supone su aroma es mucho más fuerte, y no puede evitar llevar sus manos al cabello del alfa y enredarlos entre las hebras, tirando levemente de ellas.

—Te dije... que no me... provocaras—Scott trata de decir entre respiraciones profundas, inhalaciones que Isaac escucha y le hacen estremecer—. ¡Maldita sea, deja de oler así!

—¿Y si no lo hago?—Isaac pregunta con un nuevo jadeo, y siente a McCall gruñir contra la piel de su cuello. Demonios ya ni siquiera recuerda porque están en el bosque a para punto. Las manos de Scott se ciernen contra sus muslos, y en un momento él ya no tiene las piernas en el suelo y está rodeando la cadera del alfa, quien frota su erección contra la propia. Sus aromas están mezclados, y se siente tan jodidamente bien solo hacer esto que al fin entiende porque Stiles presumió a su amigo haberlo hecho con Derek... oh rayos—. ¡Scott para!

Extrañamente McCall se detiene, quedándose completamente inmóvil aun sosteniéndolo. Isaac recuerda porque están ambos en el bosque. Los emisores...

—Isaac, lo siento yo...—McCall se deshace en disculpas y balbuceo, dejándolo sobre el suelo por fin y separándose. No tiene que ver su rostro para saber que esta sonrojado—. Yo no quería...

—Oh vamos—Isaac gruñe, acomodándose la ropa—. Claro que querías y yo también, pero este no es el momento guapo. Tenemos que vencer a los Argents—sonríe, y se acerca con un movimiento rápido hacia Scott, quien se sobresalta lo suficiente para bajar la guardia. Isaac aprovecha y toma su erección sobre el jean, acariciando la mejilla del alfa con su nariz y susurra:—. Después solucionaremos esto.

Cuando se separa, esta totalmente seguro que dejo a Scott con un corto circuito.

Luego se lo compensara...

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Stiles se sorprende cuando al volver a la veterinaria, Allison Argent está ahí, junto a Jackson y Alexander. También lo hace cuando al olfatear el aire, puede oler celos, ácidos y ardientes; Isaac está al otro lado de la habitación, frunciendo el ceño hacia la chica, y cuando esta a punto de preguntar que le sucede, sus ojos ven a Scott, dedicándole miraditas de cachorro a Allison sin prestarle atención al rubio, claramente ignorando el aroma que este emana.

Eso solo sirve para reforzar el pensamiento que ya tenia: Scott es un pésimo Alfa.

—¿Qué hacen ellos aquí?—pregunta en voz alta. Chris a su lado ni siquiera le dirige una mirada a su hija, centrándose en Peter, quien parece demasiado tranquilo con la situación.

—Vinieron a ayudar—contesta el Hale mayor, quitándole importancia con su tono de voz despreocupado.

—¿Por qué?—Chris pregunta de una manera fría. Stiles dirige una mirada de soslayo a su cara, solamente para confirmar que la pregunta es para Allison.

La chica no sonríe, pero definitivamente no tiene una expresión hostil.

—Porque es lo correcto. Y no ayudare a un loco hacer un segundo holocausto.

—Hitler no estaba loco—Stiles comenta, frunciendo el ceño—. Solo enfoco su visión de la manera equivocada. De hecho era un genio, una persona a la cual todos en un punto tenemos que admirar. Cambiando el tema, ¿Por qué ellos—señala a Jackson y a su padre—, están aquí?

—Porque necesitamos toda la ayuda que tengamos—Peter contesta. El mayor de los Hale dirige una mirada hacia Chris a manera de precaución antes de agregar: — Además, Whittemore fue quien nos libro de Kate Argent en primer lugar.

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El sheriff Stillinski sale de la comisaría, pero de inmediato es interceptado por Parrish, quien con una mirada preocupada le tiende su arma.

—La olvido en el escritorio señor.

—Gracias Parrish—dice John, tomándola y guardándola en su cinturón.

—Señor, si me permite preguntar... ¿a dónde va?

John le da una mirada cansada antes de rodearlo y caminar hacia su auto.

—Voy a hacer lo correcto—Parrish escucha que dice, más sin embargo, cuando se gira para preguntarle a que se refiere, el auto del sheriff se enciende y acelera, abandonando el estacionamiento con rapidez.

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Los cazadores se van después de torturarlos un poco. Derek aun siente las corrientes eléctricas alrededor de su cuerpo. Roxane solo aprieta los dientes, sin mostrar un síntoma de dolor, y se pregunta cuantas torturas tuvo que haber soportado aquella mujer para tomarlo a la ligera.

Él no puede moverse, y sin embargo, la mujer avanza hacia él como si estuviera entumecida apenas. Roxane se sienta cerca de su celda, y alza la mano hacia Derek, esperando.

No sabe que pretende, pero es la primera vez que Roxane busca contacto con él en todo el tiempo que ha estado encerrado ahí. Por lo mismo, le tiende el brazo como puede, apretando los dientes tanto que parece que se le van a romper y gruñendo de dolor levemente.

La piel de Roxane es áspera en la palma, callosa, no como las manos de Laura que son suaves, o las de su madre; son las manos de una persona con una vida difícil, tan difícil que no importa en lo absoluto si se puede curar con rapidez o no, las heridas siempre aparecen antes de terminar. Aun así, Derek nota que son pequeñas, con las uñas llenas de suciedad y mal cortadas.

Roxane acaricia su mano dos veces, viendo sus dedos con atención antes de que suceda. Derek al principio siente un cosquilleo recorriéndole el brazo, y justo después observa las venas negras recorrer el brazo de Roxane. En pocos segundos, no siente dolor, y puede moverse perfectamente.

—Gracias—dice sintiendo alivio correr por su cuerpo por fin. Roxane asiente con la cabeza—. ¿Entiendes lo que digo, cierto?—otro asentimiento. Si Derek fuera otra persona, probablemente comenzaría a hacerle preguntas a Roxane, de donde viene, tiene manada, o si es cierto y se llama Roxane y no es un invento de Argent. Pero es él, y simplemente hace brillar sus ojos en rojo unos minutos antes de que la mujer entienda que quiere decir, y ella igual coloca sus ojos en dorado. No esta sola. No más.

Derek le dará manada si es lo que ella necesita.

Cuando Roxane libera por fin su mano, Derek sigue ahí junto a ella. Aunque ya no hay dolor que aliviar.

Suspira levemente, y ve como la mujer se acomoda mejor en los barrotes. La imagen de Stiles inunda su mente, justo antes de la de Laura y su madre, Cora y los demás.

Sí, sin duda él y Roxane saldrán de esta, sea lo que sea que Argent este planeando.

O eso pensaba antes de que un cuerpo sea arrojado dentro del sótano.

El aroma es inconfundible.

—¿Sheriff?