Los personajes no me pertenecen, son del genio Akira Toriyama y la trama de la genia Suzanne Collins.
Summary: Ellos debían tener un ganador y yo, les haría el favor de matar a la única persona capaz de rebelarse contra ellos, el único que pudiese tener una oportunidad de ganarles. No importaba cuánto nos "amaramos", desde que pisamos la arena, supimos que ahora sólo teníamos un único propósito; El de aniquilarnos mutuamente. *A.U* ChichixGoku/VegetaxBulma
Words: 2,770 sin contar "notas de autor" ni titulo.
Rated: T.
PP: Chichi/Goku.
Universo Alterno.
Capítulo 2: Despedidas.
Mientras él subía hacía la tarima para colocarse en el otro costado de la mujer réptil, Chichi no podía evitar preguntarse incansablemente el porqué el chico había hecho aquello.
Él nada se había demorado en tirarse como voluntario al oír el nombre de Davie salir en la cosecha, mientras ella, le costó más de un par de minutos reaccionar y hacer lo que debía hacer, lanzarse como Voluntaria por Phea. Pero en ella era entendible, ella vivía con los mellizos, ella los quería tal y como si fuesen sus propios hermanos, sangre de su sangre, sin embargo, Goku y con suerte sabía que el pequeño Davie Long vivía junto a ella, entonces, ¿por qué se había ofrecido como voluntario? ¿Qué era lo que le había impulsado a sentenciar su propia muerte? Porque si Chichi tenía algo claro ahora, sería que ambos morirían en la arena.
— ¡Vaya!, ¡vaya! —Habló nuevamente la animadora, completamente maravillada ante los acontecimientos recién sucedidos—. ¡Esto sí que es una sorpresa agradable!, ¡me encanta!, ¿cuál es tu nombre, chico?
Goku ya se encontraba al otro lado de la mujer de verde, observando con la frente en alto, con las manos a ambos costados de su cuerpo, con la espalda recta y una mirada decidida que se paseaba por cada uno de los habitantes de la octava Región.
— Son Goku —Respondió firme y decidido.
— ¡Nuestros Hados de este año son: Chichi Ox y Son Goku! —Gritó nuevamente la mujer de piel verde. Contenta—: Pueden tomar sus manos como competidores.
Entonces ella dio un paso hacia atrás, sin nada que interviniera entre ella y él. Chichi elevó su frente y se giró hacía el chico para estirar su mano, él la miró y dio un leve sonrisa, ella lo miró con seriedad, confundida aún por la actitud que había tenido el muchacho, extrañada ante el porqué de su actuar. Estrecharon sus manos y él le dio un apretón casi amistoso, la confundió más.
Luego de eso, la pelinegra dio un último vistazo a toda la gente que estaba ahí, mirándolos fijamente, con tristeza… Y volvieron hacer aquel gesto de admiración, con la mano empuñada se dieron dos golpecitos a un costado de su pecho, casi como si les estuviesen dando sus fuerzas ó quizá su pésame. ¿Quién sabe?
Los Androides llegaron a su lado y tomándola desde la espalda le indicaron el camino que debía de llevar para llegar al departamento de regulaciones, en donde llevaban a los Hatos escogidos y de ahí se podían despedir de sus familiares y amigos. Eran cinco minutos que le daban a cada una de las personas que se iban a despedir y quince minutos en total era el tiempo que se les dejaba adentro, porque luego se los llevaban directo al tren que los llevaría a la Región Central.
Fue ahí donde los separaron, a Goku lo metieron en la habitación que estaba continua a la de ella. Era pequeña y tenía un amplio sofá de color vino. Suspiró y se sentó en él, a la espera de que llegara su familia. Porque nadie más iría a despedirla, después de todo ella no tenía amigos ni gente que le tuviese real agrado… ¿Verdad?
Y aquello le hacía volver a la pregunta que se estaba haciendo desde que el pelinegro de cabellos despeinados elevó su mano con firmeza y se ofreció voluntario. ¿Por qué lo había hecho?, ¿qué lo había impulsado a hacerlo? Debe de haber sentido lastima, pensó, cualquiera con corazón bondadoso lo hubiese sentido… Pero… Por mucha lástima que ella misma hubiese sentido por otra persona no hubiese regalado así de esa manera su vida.
Jamás.
La puerta de la habitación se abrió. Una colorina de cola entró corriendo, gimoteando para luego abrazarse a la pelinegra que se había levantado del sofá apenas la puerta se había abierto.
— ¿Por qué? —Preguntó con su cara escondida entre los brazos de Chichi.
— Escucha, Phea —Susurró ella, para luego mirar a su nana y Davie—, escuchen los tres —elevó un poco más la voz—, tienen que ser fuertes y salir adelante sin mí.
— No hables como si ya hubieses perdido —Habló Mariem con voz ahogada, Chichi la miró fijamente. Ella estaba con los ojos vidriosos pero con la frente en alto, intentando estar completa, por los mellizos, por ella—. Puedes hacerlo, Chichi —, continuó—, eres fuerte, la chica más fuerte que he conocido en mi vida, vivirás.
La pelinegra bajó su vista, no tenía ni ganas ni la fuerza necesaria para afirmar aquello. No quería darles falsas esperanza, no quería mentirles y luego… Cuando llegue el momento y ella se dé cuenta que no es un sueño, que está en la arena y que todos querrán su sangre.
— No mueras, Chi —Susurró con voz ahogada Davie, es la primera vez que lo ve tan pálido, quizá aún tiene el recuerdo de la voz de aquella mujer réptil gritando su nombre en la selección—. Sabes cazar —Aseguró.
Asintió.
— Lo sé —Murmuró, aún abrazando el frágil cuerpo de Phea—. Ahora escúchenme… Cuando… En mi ausencia —Prefirió cambiar la palabra y no decirles "cuando vaya a mi muerte inminente" — su única preocupación será "no morir de hambre" —Aseguró—, pueden vender mi ropa e intercambiar huevos de sus gallinas —Continuó, recordando las gallinas que tanto ella detestaba, sin embargo, ahora las veía como una oportunidad de vivir—. Mariem, puedes ir a pedir de adelantado comida en el comercio negro, por último y busca trabajo como cocinera ahí, sé que pueden dártelo, y si no, insiste, les gusta la gente insistente.
Mariem asintió firmemente, casi como si estuviese oyendo las órdenes de un militar.
— Cuídense entre ustedes —Susurró, abriendo uno de sus brazos para recibir el cuerpo de Davie, quien la abrazó de inmediato—, Davie, eres el hombre de la familia, cuida de ellas, ¿vale?
— Vale —Respondió el niño con la voz quebrada y nariz gangosa.
Y el tiempo se les acabó, quizá sería la última vez que se verían y Chichi estaba segura que ellos lo sabían, porque cuando dos Androides entraron, los chicos se aferraron a su cintura y Mariem se acercó para besar con dulzura y fuerzas la coronilla de la chica.
— Ganarás, yo lo sé —Susurró la mujer—, confío en ti. Volverás. Tú padre y madre orgullosos estarán.
— Os quiero —Respondió ella, ignorando a los Androides—, sobrevivan.
Chichi sintió si el llanto la acosase continuamente para poder salir, pero ella no lo dejaría escapar. Los Androides separaron a duras penas a los chicos de la pelinegra, pero al fin lo logran y lo último que escuchó gritar de ambos mellizos, como si estuviesen conectados o se las hayan arreglado para gritarlo al mismo tiempo, antes de que la puerta se cerrase.
— ¡Te estaremos esperando en casa, Chi! ¡Te queremos!
Suspiró y volvió a sentarse en el sofá con una sensación amarga dentro de su pecho, sintiendo las piernas como gelatina e intentando controlar las nauseas.
Bajó su vista y tragó saliva con fuerzas, debía controlar aquel impulso de largarse a llorar, al menos hasta que llegase la noche y pudiese descargarse con la almohada, sólo eso iba a esperar, faltaban unas cuantas horas pero ya llegaría.
Se sobresaltó cuando oyó la puerta abrirse con suavidad. Extrañada se levantó rápido del sofá, creyendo que eran más Androides que venían a buscarla para llevársela hacía el auto que la llevarían a la estación de trenes y luego… A la Región Central.
Pero estaba equivocada, porque cuando un chico calvo y de baja estatura cerró la puerta tras de sí se dio cuenta que aún no era momento de marchar y que alguien más había decidido darle la despedida.
Krillin.
— Hola… —Saludó algo avergonzado, con las mejillas sonrojadas y la vista pegada en sus zapatos.
Chichi no respondió el saludo, ¿para qué?, ahora no era momento de hacerse la educada, quería saber porqué recibía aquella visita. Aunque… No era de extrañar, puesto que muchas veces habían hablado un poco más de dos palabras mientras cazaban, porque Krillin era experto en trampas y debía alimentarse, aun así, su mejor amigo, Son Goku, también iba hacía el mismo lugar al cual iba ella, entonces, ¿qué hacía despidiéndose de ella?, si Goku estaba en la habitación continua… ¿O ya se había despedido de él?
— ¿Vienes a darme el pésame? —Preguntó, aunque la pregunta era completamente tosca, su voz sonó suave, como si estuviese cansada.
— Vengo a despedirme —Susurró él—. Y también a decirte algo que te dejará tranquila, según mi criterio.
La pelinegra enarcó una ceja, ¿venía a decirle el porqué Goku se había tirado como voluntario?, ¿quería quitarle la curiosidad, esa curiosidad que la estaba carcomiendo por dentro?
— ¿A sí?, ¿qué?
Krillin se removió en su puesto y bajó su vista ruborizado un tanto.
— No dejaré que mueran de hambre —Habló con voz serena y potente, voz sincera, palabras sinceras, Chichi sabía que no podía desconfiar de sus palabras. Y Krillin tenía razón, porque un peso bastante grande se le salió de los hombros, el calvito no dejaría que ellos murieran de hambres, él los alimentarían.
— Gracias, de verdad —Respondió ella.
— No es nada —Aseguró él.
Chichi se permitió sonreírle por un breve momento, después de todo, incluso quizá podía considerar a Krillin también como un amigo, lástima que de aquello se había dado cuenta muy tarde, ahora que iba a morir, se daba cuenta que él se comportaba como podría hacerlo un amigo. Era algo reconfortante en cierto grado.
— Eh… —Balbuceó la chica con suavidad desde su puesto—. ¿Puedo preguntarte algo? —Krillin la miró alzando una ceja, dándole a entender que la estaba oyendo. Chichi se infundió ánimos para continuar—; ¿Sabes tú por qué Son Goku se ofreció como Voluntario?, ¿por qué se suicidaría de aquella forma por alguien que siquiera conoce?
El muchacho sonrió levemente y se encogió de hombros.
— Eso es algo que deberías preguntárselo tú, porque a mí no me quiso responder —Aseguró el chico.
Ella quería insistir, es decir, ¿cómo era que el mejor amigo del chico en cuestión no sabría el porqué de ese suicidio?, era algo absurdo e imposible, sin embargo, no tuvo tiempo, porque tan pronto como sus labios se abrieron para decir algo más entraron aquellos Androides con forma humana que en realidad eran humanos programados.
— Cuídalos, por favor —Fue lo último que pudo decirle entonces a Krillin antes de quedar nuevamente sola en la habitación.
*.*.*.*
Apenas unos minutos habían pasado de que Krillin había salido de la habitación cuando esta se volvió a abrir, como esperaba, su amigo Yamcha entró, apresurado y algo temeroso. El pelinegro de cabello revuelto pegó sus oscuros ojos en su amigo y sonrió como si nada estuviese pasando.
Yamcha se extrañó completamente. Goku se estaba yendo hacía la Región Central, hacía una muerte amenazadora.
Frunció el cejo.
— Puedo saber por qué lo hiciste, Goku —Preguntó el chico cruzando los brazos justo en frente de su pecho, mirando a su amigo fijamente, escudriñándolo casi como si estuviese buscando la respuesta en el rostro del chico.
— ¿Hacer qué? —Preguntó Son Goku sin entender.
Yamcha torció el gesto ligeramente.
— Pues… Firmar tu sentencia de muerte por ese niño —Aclaró Yamcha, el pelinegro menor rodó los ojos. Yamcha sabía que Goku era casi un niño en cuerpo de adolescente, era impulsivo como el solo y odiaba completamente las injusticias, sin embargo, jamás creyó que aquello iba a pasar y quería saber el porqué, porque debía haber uno.
— Pues lo hice y ya, ¿crees que no tengo oportunidades de ganar, Yamcha? —Preguntó el pelinegro casi ofendido. El de pelo más largo bufó y descruzó los brazos de su pecho para acercarse a su amigo.
— Claro que sí las tienes y creo que ganarías si no fuera por la chica. —Lo soltó directamente, Goku torció el gesto, extrañado y Yamcha sonrió con tristeza—, dime, ¿qué pasaría si quedan ustedes dos al final en la arena? Es la chica que caza con Krillin algunas veces, ¿verdad? Es fuerte, muy fuerte y buena cazadora, es buena con el arco y las flechas, yo no dudaría ni un segundo en sus habilidades, Goku, puede llegar a la final, es más, sé que llegará a la final. Y tú también lo harás, entonces, dime, cuando llegue ese momento, ¿la matarías?
Goku lo miró por unos momentos, fijamente. Krillin le había hecho la misma pregunta que Yamcha, pero de distinta manera, más bien su mejor amigo sólo le había preguntado el porqué lo había hecho, y él sincero respondió un "no sé", porque no lo sabía realmente, pero Yamcha lo había expuesto de otra manera diferente.
— Tendría que llegar el momento y yo…
— ¡Já! —Soltó con ironía Yamcha—, no digas eso, Goku, te conozco desde que eras un niño pequeño, no serías capaz de matar a una persona inocente, una persona que conoces desde pequeño y menos a ella. Porque ha sido por ella que te has ofrecido como voluntario, estoy seguro de eso.
— Ya para —Rogó el chico de cabellos revueltos con el cejo fruncido—, estoy por irme, como dices tú, a mi "muerte amenazadora", ¿puedes simplemente despedirte de mí y decirme cuánto me extrañarás?
Yamcha rodó los ojos, típico de Goku.
Asintió y se acercó a su amigo para darle un abrazo amigable y un suave golpecito en la espalda, luego se separó de él y sonrió con amargura.
— Eres un imbécil —Masculló mirándolo fijamente, volvió a abrazarlo—. Nos volveremos a ver en otro lugar, Goku, apostaría por ello.
Y fue lo último que pudo decir Yamcha antes de salir lentamente por la puerta la cual había sido abierta por un Androide. Y él no se pudo despedir, porque las palabras se le quedaron atascadas en la garganta.
Yamcha lo daba por muerto, eso quería decir que él conocía la respuesta a la pregunta que él mismo había formulado.
Suspiró y segundos después la puerta volvió a abrirse. Creyó que serían los Androides que venían a llevarlo al tren, sin embargo, se encontró con tres cabezas que lo miraban fijamente, los dos más pequeños un tanto atrás de la más alta.
La puerta fue cerrada y nadie dijo nada, los cuatro se miraban fijamente y era extraño, dado que él había salvado en todas sus palabras al pequeño Long.
Antes de que siquiera pudiera preguntar algo, cualquier cosa, se fijó que la pequeña niña se acercaba con un pequeño paquete en sus manos, se lo tendió y él lo tomó con una de sus manos, el olor le golpeó la nariz apenas lo acercó a su rostro.
Era un pedazo de pan fresco.
— Gracias —Susurró Goku.
— No, gracias a usted por salvar a mi hermano —Respondió entonces la chiquilla a lo que Goku sonrió levemente pero no dijo nada.
Mariem se acercó un paso al pelinegro, sin embargo, guardó silencio bajo la atenta mirada del pelinegro, bajó un tanto su cabeza e hizo una inclinación.
— Estamos todos muy agradecidos con usted, joven Son —Susurró la madre de los mellizos—, sea cual haya sido su motivo, le agradeceré toda la vida aquel gesto que ha tenido para con mi hijo.
Entonces, como si hubiesen estado practicando, el pequeño Long tomó la mano de su hermana y ambos hicieron una leve reverencia que hicieron sonrojar al muchacho.
— Gracias por ofrecerse como voluntario señor —Esta vez fue el pequeño chico Long, Goku ya se estaba volviendo incomodo ante tanto agradecimiento.
— No se preocupen —Susurró con suavidad—. Y gracias por el pan.
— No es nada —Respondió Mariem, pero el joven pelinegro sabía que sí era algo, porque el pan debió haberles costado caro, bastante y ellos no eran de familia adinerada, y ahora, sin Chichi, no sabía él cómo era que sobrevivirían los pequeños niños, pero prefirió guardar silencio.
Se miraron por otros minutos más, entonces Mariem sonrió en forma de despedida y abrió la puerta para salir, sin embargo, fue detenida por la voz de Goku.
— Cuidaré de ella —Dijo el chico, la mujer se giró con los ojos abiertos completamente, extrañada ante las palabras de él, porque se suponía que desde ahora él y su "hija" serían enemigos.
No tuvo contestación, porque Mariem salió de la sala junto con sus hijos, porque ya era hora, debían irse al tren.
Goku elevó nuevamente el mentón.
Ya había firmado un acta no tacita y había respondido a la pregunta formulada de Yamcha. No sería capaz de matar a la chica.
Él se encargaría de que Chichi Ox regresara a casa sana y salva.
Porque Chichi sería la vencedora de los Juegos del Poder n° 99.
¡Hello!, I'm Back!
No me demoré tampoco en subir este capítulo, principalmente porque es algo corto, sin embargo, creo que se merece ser un capítulo de sólo las despedidas tanto de familiares como de amigos, sólo amigos en el caso de Goku quien no tiene familia.
Aunque está corto espero que les guste de igual manera, yo sentí el capítulo lleno de emoción, quizá sea porque soy sensible, quizá no, sin embargo, me gustó escribirlo y espero que a ustedes les guste leerlo.
Otra cosa, antes que lo olvide. También habrá de la pareja Vegeta/Bulma, que también me gusta pero no tanto como la de Chichi y Goku, sin embargo, tengo toda su "historia" en mi cabeza ya armada, aunque, aún no aparecerá, luego lo hará (hablo de los personajes, porque para que nazca su amor, buuh, eso sí que será pausado).
Bueno, espero les guste el nuevo capítulo y me lo hagan saber por medio de Review's. Realmente agradezco a todos a quienes hayan comentado el capítulo anterior, porque sinceramente, cuando yo no veo motivación por parte del lector en mis historias me desanimo un montón y pronto dejo de escribir, estoy emocionada por este proyecto por ahora si que no me demoro por eso, además, siento que hay interés en ustedes y les gusta, es por eso que sigo con el proyecto.
Está bien, ¡gracias por los Review's anterior, los aprecio mucho!
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¡Saludos!
.S.
