Los personajes no me pertenecen, son parte del fantástico mundo creado por Toriyama, al igual que Los Juegos del Hambre pertenecientes a la brillante Suzanne Collins.

Summary: Ellos debían tener un ganador y yo, les haría el favor de matar a la única persona capaz de rebelarse contra ellos, el único que pudiese tener una oportunidad de ganarles. No importaba cuánto nos "amaramos", desde que pisamos la arena, supimos que ahora sólo teníamos un único propósito; El de aniquilarnos mutuamente. *A.U* ChichixGoku/VegetaxBulma

Words: 5.680 palabras sin contar notas de autor.

Rated: T.

PP: Chichi/Goku.

UNIVERSO ALTERNO.


Capítulo 3: "El Maestro Roshi"


Abrumada observó cada rincón de aquel lujoso y gran tren. Los Androides que custodiaban y se paseaban por el tren eran un tanto diferentes a los que "cuidaban" de la Octava Región, estos no eran ni fríos ni parecían ser metálicos, parecían humanos, pero sin embargo, tenían un "algo" que la confundían y la hacían creer que cien por cientos no eran humanos. Quizá por sus movimientos tan rectos o por sus miradas perdidas o frías que no demostraban ninguna clase de sentimiento.

La mujer réptil iba un poco más atrás de ambos Hados, quienes estaban completamente sorprendidos y anonadados observando el salón comedor en donde había una larga mesa llena de deliciosa comida, desde dulces hasta una fuente en la que caía un líquido café por él como cascada. Chichi torció el gesto completamente asqueada. Mientras ella y Mariem a veces debían quedarse sin comer un pedazo de pan por dárselo a Phea y Davie y que no muriesen de hambre.

— ¿Y bien?, ¿qué les parece? —Preguntó la animadora de la Octava, Chichi la miró por sobre su hombro y asintió. No tenía mucho que decir, ósea, ¿qué iba a decir? "Sí me encantó, muchas gracias por dejarme vivir los últimos días de mi vida en un lugar tan lujoso", sabía que no podía ser hostil con ella si es que quería sobrevivir, iba a necesitar que la apadrinaran y sin ella y su Mentor, sería difícil tenerlos.

— ¡Esto es asombroso! —Soltó su acompañante con evidente fascinación en su voz, Chichi no pudo abstenerse a rodar los ojos completamente fastidiada ante las palabras tan emocionadas por parte de su compañero. ¿No se daba cuenta, acaso, que esto era casi una burla?, mostrarles cómo era que vivían los de la Región Central con tantos lujos mientras ellos pasaban frío, hambre y miedo en las demás regiones.

— Pues —Habló nuevamente la mujer réptil—, todo esto es suyo por ahora —Agregó, casi contenta por eso—, es una alegría para los Androides servirles —Soltó una risilla que exasperó aún más a la chica.

— Entonces… ¿Podemos coger toda esta comida? —Preguntó Son Goku con una sonrisa en su rostro casi infantil, la mujer verde sonrió junto con él y asintió.

— Podéis… —Pero no pudo terminar su frase porque Goku ya no se encontraba tan cerca de ella, el chico se había acercado a la mesa y había tomado con ambas manos dos de los diferentes pasteles que estaban servidos ahí. Chichi cruzó los brazos a la altura de su pecho y la mujer le tocó el hombro—. Tú también podéis comer, chica… Pero intenta hacerlo con un poco más de educación —Añadió al ver cómo Goku estaba cogiendo cada alimento con las manos, como se los metía a la boca casi entero y se los tragaba casi sin masticar.

Creyó que nada podría exasperarla, sin embargo, el último comentario la hizo enojarse aún más, quitó su vista del rostro de la mujer verde y se acercó a la mesa con paso firme, descruzó sus brazos de su pecho y mirando sonriente a la mujer réptil tomó con una de sus manos un pedazo de pastel que había justo enfrente de ella. Se lo metió a la boca casi todo y masticó.

— Mmm, esto está muy gueno—Aseguró con la comida aún sin tragar. La animadora pegó su tacón con fuerza en el suelo y luego de mascullar un "indignos" salió de la habitación, dejando solo a ambos Hados, comiendo de los dulces que estaban encima de la mesa.

Chichi se sonrió al ver como la mujer se retiraba del salón, Goku, con la boca llena observaba a la chica, extrañado, ¿por qué sonreiría? Se tragó la comida que tenía en la boca y tosió un poco al haberse atorado con un pedazo de masa de algún pastel.

Sus ojos negros estaban pegados en el rostro de Chichi, por fin había dejado de comer para prestar atención cien por ciento a cada movimiento o gesto que hacía la chica, no sabía cómo iniciar la conversación que debía tener con ella, no sabía cómo era que le iba a decir que él la protegería porque no se veía capaz de matarla, ni tampoco sabía cómo responder a la pregunta que obviamente le iba a formular la pelinegra, lo peor de todo es que él sabía que a ella sí le debía una respuesta coherente, no como a Yamcha o a Krillin. Lamentablemente no tenía ninguna respuesta razonable.

Chichi acercó su mano hacía la fuente con aquel líquido café tan espeso, remojó su dedo índice en él y se lo llevó a la boca, un sabor dulce impregnó su paladar y le hizo sentir cierto cosquilleo en el estómago, sin siquiera poder evitarlo soltó una exclamación de encanto ante tal sabor.

Goku la miró fijamente ante la exclamación, enarcó una ceja y sin siquiera poder evitarlo acercó uno de sus dedos a la fuente para hacer lo mismo que hizo la chica, untó su dedo en el líquido espeso y luego se lo metió a la boca.

— ¡Mmm…Esto está delicioso! —Soltó el pelinegro emocionado. Chichi, quien anteriormente había sonreído sin siquiera poder evitarlo, pegó sus labios y los volvió a una línea recta casi perfecta.

Pegó su mirada en el chico quien nuevamente había untado su dedo en el brebaje para luego llevárselo a la boca y saborearlo mientras en su rostro había una expresión de completo placer. Chichi torció el gesto asqueada al pensar que ella quizá había puesta la misma expresión en su rostro, bufó con suavidad y se giró para ir hacía el compartimiento que minutos atrás la mujer réptil le había presentado como su dormitorio durante la trayectoria a la Región Central.

Tenía aún hambre y ella lo sabía, pero no iba a aceptar la comida que ellos le regalaban casi con cinismo, como si se burlaran, en realidad, estaba segura que así era como lo hacían, ellos se burlaban de ella y de todos los competidores de Los Juegos del Poder. Si que no aceptaría su comida, además, haberse comido dos o tres pastelillos de aquellos le había hecho doler de una forma extraña el estómago, como si este hubiese recibido comida demás, acostumbrado a siempre pasar hambre y comer cualquier porquería.

Sin embargo, apenas y se acercó un par de pasos a la salida la voz de su compañero de juego la detuvo abruptamente.

— ¿Dónde vas? —Su pregunta salió completamente natural, Chichi pensó que la manera en la que le dijo le sonó a una demanda, frunció el cejo y se giró para mirar fijamente a su compañero.

— ¿Por qué preguntas? —Rebatió su pregunta con otra, Goku se sonrojó levemente y se encogió de hombros levemente.

— No lo sé, digo… No quiero que te vayas y que me dejes solo aquí —Respondió él un tanto avergonzado al haber sido tan impulsivo.

— ¿Y por qué no? —Cuestionó la chica completamente extrañada, atónita ante las palabras que habían salido de la boca del muchacho pelinegro. ¿Qué le pasa?, pensó, ¿acaso no sabe que desde ahora seremos enemigos inevitablemente?

— Porque somos una dupla, ¿no? Alguien podría entrar aquí y no me gustaría que me viera solo, además, deberíamos hablar, ¿verdad? —Preguntó.

Chichi torció el gesto completamente extrañada ante las palabras del pelinegro, ¿dupla?, ¿hablar? Bueno, la verdad sí que deberían hablar sobre un tema, más bien, él debería de hablar y soltar el porqué hizo lo que hizo. Pero ¿dupla? Eso no lo serían, al menos ya no podrían serlo.

— Primero —Soltó con voz dura y decidida, cruzando los brazos a la altura de su pecho—, tú y yo no somos, ni fuimos, ni seremos una dupla, ¿entiendes? La única palabra que puede ser usada para nosotros es… Enemigos. Y segundo, tú deberías hablarme a mí y contarme el porqué te lanzaste como Voluntario por Davie, ¿por qué lo hiciste? Y quiero la verdad.

Goku, completamente anonadado por las palabras empleadas por la chica, torció el gesto ligeramente confundido y luego, de unos segundos casi eternos de silencio, se rascó la mejilla intentando disimular su nerviosismo.

— No podía dejar que el niño viniese a los juegos —Respondió el chico—, iba en contra de mis principios, además, tú te lanzaste Voluntaria por su hermana.

— Yo vivo con ellos, ellos son como mis hermanos, pero tú jamás habías siquiera hablado con ellos —Respondió la chica—, entonces, ¿por qué firmar un contrato no tácito aceptando una muerta segura?

— ¿Crees que no puedo ganar? —Preguntó entonces el chico, casi como si estuviese desviando el tema, porque en verdad, no sabía cómo responder a eso.

Chichi pareció sorprendida ante lo dicho por el joven, se removió incomoda en su puesto y titubeó completamente avergonzada.

— No… No he dicho que no puedas ganar, es sólo… Yo…

— Olvídalo —Respondió el moreno y para sorpresa de la pelinegra el muchacho sonrió suavemente—. Con respecto a lo segundo, creo que haríamos un muy buen equipo, ¿no lo crees así?

Chichi abrió sus labios para rebatirle, sin embargo, sus palabras tuvieron que quedarse atascada en su garganta porque de pronto la puerta corrediza del tren se abrió, dando paso a la mujer lagarto nuevamente junto a dos Androides, una rubia de ojos azules que según Chichi parecía muy real acompañado de otro muy parecido a la rubia pero de pelo negro y ojos también azules, claros, casi como el agua pura de un río.

— Chica y chico, me alegro que se hayan mantenido en esta sala, otros Hados ya hubiesen corrido a chismorrear el tren —Nuevamente la pelinegra se sintió ofendida ante la forma de hablar de la mujer en contra a los chicos y las chicas de su Región, frunció el cejo—. Les vengo a presentar a los Androides que estarán con ustedes en todo este proceso. Son número 18 —Apuntó a la mujer rubia quien hizo un leve reverencia que a Chichi le pareció por sobre todo forzada, luego apuntó al chico—, y su hermano, número 17.

El tipo también hizo una leve reverencia, a este le salió más natural, sin embargo, Chichi estaba completamente atontada por las palabras que había dicho la animadora, ¿hermanos? Sería posible que dos Androides fueran hermano, ¿cómo había sido que hayan tenido tanta "suerte"? La chica sabía que todos aquellos traidores o aquellas personas que cometían delitos los hacían pagar de la peor manera, convirtiéndolos en Androides, no sabía muy bien cómo era que lo hacían, sabía que les metían un chip por medio de una aguja y transformaban a los seres humanos en unos robots sin sentimientos ni pensamientos propios, les enseñaban que el único ser que mandaba era el doctor Gero, sin embargo, la pelinegra tenía entendido que los robots eran descuerados y tenían partes metálicas, al menos así eran los Androides de su Región, pero estos parecían más humanos que los otros.

— Tanto 18 como 17 estarán a su servicio durante la "previa" de los juegos —Continuó la animadora—. Se suponía que ahora también llegaría su Mentor, pero supongo que él se encuentra metido en el vagón del bar o en su habitación durmiendo, lo perdí apenas pisamos el tren —Chasqueó la lengua—, una lástima, si lo pillo le digo que se aparezca para la cena, los demás Androides también tienen la orden de hacerlo y bueno, les digo a ustedes también, si lo ven, no duden decirle que tenemos que reunirnos para la cena, para que se vaya rompiendo un tanto la tensión. Por ahora, son libres de hacer los que se les dé la gana, siempre y cuando sea dentro del tren y no intenten atentar contra sus vidas —Sonrió, casi divertida por lo último dicho.

— No eres muy buena animadora, ¿verdad?, por eso te mantienes en la Octava —Sabía que no debía soltarlo, sin embargo, no pudo detenerse cuando ya las palabras se escaparon de sus labios y las soltó sin más. Cuatro pares de ojos se pegaron en su rostro, cuál más sorprendido que los otros, sin embargo, cada expresión facial fue cambiando. La de ambos Androides volvió a ser seria y sin ningún matiz de sentimientos, la de Goku en una sonrisa casi risueña y la de la mujer Réptil se volvió en una evidente mueca de completo desagrado.

— Entonces… ¿Podemos ir a nuestras habitaciones ya? —Preguntó Goku, casi como si quisiese romper con el silencio y evitar a toda costa a que la animadora respondiese lo que Chichi había dicho. La mujer pareció salir de su transe, entonces forzó una sonrisa y sacudió su cabeza de forma afirmativa, Goku sonrió—. ¿Y podemos llevarnos pasteles a la habitación? —Volvió a preguntar.

La sonrisa forzada de la mujer pareció dubitativa, pero luego la mantuvo firme en sus labios y volvió a asentir.

— Sí, pueden llevarse la comida a las habitaciones si lo desean, luego los Androides 17 y 18 se encargarán de limpiar. Ahora con su permiso, necesito un baño de tina urgente —Susurró lo último y salió del vagón.

Ambos Androides hicieron una leve reverencia y se giraron para salir.

La pelinegra miró por el rabillo de los ojos a Goku, esperando que este no estuviese mirándola nuevamente, sin embargo, el chico se había ya girado hacia la mesa para llevarse algunas golosinas hacía la pieza tal y como había preguntado. Chichi aprovechó aquel momento para poder salir de aquella habitación, sin embargo, nuevamente, la voz del moreno la detuvo.

— Cuando vuelvas a casa, dile a los mellizos y a Mariem que muchas gracias por el pan, estuvo delicioso.

Ella se giró sorprendida completamente ante lo que el muchacho había dicho. ¿Pan?, ¿qué pan?, ¿su tía le había regalado un pan a su enemigo?, ¿por qué?, ¿por haberse lanzado como voluntario por Davie?, ¿acaso creía su tía, Goku y todos los de la Octava que ella no hubiese podido proteger a Davie de los juegos?, ¿acaso pensaban que no lo hubiesen salvado?... Y lo que más llamaba la atención de la chica, por lo que había dicho él, "cuando vuelvas a casa", ¿se estaría burlando? ¿O él realmente creía que ella sería capaz de acabar con 24 personas y cuatro de ellos asesinos en potencia?, ¿de verdad, creía que podía acabar con él?

— Se los diré —Soltó, con el cejo fruncido, casi molesta por lo que él había dicho, como si en verdad ella creía que estuviese ironizando. A esas alturas no sabía qué era cierto y qué no lo era, todo la confundía realmente y sobre todo lo que venía por parte de ese chico.

*.*.*.*

Sus lágrimas caían por sus ojos sin parar.

Había pensado, inútilmente, que podría echarse una siesta antes de la cena, sin embargo, apenas su cabeza tocó la almohada fue bombardeado por recuerdos. Recordaba las noches en paz que tenía junto a Mariem, Davie y Phea, riendo, recordaba cuando acostaba a ambos mellizos y les contaba historias fantásticas de dragones, magos, príncipes y princesas, recordaba que algunas veces les cantaba, recordó incluso a Krillin, el chico con el cual a veces se topaba cazando y compartían algunos secretillos de la caza y de la recolección… Recordó a su padre por sobre todo, su sonrisa, su potente y grave risa, sus historias divertidas, sus enseñanzas y su sabiduría.

Sollozó acotada en la cama en posición fetal. Porque todo aquello lo había perdido y lo peor, todo se le había sido arrebatado por la Región Central, por Gero.

Cuando observó que el sol se estaba escondiendo por entre las montañas, se levantó de la cama para ir a su baño privado, darse una ducha y evitar a toda costa que los ojos se le marcasen por lágrimas mal secadas.

Se metió al baño y entonces comenzó a sacarse el vestido que anteriormente pertenecía a su madre con cuidado de no estropearlo, cuando muriese, esperaba que el vestido fuese llevado a su casa para ser entregado a su nana y así pasar a Phea y que esta tenga un vestido bonito en su closet y un recuerdo de ella.

Suspiró y se acercó a la ducha, sin embargo, observó completamente confundida todos aquellos botones que estaban puestos en un monitor a un lado de la ducha. ¿Qué clase de ducha era esta?, ¿por qué tenía que ser tan complejos?

Se envolvió en una toalla para no estar desnuda ahí, asustada de que alguien entrase a su cuarto y la viera ahí, sin ropa intentando aprender a ocupar aquella extraña ducha. Tocó un botón y comenzó a salir agua completamente caliente de la ducha, empañando el gran espejo de cuerpo completo que estaba en el baño, apretó de nuevo el botón y cortó el agua. Suspiró.

Fueron dos golpes que se oyeron desde fuera de su cuarto, ella se acercó a la puerta, cubierta por una toalla y abrió. Aquella rubia Androide se encontraba detrás de la puerta, mirándola fijamente con rostro serio, Chichi esperó que le dijese algo, sin embargo, ella sólo la miraba fijamente, como si la escudriñara. La pelinegra se removió incomoda en su puesto.

— En 18 minutos más la cena estará lista —Habló entonces con voz aguda y firme, le pareció incluso demandante y completamente amenazadora. Tragó saliva y asintió.

La Androide rubia, que si bien recordaba ella era número 18, se giró para dirigirse quizá a qué lugar, sin embargo, se detuvo cuando Chichi la llamó.

— ¡18! —Se giró—, ¿podrías hacerme un favor? —Preguntó completamente tímida, la rubia la miró fijamente por varios segundos, la pelinegra pensó en lo difícil que sería no demostrar sentimientos algunos, que tu rostro sea siempre el mismo de siempre, serio y sin expresiones.

N° 18 se giró y la miró fijamente por algunos minutos, minutos que a Chichi le parecieron eternos, estuvo a punto de decirle que lo olvidara cuándo la rubia se acercó a ella y susurró con voz monótona y perdida.

— ¿Cuál sería?

La pelinegra se sonrojó ligeramente y se corrió de la puerta para darle espacio a la Androide para que entrara a su cuarto.

— No sé cómo es que funcionan las duchas aquí, ¿podrías enseñarme? —Preguntó la pelinegra, 18 asintió nuevamente y caminó hacia el cuarto de baño.

Le explicó que cada botón pertenecía a una opción de ducha, habían tres botones en la parte superior del monitor, esos tres controlaban la temperatura del agua, o caliente, o helada o tibia, había otro que controlaba si se quería ocupar como ducha o baño de tina y otra los jabones y olores que se querían ocupar para lavarse el cabello y el cuerpo. Chichi entendió entonces y sonrió de manera de agradecimiento.

— Muchas gracias —Susurró la pelinegra, la Androide 18 sonrió levemente y eso le produjo a Chichi una extraña sensación de desconcierto—, puedes sonreír…

La Androide 18 enarcó una ceja completamente divertida ante lo que dijo la pelinegra, sacudió su cabeza afirmativamente.

— No soy un objeto, soy un Androide más avanzado que los que hay en tú Región, niña —Aseguró n° 18—, sólo se me ha instaurado un chip, estoy programada de diferente forma que los otros Androides. Yo fui una humana.

Chichi frunció el cejo ligeramente y luego bajó su vista, eso lo sabía, recordaba que su nana Mariem le había explicado que ahora, la nueva ley del país era que los traidores serían utilizando como esclavos de la Región Central, como Androides, borrando tus recuerdos de humano y quitándote la posibilidad de pensar por ti mismo. Estar programado para cumplir órdenes.

— Está bien… —Susurró la pelinegra sin tener muy claro que decir—, gracias por lo de la ducha.

— De nada —Respondió la rubia—, recuerda, quedan 16 minutos para la cena.

— Me ducho y estoy ahí —Aseguró entonces la pelinegra. La Androide salió después de la habitación dejando nuevamente sola a la chica.

Se quitó la toalla entonces y luego de regular su ducha decidió que lo mejor sería darse el baño rápido e ir a cenar. Después de haber estado llorando casi toda la tarde se sentía algo cansada y aturdida y quizá, sólo quizá en la noche podría sucumbir ante el cansancio y dormir como un bebé.

Eso era lo que esperaba, sin embargo, sabía que era demasiado pedir poder dormir bien toda la noche.

*.*.*.*

Goku se encaminó por el pasillo mientras se sacudía su –de por sí- cabello desordenado, que llevaba húmedo por la reciente ducha. Su estómago estaba gruñendo por el hambre que estaba sintiendo en ese momento, Krillin siempre le recriminaba que tenía un estómago demasiado grande para el gusto de todos, sin embargo, si se hablaba de comida él no tenía muchos problemas. Vivía completamente solo en una pequeña casita en la que antiguamente vivía cómodamente con su abuelito Gohan, cuando murió en extrañas circunstancias Goku ya tenía bastante en claro cómo podía sobrevivir. El pelinegro de cabello revuelto era un excelente cazador, sabía manejar su larga lanza que había creado él mismo, iba hacía lo más profundo del bosque –en donde nadie visitaba, siquiera Chichi y Krillin- e iba a pescar al lago. Cuando conoció a Krillin comenzaron a intercambiar algunas cosas, porque Goku era un muy buen cazador pero no sabía cómo podía vender e intercambiar cosas y las veces que lo hizo había terminado siendo estafado, Krillin le enseñó algunas cosas y le intercambiaba a veces pescado por mantas y carbón, así había sido como Goku había logrado salir adelante tras la pérdida de su abuelito.

— Oh, chico, me alegra que ya hayas llegado —Habló la animadora con una sonrisa que a Goku sí le pareció sincera, sin embargo, Goku creía que todo el mundo siempre era sincero, si que en realidad no se podía saber si aquello era o no era cierto.

El pelinegro sonrió ligeramente y se acercó a la mesa la cual estaba llena de platos recién servidos. Había una fuente de donde salía un vapor con un exquisito aroma.

— ¿Qué comida es esta? —Preguntó entonces Goku, mirando aquella olla con una mirada completamente deseosa.

— Es un consomé de verduras con carne de res, una delicia. Sírvete si así deseas —Respondió la mujer de piel verdosa. Se había cambiado de vestido y se había maquillado los ojos con brillantina dorada.

Goku ignoró el hecho del maquillaje y procedió a llenar su plato de comida. Segundos después llegó Chichi al vagón comedor, pegó su mirada en ella y sonrió mientras se llevaba un pedazo de pan fresco a la boca. La chica llevaba su cabello largo y lacio amarrado en una coleta baja, lo traía húmedo gracias a la ducha. Se sentó.

— Hola, chica —Saludó la mujer verde con una evidente mueca de desagrado, Chichi sabía que ella no era una de sus favoritas.

— Hola —Devolvió el saludo con suavidad, como si estuviese agotada de pelear. El pelinegro pegó sus ojos fijos en el rostro de la chica, masticó su pan mirándola fijamente, ella pegó sus ojos en él y se dio cuenta que Goku había notado sus ojos rojizos, clara señal que había estado llorando. Se sonrojó ligeramente y corrió la vista con cierto desprecio.

— No encontramos a Roshi por ningún lado —Rompió el hielo la animadora, mientras le echaba unos cubitos de azúcar a la taza de té y revolvía con parsimonia—, debe de haber estado en su recamara porque están todos seguros que no lo dejamos debajo del tren —Pegó sus ojos de color azules escondido tras kilos y kilos de maquillajes en ambos—. ¿Alguno de ustedes ha hablado con él? —Preguntó.

Chichi sacudió su cabeza de forma negativa mientras tomaba una chuleta que estaba justo frente de ella y que se veía completamente apetitosa, la puso en su plato.

— Él era compañero de mi abuelito en la escuela —Aseguró Goku, sin embargo, Chichi sabía que era mentira, porque ella sabía que tanto el abuelo de Goku, tanto como Roshi y su propio padre participaban en una academia de artes marciales ilegal que fue descubierta unos trece años atrás por unos Androides—, una que otra vez he hablado con él, pero nada de importancia, dudo que se acuerde de mí, en realidad.

La pelinegra sabía también que aquello era falso, porque cuando el abuelo de Goku falleció hace muchos años atrás, Roshi, el único ganador vivo de los Juego le enseñó una que otra técnica de batalla. Eso le hacía comprender a Chichi que estaba en clara desventaja ante el chico, aunque, ella también podría tener cierta ventaja sobre él. Era buena con el arco y la flecha.

— Es un hombre… Un tanto complejo para tratar —Habló nuevamente la mujer réptil, ambos Hados sabían que ella debía de conocerlo, puesto que, habían trabajado juntos por años intentando, una y otra vez que alguno de sus Hados ganaran los Juegos, fracasando en cada uno de ellos—. Le gusta un poco demás la bebida y no es muy bueno sociabilizando con las personas, pero es un hombre bastante inteligente. Estoy segura que él les enseñará todo lo que sabe.

La pelinegra de ojos oscuros se metió una gran cucharada de carne a la boca para no soltar algún comentario mordaz en contra del que sería su mentor o en contra de la animadora nuevamente.

— El maestro Roshi es muy divertido —Aseguró Goku, con una sonrisa en su boca mientras nuevamente se llenaba la boca de pan y sopa.

Justo en ese momento la puerta corrediza del vagón se abrió abruptamente, las tres personas que cenaban en ese lugar pegaron sus ojos en la nueva persona que se les unía. Chichi jamás en su vida había visto en persona al Maestro Rochi, siempre lo había visto alcoholizado en la televisión mientras inútilmente trataba de presentar a sus Hados y a conseguir patrocinadores para ellos.

No tenía porte elegante, tampoco tenía pelo y siempre utilizaba anteojos oscuros que ocultaban sus ojos, no sabía a ciencia cierta si el anciano los ocupaba por alguna enfermedad o algo así o los usaba porque no quería que alguien supiera hacía donde se dirigía su mirada. Tenía una barba larga y blanca que cubría pare de su boca junto con un bigote y Chichi podía jurar ver que le faltaba un diente. Era un viejo chico pervertido y alcohólico.

Entró encorvado al comedor y afirmándose por un bastón se acercó hacía la mesa, vestía una camiseta veraniega y tenía en su espalda una extraña caparazón.

— He llegado tarde, al parecer —Respondió el viejo para luego sentarse en la otra punta de la mesa, lo más alejado de ambos Hados, sonrió con suavidad—. Vaya, vaya… Dos nuevos Hados, pero diferentes al resto, ¿verdad? Son nuestros primeros Voluntarios, ¡felicidades!

Goku sonrió con suavidad, al igual que Chichi, pero ella sabía que el viejo estaba siendo irónico.

— Son Goku —Soltó su nombre mirando por entre sus gafas oscuras al muchacho de cabellos revoltosos y luego, miró a la chica—, Chichi Ox.

Ella sintió como una descarga eléctrica recorría su columna vertebral al oír su nombre de los labios del viejo, asintió también, tratando de demostrarse segura.

— ¿Cómo está, Maestro? —Preguntó Goku sin borrar la sonrisa de su rostro, a Chichi le pareció que tanto su maestro como Goku tenían una cierta complicidad que no lograba involucrarla.

— Dentro de mi estado, chico, ¿cómo crees que voy a estar? —Preguntó el maestro—. Soy Muten Roshi, su mentor, ¿qué tan feliz me puede hacer eso, Goku?

Chichi sabía que lo que decía el maestro era sarcasmo, completamente sarcasmo, pero no sabía si realmente Goku entendía el sarcasmo que empleaba el maestro para con él, o quizá lo hacía para la animadora, que aunque guardaba silencio seguía sentada ahí, en la punta contraría de la mesa.

— Y… —Habló por primera vez la pelinegra de ojos color negros, la única Voluntariada de la Octava Región—. Nos ayudarás a conseguir padrinos y nos enseñarás todo lo que sabes sobre los Juegos, ¿no es así? —Preguntó entonces, sin mirarlo directamente a los ojos, pero ella sabía que Muten Roshi no le despegaba la vista.

— Así es, así es —Asintió el viejo Roshi—, pero no estés tan impaciente, preciosa —Siguió él.

— Estaba justo hablándoles de ti, Roshi —La voz de la animadora llamó entonces la atención de los tres—. Al parecer, la chica nunca había hablado contigo pero el chico sí lo había hecho, yo les dije que eras muy inteligente y los ayudarías a intentar ganar, ¿verdad?

Roshi se acercó un plato para luego echarse un poco de puré de patatas.

— Bueno, acabo de despertar, ¿por qué tanta prisa? —Parecía molesto por lo dicho por la mujer réptil, molestia que no pasó desapercibida ni por Chichi ni por Goku.

— Pero nos ayudará a sobrevivir, ¿verdad maestro? —Preguntó entonces Goku, Roshi pegó su vista en él y con una mirada tensa y dura bajo sus gafas soltó con voz firme.

— Sobrevivir es algo que sólo ustedes pueden hacer, no yo —Aseguró Muten Roshi.

— Pero usted es nuestro Mentor —Insistió Chichi—, su trabajo es ayudarnos a sobrevivir, usted lo hizo una vez, ¿no debería explicarnos como hacerlo ahora nosotros?

Goku asintió dándole la razón a la chica, la mujer réptil soltó un sonoro suspiro y luego se levantó de la mesa, despidiéndose de los presentes con un seco "nos vemos mañana". Ante la mirada atenta de los tres se marchó. Luego de ese extraño momento, ambos Hados volvieron a pegar sus ojos en el rostro arrugado del viejo Roshi.

— Escuchen —Habló con voz segura mientras que se servía vino en una copa—, sean sinceros con ustedes mismos y dense cuenta de que las posibilidades de que puedan sobrevivir al menos una semana en la arena es tan mínima como que yo me consiga a una joven y guapa mujer.

Chichi frunció el cejo ligeramente mientras tragaba nuevamente un pedazo de carne que se había metido a la boca.

— ¿Entonces qué hace aquí?, no nos sirve de mucho, realmente —Aseguró la pelinegra, muy suave pero a la vez firme.

El pelinegro miró a su maestro.

— Usted pudo hacerlo, maestro ¿por qué uno de nosotros no lo hará? —Preguntó el chico de cabellos alborotado.

— Primero, porque tú Goku no serías capaz de matar ni a una mosca —Respondió el viejo—, ¿o me equivoco?

— No, pero si la situación se vuelve tensa y es mi vida o la de otro Hado…

— Vas aprendiendo, Son Goku —Dijo entonces el Maestro y sonrió ligeramente—, pero lastimosamente te conozco como para saber que lo dejarías inconsciente pero vivo.

El chico se echó a la boca un pedazo de pan, algo molesto por las palabras de su maestro.

— Entiende, chico, que eres demasiado bueno e ingenuo para este juego, podrías ganar y las tienes todas para hacerlo, pero… —Guardó entonces silencio.

— Pues yo sí quiero ganar, debo hacerlo, ¿sabe? —Habló esta vez Chichi, mirando fijamente a su mentor, completamente fastidiada al sentirse fuera de aquella conversación.

— Todos quieren ganar —Aseguró Roshi entonces—, el problema es que sólo lo hace uno.

— Bueno —Habló nuevamente la chica con voz demandante—, pero tendrá que ayudarnos le guste o no, porque para eso está usted aquí, ese es su trabajo y le guste o no nosotros lo necesitamos para poder ganar. No podemos hacerlo solos, porque si fuese así, créame que hace ya bastante rato me hubiese levantado de la mesa para no escucharlo más.

Ambos hombres tenían sus ojos fijos en ella, Goku parecía asombrado, pero Roshi tenía su rostro serio, sus labios estaban pegados y parecían hacer una fina y perfecta línea recta debajo de su tupido bigote. Fueron unos segundos que la sala permaneció en silencio y luego fue roto por una gran carcajada que se escapó de los labios de Muten Roshi.

— Tienes actitud, preciosa, eso me gusta —Respondió el viejo luego de controlar su risa—, pero la actitud no te ayudará a ganar —Aseguró.

Chichi entonces chasqueó la lengua con fastidio, se bebió de un sorbo lo que le quedaba de jugo, se limpió los labios con una servilleta y se levantó de la mesa sin decir nada. Salió del salón comedor dando un golpe fuerte a la puerta corrediza.

Cuando la puerta fue cerrada de un golpe entonces Roshi pegó sus ojos en su ex discípulo.

— Interesante chica, ¿verdad?

— Es la hija de Ox Satán —Respondió entonces Goku, mientras se servía un pedazo de carne.

Roshi asintió.

— Lo sé, bastante fuerte y guapa, ¿no lo crees? —Preguntó entonces el viejo.

— No es el momento de que se ponga pervertido —Le aseguró Goku—, usted en realidad no parece dispuesto a ayudarnos y eso le tiene bastante molesta, maestro Roshi.

Asintió.

— Yo creo que sí tendría la oportunidad de ganar —Sugirió el maestro y miró luego fijamente al pelinegro—, ¿qué tal tú?

— También lo veo muy probable —Aseguró el chico, asintiendo.

— ¿Pero y tú? —Preguntó—, ¿qué pasaría entonces contigo?

Goku se encogió de hombros ligeramente.

— Usted lo ha dicho, maestro, yo no sirvo para este juego —Fue su respuesta.

Como Roshi lo creía, Son Goku ya había cavado su propia tumba. Lo conocía tan bien, que apenas cuando él había levantado la mano ofreciéndose voluntario por el niñito, supo entonces que lo había tenía que dar por pérdido. Roshi, entonces, nuevamente sintió aquella horrible frustración al conocer la muerte de uno de sus Hados, que en este caso, sería su antiguo y más fuerte discípulo. Era una pena, una real pena.

— Entonces, ¿la ayudará? —Preguntó el chico.

Roshi asintió con suavidad mientras bebía nuevamente de su copa de vino.

— Haré lo posible —Fue finalmente su respuesta, la cual salió de su garganta con voz seca y rota. Porque Son Goku, entonces, moriría.


¡Ey!, aquí he vuelto trayéndoles el capítulo número cuatro. ¿He sido buena chica?, ¿verdad? Yo creo que sí, porque el capítulo me ha quedado largo y no me he demorado nada en subirlos.

Sé que este capítulo es algo aburrido y lento, pero tiene que ser así porque el Maestro Roshi se merecía una presentación de este tipo, ¿a qué sí?

El próximo capítulo aparecerá otro personaje muy querido,

En este capítulo también han aparecido dos grandes personajes que estarán también muy metidos en la trama, los Androides 17 y 18, los cuales también tienen un importante rol en el fanfic.

¡Muchas gracias por los review que me han dejado! Realmente he estado muy contenta por la aceptación de este fanfic, me alegra que les esté gustando, realmente, para mí su opinión es completamente importante y me gusta realmente leer cada comentario que tienen sobre la historia.

Si tienen alguna pregunta, no duden en dármela a conocer que la responderé por mensaje interno.

Espero sus comentarios para este capítulo y que por supuesto les haya gustado.

¡Besos y abrazos virtuales!

Nos leemos en el próximo capítulo. Hasta luego.