Los personajes no me pertenecen, son parte del fantástico mundo creado por Toriyama, al igual que Los Juegos del Hambre pertenecientes a la brillante Suzanne Collins.

Summary: Ellos debían tener un ganador y yo, les haría el favor de matar a la única persona capaz de rebelarse contra ellos, el único que pudiese tener una oportunidad de ganarles. No importaba cuánto nos "amaramos", desde que pisamos la arena, supimos que ahora sólo teníamos un único propósito; El de aniquilarnos mutuamente. *A.U* ChichixGoku/VegetaxBulma

Words: 6.873 palabras sin contar notas de autor.

Rated: T.

PP: Chichi/Goku.

UNIVERSO ALTERNO.


Capítulo 5: "Una prueba"

Tal y como le había dicho Vegeta, debía aprender a hacer trampas para intentar que el enemigo no se acercara tanto en donde ella pensaba descansar mientras estuviese en la Arena, sin embargo, le aconsejó no quedarse mucho tiempo en un mismo lugar. Los otros Hados eran expertos, ella lo había podido comprobar la primera vez que los juntaron a todos para entrenar en grupo. Tal y como lo había dicho Roshi, habían tres Regiones de las cuales ella debía de tener especial cuidado, Vegeta se lo recalcó y le sugirió que prestara atención a cada cosa que ellos hacían para conocer cuáles eran sus fuertes, porque según Vegeta, ellos eran tan pedantes que obviamente no tendrían miedo de mostrar sus habilidades a sus competidores, es más, Chichi estaba segura que lo hacían con un único propósito. Asustarlos.

La primera Región era de temer, se les notaba en la cara. La chica de la pareja tenía un rostro hermoso, sin embargo, se le notaba de lejos que era completamente calculadora, sobre todo porque para utilizar los dardos engañó a un par de Hados que habían estado haciendo fila hace un tiempo antes, el chico en cambio se veía frío y serio, no hablaba ni con su compañera. Los Hados de la cuarta Región eran familia, lo supo por el tremendo parecido y porque cuando revisó la repetición del día de la Selección, escuchó que a ambos los llamaban por el mismo apellido, sin embargo, no parecían ser hermanos, si que los tomó como primos cercanos.

Pero los tipos que más llamaron su atención fueron los de la décima Región. Parecían desquiciados y despiadados a la hora de tomar cualquier tipo de armas, sin embargo, ella notó que ambos eran expertos tiradores de cuchillos, debía mantenerse bastante alejada de ambos.

Aún así, estaba segura que ninguno era un verdadero rival para Goku.

— ¿Qué haces? —Preguntó entonces su compañero, mientras veía con cierta pizca de interés las manos de la chica.

Chichi observó las cuerdas que intentaba unir sin éxito alguno.

— Intentó hacer una trampa, pero la única que logré hacer fue una que apenas y atrapa a un conejo —respondió con una mueca de desinterés, en realidad, solo le hacía caso a Vegeta para no ganarse su odio, además porque sabía que no sería buena idea mostrarle a sus enemigos en lo que era buena.

— Pues dímelo a mí, he gastado todo mi tiempo en estar pegado frente a esa pantalla —apuntó un televisor gigante que había en una esquina del amplio salón, Chichi también había pasado por aquel lugar, era casi un documental que mostraba cada tipo de planta, funciones y cuáles eran y no eran peligrosas o venenosas— es demasiado aburrido para mí. Me gustaría mejor tomar aquel báculo rojo y entrenar, o decirle a aquel chico de la décima si quiere una lucha amistosa cuerpo a cuerpo.

— ¿Crees que es bueno? —Preguntó Chichi con una ceja enarcada.

— Eso parece —respondió.

Ambos pegaron sus ojos negros como el ónix en aquel gran sujeto de cabellos largos y oscuros, tenía una especie de cinta amarilla cruzándole la frente y el cabello, tenía una mirada seria y poco amigable. En sus manos tenía una espada, la cual movía con agilidad y una velocidad que Chichi estaba segura era inhumana, quizá Goku era un tanto más rápido que él, pero eso ya era extraño. De un solo golpe dejó desarmado a tres de sus compañeros de ataque.

Suspiró.

— Dudo que sea mejor tú —susurró la pelinegra entonces, volviendo a intentar hacer la trampa con los nudos.

— Pues a mí me gustaría comprobarlo —aseguró el pelinegro, poniéndose de pie.

Chichi elevó su mirada con rapidez y con un movimiento seguro agarró el pantalón del chico, con fuerzas, impidiéndole que se dirija hacía él y le pida a aquel sujeto una batalla cuerpo a cuerpo.

— Escuchaste a Vegeta, no lo hagas —pidió la muchacha, mirándolo fijamente, casi con severidad.

Goku torció el gesto por un momento, la chica pensó que no había logrado convencerlo, sin embargo, cuando suspiró y le sonrió con suavidad supo que había ganado.

— Está bien —susurró—, no lo haré, volveré a ver la televisión —agregó sin ápice de emoción. Ella se relamió los labios y sonrió con suavidad.

Goku se alejó de ella, para dejarla seguir con su trabajo, pero cuando ella iba a volver a concentrarse 100 % en su labor, se sintió observada. Elevó su vista y notó una pequeña sombra que la observaba desde atrás de un panel.

Wallece, aquel chiquillo de la Segunda Región.

Le sonrió casi invitándolo a acercarse, pero él pareció sonrojarse y asustarse levemente por aquel gesto. Se giró casi asustado al ser descubierto y desapareció por entre los Hados y las armas.

Chichi suspiró levemente.

*.*.*.*

— ¡Goku!

Fue el grito de Bulma la bienvenida que tuvo Chichi cuando apareció para cenar a la mesa, se sentó junto al muchacho que parecía estar un tanto sonrojado.

— ¿Qué pasó? —Preguntó entonces ella cuando observó la mirada de molestia de la peliceleste y como Goku terminaba de tragar una buena cantidad de comida, algo sonrojado.

— Lo que pasa es que Goku al parecer no le enseñaron modales a la hora de comer —soltó Bulma, quien parecía estar bastante molesta.

Vegeta, en la esquina de la mesa carraspeó con suavidad, casi aguantándose las ganas de reír por aquella escena. Chichi sabía que Bulma estaba exasperada por las constante visitas que Vegeta realizaba hacía su "suite", y no era para menos, porque del momento que Vegeta se sentó la mañana anterior a desayunar no hizo más que intentar sacar de las casillas a su estilista.

— Lo siento —respondió entonces Goku luego de tragar toda su comida.

Bulma suspiró levemente.

— Bueno, ya dejemos de idioteces y hablemos de lo que ahora nos acoge realmente —habló Vegeta mientras sonreía casi burlonamente. Chichi estuvo segura que su estilista rodó los ojos, le exasperaba, al parecer, oír la voz del pelinegro de cabellos en punta.

— ¿Qué es lo que nos acoge? —Preguntó entonces Goku, mientras pegaba un nuevo mordisco a un pan, casi con ansias.

— Mañana en la mañana será la última vez que puedan entrenar, será por Región sí que solo tenemos media hora para hacerlo antes de que comience la presentación individual a los padrinos —respondió Vegeta, colocándose de pronto más serio que de costumbre—, saben a qué va todo eso, ¿verdad?

Me encogí ligeramente de hombros mientras Goku asentía con suavidad.

— Gracias a esa demostración están los resultados, ¿verdad? —Preguntó Goku, no muy seguro.

— Claro. Cada uno tiene un tiempo destinado para mostrarse a los padrinos que estarán ahí al pendiente de cada uno de sus movimientos, mostrarán sus habilidades —aseguró—, quiero que den lo mejor de cada uno, que no se les olviden sus nombres. Eso será en la tarde, a eso de las cinco empezarán por orden de Región y en la noche dan a conocer el puntaje en orden de número obtenido.

— Mañana en la mañana, entonces, tenemos la oportunidad para entrenar nuestras habilidades, ¿no? —Supuso Chichi, Vegeta pegó sus ojos oscuros en ella y asintió con lentitud.

— Será la última oportunidad para ganárselos —respondió.

— No es cierto —intervino entonces Bulma, mirando mordazmente al hombre bajo—, la entrevista será la última instancia…

— No te metas, mujer —soltó él mirándola casi con odio, Bulma apretó los dientes con fuerzas y Chichi estaba segura que en su mente intentaba buscar una forma con la cual asesinar a Vegeta de la forma más sádica y dolorosa—, los padrinos no suelen guiarse con la entrevista para elegir a sus Hados.

— ¡Es Bulma, Vegeta, B-u-l-m-a!, ¡Bulma! —Deletreó para luego añadir con voz completamente molesta— ¡Y…Claro que sí lo hacen!, depende de cómo se comporte cada Hado, cómo es que cada Hado demostrará su potencial y que tan seguro parece —sostuvo Bulma—, no solo tú papel es importante, Vegeta, no te creas especial.

— ¡Hmp!, no me creo especial, mujer —gruñó Vegeta, cruzando sus brazos a la altura de su pecho.

La peliceleste tomó un poco más de su copa de vino y luego se levantó de la mesa mientras acariciaba con sus dedos sus sienes.

— No puedo estar más aquí, nos vemos mañana —pegó sus ojos celestes en el rostro de Chichi—. Mañana en la noche hablaremos de lo que tenemos que hacer para el día de la entrevista luego de que den los puntajes en televisión, ¿de acuerdo?

La pelinegra asintió con suavidad, luego miró por el rabillo de los ojos a su compañero, quien parecía disfrutar de todo aquello. Enarcó una ceja, ¿qué era lo que le parecía tan divertido al muchacho?

Al parecer, nunca iba poder entender al pelinegro, porque de por si era muy extraño y porque luego de aquello no se verían más, en cualquiera de los casos.

*.*.*.*

No supo cómo fue que todo terminó de aquella forma, ella estaba ahí, practicando con el arco y la flecha, sin siquiera notar lo que pasaba a su alrededor. Sabía que Vegeta la estaba observando fijamente, sin embargo, de un momento a otro pareció como su atención era completamente alejada de ella. Y unos minutos después se vio quieta, pegada a una pared, con el arco y las flechas colgando de sus manos, mirando completamente asombrada el espectáculo que brindaban tanto Goku como Vegeta.

Ambos luchaban a una velocidad que casi era imposible seguir con sus ojos, golpes iban, golpes venían. Pudo distinguir uno de los puños de Vegeta ir directamente a uno de los ojos de Goku, sintió la necesidad de cerrar los ojos, sin embargo, no pudo realizar la acción por lo rápido que ocurrieron los acontecimientos, la mano de Vegeta quedó a medio camino, ya que el pelinegro de cabello alborotado elevó uno de sus brazos y detuvo el puño con el codo, tan rápido como aquello pasó, el muchacho elevó una de sus piernas y le dio tal patada al más bajo de ambos que le hizo caer de lado al suelo, como un saco de papa.

La lucha terminó.

Vegeta se encontraba en el suelo, con ambas manos en este, mirando completamente asombrado a su Hado, casi con el rostro desencajado.

— ¿C-cómo…Cómo lo hiciste? —Preguntó entonces en un susurro, aún con la misma expresión desencajada en su rostro.

Goku sonrió con diversión, pero no era una sonrisa de burlona diversión, si no que parecía una sincera, como si hubiese disfrutado de la pelea como nunca antes.

— Pues, entreno mucho… Eres un gran luchador, Vegeta —aseguró el guerrero, le tendió una mano—. ¿Otra ronda? —Preguntó.

Vegeta giró su rostro hacia un lado para luego levantarse del suelo de un salto, sin mirar a Goku, con el rostro compungido y rojo quizá por el orgullo perdido.

El aprendiz superó al maestro. Y en este caso, a la primera batalla.

— No. Sigue entrenando —gruñó el más bajo—, sigo siendo más fuerte que tú, Kakaroto, no te creas tanto, has ganado solo porque me habéis pillado desprevenido.

Chichi rodó los ojos. Ese Vegeta tenía el orgullo y la arrogancia del porte de un buque.

Goku se mordió ligeramente el labio y asintió mientras se llevaba una mano a la comisura izquierda de su labio, hizo una mueca ligera de dolor y se giró para volver a practicar con aquel báculo rojo que estaba apoyado encima de la mesa. Vegeta se giró con los brazos cruzados a la altura de su pecho y con el mentón en alto, sin embargo, Chichi notó como este cojeaba de una pierna, se preguntó internamente cuándo había sido que Goku le había lastimado en aquel lugar, y debió haber sido en esos momentos en que por la velocidad ella se perdía de ciertas acciones.

Sin decir ni una palabra Vegeta salió de la sala, dejando a ambos Hados solos en aquel lugar.

La muchacha con cierta vacilación volvió a su labor, lanzar flechas hacía los blancos que estaban a varios metros lejos de ella, sin embargo, no podía concentrarse realmente. Y solo había una causa de ello.

Son Goku.

El chico el cual iba a convertirse en su enemigo en la Arena y no solo un enemigo, si no que el número uno de ellos.

Sin embargo, una pregunta le había rondado durante toda la noche, mañana y día. ¿Sería ella capaz de matarlo?, después de todas las cosas que él ha hecho por ella y la deuda más grande que jamás tendría con alguien, ¿cómo matarlo, si él fue quien salvó a Davie?

Suspiró y lanzó la flecha.

Cayó en el punto rojo para su sorpresa, no estaba concentrada he igual apuntaba justo en el centro.

— Buen tiro —felicitó Goku a un lado de ella, dio un respingo al no haber notado la presencia del muchacho. Muy bien, un punto menos, no puedo siquiera notar presencias a mí alrededor y él es tan sigiloso como una hormiga.

— Gracias —susurró, iba a acotar algo más, sin embargo su acción se vio interrumpida ante semejante vista que tenía justo frente de sus ojos. Goku tenía un horroroso moratón en la comisura izquierda de su labio, una pequeña hilera de sangre salía de él—. Hey, deberíais verte esa herida, no creo que queráis entrar a la Arena magullado, ¿no?

El muchacho se encogió de hombros.

— no creo que una pequeña herida haga una diferencia, ¿verdad? —Sonrió con suavidad, mientras con una de sus manos recaía en su nuca, a la muchacha aquel gesto le pareció amigable e incluso inofensivo.

— Anda, ve a limpiarte —sugirió ella, esta vez con una voz suave que hasta a ella misma le sorprendió y con una sonrisa suave pintando sus facciones.

— Hey, te ves linda mientras sonríes —soltó de pronto el muchacho, casi sin siquiera poder evitarlo, luego de haber lanzado el comentario pareció darse cuenta de lo que había dicho, se sonrojó levemente, apretó los labios con suavidad y elevó la vista hacía el techo—. Eh… Pues —soltó una leve risilla nerviosa—, tenéis razón, iré a que me curen esto.

Sin decir nada más se giró y tan rápido como llegó salió de la habitación.

Chichi suspiró, bueno, se había quedado sola, tenía más espacio aún para entrenar, sin embargo, por algún motivo no se sentía cómoda. Y lo peor era que aún sentía la sangre acumulada en ambas mejillas mientras las palabras dichas antes por Goku rebotaban en su cabeza.

Suspiró.

Al menos, tenía el leve presentimiento que Vegeta prefería hasta el momento que ella fuese la ganadora de los Juegos, y quizá, solo quizá, aquello no le hacía sentir mejor.

*.*.*.*

No podía evitar mover las manos con desesperación, estaba nerviosa, completamente nerviosa, sobre todo porque en el sorteo que se realizó hace unos pocos minutos atrás la lanzó como la última Hado en presentarse ante los Padrinos, cosa que no le agradaba para nada puesto que si era la última, sería la última en demostrar lo buena que era en algo y si de algo estaba segura, era que lanzar flechas a puntos rojos no iba a causar ninguna clase de impresión si se comparaba con el espectáculo que Goku haría para conseguir padrinos.

Suspiró.

— ¡Tranquila, Chichi! —Aconsejó Bulma, mientras terminaba de peinarle el cabello—, lo harás estupendamente.

— ¿Cómo lo sabéis? —Preguntó la chica, jugueteando con los dedos de sus manos mientras Bulma le amarraba su lacio y largo cabello negro en una coleta baja, dejando dos mechones adornando ambos costados de su rostro junto con su recto flequillo—, nunca me has visto entrenar.

Se giró a mirarla a los ojos cuando ella quitó sus manos de su cabello.

— Pues… Vegeta ha hecho comentarios —aseguró la chica, volviéndose un tanto nerviosa.

Chichi torció ligeramente el gesto, un tanto preocupada.

— ¿qué ha dicho? —Preguntó.

Bulma se encogió de hombros ligeramente y se giró para guardar el cepillo en la cómoda que estaba en la habitación de la pelinegra.

— Comentarios —respondió—, dijo que eras buena y créeme que cuando te digo que es difícil que Vegeta admita que alguien es bueno en algo.

— Pero Goku es mucho mejor, es más, lo ha vencido incluso en un combate cuerpo a cuerpo —contestó la pelinegra, aún sentada, mirando fijamente a su estilista.

— ¿Lo dices en serio? —Bulma parecía mucho más sorprendida de lo que creía que se sorprendería—, ¿Vegeta a perdido en un combate cuerpo a cuerpo? ¡Imposible! —Aseguró.

Chichi frunció ligeramente el cejo y asintió con agilidad.

— Pero lo es, yo misma lo he visto —respondió—, dejó incluso a Vegeta en el suelo y como se veía con el orgullo completamente magullado.

La peliceleste se mordió ligeramente el labio inferior, casi vacilante ante las palabras que su Hado le decía, es que, ¿cómo creerle?, Vegeta, el entrenador, el mejor entrenador de la Región fue vencido por un Hado de ni más ni menos que de la Región Octava. Le parecía imposible, insólito.

— Es muy extraño —dijo entonces Bulma cuando recuperó la voz—, nadie ha podido ganarle a Vegeta, Chichi, nunca, incluso en la escuela luchaba contra oponentes más grandes y varios a la vez y siempre salía como ganador.

Aquello no hizo sentir mejor a la pelinegra, pero Bulma no lo notó ya que seguía perdida en sus pensamientos. La chica bajó su vista al suelo y torció una sonrisa que parecía incluso derrotada.

— Entonces creo que ya tenemos ganador de los Juegos del Poder número 99 —susurró.

La chica peliceleste pestañeó confundida por unos momentos, miró fijamente a su Hado y luego de procesar las palabras de la pelinegra como por tercera vez se dio cuenta de lo que Chichi estaba pensando. Abrió su boca un tanto avergonzada por todo lo que había dicho y se acercó a ella algo vacilante, se puso de cuclillas y tocó la mejilla derecha de su Hado con suavidad.

— Oh… No digas eso Chichi —dijo la de ojos celestes, mirando casi con cierta tristeza a la pelinegra—, nada de esto está ya dicho, tu eres fuerte, demasiado y también valiente, tienes todo para ganar… Además, tienes algo que lo demás no.

Ella miró extrañada a la chica, Bulma sonrió, incluso más confiada que ella misma, casi como si supiera que lo próximo que dijera definiría todo.

— Una familia —y lo logró, porque los demás Hados también tenían a su familia –exceptuando Goku-, pero ella sabía que las demás familias no dependían de ellos, en cambio la suya sí—. Una familia por la cual debes luchar, Chichi.

La pelinegra se mordió el labio inferior y sonrió ligeramente, Bulma tenía razón. No podía darse por perdida antes de siquiera comenzar, tenía oportunidades y si no, ella misma se las haría.

*.*.*.*

Tragó saliva con fuerzas. Se encontraba a un lado de Goku mientras esperaban en turno del muchacho, quien había salido escogido como el ante-penúltimo para salir a presentarse, mientras una chica rubia, alta y esbelta había conseguido salir antes que ella, al parecer era el Hado de la Segunda Región, la compañera de Wallece.

— ¿Estás nervioso, Goku? —Preguntó la chica, aburrida del silencio intenso que caía sobre la sala. El pelinegro pegó sus ojos negros y profundos en el rostro de ella, sonrió con suavidad.

— No —respondió—, creo que mañana estaré más nervioso.

— ¿Por qué?, ¿es porque es el último día que nos queda antes del Juego? —Preguntó Chichi curiosa, el muchacho se encogió ligeramente de hombros.

— Estoy más nervioso porque es la entrevista, no creo que se me dé muy bien eso de hablar con tanta gente mirándome —contestó entonces, ella torció ligeramente el gesto, ¿en verdad a Goku le preocupaba más que la entrevista al hecho de que pronto y entraría a un sangriento campo de batalla? Sintió una cierta punzada de envidia, ojalá ella tuviese aquella seguridad.

— Entonces —susurró ella—, sabes que ganarás el Juego —soltó sin más, un tanto molesta ante este hecho.

El pelinegro sonrió nuevamente con aquella sonrisa amigable que poco a poco y le comenzaba a agradar.

Negó ligeramente con su cabeza.

— No creo que pueda ganar —respondió, ella enarcó ambas cejas, sorprendida—, ya escuchaste lo que dijo el Maestro Roshi, no sería capaz de matar a alguien.

La pelinegra sintió cierta preocupación por aquellas palabras, el hecho de que Goku lo dijese de esa manera tan simple le preocupaba, también le preocupaba la idea de que los de la Central estuviesen oyendo toda su conversación en aquellos minutos. No era bueno para Goku decir esas cosas de manera tan libre, porque si era así y el pelinegro no pudiera matar a nadie, pues entonces los de la Central la harían una encerrona y lo matarían. Eso debía ser bueno para ella, sin embargo, no lo sentía bien, más bien le daba cierta molestia en el centro del pecho.

— Pero… Llegando el momento —intentó ayudarlo sin siquiera notarlo.

— Quizá lo haga, sí. No lo sé en realidad, tendría que estar en la situación y analizar toda posibilidad… —respondió y soltó un suspiro leve mientras miraba hacia el frente, en un punto perdido—. Creo que tú tienes altas posibilidades —comentó entonces, mirándola de soslayo.

Ella miró hacia el frente también y asintió, pareciendo segura.

— Haré lo posible —contestó—, tengo una familia detrás de mí, no puedo fallarles —. Agregó.

Goku sonrió ligeramente y asintió con suavidad.

El muchacho abrió su boca, sin embargo, se vio interrumpido por una voz que parecía estar en las paredes, diciendo su nombre en eco. Le había llegado el momento, debía presentarse ante los Padrinos. Él se levantó, se estiró y se encaminó hacia la puerta.

—Suerte —Soltó entonces sin siquiera darse cuenta que aquellas palabras querían salir de sus labios. El pelinegro se volteó, la miró y sonriendo le hizo el gesto de paz, casi como diciéndole que estuviese tranquila.

Entonces entró y la habitación nuevamente se sumió en un silencio incomodo y por sobre todo tenso.

Los minutos se le hicieron eternos, cada vez que el reloj daba su tictac parecía como si marcara una nueva hora del día. Los nervios poco a poco la carcomían por dentro como si hubiese comido un cerdo completo. Cuando entró la otra Hado se dio cuenta de lo sola que se sentía en el lugar y por primera vez valoró fuertemente la presencia de Goku a su lado.

Y pronto se dio cuenta que no había preparado nada para mostrar a los Profesionales, bien, sabía que debía lanzar flechas y demostrar su buena puntería, pero, ¿tan solo atinando un buen tiro llamaría realmente la atención? Lo dudaba completamente. En ese momento odió a Vegeta con toda su alma por abandonar la practica aquella mañana antes de tiempo solo porque Goku lo había vencido.

Joder.

¿Qué haría entonces?, ¿cómo llamar la atención de todas aquellas personas? ¿Qué show sería suficiente para que la recordasen?

Bufó frustrada a no hallar nada y peor fue cuando de las paredes nuevamente salió su nombre, invitándola a entrar al salón.

Se levantó con la espalda recta y la mirada puesta al frente, se giró y se encaminó hacia la puerta intentando parecer la mujer más segura del universo.

Las puertas se cerraron tras de sí.

Los Padrinos se encontraban en un amplio balcón en una esquina del salón, en donde se podía observar todo el lugar, sin embargo, ellos no parecían siquiera preocuparse de aquello en esos momentos, ya que disfrutaban de un rico plato de estofado, riendo y hablando sobre cualquier tema que no le produjo ningún interés.

Avanzó decidida hacia un costado del salón, donde se encontraban las armas, tomó el arco y la flecha y se colocó justo en medio, miró hacía el balcón y carraspeó sin llamar la atención de nadie. Se abstuvo a bufar y entonces dijo en voz alta y clara.

— Ox Chichi, Hado de la Octava Región.

Unos pocos Padrinos prestaron atención y observaron a la chica con cierto interés.

Ella tomó aire y del carcaj que anteriormente había sacado de la mesa, sacó una flecha, tensó la cuerda y respiró pausadamente.

Observó el punto rojo con decisión, sin embargo las manos le temblaban. Soltó la cuerda. La flecha cayó a un costado del círculo rojo nuevamente.

Torció el gesto y miró algo asustada a los Padrinos, quienes seguían conversando sin prestarle atención mientras que aquellos que la habían mirado con interés se habían largado a reír.

Sacó nuevamente una flecha del carcaj y con suavidad contuvo el aire, se mantuvo rígida y lanzó la flecha, esta vez cayendo en el punto exacto.

Decidió hacer lo mismo que había hecho con Vegeta, con suma rapidez comenzó a sacar las flechas del carcaj mientras tiraba una a una a los puntos rojos, las cuales caían en el lugar indicado. Sonrió orgullosa nuevamente de sí misma cuando vio que todos habían caído perfectamente, miró a los Padrinos, pero estos seguían sin prestarle atención. Entonces decidió lanzar flechas mientras se movía por el salón, se alejaba, corría y lanzaba flechas a puntos rojos, rodó por el suelo y desde ahí lanzó otra flecha que cayó en el mismo punto.

Observó hacía arriba con una sonrisa.

Solo un Padrino la observaba y la miraba con aprobación, sin embargo, no estaba satisfecha, para nada.

Se acercó más hacia el balcón y observó detenidamente el lugar. Comían reunidos en una mesa cuadrada, el ambiente estaba adornado por diversos globos dorados –el cual era el color de la Central- con una suave música que se oía de fondo. Observó la radio detenidamente y la decoración. Los escuchó reírse mientras una pieza desconocida para ella sonaba de fondo.

Sacó una flecha del carcaj.

Todos los presentes en la mesa saltaron en cada uno de sus puestos cuando escucharon el sonido de los globos siendo reventados y luego, un silencio total. Uno de los tipos de aquel lugar cayó de la silla cuando la flecha pasó por su lado.

El Director de los Juegos que se encontraba en la cabecera de aquel lugar giró su vista completamente impresionado hacía la radio.

La flecha se encontraba puesta justamente en el botón rojo con el cual se detenía la música, todos los globos estaban reventados con una flecha que los mantenían colgados desde los puntos que se habían colocado pero sin aire, dando la sensación de que la flecha había caído en el mismo punto en los cinco globos que adornaban el lugar.

Corrió su vista marrón hacía el salón, completamente anonadado. Justo al medio a unos cuantos metros lejos de ellos se encontraba la Hado de la Octava Región, la misma que se había lanzado como voluntaria, la primera voluntaria de aquella Región.

La pelinegra hizo una leve reverencia y entonces a pasos rápidos se acercó a la mesa para dejar el carcaj con una sola flecha y el arco.

A pasos pausados y seguro salió del salón.

El Director miró todo el salón. Había solo una flecha que no estaba puesta en el círculo rojo, solo una de 18.

Apenas las puertas del salón de entrenamiento fueron cerradas ella comenzó a caminar a pasos torpes y lentos, no podía creer lo que había dicho. La cólera le había bajado tan rápido como le había subido y en ese instante sentía miedo, miedo de verdad. ¿Qué pasaba si los Padrinos y el Director de los Juegos se descargan luego con ella?, o peor, ¿con su familia? Sus ojos se humedecieron y luchó para mantener las lágrimas en ellos, los guardias estaban ahí, sin moverse ni nada pero sabía que la observaban, no podía darse el lujo de que la vieran llorar.

Subió rápidamente por el ascensor y cuando llegó a su piso se fue a pasos rápidos hacía su cuarto, sin querer ver a nadie.

Lástima que cuando entró a su cuarto la primera lágrima había salido ya de sus ojos. Pero para su mala suerte, no estaba sola.

— Déjame sola —susurró Chichi con voz gangosa.

18 enarcó una ceja sin entender lo que la pelinegra decía.

Dejó el pijama recién lavado encima de la cama y se encaminó hacia la puerta que estaba a un lado de la pelinegra.

— Sea lo que sea que haya pasado —dijo entonces la rubia antes de siquiera tocar el piquete de la puerta—, no será peor de lo que ya está pasando.

La pelinegra torció el gesto, sin entender, se limpió la segunda lágrima que cayó por sus mejillas con suavidad, sin despegar la vista de la rubia.

— ¿Qué quieres decir, 18? —Preguntó.

Ella sonrió torcidamente, parecía una sonrisa que a ella le costaba hacer.

— Estás aquí, a un día de ir a la Arena, ¿puede haber algo peor? —Preguntó. Chichi se humedeció los labios y negó ligeramente con la cabeza.

— No —contestó.

La Androide asintió entonces y tocó la perilla con sus manos, abrió con suavidad la puerta y salió entonces, cumpliendo el deseo de Chichi.

La pelinegra miró un punto perdido mientras nuevas lágrimas bajaban desde sus ojos, mientras las palabras producidas por 18 hacían un eco constante en su cabeza. Volvió secarse las lágrimas, la Androide tenía razón, ¿acaso los de la Región Central podrían tener un peor castigo que ese? Lo mejor sería ducharse y olvidarse de aquello por un par de horas hasta que salga la puntuación en la televisión.

Se dio un baño de tina para intentar relajarse, se tomó todo el tiempo que pudo y luego se colocó el pijama para ir a cenar y poder hablar con Bulma sobre lo que pasaría al siguiente día, el último día de libertad.

Salió de su cuarto intentando parecer confiada y segura, aunque sabía que cuando Vegeta le preguntara qué era lo que había ocurrido en la presentación ella tendría que decir la verdad.

Cuando llegó al salón se encontró con todos, desde el Maestro Roshi, hasta Bulma y Goku. Se sentó a un lado del último quien le sonrió mientras tragaba un pedazo de pollo.

— Sé que sonará hostigoso, Chichi, pero, cuéntanos, ¿cómo te fue con los padrinos? —Preguntó Bulma apenas la chica corrió la silla para poder sentarse.

— ¿Causaste impresión? —Demandó Vegeta con su pregunta.

La pelinegra tomó asiento y acercó un pedazo jugoso de pollo para echárselo a su plato. Sonrió con cierta timidez.

— Bueno, estoy segura que sí les causó impresión —contestó luego de carraspear.

El chico de cabellos en punta torció el gesto ligeramente antes de preguntar con una lentitud minuciosa, casi como si supiera que la respuesta de la chica no le iba a gustar para nada.

— Primero quiero que sepan que estaba molesta —susurró.

El Maestro Roshi pegó sus ojos detrás de sus lentes de sol en el rostro sonrojado de la chica mientras se servía un poco de puré de patatas.

— ¿Qué hiciste? —Preguntó con lentitud, parecía incluso asustado.

Chichi contuvo el aire por unos momentos para luego soltar de golpe.

— Les arruiné su pequeña y privada fiesta —comenzó—, no me prestaban atención y me molestó de sobre manera, solo había uno que me miraba mientras los demás reían y comían entre ellos, sin siquiera notar mi presencia. Entonces, les lancé una flecha…

— ¡Les lanzaste una flecha! —Rugió Vegeta—, ¡qué tienes en la cabeza, mujer!

— ¡No les lancé una flecha directamente a ellos! —Se defendió—, más bien reventé unos cuantos globos y con una flecha les rompí la radio.

Vegeta pareció relajarse un poco, se echó en la silla con los brazos cruzados en su pecho y con los ojos apretados, casi como si le estuviese pidiendo paciencia a alguien. Sin embargo, el viejo Roshi se largó a reír con ganas en la mesa.

La pelinegra enarcó una ceja extrañada, mirando fijamente a su mentor, ¿qué era tan gracioso?

— ¿Qué…Dime, hermosa, qué cara pusieron? —Preguntó entre risas. Chichi no pudo evitar sonreír levemente.

— Asustados, todos se exaltaron, creo que uno terminó incluso en el suelo —contestó con suavidad, con una leve sonrisa en su rostro pálido.

El Maestro Roshi volvió a soltar una larga carcajada. Goku tragó nuevamente y pegó sus ojos negros en Chichi, un tanto serio.

— ¿Te dijeron algo luego? —Preguntó con suavidad para luego echarse otro pedazo de carne a la boca.

— No les di el tiempo —contestó en un susurro.

Vegeta soltó un gruñido.

— Ya lo hiciste, mujer, no hay vuelta atrás —respondió el pelinegro—, sin embargo, fue algo un poco riesgoso.

— Por primera vez puedo decir esto, pero Vegeta tiene razón, Chichi, puede causar alguna…

— ¿Alguna qué? —Cortó Roshi con suavidad—, ¿qué le van a hacer? —Preguntó—, ya la tienen aquí, no pueden tomar represarías con nada, sería estúpido y sin fundamento para la demás gente porque la prueba es privada y no se puede dar a conocer. ¿Y qué le van a hacer a ella?, nada, si ya la tienen aquí.

Por primera vez Chichi sintió algo de respeto por el viejo pervertido. Miró a Bulma, sin embargo, su rostro no le daba muchos ánimos, parecía que realmente ella estaba asustada por su bien estar.

La peliceleste suspiró.

— Está bien —susurró—, tiene razón Maestro, querían un show, pues, ahí lo tienen, ¿no?

Chichi sonrió, vaya, no había sido muy difícil decirles lo ocurrido.

Terminó de comer con rapidez, ya que dentro de pocos minutos todos se reunirían en el salón principal en donde se encontraba una televisora que ocupaba toda la pared. Pronto terminaron de comer, número 18 se acercó hacía la mesa para poder quitar la loza sucia mientras todos se paraban bastante nerviosos esperando ver pronto los resultados de la prueba, sin embargo, Chichi se levantó con lentitud y una calma que parecía no ser forzada.

Pegó su vista oscura en 18 y sonrió con agradecimiento.

— Gracias —susurró.

La rubia miró sin ninguna clase de expresión facial a la Hado, sin embargo, Chichi estuvo segura que logró divisar el leve gesto de sonrisa.

Se giró y junto a todos los que se encontraban en el lugar se acercaron al salón dispuesto ver los resultados.

Cuando se dejó caer en el cómodo sofá a un lado de su compañero, sintió todo el peso de los nervios, ¿qué pasaría si los Padrinos le colocaban un 1 de puntaje, o un 0? Entonces tragó saliva con pesadez y pegó su mirada en Vegeta.

— ¿Alguien alguna vez ha sacado un 0? —Preguntó con voz ahogada.

El muchacho de cabello en punta frunció ligeramente el cejo, miró hacia el frente y soltó en un bufido.

— Siempre hay una primera vez —contestó.

Su estómago se hizo un revoltijo y se maldijo internamente el haberse comido el pollo completo. Bulma a su lado izquierdo tomó su mano y la apretó con suavidad.

— No será el fin del mundo, Chichi —la apoyó—. Nos prepararemos para la entrevista y dejarás a todos encandilados, ya lo verás.

Ella le sonrió y parecía que iba a decir algo cuando de pronto la televisión gigante se encendió. Todos guardaron silencio. La pelinegra aguantó el aire.

En el televisor se vio el presentador y al relator de los Juegos del Poder, Marcel e Izuke.

¡Buenas noches espectadores!, ¡buenas noches mentores, estilistas y entrenadores!, ¡por supuesto, buenas noches Hados de Regiones! ¡Y buenas noches presidente Gero! —Comenzó a presentar Marcel, con su característica voz fuerte e imponente pero que extrañamente parecía ser amistosa—. Como muchos saben, hoy es nuestra característica noche de "puntajes". Los Hados de este año han realizado esta tarde una prueba privada frente a los Padrinos y el Director de los Juegos del Poder, en donde debían demostrar sus habilidades.

Sonrió a la cámara y miró a su compañero Izuke quien asintió fervientemente para luego comenzar a hablar con una voz que notaba un tinte de falsa intriga.

Seguro que los puntajes este año nos traerá muchas sorpresas, ¿verdad?

Marcel asintió.

Como bien se sabe los puntajes son entregados por orden, es decir, del menor puntaje al mayor puntaje son nombrados —contó con simpatía—. Se dará a conocer el nombre del Hado, de qué Región pertenece y cuánto fue el resultado que se obtuvo en la prueba.

— ¡Ya di los puntajes! —Gruñó Bulma a un lado de la chica mientras se mordía con nervios el labio inferior.

— Guarda silencio, mujer —bufó Vegeta quien estaba de pie en una esquina del sofá.

Bulma volvió a gruñir pero guardó silencio, escuchando lo que decían ambos animadores.

Narakia Susumi, Hado de la Sexta Región con un puntaje de 4 —comenzó entonces a nombrarlos.

Chichi abrió sus ojos impresionadas y Bulma pareció soltar una risilla nerviosa. No había sacado un 0 y eso ya era algo positivo.

Entonces la lista siguió.

Gue Wallece —la pelinegra prestó atención—, Hado de la Segunda Región, con un puntaje de 7.

La muchacha se sorprendió gratamente, después de todo no imaginaba que aquel pequeño niño pudiera sacar tan alta puntuación en los juegos. De pronto se sorprendió al darse cuenta que ya iban por el puntaje 7 y ella todavía no salía.

Son Goku —nombró entonces Marcel, Chichi a su lado torció el gesto extrañada—, Hado de la Octava Región, con una puntuación de 9.

Aunque la estilista de Goku aplaudió alegre y Vegeta sonrió torcidamente, aquello le impresionó no de una buena manera. ¿En serio?, ¿Goku solo sacó un 9? ¿En serio? Bien, ella sabía que la gente siquiera estaban prestando atención, imaginaba que estaban cansados de ver a 20 sujetos saltar por ahí por allá, pero, ¿en serio se aburrirían de ver el espectáculo de Goku? El mismo que incluso sorprendió y ganó a su propio entrenador.

Tan perdida estaba que no se dio cuenta que el programa estaba llegando a su final y con eso llegó su puntuación.

Por último, Ox Chichi —miró la pantalla y la pelinegra casi puso jurar que el presentador se sonrió—, Hado de la Octava Región, con una puntuación de… 11.

Sus ojos se abrieron y pudo oír como ambos animadores se despedían mientras aplaudían la prueba y a los Hados, felicitando a cada uno. Sin embargo, Chichi no estaba realmente ahí, estaba perdida en sus cavilaciones que no tenían ninguna lógica ni ningún orden cronológico. ¿Qué mierda…?

— ¡Lo sabía! —Chilló entonces el Maestro Roshi, contento—, sabía que les había gustado.

— ¿Gustado?, ¿no que casi los maté del susto? —Preguntó entonces la pelinegra, confundida, sin creer lo que estaba pasando en aquel lugar.

— Debió gustarles —respondió entonces Bulma con una sonrisa de oreja a oreja.

Pegó su mirada oscura en el rostro de Goku, quien sonreía casi con orgullo, cosa que le extrañó completamente a la chica, torció el gesto compungida y estuvo a punto de preguntar algo cuando Vegeta le robó las palabras de la boca.

— ¿Y tú, Kakaroto —Lo miró casi con violencia, aunque Chichi pudo notar como una leve sonrisa de arrogancia se implantaba en sus duras facciones—, sacaste apenas y una puntuación decente, es que acaso no lograste captar la atención de los Padrinos como lo hizo la chica?

Goku le sonrió a su entrenador con suavidad mientras se encogía de hombros.

— Hice algunas piruetas —fue todo lo que dijo—, no les lancé ninguna flecha por encima de la cabeza si eso es lo que preguntabas.

La chica no pudo evitar sonreír levemente cuando oyó las palabras del muchacho, aunque no sabía si en verdad estaba actuando o lo respondía así como así porque en verdad no le interesaba.

— Es sorprendente que haya obtenido ese resultado, Vegeta —comentó la estilista del muchacho—, después de todo le tocó casi al final, era obvio que los padrinos no le prestaban mucha atención.

— Pudo haber sacado un 12 si hubiese querido —le defendió entonces el Maestro Roshi mientras miraba con seriedad hacía el frente—. De igual manera ambos puntajes me abren una gran posibilidad para conseguirles buenos Padrinos.

Chichi se relamió los labios y entonces susurró bajito cerca del oído de Goku.

— ¿No llamaste su atención? —Preguntó.

— No me preocupé de ello —respondió y le sonrió con suavidad—. De igual me alegra que hayas sido tú quien haya sacado el mejor puntaje de todos, felicidades.

— Gracias —contestó, aunque no se sentía muy bien por ello.

Bajó su vista y la pegó en su mano, era extraño, lo sabía, porque Goku hubiese conseguido la puntuación perfecta y eso debía ser malo para ella, sin embargo, no la tranquilizaba el hecho de que Goku haya sacado un 9, ¿lo habrá hecho con querer? Y si es así, ¿por qué lo habrás hecho?

— ¡Bien! —Habló entonces Bulma, quien se veía contenta—, tendremos mucho que hacer de igual manera mañana, es su último día y deben lucirse, nos veremos aquí a la primera hora de la mañana para prepararlos para su entrevista.

La chica asintió, sin embargo, fue lo que dijo Goku lo que le hizo helar la sangre.

— ¿Puedo practicar para la entrevista separado de Chichi?

Todos pegaron su vista en el rostro seguro del muchacho. Entonces Chichi lo supo y se golpeó mentalmente al no haberse dado cuenta que todo aquello era mera actuación del muchacho. Él quería ganar y estaba tan seguro de que iba a ganar que intentaba no ganarse Padrinos para poder hacerlo por las suyas.

Son Goku, al igual que ella, tenía ansias por ganar a como dé lugar. Y por eso, en ese preciso momento lo odió con todo su corazón.


Hey chicas, he vuelto.

No he tardado nada si habéis notado, ya que este capítulo es más largo que de costumbre y es por eso que he tomado decisión de dividirlo en dos. El otro capítulo ya es la entrevista y luego de eso, pues vienen los juegos, en donde todo se pone mucho más interesante, se los aseguro.

Tengo la mitad del próximo capítulo escrito y aprovechando que no he ido a la universidad por problemas de salud, pues, puede que lo suba muy rápido, aunque todo depende de ustedes.

El próximo capítulo se viene un poco romántico, solo un poco, ya que este fic he decidido cambiarle de genere a "Adventure & accion"

¡Espero les haya gustado este capítulo!

Agradezco de todo mi corazón cada uno de sus comentarios, los leo seguido para que me den más ganas de avanzar y presentarles nuevo capítulo.

¡Dejen sus Review's se los agradeceré un montó!

¡Abrazos virtuales!

Emilia de Malfoy.

¿Me dejan su firma y comentario? No cuesta nada.

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