Capítulo 2: Fortalecimiento, 2

-Creo que ya no puedo hacer más por ahora –Dije mientras observaba al trasgo reptante recuperarse de su Summoning Sickness, así como al orbe negro volver a girar alrededor del misterioso encapuchado que nos emboscó. Estoy asustado, no tengo nada para protegerme del ataque de su trasgo. ¿Y si en verdad no es como en las partidas convencionales de Magic y puede matarme de un golpe? Esta es la vida real, aquí no tenemos 20 vidas… ¿O sí?

En verdad no logro entender mucho de esto. Estoy preocupado.

-¡Jajajaja! –Rio macabramente mientras activaba otra tierra que se materializaba en un orbe negro –Esperaba más de ti, ¡Realmente me decepcionas! ¡He aplastado a muchos Planeswalkers enviados por Drómoka, pero de ellos tú pareces el más lento y patético! –Seguía riendo mientras su trasgo reptante me observaba con sus ojos amarillentos mientras gruñía –Acabaré con tu sufrimiento rápido, llamando a otros dos Trasgos reptantes más –Lanzó las cartas al suelo, quienes al desaparecer los orbes de maná se transformaron en otras dos repulsivas criaturas, quienes no podían mantenerse en pie correctamente quizás debido al más gráfico ejemplo de la Summoning Sickness.

-Me toca, ¿verdad? –Pregunté llevándome mi mano hacia mi biblioteca.

-¡No! –Interrumpió el Planeswalker señalándome -¡Primero le darás de comer a mi trasgo!

El trasgo reptante que no estaba mareado comenzó a moverse a una velocidad ascendente a medida que se acercaba a mí. Obviamente no me quedé parado e intenté esquivarlo, pero mientras más intentaba huir más limitados eran mis movimientos hasta el punto en que el trasgo simplemente clavo sus garras en mí. Solo dolió un segundo, literalmente. Tras eso, aparecieron ante mí veinte velas flotantes de las cuales se apagó una, y de la misma forma que aparecieron, se esfumaron nuevamente con el viento. Lo cual dio a entender que de hecho si poseía las veinte vidas de las batallas normales de MTG, cosa que era un alivio -¿Lo era? –al menos por los momentos.

-Uff… -suspiré antes de ponerme de pie de nuevo para tomar una carta de mi biblioteca, la cual era un hechizo instantáneo –Ahora que es mi turno voy a intentar hacer algo–Dije activando una carta de llanura, cuyo orbe apareció al nada más soltar la carta y casi que directo en mi mano. Luego de eso, tomé una carta de mi mano y moví mi brazo hacia adelante, provocando que los orbes de maná giraran en un espiral que se llevó la carta hasta que esta comenzó a materializar la figura femenina de una guerrera que portaba una armadura blanca compuesta de hueso y escamas.

-Espero sus órdenes, milord–Dijo formalmente la Guerrera de Drómoka, antes de caer de rodillas mareada por la Summoning Sickness.

-Patético, patético, patético. No es necesario que juegue otro hechizo, ya con esto es suficiente. Todo suyo –Ordenó con una seña de la mano a los tres zombis para que retomaran su ataque, y al instante se pusieron en marcha hacia mí.

-¡No los dejaré, bestias! –Desenfundó su espada la guerrera, dispuesta a rebanar a los Zombis a la mitad.

-No –La detuve con solo señalarla, como si de seleccionarla cual programa de computadora fuera –No me defiendo.

-Milord, ¡no! ¡No sabe lo que hace!

Los trasgos me saltaron encima y me mordieron uno a uno. Dos en los hombros y uno en la frente. Dolió un poco más que el ataque anterior, pero se fue igual de rápido que el primero y al igual que en ese ataque, las velas reaparecieron, quedando solo 16 encendidas.

-Ya… ¿Me toca?

-Adelante –Sonrió mi rival macabramente.

-No logro entender… -Ashton observaba a lo lejos la batalla de ambos igual de shockeado que yo –¿Qué está ocurriendo?

-¿Ashton? –Lo observó Nathaly con sorpresa –Si puedes ver esto eso significa que… ¿¡Tú también tienes la chispa!?

-¿Yo también qué? Por favor, explícame.

-Te cuento –Nathaly se acercó a él y mientras observaba el combate comenzó a explicar –Según han dicho, hace varios años una anomalía entre este plano y el otro provocó que la magia de la Chispa del Planeswalker se propagara en este mundo. Pero este poder era diferente a cualquier poder visto antes que hubiera sido provocado por la misma, éste además de otras cosas permitía a los usuarios materializar cosas del otro plano mediante objetos que representaran a dichas cosas, cosas como muñecos vudú, imágenes, o…

-O cartas –Completó Ashton.

-Exacto.

Volviendo a mi batalla, era mi turno de usar algún hechizo, así que activé otra Llanura para así poder tener tres manás blancos para usar. Sin embargo, me quedé recordando una cosa que podía ser algo perjudicial para mí, y eso era la habilidad de los Trasgos reptantes y la consecuencia que trae matarlos. ¿Cómo lo sé? Tengo una carta de Trasgo reptante entre las cartas que no uso, por mucho que esta sea una batalla muy fuera de lo común comparada a otras batallas de Magic que haya tenido eso no significa que no vaya a saber qué hacer en estos casos.

-¿Cómo me deshago de esos trasgos? –Pensé con algo de nerviosismo –Puede que si los mato él no pueda sacarme más, pero…

-¿Toda la vida?

-No, no –Respondí –Solo… Eh, no importa –Moví mi brazo derecho en círculos haciendo desaparecer dos orbes de maná para luego tomar de mi mano un hechizo y lanzarlo –Caminante en la luz, eh… ¿Aparece?

De pronto, una luz intensa brilló frente a mí para luego transfigurarse en la forma de un hechicero de largas cabelleras y vestiduras doradas y verdes.

-Será un gusto pelear a su lado –Se presentó haciendo una reverencia leve para luego darse la vuelta.

-Anda, te toca lanzar.

-No será necesario de nuevo que lo digas –Respondió activando otra carta de Pantano, cuyo maná apareció inmediatamente a su lado –¡Vamos de nuevo, trasgos! –Exclamó, provocando que los tragos comenzaran a gruñir antes de venir a mí.

-¡Ahora! –Tomé una carta de las que habían en mi mano izquierda, y con un movimiento de mi mano derecha usé el maná blanco que quedaba activo –¡Lanzo la Égida cegadora!

Una luz proveniente de un escudo que la Guerrera de Drómoka tomaría hizo que uno de los trasgos retrocediera, mientras que los demás siguieron atacando.

-¡A la carga, Guerrera! –Ordené señalando uno de los trasgos. Ahora, ya que la Égida cegadora además de hacer que una de las criaturas retrocediera, aumentaba las estadísticas de mi Guerrera de Drómoka, pasando de 3/1 a 4/4. Lo suficiente para bloquear a uno de los trasgos sin morir debido a su único punto de resistencia. Aproveché también de indicarle con la mirada al Caminante en la luz que cometiera la acción suicida de bloquear al último trasgo y morir en el intento. Lo bueno, ya solo quedaba uno vivo.

-Muy bien, muy bien… Lograste defenderte, sin embargo sabes lo que ocurre cuando mueren los trasgos reptantes –Señaló a mi Guerrera de Drómoka, cuya armadura estaba desmoronándose un poco. Esto debido a que, en el juego, cada trasgo tiene el poder de disminuir en uno cada estadística de una criatura al morir, y como maté a dos, supongo que las estadísticas de mi guerrera actualmente son 2/2.

-Esa jugada la he visto antes… -Comentó en voz baja Nathaly –Ashton, debemos salir de aquí lo más pronto posible.

-¿Pero, como? –Le preguntó Ashton.

-Debo llamar a A.J… -Dijo Nathaly sacando de su mochila una especie de espejo de bolsillo por el cual pasó la mano, y al hacerlo, éste comenzó a emanar una luz blanca. Luego de eso, en el espejo se vio a un chico de cabello blanco, aparentemente mayor que nosotros.

-Nathaly, ¿Qué ocurre? –Preguntó el chico reflejado en el espejo.

-A.J, estoy atrapada en un Duelo de Caminantes con otros dos Walkers novatos. Necesito ayuda.

-¿Qué? ¿Otros dos?

-Sí –Afirmó volteando el espejo al escenario del combate, donde estaba yo activando un Bosque para producir maná verde –El del maná Blanco y Verde es Drake Richards, un amigo y compañero de la escuela. Fuimos emboscados por el objetivo.

-Esas criaturas… -Observaba con atención A.J desde el espejo –Está perdido, la magia de Drómoka está en desventaja con las criaturas de Dylon. Nathaly, necesitan salir de allí antes que él consuma la chispa del chico. Voy en camino.

-Entendido –Afirmó la chica guardando nuevamente el espejo –Ashton, ¿Sabes que hace la biblioteca de Drake?

-No sé mucho de Magic –Respondió –Pero hasta donde tengo entendido, las criaturas de Drake ayudan a fortalecer a las criaturas más débiles.

-Exacto, generalmente las bibliotecas Drómoka se basan en colocar contadores +1/+1 en las criaturas más débiles. Sin embargo, Dylon –El encapuchado –Tiene una biblioteca negra especializada en los contadores -1/-1, contrarrestando la estrategia de Drake. Quiera o no, él está perdido.

-¡Giro Tierras! –Exclamaba yo provocando que dos de los orbes blancos y el orbe verde desaparecieran, para después jugar un hechizo de mi mano –De los yermos cambiantes, ¡reclamo al Mago esculpearena! –Tras mi cinemático discurso, un puñado de arena que traía el viento comenzó a materializar al mago de vestiduras blancas y doradas, el cual se hallaba con los ojos cerrados.

-Vamos, A.J… Apresúrate –Nerviosa, Nathaly comenzaba a rascarse la cabeza debido al tic nervioso que la caracterizaba.

-Ahora, voy a revitalizar a la Guerrera de Drómoka con la magia de la arena, observa.

Me pregunto si lo estoy haciendo bien.

Quizás no estoy nervioso ya que solo se trata de una partida de Magic normal –Solo que a una gran y peligrosa escala –sin embargo, no es que tenga la mejor biblioteca de todas. Y además, no puedo dejar de pensar en lo que ocurriría el momento en el que todas las velas se apaguen. Eso sí que me preocupa.

-¡Confirma! –Exclamó el mago abriendo sus blancos ojos, haciendo que la armadura de la Guerrera se reconstruya, quedando incluso mejor que anteriormente. Esto se debe a que "Cuando el Mago esculpearena entra en el campo de batalla, fortalece 1" (Según su carta) Y, al ser la Guerrera de Drómoka la criatura con menor resistencia y por ende la única capaz de recibir el fortalecimiento, se cumple la condición.

-Perfecto, perfecto. Muy buena jugada –Se burlaba Dylon caminando alrededor del Trasgo que aún estaba cegado en su campo, para luego arrodillarse dirigiéndole la mirada –Ahora observa en lo que te convertiré –Tomó una carta de su mano, la elevó hacia el cielo provocando que el maná que tenía lo siguiera formando una estela negra alrededor de la carta, la cual lentamente comenzaba a desaparecer. Al desaparecer la carta junto con el maná, Dylon pateó al trasgo reptante con fuerza provocando que la cabeza de éste se desprendiera de su cuerpo para más tarde deshacerse cual ácido en la tierra.

-Acaba de… ¿Sacrificarlo? –Me pregunté observando la bizarra escena con asombro.

-De los que en negro mueren viene tu peste–Comenzaba a recitar mientras sus ojos se tornaban negros y una niebla comenzaba a propagarse por el lugar –De los que practican el mal tu fuerza florece.

-Lo está haciendo… -Decía Nathaly denotando preocupación –Va a derrotarlo cuando convoque a la criatura. Está perdido.

-¿Qué está haciendo? –Preguntó Ashton.

-Es un cántico para convocar a una Criatura legendaria…

-¡Oye el suplicio del Planeswalker que te llama y con negro azabache la desgracia reclama! –Completaba el cántico, provocando que del lugar donde se derritió el trasgo comenzara a salir una sombra enorme. Un miedo inminente invadió mi ser, sentía como todo a mi alrededor temblaba y el ambiente se volvía cada vez más frío y oscuro, subiendo ese tipo de clima por mi espalda lentamente. –Llamo al Nomuerto del pantano, ¡La muerte errante!

En ese momento, sentí que me desmayaba sin explicación alguna.

Lo último que pude ver antes de caer fue a la Sombra materializarse en algo espantoso que dirigió su zarpa hacia mí.

De ahí en más, solo recuerdo que desperté en otro sitio.

¿Un hospital? ¿Mi casa? No lo sé. No recuerdo nada. No podía sentir nada además de un ambiente fresco, diferente al del campo de batalla.

Quizás solo había sido un sueño, después de todo.

Eso hubiese querido. Eso hubiese preferido en lugar de asumir la realidad.

Un momento, ¿No era yo quien quería agregarle chispa a mi vida?

¿No era yo quien quería caminar entre ninfas y nadar entre atlantes?

Puedo hacer algo parecido ahora.

-¡Está despertando! –Decía una voz masculina que jamás había escuchado.

-¿Está bien? –Reconocí al instante la voz de Ashton, pese a que no lo veía.

-Sus niveles están normales, quizás aún esté algo contusionado por el desmayo.

Yo por mi parte, abría los ojos lentamente.

-Que… Sucedió… ¿Aquí? –Murmuraba aún algo fuera de mí. –¿Dónde estamos?

-¡Drake! Es un alivio –corrió Nathaly hacia la cama donde estaba.

-Así que tú eres Drake, el del maná Blanco y Verde –Decía el chico de cabello blanco que no logré reconocer.

-Si… ¿Y tú eres…?

-Drake, él es Ajani –Respondió Nathaly –Ajani Melena de Oro.

-Ajani… Ajani Melena… ¿D-De oro? –Tartamudee –Hablas de… ¿Ajani Melena de Oro, el Planeswalker de Magic?

-Por favor, no me llames así –Dijo él –Puede que en el Universo de dónde vengo soy Ajani, pero este plano soy A.J. Goldmane. Un gusto conocerte, joven Planeswalker –Extendió su mano hacia mí en forma de saludo.

-Lo mismo digo… A.J. –Estreché su mano. -¿Qué sucedió? ¿Qué ocurrió con el encapuchado?

-Verás –Respondió A.J. –Dylon convocó a su criatura legendaria, el Nomuerto del Pantano. Cuando lo hizo, entré a la batalla y pude sacarlos de ahí antes de que hiciera su jugada siguiente.

-Así que su nombre es Dylon… -Dije mirando a un lado. Noté que estábamos en una especie de biblioteca, o una sala muy grande rodeado de estantes y algunas plantas. Me encantó el ambiente ya que encaja con el patrón de Maná Blanco y Verde de Ajani.

-Hemos estado persiguiendo a Dylon desde hace un tiempo por su conexión con un Planeswalker con una carta peculiar –Comentaba Nathaly –Un Sílumgar con la habilidad de consumir la Chispa de Planeswalker de quien sea, no sabemos exactamente para que, sólo sabemos que los Planeswalkers que sucumben ante Sílumgar no solo pierden su Chispa.

-¿Un Sílumgar? –Pregunté –¿Qué clase de Sílumgar?

-No lo sabemos –Se dio la vuelta A.J. –Quizás se trate de una nueva clase de criatura.

-¿Puedo preguntar algo? –Dijo Ashton levantando la mano. –Nathaly, ¿Desde cuándo tú…?

-¿Trabajo con A.J? –Interrumpió –Es una larga historia. Digamos que fue casi como pasó con Drake. Otro de los freaks enviados por el enemigo me emboscó, A.J apareció y me explicó lo que era la Chispa del Planeswalker y su poder sobre mí, y pude vencer al dicho freak.

Eso me hizo pensar…

-Y… ¿A qué se debe la estadía de Aja… A.J en la tierra? –Pregunté.

-Y aún más importante –Añadió Ashton –¿Cómo es que la Chispa del Planeswalker y todo lo relacionado a ella existe?

-Muchas preguntas y pocas respuestas –Dijo A.J dirigiéndose a uno de los estantes de su biblioteca, para tomar un libro y comenzar a ojearlo –La magia de mi Universo original está en este plano desde que un Ángel de Serra interactuó con un humano, llevándolo a nuestro mundo. Ahí, el humano quedó cautivado por la magia y la belleza del reino de Dominaria y sus demás planos. El Ángel le mostró el poder de las Tierras en nuestro mundo y como las diferentes especies dependían del maná que estas producían. Para cuando volvió a su mundo, le comentó al Ángel que iba a hacerle conocer a todos los humanos sobre ese universo, pero ella se disgustó y le lanzó un hechizo que borró su memoria, provocando que el humano pensara que su estadía en el Universo del Ángel era solo un sueño, dando inicio a lo que ustedes humanos conocen como Magic the Gathering, bautizado así por el fatídico encuentro de los dos seres que causó que la Chispa del Planeswalker naciera en varios humanos –Cerró el libro A.J y nos observó nuevamente. –Y la razón por la cual estoy aquí es para averiguar que tan peligroso fue el encuentro, y evitar que el plano al que ustedes llaman Vía láctea sufra el mismo destino que Innistrad y Zendikar. Desafortunadamente, en este plano no tengo el poder de convocar hechizos de criaturas, pero desde que estoy aquí he logrado reunir suficientes hechizos provenientes de eso que ustedes llaman Sobres y del sitio llamado Troll and Toad para poder ayudar quienes se nos unan.

-Es tan… ¿Grave todo esto? –Preguntó Ashton.

-Lo es –A.J se acercó nuevamente a nosotros –Normalmente Sílumgar era un ente neutral, a más de uno le sorprendió dicho rumor y al llegar quise desmentirlo, por desgracia…

-A.J estuvo por ser consumido por Sílumgar al no poder usar su magia, o siquiera poder entrar en un Duelo de Caminantes –Añadió Nathaly –Pese a que los Planeswalkers provenientes del Universo original como A.J aún poseen su Chispa, no pueden usar Magia alguna en este plano, por alguna razón inexplicable.

-Es por eso que Nathaly es mi ayudante –A.J se mostraba algo apagado después de que Nathaly comentara de la anomalía que volvía inútil su magia –Y quizás, donde entren ustedes.

-¿Nosotros? –Dije.

-Yo apenas y se combatir… -Añadió Ashton con la mirada algo baja.

-No te preocupes, Ashton –Volvió a levantar su mirada A.J –Me ocuparé de que ustedes dos se preparen. Claro, si están dispuestos.

-Miren la hora –Observaba Nathaly su reloj de mano para luego ir a buscar su mochila en un perchero de madera fina –Chicos, ya es hora de irnos.

-Oh, claro –Miraba a todos lados buscando mi mochila.

-¿Buscas esto? –Me la lanzó Ash.

-Gracias –Agradecí atrapándola.

-Drake, Ashton, ¿Los espero mañana? –Preguntó A.J mientras bajaba a abrir la puerta –Hay cosas que quizás debamos pulir.

-¿Mañana? No lo sé… ¿Qué opinas tú? –Observé a Ashton el cual me devolvía la mirada.

-Bueno… En verdad pensé que tú serías el que decidiría.

-¿Debo ser yo?

-Tú eres el que sabe de esto, Drake

-¿Saber? ¡El tal Dylon me emboscó y yo estaba completamente asustado!

-¿¡No que muy experto!?

-¡Ya basta! –Exclamó Nathaly –¡Mañana los dos vendrán conmigo, y tú Drake vas a tener una batalla conmigo!

-Oh oh, estás en problemas –Murmuró Asthon con una sonrisa en su rostro.

-Y tú –Se dirigió a Ashton –Tú me debes una batalla, ¿recuerdas?

-Oh, pues… Sí, tienes razón.

-Me parece perfecto –Dijo A.J. –Entonces los espero al salir de la escuela mañana.

-Allí estaremos –Completó Nathaly antes de retirarse del lugar.

Y al ella irse, nosotros la seguimos.

Al llegar a casa, sentí algo raro en mí. Algo que me perturbaba.

Algo como un miedo, pero sin ser miedo.

¿Quién lo diría? Llevaba toda –o casi toda –mi vida imaginando cosas y deseando que algo así pasara.

¿Pero, qué tan peligroso es esto?

Quizás nunca vuelva a ver al Magic como lo veía normalmente.

Eso de hoy fue una agradable experiencia, aunque desagradable al mismo tiempo.

Lo que contó Ajani –A.J –Me conmocionó un poco. Mis criaturas favoritas de todos los bloques siempre han sido los Señores Dragón de Tarkir, Drómoka, Atarka, Kólagan, Ójutai y… Y Sílumgar. De hecho, Sílumgar siempre me llamó la atención por parecer una especie de Serpiente enorme con alas y…

Y… Y pensar que justo ahora alguien está— No, que está usando a alguien para consumir la chispa de aquellos humanos que hayan sido elegidos. ¿O quizás sea el Walker quien lo usa para consumir sus chispas? No lo sé, estoy confundido. Todo esto es confuso más de como normalmente.

Obviamente no le dije nada a mamá en todo el día, ¿Cómo reaccionará si le digo "¡Oh, hola mamá! Verás, hoy tuve un Duelo de Caminantes contra un encapuchado que nos emboscó y amenazó con alimentar de mi Chispa de Planeswalker a un dragón que pensé hasta hoy que solo podía ser temible en los juegos de cartas, ¡Pero estoy bien!" o algo parecido?

Mínimo, mínimo pensará que estoy consumiendo alucinógenos.

Esa noche dormí como normalmente. Al día siguiente desperté temprano, lavé mis dientes, desayuné y salí mucho antes de como normalmente lo haría –Aproximadamente a las 6:20 a.m. –Hacía frío en ese momento, mucho. Las mañanas solitarias en la ciudad de Ainore eran normales para el trajinar diario de un ciudadano madrugador, aunque yo no fuese uno de ellos. El sol aún parecía luna de lo poco cálido que se sentía y por cómo se veía detrás de las nubes.

De pronto, pude apreciar a lo lejos una luz brillante, como de una linterna o un faro de auto. Pero a medida de que iba avanzando, ésta comenzaba a hacerse cada vez más brillante… Hasta el punto en el que me di cuenta que se trataba en verdad de una bola de fuego que venía hacia mí.

Cerré los ojos al instante esperando mi muerte inminente.