Capítulo 4: Caminando entre este Plano y el otro, 2
Ya de camino a nuestras casas, recordé que hoy era Martes de Pizza en casa de Ashton y estaba cordialmente invitado por su padre a ir.
Lógicamente no iba a dejar pasar una oportunidad de dicho calibre, así que pedí a Ashton que me acompañara a casa antes de ir a la suya.
-¡Mamá, ya llegué! –Exclamé cerrando la puerta.
-Bienvenido –Sonrió mi madre quien se hallaba en la computadora de la sala, posiblemente escribiendo un reporte para el diario en el que ella trabaja –Oh, al parecer no vienes sólo.
-Buenas, señora Richards –Saludó Ash haciendo un símbolo de amor y paz con sus dedos.
-Oh, Ashton, sabes que puedes llamarme Belle. ¡El hecho de que me llamen Señora me hace sentir como si tuviera cincuenta años!
Ashton tomó asiento mientras yo iba a dejar mi bolso en mi habitación.
-Y dime, Ashton. ¿Qué tal las clases?
-Bueno, si el sistema de educación de éste país fuera bueno, diría que bien. Pero como no lo es, digamos que están regular.
-Oh, es una pena –Respondió levantándose del computador para buscar una lata de cerveza en la nevera –¿Quieres?
-Eh, no, no gracias. No podría tomar ahora, papá me mataría.
-Igual ni te iba a dar –Dijo abriendo la lata mientras cerraba con las piernas la puerta de la nevera.
-Que cruel… -Susurró.
-¡Ah, mamá! –Bajaba de las escaleras colocándome un suéter de capucha azul que completaría mi pinta de pantalones militares y zapatos deportivos que me habría colocado para salir –El señor Pines me invitó a una noche de Pizza en su casa ayer, y Ashton y yo queríamos saber si me dejarías ir… ¡Al menos hasta las 9:00 p.m.!
-¿Si te lo dijo ayer, por qué no me comentaste nada anoche? –Se cruzó de brazos mi madre.
Bueno, mamá… Porque anoche no dejaba de pensar en que probablemente nací con poderes de otro universo y apenas ahora me vengo enterando y no dejé de pensar en ello todo el día.
-Eh… Bueno… Lo olvidé.
-Típico de los hombres –Suspiró –Tienes memoria de pescado igual que tu padre.
-¿Papá era igual de despistado?
-Oh, como no tienes idea –Sonrió mamá –Sin embargo, fuera de su despiste era un buen hombre y una especie de bestia insaciable…
-¡Suficiente información! –La interrumpimos mi amigo y yo en Unísono.
-Jejeje, estos chicos. Bien, puedes ir sólo porque se trata de Ashton. ¡Pero nada de beber, Ok!
-Entendido –Le hice un saludo militar y fui corriendo con Ashton hacia la puerta casi empujándonos hasta salir.
-Crecen tan rápido… -Suspiró de nuevo –Lástima que ya no estás aquí para ver a nuestro hombrecito, pero… Veo que aún vives en él, ya que él es tu vivo reflejo –Tomó un trago de su cerveza de lata y se sentó nuevamente a escribir su reporte.
Para cuando salimos, ya estaba oscureciendo. Las noches en Ainore eran sin duda frías como la misma mañana, pese a que el sol recién se ocultaba el fresco aire nocturno comenzaba a hacerse notar a medida que pasaban los minutos. El camino a casa los Pines era algo largo, pero eso no era algo muy relevante ya que las luces de la ciudad hacían que fuera fácil ir para allá sin perdernos.
Ashton y yo nos distrajimos un rato del camino ya que entramos al centro comercial "Galerías de Ainore" que queda en la calle 83, avenida Hope justo en toda la vía peatonal. Dicho centro comercial posee un diseño de "túnel", por ende no tiene puerta de entrada ni de salida, además de que es relativamente angosto más no lo suficiente como para que quepan pocas personas y pocos locales, hablando en otros términos tiene de ancho/largo lo que dos carreteras –de subida y bajada –tienen en la vía de vehículos. Entramos allí y subimos al nivel comercio, que es donde estaban –valga la redundancia –la gran mayoría de los comercios relevantes del lugar. Desde tiendas Zara hasta tiendas de artículos tecnológicos como tiendas Apple. Sin embargo, entramos a una especie de mini-market que había allí en búsqueda del orégano y otras cosas que el padre de Ashton le había encargado para la noche de pizzas.
-¿Orégano?
-Listo –Respondí tachándolo en la lista.
-¿Refrescos?
-Fríos.
-¿Frituras?
-Listas.
-¿Hersheys Chips n' Cookies para el camino?
-Ash, los Hersheys nunca faltan –Respondí levantando las barras de dulce.
-Bueno, creo que ya es todo. Iré a pagar, dame las cosas y espera afuera.
Le entregué las cosas y me dirigí hacia la entrada/salida del local.
Fue ahí cuando comencé a sentir algo extraño, como una especie de pesadez en el aire proveniente de la izquierda. Dirigí mi mirada hacia donde mi presentimiento me lo indicaba y no pude notar nada fuera de lo común, fue extraño en cierta parte, así que me dirigí hacia allá. El aire se volvía cada vez más pesado conforme iba acercándome, hasta que llegó un punto en el que solo pude ver gente común caminando por el pasillo, y extrañamente, el aire comenzaba a aligerarse de nuevo.
Fue ahí cuando pude observar que de la nada apareció un sujeto que no estaba anteriormente entre las personas que se hallaban en el pasillo. Deduje que no podía tratarse de Dylon porque su rostro era diferente al suyo–o al menos como lo recuerdo –Pero si de algo estaba seguro, era que se trataba de un Planeswalker. ¿Cómo lo deduje? Su mirada. Cuando noté su presencia me clavó una mirada que parecía perforar mi alma, como si quisiera ver en el interior de mi ser. Además, justo frente a él aunque algunos metros más lejos pude observar a otra persona con una mano en su brazo izquierdo como si estuviera herido, por lo que podría tratarse de dos personas que estaban teniendo un Duelo de Caminantes.
Quizás solo sea mera coincidencia, quizás no. Pero por los nervios –quizás –simplemente no pude decir nada y me limité a devolverme a donde Ashton, el cual me esperaba con bolsas en las manos en la entrada del minimercado.
-¿Dónde estabas? –Preguntó.
-Sentí algo y fui a ver que era…
-¿Algo? ¿Cómo lo que Nathaly sentía ayer?
-No estoy seguro si ella sentía eso –Respondí tomando una de las bolsas para seguir caminando hacia la planta baja del centro comercial –Sentía que el aire se ponía pesado en dirección a ese pasillo tras la tienda de juguetes y fui hacia allá a ver que sucedía, pero solo pude ver gente y… Bueno, otro tipo apareció de la nada, pero no intercambiamos palaras ni nada parecido.
-Serás… -Dijo Ashton con algo de disgusto –¿Por qué no le dijiste nada o te le acercaste mínimo?
-Olvidé mi Biblioteca, no puedo tener batallas.
-Eso es un error grave, idiota.
-Vamos, no es mi culpa que haya estado apresurado por venir.
-Oh, cierto. A.J no te lo explicó…
-¿Explicarme? ¿Explicarme qué?
Él se quedó en silencio hasta que finalmente retomamos la vía a su casa.
-Verás… A.J me explicaba que en este plano hay una especie de "Guerra" entre aquellos que sirven a Sílumgar y aquellos que sirven como alimento para él –Tragaba en seco el chico mientras notaba que respiraba con algo de dificultad –Y que en cada lugar de Ainore y sus alrededores están sus sirvientes, buscando presas para que el Señor Dragón se alimente de ellos.
-Sí, eso no era de extrañarse –Respondí notando el estado de mi amigo –Oye, ¿estás bien?
-Si… Sí, no te preocupes, es sólo un ataque de Asma creo… –Siguió el chico caminando –En fin, como trataba de explicarte… Al haber tantos bichos raros intentando cazar Chispas es necesario estar preparados para encontrarnos con ellos.
-¿Eso significa que debo cargar mis cartas a todos lados?
-A todos lados. Como si de un botiquín de primeros auxilios se tratara, como si tu vida dependiera de ello.
-Bueno, eso es entendible…
Ya finalmente habíamos llegado a la residencia de los Pines. Ashton sacó sus llaves del bolso y cuando iba a abrir la puerta casi se cae hacia los lados, pero rápidamente pudo recuperar el equilibrio.
-¡Ashton! –Exclamé asustado –Amigo, ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
-No, Drake… Nada está bien –Respondió algo pálido –Siento algo… Algo que me acosa, algo que me llama… Tengo miedo, siento el aire caliente y pesado… Quiero vomitar, ¡No sé qué está pasando amigo, no sé qué está asustándome tanto!
Al completar la frase, mi amigo de la infancia cayó al suelo dejando sonar un estruendo que asustaría al vecindario entero al hacer contacto con la cerámica de la entrada de su casa.
-¡Ashton! –Abrió la puerta asustado el padre de mi amigo al oírnos fuera de la puerta -¿¡Drake, qué le ocurre!?
-¡No lo sé, sólo se puso así cuando llegamos!
-T...Tengo frío… -Tartamudeaba Ashton yendo a los brazos de su padre –M…Mucho… Mucho frío…
-¡Drake, apresúrate y ayúdame a llevar las cosas a la cocina, yo llevaré a Ashton a su habitación! –Alarmado, el papá de Ashton lo cargó llevándolo al interior de la casa corriendo como si de una cuestión de vida o muerte se tratara.
Yo por mi parte, de la misma manera en la que el señor Pines llevaba a Ash a su cuarto llevé las cosas a la cocina y volví a donde mi amigo. Cuando entré a su cuarto, él ya estaba recostado en su cama mientras su padre le ponía una ropa más cómoda y lo arropaba con una cobija. Ashton sudaba en frío y respiraba con dificultad aún, pero ya iba tomando más color que como estaba al llegar a la casa.
-¿Cómo te sientes ahora, hijo? Al parecer no tienes fiebre, pero sigues te ves algo mal.
-Mejor, papá… -Respondió el chico mostrando una leve sonrisa –No te preocupes por mí, quizás es sólo un mareo.
-¿Estás seguro?
Ashton afirmó con la cabeza.
-Sí, papá. Estoy bien, no te preocupes y prepara las Pizzas que en un momento estaré afuera, ¿sí? Por ahora solo déjame hablar un momento con Drake.
-Está bien –Exhaló algo aliviado el señor Pines –Estaré afuera.
El papá de Ashton salió de la habitación cerrando la puerta.
-Amigo… Eso fue aterrador –Me miró a los ojos abriéndolos lo más que pudo.
-¿Qué sentiste? En serio me asustaste.
-Rayos, fue… Algo indescriptible –Dijo levantándose de la cama –Sólo sentí una fuerza horrorosa cerca de mí.
-¿La presencia de un Planeswalker, quizás?
-No estoy seguro… Pero de ser así, era uno aterradoramente fuerte –Respondió secándose el sudor de su cara –Debo estar atento la próxima vez que sienta algo así, definitivamente no puedo dejar pasar la oportunidad de tener un Duelo de Caminantes.
-Vaya, te ves bastante interesado en tener uno pese a que apenas y sabes jugar Magic.
-Cómo no tienes idea… -Ashton se colocó los zapatos y se fue a la puerta de su cuarto –Ahora cuando hablé con A.J al respecto antes de que ustedes llegaran, sentí que en serio debía involucrarme en las batallas. No lo sé, es como si tu apetito por lo Fantástico y lo sobrenatural naciera en mí, pero de otra forma… En verdad quiero probar qué es lo que se siente sacarle provecho a este poder.
-Wow, me impresionas.
-Pero de eso hablamos más tarde –Dijo abriendo la puerta –Por ahora, vayamos a comer los Hersheys y la Pizza, ¿quieres?
-Decir que no sería blasfemia –Sonreí saliendo del cuarto.
Ambos salimos y ayudamos al padre de Ashton a hacer las Pizzas. Su mamá y su hermana estaban viendo una obra de teatro, así que básicamente solo habíamos hombres en casa. Ashton y su padre amasaban la masa mientras yo preparaba los ingredientes, luego íbamos poniendo la salsa, el jamón, los cuatro quesos, el Pepperonni y el orégano uno a uno sobre la masa que iba a próximamente ser la Pizza que íbamos a comer. El papá de Ashton se mostraba un poco más aliviado con respecto al estado de su hijo, mientras yo sólo disfrutaba la compañía de Ashton y su padre. Sentía como fluía su relación de padre e hijo, cosa que yo jamás pude experimentar por mi cuenta desde que mi padre… Bueno, mi madre lo cree muerto, otros dicen que desapareció, que se fue del país huyendo de no-sé-que-cosa, en fin, hay muchas teorías que buscan explicar el por qué Dray Richards no está en el mapa o por qué no se sabe nada de él desde el 2003 cuando yo tenía apenas dos años. No me duele mucho el pensar en ello, sólo quiero creer que donde sea que él está, está bien, no pasa hambre y no se ha olvidado de que tiene una familia y un hijo que de la noche a la mañana es un mago con poderes de otro mundo.
Me pregunto qué pensaría mi Papá sobre lo que está ocurriendo… ¿Me prohibiría involucrarme? ¿Me ayudaría? ¿Me apoyaría? ¿Sería también él un Planeswalker?
Quién sabe. Posiblemente no me creería.
Lo cual me hace preguntarme si sería correcto contarle a mamá.
En fin, volviendo a mi noche con los Pines…
Nos sentamos en la sala a ver televisión mientras comíamos Pizza. Cualquiera pensaría que estaríamos viendo deportes, pero no, al papá de Ashton no le gustan los deportes. Estuvimos viendo The Voice mientras degustábamos la comida, el señor Pines incluso lloró al ver cantar a una niña de 7 años la canción favorita de su esposa, incluso llamó a la señora para decirle eso, pero ella no contestó… ¿Quizás porque estaba ocupada en el teatro? Bueno, los adultos se dejan llevar fácil por las emociones fuertes, así que quizás él simplemente ignoró eso ya que se dejó llevar por el momento.
Entonces, justo al rato sentí lo mismo que antes. Una pesadez en el aire, y un calor que solamente apuntaba a una dirección.
-Ash…
-Sí –Me observó disimuladamente mientras susurraba –Yo también siento eso…
-Ehm… ¿Señor Pines? –Le dije tocándole el hombro.
-¿Dime, Drake?
-Yo… Yo voy a comprar más refresco con Ashton a la tienda, ¿Le molesta?
-No, no. Para nada –Sonrió –Vayan, pero mucho cuidado.
-Sí, papá –Respondió Ashton levantándose conmigo del mueble hasta salir de la casa.
-¿Trajiste tu Biblioteca? –Pregunté mientras caminaba rápido siguiendo la ruta que marcaba el calor y la sensación de dicha Chispa.
-Obvio, no soy como tú –Respondió –¿Alguna idea de adónde nos lleve?
-Creo que ésta ruta nos lleva hacia la calle Miriam, posiblemente allí encontremos al Walker.
-Entonces ya casi estamos cerca, ¡Acelera el paso! –Dijo comenzando a caminar un poco más rápido.
De repente, una persona se puso en frente de Ashton.
-Uhm, hola chicos –Saludó una niña de unos 7 años y cabello castaño hasta los hombros que apareció casi de la nada.
-Se esfumó… -Susurré.
-¡Hola, pequeña! –Devolvió el saludo Ashton –¿Qué haces tan tarde aquí en la calle? Creo que deberías ir a tu casa.
-No, Papi y Mami me dieron permiso –Sonrió la pequeña niña –Me llamo Lyla, ¿y ustedes?
-En ese caso, mi nombre es Ashton. Mucho gusto –Estrechó las manos con la niña –Y el chico de allá atrás se llama Drake.
-Ashton, pareces todo un pedófilo…
-¿Pedófilo? ¡Para nada! Sabes que me agradan los niños, tú eres un amargado que le ve el lado negativo a todo.
-Eso da mucho de qué hablar…
-Ya, no le hagas caso. Y bien Lyla, ¿qué haces aquí sola?
-Bueno, buscaba algo… ¿Pero saben? ¡Ya lo encontré!
-¿Ah, sí? ¡Qué bien!, ¿y qué es? –Preguntó mi amigo en un tono casi tan infantil como el de la chica.
-¡A ustedes!
En ese momento, un frío me recorrió la espalda. Tenía un mal presentimiento de la situación.
-¿A… nosotros? –Pregunté mirándola de reojo.
-¡Sipi! –Respondió sonriente –¡El señor Sílumgar tiene hambre, y mi amiguito Dylon me envió por ustedes para dárselos al Gran Nigromante para que él los alimente de su chispa!
-Debes estar bromeando… Eres… Eres sólo una niña, ¿cómo es que tú…?
-Te lo cuento si me ganas, ¿sí? –Sonrió Lyla colocándose en un espacio suficientemente grande para lanzar los hechizos –¡Ya estoy lista, sólo di la palabra!
-¡Bien! Mi primer duelo de caminantes… -Sacó su biblioteca de su bolsillo para colocarla en la base de la cintura que le entregó A.J.
-¿Nervioso de perder contra una niña? –Le pregunté en un tono burlón.
-Esta no es cualquier niña, es una sirviente de Sílumgar, genio –Respondió volteando a verme.
-¡Oye, Ashton! ¿Aún no estás listo? –Preguntó la niña.
-Claro que si lo estoy, solo espera –Se colocó en "posición de combate" mi amigo y la señaló con su dedo índice derecho -Planes… ¡Walking!
-Esto ni yo me lo pierdo –Dejé salir una sonrisa irónica levantando mis cejas – ¡Planeswalking!
El entorno entonces se distorsionó mientras se materializaba el Campo de batalla, al que a partir de ahora nos vamos a referir bajo el nombre de… Plano temporal.
El Plano temporal que Ashton convocó esta vez, se trataba de una especie de bosque aludiendo quizás a lo que era el hábitat en donde la mayoría de las criaturas de su biblioteca coexistían bajo la protección de Atarka. Como indicadores de vida, había veinte hermosas coronas de flores de los lados de Lyla y veinte antorchas primitivas del lado de Ashton.
-Genial, lo hice –Se decía a sí mismo mi amigo observando su alrededor algo perplejo –Lo hice, ¡Crucé los Planos!
-¿Verdad que es sorprendente? –Le dijo la niña ya con sus siete hechizos en la mano.
-Sí –afirmó –Puedo… Puedo sentir el llamado del bosque y la respiración del volcán… -Ashton aspiró hasta que sus pulmones se llenaron y volvió a exhalar.
-¡Oye genio, es tu turno! –Le dije.
-Oh, sí. Lo siento mucho –Tomó las siete cartas y de ellas, activó un maná rojo soltando la carta en el aire –Vaya, se siente mucho mejor de lo que pensé…
-¡Ahora es mi turno! –Robó una carta la chica y la observó con una sonrisa –Chicos, ¿alguna vez han visto un Valle? Es decir, la carta de tierra.
-¿Valle? –Me pregunté –Nunca había oído hablar de un Valle en el Magic.
-¿En serio? –Dijo asombrada la niña –Bueno, esto es el maná que produce el Valle –Tomó una carta de su mano y la soltó en el aire.
La carta, extrañamente, convocó un orbe de color…
-¿¡Rosado!? –Nos preguntamos en unísono Ashton y yo. ¿Cómo podría una carta traer un maná del color Rosado si los colores según los tipos de maná son Rojo, Blanco, Verde, Azul y Negro? No tenía sentido.
-Sipi –Sonrió –¡Ésta es sólo una pequeña muestra del poder que el Gran Nigromante posee! ¡Maná Feérico, tráeme a las Hadas del Paraíso!
La chica lanzó un hechizo de su mano, el cual se materializó en pequeñas Hadas que brillaban con luces de todos los colores. Jamás había visto una criatura así.
-Eh… Drake, ¿qué está pasando? –Se mostraba algo asustado mi amigo.
-Ni la más mínima idea viejo… No tengo ni la más mínima de ellas… -Respondí.
-Nooo, mis Hadas están afectadas por el Mareo... ¡Qué triste, qué triste, qué triste! ¡Así no podré ganarte rápido!
-Bueno, si no te molesta ya me toca –Robó una carta y activó un maná del color verde –Ahora, lanzaré al… Uh, espera –Tomó de su mano un hechizo e hizo un movimiento con la mano derecha en espiral y luego hacia el frente mi amigo para activar los dos orbes –¡Traigo al Vigilante del Claro!
Desapareció la carta de su mano y de la tierra se levantó un roble de color grisáceo con características humanoides quien se colocó frente a Ashton.
-Vigilante, vigile por favor a esas Hadas patéticas.
-¡Qué chiste tan malo! –Le grité desde atrás.
-¡Cállate, Drake!
-Chicos… Si me disculpan –Interrumpió Lyla activando otro maná Rosado –Usaré el poder de las Hadas del Paraíso, por favor observen el espectáculo.
La niña aplaudió dos veces, y al hacerlo, las Hadas del Paraíso comenzaron a "danzar" alrededor de la chica, y ella bailó con ellas haciendo movimientos en espiral alrededor del campo. Debo admitir que era un baile muy… Bonito, tomando en consideración el polvo de hada que iba rodeando a la niña mientras hacía esos movimientos. Para cuando culminó el baile, dos manás Rosas aparecieron para la chica, y el brillo de las Hadas del Paraíso se desvaneció. Ahora tenía cuatro manás en su reserva.
-Las hadas han sacrificado su brillo para darme dos maná, ¡Muchas gracias por el baile, Hadas del Paraíso! –Agradeció, haciendo que las hadas hicieran un sonido similar al de una risa. Nuevamente tomó un hechizo usando los manás que las Hadas le habían concedido y lo lanzó hacia el campo –¡Les presento a la Guerrera de los Valles!
El hechizo materializó a una guerrera de facciones Jóvenes y bastante bien presentable. Portando una armadura de distintos colores hecha a base de lo que parecían ser escamas… Escamas de Dragón.
¿Dónde había visto a una criatura de rasgos similares? Claro, ya me había preguntado de donde…
-Que clase… ¿¡Qué clase de parodia absurda y palurda es ésta!? –Reclamé algo desconcertado ante la manifestación de la criatura, a lo cual ésta sonrió.
-Sí, tienes razón… ¿Sabes por qué de todas las criaturas en mi biblioteca decidí sacar a ésta? Jejeje –Rió la chica, cambiando un poco su expresión facial por una más… Apagada, pero alegre e infantil a la vez. Le daba un toque siniestro a sus palabras dicha expresión –Porque… Ella es una traidora, como yo. Ella es la Guerrera de Drómoka cuando fue atontada por la magia Feérica, cuando fue manipulada y traicionó a Drómoka por poder. Así como yo comprometí mi Chispa al Gran Nigromante para poder hacer realidad mi sueño, porque cuando él pueda lograr lo que busca, ¡él podrá lograr mi sueño!
-¿Cuál es tu sueño? ¿Montar un Pony? –Se burló Ashton.
-Nada que ver –Respondió con total seriedad –Comprometí mi infancia desde que la Chispa del Planeswalker arde en mí. No puedo pensar en nada que no sea servir a mi Señor Dragón y a mi amo, todo por lograr mi meta… Todo sea por el sueño inalcanzable.
-¡Ya, ya! ¡Suficiente chica! –Activaba un orbe Rojo mi amigo para luego consumirlo todo –Háblale al Berserker Curtido.
Se manifestó entonces una pálida y bestia enorme armada con una maza del lado de Ashton. El macizo Berserker, afectado por el Mareo de Invocación, se tambaleaba de un lado a otro hasta que se estabilizó un poco y se quedó quieto.
De nuevo, le tocaba a Lyla lanzar hechizos. Si bien es cierto que Ash poseía al Vigilante del claro en su campo, pero él no podía atacar a ninguna criatura debido a su habilidad –Defensor –Así que entonces, Lyla de nuevo danzó con las Hadas del Paraíso para obtener dos manás rosados y así poseer de nuevo cuatro de ellos.
-Lanzaré esto –Dijo revelando un hechizo en su mano –Ganar encanto.
-¿Y eso, que hace?
-Observa la magia Feérica actuar sobre tu ogro…
Así fue como entonces los orbes se fueron hacia el Berserker curtido, quien asustado retrocedió huyéndoles. Era inútil, sin embargo, ya que éstos le alcanzaron, y al hacerlo, el ogro se transfiguró completamente; su atemorizante figura cambió a la de un guerrero humano bastante… Apuesto, poniéndolo de alguna forma descriptible. Su calvicie desapareció y ahora era un hombre rubio salido de los libros de Princesas y Príncipes, sin embargo su musculatura considerable se mantenía.
-Creo que lo enchulé –Sonrió la chica sacándole la lengua –Dime, berserker. ¿Cómo te sientes?
-Estupendamente, my lady –Le hizo una reverencia.
-¡Bueno, aquí vamos! –Señaló la chica, indicándole a las criaturas que era hora de atacar. La Guerrera de los Valles empuñó su espada dorada y se alzó en carrera hacia Ashton, mientras el Berserker hacía lo mismo, pero de una forma más elegante.
-Esto es malo… -Tragó en seco –Vigilante, ¡Ahora!
El Vigilante del claro comenzó a moverse, colocándose frente al Berserker para bloquearlo. Ambos comenzaron a luchar, la fuerza del Berserker fue suficiente para romper el cuerpo arborícola del Vigilante, sin embargo, como cada planta, éste tenía un mecanismo de defensa: El gas del interior de su cuerpo, el cual era lo suficientemente tóxico para destruir al Berserker de una vez, y por todas.
Sin embargo, la Guerrera de los Valles no estaba siendo bloqueada, y aprovechando lo indefenso que estaba Ashton, lo apuñaló con su espada provocando que tres antorchas de las encendidas el lado de su campo desaparecieran.
-La Sangre de un Planeswalker… Jamás había derramado sangre de Planeswalker desde que fui convertida, fue un honor que se me fue concedido gracias a usted, lady Lyla –Volvía entonces la guerrera a su posición en el campo del lado de su controladora.
-V-Vaya que duele… -Se levantaba del suelo el Planeswalker de Atarka –Fueron los dos segundos más dolorosos de mi vida…
-¡Ashton, no dejes que te intimide! –Le animé.
-Entiendo… -Activó un maná rojo y tomó entonces un hechizo de su mano y lo lanzó –Si tú ganas encanto, ¡Entonces yo Pierdo la calma!
Perder la calma era un símil de Ganar encanto, solo que siendo un hechizo Rojo, y además, el hechizo es legítimo a diferencia de su contraparte Rosada.
-Tomaré control de la Guerrera de los Valles –La señalaba el chico.
La guerrera entonces se llenó de cólera, cambiando su expresión facial y rodeándose de un aura que señalaba ira en ella. Empuñó su espada entonces y se alzó contra la niña haciéndole un profundo corte horizontal en su rostro, el cual se iba regenerando poco a poco. Ahí fue cuando tres de las coronas florales de la chica se marchitaron. Al final del movimiento, la Guerrera volvió a su estado de hechizo/carta y una vez así a la mano de la chica.
-Oww, esto es feo –Dijo la chica, triste, haciendo un puchero –Lamentablemente ya no tengo nada que hacer, aunque ponga maná –Activó otro maná y se sentó cruzada de piernas –Te espero.
-Hermoso –Sonrió Ashton activando maná verde –Veamos que tengo… ¡Ajá! –Exclamó levantando un hechizo -¡Heraldo de la Caza, desciende!
Los orbes desaparecieron y los árboles comenzaron a tambalearse. Fue entonces cuando un colosal Dragón de filosos colmillos, garras y púas de hueso descendió. Se trataba del Heraldo de la caza, como indicó Ashton Pines, una criatura dragón con 5/3 de estadísticas. Al tocar el campo, el Mareo de invocación se hizo presente y el dragón no podía moverse libremente, sin embargo esto ayudó a que Asthon montara a la bestia.
-¡Puedes caerte! –Le advirtió la chica.
-¿A quién le importa? El Heraldo es mi montura ahora y yo soy su Jinete. ¿No es así?
El Dragón rugió afirmando.
-Ya es mi turno de lanzar –Se levantó la niña, colocó otro maná en su reserva teniendo con ese seis y se sentó de nuevo –Es todo. Has lo que debas hacer.
-Bueno, si insistes –Tomó otro hechizo del tope de su biblioteca y automáticamente después activó un maná verde, para luego usar los seis orbes en acción para lanzar un hechizo –Es tu turno de hacer aparición, ¡Bocahumareda salvaje!
Así fue como otro Dragón apareció, descendiendo desde el cielo. Éste Dragón era de un color azulado con muchos cuernos en él. Su rugido fue capaz de tumbar gran parte de los árboles de fondo que había en el Plano temporal. Dentro de Magic, es una criatura con estadísticas de 4/4 y además tiene el poder de producir maná, sin embargo como cada criatura recién invocada, el Mareo de Invocación le hacía casi imposible atacar.
Eso me hizo pensar… ¿Por qué Lyla no lanzó al menos a la Guerrera de los Valles? Quiero decir, al principio la lanzó con dos manás, y actualmente tiene mucho más que eso.
¿Qué está planeando ella? ¿Se está dejando ganar acaso?
O quizás tiene algo más en mente…
