Capítulo 6: El Ojo del Dragón y quien le reza a él.

… pude notar que cuando llegamos, Nathaly estaba ilesa. De hecho, era yo quien sentía un dolor leve pero agudo en mí.

Eso quiere decir que… ¿Perdí? ¿Mi propio ataque me derrotó?

No pude controlar a mis propias Criaturas y ellas mismas me derrotaron. Es vergonzoso. Bastante vergonzoso.

-A.J quiere que vayan porque encontraron a una Planeswalker que, al igual que ustedes, está conectada con uno de los señores Dragón de Tarkir –Dijo finalmente antes de continuar caminando mientras se quitaba sus goggles –Nos vemos luego.

Primero, olvido el cántico necesario para llamar a Anafenza…

Luego, soy derrotado por mis propias invocaciones…

Ahora, Nathaly se burla indirectamente de mí. ¿Qué sigue, mi mamá adoptó un chico y se quedará en mi habitación?

Un momento, mejor no juguemos con mi suerte…

Bajé las escaleras con algo de dificultad debido al agudo dolor que sentía en esos momentos, y ahí al final de ellas estaba Ashton, quien me miraba con algo de preocupación.

-Drake, ¿Ocurrió algo?

-Nada, solo me salió el tiro por la culata –Respondí mientras seguía caminando, a lo cual él decidió seguirme.

-Pude sentir cuando cruzaron, ¿te ganó?

-A ver, como puedo… Explicarlo de una forma que no suene tan vergonzoso. Ehh, verás –comentaba dirigiéndome hacia mi Locker, en el cual metí mis libros de las clases pasadas y metía los de las que le seguían –Digamos que luchamos, sí. Sin embargo, ocurrieron dos cosas bastante estúpidas de parte mía. La primera, olvidé las palabras que necesitaba decir para invocar a Anafenza y simplemente me quedé trabado un turno, en ese mismo Nathaly tomó el suyo y me dañó seis veces de un tiro.

-¿¡Seis!? Wow, creo que ya entiendo por qué es la favorita de A.J.

-Y eso no es todo. ¿Conoces el Fortalecimiento progresivo?

-Eh… No, creo que no.

-La cosa esa que le hice a los tipos de la tienda el mes pasado con las dos Señoras de escamas.

-¡Ah, sí, sí! Eso lo del ataque infinito.

-Bueno… Intenté hacer eso en una batalla real y pues, terminé destruyendo el plano porque no pude contenerlas, y… Sí, pasé una vergüenza horrible.

-En serio, ¿te mataron tus propios hechizos?

-Ya, Ashton. No es gracioso.

-¡Drake, espera!

-¿Qué?

-¿Sabes qué era lo que A.J mandó a decirnos?

-Ah, sí, ella me lo acaba de contar antes de irse.

-¿Y qué era?

-Hay una nueva –Respondí dejando salir un bostezo –Dice queñmh… Tiene una especie de conexión con otro de los cinco dragones.

-Jamás entendí eso de los cinco dragones, a decir verdad.

-Kolaghan. Atarka, Drómoka, Ójutai y Sílumgar. Los señores Dragón del plano de Tarkir.

-Eso sí lo sé, pero, ¿qué los hace tan importantes?

-¿Bromeas, cierto? O sea, se llaman Señores Dragón por algo, ¿no? Para resumir el cuento, son cinco dragones que tomaron el control de los Clanes de Tarkir cuando Sarkhan Vol salvó a un Dragón espíritu muy poderoso llamado Ugin de ser asesinado por otro Dragón llamado Nicol Bolas. Tras salvar a Ugin, los Dragones se rebelaron contra los Khans que eran como una especie de líderes de aquellos Clanes y tomaron el control de ellos. Lo que antes era la Frontera Témur ahora es la Estirpe de Atarka el cual, como sabes, es en el que está ambientada tu biblioteca. La Horda Mardu es ahora la Estirpe de Kolaghan, la Vía de los Jeskai ahora es la Estirpe de Ójutai barra el Gran maestro, las Casas Abzan ahora son la Estirpe de Drómoka y la Tribu de los Súltai ahora es la Estirpe de Sílumgar.

-Entonces, ¿hay cuatro Dragones buenos y uno malo?

-No, no, no… Bueno, quizás. En realidad todos los Dragones son Neutrales y sólo se preocupan por la supervivencia de su Clan o de sí mismos. Por ejemplo, Atarka tiene a la gran mayoría de su clan sólo para alimentarla a ella y a sus Dragones pero no significa que no se preocupe por ellos así sea sólo un poco. Y bueno, pese a que Sílumgar y su clan usaban la Nigromancia, o en pocas palabras, magia para revivir muertos como forma de vida y en verdad es o era Cruel con su Estirpe según cuentan las historias oficiales, no era una amenaza como tal.

-Oh, ya creo que le entiendo un poco a todo éste rollo…

Unas horas más tarde, al salir de clases, nos dirigimos a la Casa de A.J en el parque Botánico. Tocamos la puerta como siempre, y cuando la abrieron, no era A.J quien nos había atendido. Se trataba ésta vez de una chica con unos rasgos medio-asiáticos, cabello en parte corto muy, nuevamente, al estilo asiático juzgando por el planchado y el peinado –y estamos hablando del estilo asiático real, no del estilo asiático que hacen ver en el mundillo del animé/manga –y un abrigo de piel color azul el cual la cubría hasta un poco más arriba de las rodillas.

-Bienvenidos, Drake Richards y Ashton Pines –Saludó la chica en un muy cortés tono de voz mientras nos hacía una leve reverencia –Mi nombre es Christine. Christine Aozora. Es un verdadero gusto conocer al Honorable de Drómoka y al Formidable de Atarka en persona.

-¿Qué cosa de Atarka? ¿Te estás refiriendo a mí? –Se señalaba Ashton algo confundido.

-¡No seas indiscreto, Ash! –Decía golpeándolo en el hombro.

-Ah, así que ya conocieron a Christine –Bajaba A.J de las escaleras con un libro en la mano dirigiéndose hacia la entrada –Pasen, ya tendremos tiempo de hablar.

Siguiendo lo que nos decía A.J, pasamos y tomamos asiento los tres mientras él se preparaba algo de infusión de hierbas.

Por alguna razón, no dejaba de observar a Christine. ¡Y no me malentiendan! Lo que ocurre es que… Hay algo en ella que me intriga, algo que emana de ella y no sé qué es exactamente, pero vaya que es intrigante, y atrapante. Es una especie de poder que no hay en ninguno de nosotros, o que no había detectado antes. Jeje, es curioso que apenas justo ahora esté detectando estas cosas habiendo tenido la Chispa posiblemente desde que nací, pero supongo que aprenderé más de esto más adelante.

-¿No vendrá Pirómana? –Preguntó Christine de repente.

-¿Ya la conoces? –Le respondí.

-No en persona –Dijo cruzando sus piernas –Pero él –Ajani –Me habló mucho de ella cuando me trajo con ustedes. Él dice que es una ingeniosa inventora y además una Planeswalker muy poderosa.

-Tan poderosa que hizo que Drake se suicid-

-¡Cállate, Ashton! –Le interrumpí tapando su boca.

-Y ustedes dos son tal cual los describe el Pergamino del mañana que los antiguos Jeskai resguardaban. El Honorable de Drómoka y el Formidable de Atarka, inestables como agua y aceite pero mortales cuando están juntos, con un lazo inquebrantable pese a las diferencias de sus Estirpes.

Los antiguos Jeskai…

Así que esta chica es la elegida de Ójutai. Interesante.

-Sí, sobre eso… ¿Por qué te refieres a nosotros de esa forma? –Preguntó Ashton alzando la mano.

-Nosotros cinco somos resonados en todo Tarkir como unas especies de celebridades. Siete muchachos provenientes de un mundo sin magia con una chispa capaz de arder a todo el Plano. Algunos nos temen, otros nos respetan, pero siempre se nos reconoce como unos pródigos de donde venimos.

-Un momento, ¿cómo sabes que en Tarkir se habla de nosotros? –Dije algo intrigado mientras la observaba con más atención.

-Es debido a que ella ha caminado hacia Tarkir innumerables veces en el pasado –Respondió Goldmane sentándose junto a nosotros.

-¿Hablas en serio?

-Sí –Me asintió con la cabeza –Antes de venir a aquí, aprendía de la sabiduría del Gran Maesro en los Santuarios de las montañas. Caminé por primera vez hacia allá cuando tenía ocho años, recién descubriendo mi poder hui en búsqueda del hogar que jamás se me fue otorgado aquí en la tierra. Cuando me di cuenta que había logrado lo imposible estaba en el pico de una montaña helada casi muriendo del frío, cuando de repente, una de las grandes Sabiacelestes me halló y me llevó con el Gran Maestro quien me dio el hogar que buscaba y el entendimiento de mi propio potencial junto con Narset, quien fue la que me dio el reconocimiento como "Christine, quien le ora al Gran Maestro".

-Eso no responde muchas preguntas… Más bien nos da más.

-Por supuesto, como pude ser tan despistada –Dijo con una leve risa –Como he viajado a Tarkir, he escuchado mucho de lo que se dice de nosotros y lo que dicen las escrituras de los antiguos Jeskai. A cada uno se nos describe como "El Honorable de Drómoka", "El Formidable de Atarka", "El Gran Nigromante de Sílumgar", "La…"

-¡Espera justo ahí! –Interrumpió Ashton –¡A.J, tengo que contarte algo importante!

-Cuéntame, Ashton.

-Verás, anoche Drake y yo le seguimos la pista a una presencia muy poderosa, pero terminamos hallando a una niña que usaba criaturas de un color que no existe dentro del juego, eran hechizos con maná Rosa, por fort…

-Lyla… -Interrumpió A.J abriendo los ojos en su totalidad en señal de sorpresa –¿La derrotaste?

-Ehm, ¡sí! Lo hice muy bien para mi…

-Una cosa –Interrumpió nuevamente –Dime… Por casualidad no convocó a una criatura de nombre Dragón Feérico, ¿o sí?

-Dragón… ¿Hablas de la Lagartija LGBT?

-¿Lo hizo?

-Uhm… Sí. Sí lo hizo. Pero no hizo absolutamente nada con él, es más, parece que sólo lo convocó como adorno.

A.J se levantó y tomó un muy profundo respiro mientras se dirigía a la cocina por más infusión.

-Ella no debía hacerlo –Dijo tomando un sorbo de su bebida, de la cual salía humo debido al calor –No debiste permitir que esa… Peste siquiera tocara el Plano.

-¿Es malo? ¡Responde por favor! –Se levantaba Ashton dirigiéndose hacia él algo alarmado.

-No sólo es malo. Las creaciones del maná feérico necesitan una existencia en la cual basarse, una existencia de la cual tomar base espiritual. En pocas palabras, ellas aunque se materialicen necesitan moldearse a través de otra existencia.

-¿Eso que significa?

-Significa que si la venciste sin matar al Dragón, ella ahora tiene una pizca de tu propia Chispa. Básicamente, alimentaste su chispa. La alimentaste con cada Chispa cercana a ustedes, porque eso es lo que hace la existencia más fuerte de todas las que el maná feérico creó.

-¿Qué es el maná feérico como tal? ¿Por qué sabes tanto de él, A.J? –Le pregunté yendo hacia la cocina, donde estaban ellos.

-El maná feérico no debería existir –Respondió el de cabello blanco –Es una abominación creada a partir de una promesa fétida hecha por el enemigo a una niña. Se aprovechó de la inocencia de un sueño joven, del sueño de Lyla. Creó el maná Rosa, o maná feérico sólo para incentivarla a servirle a su sucio propósito aun cuando ella ni siquiera estaba consciente de que lo que hacía estaba bien o mal. ¿Y cómo lo sé? Pues… No es primera vez que un aliado pelea contra ella. De hecho, Nathaly cometió el mismo error que tú. "Le venció" sin matar a una de sus creaciones, eso trajo como consecuencia que una parte de la chispa de ella fuera robada, y consecuentemente entregada a… A él.

-Entonces el Dragón Feérico robó nuestra chispa…

-Maldición, me siento culpable… -Decía Ashton cubriendo su boca –Maldita sea… ¡Maldita sea!

-Ash, ya –le dije poniendo mi mano en su hombro –no es tu…

-¡Suéltame Richards maldita sea! –Me empujó haciéndome caer hasta golpearme en la cabeza con el mesón de la cocina –Yo… Yo no debí haber luchado contra esa… esa… ¡Puta madre, me da migraña el sólo pensar en eso! Es mi culpa, es mi culpa que…

-Ya, por favor cálmate –Ponía Christine su mano sobre la espalda de Ashton –Mira, está bien que te sientas impotente. Todos nos dejamos llevar por el dolor, la ira, las emociones fuertes, y está bien porque a fin de cuentas somos humanos. Pero esto… Esto tómalo como un mínimo error de Novato, ¿okay?

Ashton sólo guardaba silencio ante sus palabras.

-Tú no sabías de lo que ella era capaz, no sabías que el Nigromante de Sílumgar le había otorgado ese don tan perverso. Actuaste por instinto, cosa que todos harían, ¿verdad? Porque hasta yo hubiese actuado de esa forma si ella se hubiese topado conmigo.

-Bueno… Sí, creo que sí –Respondió en un tono suave y bajo.

-A todas estas –aproveché para interrumpir –Christine, ahora que mencionaste el hecho de que en Tarkir somos una especie de "Celebridades", hay muchas cosas que se me vinieron a la mente preguntarte.

-Vaya –dijo dejando escapar una risa leve –Escucho tus palabras.

-La primera… ¿Quién es exactamente el Gran nigromante? ¿Por qué se refieren así a él?

¿Cuál es el objetivo de éste ser?

-Sobre esas preguntas no leí mucho en los viejos manuscritos –Respondió ella –De él se profetizaba que no sería influenciado por el Dragón del pantano, sino que el Dragón del pantano sería influenciado por él.

-¿Quieres decir que Sílumgar fue corrompido por su magia? –Dijo A.J.

-Eso es lo que se profetiza –Siguió –decía también que el despertar de la Chispa del Planeswalker en él sería el génesis de un cambio total en él.

-Pero aún más importante… ¿Sabes quién es él?

Christine dejó un silencio algo abrumador en el aire durante unos momentos,

-Si su identidad fuera conocida, la Estirpe de Ójutai ya habría ido en su búsqueda. Sin embargo, nadie tiene una mínima pista de quien sea, o de quien se trate –Decía ella respondiéndome.

-Una vez intenté investigar de quien se trataba –Añadió A.J –Sin embargo, sólo pude hallar información sobre sus mayores esbirros: Lyla y aquel que llaman El Trasgo, o Dylon. Indagué en los pasados de ambos, pero no halle nada. Como si sus pasados simplemente no existieran y solo su vida a mediano plazo sea "pública".

-Supongo que por ahora debemos limitarnos a responderle sus ataques… Si no tenemos pistas, creo es lo…

-No –Interrumpió la chica nueva –Si no tenemos pistas, no debemos quedarnos con eso. Es de mediocres rendirse sin antes intentarlo.

-Ehm, lo siento Dalai Lama, pero por si no lo has notado estamos luchando prácticamente contra un fantasma –Replicaba Ashton recostándose en la pared –Ni siquiera sabemos cuántos aliados tiene o siquiera si es un viejo o es joven. Es como intentar pegarle a una sombra.

La expresión de Christine cambió en ese momento. Ashton sí tenía bastante razón, si no sabemos qué o quién es exactamente el Gran Nigromante, no seremos capaces de estar listos al momento de encontrarnos cara a cara. Si bien mi propuesta de simplemente defendernos contra sus aliados era bastante meh para ser seguida, era lo más adecuado por los momentos. Sin embargo, con el hecho de que ahora Lyla posea parte de la Chispa de los tres la única que era capaz de hacerle frente era la chica Ójutai.

-Christine, ¿puedo seguir con mis preguntas? –Le dije.

-Adelante.

-Para viajar a Tarkir… ¿Qué hiciste? Es decir, ¿hay que tener alguna especie de preparación o algo?

-Vaya que eres despistado, Drake –Dijo retomando su expresión semisonriente –Como te dije, ese viaje fue espontáneo. Pero para cruzar hacia un Plano dimensional permanente es necesario haber "despertado" a la Chispa del Planeswalker en ti. Si bien la Chispa arde en todos nosotros, pero yo y Ajani hemos logrado que ella alcance un punto en la que su energía sea capaz de sobrepasar una dimensión, es decir, que no sólo se manifieste en la dimensión corpórea, sino que entre a la dimensión astral de su usuario. A esto se le conoce como "despertar la chispa". Mi viaje ocurrió porque Ójutai así lo quizo, pero para volver a la tierra tuve que aprender a cómo manipular y despertar mi propio poder, y bueno, Ajani quizás despertó su propia chispa hace años, ¿o me equivoco?

A.J. asintió.

-Otra pregunta. ¿Sabes algo con respecto a los demás planos y su conexión con la tierra? Es decir, ¿hay algún otro plano que tenga Planeswalkers terrestres a su servicio?

-Sí… De hecho creo haber escuchado algunos rumores de los Aven que en Ravnica habían proclamado a un humano terrícola como el campeón de una facción, pero no estoy segura de que facción o quien podría ser ese humano.

-¿En Ravnica dices? Hacía mucho que no oía ese nombre…

-Oh, así que conoces el Plano de Ravnica.

-No mucho, a decir verdad. Mamá era una jugadora de Rol hace años cuando aún era niño, y fue por ella que llegué a interesarme en todo este asunto. Recuerdo que ella ayudó a armarme mi baraja basada en la Estirpe de Drómoka porque sus colores –Verde y Blanco –eran los mismos colores que la Cónclave Selesnya, una de las facciones de Ravnica en la cual estaba ambientada su baraja por allá en el 2005 cuando tenía cuatro años.

En ese momento, un ruido como de un siseo extraño interrumpió nuestra conversación. A.J volteó casi inmediatamente hacia la mesa de la sala donde estaba un radio, el cual estaba parpadeando una luz roja y de donde, de hecho, provenía aquél ruido. Él se fue inmediatamente hacia ese radio y presionó uno de los botones del mismo.

-Nathaly, adelante.

(A partir de este punto, y por el resto del capítulo en sí, la narradora pasa a ser Nathaly)

-¡A.J! –Exclamé teniendo al fondo ruidos de tormentas y ventarrones que a duras penas permitían que escuchara mi propia voz.

-Infórmame, ¿qué está ocurriendo?

-Estaba siguiéndole la pista al Trasgo y a Lyla, y cuando los hallé descubrí a una persona con el mismo patrón de Chispa que Drake y Ashton, pero cuando me percaté ellos me habían arrastrado a un Duelo de Caminantes.

-¿Luchas contra ellos? ¿Sabes si está aliado con el Nigromante?

-No, ellos luchan entre sí –Respondí intentando alejarme un poco más de modo a que los ruidos no impidieran que pudiesen escucharme con claridad –De hecho, hay un pequeño inconveniente con él…

-¡Arcángel fantástico, te imploro extingas su cólera en nombre de nuestro señor! –Ordenaba Lyla a su criatura señalando al cielo, donde se hallaba el otro Planeswalker a bordo de un Dragón.

-¿Inconveniente? –Preguntó de nuevo Goldmane –¿Qué clase de inconveniente?

-Por lo visto, y muy a nuestro favor él no está aliado con ellos, sin embargo él… Él me impresiona, ha logrado algo que hasta ahora es casi imposible e incluso fascinante de ver.

-Nathaly no estamos para dilemas, dime que ocurre con él.

-¡No! ¡Mi Arcángel! –Exclamaba la pequeña usuario de maná Fantástico con una voz llorosa.

-Él… Bueno él… -Tragué en seco –Él no sólo pudo invocarla… Sino que pudo controlar completamente a Kólaghan.

-¿Cómo? –Alzó su tono de voz levemente el Alariano mostrando una sorpresa –Controlar a un Dragón anciano es complicado rayando lo imposible, ¿cómo es que él pudo hacerlo?

-¡A él, Trasgos reptantes! –Exclamó Trasgo ordenando a sus dos zombis atacar al otro chico.

-¡Dyl, Dyl! ¡Que le arranquen las alas a Kólaghan! –Le seguía Lyla.

-Yo… No lo sé… No lo sé y no estoy segura de que tan bueno o que tan malo sea el hecho de que pueda controlar a una criatura como Kólaghan… Pero desde que la llamó a éste Plano, sólo ha causado una horrible tempestad.

-Qué bien, que bien… Mataste a mis Trasgos con la misma táctica de cuando mataste al Arcángel de Lyla. Sigue matándolos –Dijo Trasgo materializando con dos de sus manás negros a otros dos Trasgos reptantes –Kólaghan morirá lentamente con cada infección que le den los Trasgos al morir.

-Serás terco. ¿Jamás aprendiste de todas las veces que hemos luchado, Trasgo? Ah, por supuesto, ¡lo había olvidado, jajajaja! –Reía el jinete del Dragón mientras la señora Kólaghan observaba a sus dos rivales con una expresión temible y esperable de un dragón mientras ésta gruñía a medida que se acercaba al suelo –Kólaghan ha mejorado ahora que decidí acabar con tus juegos infantiles. Ella ahora detesta el culto hacia los muertos, ¿sabes? Si hay algo que enoja a Kólaghan es que use el nombre de los muertos para algo más que contarles cuentos a los niños.

Kólaghan rugió. El rugido de la dragona además de aturdirme y formar ventiscas feroces en todo el plano temporal trajo consigo sonidos de relámpagos, pero no cualquier tipo de relámpagos; éstos eran peores, más ruidosos. Era la Furia de la tormenta.

Me coloqué mis Goggles para observar con ellos las estadísticas de Kólaghan. Ella es una dragona con 6/4 en números de fuerza y resistencia, aunque actualmente contaba con 4/2 en números totales debido a los Trasgos reptantes que habían muerto a manos de su Planeswalker. Las lecturas no eran irregulares muy para mi sorpresa, aunque había mensajes extraños que aparecían en la lente cuando miraba a Kólaghan, mensajes que los Goggles no podían decifrar. Otra cosa que me sorprendió era una de las habilidades de Kólaghan –Tratándose como un elemento del juego –que posiblemente, era la que estaba manifestándose.

-¡Nath! –Dijo Drake desde el comunicador.

-Adelante –Respondí.

-¿Qué es lo que acaba de ocurrir en la batalla? Se oye horroroso desde éste lado.

-Por lo –poco –que pude prestar atención, este sujeto logró deshacerse de los Trasgos reptantes con un instantáneo, luego Dylon volvió a llamar a otros dos Trasgos reptantes de su mano y Kólaghan comenzó a rugir.

Drake guardó silencio un rato.

-Okay, eh… ¿Sabes qué clase de Kólaghan es la que controla?

-Kólaghan, señora Dragón. Coste convertido de 6, 6/4 de estadísticas –Respondí.

-¿Sabes cuántas vidas tenía cada uno? –Me preguntó, a lo cual volteé a observar las runas que simbolizaban las vidas de cada uno mientras mis Goggles los contaban.

-El chico tiene sólo 2, los otros tienen las 20 completas –Respondí.

-Creo que tú y yo sabemos qué es lo que acaban de cometer.

-Suicidio –Respondí crudamente.

Los rayos se hacían más intensos y Kólaghan parecía estar arremetiendo contra ellos. Juzgando por los gritos de dolor de Lyla y Dylon, ella los estaba devorando. No quería voltear.

-¡NO, DETENTE! ¡DETENTE POR FAVOR, NO QUIERO MORIR AÚN! –Gritaba llorando Lyla.

-¡MARCUS, AHHHHH! ¡ERES UN MALDITO TRAMPOSO! ¡ÉSTA NO ES LA KÓLAGHAN QUE ESTOY ACOSTUMBRADO A VER! –Decía lo mismo Trasgo, oyendo como los huesos de éste crujían en la mandíbula de la Dragona.

-Drake, muchachos…

-Nathaly, ¿Qué ocurre? ¡Nathaly! –Decía A.J.

-Se los acaba de comer, A.J… Kólaghan devoró a Trasgo y a Lyla.

-¿Qué? –Dijo sorprendido el Planeswalker de Alara.

-Usó su habilidad de que… Cuando un oponente lanza un hechizo con el mismo nombre de una carta en su cementerio… Ese jugador pierde 10 vidas… O al menos eso decían mis Goggles.

-Nathaly, eso no era Magic the Gathering. Eso era un Duelo de Caminantes.

-¡Lo sé! –Le grité aún sorprendida por el shock de dicha escena –Pero… No hallo como explicarlo sin que suene real… Eran nuestros enemigos, sí, pero…

-Nath, cálmate –Pronunció la voz de Drake desde el otro lado.

-Ese chico… Marcus, creo que es su nombre… Él dijo que Kólaghan detestaba el culto hacia los muertos y luego… Luego hizo que se los comiera.

-Si ellos aún tenían 20 vidas y Dylon llamó a dos Trasgos reptantes, era de esperarse que perdieran por el poder de Kólaghan.

-¡En el sentido metafórico, Drake! ¡No esperaba que murieran en serio!

En ese momento, la comunicación se cortó. Seguido a ello, sentí una mano posarse sobre mi hombro.