Disclaimer: No soy Jotaká, no soy Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece. Lástima.


El trío dorado cursaba su quinto año. Las peleas entre Hermione y Ron eran cada vez más largas y repetitivas y Harry estaba cada vez más preocupado sobre cómo lograría que el profesor Slughorn le diese el recuerdo. El le había prometido a Dumbledore que lo lograría, Harry nunca rompía sus promesas.

La tensión estaba en el ambiente, las desapariciones de los muggles y magos eran mucho más frecuentes, los tiempos oscuros volvían con fuerzas. No había nada por qué celebrar.

Sin embargo, en un tiempo distinto, se reunían un grupo de adolescentes para celebrar. Cabelleras pelirrojas, rubias, azabaches y castañas se arremolinaban riendo, bailando o bromeando.

En un tiempo la angustia amenazaba, en el otro las risas abundaban.

En un tiempo la desesperanza nacía, en el otro la esperanza era fuerte.

En un tiempo un azabache estaba sosteniendo el peso de una maldición, en el otro una pelirroja estaba por tomar una delicada decisión.